El camino de Millán Ludeña | Luz María Zetina

This YouTube interview with Luz María Zetina follows Millán Ludena recounting his life journey: childhood in Ecuador, long-term effects of epilepsy on confidence and speech, then transformation into an ultra-marathon runner and later a public speaker. The second half of the transcript emphasizes his training improvisations (treadmill inside a sauna, running in a clandestine ice factory, designing a personalized electrolyte), mental techniques (visualization, focused rituals, no-phone mornings), career milestones (became top speaker in Ecuador, spoke at Tony Robbins' Mexico event with high ratings), and current projects — a 100-day digital program called 'Owner' and ambitions including a film and a space trip projected for second half of 2026.
Chapters
¿Yo me estaba alistando para ir a clases y me desmayo en la tarde y jugando en la sala en la tarde la mano empieza a temblar y el médico de repente plantea y Miriam, tienes epilepsia? Mijito, tienes que aprender a rechazar tu destino. Uno se convierte en lo que cree. Me emociono y digo voy a hacer mi primera carrera de montaña. Yo corría 4, así que dije es muy razonable correr 10. Me inscribo y el tipo me dice no, 10 y 20 están llenos, si quieres correr acá serán 50 u 80. Llego al 25 y le digo al tipo sácame de aquí. El tipo me dice, esta semana llovió así que no podemos evacuar. Entonces o te regresas por el mismo caminito 25 kilómetros o sigues 25 más. ¿Cuál es la carrera más difícil en el mundo? Y aparece Maratón de Sables, 256 kilómetros en el desierto del Sahara. Era catalogada la carrera más difícil había en el mundo. Entonces dije esa es porque me asusto con esa, porque no tengo idea si la voy a poder acabar nunca. Se me había caído una uña hasta en el Sahara. Cuando sueno, cuando escucho clac. Me quito los zapatos, me quito la media y seguramente no con la sangre de la uña se quedó pegada.
Bendición, una suerte tenerte aquí. Millán Ludeña, gracias por estar aquí.
Muchísimas gracias.
Qué honor de verdad tenerte aquí.
Gracias.
Me enamoré de ti desde que te escuché hablar. Tienes una historia que para mí era muy importante traerla a mi comunidad. Te cuento un poquito que Caminos con Luz es un espacio de gente que pues que sí intentamos y estamos trabajando en esta evolución personal, en conquistar nuestros miedos, en hacernos preguntas de creencias que nos limitan y de en todas las áreas de nuestras vidas poder estar y vivirlas con mayor plenitud. Y tu conferencia Millán, no nada más tu conferencia, todos los retos que tú te has puesto son finalmente metas a las que has llegado una tras otra, una tras otra y te has vuelto el gran conquistador de tu mente y de tu vida. Pero vámonos despacio. Quiero que nos invites a tu infancia, quiero que nos invites a Ecuador, exactamente en dónde vivías cuando eras pequeño. Que nos pongas en el contexto en este viaje al que nos llevas también en tu conferencia y que nos lleves hacia allá. ¿Cómo era Millán de niño y en qué contexto familiar nació?
A ver, yo soy ecuatoriano y soy de Guayaquil y me crió, fíjate, en un hogar abundante en cariño. Realmente, realmente yo sentí que estaba rodeado de cariño, de amor, de mis padres, de mi familia, de mi abuela, de mis tíos. Tan abundante que a veces tú no te das cuenta cuando eres niño de las otras limitaciones. Simplemente estás ahí y sabes que eres feliz. Sabes que eres feliz y vives allí. Claro, cuando lo ves desde afuera hay un mundo limitado. Hay un mundo limitado en cuanto a carencias. Sí, en carencias económicas porque te das cuenta que empiezas ya con los años empiezas a verte un ratito yo quisiera ir acá y no podemos o cierta ropa no, o tengas que esperar la ropa del primo que la mayor que te queda y ese tipo de cosas. Entonces dices ya OK, tú como que vas entendiendo de a poco que eres pobre.
OK.
Este tipo de la pobreza material decir OK, listo. ¿Y eventualmente te empiezas a cuestionar y decir bueno, yo por qué soy pobre? OK, o sea, si hay gente que no es pobre, porque yo sí, Porque yo sí. OK. Y es una pregunta que yo creo que me la hago como muy temprano en mi vida en el tema de que el por qué yo no puedo hacer lo que quiero, una especie así, la verdad. Y de allí 10 años llega como una gran sorpresa en nuestras vidas. Yo me estaba alistando para ir a clases efectivamente y me desmayo, me desmayo, estaba en la cocina.
