Aprende el porqué es IMPORTANTE que te pongas en PRIMER lugar

Lea Raca built a successful French pastry business in Ecuador, then closed it to save her mental health. She talks about choosing wellbeing over business growth, her depression diagnosis, and how therapy and meditation changed her approach to work and life.
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Bienvenido a este espacio en donde nuestras mentes y vidas hacen crack en esa lógica de crecer. Oye, qué linda e inspiradora historia la que acabo de vivir con Lea. Es realmente motivador saber y encontrar una persona que es valiente y cuando me refiero a valiente me refiero a estar muerta de miedo, con mucha incertidumbre y aún así dar el paso. Fíjate esto, esta reflexión y esta historia tan linda de pensar en un modelo exitoso como normalmente lo concebimos empresarialmente y al mismo tiempo cuestionarte si ese éxito está pagando una factura emocional. En su caso decidió regresar a verse a ella, más que mostrarse ante otros, ponerse en primer lugar y con eso enseñarnos el poder de la coherencia en nuestras vidas. Lea, ¿Cómo se pronuncia tu apellido?
Raca si quieres decirlo en francés y Raca si quieres decirlo en español.
Raca. Sí, ya lo vamos a dejar en Raca. Oye, gracias por estar acá. Esta es una segunda temporada que básicamente nos la planteamos pensando en este chico, en esta chica que seguramente siente que está estancado, está como que estás perdido, quieres hacer algo a ver qué mismo pasa, solo que no te atreves y te invitamos y gracias por recibir la invitación porque yo siento que tu historia es maravillosa en el sentido yo disfruto intentándolo y así que quiero ir contigo a tu infancia. ¿Eres de París?
No, soy del suroeste de Francia. País Vasco es la costa, entonces es Océano Atlántico y montañas de los Pirineos. Entonces en verano playa y en invierno estaciones de esquí.
¿Y qué tal el esquí?
Me encanta. Sí, eso es lo extraño.
¿Y la playa?
La playa también son maravillosas.
Oye, ¿Cómo eras de chiquita?
De chiquita yo intenté creo, toda mi niñez ser la niña perfecta siempre como seguir las reglas, tener buenas notas, vestirme bien, que mis papás estén felices de de quién era. Y creo que eso fue mucha presión que tuve desde pequeña, que creo que yo misma me ponía porque mis papás eran estrictos pero tampoco es que eran monstruos.
¿Y la presión por qué?
Por siempre complacer a los demás. Creo que en la cultura francesa te enseñan mucho pensar primero en los demás antes de pensar en ti, entonces siempre pensar en los demás, no hacer mucho ruido para no molestar al vecino, no hacer mucho, no sé, no brillar mucho para no hacer sombra a las demás. Entonces desde la niñez te enseñan eso de ser como no salir del marco.
¿Y qué querías ser de grande?
Buena pregunta. Cuando me preguntabas cuando era pequeña yo siempre decía profesiones nada que ver, o sea cosas súper así estrictas como notario o como así cosas súper administrativas que no tienen nada de chispa. Y durante mucho tiempo yo decía eso porque me gustaba mucho la escuela, estudiar, entonces yo quería hacer estudios largos y no me preguntaba por qué quería hacer yo, sino qué estaría bien hacer, o sea, cuál sería lo mejor para que yo me vea como exitosa, pero no pensando realmente en mis gustos.
¿Y en qué momento empiezas a pensar en tus gustos?
Recién, creo. Sí, recién. Porque mis estudios, yo estudié una escuela de comercio que en Francia es como una mezcla de administración, empresas, negocios internacionales, marketing combinado en uno y aún esto lo hice porque eran los estudios prestigiosos, como categorizando a una mujer y era como el estándar.
Entonces el modelo exitoso es tener las mejores calificaciones en la escuela, en el colegio, seguramente acceder a muy buenas universidades, que más o menos entiendo que es el camino. ¿Que hiciste de ahí? Estudiar negocios para que quede claro el modelo exitoso. OK. Y hasta ahí todo iba perfecto, entre comillas.
