A short Spanish-language motivational video in which Millan Ludena argues that personal standards determine one’s level of life: you don’t live what you dream, you live what you tolerate. He explains that defining a high, non-negotiable standard (e.g., choosing to be a "gran speaker") forces upward growth, whereas repeatedly lowering standards produces apparent success without real growth.
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Porque hoy vamos a hablar sobre estándares. Fíjate esto, con los estándares que tú estableces en tu vida es que defines tu nivel de vida. ¿A qué me refiero? Que no vives lo que sueñas, tú vives lo que toleras. Échale cabeza. No es cuestión de soñar, es cuestión de establecer qué nivel de tolerancia tengo. Y para definir un nivel de tolerancia necesitas definir un estándar. Y es por eso que las personas exitosas no es que estamos normalmente motivados diariamente lo que hacemos es comprometernos con niveles de estándares que no negociamos. En otras palabras, cuando yo definí esto hace quizás unos cuatro años y digo quiero ser un gran speaker, fíjate esto, yo lo definí, quiero ser un gran speaker. No un speaker, un gran speaker. ¿Por qué? Y seguramente ya te lo conté. Porque cuando yo hubiese definido ser un speaker en la primera conferencia frente a cuatro personas en un bar, en cualquier esquina, técnicamente ya sería un speaker. El tema es que dije gran speaker, yo lo que estaba definiendo era mi estándar. Y ese estándar jamás lo puse en negociación, jamás lo puse en cuestionamiento. Entonces, si es que tú defiendes un estándar arriba, lo único que te queda en la vida es subir. Si te comprometes, realmente el estándar jamás debería bajar. ¿Dónde está el problema? En que agarras un estándar, que es cualquier cosita, y lo empiezas a bajar. Claro. Entonces eventualmente vas a cumplir el estándar, no porque tú creciste, sino porque la línea tú la bajaste.