Cambia tus pensamientos y CAMBIA tu vida por completo | Heriberto | #12 PODCRACKS

YouTube podcast episode (Podcrack #12) in Spanish where host Millán Ludeña interviews Heriberto about his traumatic adolescence and recovery. Heriberto recounts diagnoses (borderline personality disorder, attention deficit, and a frontal-lobe lesion), episodes of anorexia, bulimia, substance misuse, multiple suicide attempts, and violent behavior toward family; describes how his parents and extended family built a deliberate ‘red de apoyo’ (support network) based on love rather than punishment. He discusses treatment (medication during youth, supervised dosing, later short courses of meds around acute stressors), the book Red (about his journey), and strategies he uses now: self-observation, timing conflict resolution, empathy, relapse prevention, and returning to specialists if life becomes chaotic. Themes: self-forgiveness, responsibility for one’s disorder, role of family support, belonging/recognition, and transforming past pain into purpose.
Questions this video answers
Trastorno límite de la personalidad (borderline personality disorder), déficit de atención (attention deficit), and a lesion in the frontal lobe.
Red
From about age 12 to 17.
Chapters
¿Tú te arrepientes de algo?
No, ya pedí perdón, obviamente hice mal, pero el pasado ya no lo puedo cambiar. ¿Para qué darme latigazos de algo que ya pasó? No es que sea la gente mala, algo tiene. Y el bullying es una manera de decir ¿Sabes qué? Necesito ayuda. Yo era agresivo porque necesitaba ayuda y no, pues no era feliz porque acá no está bien. Mientras acá no esté bien, a lo mejor no te va a llenar nada de tu exterior. Mis papás me trajeron y es su responsabilidad como padres dejar en este mundo hijos de bien. Yo digo que como padres trajimos hijos al mundo.
Hay que chingar qué pasó cuando decides golpear a tu papá. Hola, ¿Qué tal? Millán Ludeña por acá y bienvenido, bienvenido a un nuevo episodio de Podcrack, un espacio en donde me siento a hablar con cracks, solo que me siento a hablar, hablando del momento en el que no necesariamente lo eran. Cuando todo era imposible, cuando todo era difícil, cuando la montaña toda era cuesta arriba, nadie te abre la puerta, nadie te contesta el teléfono, nadie pasa nada. Cuando lo razonable es ni siquiera intentarlo y condenarnos. Y por alguna razón decidimos pensar que sí es posible. ¿Y como si es posible, también pensamos bueno y por qué no? Y hoy Heriberto, una historia encantadora, una historia de transformación impresionante. Una historia que expresa en la vida real esta frase de que todos podremos convertirnos en la persona que siempre hemos querido. Y sobre todo una historia que habla muchísima de muchísima compasión, de amor, de amor propio, de entender que hay un orden y en ese orden siempre el número uno es uno mismo y desde allí, desde su propio gobierno, construir la vida junto a los que ama y junto a esa red de soporte, la vida que uno siempre ha querido. Es una historia que te va a encantar y te va a sumar muchísimo más de lo que ahora mismo estás sospechando. Heriberto, buen día.
Ve cómo empezamos con lágrimas. Te agradezco muchísimo la invitación, sé que va a ser un episodio muy emotivo. Te agradezco la introducción que hiciste, me sacó como pudiste ver una que otra lágrima de cocodrilo y pues a darle. Soy un libro abierto, lo que me quieras preguntar. Adelante.
Ediberto, buenos días. Muchísimas gracias por estar acá.
No, al contrario, es un honor estar aquí en este episodio que sé que va a ser un episodio muy diferente a todos los que he tenido por todo lo que hemos platicado un poquito antes de empezar. Y de verdad te agradezco muchísimo, Millán, el haberme invitado a este gran podcast.
Muchísimas gracias. Sabes qué cuando te invité, en realidad te invité fascinado, fascinado por la historia, porque es una historia de muchísimo, de muchísimo cariño, de muchísima compasión. Y creo que para quienes nos van a escuchar es una historia en la que la conclusión del episodio será de paz. Y eso me parece fascinante. La verdad, acabo de leer tu libro Red, que al principio pensé que ese red era de rojo y de hecho confesando te ayer soñé que iba en unas gradas subiendo y me caí y mi boca se golpeó con las gradas, entonces me partí los dientes y sangré y no sé si esa sangre roja era por el red que estaba presente en mi cabeza de red. Y cuando empecé a leer el libro ya estaba hablando de una red de red, no del color, sino de la.
Red de apoyo, de la red de apoyo.
Y es un libro fascinante que la verdad me quedé con muchas dudas que hoy quiero explorar contigo. ¿Y la primera que me atrevo a hacerte es tú te arrepientes de algo?
No, ya, ya, ya, ya pedí, ya pedí perdón. Sea obviamente hice mal. Estoy con totalmente consciente de eso, pero el pasado ya no lo puedo cambiar. No, ya así fue. Lo que sí podía cambiar era mi actitud y tratar de remediar lo que se pudiera remediar. Y fue lo que lo que hice. Ahorita he aprendido que gracias a todo lo que viví, soy la persona que soy y estoy haciendo lo que estoy haciendo. Y fíjate, ahorita que mencionaste lo de la red, lo rojo, te voy a explicar qué significa, porque efectivamente lo rojo representa la sangre. Yo voy caminando supuestamente sin rumbo, llevo un arma en la en la mano y un churro de mota en la oreja y voy supuestamente caminando sin rumbo, pero no me doy cuenta que voy hacia una red de apoyo. El rojo representa la sangre, pero a su vez representa el amor. Voy hacia una red de amor. La sangre, lo rojo representa esos intentos suicidas y el reflejo, lo blanco de la red ya en blanco, representa la paz, el cambio. Entonces se ha aprendido a ver que mi pasado sí fue difícil, pero gracias a ese pasado y a los cambios que tomé la decisión de hacer, soy quien soy ahorita y estoy haciendo lo que estoy haciendo ahorita.
¿Tu pasado fue difícil porque perdón, déjame.