Sí, sí, sí. Me gradué un negocio.
¿Y qué pasa entonces resuelves dejar Francia y la realidad francesa para viajar a Ecuador?
Sí, es en el entorno de mis estudios que yo tenía que ir a estudiar afuera. Entonces me fui a estudiar seis meses en Finlandia, Europa del norte, mucho frío, estudié en inglés y luego tenía que irme seis meses de nuevo y quería estudiar en español. Entonces busqué cuáles eran las alianzas que tenía mi universidad con universidades de países que hablen español. ¿Y Guayaquil? Había México, Chile, Argentina, Ecuador y España. España muy cerca, está en invierno, mucho frío. México, México. Lo único es que mi papá me dijo escoge lo que tú quieras, pero México por la mala fama que tiene en Francia, que no escoja eso.
OK.
Y escoge Ecuador y te queda Ecuador por descarte.
OK. Y llegas a Ecuador y tienes Galápagos, Quito, Cuenca, Guayaquil y mil ciudades lindas más. ¿Por qué Guayaquil?
Porque la universidad que tenía alianza con la mía era una universidad de Guayaquil.
Ah, en Guayaquil. ¿Y nunca habías escuchado esta ciudad?
No, nunca.
¿Y te atreviste?
Me atreví y me encantó. Encontré un tesoro aquí en Ecuador.
Oye, cuando uno busca una ciudad para ir, al menos es mi caso, empiezas a buscar en Google sobre la ciudad y hay algo que te llama la atención y dices ah, interesante, cuando vaya lo voy a hacer. ¿Te pasó lo mismo con Guayaquil?
Sí, yo puse Guayaquil en Google para ver, primero vi el clima, me bueno, perfecto, hace calor todo el año, todo bien con eso. Y después las únicas fotos que salían en Google era las peñas, las casas coloridas de las peñas. Cuando llego quiero ver eso, tomar fotos ahí. Pero había muy pocas cosas del Ecuador en general, de Guayaquil, al menos en Francia era un país que no se hablaba de Ecuador, se hablaba mucho de Colombia, de Perú, pero Ecuador a nivel turístico no era conocido. Y fue la sorpresa. Me encantó ver que un país tan pequeño hay tantas cosas y llegas a.
Guayaquil, empiezas a estudiar y empiezas a conocer sitios, supongo. ¿Y qué es lo que más te gustó?
Al principio no podría decir, pero me encantó porque viajé muchísimo durante esos meses de intercambio a la costa, Galápagos, o sea, hice como que todo el tour del Ecuador y me encantó esas facetas del país, porque como te dije, yo soy de la costa, pero también hay mucha montaña. Cuando conversamos hace unos años te dije, a mí me encanta caminar en la montaña, me encanta subir con mi papá hacia arriba, sentirte libre. Y aquí puedes hacer todo eso, puedes estar en la costa a 3 horas, bajar a Cuenca desde Cajas, que es maravilloso, tienes de todo. Y el oriente, Eso no tengo en Francia. El oriente también me fascina.
¿Y Galápagos?
Galápagos también me encanta. Quisiera volver.
¿Oye, y termina tu proceso académico porque entiendo que estabas en Guayaquil cumpliendo un pensum en Francia, y por qué te quedas?
Porque lo que hice es volver a Francia, terminar mis estudios y durante el final de mi maestría yo escogí usar como proyecto de creación de empresa crear una pasería francesa en Ecuador.
¿Como tesis?
Sí, como tesis. Entonces armé todo el proyecto en papel, en carpetas y todo y dije bueno, ahora que termino voy a volver y voy a crear esto. Y lo creé y se llama. Se llama Hui Paris. Sí, fue interesante porque. Pero eso también, mira, hablando del tema de seguir una línea, seguir un proceso exitoso, yo creé una paciencia francesa, porque es un tipo de negocio que funciona en el mundo entero, es como eres francés, conoces los productos del país, tenemos el respaldo de renombre de la gastronomía francesa, entonces sea el país donde lo abras, va a funcionar porque tienes ese respaldo. Obviamente después depende de tu gestión, depende de la identidad de marca que le des, de cómo lo vayas a manejar, pero es un tipo de negocio que se puede replicar fácilmente.
