
Leandro Stitzman argues psychoanalysis is not science but a disciplined clinical practice. He critiques efforts to force it into a scientific framework, citing Freud and philosopher Mario Bunge, and presents his own Noah algorithm (Notación, Observación, Acción) to show how notation shapes observation and intervention in analysis.
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Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. No, el psicoanálisis no es científico, punto. No es ni bueno ni malo, no dice nada a favor ni en contra ni del análisis ni de la ciencia. El psicoanálisis no es una práctica científica, no es un método científico, no es una disciplina científica. En cierto momento, Bion estaba en Roma dando unos seminarios y una persona levanta la mano y le dice que no entiende cómo puede pensarse un hecho particular que tuvo lugar durante una sesión con un paciente quiere pedirle ayuda para ver cómo puede él entender una situación que sucedió después de que él mismo, el analista, hubiera recibido una noticia entristecedora, desahuciante. Y le dice: un paciente empezó su sesión diciendo que sentía que yo estaba apesadumbrado. Hasta aquí diré que no me sorprendió. Luego contó un sueño que tuvo en la madrugada del martes al miércoles, y de todo el sueño y de las asociaciones resultaba con claridad que se trataba de una descripción perfecta del acontecimiento que me había entristecido tanto. A lo que Bion responde: me parece que depende mucho de nuestras clasificaciones predeterminadas, preexistentes. Por eso, en la práctica efectiva del psicoanálisis, en la vida real, más que en las teorías sobre qué es la vida o qué es el psicoanálisis, podemos confrontar hechos. O algo que no funciona en la ciencia si no deja espacio para el crecimiento y el desarrollo de la mente y el espíritu humano, o bien debemos reconsiderar qué entendemos por los hechos. ¿Qué es un psicoanálisis? Y dice Bion: me parece que Freud aspiraba a un modelo científico según las ideas que tenía de lo que era la ciencia en su época. No creo que su sistema haya dejado lugar ni siquiera a su propia evolución. Entonces, ¿qué sucede si alguien se permite tener una experiencia como la que nosotros hemos verbalizado? Me parece que el analista que participa de verdad en la experiencia tiene la posibilidad de decidir si se trata de comunicar, como está haciendo aquí, o si seremos capaces de escuchar y comprender la comunicación. Si debe comunicar la experiencia, ¿qué lenguaje debe hablar? ¿Iría bien el discurso articulado o se necesitaría ser músico, compositor o pintar la experiencia? Acá surge un tema que es Súper importante. Ser psicoanalista, el psicoanálisis, el ejercicio del psicoanálisis requiere mucha disciplina. No es una práctica rapsódica. No se trata de que soy poeta, entonces soy analista. Tengo sensibilidad artística, entonces soy analista. El psicoanálisis no es científico, no es artístico, no es cualquier cosa. Es un método, es una práctica, es un ejercicio que requiere mucha disciplina y concentración. Gran parte del método científico está basado en la capacidad de poder abstraer experiencias que sean capaces, pasibles de ser reproducidas experimentalmente con cierto marco regulatorio inicial. No hay nada repetible en análisis, cada experiencia es única. No utilizamos hipótesis, no descubrimos hechos, no tenemos una base axiomática sobre la que construir. Y esta es quizás gran parte del problema aspiracional del psicoanálisis clásico, que pretende hacer de las teorías psicoanalíticas teorías científicas. Esto se termina convirtiendo, en la más de las veces, en un obstáculo enorme para el crecimiento del psicoanálisis y para las posibilidades prácticas de ejercicio del psicoanálisis por parte de los analistas. Es más, hubo, hubieron enormes discusiones sumamente interesantes entre dos de los más grandes epistemólogos de Argentina, Mario Bunge y Gregorio Klimovsky. Quizás el principal error de esas discusiones haya sido que Klimovsky abogaba fuertemente en favor de un psicoanálisis científico, intentando darle al psicoanálisis una especificidad propia del método científico, con lo cual muchos analistas tenían una especie de priapismo intelectual sintiendo que eran científicos. Y Mario Bunge decía que era una pseudociencia, denostando el psicoanálisis, no intentando pensarlo, sino diciendo que en tanto no respondía al método científico tal como este es concebido, era una práctica absolutamente menor y por ende falsa y despreciable. Hay un montón de cosas que están buenísimas y no son científicas. El sexo oral, por ejemplo, está buenísimo y no es científico. El sexo mismo, en cualquiera de sus formas, un asado con una provoleta y un vino tinto, no es científico y está buenísimo. Un viaje por ruta, escuchar música, el amor. En todas sus maneras son expresiones de belleza, de cosas que sirven, que son útiles, que enriquecen, que favorecen el crecimiento y no son científicas. Quizás parte de lo que depara el futuro para nosotros psicoanalistas sea dejar de intentar tramitar la ciudadanía en el mundo científico para el psicoanálisis y entender que el psicoanálisis es psicoanálisis y que con eso basta. Nunca jamás escuché a un físico o a un químico intentar que la física o la química sean psicoanalíticos. Jamás. ¿Por qué?
