Creé una empresa de VIDEOJUEGOS desde cero y así tuve éxito | Jesús | #6

YouTube interview (Feb 9, 2024) where Millán Ludena interviews Jesús Cochegruz. Jesús describes his trajectory from childhood passions (Star Wars, Disney, Mario) to founding and directing a videogame studio, shipping a successful mobile title (Taco Master) that reached #1 in Mexico and other Latin American markets, and how that success led to speaking opportunities (WOBI) circa 2011. He frames life through videogame metaphors—flow, engagement, iteration, tuning, rewards, ‘Monopoly’ inequalities—and gives practical advice on defining success, designing life (goals, rewards, “puertos” of life), facing fears (monsters), and using small, gamified steps to build habits. He also recounts a pivotal personal health event (a heart attack) that changed priorities and physical limits.
Questions this video answers
Taco Master.
Four videogames (a project of four mobile games).
Achillingo (named as a large distributor/publisher).
Around 2011 (he was invited to speak at WOBI and then began receiving paid speaking requests).
A heart-rate limit of 160 beats per minute (he could not exceed 160 bpm).
Chapters
Pues tenemos los miedos. En un videojuego sabes que si todo sale mal, pues no pasa nada, ese universo se quedó y en la vida el miedo, digo, es una ironía, pues está más en nuestro mundo mental que nuestro mundo real, pero el miedo nos frena a intentar cosas. Cada quien puede hacer su definición de éxito como uno quiere. Lo difícil en la vida es que es un Monopoly y tú entras y el de al lado ya tiene 20 mil dólares y tú tienes 2 o 10 o 100, pues tú tienes que entender dónde estás parado y cuál es tu Monopoly, porque si quieres jugar el mismo juego del que ya tiene 20 mil dólares en el juego real no vas a poder jugar su juego.
¿Cuál crees tú que son las reglas que rigen el juego de la vida?
La actitud, porque tiene que ver con cómo lo vuelves a intentar, cómo saber.
Con lo que me llena.
Pero el flow es ese momento donde tú estás inmerso completamente en algo y te llena. El videojuego es un escape tuviera, te da dopamina, te da microdosis de dopamina porque estás consiguiendo cosas y por eso el éxito también de los videojuegos. Y es que yo me enfrenté a mi mayor miedo, bueno no mi mayor miedo, al mayor miedo de muchos seres humanos, que tú también lo has vivido. Hola, ¿Qué tal?
Millán Ludeña por acá y bienvenido a un nuevo episodio de podcrack, un espacio en donde me reúno con cracks para hablar del momento en el que no lo eran. En este momento difícil, imposible, en el que todo estaba lejano, nada se podía, nadie te contesta, nada pasa y cuando tienes todo en realidad para ni siquiera intentarlo, porque sería lo más racional, decides intentarlo y debe ser por algo. Y precisamente hoy estoy con Jesús Cochegruz para hablar sobre eso, para hablar cómo un videojuego es más parecido a nuestra vida de lo que pensamos, o incluso al revés, como nuestra propia vida si la ponemos en un modo de videojuego nos brinda muchísimas más oportunidades para intentar eso que siempre, siempre hemos querido en nuestra vida. Así que Jesús, bienvenido, buen día, Muchísimas gracias por estar acá.
Gracias a ti por invitarme. Muy contento de compartir contigo sobre todo y con tu audiencia. Pues ahora sí que un poquito de lo poco que sé, Jesús.
Oye, me estaba acordando cuando me enseñaste cómo se pronuncia tu apellido.
Sí, se pronuncia coche gruz, como coche gris pero con u no. Hay 377 versiones del apellido.
Cuándo concluiste, o sea, cuándo dijiste así voy a enseñar a pronunciar mi apellido.
Ah, es interesante, pues fue alguien que me lo dijo. Ha habido tantas versiones. Por ejemplo, el otro día di una conferencia con la gente de Scania, me dijeron ya no eres coche gruz, eres camión gruz porque venden camiones. Es chistoso, entre las interacciones con la gente, alguien salió con eso de coche gris. Y ha sido la mejor, lástima que la aprendí como hasta los 30 y algo, ¿No? En la primaria siempre era difícil y en la escuela.
Yo me presento como digo Millán.
OK.
Entonces digo como Millón ya con A.
Entonces ah, Millán.
Entonces está chévere que ahora como que ya lo entiendo mejor porque al final son metáforas, ¿No? ¿El cerebro aprende para metáforas por asociación, entonces dice, ah mira, chéverísimo, no? Es loquísimo. Al final cada uno presenta su nombre como mejor le parezca.
Oye.
¿Qué crees que es lo más apasionante que has vivido?
Guau, he vivido muchas cosas, pero bueno, actualmente esta etapa está siendo hermosísima. Conocer mucha gente de todos los ámbitos que jamás me hubieran imaginado conocer, digamos, es en un aspecto muy general esa etapa como speaker. Como speaker es muy apasionante porque pues tienes toda la dinámica de los eventos, pero siempre conoces a una persona o dos en el evento que sabes que algo diferente, que a final de cuentas es el propósito y la gasolina detrás de eso. Entonces eso es muy lindo, el salario emocional es hermosísimo. Y bueno, en la otra parte, bueno, cuando hicimos los videojuegos también fue de esa época, cuando nos fuimos a número uno y toda la cosa, bueno, fue hermoso, eran momentos muy divertidos, muy lindos con la gente, con el equipo, mucha celebración y mucho trabajo también. Entonces fue.
Cuéntame sobre eso, ¿Cómo pasas, o mejor dicho, me gustaría explorar este Jesús en su versión videojuego y cómo migra a speaker?
Bueno, si nos vamos muy pero muy atrás, yo de niño tenía tres grandes ídolos o tres grandes cosas que me marcaron. Número uno era Star Wars, yo crecí viendo Star Wars y fui súper fan. La otra era Disney, todas las películas me fascinaba el concepto detrás de la animación y la tercera fue Mario Bros. Entonces esas tres cosas marcaron mi vida.
En ese orden.
En ese orden, sí, Bueno, en orden cronológico Bueno, Disney y Star Wars fueron muy simultáneas, pero fueron mis tres pasiones de niño. Entonces me gustaba dibujar, me gustaba hacer animación stop motion. Y cuando a mis 12 años jugué, me regalaron el Mario Bros. El de 8 bits. Dije yo quiero hacer esto. Entonces, bueno, fast forward. Muchos años después, pues hacía videojuegos. Tenía una empresa que hacíamos videojuegos, pero hacíamos unos videojuegos de Adver gaming. Entonces trabajamos para empresas, pero yo quería hacer algo más grande. Y me invitan a un proyecto en el que iban a hacer un juego para Nintendo. Bueno, para Nintendo Wii, No, para Nintendo. Sí. Querían hacer un juego para Nintendo. Yo entro como un asesor. Y ¿Cómo es tu sueño? Sí, sí, sí. Pero digamos que yo ya había hecho muchos videojuegos y ellos ya estaban como establecida la empresa. Y a la hora que entro, pues había muchos procesos que sí requerían una mejora. Y oye, esto no lo están haciendo así, esto lo debían hacer así. Yo les digamos que entré a dar una consultoría rápidamente de cómo hacerlo. Y pues Ricardo Gómez, en ese entonces el dueño de la compañía, me invita como director. Me vente a dirigir el proyecto, ya que estaba opinando. Ajá. Y entonces, pues al momento que queremos hacer este juego para Nintendo, que estábamos desarrollando un juego con el chavo del 8, seguramente lo conocí en Ecuador, pues me doy cuenta que la gente le faltaba mucho. En México decimos está muy verde. Entonces le digo, pues necesitamos ser videojuegos móviles para que sean proyectos de desarrollo más pequeños, que la gente se fogue, que entrene más rápido y nosotros también entender la parte de negocios. Entonces hacemos un proyecto de cuatro videojuegos móviles y uno de ellos se llamaba Taco Master. Y bueno, hicimos muy bien, gracias a Dios, la parte de desarrollo, pero pues también la parte de business. Nos aliamos con un distribuidor, un publisher muy grande que se llama Achillingo y el juego se va número uno en México y en otros países de Latinoamérica.