Decirte, y no me arrepiento ya todo lo que hice porque digo como no lo puedo cambiar? Hubiera sido diferente si en ese inter, por ejemplo, hubiera perdido a mi papá, hubiera perdido un ser querido, pero tuve la fortuna de no haber perdido a nadie en ese, en ese inter de mi adolescencia y tuve la oportunidad de a la gente que le hice daño y lastimé física, mental, emocionalmente, tener la oportunidad de pedirle perdón y haber sido perdonado, entonces para quedarme latigazos de algo que ya pasó.
¿Y por qué dices que tu pasado fue difícil?
Fue difícil porque yo pasé por una época muy complicada, pasé desde anorexia, bulimia, alcoholismo, drogas, tengo varios intentos suicidas, violencia hacia todo mi entorno, en el entorno familiar, golpes hacia papá, golpes hacia mamá, golpes hacia mis hermanos. ¿En cuestión de la escuela me tocó ser el agresor, me tocó ser el malo entre comillas, porque yo siempre digo que no es que sea la gente mala, algo tiene y el bullying es una manera de decir sabes que? Necesito ayuda, o sea yo era agresivo porque necesitaba ayuda.
¿Y que tenías?
Fíjate que cuando pido los testimonios para el libro, mis papás me dicen que desde los 6 años ellos empezaron a notar que mi comportamiento no era normal, que había momentos de explosividad injustificados. Ahí me llevan con una psicóloga, pero yo no quise cooperar y pues mientras uno no quiera cooperar, pues está muy complicado que te ayuden. Ese niño berrinchudo va creciendo, llega a la adolescencia, empieza a agarrar cuerpo y ese manoteo, aventar un carrito se convirtió en aventar todos los arreglos de la casa, en romper televisiones, en romper de la nada entraba en crisis y enojado. Esa ira era muy complicado el controlarla, me convertía básicamente como en un monstruo. Entonces cuando ya empieza a salirse todo de control, mis papás empezaron a asesorarse por muchas personas, ahí empezaron a crear la red de apoyo, una persona les dice sabes que lo de leri puede ser algo químico de su cerebro, porque no lo llevan con un especialista, en este caso una psiquiatra, para ver qué es lo que tiene. Cuando ya me llevan con la psiquiatra, después de muchos estudios, ya hubo por fin un diagnóstico que fue trastorno límite de la personalidad, déficit de atención y una lesión en el lóbulo frontal. El trastorno límite de la personalidad es un trastorno que afecta las emociones. A mí me gusta explicarlo de una manera muy sencilla. De repente estás eufórico, viene la caída, depresión, ansiedad, euforia, depresión, ansiedad. Y esto puede ser en el mismo día. Se confunde mucho con el bipolar, pero el bipolar es por periodos más largos. Puede ser un mes en estado maníaco o en depresión, o dos meses o tres meses. Este es en el mismo día estas.
Esto fue diagnosticado, No es una autoetiqueta, es un diagnóstico médico.
Sí, Y todos los años se me hacían estudios para ver cómo iba saliendo.
Y cuando eras pequeño y existían estos episodios en los que perdías el control y explotabas, ¿Cuál crees tú que eran los elementos que activaban esto?
Podía ser cualquier cosa sencilla. Como decirme un no, haz de cuenta cualquier. Cualquier cosita me podía detonar.
¿Nunca identificaste como un patrón? No, era en realidad literalmente cualquier cosa.
Cualquier cosa.
OK, listo. Ya. ¿Cómo cambia tu vida cuando recibes una etiqueta diagnóstica? Es que fíjate, ¿Eso te convierte en una persona especial?
No, ahorita yo te diría que no.
¿Y en ese momento?
En ese momento, fíjate que no me interesaba saber qué era lo que tenía. Yo sabía que estaba mal.
¿Por qué?
Porque por mi comportamiento, ¿No? Yo vengo una familia llena de amor, padres presentes, un matrimonio ejemplar. Yo no recibí ninguna agresión física en casa. En mi casa no era un ambiente violento. Y el yo reaccionar de esa manera, pues obviamente me hacía ver que algo no estaba bien, ¿No? Pero ¿Qué pasaba después de la crisis? Venía la calma. En este trastorno, haz de cuenta que potencializamos al 2000% las emociones. Si estamos para Una persona se enoja por algo, si tenemos el trastorno nos pegamos una emputadisima, ¿No? Y nos es más difícil controlarnos. Entonces me fue aquí con esto. Aquí iba.
Ibas en la parte en la que decías. Yo en realidad sabía que estaba actuando mal, porque no había mucha razón.
Entonces, por ejemplo, se venían las crisis y venía la explosión, de repente gritos de mi parte en mi casa hacia papás o de repente que rompí una pantalla, agresión física o ve tú a saber, un evento desafortunado, pasaba la crisis y venía el remordimiento de conciencia, o sea, ya veía lo que hacía, decía chin, pues lastimaste a los que te aman, ¿No? Entonces.
¿Y cuál es el sentimiento?
No, pues de culpa.
Es culpa.
Es culpa, sí, claro, y es sentirte la oveja negra. Entonces, ¿Qué pasa? Yo no sabía, yo sabía que algo no estaba bien por todo eso que pasaba, pero empecé a ponerme una máscara, ¿No? Que la gente no se diera cuenta de lo vulnerable que era, del dolor que sentía, ¿No? Y por eso también somos muy susceptibles en caer en cualquier tipo de adicciones. Para evadir ese dolor, pues empecé a tomar alcohol, alcohol, primero fue alcohol, me llevó a las drogas, entonces ¿Qué pasaba? Venía otro evento desafortunado, te levantas al día siguiente con la cruda moral, con el remordimiento de conciencia y la cruda física y pues ya sabes qué es lo que hay que hacer para no volverte a sentir así.
Pero quiere entender una parte, Entonces para ti era mejor actuar mal por estar borracho que actuar mal sin estar borracho, o sea, el alcohol servía como un. El alcohol un justificativo.
No, nunca, para mí nunca ser un justificativo. El alcohol me servía para dejar de sentir lo que estaba sintiendo, sabiendo que venía la factura. Sí, pero esa podía venir con alcohol.
O sin alcohol iba a venir.
Podía venir, sí, a eso me refiero.
Y la pregunta es si decidiste pensar que es mejor echarle la culpa al alcohol a echarle la culpa a algo.