Quizás porque no soy un buen poeta, puedo pedirte que te quedes quieta hasta que yo termine estas palabras.
Porque nosotros sí estamos pretendiendo todo el tiempo que el psicoanálisis análisis sea una práctica científica. Los motivos políticos y económicos que subyacen a ese afán vamos a dejarlos de lado porque me parecen marginales, intrascendentes, y que hablan más de la pequeñez de la arrogancia humana que de otra cosa. El psicoanálisis es una práctica con peso propio. Que tiene una disciplina, que tiene un método y que tiene unas bases reguladas que en lo personal me gusta enmarcar dentro de un framework en el cual existe una coherencia para ese ejercicio. Dentro del framework de entrelazamiento, que es en el que yo trabajo, en el que yo pienso, en el que yo vibro, la base epistemológica estaría basada por el algoritmo de Noah. Notación, observación, acción. Es decir, yo como analista tengo un sistema de notación, de registro, que favorece la observación de cierto tipo de fenómenos, de cierto tipo de manifestaciones, de cierto tipo de experiencias. Fíjense que no estoy diciendo hechos para no caer en la trampa ontologicista. Podría decir hechos, pero requiere un refinamiento mayor a qué me refiero con hechos. En este sentido, la forma en la cual yo registro el sistema de notación que tengo favorece lo que puedo observar. Por ejemplo, un lacaniano no va a ser capaz de observar la fantasía inconsciente o el mundo interno, y ni un lacaniano perteneciente a un framework estructural o un kleiniano perteneciente a un framework objetal va a ser capaz de observar la experiencia emocional de la que habla Bion, o un proceso transformacional, o un cambio catastrófico, porque no tienen ese sistema de registro. Ahora, con el sistema de registro, por ejemplo, cambio catastrófico, transformación, experiencia emocional, yo soy capaz de observar algo. No eso, sino algo. No sé si se entiende. Es como si con el sistema de registro del lenguaje verbal articulado Yo soy capaz de formular ideas, pero no formular el lenguaje verdad articulado. Son herramientas que uso para ver, no lo que veo. Así como un telescopio favorece la observación del universo profundo y un microscopio de las unidades atómicas, y si lo presionamos con algún tipo de tecnología, incluso subatómicas de la materia, no es que observo el instrumento. Que esta es la diferencia entre el pensamiento teórico ontológico y el tipo de pensamiento matricial instrumental que se propone en el framework de entrelazamiento. La manera en la que registro, el sistema de registro que tengo, el sistema de notación que uso, que está implicado factorialmente, que favorece factorialmente una observación, termina favoreciendo factorialmente también una acción, que es la manera en la cual yo me aproximo al ejercicio de esa práctica, que es al final del día lo que nos diferencia fuertemente de, por ejemplo, la filosofía. El psicoanálisis es instrumental o no es nada. Así como Marx decía que filosofía es filosofía de la praxis, análogamente psicoanálisis es psicoanálisis de la praxis. Cualquier idea psicoanalítica tiene que ser pasible de ser instrumentalizada en el psicoanálisis de un paciente. Si no, se convierte en filosofía. Si no, forma parte de ese enorme onanismo intelectual al que tan propensos somos. Basta ir con cierta regularidad a los mítines, a las tertulias científico-ides pretenciosas que los psicoanalistas solemos organizar y frecuentar para saber el afán casi rústico que tenemos de desarrollar teorías abstractas que no terminan siendo instrumentalizables, operacionalizables dentro de lo que es el discurrir de una sesión de psicoanálisis. No, el psicoanálisis no es científico. El psicoanálisis es una práctica disciplinada Y esto no habla mal del psicoanálisis. Esto no habla mal de la ciencia, pero es importante diferenciarlo. No somos científicos, somos psicoanalistas.










