
Speaker A argues that discipline is essential for psychoanalysis and life itself, citing Gladwell's 10,000-hour rule and what Bayon calls "disciplined renunciation." He critiques intellectual fast-food culture: multitasking, quick reads, AI shortcuts that create cognitive malnutrition and destroy deep bonds. Discipline, he says, builds the tolerance for difficulty that depth requires.
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Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Una tarde de 1962, George Joyce y Graham Gladwell se encerraron en su habitación y tuvieron relaciones sexuales. Cogieron. Joyce quedó embarazada y un año después, el 3 de septiembre de 1963, nació Malcolm Gladwell. Malcolm siempre fue un chico curioso y resultó ser periodista, autor, escritor y divulgador, sobre todo divulgador de ideas, de ideas en general. Y fue uno de los que popularizó y formalizó algo que se conoce como la regla de la excelencia o la regla de las 10.000 horas, y que dice que básicamente se necesitan 10.000 horas para poder ser bueno en algo. En estas 10.000 horas hay una parte de intensidad Y una dedicación de horas. Por ejemplo, sí, cálculos groseros, si dedicaras 40 horas por semana a algo durante 5 años podrías decir que sos bueno. Entonces él pone 3 factores: uno que es la práctica deliberada, las diferencias individuales que tiene que ver con la capacidad de cada uno para aprender, y la constancia y disciplina. Constancia y disciplina es de lo que quiero hablar hoy. Porque nosotros, vos, yo, nos interesa el psicoanálisis, o sea la práctica, el ejercicio del psicoanálisis, o el psicoanálisis como pacientes. Y el psicoanálisis es ante todo una práctica disciplinada, es una práctica que requiere disciplina, disciplina en cada uno de los aspectos importantes de la práctica. Sin ir más lejos, el Tata Bayon, digo Bayon en chiste, es evidente. Bayon dice que se requiere de una renuncia disciplinada a la memoria, el deseo, la comprensión y la evidencia de los sentidos para poder acceder a un estado emocional al que él llama F, que es adecuado para la realización de la tarea. Es el estado emocional que podría ser definido o caracterizado como el estado analítico. Por excelencia. Esta renuncia disciplinada es clave, clave para el psicoanálisis, clave para el psicoanalista y clave para el paciente también. La idea de la disciplina en este sentido es fundamental y es una idea formidable y absolutamente escasa. Nos hemos ido convenciendo con el paso de los años que no se requiere disciplina y que es fundamental el tan pretendido, del que hablamos alguna que otra vez, del go multitasking. De multitaskinear la vida cotidiana, de hacer muchas cosas en simultáneo, que eso es importante y que es una ganancia. Y justamente lo que quiero compartir con vos es una idea que está absolutamente no de moda, que es la importancia del anti-multitasking, del recuperar la disciplina, la disciplina para leer, para estudiar, para estar, para atender, la importancia de la disciplina como una actitud ante el mundo. Es, y escucha lo que voy a decir, lo digo con todo el peso que la palabra tiene, es imposible ser analista sin disciplina. La disciplina es fundamental para esto, porque si nosotros no nos disciplinamos, hay algo rapsódico en la manera en la cual estamos parados frente al paciente. Escucho muchas veces hablar de personas diciendo que como son poetas son analistas. Como les gusta la literatura, son analistas. Como les gusta la filosofía, son analistas. Ser analista es otra cosa. No sé exactamente qué es, tengo algunas ideas, pero no, no me interesa en este momento ponerlas sobre la mesa, sino este factor que es fundamental y fundacional para el ejercicio del psicoanálisis, que es una manera disciplinada de estar. Fíjate que cada vez más queremos la fast foodización de la vida cotidiana. Queremos leer rápido, y no solamente queremos libros que se entiendan rápido, sino que además escribimos libros que se lean rápido, libros que sean de digestión playera, que podamos llevar a la playa y leerlos en un abrir y cerrar