¿Videojuego móvil?
Móvil para móviles. Estaba hablando por allá del 2011, a raíz de ese videojuego, de todo el éxito y toda la parafernalia, me invitan a dar una conferencia en un evento muy grande que se llama WOBI, un evento de negocios. Y me empiezan a llamar empresas para oye, queremos que vengas a dar la conferencia que diste en WOBI, ¿Cuánto cobras? Y para mí fue así como Wow, se cobra. Y ahí mi carrera da el giro hacia empezar como speaker.
¿Y abandonas el tema de los videojuegos?
No, no, no. Seguía con una vida loquísima, dirigiendo una empresa que desarrollaba videojuegos, dirigiendo mi propia empresa, que hacíamos cuestiones más para publicidad. En aquel entonces se llamaban multimedia o new media. Ah, la empresa Teja Alterna y las conferencias. Entonces yo llevaba una vida pesadísima. Me acostaba todos los días, dos de la mañana trabajando.
Oye, ¿Cómo es este mundo de los videojuegos?
Apasionante, ¿No? Hermoso. ¿Te refieres a la industria?
Sí, sí.
Es un lugar donde todo mundo o la mayoría ama lo que hace y estamos todos metidísimos. Entonces el ambiente es fenomenal y todas las personas que están ahí adentro quieren ser parte de algo mucho más grande. Entonces fueron una etapa en términos laborales, de las más bonitas de mi vida.
Y por ejemplo, si quiero hacer el ejercicio de asociación para sentir que lo entiendo mejor con una industria de películas. En películas estás desarrollando una historia, una historia para contar.
En un videojuego qué buscas el engagement. En ambos casos es más o menos lo mismo, porque también estuve en la parte de animación, estuve metido en la parte de películas. Pero lo que buscas en un videojuego es que la persona esté enganchada y divirtiéndose en tiempo real. La película es un ciclo de dos horas, por decirlo algo. Incluso puede ser desde un comercial de 30 segundos con un inicio. Es un ciclo de atención definido donde por lo general en la historia buscas dejar un mensaje. Hay un hilo conductor principal, hay un tema principal, una identidad con este personaje. Ahorita hablamos del viaje del héroe que me apasiona. Y en el videojuego pues también está esa parte, pero es más el engagement, un poco más largo plazo. Y es el disfrutar ese momento jugándolo, porque es parte de los conceptos que manejo. Tú y el desafío.
Y el desafío de pasar el mundo.
Sí hacia cuenta, en una película te identificas con el personaje. Es un tercero viviendo una historia. Conecta contigo y vas viajando con él. Y vas viajando con él. En el videojuego tú eres el héroe. Y ese es el gran poder del videojuego. Digo, hablando de cierto tipo de videojuegos.
Y el desafío raya frustración está en que si pasas o no pasas el mundo.
Bueno, a final de cuentas, parte de lo. Hay videojuegos muy malos en términos de lo que se quejan muchos papás. Esos videojuegos son horribles. Y hay videojuegos muy malos en esa parte, pero la gran mayoría de los videojuegos tienen que ver con. Pues con un manejo de tu resiliencia. Cuando yo hablo de tú eres el héroe en un videojuego, cuando estás jugando hay una cosa muy sencilla y es que el único y absoluto responsable de lo que pasa en el juego eres tú. Y entonces, si en un videojuego las cosas salen mal, pues no tiras el control y te pones a llorar, lo vuelves a intentar y buscas caminos, buscas estrategias, buscas nuevas soluciones para enfrentar ese universo. Entonces, no solo la felicidad en el destino, sino en el camino disfrutas el momento y.
¿Y por qué suena más fácil en un videojuego que en la vida real?
Pues es una parte humana. De hecho mi conferencia tiene mucho que ver eso con llevar la actitud que tienes en un videojuego a tu mundo real, porque pues en un videojuego lo.
Entiendes, o sea, en un videojuego yo puedo probar 17 caminos y no me molesto, si voy en el 9 y no lo encuentro, estoy dispuesto a hacer el 10 en el mismo símil. ¿Por qué en la vida real ni siquiera llego al 3?
Es que en la vida a veces queremos conseguir las cosas muy rápido y más en el mundo de hoy, tan instantáneo, todo así. En un videojuego entiendes que hay que desarrollar ciertas cosas, hay que ir comprando habilidades. Ahora, compras habilidades, compras armas, y entiendes pues que hay que pasar ciertos niveles o ciertas iteraciones y que hay que invertir y que hay que invertirle. Y tú tienes tu currency, le decimos tu moneda en ese videojuego puede ser corazoncito, monedas, diamantes, lo que sea, y lo estás invirtiendo en otras habilidades. En la vida pasa exactamente igual. La cuestión es que tenemos los miedos. En un videojuego sabes que si todo sale mal, pues no pasa nada, ese universo se quedó. Y en la vida el miedo, pues digo, es una ironía, pues está más en nuestro mundo mental que nuestro mundo real, pero el miedo nos frena a intentar cosas. ¿Cuando tú tienes un recurso real como el dinero, invertirlo en algo que te va a hacer crecer, pues significa la opción de decidir entre uso el dinero para esta cosa, uso dinero para comprarme unos tenis o uso el dinero para comprar un curso y aprender más?
¿Y ese recurso en la vida real es tan real, o sea, esa moneda es tan real como las manzanitas que me dan en el videojuego o no?
Bueno, a final de cuentas, en ese universo, si tú te metieras y estuvieras dentro del universo, en ese videojuego es real el recurso. La cuestión es que no estamos tan apegados a él. Y claro que el videojuego tiene una parte que facilitamos como desarrolladores, por esta cuestión que se lleva engagement, pues tiene. Lo primero que trabajamos es que el jugador se enganche al juego. Entonces tienes que facilitarle ese proceso de adaptación. Y en la vida el proceso de adaptación no es fácil.
Es que estoy pensando, yo tengo una amiga que es muy buena jugando Monopolio. No recuerdo que haya perdido en alguna tarde noche en Monopolio entre amigos o familia.
Muy buena.
Y en la vida real sus finanzas son espantosas.
Es que un videojuego. Aquí nos vamos a meter una cuestión que le llamamos game design. De hecho, en lo personal, el Monopolio del Monopoly a mí no me es muy fan porque dependes mucho del azar, pero todos los juegos tienen un set de reglas. Cuando tú entiendes cómo funcionan esas reglas, cómo interactúan, puedes dominar ese juego. La cuestión con la vida es que no hay un set de reglas definido. Si entiendes el juego en la vida.
Por ahí viene la frase, dedica tiempo a entender el juego.