Que no sé que tengo, no era mejor evadir con el alcohol, o sea, el dejar de sentir lo que estamos sintiendo. Las personas que tenemos este tipo de trastornos vivimos con muchos vacíos, Yo aparentemente tenía todo para ser feliz, tenía una extraordinaria familia, tenía unos extraordinarios hermanos, tenía mis papás, un nivel económico bueno, estando en las mejores escuelas, o sea, cualquier persona pudiera haber envidiado, digo, no cualquier persona, pero a lo mejor muchos pudieran haber envidiado la vida que tenía, o sea, podría haber dicho, oye, ¿Por qué este no es feliz? Y no, pues no era feliz porque acá no está bien, mientras acá no esté bien, a lo mejor no te va a llenar nada de tu exterior.
OK. Solo que en tu caso es un tema, es una condición médica.
Es correcto.
Estoy pensando ahora mismo en alguien que tiene las mismas condiciones, un hogar bonito, no vive en pobreza, está con unos padres que los quieren y todo, y sin embargo sientes un no merecimiento. Fíjate esto, aunque podría ser lo mismo, el tuyo es médico, el otro No es médico. ¿Por qué crees que la gente no se quiere?
¿Por qué? Creo que probablemente no se acepta.
¿Por qué?
¿Por qué? No sé, a lo mejor muchos quieren vivir la vida que la sociedad quiere que vivas y no vive su vida.
Si, Imagínate ese desempoderamiento que no necesita un trastorno para actuar igualito. Entonces yo de repente le echo la culpa al tráfico por no llegar puntual.
Es que es lo más fácil, porque de la otra manera tienes que hacerte responsable y de la otra manera tienes que tomar la decisión de hacer cambios. Si quieres que no pase el camino fácil es por culpa de los demás.
O sea, yo sabía el jueves anterior que el sábado hay tráfico normalmente en la ciudad y sé que el sábado a las 7 de la noche hay tráfico y sin embargo mi cita es a las 7 y media y salgo a las 7 y 20 pensando que no hay tráfico, Llegó atrasado. Efectivamente. Y la culpa es el tráfico.
¿Y fíjate, eso precisamente que está diciendo pasa mucho con las personas que tenemos este tipo de trastornos o algún otro, no? Lo más fácil es es que estoy enfermo, aguantenme.
No, pero caminando.
Claro. Pero ¿Qué pasa? Yo tuve que aprender a ser empático y darme cuenta que que no era justo para la gente que me amaba el estar recibiendo lo que estaba recibiendo de mí, aún y cuando fuera un trastorno increíble.
Eso habla muchísimo de la capacidad de tu corazón.
El trastorno es mío y lo que haga con mi trastorno es mi responsabilidad. Entonces sí lo más fácil hubiera sido, ¿Sabes qué? ¿Por tu culpa tú me detonaste, pero qué iba a pasar? Hubiera seguido siendo ahorita la misma mierda de persona que era.
¿Y hoy quién eres hoy?
Valorarme, que aprendí a respetarme, que me amo con mi trastorno, que lo que es mi trastorno que antes era mi debilidad, hoy es mi mayor fortaleza. Gracias a mi trastorno hoy puedo ayudar a muchísima gente.
Estoy pensando en esto. No, o sea, seguramente hay más gente que no tiene el trastorno que tú tienes con el que fuiste diagnosticado y sin embargo los comportamientos son bastante similares. Y la parte que me parece muy interesante es como alguien diagnosticado decide hacerse cargo de uno, o sea, de sí mismo y alguien sin diagnóstico, sin trastorno, insiste en no hacerse cargo de sí mismo.
A mí definitivamente si algo me ayudó es haber nacido en la familia que nací, porque no, y por eso decidí hacer pública mi vida, porque mejor gente no tiene la fortuna de tener esa familia. Pero a final de cuentas las decisiones de uno de hacer cambios. ¿Por qué la familia? Porque a mí me ayudó. Cuando le dan el diagnóstico, mis papás les dijeron que me internaran un psiquiátrico por asesoría de otras personas le dijeron mis papás, si el ERI lo internas en un psiquiátrico, lo más seguro es que va a salir con rencor y a la hora que salga va a ser peor. Entonces decidieron que la mejor medicina iba a ser el amor. Empezaron a modificar toda su manera de relacionarse conmigo. Yo te estoy hablando que mi casa no era una familia de violencia, pero de repente si hacía desatinar a mi mamá y de repente que aventaba el chanclazo, nunca me daba, pero no recuerdo haber visto muestras de violencia y agresividad más que esos chanclasos que la neta más me hacían reír. Entonces ese tipo de cosas lo empezaron a modificar. La manera de comunicarse conmigo también la empezaron a modificar. ¿Buscaban el momento adecuado para comunicarse conmigo, si estaba enojado, pues a lo mejor no era el momento, sabes qué? Vamos dejando que se le pase y luego lo hablamos. Había veces que la comunicación conmigo era nula.
Me gustaría hablar como. Aunque lo pones en tu libro. Quiero entender, quiero entender esto. Tú citas varios episodios en los que tú actuaste no tan bien hacia personas en tu medio y en una lógica, me dio la impresión, en una lógica de agradecimiento por la compasión que toda esta gente tuvo hacia ti, o sea, es más un homenaje hacia estas personas que decidieron amarte. Porque fíjate, uno normalmente piensa que las personas que están alrededor nuestro están obligadas a hacerlo y el hecho real es que nadie está obligado a nada. Tú estás aquí por decisión propia, yo estoy contigo por decisión propia, tu pareja está contigo con decisión propia y así funciona, solo que en algún momento pensamos que es obligación.
Pero fíjate, yo siempre soy muy agradecido con lo que hicieron mis padres y con los padres que me tocaron, pero yo siempre digo, yo no pedí venir al mundo, mis papás me trajeron al mundo y es su responsabilidad como padres dejar en este mundo hijos de bien. Hicieron lo que tenían que hacer para unos padres ahí creo que no, que no aplica hasta ciertas edades. Ya si elijo a los 30 años, sigue siendo igual, ahí sí dice el papá, ¿Sabes qué? Que te vaya bien, pero yo digo que hasta que el hijo tiene, Yo digo que hasta que termine la carrera es responsabilidad de los padres, ¿Por qué? Porque el cerebro del hombre, si mal no recuerdo, termina de desarrollarse a los 22, 23 años, ¿No? Entonces yo digo que como padres trajimos hijos al mundo, hay que chingarle a como vengan, porque no nos dan un menú de quiero un hijo porque con ojos de color azul, con tez blanca, con carácter así.