¿Y cuáles fueron en tu caso los factores para decidir o pensar al menos que Oui iba a ser un éxito en Guayaquil?
Por eso yo me dije, yo conozco lo que es ser francesa y más que vender los productos quiero crear una experiencia de viajar a Francia sin tener que comprar un pasaje de avión.
La forma más barata de ir.
Exacto. Entonces todo el proceso de creación de este negocio fue replicar la experiencia de estar en Francia, entonces cuidé todos los detalles para que así sea.
Y quiero entrar en la parte empresarial. ¿Qué tan difícil es o qué diferencia viste entre abrir un negocio en el Ecuador con todas sus particularidades?
Es difícil hacer las cosas de manera correcta en Ecuador.
¿Por qué?
Eso ha sido creo para mí lo más difícil, porque todo es lento. En Francia también la parte administrativa es lentísima, entonces hay muchas cosas en las cuales Ecuador hasta está mejor que en Francia, la parte administrativa, pero aquí es mucho de contactos, es mucho de pedir ayuda, a veces hay temas de corrupción, entonces si tú no tienes contacto y si tú quieres hacer las cosas bien, tienes que pelear porque te falta un papelito, tienes que luchar, siempre falta algo y yo soy así como mentalidad europea, entonces eso sí ha sido difícil.
Mi socio Jeff es canadiense y en una entrevista hice a mí lo que más me llamó la atención cuando llegué a Ecuador, ya vive acá creo que 11 años, y dice es que aquí existe un puesto, es como un cargo laboral y se llama el tramitador, ese puesto existe. Entonces él decía en Canadá no existe ese puesto, yo voy seguramente en Francia tampoco, tú vas, haces un trámite como ciudadano y hay un funcionario público que ayuda en ese trámite. Acá hay un puesto en medio que ni siquiera paga impuestos ni nada, es informal y es el tramitador, es el amigo de todos. ¿Y te lo encontraste?
Necesité full tramitadores para poder avanzar, pero eso por ejemplo es una de las cosas y creo que está mejorando últimamente. Pero en el 2013 cuando yo llegué de intercambio, en el 2016 cuando llegué a crear mi negocio, no encontrabas información en Internet, entonces eso era lo que te daba rabia, tenías que ir primero a preguntar qué papeles necesitabas.
Papeles y creas la pastelería. OK. ¿Y cuál fue la parte linda?
Fue lindo porque ahí probé lo que era la libertad de crear exactamente lo que tú quieras. Si quieres un color azul marino, tal oscuro, tú eres la única que puede escogerlo. Yo era la única socia, la única dueña. Esa parte me encantó, declarar exactamente lo que tenía en la cabeza, plasmarlo en la vida real y hacer ese proyecto realidad. Además escogí un modelo de negocio diferente, no era una pastelería con local comercial, sino que era 100% en línea. Entonces tuve que desarrollar en con una agencia un eShop, entonces para poder personalizar los productos en línea, para poder escoger la fecha y la hora de entrega, era como un trabajo novedoso para el Ecuador, que en ese entonces todavía no había globo, no había rapi, no había esas cosas de delivery, entonces era como nuevo.
¿Y funcionó?
Funcionó. Sí, funcionó.
¿Y cuál es la otra parte linda?
Mi sueño era crear empleos, entonces ese sueño lo cumplí, me gustó compartir con personas de acá, poder transmitir, poder enseñar un poco la parte más de disciplina y orden que tenemos quizá en Francia y poder trasladar eso al equipo y avanzar como equipo.
¿Y tú no habías estudiado temas vinculados a la cocina?
No, no, para nada.
¿Y entonces cómo se desarrollaban los productos?
La parte producción tuve que delegarla con pasteleros.
Ah, ya, OK. Y el concepto general era tuyo y el modelo de negocios y todo.
Exacto, yo estaba más en la parte administrativa, marketing, branding, contenido, para poder como que. Porque cuando no tienes un local comercial, tu presencia es 100% digital, necesitas crear como una persona, como algo.