Sí. Y tu juego y cómo lo quieres jugar. Porque a final de cuentas en el Monopoly, bueno, yo hago siempre la analogía con Monopoly, que digo, en Monopoly ¿Quién gana? El que tiene más dinero. Entonces, en Monopoly gana el que tiene más dinero. ¿Cómo haces dinero en el Monopoly? ¿Quitándoselo a los otros por las inversiones que hiciste? Pues sí. Y el diseño de juego, el game design de Monopoly favorece al que ya tiene dinero en el juego. Entonces, en el Monopoly cada persona entra con seis mil pesos, dólares, lo que tú quieras. Y al principio del juego las condiciones son iguales para todos. Lo difícil en la vida es que es un Monopoly y tú entras y el de al lado ya tiene 20 mil dólares y tú tienes 2, o 10 o 100 o. ¿Sí me explico?
Entonces, o sea, el juego no empezó igual.
Exacto. Esa es la cuestión con la vida. Lo difícil entonces, pues tú tienes que entender dónde estás parado y cuál es tu Monopoly. Porque si quieres jugar el mismo juego del que ya tiene 20 mil dólares en el juego real, no vas a poder jugar su juego. Tienes que jugar el juego en la condición en la que empezaste. Y entender cuáles son los escalones que te van a llevar hacia allá.
Y en esa misma analogía, ¿Cuál crees tú, desde tu experiencia, que son las reglas que rigen el juego de la vida?
Esa es una pregunta muy buena. Mira, yo creo que una variable importantísima en la vida es la actitud. Obviamente el dinero rige muchas cosas en el mundo actual del lado capitalista de las cosas. Entonces te permite acceder a recursos, te abre muchas puertas y obviamente en esas reglas el que ya tiene dinero tiene un juego relativamente más sencillo. Si arrancaste, volvemos a la analogía del Monopoly. Pero la actitud juega mucho porque tiene que ver con cómo lo vuelves a intentar. Yo creo que en la vida todo es una cuestión de iteraciones. Yo le digo a mis hijos, se aprende a dibujar dibujando. Una persona, un gran dibujante, no le salió bien y a la primera. Lo mismo pasa en los negocios, lo mismo pasa con el aprendizaje, así lo que tú estás haciendo un podcast, el saber hacerlo. Bueno, yo siempre algo que le decía a mi gente en videojuegos, la versión 1.0 siempre apesta, no sale como la esperas. Tú tienes unas expectativas y no sale. Esa actitud tiene que ver con tener la capacidad de no derrotarte por esos resultados, saber interpretar las cuestiones negativas, como decir, bueno, estas son áreas que tenemos que mejorar, puntos de mejora y esas iteraciones. Entonces, pues en la vida así digo yo creo que cada quien define sus.
Propias reglas y juega con esas reglas.
Exacto. Y de lo que tú y tú defines tus límites y tus reglas, hay que saber si te pones, por ejemplo, haciendo la analogía con videojuegos, si tú vas a jugar un juego y estás entrando al juego y eres nivel 1 y te avienta un reto nivel 8, te voy a frustrar. ¿Si me explicó? Si tú apenas estás aprendiendo a manejar el personaje y a moverlo y todo eso y yo te arrojo un desafío para un jugador nivel 8 y tú eres nivel 1, te frustro y te mato. Si tú eres nivel 3 y te arrojo un desafío nivel 0 o nivel 1, pues te voy a aburrir. Entonces en el videojuego tenemos esto que comentábamos que le llamamos tuning, que te arrojó desafíos acordes al nivel en el que tú estás. La cuestión es que en la vida no hay nadie que nos esté nivelando eso. Entonces nosotros tenemos que entender en qué nivel estamos, a qué nivel quiero llegar y en qué nivel está el desafío que estoy enfrentando. Entonces si yo quiero luego luego en la vida enfrentar un desafío nivel 8, pues me voy a frustrar. Si yo quiero llegar a ser campeón mundial de los 100 metros y a los 12 años me ponen a competir contra los top del mundo, pues me van a ganar, eso es obvio. Entonces el problema es que en la vida a veces queremos la realidad de otro sin entender dónde estamos parados y.
Tampoco sin estar claro si estamos dispuestos a hacer el mismo.
Exacto, porque es una cuestión, volvemos a lo mismo, iteraciones y de esfuerzo, o.
Sea, en el videojuego yo voy avanzando y el sistema que alguien lo estableció como un gran dios, lo estableció al vencer este mundo llegará otro con otro nivel de dificultad. Acá en la vida real, si me salgo y me voy a la vida real, yo tengo el poder de elegir el mundo en el que quiero jugar.
Exacto.
Es lo que le llamamos el proyecto o el reto.
Sí, haz cuenta, tú primero haces tu definición de éxito, que eso es lo que a veces pasa con mucha gente así la sociedad, hay una programación social, por llamarlo de alguna forma, que nos da una definición de éxito, ¿No? Claro. Entonces.
¿Y lo cumples o no?
Sí, exactamente. Y se puede, se puede lograr, pero el chiste es entender pues de dónde a dónde, del punto A al punto B o el punto A al punto Z, dónde estás parado. Entonces esa es una parte, pero la otra es, mi papá siempre nos decía los puertos de la vida, que la vida tiene varios puertos, uno de esos puertos es el dinero, otro puerto es tu carrera profesional, otro puerto es la familia, los amigos, el deporte, hay distintos puertos en la vida. Pues tú decides tu fórmula del éxito y a cuáles. Hay un juego muy bonito, digo, ya metiéndonos tanto en videojuegos, a mí me gustan mucho los juegos de mesa, juego viejísimo que era como la versión mexicana de Life, que se llamaba Profesiones, y en el juego me gusta jugarlo con mis hijos, tú haces tu definición, tu fórmula de la vida, entonces vienen corazoncitos, dinero y fama, y tú tienes que sumar 60, entonces puedes poner 20 famas y 20 de dinero, o tú puedes poner yo quiero 60 de dinero, 0 corazones y 0 famas, y entonces en el tablero de juego tú vas decidiendo la ruta de tu vida. Es un juego muy bonito, me gusta jugar con los niños, porque la vida es igual, si tú quieres ser campeón mundial en algo, lo puedes lograr, nomás hay que estar consciente de lo que. Mira, te voy a platicar una Me tocó, gracias a los eventos de WOBI, conocer a Michael Phelps y escuchar la charla de Michael Phelps en el backstage. Sí, en el backstage estar digamos que es mucho más aleta, te paras y es un poco intimidante porque pues le ves los pies y dices, nah, son aletas. Pero bueno, este señor Michael Phelps, así para los que no lo conozcan, es el máximo. Bueno, no sé si alguien ya le ganó, pero hace unos años era el máximo medallista olímpico de toda la historia. Montón al de medallas de oro, creo que son 28, te mentiría con el Google, pero Michael Phelps entrenaba todos los días del año, 52 semanas, 7 días al año. En Navidad, así, el 24 de diciembre estaba entrenando, el 25 de diciembre estaba entrenando. Entonces él pues obviamente él dice, el atleta promedio descansaba un día a la semana. Él no, yo no, dice. Entonces yo traía 52 días más de entrenamiento al año. Entonces si lo ves en la variable o en la competencia del puerto de deporte, de rendimiento físico, pues traía 52 días más de entrenamiento al año. Pero él mismo lo renuncié a todo. Yo no iba a fiestas familiares, no pasaba en las navidades. Entonces cuando él termina la Olimpiada, donde se coronó como el máximo, dice que al día siguiente en China. Sí, bueno, creo que fue en Beijing, en la. Pero él ¿Y ahora qué no? Porque llevaba 8 años de su vida totalmente inmerso en eso.