Entonces si dices que la obligación de tus padres, por el hecho de ser tus padres, es haberte criado, entonces ¿Para qué haces un libro? Para agradecerles.
Porque pude haber caído en el otro supuesto. Entonces creo que hicieron hasta de más, por ejemplo, pudieron haberse enfocado en mí, pero no me enfocaron en mí, se enfocaron en todo mi entorno y gracias a haberse enfocado, por ejemplo mi hermano, que era para que mi hermano me odiare, porque. Porque yo llegaba alcoholizado y le rompía la boca, o sea, mi hermano sufrió violencia mía casi a diario, mi hermano ya no comía con la familia porque si se sentaba en la mesa era estarlo molestando, si mi hermano estaba viendo la tele, lo quitaba y me ponía a ver la tele, yo se pasaba la computadora, lo quitaba de la computadora, para mi hermano fue un infierno. Entonces mis papás trataron de buscar que todo saliera, que todo saliera bien, siento que hicieron a lo mejor hasta de más y eso sí soy agradecido, ¿No? Y creo que aunque sea obligación, también hay que ser agradecidos.
Por la obligación de haber hecho.
Yo digo que sí, no sé, ¿Qué opinas tú?
No sé, estoy pensando si, digo, porque.
Puede ser, si hay, puede ser obligación de mis papás, ¿No? Y al momento de yo agradecer lo que es mi obligación, pero veo que es una persona agradecida, lo hago de buenas.
En el caso de tu pareja, ¿Cuál es la obligación que percibes?
¿La obligación que percibo de ella hacia ti?
No, ninguna, o sea en la misma.
Lógica no digo que obligación, si queremos cosas funcione, cada quien tiene la obligación de hacer lo que le corresponde, cada quien en su persona para que las dos partes estén de la mejor manera y funcionan las cosas.
¿Y en eso cuál es tu obligación en una relación con pareja?
En hacer lo que me corresponda para que mi pareja esté feliz con lo que tiene.
¿Y que te corresponde?
Dominar a la bestia.
Dominada la bestia.
Tengo veintitantos años trabajando en eso.
¿Y qué te funciona mejor?
¿Qué me funciona mejor? ¿Creo que la empatía es fundamental, no? ¿El, como te decía, yo no estoy medicado, el estarme observando, no? El aprender a no solucionar las cosas cuando estoy emocionalmente inestable. ¿Por qué? Porque puede llegar el momento que explote. Entonces he aprendido a buscar el momento indicado para arreglar las cosas y esto es un trabajo de día a día.
¿Has aprendido a leerte?
Sí, sí, es lo que te digo constantemente me estoy observando, cometo errores, yo siempre le digo a la gente, soy humano, pero cuando cometo errores trato de estar bebiendo, aceptarlo. OK. Y en lugar de que venga el bajón hasta el principio, OK, sí, OK, cometí un error, OK, vámonos para arriba. El crecimiento personal no es lineal.
¿Qué pasó cuando decides golpear a tu papá?
¿Qué pasó antes que me llevó a eso? ¿Sí, pues ahorita no se me viene ningún así evento a la mente que haya ocurrido antes, no? Te puedo hablar por ejemplo de los eventos más difíciles que fue los que me llevaron a ser empático y darme cuenta que no era justo para mi familia que estuviera viviendo tanto dolor, tanto sufrimiento, cuando lo único que yo recibía era amor. Fue en una ocasión que estaba discutiendo con mi papá, agarrándolo a empujones, gritándole, diciéndole hasta lo que sea morir, se agarra el pecho y cae al piso. Cuando cae al piso mi papá le pego el grito a mi mamá y le digo atiende a tu marido, se está muriendo, me voy a tomar. Regreso a la casa y no estaba ni mi papá ni mi mamá. Le pregunto a Gisela, que era la muchacha que trabajaba ahí en la casa, que también está basado mucho el libro de en el testimonio de ella y me dice se llevaron tu papá al hospital, me voy al hospital y cuando estoy pasando fuera del hospital, estaba una tía fumando y le pregunto por mi papá, me dice está bien, pero bájate. Yo no quería, me convence. Cuando entro a urgencias, lo primero que veo en cuanto entro así en la camilla del lado derecho, mi papá tendido en la camilla con oxígeno y con suero, en cuanto cruzamos miradas, ¿Qué crees que lo que hace? Me abre los brazos. Cuando me abre los brazos me quiero, me acerco a él, lo abrazo y me dice te quiero mucho hijo. Esas acciones cuando yo lo había mandado al hospital, recibir amor me hacía cortocircuito en la cabeza. ¿Porque qué es lo que esperas tú cuando actúas de mala manera? Un golpe, castigos, regaños, gritos, y sin embargo no recibir eso yo le llamaba cachetadas con guante blanco. En los testimonios que me mandan mis papás para el libro, me dicen, por más enojados que estuviéramos, a nosotros se nos dio la instrucción de que tenemos que ir a tu cuarto, darte un beso y decirte te quiero mucho hijo. A veces tenía ganas de matarte, a veces tenemos ganas de ahorcarte. Pero nosotros nos dio esa instrucción y sabíamos que esas palabras iban a estar haciendo huella en ti.
¿Y sabes por qué pasa eso?
Por qué.
Los humanos somos, reaccionamos.
Psicología inversa.
No estoy seguro Si psicología inversa, reaccionamos. Por ejemplo, se ha visto que cuando tú haces maltrato a alguien, la otra persona responde con maltrato y se forma como una escalera ascendente. ¿Entonces yo de repente te quedo viendo mal, tú me quedas viendo mal, entonces nos acomodamos, donde vas acomodando? Tú me dices algo y yo lanzo una ironía y tú con esa ironía me respondes con otra y de repente yo voy cambiando la voz y te subo el tono y tú me subes el tono y si esto no se detiene, esto acaba en una locura. Sin embargo, fíjate, ocurre lo mismo con el buen trato. Si yo soy amable contigo, tu instinto humano propio hace que tú seas amable conmigo y de repente ya me caes bien, yo te caigo bien y somos cuates y vamos avanzando en la vida y está genial. Y es lindo entender eso, porque uno decide cuál es la primera pieza que quiere mover. Si yo decido maltratarte solo con verte mal, porque no necesito ni siquiera decirte algo, tú lo vas a decodificar como un maltrato. Y empezó la fiesta. Y creo que lo que tus padres hacían era exactamente eso.