¿Qué edad tenías?
Unos 10 años quizás. Yo me desmayé y fíjate que caí sobre el colchón, entonces yo no hice bulla, mi mamá estaba en la cocina, ya ve el reloj, estábamos atrasados, se levanta la habitación, me levanta de un carajazo, yo me levanto pensando que había soñado algo, me cambio sin dudarlo. Me voy a la escuela y en la escuela me volví a desmayar. Entonces de repente abren los ojos, está el ventilador en el techo, en el dispensario médico. Mi mamá llega asustada, me lleva a la casa, una sopa de pollo en la tarde y jugando en la sala en la tarde, la mano empieza a temblar. Entonces yo recuerdo que le digo a mi hermana me va a dar, me va a dar porque no sabía que era, solo sabía que me iba a dar. Y efectivamente me dio entonces pierdo el sentido, me caigo, me desmayo. No me caí como en el colegio porque acá como ya sabía que me iba a dar, como que yo mismo me fui acomodando. El punto es que me desmayé y.
Era la tercera vez en ese día. ¿Y tu mamá no se había enterado?
Mi mamá es la primera, bueno, era la segunda vez para mi mamá que lo ve y todo, llama a mis tíos, mis tíos, recuerdo que iba entre sus brazos corriendo, tú estás como en un limbo, estás como despierto y dormido, tú como que no entiendes nada, va al consultorio de la colonia, no nos pueden atender por desesperación, patea la puerta, agarra un taxi y ya allá, no me acuerdo. Día siguiente me levanto, efectivamente estoy. Efectivamente estoy en una clínica con sondas y toda la cosa, mis papás, mis tíos, y era una clínica que claramente yo no la podía pagar, o sea mi familia no podía pagar qué pasó y en donde estoy. Ese fue como un gran despertar para mí. Semanas más tarde, médicos, exámenes, ahí descubro esta palabra, electroencefalograma, tomografías, estas fotografías a tu cerebro, la preocupación de mi mamá, de mi papá, algo le pasa en la cabeza de Millán, Yo me veía normal y el médico de repente plantea Millán, tienes epilepsia. Nueva palabra para mí también epilepsia. ¿Y qué significa eso? Pues significa que no puedes hacer nada en la vida. Entonces yo más confundido porque decía ¿Cómo que no puedo hacer nada si yo me siento completo, si acabo de jugar fútbol, ¿Como no puedo hacer nada? Y la explicación es que como me iba a desmayar, era mejor que haga nada. Entonces yo regresé a ver a mi mami porque yo no. Yo no logré entender la frase. Mi mamá creo yo que tuvo dos opciones y creo que esas dos opciones las tenemos siempre en nuestras vidas. La primera, agarras un papel de víctima, entonces de repente todo lo que no está bonito en tu vida es porque el mundo ha confabulado contra ti. Y el papel de víctima es suficientemente atractivo, la verdad, porque tú concluyes que no es mi culpa, o sea, realmente yo no hice nada para que me merezca esto, es súper atractivo. La segunda, es un papel de protagonista, solo que ahí sí necesitas indispensablemente ser valiente, y aunque yo creo sinceramente que todos somos valientes, no todos nos comportamos valientemente y ahí creo que es la gran diferencia. Yo no, o sea, yo sospechaba que era valiente y nunca había visto una persona valiente más que en las películas, o sea, las personas valientes para mí estaban en las películas, yo no había visto en la vida real alguien valiente, o sea, que actúe con valentía, me refiero, y hasta que la vi a mi mamá. Entonces mi mamá, yo vi cómo se transformó y abordó al médico y le mire señor, en esta sala la autoridad es usted. Yo no fui a la universidad, mi hijo es muy pequeño y eso no le da el derecho a pretender condenarle la vida a alguien, peor condenarle la vida de mi hijo. Entonces yo estaba viéndola enfrentando, imagínate, ¿No? Imagínate enfrentar un médico, o sea, quien haya ido a la universidad, enfrentar un diagnóstico médico ya requiere una cierta soberbia, una cierta valentía, OK, ahora