¿Y la identidad era esa, una vez que lo conseguiste llevar a qué sí, no?
Entonces dices, bueno, logró todo en este puerto de la vida, pero pues no conocía muy bien a su hija, por ejemplo, creo que tenía una hija, no había tenido tanta relación con familiares y amigos. Entonces hay que entender que la vida también, pues en esa fórmula del éxito que tú defines, o las reglas que tú mismo defines, pues hay que saber que en algún lado se va a pagar el costo.
¿Y cómo sientes que está distribuida en la misma metáfora del juego tu vida ahora mismo?
Bueno, con ese juego creo que es muy importante. En una cultura mexicana, o tú que vienes de Ecuador, tal vez latinoamericana, se satanizó mucho el dinero cuando éramos niños. Cuando éramos niños era así como ah, primero entrará un camello en el ojo de una aguja que un rico al cielo. Eran así como esa parte de como que ser rico es así, ser avaro. Y yo creo que en esa traducción.
Y tú compraste esa idea. Buenos años.
Digamos que Ajá, yo decía no, pues es que si soy rico no me voy al cielo. Entonces esa percepción del dinero creo que es equivocada, creo que necesitas dinero para operar como la base operativa, un nivel mínimo. Tú también. Yo defino mis techos financieros, ahorita entramos en este tema, pero en mi fórmula necesitas dinero, no puedes vivir de puro amor. Exacto. En el mundo de hoy, haciendo la energía con ese juego, pues si necesitas un poco de fama, necesitas que te conozcan. Obviamente en el mundo de hoy, pues alguien que tiene una mayor presencia, que es más conocido, pues va a ser más atractivo, va a ser más magnético que la persona para mí suelo, eso te lo reconozco. Yo soy de corazón, yo soy de los que en profesiones llegué a poner, a ver, vamos a poner 60 corazón y cero dinero, voy a ser un pobre diablo y entonces en mi vida sí, si lo cargo más al corazón, pero es lo que te digo, todo tiene un costo, así dice, así el estar con mis hijos, que yo lo disfruto mucho, pues representa un costo. Yo podría estar más tiempo en los negocios o trabajando o haciendo ciertas acciones, entonces hay que encontrar ese balance en el que tú te sientas bien. Pero se diseña. Yo creo que se diseña.
Yo sí creo que se vive por diseño. Exacto, o sea, creo que es más fácil vivir por diseño. Tú diseñas tu vida y también entiendes esto quiero y esto cuesta, esto también cuesta. Porque yo hablaba, fíjate que me parece interesante, lo acabo de hablar justo con mi psicóloga y mi argumento era no, yo soy consciente que estoy trabajando muchísimo, viajando muchísimo y me siento cansado en momentos, en los picos de conferencia y todo. Seguramente te pasa a ti. Y decía solo que yo he definido los siguientes dos años trabajar en friega y de ahí me retiro y de ahí le bajo.
Y que retirarte no es mi tesis que justifica esto.
Así como yo voy a entrenar como Michael Phelps, voy a entrenar durante cuatro años hasta conseguir las medallas. Suena bonito. ¿Y me decía ella, y está seguro que va a pasar eso?
Es que hasta que la vida llega y te da un puñetazo en la.
Cara y al final, claro, dices nunca vas a dejar de hacer esto, siempre quizás con menos intensidad. La pregunta es realmente sentarte a definir qué es lo que quieres en tu vida.
Yo creo que es esencial.
Hasta papás mental.
Exacto. ¿Lo hacemos poco el sentarnos a analizar, oye, qué quiero verdaderamente? Digo, cuando una persona tiene claro que la llena, si me explico, Porque si tú estás persiguiendo un objetivo comercial, un objetivo deportivo, meramente por perseguirlo, lo platicamos hace rato, se convierte más en una obsesión. ¿Y cuál es el motor de una obsesión? Es el ego o es el o la aceptación. Vivimos en una sociedad donde la gente quiere ser aceptada y que alguien más, digo, vivimos desde sistema educativo, que alguien más nos diga sí, sí eres válido, eres aceptado, tú ya tienes tu palomita en la sociedad.
Toma tu like.
Exactamente. Entonces ese es el riesgo de caer en eso cuando tú lo haces por determinación, porque dices esto a mí me llena, esto a mí me encanta o yo lo quiero hacer.
Eres incansable y ya pasas al indiferente.
El like. Exacto. El motivador es intrínseco. ¿Entonces creo que mucha gente le hace falta sentarse unos minutos, no hacerlo el 1 de enero, hacerlo ya más para febrero y decir a ver qué quiero verdaderamente en mi vida? ¿Qué cosas me llenan y cómo meto eso que me llena y qué necesito también para crecer? ¿Cuál es mi siguiente escalón? ¿Tienes que pensar a largo plazo y decir cuáles son mis 3 o 4 escalones hacia arriba en mi escalera de vida y qué pasos tengo que hacer para llegar allá?
¿Cómo saber con lo que me lleno?
¿Mira, platicábamos ayer lo que te decía yo del basquetbol, Yo jugué basquetbol y fútbol americano y un día me pregunté por qué me gusta tanto, por qué me gusta tanto? Y descubrí que en ese momento estoy totalmente absorbido y se me olvida el mundo y vivo ese presente intensamente y no era un torneo irme a jugar tercias con mis amigos y en ese momento disfrutaba al máximo. Igual me gusta pintar, bueno, dibujar mejor dicho, me gusta dibujar y estoy inmerso. Entonces hay que entender las cosas. Este concepto de flow, Jorge Rossi lo pronuncia bien. Yo no sé pronunciar el nombre de este psicólogo autor del concepto de flow. Bueno, están Martín Seligman con la psicología positiva, pero bueno, el de flow es indescriptible. Perdón que no lo mencione Google, pero el flow es ese momento donde tú estás inmerso completamente en algo y te llena. Entonces creo que esas cosas son esenciales en la vida.
El estado de flujo.
El estado de flujo, entonces te digo, para mí es el basquetbol, el sentarme a dibujar, pero también hay otros momentos como el tomarme mi café en la mañana. Entonces yo creo que la vida tiene que tener esos momentos, pero a veces no necesariamente pueden ser productivos. ¿En este mundo que le buscamos? La hiperproductividad. Si yo logro dibujar y convertir, si me apasiona dibujar y convertir eso en algo que me genere dinero, está sensacional. ¿Me explico? Entonces, pero eso no significa que si no me genera dinero, qué es lo que está pasando en el mundo actual, ah, no genera dinero, lo hago a un lado porque quiero ser hiperproductivo y ya.
Hiperproductivo y ya. Fíjate que estoy recordando este concepto japonés de ikeigai que al final es esta invitación, revisa lo que te gusta, porque seguramente lo que te gusta, si te gusta, lo has practicado más y por lo tanto eres bueno. ¿Qué crees que los videojuegos todavía no han adoptado de la vida real?
Esa es una pregunta muy interesante. Yo creo que los conflictos internos de la persona, los seres humanos tenemos una batalla en nuestra cabeza todo el tiempo. Con quien más convive uno es con uno mismo. Entonces, y nos pasa y por eso también necesitamos momentos de platicar con uno mismo, momentos de soledad, creo yo. Entonces, en un videojuego, pues digamos que eres un personaje diseñado y tienes ciertas habilidades que puedes ir adquiriendo, como que el mapa de avance, le digo yo, está muy claro en muchos momentos, a veces lo va descubriendo, pero el videojuego te dice estos son tus objetivos, objetivo A, objetivo B, objetivo C, y tú los vas cumpliendo y a veces te ayuda y te da una guía. En la vida real a veces uno se siente perdido porque no sabe para dónde ir. Entonces te digo, está ese lado y la otra, pues la mentalidad humana de.