Yo me acuerdo, yo me acuerdo cuando estaba buscando, no sé qué estaba buscando y básicamente llegó el arte tuyo a mi celular y me gustó mucho la imagen, colores y todo y me metí a ver qué era y luego me sorprendí que estaba en Guayaquil y luego me di cuenta que no había una tienda física y luego llegó un momento que yo iba a comprar unas galletas o unos recuerdos, entonces me acordé y la pedí y la verdad que la atención personalizada en WhatsApp y todo y me parecía mágico que esté pidiéndolo sin levantarme de la cama. Y bueno, eventualmente llegó e incluso llegó y esta fue la parte que a mí me sorprendió muchísimo. Yo había pedido unas. Unas magdalenas, habrán sido unas galletas. Y hay una frase que yo digo y tú la sabes en las conferencias, si el reto no te hace temblar las piernas, quizás no es lo suficientemente grande para ti y la caja llega con la frase en cada galleta. Entonces me aparecía como que Wow. ¿Y cómo es el proceso? Yo lo que dije esperate un ratito. Cada persona que pide van a averiguar su vida y muestran un detalle o que mismo pasó, ¿No?
Sí, en general siempre lo que yo busqué es conectar con los clientes.
Y lo conseguiste.
Tenemos una comunidad que no son clientes, sino que es una comunidad de personas que que les gusta la marca, les gusta compartir. En Francia a veces nos mandan fotos de sus viajes, cosas que no tienen nada que ver con la pastelería, pero hay ese compartir. Entonces desde el inicio en tema de marketing, pero también de algo que es importante para mí, era crear esos puntos de contacto diferentes. Entonces, en tu caso, yo había ido justamente a la conferencia del lanzamiento de tu documental. Entonces había visto esa conferencia donde decías frase y cuando mi asistente puso en la lista de entregas del día tu nombre, dije no, no, no, ese pedido no puede salir sin esas galletas con esta frase. Entonces eso también intentaba compartirlo al equipo, que si ellos veían algo que podía hacer un toque final, un bonus para el cliente, que lo hagan sin problema.
Y era súper lindo. Yo vi eso y dije wow. Claro, qué chévere.
Sí, porque así creas también interacciones por Instagram, por redes digitales para que la gente comparta, para que les haga como un shock, una chispa para la marca.
Oye, ¿Por qué cerraste?
Cerré porque no es el tipo de vida que quiero. Me acerco a los 30 y me no quiero una vida a 100 por hora, no quiero estar así estresada, preocupada todo el tiempo. Creo que empecé con un negocio complejo. El tema de alimentos es algo súper complejo. Todos los negocios tienen sus retos, pero los negocios de alimentos tienen el tema de la higiene, de las cosas perecibles, del transporte, de la logística, que si transportas papeles u otras cosas no tienes. Entonces estar en ese estresado todo el tiempo me hizo mucho daño y no es lo que quería trabajar de lunes a domingo, todo el año, en feriados, vacaciones, no iba conmigo.
Y fíjate que es como una contradicción, no sé si la palabra es esa. Hay toda esta ola de emprendimiento, todos queremos emprender y arrancar y todo y al mismo tiempo no queremos meterla al 100 comprometernos completamente o lo que sea. Entonces, ¿Cómo manejar ese balance entre lo que hablabas tú, lo que más me encantaba era mi libertad y lo que más odiaba era mi esclavitud? En el mismo sitio.
Está bien resumido. Sí, yo creo que hay que dejar de idealizar el papel de emprendedor. Está bien lo que vemos en las revistas, en las entrevistas, está bien ver casos exitosos porque hay, y en mi caso hubiera podido categorizarlo como caso exitoso, pero en tema de salud mental y en tema de balance emocional y personal no es un éxito. Entonces hay que dejar de idealizar eso de que vas a ser la businesswoman, así que lo vas a lograr todo, pero no tienes vida familiar, no ves a tus amigos, rechazas todos tus planes de fin de semana porque tu negocio es tu prioridad. Entonces yo lo di el 100% o el 200% a este negocio, pero me perdí en el camino y como dijiste, yo emprendí para ser libre y te das cuenta que te vuelves esclavo de tu propio negocio. Entonces ahí no va la cosa.