Y es que estamos acostumbrados a reaccionar desde la emoción, no desde la razón. Por eso vivimos de manera inconsciente donde la loca de la casa es la que la que sale de manera inconsciente.
Por eso que tu papá, cuando lo razonable en esta línea que te acabo de contar es reaccionar también mal porque tú lo habías hecho mal, decide reaccionar en amor. Y ahí se corta. Ahí hay un cortocircuito porque hasta ahí llegó la fiesta.
Se llama inteligencia emocional.
Se llama inteligencia emocional. Y fíjate que, y te lo cuento porque insisto, no necesitamos tener un trastorno claro para llegar a esta conclusión. Entonces, lo que a mí me ha pasado muchísimo en la vida es que cuando he hecho un maltrato, he recibido un maltrato. Y cuando he hecho un buen trato, he recibido un buen trato. Lo que no me ha pasado nunca es haber hecho un maltrato. Un maltrato y recibir un buen trato.
Y eso yo lo tengo también bien comprobado. Antes si yo me paraba en Mochis, pues era señalado, juzgado, etiquetado. A mis amigos de aquel tiempo no los dejaban juntarse conmigo con justa razón. A mis ex parejas no las dejaban andar conmigo con justa razón. Y ahorita estoy seguro que si me paro en Mochis, la gente habla bien de mí. De hecho, tengo algunas ex suegras que me siguen en redes sociales y comparten todo lo que lo que comparto. Pero. Pero tuve que tomar la decisión de hacer un cambio. Yo muchas veces queremos que la sociedad cambie, que el mundo cambie.
¿Qué tanto te importa que la gente hable de ti?
Qué tanto me importa no es algo que me importe. Te digo, me valida que sí me están viendo, cómo estoy comportándome, que sí hubo un cambio y se siente padre, no te voy a decir que no, pero las cosas las hago yo para buscar mi satisfacción y mi felicidad. Y por consecuencia es lo otro.
¿Puedes repetir eso que dijiste sin sentimiento de culpa?
Hay canijo con mi déficit de atención. Volverte a repetir lo que te dije.
En decirte. En decirte qué tanto, qué tan importante para ti es la validación de otras.
Personas te digo, me hace sentir bien porque me reafirma que hay cambios.
Claro, ¿Y te sientes bien?
Si, me siento bien, pero no lo hago con esa finalidad, lo hago con la finalidad de yo sentirme bien, porque yo sé que estoy haciendo lo correcto, los cambios lo estoy haciendo para mí. Y automáticamente premia en el entorno.
Está maravilloso. Fíjate, los humanos tenemos dos necesidades básicas, dos el sentido de reconocimiento y el sentido de pertenencia. Yo te lo pregunto porque, y tú me lo dijiste honestamente, me siento bien porque estás cumpliendo una necesidad básica, entonces me siento bien ser reconocido, me siento bien saber que existo y hay dos formas de existir, porque tú me dices que yo existo o porque yo me valido que existo y eso tú lo has trabajado tanto que sabes que existes y existes de la forma con la que te aceptas, me parece increíble.
Y si tengo comprobado que busco más mi validación que la de los demás, porque por ejemplo recibí el premio Líder más Influyente de Guadalajara, felicidades. Y me dice, salimos de la cena y me dice Ana, oye, ¿Y cómo te sientes? ¿Te gustó recibirlo? Sí, se siente, se siente padre, se siente bonito, pero ya pasó, le digo.
A seguirle, ¿Para qué?
¿Para qué?
No, me refiero, para qué era necesario castigar el momento, no, y se siente padre y ya pasó el segundo pedazo, ¿Para qué?
No me da satisfacción, siento como que es más para el, para el ego. ¿Y si, ya le di chance al ego, lo disfrutó, pero ahora está bien, ya ahora que sigue?
Y te lo digo porque fíjate, normalmente no nos gusta sentirnos bien, porque no es lo normal. De repente te encuentro en el ascensor y te digo, oye, me encanta tu suéter y de hecho te queda muy lindo, normalmente uno contesta sí, y estoy gordo, me quedo apretado, o sea, enseguida pones otro.
Si, me queda totalmente de acuerdo, es.
Como que yo lanzo esa energía de reconocimiento hacia lo bien que te queda el suéter y tú te encargas, o sea, en este ejemplo nada más de bloquearla, porque al parecer está bien sentirnos mal y preferimos sentirnos mal que bien por una especie de sentimiento de culpa, de no merecimiento. Y te lo cuento porque es lo que me acabas de contar, o sea, te acaban de dar un reconocimiento impresionante, lo recibes, solo que está muy adentro nuestro, que no está en sentirnos bien. ¿Y te lo cuento, y te lo cuento porque es lindo empezar, oye, si, no? Y si me permito sentir mejor.
Sí, sí, sí, sí, entiendo a dónde vas, pero fíjate, no creo, no creo, no creo que en este caso sea así, limitarlo, no el sentirme bien, sino OK, ya, ya me lo dieron, OK, ya está, ahora que sigue, vamos por más, o sea, no, no, no, no, no, no, lo que, lo que trato es de. Yo siempre he dicho, a mí no sé, no se me dieron las cosas antes porque Dios no le da las a los alcranes. Y si a lo mejor el libro lo hubiera sacado en aquel, en aquel tiempo, porque varias veces vino abajo el proyecto, OK, por una o por otra cosa y de repente en una depresión, el libro no estaba terminado. Si te fijas, el final está muy rápido, el final yo lo quería todavía ponerle un poquito más de todas las cosas positivas que he logrado, pero yo entré en una depresión, entonces yo dije, a ver, a como estoy, no es justo para la gente el estarme aguantando, tengo que distraerme, tengo que buscar algo que hacer. En ese momento yo no tomaba medicamentos, fui con una psicóloga, fui con una psiquiatra, me medicaron por tres meses, salió el evento que me tenía estresado, salí de la depresión, pero yo me puse agarrarme del libro como muleta para sacarme, ¿No? Entonces lo publiqué y todo se me empezó a dar de manera fluida, ¿No? Y yo decía, bueno, antes no se me daba porque no estaba preparado para recibir a lo mejor todas esas muestras de cariño, todos esos halagos, todos esos reconocimientos, todo ese reconocimiento porque me hubiera subido un pinche ladrillo y así se me hubiera acabado.