Que, o sea, el videojuego, el camino existe, que no lo hayas descubierto es otra cosa.
Sí, y ahora vienen, digo, ahorita hablando ya de la parte videojuegos, viene la parte de inteligencia artificial que a mí se me hace muy interesante el mundo que se va a abrir en los videojuegos porque vas a tener entidades o personajes con inteligencia artificial que en ese momento puedan tomar una decisión loca y actuar de otra forma o pedirte otra cosa. ¿Si me explico? El videojuego podría asemejarse más a la vida real y no sé si lo quisiéramos jugar porque el videojuego, la película.
Porque ya con una vida suficiente.
Exacto. Es un escape. Así el videojuego es un escape de tu vida real. Te da dopamina, te da microdosis de dopamina porque estás consiguiendo cosas. Y por eso el éxito también de los videojuegos. Yo creo que al revés, yo te voltearía la pregunta, en vez de decir ¿Qué tiene que aprender el videojuego de la vida? ¿Es que tenemos que aprender en la vida real de los videojuegos? Entonces tienes que buscar, yo le llamo microdosis de satisfacción en un videojuego. Te estoy aventando pequeños desafíos y va sintiéndote bien y va sintiéndote que lo logras. Entonces en tu vida lo que tú quieres lograr, dices, oye, ¿Cómo voy encontrando? Si tú dices, bueno, yo quiero llegar a este, este es mi punto A y este es mi punto B y este es mi punto C. Las moneditas del punto A al punto B. Exacto. ¿Cuáles son? ¿Y no sólo moneditas en términos económicos, sino cuáles son esas cosas que me van a hacer sentir bien? Yo ponía una analogía de boli, estoy aquí con el, con el experto. Pero yo en la pandemia descubrí que yo podía correr. Yo fui deportista toda mi vida, pero yo era de velocidad. ¿Si me explico? Entonces yo era el americano, yo era corredor y pum, te corría las 40 yardas rapidísimo. Pero yo pensaba que yo era malo para correr largas distancias. Bueno, sigo siendo malo comparado contigo, pero esa parte fue taladrada en mi cerebro de que yo no sirvo para correr de larga distancia.
Una idea que la compraste y ya está.
Exacto. ¿Y quién me la vendió? Yo mismo. ¿Si me explico? Porque me cansaba. Entonces en la pandemia, un buen día digo, quiero hacer algo y dije, tengo que caminar un kilómetro diario. Y ese fue el micro objetivo. Así porque ya estoy engordando un kilómetro diario miló y entonces me salgo a caminar y dije ¿Cómo mido el kilómetro? Y entonces bajo la app de Nike, se llama Nike Round Club, que tú la debes de conocer. Entonces bajo la app. Dije, ¿Cómo traqueo ese kilómetro? Y entonces bajo la app de Nike para trackear el kilómetro y empiezo a caminar, a medir. Entonces, ah, pues empecé. Volvemos a las iteraciones. El primer día lo pude caminar y dije, bueno, voy a caminar dos. Y entonces la primera semana estaba caminando dos kilómetros diarios. Y viene la parte de saberte celebrar. La aplicación de Nike tiene un poco de gamification, entonces te va poniendo tu avance y te sientes bien porque ya caminé 10 kilómetros esta semana. Ya no es lo mismo uno que diez.
Que diez.
Y entonces un día dije, oye, ¿Y lo podré correr? Y dije, voy a correr un kilómetro así, voy a correrlo. Y entonces empecé a correr y paz que corro dos kilómetros. Llegué rendido. ¿Por qué?
¿Y lo conseguiste?
Pues sí, porque corrí como yo sabía correr. Entonces yo arranqué y como si fuera. Entonces llegué bofeadísimo. Y entonces descubro que en la vida tenemos senseis. Entonces en la aplicación hay una sección que le llaman las guided runs. Entonces hay un entrenador, tú te pones tus audífonos y te dice, a ver, estás corriendo rápido al principio de la carrera, le estás regando, no seas menso, córrele más a este ritmo y te guía, aprende a escuchar tu respiración y. Y entonces en ese momento le bajé y logré correr mis dos kilómetros y luego llegué a correr cinco kilómetros, que yo jamás en la vida pensaría que hubiera podido correr los 5 kilómetros. Entonces yo creo que la vida es igual. Tengo que empezar por un kilómetro y caminándolo. Pero al momento que logre caminar una semana continua un kilómetro, pues tengo que tener un reward pequeño para mí, decir, ah, pues me voy a comprar mi playera.
¿Y tú crees que en ese ejercicio de diseñar mi vida debería también asignar tiempo a diseñar mis premios?
Sí, tienes que ser muy cuidadoso en definir tus premios, porque la gente me voy a dar de premio un viaje a París.
Y el premio es la hamburguesa.
Exacto. Tiene que ser cosas que te llenen. Así, por ejemplo, dices, oye, me voy a dar mis dos horas para dibujar o me voy a ir a tomar mi cafecito a este lugar que me gusta, o me voy a Mi premio va a ser. Digo, por ejemplo, yo con la aplicación de Nike, mi premio fue me voy a comprar una playera para correr que me guste. ¿Sí me explico? Era ese mismo premio me lleva a seguir en ese trip. Si el es una inversión, si lo quieres ver, mi premio va a ser, ah, voy a invertir en un viaje de capacitación para tal cosa. Entonces si ese reward así más que el premio reward te lleva al camino o alimenta el camino en el que estás o el objetivo, pues es mucho mejor porque es como si fuera una inversión. ¿Si me explico? Es como una inversión retroactiva. Si te mantiene en esa línea. Si yo estoy tratando de bajar de peso y mi premio es un pastel, pues está es que estoy pensando, estoy.
Pensando si al final tienes una motivación intrínseca que lo hablabas y una motivación extrínseca expresada en premios. Si yo pongo en mi diseño de vida mucho peso a la motivación extrínseca, no sé si me estoy quitando yo mismo mi propia capacidad de ser motivando, motivado desde adentro.
No estoy hablando de que todo en tu vida lo diseñes así. Me refiero a los niveles. Si lo hacemos la analogía, un videojuego tiene niveles. Cuando paso de un nivel me da un, dos, tres estrellitas. Entonces qué pasa en un videojuego cuando consigues una o dos estrellitas, dices si, estuvo dificilísimo el nivel, dices ya pasé, vamos. Pero a veces dices, conseguí una estrella, no quiero las dos o las tres estrellitas. Entonces me refiero así, esos puntos clave.
El nivel de dificultad no es el mismo.