quítale la universidad. Entonces dices, y eso no lo voy a permitir. Entonces me toma el brazo y me saca de la sala, y me sacó de la sala. Siguiente escena, estoy en el camión camino a la casa, mi mamá callada, yo estaba pegado a la ventana viendo, viendo y con una voz que estás como, seguramente te ha pasado que tú hablas y estás como en el borde que lloras y no lloras, estás ahí. Entonces, y en ese borde de voz me mijito, tienes que aprender a rechazar tu destino. Ni siquiera entendí aprender a rechazar tu destino. Para ese momento, para mí el destino es el destino. Rechazar el destino es un acto enorme de soberbia. Rechazar el destino, Imagínate cuándo lo entendí, años más tarde, y esta es mi tesis, uno llega a la vida como en el cajoncito uno, dos y tres. ¿Si llegas en el 1 que? Llamémosle una condición económicamente baja, pobre, tienes ciertas expectativas en tu vida, estudiarás en educación pública, colegio público, con suerte algo de universidad pública, o si no trabajarás, qué sé yo, en alguna actividad más operativa, OK, listo. Y tendrás un lindo GAT, si es que no caes en drogas o no te mata alguien en las calles, OK, listo, fin de la historia. Segundo cajoncito, estás en lo que podríamos llamar una especie de clase media, vas a escuelas, vas a colegios, vas a universidad, seguramente viajas antes de los 20 años, conoces el mundo un poco más rápido y eventualmente trabajarás en cierta empresa en una actividad un poco más ejecutiva, listo, aprenderás un idioma, dos tal vez y listo. Y hay un cajoncito 3 que efectivamente ya es un camino recorrido, igual vas a seguir estudiando, vas a avanzar y todo y me parece maravilloso porque tienes muchas más oportunidades allí. ¿OK, quién elige los cajoncitos? Tú no eres, al final uno llega en cada cajoncito y mi tesis fue esta, rechazar tu destino implica rechazar el destino del cajoncito. ¿Yo caí en el cajoncito 1 y yo dije, yo me pregunté habré tenido unos 14-15 años, quiero estar en el 1? No, no quiero estar en el cajón cito 1, entonces sí puedo estar en el 2 o en el 3 por supuesto y en ese momento estaba rechazando mi destino, yo no sabía que me estaba convirtiendo en dueño de mí. Entonces cuando tú rechazas tu destino te das la oportunidad de crear el tuyo y eso ya es maravilloso pues eso ya es maravilloso porque eso es otra historia, porque tú eliges el cajón, no importa en dónde caíste, tú eliges en cuál quieres estar.
Ahí te quiero interrumpir. OK. ¿Cuando ya estabas en este cajón, uno ya con este diagnóstico también tu doctor o este doctor loco te estaba programando otro destino también de que no puede hacer nada en su vida? No, él ya está sumando a ese cajita de limitaciones.
Sí.
OK, sí tu entorno, estabas en una comunidad marginada, ahí vivías, había pues mucha banda, rateros y tú te empezaste a integrar en ese ambiente en algún momento de la vida y ahí tú pudiste haber encontrado una fórmula para tener eso que un joven desea, que si el cinturón o ahorita el celular o el no sé qué y el no sé qué y entonces ese era un camino fácil. ¿Qué te hizo no seguir con esa banda delictiva? ¿Pues, o sea qué conciencia te llega a tu mente? ¿Porque no es como que te llevaron a la cárcel y tuviste una consecuencia difícil y ahí decidiste, o sea tu conciencia porque tú le llevas mente, tenemos el cerebro y tenemos nuestra mente, no sé, ahorita vamos a ir hacia allá, pero qué te hizo no llevarte por ese camino fácil entre comillas, o sea.
Yo lo intenté, yo lo intenté en varias formas, me acuerdo clarito, me acuerdo que yo me pregunté cómo le hago para salir de aquí? Básicamente la primera opción que evalué fue el fútbol. Cuando tú eres pobre, el camino a salir es fútbol, al menos en Sudamérica, En Sudamérica fútbol es volverte campeón. Claro. Real Madrid y todas estas cosas, es salir de esto.
OK.