Quiero ir a la segunda necesidad básica que es el sentido de pertenencia. Para los humanos es importante sentir que pertenecemos a algo, a una barra brava, a un club, a una ciudad, a una empresa. ¿Hoy, donde sientes que perteneces?
Donde siento que pertenezco, Fíjate. Bueno, buena pregunta y te digo, va relacionado también con lo que, con lo que me preguntaste de los amigos, ¿No? Y creo, y ya lo he dicho, es algo que tengo que trabajar. Me fui para un extremo que me aislé para proteger, ahora lo que tengo que hacer es venirme a este punto medio, pero a veces me lo cuestiono porque digo, a ver, ¿Lo estoy haciendo por mí o lo estoy haciendo porque socialmente es lo correcto?
¿Y tú qué piensas?
Un día mi hijo llega a mi cuarto y me dice oye papi, sal más. Y me puse a analizarlo y mira mi amor, no es que no salga porque no tenga amigos o porque me la pase mal. Cuando salgo le digo, simplemente aprendí a vivir solo y también disfruto de mí, de mi soledad. ¿Y me puse, analizó y sabes qué? Lo voy a hacer. Y de repente volví a hacer una pausa y dije, a ver, ¿Lo estoy haciendo por mí o lo estoy haciendo porque la gente dice que es lo correcto? Dije no, así estoy bien. ¿Lo está haciendo por mí, no? Y no es que no salga, por ejemplo, hoy tengo un evento, mañana tengo un evento y voy a salir y voy a salir y voy a disfrutar y me gusta, pero también me gusta a veces no, no salir y disfrutar de mi familia está en la casa. Disfruto a veces muchísimo más el irme con mi familia al cine, el tirarme a ver una película, una película. Yo siempre para donde salgo, yo salgo con mi familia. Esa es mi mayor satisfacción, mi familia.
Y quizás perteneces a tu familia.
Ahí sí, ahí sí, totalmente de acuerdo. Creo que somos una familia muy, muy unida, una familia que convive mucho. Tenemos la fortuna de que pues mi trabajo me permite estar en casa. Las sesiones, las asesorías las doy vía Zoom, ahí estoy en casa. Las redes sociales, que estoy en redes sociales, yo hago el contenido, pues ahí lo hago en casa. Entonces convivimos mucho en familia.
¿Cuánto tiempo tomaste medicina?
Pues mira, de los 12 a los 17 estuve tomando, pero no bien. ¿Por qué? Porque el medicamento no se podía mezclar con el alcohol y yo caí en adicción. Entonces mis papás tenían una. Yo no podía tener el acceso a las pastillas porque ya me las había, ya había atentado contra mi vida por ingesta de las pastillas. Entonces mis papás en los que me tenían que dar, pero si estaba tomando, pues no se podía. Tenían que estar seguros de que no había tomado para podermela dar. Y como no quería tomármelas, no era nada más estar seguro de que no había tomado, sino ver la manera de cómo tomármelas. Entonces como era bien huevón y nada más pegaba el grito Gisela, tráeme un vaso de agua. ¿Como me sentí? El patrón de la casa decían bueno, de aquí somos y en las bebidas con los alimentos me ponían el medicamento, pero realmente no una constancia en la toma de medicamentos, que si lo hubiera habido, otra cosa hubiera sido.
¿Y por qué no las tomas ya ahora?
¿Por qué no las tomo? Porque creo que ahorita soy feliz. Creo que aún y cuando puede haber conflictos en la vida, porque es la vida, son conflictos que tienen solución, que trabajándolo se puede resolver. Mi vida no está en caos. En el momento que mi vida esté en caos, por ejemplo, la vez que te dije que volví a tomar fue porque estaba el estrés es un detonante para mí. Había varios eventos que me tenían en estado de estrés, como una sociedad que no me salió, deudas que traía, tenía un restaurante bar y se me llenó. ¿Ese día me faltaron varios empleados, entonces estaba súper estresado yo en la cocina no? El caso es que terminé aventando todo. ¿Al día siguiente me levanté y les dije sabe qué? Voy con un especialista, en este caso un psiquiatra, porque la gente no tiene por qué estarme aguantando. Me medicaron tres meses, pasaron los eventos que me tenían estresados. Ahí fue cuando también vino lo del doble, lo del libro, dije ¿Sabes qué? OK, ya sé vivir sin medicamentos, lo los volví a suspender. En el momento que mi vida entre en caos y empiece a afectar a mi entorno, volveré con muchísimo gusto a acudir con los especialistas de la salud mental, porque la gente no tiene por qué aguantarme. El trastorno es mío y tengo que hacerme responsable de él y parte de mi responsabilidad es esa.
¿Cuál es la diferencia entre enfermedad y trastorno?
Entre enfermedad y trastorno, según yo, el trastorno vas a vivir con él toda la vida y la enfermedad se te.
Puede quitar, la puedes superar. Te hago una confesión, yo a los 10 años fue diagnosticado con epilepsia. Epilepsia es una enfermedad. Entonces, y fíjate, yo trabajé muchísimo sin saber el nombre, mi autocontrol, al igual que tú, estoy acordando ahora, tenía unos 12 años, estaba en un almuerzo con unos amigos, la mano me empieza a temblar, digo, yo le llamaba se viene, o sea, se viene, se viene. Entonces me levanto como que me fuese al baño ahora mismo, me levanto discretamente, me voy al baño, me echo agua en la cara, o sea, me veo frente al espejo, pongo la mano en el mesón, unos 14 años, entonces intento respirar, me calmo y todo, y de repente se cebó, o sea, se pasmó, no sé cuál es la palabra, el punto es que iba y no pasó, entonces, Y se cebó, entonces salgo, ¿Qué pasó aquí? No pasó nada, regreso a la mesa, me siento tranquilo, y toda esa tarde pensando qué pasó, o sea, y dije, si pasó una vez, o sea, si la controlé una vez.
