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A recorded protocol announces 2 hours and 46 minutes until the world ends. Four speakers react with denial and panic, then decide to dance in the final 58 seconds. Zahara's dramatic scene captures what people choose when time runs out.

A recorded protocol announces 2 hours and 46 minutes until the world ends. Four speakers react with denial and panic, then decide to dance in the final 58 seconds. Zahara's dramatic scene captures what people choose when time runs out.
dentro de 2 horas y 46 minutos. Les recuerdo que según el protocolo aprobado se recomienda no salir de casa y pasar estos últimos momentos junto a sus seres queridos, así que me sumo a estas recomendaciones y me despido de—
Nosotros que creímos que éramos irrompibles, no escuchamos el tic-tac, vivíamos al límite.
Nosotros que creímos que ¡Rodrigo, tío, que se nos ha ido la olla! ¡Que quedan 58 segundos para el fin del mundo!
¡Tía, para, tranquila!
¿Pero cómo que tranquila? ¡Que me tengo que ir a mi casa con mi hijo! ¡Que estoy en el local de ensayo con un tío que acabo de conocer!
Tu hijo no existe.
¿Qué?
Eso pasaría dentro de 11 años, pero eso ya no va a pasar. Pero ¿cómo va a pasar dentro de 11 años? Zahra, escúchame. Nos quedan 58 segundos de vida. ¿Qué quieres hacer? Zahra, mírame.
¿Qué?
¿Qué quieres hacer?
Bailar.
Jamás imaginamos un final así, tan definitivo y abrupto. Miramos a otro lado cuando el universo comenzó a lanzarnos señales. Las ignoramos reiteradamente tratando de recuperar una vida pasada, una que no era perfecta, pero que sentíamos que nos pertenecía. Nos agarramos al recuerdo de lo que tuvimos en vez de aprender a vivir con lo que teníamos. Es cierto que esto no habría cambiado nada, pero tal vez habríamos llegado al día de hoy sintiéndonos mejor con nosotros mismos, en paz, preparados para dejar este mundo con la sensación de haber vivido una vida plena. Una buena vida.