de ojos y ya está. Es decir, libros que no digan nada. Libros no fértiles. Te pregunto, ¿cuántos libros o artículos o ideas estimulantes o fértiles leíste en los últimos 10 años? No es fácil, no es fácil. No libros que te gustaran, porque que te gusten, puff, cualquier cosa. Es como que te guste una persona. Una cosa es que una persona te guste, estás en la misma playa en la que estás leyendo estos libros estériles y epidérmicos escritos de manera no disciplinada, nada y sin ideas que contengan o estimulen, y ves una persona, y esa persona te gusta, decís, ah, qué linda esa persona. Pero de ahí a construir un amor, de ahí al vínculo, porque el vínculo, la construcción de un amor, también requiere disciplina, requiere la disciplina constante de estar ahí y de no querer el camino rápido y fácil y directo entre dos puntos. Requiere todos esos senderos y esa disciplina de construir con alguien, con alguien que fuera de una relación de pareja o de una relación de amistad o de una relación de cualquier tipo, es la relación que uno construye con uno mismo. Y uno tiene que descubrir quién es uno como analista, y eso también requiere disciplina. La disciplina insondable de, por ejemplo, escuchar un disco entero Que claro, no se hacen más discos enteros, se hacen canciones o jingles que uno puede escuchar rápidamente, que duran 3 minutos y no requieren demasiada atención. Canciones también de digestión rápida, ideas de digestión rápida, series, películas de digestión rápida. Todo tiene que ser súper instantáneo: la comida, la bebida, Los libros, la música, las ideas, también los mal llamados análisis. Esos análisis pedorritos, chiquititos, sin gracia, de una vez cada 15 días. ¿Son análisis? ¿Cuál es la base epistemológica de ese análisis? Por ahí la tenés, ojo, por ahí la tenés. Pero, ¿cuál es la práctica que se hace? ¿Cómo adquirís disciplina ahí. Vos me vas a decir, bueno, podés también, la disciplina no es privativa de una frecuencia. Estoy de acuerdo, estoy de acuerdo con vos en eso, pero es la manera en la que se hace, es esta versión simplificada cediendo a las presiones del mercado, como esa lógica de consumo de la que hablamos al principio de esta temporada, que se opone a esta lógica disciplinada. Esta lógica de las 10.000 horas, que se parecen a tanto tiempo como cuando agarrás un libro que tiene 700 páginas, vas por la página 35 y decís, Dios mío, esto no se acaba más. El vértigo imperioso de la falta de disciplina te lleva a cerrar el libro, te lleva a no avanzar más allá de cierto punto, te lleva a abandonar. Mucha gente le da miedo dedicarse al psicoanálisis, miedo económico, miedo de seguridad, y todos quieren la receta, esa receta de entonces, ¿cómo triunfo? ¿Cómo tengo un consultorio lleno? ¿Cómo gano plata? No hay una receta, hay constancia y consistencia, consistencia. Otra palabra que es prima hermana de disciplina. La falta de consistencia es abrumadora en pos del eclecticismo, que sería esta versión narcótica del ya, de lo inmanentista. ¿Vos qué cosas hacés de manera disciplinada? Si vos te fijás en los 2 episodios anteriores de crianza, También se habla de esto, de la falta de disciplina para criar a nuestros hijos, para enseñar, para educar. No podés ser ofensivo, y como no podés ser ofensivo, no podés decir nada que el otro no quiera escuchar, porque lo que el otro no quiere escuchar lo ofende. No importa si es verdad o no, no importa si es bueno o no. Entonces es como si estuviéramos permanentemente yendo a consultar al nutricionista, pidiéndoles que no nos corte los hidratos de carbono ni las calorías, que nosotros queremos, necesitamos, merecemos comer todo lo que queremos. Pero yo estoy de acuerdo, no vayas al nutricionista. ¿Por qué le pedís al nutricionista que consientan los desmadres gastronómicos que hacés?
No sé lo que quiero, pero lo quiero ya. Si yo fuera tu esclavo, te pediría más. No sé lo que quiero, pero lo quiero ya. Si fuera tu esclavo, te pediría más. Nada te ata a leer la novedad. Nadie te pilla, nadie te pica ni te van a chupar. No sé lo que quiero, pero lo quiero ya.