¿La mente es poderosa, como la frase.
Que usaste tú de aquí somos, y digo, tiene que haber alguna forma, y el hecho real es que a partir de ahí a veces me salía y a veces no, a veces me levantaba y me caía en el baño convulsionado a la vuelta, o sea, no es que me salía siempre a la primera, o sea, me salió una vez y cada vez, fíjate, cada vez que no lo resolvía me preguntaba qué hice bien la primera para que salga? Y cada vez que me salía Eri, me preguntaba qué hice bien para que haya funcionado, o sea, porque si me salió una vez, esto se puede pulir.
Claro.
¿Que es exactamente lo que has venido haciendo tú? Y yo de repente ya sé, por autocontrol o por autogobierno, cuántas tazas de café me puedo tomar al día, yo sé que hasta las tres estoy bien, o sea, me refiero en taza, en la cuarta me siento medio raro, ya la quinta ya elijo no llegar, o un vaso de whisky o lo que sea, tequila, lo que sea. El punto es que te empiezas a entender, a conocer y por lo tanto a controlar, porque cuando uno es dueño de uno es una maravilla, si yo soy dueño, ¿Que es lo que entiendo? Que has llegado y me parece maravilloso el punto de autogobierno en el que has llegado, porque estás aprendiendo, y esto va a ser eterno, a controlar tu realidad, a gobernarte. Tú ya no necesitas esperar cada seis años esperar que venga un gobernante a México, porque tú ya eres tu propio gobernante. ¿Si me explico?
Sí, sí, sí, sí.
Y es maravilloso porque tú dices, OK, ocurren estas crisis por estrés, al siguiente día yo resuelvo ir al especialista. La pregunta que ahora tengo es, en este camino de ambición, porque somos humanos y queremos mejorarnos, siempre cómo hago para que ni siquiera ocurra la crisis, o sea ya tienes resuelto que al siguiente día de la crisis baja la especialista, quiero ir un poquito antes, ¿Cómo hago para que ni siquiera la crisis ocurra?
En este autoconocimiento si aprendes a conocerte, aprendes a sacarle las vueltas a tu a tu detonante y de todo lo.
Que has aprendido que sientes que lo tienes bien pulido.
Por ejemplo, yo aprendí que muchas cosas que me detonaban en este tipo de trastornos somos muy tercos y siempre queremos tener la razón y si no la tenemos viene el caos. Una de las características del trastorno de relaciones interpersonal inestables y caóticas, ¿No? Todo nuestro entorno. Por eso, por eso era un caos, ¿No? Entonces he aprendido que a veces gano más no teniendo la razón, aunque la tenga, que teniéndola. Antes, por ejemplo, había una discusión, una mesa redonda, una discusión ahí y si yo entraba terminaba en caos, ¿Por qué? Porque a huevo quería yo tener la razón y aunque no la tuviera. Entonces ese es un aprendizaje que he tenido, que gano más a veces dejando que la otra persona gane. ¿No?
Te voy a hacer una pregunta que sospecho que la respuesta es obvia con lo que has dicho, solo que la voy a hacer para reafirmar nada más entre la razón y la relación.
¿Hoy qué prefieres entre la razón Y la relación? ¿Qué relación?
La relación con la persona con la que estás discutiendo una razón no por.
La relación, la relación.
Y sabiendo tú y yo que la respuesta era obvia para este momento en la conversación, es solamente para que nuestro cerebro reafirme que siempre hay una ganancia personal.
A veces gana más cediendo, siempre se.
Gana más cediendo por flexibilidad mental. Entonces yo digo prefiero porque te quiero mantener la relación que quedarme solo con la razón. Y no se necesita tener un trastorno para nada para llegar a concluir exactamente eso.
Como bien dijiste, la mayoría de la gente no tiene un trastorno y vivimos en una sociedad cada vez más intolerante.
¿No, es maravilloso, es maravilloso? Oye, ¿Cómo tu hermano llega a perdonarte después de apuntarlo con una pistola?
No, el que apunté fue mi papá. A tu papá, disculpa, a mi papá, a mi hermano fue agresiones físicas y en los testimonios me manda en una ocasión después de un intento suicida, yo no quería ver a mis papás, me hospitalizaron y los que se quedaron cuidándome fueron unos tíos que yo los quiero. Como mis segundos padres ya fallecieron, les mando un fuerte abrazo al cielo. Se queda mi tío cuidarme y me oye, y si ya estás hasta la madre de tus papás, ¿Por qué no te das para la casa un tiempo? Yo dije claro, de aquí soy, vamos a darles en todo a mis papás y me voy a vivir con ellos unos meses. El caso es que cuando me mandan los testimonios, me entero que todo estuvo planeado, fue parte de esta red que estaban construyendo. En los testimonios que manda mi tía me dice, a nosotros la psicóloga nos pidió que te hiciéramos la invitación para que se calmaran un poquito las cosas en tu. En tu casa, ¿No? Pero a nosotros al principio nos dio miedo, venías de un intento suicida, nosotros con hijos chicos donde atentaras contra tu vida, pues iba a ser un evento traumático para para ellos, pero la psiquiatra nos dijo que era poco probable que pasara fuera de tu zona de confort. Entonces tomamos la decisión de llevarte a la casa con nosotros y pues me porté de maravilla con ellos. Mi prima, que es como mi hermana, la más chiquita, era la que se encargaba de llevarme los medicamentos y no me dejaba de corretear hasta que me los tomara. Entonces cuando yo regreso a la casa, mi hermano en los testimonios me pone yo había probado la libertad por primera vez después de mucho tiempo y no estaba dispuesto a volver a vivir el mismo infierno. Y mi hermano toma la decisión de irse de casa. Mi hermano haber tenido como once, doce años. Entonces imagínate para mis papás querer rescatar a ese hijo que supuestamente no tenía futuro, quererlo ayudar, pero por otro lado, el hijo que no tiene nivel en el entierro, que no tiene nada de culpa, está siendo afectado y todavía se va. Para mis papás ha haber sido sumamente difícil. Entonces la comunicación que tuvieron entre mis papás y mis hermanos fue espectacular para haber logrado eso de que no me agarrara rencor. Creo que mi hermano también se ha dado cuenta de lo de que sí ha habido cambios, porque si las cosas fueran igual, pues a lo mejor no me tuviera rencor pero él vio los cambios, más toda esta comunicación entre mis papás y mi hermano lograron hacer entender a mi hermano que así como se enferma el cuerpo, se enferma la mente, que es el mensaje que a mí siempre me gusta dar. Lo entendió y cuando presenté mi libro aquí, vino aquí a Guadalajara la presentación del libro y una de las preguntas fue oye Daniel, y le guarda rencor a tu hermano Y agarra el microfí No, desde hace mucho no le guardo ningún, ningún rencor. De hecho, por mucho tiempo me estuvieron llevando a terapia para solucionar eso y hubo un momento que la terapia sentí que me estaba haciendo más mal que bien, porque yo a mi hermano ya había solucionado todo. Entonces mi hermano fue el que me dijo Daniel, Eric, tú tienes que entrarle a las redes sociales, tú tienes que difundir estos temas porque son temas que por lo general no se, no se hablan Y que mi familia me haya mandado esos testimonios y me haya dicho OK, es tu vida, pero nosotros también somos parte de esa red, puedes utilizar nuestro testimonio para eso. Pues es magnífico.