Ahí no cuadró.
Exacto. Yo creo que antes de empezar a emprender tienes que pensar, o sea, imaginar realmente cómo va a ser la realidad.
¿Se puede hacer eso?
Yo pienso que sí, porque el tema de pastelería, mira, a mí me encantaba la idea de crear una marca que esté a la imagen que yo quiera, que comparta con los clientes, pero en ningún momento me dije es un negocio de 7 días, de 7 feriados, vacaciones, fines de año, navidad, lo que sea, tienes que trabajar. En ningún momento pensé en el día a día, me quedé en la idea de.
En la parte linda.
En la parte linda. Pero es como cualquier cosa, cualquier relación o cualquier decisión que tomes en tu vida, tienes que preguntarte si el día a día y si los momentos malos te van a gustar también.
Solo que estoy preguntándome en tu siguiente emprendimiento y en el que siga. Y en el que siga, no solo hay la historia bonita y entonces.
Hay que hacer como un deal contigo mismo que estoy dispuesto a aceptar y qué no estoy dispuesto a poner en juego.
Y en este tema, el tema de la salud mental. ¿Y cuándo supiste que no era el camino?
Hace tiempo. Creo que el negocio tiene cinco años. Creo que ya hace como dos o tres años que yo ya quería salirme de esto, pero por el orgullo, por el ego, porque estaba en crecimiento, estaba funcionando, no había razón financiera de ser para abandonarlo, era una razón personal, pero hay un momento en que te dices no, ya no doy más, ya no quiero esto. Cuándo Cuando me diagnostican una depresión y trastorno de ansiedad, tuve que empezar a tomar tratamiento médico, sigo en tratamiento, entonces antes de eso tenía problemas físicos de cosas que me he enfermado y no escuchaba las señales, entonces lo que podemos llamar como un burnout en que primero no escuchas lo que te dice tu cuerpo y después se enferma la mente, enferma tu cuerpo y después ya te quedas en la nada Y también reconozco.
Mucho esa valentía tuya en verlo, en identificarlo, en aceptarlo. A veces está muy claro y lo decías, estoy quemada y está muy claro y quizás empiezo a ver solo lo que quiero ver, al final uno crea su realidad en función a lo que pensamos y muchas veces nos pasa que no nos damos la oportunidad de verlo quizás más integral, solo lo que nos conviene entre comillas y a eso nos aferramos y eso justifica toda esta parte oscura hasta que en algún rato, y ojalá sea un tiempo adecuado para poder tomar medidas y salir de ese hueco que entiendo que es lo que yo.
Creo que nos aferramos mucho a lo que nosotros queremos mostrar, o sea, como soy exitoso, entonces no puedo rendirme o he logrado algo, entonces no puedo mostrarme vulnerable cuando según yo recién según yo la real valentía y mostrarte tal como eres, porque nadie está arriba todo el tiempo tienes que mostrar que eres una persona real, entonces el emprendedor es igual.
No, y fíjate que me quedo pensando en lo que dices porque toda nuestra energía va hacia afuera y nos enfocamos mucho en mostrar y quizás el camino está hacia adentro, en mostrarnos, o sea, en qué momento hace crack tu vida y dices no va por aquí, no es hacia allá, es hacia acá y se requiere valentía.
Sí, sabes que lo que te decía al inicio es un tema de desde la niñez te enseñan cómo a complacer a los demás y creo que hay un momento en que, bueno, yo sufrí mucho una depresión, no es algo fácil y hay un momento en que llegas y te dices, ¿Pero por qué estoy sufriendo por los demás o por qué estoy siguiendo un tipo de cosas, un tipo de negocio que no me hace feliz por el que dirán? No tiene sentido, una vida tiene que ser feliz, tiene que tener sentido. Entonces ahí empiezas a buscar hacia adentro, como dijiste y empiezas a preguntarte lo que a ti te conviene, lo que a ti te gusta, lo que para ti tiene sentido. No sabes, no lo sabes de un día para otro este reto, simplemente arrancas.