Porque queremos que todo lo que hacemos esté bien, porque queremos el reconocimiento universal de que somos los buenos de la historia. En miles de situaciones no somos los buenos. En miles de situaciones somos los malos de nuestra historia y de la historia de incontables personas. No todos los vínculos en los que habitamos somos los buenos, pero como no tenemos la disciplina para entrar en contacto con nosotros mismos o con los otros, perdemos de vista esto y solamente queremos vínculos que sean fáciles, prácticas que sean fáciles, simples, y se pierde la delicadeza Cuando la delicadeza entra en juego sumado a la disciplina, lo que empieza a aparecer son eufemismos para hablarnos de pelotudos ortodoxos. Ay, sos muy rígido, sos muy formal, eso es un preciosismo. Bueno, no hace falta ser tan consistente con todo, viva el eclecticismo. O no, o no, o podemos levantar la mano y la voz y decir a voz en cuello que no, que viva la disciplina. La ortodoxia es la buena doxa, la buena práctica. ¿Por qué está mal la ortodoxia? ¿Por qué tenemos tanto miedo? ¿O acaso todo lo nuevo es mejor? ¿Son mejores los ultraprocesados que la comida natural? Pero entonces empiezan ahí todos estos delirios y derrames culturales en donde mi propio capricho tiene que convertirse en ley, como decía el rockero argentino. Mi capricho es ley. ¿Por qué me ofende el esfuerzo? Porque si algo me cuesta, tengo que abandonar. Porque son generaciones enteras construidas en base a la dilución de la tolerancia a la frustración. No toleramos la frustración, no queremos frustrarnos bajo ninguna circunstancia. Queremos un circuito infinito de gratificación eterna. El problema es que justamente este pretendido circuito de gratificación eterna lo que termina realizando es una tantalización desnutricional. Acabo de inventar esa palabra, desnutricional, que es una forma de hablar del empobrecimiento nutritivo que obtenemos como individuos, como generaciones enteras que no sabemos amar. Que no sabemos construir con un otro, y que perdimos también la capacidad elemental fundamental de lectoescritura. No entendemos un texto. La cantidad de veces que me enfrento a personas, estudiantes universitarios, gente graduada, profesionales con trayectorias, que no tienen lectoescritura básica, que leen un texto y no entienden lo que leen. Nuestra formación es patética. Pero, ¿es culpa de quién esto? ¿Es responsabilidad de quién? Es responsabilidad de todas las personas que hicieron la vista gorda ante nuestra propia negligencia, de cuando no estudiamos o no rendimos o no aprendimos o no estuvimos a la altura. ¿Cuántos trabajos se aprueban y se avalan y se garantizan exhibiciones solamente por hacer una especie de paupérrimo compilado monográfico acerca de tal o cual cosa. Básicamente lo que cualquier inteligencia artificial— si no lo escuchaste, escucha de esta misma temporada Conversaciones vacías con nadie— cosas que cualquier inteligencia artificial puede hacer. Y nos resulta maravilloso y paradigmático la inteligencia artificial. ¿Por qué? Porque responde rápido, porque evita el conflicto, porque responde sin esfuerzo, porque todo está predigerido para que la mayor cantidad de gente pueda llegar a eso. ¿Por qué? Porque las masas terminan gobernando los designios indisciplinados de lo que somos. Me hace acordar al disco de R.E.M., Automatic for the People. Discazo, discazo.
Faster stole the power from the victims of the ice speed empires, wrecking all things virtuous and true. The undermining social democratic downhill slide is true. I feel small, lost, and not the pacifist in you. Trickle down on our poor, making the skies summer. 1979, marched into the Capitol, rooting implicitous with Kennedy while beating a very hot Leitzman. They make soup for you guys, send us in superachiever mega ultra power dose. Relax, steep it, steep it, steep it, steep it. Yeah, yeah, yeah. Take it all out. Take it all out. I will try not to breathe. I can hold my head still with my hands and my knees. These eyes are the eyes of the old, shivering and bold. I will try not to breathe. This decision is mine. I have lived it for life. And these are the eyes that I want you to remember. Oh, I I need something to fly over my grave and fill the need. I need something to breathe. I will try not to burn. I can hold these inside. I will hold my breath till all these shivers subside. Just look in my eyes. I will try not to worry you. I have seen things that you will never see. Leave it to memory me to shudder and breathe. I want you to remember. Oh, you will never see. I need Something to fly over my grave again. You will never see me again. I need something to breathe. Baby, don't shiver now. Why are you shivering now? I need something to fly over my grave again. You will never see me again. I need something to breathe. I will try not to worry. I have seen things that you will never see. Leave it to memory. Me, don't dare me. I want you to remember. You will never say I need something to fly over my grave. You will never say I need Something to breathe. I don't shake. Why do you shake? I need something to breathe. I sing things you will never sing. I want you to remember.










