Video-transcripción en la que Millan Ludena explica la diferencia entre ‘deseo’ y ‘ambición’: el deseo suele ir acompañado de pretextos y bloqueo mental, mientras que la ambición surge al definir problemas como preguntas concretas que abren vías de respuesta y acción. Propone dejar de enfocarse en la necesidad y en excusas, y en cambio formular preguntas/problemas que orienten la acción.
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A ver, es que hay una gran diferencia entre lo que deseas y lo que ambicionas. ¿Y a qué me refiero? Cuando tú deseas algo, si lo quieres complicar más al tema, puedes meterte en un barrio de deseo junto a un pretexto. A mí me gustaría esto y está muy caro, está muy lejano, nunca me van a dar la visa, nunca voy a aprender el idioma, lo que sea. Ahí tienes un deseo autobloqueado por los pretextos. Y el cerebro no sirve para resolver pretextos. Por eso es que cuando te quejas no haces que pase nada en tu vida. En la otra esquina hay dos ingredientes que son maravillosos, la ambición y el problema. Cuando defines un problema, estás definiendo una pregunta. Y esa pregunta viene acompañada de una respuesta. Entonces ya no es que me gustaría esto y nada más, sino que es cómo le hago para conseguir. Y la ambición, ¿Por qué es importante? Porque la ambición supera a la necesidad. Hay cosas que necesitas, por supuesto, y hay cosas que ambicionas que por definición no necesariamente las necesitas. Estás en un vuel, quieres ir en cualquier categoría, seguramente lo vas a hacer por ambición y me parece genial, solo que ya no es necesidad. Entonces, para llegar a la ambición tienes que salir rápidamente de la necesidad. ¿Y cómo sales de la necesidad mental? Pues dejando de poner pretextos en la mesa y enfocándote en hacer preguntas o por lo tanto definiendo problemas.