El viaje hacia adentro.
Sí, yo creo que es paso a paso, decisión tras decisión y poco a poco, o sea, al menos yo sentí que iba fluyendo porque empiezas como cuando un carro está desalineado, es como que después te lo arreglan y sientes que estás en el buen camino. Y eso me pasó un poco porque he cerrado el negocio hace un mes y estoy mucho mejor que he estado en los tres últimos años. Entonces es como cuando empiezas a escucharte y cuando ya no importa lo que dicen los demás, igual sin hacer daño a nadie obviamente, pero poniéndote a ti primero, ya te realíneas.
¿Cómo es ese viaje hacia adentro? Yo te cuento, tuve un proceso de acompañamiento psicológico, me habrá tomado dos años, dos años y medio quizás. Y hoy que lo veo hacia atrás, un viaje maravilloso, maravilloso porque por lo general uno va al doctor cuando está enfermo, entonces me duele esto, voy a buscar una solución. Solo que en psicología no te duele nada porque la forma como ves el mundo, esa es. Es tu normalidad. Los psicólogos llaman los mapas perceptuales. Entonces tu mapa es diferente al mío porque somos diferentes, tenemos experiencias diferentes, prejuicios diferentes y un poco de cosas diferentes. Entonces es normal que la forma como tú veas el mundo es diferente a la mía. Entonces como lo mío es normal, ¿Por qué yo debería ir a buscar ayuda? No cuadra en esa lógica. Y cuando terminas un proceso psicológico y lo ves hacia atrás y wow, cuántas limitaciones tuve en mi vida, cuántos autobloqueos, sabotajes internos y por eso pasó esto, esto, esto en mi vida. Y tú dices, impresionante la capacidad que tiene el cerebro de moldearse en función de la persona que te quieres construir. Y en ese rato dejas de andar echándole la culpa a todo el mundo porque dices, OK, yo quiero ser una persona así, así y así, y tus pensamientos van alineados hacia allí porque tu atención va justamente en donde está tu energía. Y creo que ese es el viaje, el que te está pasando ahora mismo.
Sí, es algo que empezó ya hace bastante tiempo, porque como dices, algo que se demora. Entonces, en mi caso, de lo que hablas, en mi caso empecé a leer bastante de Séneca, del estoicismo, del tema de responsabilidad, no como quién es el culpable, sino cómo respondes. Responsabilidad, cómo respondes a los hechos que te llegan a ti. Entonces, sin estar en el papel de víctima, sino que sálvate a ti mismo.
Sí, hazte cargo de ti.
Exacto. Entonces esos temas empiezas a salir de ser quizás la llorona o que todo ser pasivo, que las cosas te caen encima en lugar de verte como tu capitán de tu barco. Y eso es algo que fue importante para mí después la meditación, el yoga, reprogramar mi diálogo interior, como cuando te hablas mal, autocorregirte en tu mente, no te trates así, no, no eres fea, no eres tonta, solo estás cansada, solo estás aprendiendo. Y estas cositas, es un trabajo largo, no es de un día para otro, pero esas cositas al final ves que hay un cambio en tu manera de percibir las cosas y también es comprensible.
