Zahara addresses Dolores, a woman remembered since childhood, praising her freedom while condemning the men who dismissed her poetry. The piece weaves personal memory with critique of patriarchal love, portraying a voice that carries the sorrow of lost women and beloved Spain, forever misunderstood.
Chapters
Querida mía, no puedo quedarme callada, que te conozco desde que era niña, cuando mi abuela cocinaba y recordaba tus ojos verdes, aunque ya no sabía cómo se llamaba. Con la mano en la Biblia, te lo digo yo, tú eras más libre que todos los hombres insufribles y arrogantes, capaces de sepultar tu alegría diciendo que tú que tu poesía no estaba a la altura y que no lo valías. Mal querida y sufridora, aprendiste que el amor era el que esperaba en casa, el que no preguntaba, el que ofrecía devoción a cambio de puñaladas, el que moría Y vas a decir que tú no eras esa, que no había en el mundo moneda, ni falsa ni verdadera, que pudiera pagar lo que dabas, que quitara toda tu tristeza. Tú que tenías la voz de las mujeres perdidas, Y a la vez la voz de tu España querida cortando el viento a tu paso. Fuiste siempre incomprendida como si esa pena, esa pena fuese la única forma posible. Neh ma.