Fragmento de un video en el que Millan Ludena explica dos fuentes de motivación: (1) crear tu propia motivación proyectándote al futuro y visualizando cómo quieres ser —lo que genera impulso porque el cerebro no diferencia presente y futuro— y (2) encontrar la motivación en el momento, por estímulos contextuales o ideas surgidas en situaciones concretas. Concluye que ambas existen y pueden complementarse en la vida cotidiana.
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Ambas. Ambas. A ver, te voy a dar un ejemplo. ¿Cuando podrías crear tu propia motivación? Cuando te vas al futuro y te ves como te quieres ver físicamente, intelectualmente, financieramente, en términos de familia, de hogar y todo. Si te gusta lo que estás viendo, dices OK, me gusta. Regreso a mi presente y me pongo a trabajar por eso, porque lo veo. Y como el cerebro no diferencia el presente del futuro, ¿Que me impide o con qué me impido conseguirlo? Entonces has creado una motivación, la motivación de pensar que lo mereces. Acuérdate que nadie persigue algo que no cree que lo merece. La otra parte es si la motivación te la encuentras, por supuesto, claro, estás en una conversación, aparece una idea, te sientes motivado por esa idea y dices, la vamos a hacer. Es algo más contextual, es algo más del momento, del contexto. Estás pasando por una calle, hay un problema por resolver y se te ocurre una idea de negocio. Entonces dices, OK, acabo de encontrar una motivación que es crear este negocio que pretende resolver este inconveniente. Estás en una cena, conoces a alguien, coincidentalmente está haciendo algo que a ti te podría interesar y la vas consiguiendo. Las dos existen, Las creas y las vas encontrando en la vida como tal.