Fíjate, el cerebro, o sea, nos hacemos mejores en lo que más practicamos, es el concepto. Entonces, lamentablemente vivimos en cultura de pobreza y en cultura de maltrato, y entonces somos muy buenos maltratándonos, aunque no nos damos cuenta, de hecho hasta le llamamos chiste a ciertas formas de maltrato. Y somos muy malos por falta de práctica quizás en aplaudirnos. Entonces siempre falta algo, siempre hay que hacer algo, siempre está incompleto algo y no nos tomamos el tiempo de reflexionar en todo lo bien que lo venimos haciendo, porque al final del día, sin importar el resultado, esto es lo mejor que pudimos haberlo hecho. Si pudiéramos haberlo hecho aún mejor, lo habríamos hecho. Solo que esto con lo que hay es lo mejor que pudimos haber hecho. Eso valdría la pena aplaudirlo y no tanto ponernos en una carencia innecesaria de que ay, si hubiésemos hecho esto, ya pasó. Y esa forma en la que te hablas, como tú lo dices, es una forma linda porque es una forma de convertir tus palabras en bálsamo para tu propia vida. Para tu propia vida, fíjate, es como cuando te caes y estás, imagínate, visualmente acabas de caerte, tus rodillas están en el piso, las palmas de tu mano están en el piso, te inclinas para levantarte y la forma en la que te hablas en ese momento va a determinar, lea, si lo que acaba de pasar es un charco o fue un abismo. En ese momento, la forma como te hablas es la que va a definir si fue un abismo o fue un charco.
Exacto.
Es lo que tú dices.
Exacto. Y ahí hablas de caerte físicamente, pero tantos son los fracasos, o sea, las etapas, los aprendizajes que vemos como fracasos. Eso es lo que es dañino, el tema de estar siempre en el futuro y no apreciar el proceso.
¿Y hoy en qué andas?
Ahora estoy buscando mi propósito de vida. Ya había empezado desde la pandemia en dar más coaching, dar clases para fundaciones como Girls in Tech, a personas que necesitan mejorar su educación, tener una apertura hacia un mundo diferente. Entonces sigo haciendo esas cosas y quiero enfocar una mezcla de retiro espiritual con empresarial, para que los emprendedores y los gerentes de empresas puedan justamente cuidar su salud mental y poder como valorarlo y no verlo como una debilidad, sino más bien como una arma, si podemos decir, para poder durar más tiempo, porque eso es un maratón, no es un sprint.
Claro, es un estilo de vida, es una filosofía de vida. Todos queremos en la vida tener paz, sentir que tenemos paz, y esa paz se genera, y esa paz genera salud. Cuando tú estás en paz, eres una persona que está sana. Y esa salud en gran medida responde a la salud mental. ¿Qué tan bien saludables estamos mentalmente hablando? Y fíjate que es un tema, es un tema medio complicado por ponerle una etiqueta, porque normalmente no lo hablamos. No hablamos lo saludables que estamos mentalmente. Y yo sospecho que no lo hablamos porque no necesitamos hacerlo, porque se expresa en todo lo que hacemos en el día. Si una persona está realmente ofuscada, maltratando, gritando, ofendiendo, cualquier cosa, no necesito preguntarte cómo está tu salud mental. Claramente lo puedo saber.
Sí. Pero lo triste es que hay muchas personas todavía que no se dan cuenta que se puede cambiar. Quizás tú ves que están agresivos, que están de mal humor, pero en la gran mayoría no se dan cuenta que se puede corregir.
Es la belleza del cerebro que tiene esta característica de neuroplasticidad que básicamente imagínate un cerebro de plastilina. Entonces lo puedes moldear como quieras. Como quieras. Entonces cuando a mí me no, es que yo soy mal genio. Y les pregunto ¿Tú eres mal genio? Sí, yo soy mal genio. Ya, OK, ¿Y cómo se comporta una persona mal genio? Entonces te quedas pensando. Se queda pensando y dice no sé ¿Cómo se comporta una persona mal? Genial. Debe ser porque tu cerebro es altamente obediente. ¿Qué hace una persona que es un delincuente? Seguramente delinquir. ¿Qué hace Una persona que es brillante? Tener ideas brillantes. ¿Qué hace UNA persona que es mal genio? Cuando uno se autoetiqueta y es que yo soy mal genio. Tu cerebro lo único que hace es agarrar comportamientos que justifiquen lo que acabas de plantear. De hecho, estoy revisando ahora mismo un libro que me parece interesante y dice que el estado en el cerebro tiene un cerebro consciente y un no consciente. ¿Cierto? Dice que la cantidad de energía que tú consumes en el cerebro no consciente es 20 veces mayor a la cantidad de energía que consumes en el consciente. Esto implica que en todo el día 24 7 utilizamos más el no consciente. Y todo lo que hoy decimos y hoy hacemos, ya lo pensamos y lo pensamos en el no consciente. Entonces la pregunta ¿Valdría la pena lo que estás haciendo tú entrar en ese viaje para ver qué cositas hay en ese no consciente?