Me encanta que dices y reconoces el poder de la mente que tenemos todos de realmente convertirnos, fíjate en la persona que siempre hemos querido ser. Me gusta mucho que vayas al pasado solo a tomar elementos, no a quedarte, saber que quien eres hoy al final es el proceso de una evolución. Evolución. Y eso no importa tanto cuando lo comparas con en quién te vas a convertir más adelante.
Claro. Y yo siempre digo, yo seguido volteo al pasado, pero para recordarme quién fui solo como bodega, quién no quiero volver.
A ser solo como bodega, incluso lo que ahora mismo está y es normal, no insistimos mucho en quién eres. OK. Y un día estaba pensando, bueno, solo que lo que hoy soy, soy el resultado de cosas que ya pasaron y como ya pasaron no las puedo cambiar en teoría, entonces tampoco puedo cambiar quién soy. Lo que sí podría cambiar es en quién me quiero convertir y qué decisiones.
Voy a tomar en este momento para lograr eso.
Efectivamente. Y es maravilloso porque como tú te has convertido en alguien que decidiste antes, no sé cuándo, en una persona que quien eres y es maravilloso porque lo has trabajado, ya tienes el recurso de saber que sí lo puedes hacer. ¿La pregunta que tengo es en quién te estás convirtiendo?
En algo muy similar a lo que tanto renegué yo decía qué hueva ser como mi papá. Y tarde que temprano el ejemplo arrastra y cada vez me parezco más a mi papá.
Linda, tengo una última pregunta nada más. ¿Cuál es esa pregunta?
Digo, sin dejar mi esencia, sino con los valores, con todo lo inculcado, sigo siendo esa oveja negra de la adolescencia, en aquel tiempo mal encausada, ahora sigo siendo una oveja negra bien encausada y orgullosa de lo que estoy logrando.
¿Cuál es esa pregunta que siempre quería hacerte?
¿Cuál es esA pregunta que siempre he querido hacerme? Ay canijo. Pues es que ahorita no se me viene así una herramienta porque soy una persona que en el transcurso del día tengo que estarme cuestionando y cuestionando y cuestionando y cuestionando. Entonces soy una persona que seguido lo hago. Ahorita no, no se me ocurre ahorita una en específico.
Te planteo un juego. Si pudiéramos elegir otro color para la oveja, ¿Cuál sería?
¿Otro color para la oveja? Pues cualquier otro color que no sea.
El blanco, el que tú quieras. ¿Cuál sería?
Vamos poniéndole, vamos poniéndole. Rosa.
Entonces esa oveja negra ya no existe y hoy es una oveja rosa. ¿Y qué atributos tiene esa oveja?
¿Qué atributos tiene? Honesta, fiel, amorosa, cariñosa, se quiere, sabe amarse, aprendió a respetarse, ha aprendido a aceptarse, aprendido adentro de lo que se puede no juzgar, porque ellos ¿Yo quién soy para juzgar? Imagínate, con todo ese pasado que tuve he aprendido a que si la gente me juzga por mi pasado, también ya es problema de la.
Y es una oveja, es una oveja que confía en sí, que sabe que puede convertirse cada vez en la oveja que siempre ha querido.
Y llegan momentos que de repente dudo, ¿No? Pero yo sé que es por esto, por este mismo cambio emocional y he aprendido tanto a conocerme que ya mi trastorno lo utilizo mi favor. Por ejemplo, de repente llega la euforia, en la euforia se viene un libro, en la euforia se viene la obra de teatro, una gran conferencia se viene. Soy muy creativo en esos momentos. Pero yo sé que después viene el bajón. ¿Y qué va a pasar? Vienen todos los miedos. Entonces ¿Qué es lo que yo hago? Abro el hocico, lo digo. Hay gente que dice no platiques tus proyectos porque se te van a cebar No, yo los platico porque así al decirte oye, voy a hacer un libro, tengo palabra y no quiero ser un hocicón y me voy a obligar a cumplir lo de ser un libro.
Has estado en una montaña rusa, En.
Una montaña rusa te gusta en ciertos momentos y en ciertos momentos siente muy feo. Por eso el trastorno es como una.
Montaña rusa y te gusta al final la experiencia completa. Claro, sí es lo mismo. Es lo mismo. Tú lo sabes, lo has vivido y al final estás en ese viaje, ya pagaste el ticket y simplemente yo creo que en la montaña rusa el negocio es divertirse y te escucho y me encanta y me encanta ver cómo te diviertes viviendo y amando, amándote y amando al resto de personas. Parece maravilloso.
Muchas gracias. La verdad, creo que es una plática diferente. Preguntas muy interesantes que de cierta manera me hacían caerme 20 preguntas que nunca me habían hecho Y te felicito por este gran podcast que sé que será un gran éxito.
Muchas gracias por tu cariño.
Al contrario, muchísimas gracias.










