El autor explica cómo evitar tomar dinero de ahorros a largo plazo para gastos diarios. Propone dos estrategias: mantener un presupuesto detallado que muestre cuánto has ahorrado para cada partida, y rendir cuentas a alguien de confianza cada quincena para revisar gastos buenos y malos.
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Una cosa es por cubrir algo que es esencial y uno dice: claro, tengo que hacer el gasto esencial, como se me olvidó presupuestar o no pude presupuestar bien para el combustible, entonces voy sacando de algo que es un lujo, un ahorro para un lujo futuro, para cubrir bien mi combustible porque tengo que transportarme a mi trabajo, hacer las compras de los abarrotes, lo que sea. Pero cuando es un tema de dominio propio, tenés que tener muy claro tu presupuesto y cuánto tenés ahorrado para las diferentes partidas, porque es ahí donde uno tiene un golpe de realidad y uno dice: yo estoy sacando de las metas que quiero alcanzar en la vida, porque estoy a cada rato diciendo que sí a ciertas cosas. La segunda forma de hacerlo es rindiendo cuentas a alguien, alguien con quien te vas a sentar y decirle: hey, mira, este es mi presupuesto, esto es lo que yo gano, así se ve mi presupuesto. Yo quiero que me ayudes a mí a pensar siempre a final de mes o una vez cada 15 días cuáles son aquellas buenas decisiones que tomé, hacerme ver eso, y cuáles son malas decisiones que tomé financieras en el mes.