Exacto. Es cuando tú digas verdaderamente me saqué mis tres estrellitas. Tengo una amiga muy querida que se llama Jessica Polinar, ella los viernes juntaba a su gente, a su equipo, hablando ya metiéndolo más al mundo corporativo y tenían una salsa, ella es americana y bueno, parte de Polonia, su sangre. Entonces aquí en México tenemos una salsa que se llama salsa Valentina, que tú la has de conocer, tienes que conocerla. Pero ella al final de la semana llegaba y entregaban una salsota, el premio de la salsa Valentina al que había sido más salsa en el equipo en México decir ah, es muy salsa, es que fuiste muy aventado. ¿Y tenían esa celebración, ese era el reward, si me explico? Entonces se juntaban con el equipo y hacían la ceremonia de entrega de la botellota de salsa y estaba en tu lugar de trabajo toda la semana. Entonces hacían la ceremonia y las vas coleccionando y se iban a tomar unas cervezas como equipo, si me explico, se iban a tomar un café, lo que fuera. No tiene que ser, volvemos a lo mismo, no tiene que ser algo económico, es un reward, es ese respiro de decir lo hicimos bien o lo hice bien, voy bien en el camino, no es estarte premiando como galleta de perrito que te arrojen porque si no se convierte en una zanahoria y es ridículo. Es el tomarse un respiro y decir bien, celebrarse a uno mismo y decir lo hice bien, así tú lo vives en una carrera, no sé cómo midas los kilómetros en tus carreras, pero hay milestones en los que bien, voy bien, necesito bajarle un poco el ritmo.
Y fíjate que yo al principio, yo al principio con cada kilómetro que iba avanzando pensaba en cuántos faltaban y luego dije quizás estoy haciendo lo al revés. Y luego en cada kilómetro que iba avanzando iba reconociendo cuánto llevaba. Identifiqué que me sentía más cómodo en el segundo método, o sea, no poner mi energía en todo lo que falta, sino en reconocer todo lo que ya voy consiguiendo.
Exacto.
Y la verdad me sentía súper mejor, o sea decía ya vas 17, son 17, no importa si faltan 93, son 17.
Exacto.
Reconocer los pasos que vamos consiguiendo en la vida es una maravilla. Es planteamiento positivo.
Mira, hay una, Perdón que he consumido tanto material, tengo una memoria de teflón a veces, pero hay una maestra, una profesora que tiene una charla muy buena en TEFAS, les debo el nombre, si no luego lo ponemos en los comentarios, lo buscamos, pero ella dice que el sistema educativo en lugar de evaluar a los estudiantes y algunos reprobarlos, que es muy desmotivante para el alumno, ella propone ponerle not yet, no todavía. Y yo creo que esa sí es la vida, que a veces el plantear las cosas como blanco o negro en lo negativo nos pega a la moral, a la energía, consideramos, nos vencemos. Y cuando dices no todavía, deja las posibilidades abiertas para un esfuerzo más, para probar una ruta diferente, una estrategia diferente.
¿Y tienes tú alguna historia en tu vida que no era y no era y no era y no era hasta.
Que fue hablando del concepto? Sí, sí. Bueno, en esta de los videojuegos es algo que apasiona a mucha gente. Entonces nosotros cuando estamos en este proyecto de desarrollar el videojuego, nos acercamos a Nintendo a decirle oye, queremos desarrollar un juego de Nintendo. Para tú poder desarrollar un juego Nintendo necesitas una certificación, necesitas que Nintendo te apruebe como desarrollador autorizado. Entonces haces como una serie, es una certificación, una serie de exámenes, llenas muchos documentos y todo para demostrarle a Nintendo decir si tenemos la seriedad, la capacidad, los sistemas para hacer un título de este nivel. Entonces ya te abre la puerta Nintendo y ya te mandan lo que llamamos los kits de desarrollo, que es un Nintendo especial, hagan de cuenta un Wii especial o un Switch especial o un Xbox especial que sirve para desarrollar, tiene ciertas funcionalidades extra para que tú puedas probar tus juegos. Entonces cuando nos acercamos la primera vez a Nintendo y decimos Hola, queremos desarrollar un juego Nintendo, Nintendo nos dice bien lindo el japonesito, dice los mexicanos no hacen videojuegos.
¿Eso en qué país era?
En Estados Unidos, porque ellos están en Seattle. Entonces la respuesta bueno, los vimos en un evento, en una feria y los mexicanos no hacen videojuegos. Lo condenó, no en un mal plan. El japonés es, a mí me encantan los japoneses, él es puro y derecho, directo. Entonces no tenemos ninguna empresa mexicana en nuestro pool, en nuestro set de desarrolladores. Y él dice no, no hacen videojuegos en su mundo. Y pues tenía razón, no había ninguna empresa, había varias empresas haciendo esfuerzo, haciendo videojuegos, pero no a ese nivel. Entonces pues cuando yo llego ahí a Caxan, a esta empresa, ya habían aplicado dos veces para ser desarrollador autorizado con Nintendo. Y cuando tú aplicas, Nintendo te dice, si no pasas la prueba, te gracias, no me busques en seis meses, seis meses, no me busques. Y lo vuelves a intentar. Ya habían ellos reprobado, no habían pasado la segunda, llevaban un año en este proceso, entonces venía la tercera. ¿Entonces duramos todo este rato con esta cosa de no hacen videojuegos y decir cómo los convencemos? Y ahí entra un factor pasión, que tienes que estar preparado para el éxito. Te voy a platicar, Hay un evento muy grande que se llama e es una expo de videojuegos que mucha gente quiere ir, donde las empresas, los tres grandes, Nintendo, Xbox, PlayStation y todos los desarrolladores lanzan sus títulos para el otoño, es por ahí de julio el evento es un evento de no sé, 60, 70 mil personas y lanzan esas empresas a los medios, los juegos que van a salir para Thanksgiving. Entonces nosotros estábamos buscando el tercer intento para la certificación y había un señor que se llamaba Steve o Kimoto, un japonés, con el que era el que había que hablar, pero pues nosotros ya habíamos ido a Seattle a buscar con ellos las cosas, no jalaba. Y entonces pues yo hablo, queríamos sacar una cita con Steve Okimoto y era no, no hay citas, no hay citas, no tenemos tiempo, no tenemos tiempo. Entonces viene el evento este de e. Y yo sabía que él iba a estar ahí. Ese era en Los Ángeles, creo. Y lo viste, ¿No? Y entonces haz de cuenta que yo hablaba para sacar una cita. No, no, no. Dije, bueno, me tengo que lanzar al evento. Dije, voy a lanzarme y voy a llegar al stand de Nintendo y les voy a decir, quiero mostrarles lo que están. Porque en un proceso de certificación, pues tú mandas todo, no te están viendo. ¿Si me explico? Mandas, es una aplicación más, estás aplicando. Y yo decía, es que necesitan ver lo que estamos haciendo y para que entiendan y también nuestra realidad. Porque voy a Los Ángeles, llego al stand de Nintendo y les digo oye, quiero cinco minutos con Steve. No, no, no. Como buenos japoneses, no, mira, la agenda está llena, no hay ni un espacio. Pues intenté, intenté, intenté, ¿No? Entonces ya voy yo un poco cabizbajo. Imagínate un evento así de 70.000 personas, una locura. Juegos. Estaban lanzando el Nintendo D aquella época, Bueno, el DS se llamaba. Entonces voy yo caminando y de repente veo un taka taka, un japonés hacia lo lejos. Y gracias a Dios tenía la. Mi vista funcionaba mejor en ese momento. Y le veo el gafete Tibo Kimoto, porque yo no lo había visto jamás en mi vida.
No sabías cómo era físicamente.
Yo voy caminando hacia él, voy sacando mi laptop, voy abriendo la laptop, así, abriendo la camioneta de la gente, voy abriendo la presentación, porque hay que estar listo. Ubicas el concepto de Elevator pitch. Entonces yo tenía. Entonces llego señor Tío Kimoto, lo saludo, obviamente con todo el protocolo japonés, lo tienes que escanear al muchacho. Lo saludo y me no puedo atenderte. Voy de regreso al stand y le dije, dame dos minutos de aquí al stand. Caminando, íbamos caminando, yo con mi computadora, presentándole. Mira, somos esta empresa somos de México, estamos desarrollando esto. Le mostré en ese momento los demos de lo que estábamos haciendo, el proyecto que traíamos, la alianza que estábamos buscando con Televisa y con el Chavo del ocho.