Seguramente vale la pena, pero hay que tener la valentía y quizás estar en el momento adecuado para estar dispuesto a aceptar lo que vas a encontrar ahí.
Y siempre se puede. Y siempre se puede.
Siempre se puede.
Yo me encanto mucho, Lea, con visualizar la oportunidad que tenemos todos los humanos, todos, todos, absolutamente todos, de permitirnos convertirnos en la persona que queremos, que nos gustaría. Porque esa capacidad física la acabamos de conversar, está psíquica, está. Y requiere voluntad.
Sí, yo también creo mucho en esto y creo que para lograrlo debes acordarte momentos en silencio, momentos para pensar, salir de tu rutina donde estás siempre estimulado, siempre corriendo. Debes recentrarte en ti mismo y escuchar, porque si no, no tienes el tiempo, el espacio para hacerlo.
Oye, es verdad, yo pensaba, no, miento, estaba escuchando un episodio de algún podcast y este señor hablaba de que los franceses y esta es una pregunta. En realidad los franceses valora llaman los momentos lentos. Llaman los momentos lentos. Y estos momentos lentos son los momentos que más apreciamos en nuestra vida. Y que los momentos rápidos son los que el cerebro descarta efectivamente muy rápidamente. Entonces cuando estás atareada, ajetreada, han pasado muchas cosas que a tu vida no le ha aportado nada. Y los momentos lentos, él decía, es ver una película con la persona que amas, es almorzar sin horario, es despertar y preparar el café y realmente disfrutar el café. Es un momento lento. Y me gusta mucho esa analogía que él hacía, porque quizás pensar más lentamente nos lleva a vivir más lentamente y en vía contraria a lo que hemos aprendido. Vivir lento es vivir maravilloso porque lo haces en conciencia.
Es como estar en slow motion, así.
Disfrutas y disfrutas el momento lento. Entonces cuando es lento hay más espacio para que tus sentidos estén en la misma frecuencia conectados. Exacto. Qué lindo, ¿No? ¿Qué le dirías a la Lea en el momento de crecimiento de su pastelería? ¿Que rechazaba ver lo que estaba pasando en su mente?
Sal de ahí rápido. No estoy bromeando porque hay partes que sí fueron maravillosas para mi crecimiento. Pero sí le diría no dejes de escuchar las señales y cuídate.
¿Cuídate de qué?
De ti mismo. De hasta qué punto te puedes exigir como persona. Hasta que sea muy tarde. Eso sí.
Sí, siempre valdrá la pena ser feliz.
Siempre, siempre, siempre. Y Del Larry.
No creo que algo valga más que sentirnos en paz y ser felices. Y la fortuna que tenemos es que tenemos la capacidad de crear ese ambiente de paz y de felicidad tan lindo que a las personas les gustaría compartirlo con.
Exacto. Es que cuando, por ejemplo, ahorita tengo la página en blanco, puedo hacer lo que quiero.
Y lenta.
Exacto, lentamente. Y son aprendizajes, lo que todas las etapas de tu vida son aprendizajes para después como hacer algo que de verdad tenga sentido para ti. Eso es maravilloso.
Eso es maravilloso. Oye, muchísimas gracias. Gracias por tu tiempo. Una conversación muy linda y espero que quien haya escuchado tenga la misma reflexión. Quizás nuestra que no hay cosa más importante que nuestra propia paz, que nuestra propia felicidad. Y que todos queremos estar en un entorno de paz. Y así como queremos estar en un entorno de paz, también tenemos la capacidad de crear entornos de paz para las personas que son significativas en nuestra vida.
Sí, depende de nosotros crear nuestra vida a la medida.
Exactamente. Muchísimas gracias, les mandamos un abrazote y gracias por tomarse tiempo de reflexionar junto a nosotros.