En dos minutos.
En dos minutos, así ya lo traía en cierta forma practicadísimo ese masticadísimo. Digo yo llego con Stevo Kimoto y me dice ah bueno, muchas gracias, nosotros te llamamos, bye. Casi, casi. Y se mete al stand y yo digo ya valió, ya valió seis meses más. Y entonces pues me entra una depresión tremenda y digo ¿Cómo llego el lunes a decirle a la gente que no va a jalar esto y que son seis meses más de esperar y de volver a aplicar? Yo ya me quedé muy triste ahí, ya me acuerdo que lloré mis penas en el stand de Mortal Kombat. De Mortal Kombat, me metí a verlo, Mortal Kombat y unos cuantos fatalities para relajar un poco el alma. Y llegó el lunes y entro a la oficina y me recibe y se la borro la productora y me da un abrazo y me dice ¿Qué hiciste? Acaba de llegar la aprobación de Nintendo. Así esa cosa.
¿Que no crees?
¿Sí, que no crees? Yo creo que el factor pasión, así teníamos todo técnicamente habíamos hecho la tarea, habíamos logrado todo pero si yo no me hubiera lanzado con esa esperanza ilusa de creer lo imposible de encontrar un japonés en un evento de 70.000 personas si yo no hubiera en ese momento creído porque creía en el proyecto y creía en nuestra gente y creía en lo que podíamos lograr yo creo que toqué la parte emocional, que en un japonés tal vez sea muy escondida pero toqué esa parte emocional. Bueno, Stevo Kimoto vivía en Estados Unidos, creo, pero ese factor emoción y ese factor pasión es necesario, tienes que hacer la tarea en la parte física, en la programación, en la estructura, en toda esa parte pero el factor emoción es lo que te da esa milla extra.
O sea, quiero entender esta parte, lo voy a partir en dos pedazos. Hay la parte de lo que tenías que haber hecho, que eso es lo que mayoritariamente la gente hacemos, hay que hacer esto, pues lo hacemos. Y aquí hay una parte que incluso en términos de tiempo es muy chiquita, en tu caso fue 2 minutos de un atrevimiento que sin esto está claro que no habría pasado el resto.
Por.
Qué, o sea, quiero ir contigo ese momento era un pasillo.
Era un piso de un centro de convenciones. Era un pasillo repleto de gente.
Repleto de gente.
Pero imagínate un pasillo de un centro de convenciones entre estancias.
¿Y tú recuerdas a otra persona que no sea él en esos dos minutos?
No, no. Mi atención total es que mi mente estaba buscando completamente una persona que no conocía. Entonces yo veía un japonés, una persona de ojos rasgados, y yo volteaba a ver qué bueno que estaban ojos rasgados porque okimoto. Y capaz que.
Y a ver el gafete. Claro, hasta que lo encontraste.
Sí, así volvemos a lo mismo. Entra a la parte técnica. Yo hablo siempre hablando de los clientes. Tenemos. Uno tiene dos relaciones con el cliente. Una es el mundo real, es el mundo físico, tangible, y entonces tú tienes que resolver un problema del cliente, una necesidad, tienes que hacerlo. Pero otra relación es la parte emocional, y tiene que ver con cómo se siente el cliente o la otra persona contigo, cómo se siente tu gente, tu equipo de trabajo contigo. Y eso es una parte emocional, subjetiva, difícil de medir. Pero ahí es donde está la lealtad. Ahí es donde está la emoción. Ahí es donde está la conexión.
Ahí es donde está la conexión, Entonces. ¿Y tú sientes que lo que vio este señor fue por neuronas espejo, fue tu pasión y realmente estabas convencido de que esto funcionaba?
Sí, así. Yo creo que tuvo que ver. Obviamente, les digo, habíamos hecho la tarea, el equipo había hecho un gran trabajo.
¿Alguna vez hablaste con él después?
No, así ya entré a hablar con el equipo, con un cuate que se llamaba Alex Palomares, era un mexicano que estaba allá en Nintendo y nos ayudó muchísimo.
¿Es que sabes que? Y esto es tesis nada más, que si lo vieses algún día, sería una pregunta. Creo que puede ser interesante. Este señor, siento yo que recuerda más lo que sintió contigo que lo que dijiste.
Totalmente de acuerdo. Así podrán olvidar tus palabras, pero jamás olvidarán lo que les hiciste.
Claro. Y lo que sintió contigo no fue nada más que un espejo de lo que tú ya sentías del propio convencimiento que tú tenías con tu proyecto. Sabías que funcionaba.
Es que eso se lo aprendí a Ricardo Gómez, el dueño de Caxan, que hay que creérsela. Hay que aprender a creértela, a decir así. Sí podemos. Normalmente solemos los frenos son mentales, cuando hablas de lo imposible, el tapón ya lo trae uno. Entonces hay que decir ¿Cómo me quito el tapón o qué tengo que hacer?
Y una pregunta, si existiera algún entrenamiento para creérmela, ¿Cómo sería el programa? Una parte, ¿Cómo yo aprendo a creérmela?
Es que volvemos al concepto del miedo. Los miedos son parte intrínseca del ser humano. Y existe. Yo le hablo de los monstruos. Todos tenemos monstruos que son voces en nuestra cabeza. El miedo es uno de ellos, la indecisión es otro de ellos. Entonces esas voces nos dicen cuidado y son buenos porque te dicen foquito amarillo. Esto te puede matar. Matar en el mundo físico o matar en un mundo subjetivo y mental. Entonces hay que aprender. Vamos a jugar con el concepto de las vidas. ¿Siempre una pregunta que me hacen en las conferencias, pero en un videojuego tienes muchas vidas? ¿Y en la vida nomás tienes una vida? Y digo, no tengo una vida biológica, pero vidas mentales también las tenemos contadas. A veces llega la vida y nos tira al piso y morimos. Muere. Así muere nuestra ilusión, muere nuestro sueño. El problema está que muchas veces el miedo es quien aniquila esa posibilidad. Así estamos muertos desde antes de enfrentarlo. Entonces el secreto sería enfrentar miedos.
Es intentarlo y agarrado un miedo, entre más chiquito mejor. Solo para demostrarte que lo puedes tumbar.
Exactamente, así es. Es decir, a ver, este miedo que siento, eso se lo aprendí a un amigo, Mario Alonso Puig. ¿Este miedo está en mi mundo real o en mi mundo mental? Si. A mí me da miedo entrar al mar. A mí de chiquito me traumé cuando vi la película de Tiburón, y yo pensaba que el mar estaba infestado de tiburones. Entonces, obviamente, si estoy en una playa allá en Australia, que esa playa tiene un índice altísimo de tiburones, bueno, si me explico. Pero ahí es donde entra la información. A ver, este miedo que siento, ¿Qué tan real es y qué tanto me lo estoy imaginando yo? Y la otra es, bueno, a ver, ¿Qué sería lo peor que podría pasar Así, si esto me falla garrafalmente, ¿Qué sería lo peor? Y ahí es donde analizas, pues, posibles consecuencias. Dices, oye, ¿Sabes que? No voy a dejar desbancada a mi familia.
Y ya tomas medidas.
Exactamente. Entonces, bueno, bájale dos rayitas.
Sí, me encanta. Y me encanta cómo estás planteando el miedo. Como una especie de gaming.
Sí, así es.
Es un game. Al final yo me puedo ir con el miedo más chiquito que hoy identifico, lo enfrento, cuando lo venzo, pasé a mi siguiente miedo.
Porque yo hago un ejercicio a veces en las conferencias, ¿No? Le digo, a ver, levanten la mano los que saben dibujar. Y unos cuantos levanten la mano los que saben bailar, levanten la mano los que saben cantar. Y entonces digo, bueno, si yo hago esta misma pregunta en el salón de kinder o de primaria de mi hija, todos los niños levantan la mano y me voltean a ver, así como es obvio que todos sabemos dibujar, que todos sabemos cantar, que todos sabemos bailar. Y entonces les digo, bueno, ¿Qué les pasó? ¿Qué pasa en el Inter? Y es eso, que la vida a veces nos va enseñando a desconfiar de nosotros mismos. El problema del mundo actual es que los niños reciben tanta información que se están desmotivando antes. Están creyéndose incapaces de muchas cosas desde antes. Lo que platicamos ayer, Mi hijo de 12 años ve unos dibujos en Instagram de un niño de 12 años que es una proeza haciendo y dice, no, bueno, estoy lejísimo, yo apesto para ser. No, bueno, este es un niño y.
Me cambio a gimnasia. Y se encuentra otro niño con la misma edad que también es brillante.
Exactamente. Y es porque ese niño lleva desde los tres años haciendo gimnasia.
Y cada vez vas acumulando más inseguridades.
Exactamente. Entonces me la voy creyendo de que es el no, yo no soy bueno para esto, No, yo no sirvo para eso. Pero más por los ejemplos que hay afuera. Entonces es bueno, ¿Quieres? Inténtalo. La versión 1.0 siempre va a apestar. Es enfrenta el miedo. Pero obviamente tampoco lanzarse a enfrentar miedos a lo tonto. ¿Es decir, a ver a Dónde quieres llegar? ¿Cuáles son tus miedos? Yo le llamo los monstruos que vas a enfrentar en este camino.
Y sobre eso andas en tu propio entrenamiento.
¿Cuáles son tus monstruos?
Está genial.
Los tienes que enfrentar. Y los monstruos necesitan armas. Es decir, a ver, ¿Qué armas necesito para enfrentar este monstruo?
¿Que son los recursos?
Sí, así es. La zona de confort. Bueno, ¿Qué armas necesito? Hábitos, disciplina, la indecisión. ¿Qué armas necesito? Bueno, informarme bien y tomar decisiones rápido. ¿El miedo, decir oye, qué tan real, cuáles son las consecuencias? Y enfrentarlo. Entonces identifica tus monstruos, que todos tenemos distintos monstruos. Y entonces identifica tus monstruos e identifica. Las armas para enfrentarlos.
Las armas para enfrentarlos en el mismo juego. Oye, no estoy fascinado con la historia que ha contado y las analogías. Tengo una última pregunta. ¿Cuál es esa pregunta que siempre has querido hacerte?
Híjole. Una de ellas sería una pregunta que me hubiera querido hacer. Podría ser. ¿Lo volverías a intentar?
¿Nunca te lo has hecho?
No, sí me lo he hecho. Bueno, es que es chistoso ahorita pensar en una pregunta que nunca me he hecho, pero me refería yo a. Yo te lo voy a cambiar un poco. Yo pienso siempre me encanta el concepto de las máquinas del tiempo y siempre pienso en la posibilidad de que venga mi yo del futuro y me dé dos cachetadas y me vete por acá. Yo creo que a veces sí sabemos la respuesta. Sabemos la respuesta, pero no. A veces no nos animamos a tomarla. Sí, digo, más que una pregunta, a eso me refiero con volverlo a intentar. ¿Decir, si supieras que no hubiera salido de esta forma, lo hubieras vuelto igual?
Lo habrías vuelto a intentar.
Es la carga que todos tenemos cuando subieras. Y eso lo hubiera hecho diferente. Pero bueno, creo que eso es estar atorado en el pasado.
Claro que sí. Oye, muchísimas gracias. Fascinante. Mira, esta lógica de pensar como juego.
Sí. Yo quiero platicar contigo hablando de lo imposible y hablando de las preguntas, de una vivencia personal que yo tuve, que tú la conoces. Y es que yo me enfrenté a mi mayor miedo, bueno, no mi mayor miedo, al mayor miedo de muchos seres humanos, que tú también lo has vivido y es ver la muerte cara a cara. Cuando yo sufrí un infarto y cuando estás en ese momento que sabes que dices hoy se acabó, hoy se acaba todo. ¿Cómo entra el reajuste de prioridades en tu vida? Yo aprendí con infarto a decir dos cosas, entre muchos otros aprendizajes, y lo considero una. Una bendición. Infarto. Y aprendí a decir no puedo, hay cosas que no puedo hacer. Después de mi infarto, yo tuve que aceptar no poder jugar basketball como antes. No poder. Yo tenía un límite de 160 latidos por minuto. Parale de contar. No podía subir de eso. Entonces, cierta parte del mundo del deporte se acabó para mí y fue y era decir no puedo. Y lo mismo pasa a veces en la vida. Y la otra parte fue aprender a no quiero, no quiero hacer esto. Cuando estás en ese momento tu vida es muy clara y me quiero ir para acá o me quiero ir para allá y esto es lo que yo quiero en la vida y esto es lo que no quiero en la vida. Yo creo que a veces nos pasa que caemos en una operación o en una. En un ritmo que a veces decimos ah, vamos para allá y empieza a caminar en ese camino y de repente.
Descubres que no quieres, que no es.
Lo que quieres o la vida te presentó otra cosa. Yo siempre creí que quería hacer videojuegos y más que videojuegos soñaba con hacer una película y en ese momento estábamos produciendo una película, estaba yo como productor de una película y fue el tomar la decisión de este camino que creí toda mi vida que era mi sueño.
Ya no quiero, no quiero.
Y a veces uno se sigue haciéndolo por el Kirano, porque yo lo determiné.
O seguir el camino, entonces siempre se puede cambiar.
Entonces te digo, en ese no quiero yo aprendí a ponerme techo, a decir no necesito subir este nivel, no necesito llegar hasta este momento para sentirme bien. Estas son las cosas que quiero hacer y esto es lo que quiero lograr y esto es lo que quiero vivir. Y eso te da un poder de.
Decisión y eso es lo que ahora mismo estás contando en tus conferencias.
Bueno, en el mundo, pero yo hago la analogía con los videojuegos, hablo de cómo conectar con el cliente, pero es que creo que todos los seres humanos merecemos la oportunidad de definir cuál es nuestro ideal de vida, no heredado de la sociedad o no heredado de un trabajo. Así cada quien puede hacer su definición de éxito como uno quiera y todas están bien. El problema es que yo creo que estamos heredando, intentando cumplir y eso nos frustra entonces.
Y sobre todo porque no es nuestro.
Exacto, no es nuestro. A veces acaba siendo vacío. Entonces, pues ese es básicamente el concepto de decir. Aprende a decir no puedo. Aprende a decir no quiero y también aprende a decir puedo para vencer lo imposible.
Maravilloso, muchas gracias.
No, gracias a ti, querido Millán.
Encantado.
Con la que te estimo y te admiro mucho.
Muchísimas gracias. Es mutuo.