Y yo me di cuenta, fíjate, no me queda claro si fue una historia que yo terminé comprando, que yo me la conté o lo que sea. El punto es que me di cuenta que era suficientemente bueno para ser campeón de la colonia y no era tan bueno para llegar al Real Madrid por ponerte un equipo. Entonces en ese momento yo concluí que lo que tenía no me alcanzaba, entonces dejé el fútbol como carrera. Claro, quizá viéndolo hacia atrás, si yo me hubiese contado la historia que tenía todo para llegar al Real Madrid, quizás ahora estaría en el Real Madrid. La historia que me conté en ese momento es que no me alcanza, soy bueno en la colonia, seré campeón para lo que yo quiero, no me alcanza. Entonces dije, bueno, por ahí no va. Segunda opción, Entonces todo el mundo habla de educación, ¿Cierto? Entonces que la educación es la espada con la que vas a romper las cadenas de la pobreza. ¿Todo eso yo no lo lograba entender, Los adultos en mi colonia habían ido a la escuela y habían ido al colegio y seguían en la colonia, o sea, cuál rompimiento de la cadena? Entonces no me cuadraba, yo no lograba entender de qué educación están hablando, debe haber algo más que la educación, OK, listo. Digo, OK, listo. Entonces no creía en la educación. Siguiente alternativa, hacer empresa. Cuando tú estás en una colonia pobre, los adultos no necesariamente son empresarios, entonces tú no logras ver empresarios y si no lo ves, piensas que no existe. Entonces decía, yo tampoco creía en la empresa, lo que sí creía era lo que sí veía. Y yo veía pandilleros y los pandilleros, fíjate, tienen como muchísimos elementos que hoy que han pasado los años y mi vida ha cambiado, tiene muchísima lógica con lo que los humanos hacemos cuando queremos inscribirnos a clubes, o sea, no todos los que quieren ir a cierto club entran, no todos los que quieren ir a la pandilla entran. Cuando tú estás adentro, eres parte del club, cuando estás en la pandilla, eres parte de la pandilla, estás en el club porque estás buscando reconocimiento y estás buscando aceptación y validación social. En la pandilla pasa lo mismo, reconocimiento, aceptación y validación social. Los humanos somos igualitos. Mira tú claro, yo no sabía esto que te estoy contando, en el momento era yo quiero ser pandillero, porque no, el pandillero me desinvisibilizó, la gente ya va a regresar a verme y yo veía, los pandilleros tienen respeto, ya te puedes comprar una gorra, te puedes comprar lo que sea, tu novia es la más guapa de la colonia, o sea, tienes una serie de beneficios. Entonces dices, yo quiero eso, porque al final este millán de 8 o 10 años al final tiene exactamente lo que tú, yo y todos quienes nos están viendo, pues tenemos, todos queremos avanzar en la vida y todos siempre elegimos a nuestra mejor opción, siempre mi mejor opción para mí en ese momento de reflexión eran las calles, y mi vida enrumbaba por las calles, o sea, sí buscaba la forma de salir y mi conclusión es, vas a salir por las calles.
OK. ¿Y cuánto tiempo fuiste pandillero?
No sé, unos cinco meses quizás, que mi vida iba enrumbadita y yo creo que, o sea, esto es, esto es moralmente incorrecto lo que te voy a decir. Yo creo que habría sido muy bueno uso pandillero. ¿Tú?
Hubiera sido lo que fuera.
Bueno, yo creo que iba a ser muy bueno. Ya. Y al final mi mamá.
¿Probaste alguna vez?
Robé una vez en un supermercado y en una ferretería por unos sprays que me mandaron.
¿Y no te cacharon?
No, no, no, en esa no, en el supermercado estaba aprendiendo, estaba aprendiendo, si.
Eras un buen pandillero. Qué te hizo como retomar tu.
Mi mamá, quien interrumpe mi sueño de ser un gran delincuente, una opción. Entonces todo el mundo habla de educación, ¿Cierto? Entonces que la educación es la espada con la que vas a romper las cadenas de la pobreza. Todo eso yo no lo lograba entender. ¿Los adultos en mi colonia habían ido a la escuela y habían ido al colegio y seguían en la colonia, o sea, cuál rompimiento de la cadena? Entonces no me cuadraba, yo no lograba entender de qué educación están hablando, debe haber algo más que la educación. OK, listo. Digo, OK, listo. Entonces no creía en la educación. Siguiente alternativa, hacer empresa. Cuando tú estás en una colonia pobre, los adultos no necesariamente son empresarios, entonces tú no logras ver empresarios y si no lo ves piensas que no existe. Entonces decía, yo tampoco creía en la empresa, lo que sí creía era lo que sí veía y yo veía pandilleros y los pandilleros, fíjate, tienen como muchísimos elementos que hoy que han pasado los años y mi vida ha cambiado, tiene muchísima lógica con lo que los humanos hacemos cuando queremos inscribirnos a clubes, o sea, no todos los que quieren ir a cierto club entran, no todos los que quieren ir a la pandilla entran. Cuando tú estás adentro eres parte del club, cuando estás en la pandilla eres parte de la pandilla, estás en el club porque estás buscando reconocimiento y estás. Y estás buscando aceptación y validación social. En la pandilla pasa lo mismo, reconocimiento, aceptación y validación social. Los humanos somos igualitos. Claro, yo no sabía esto que te estoy contando en el momento era yo quiero ser pandillero porque con el pandillero me desinvisibilizó, OK, OK, la gente ya va a regresar a verme y yo veía los pandilleros tienen respeto, ya te puedes comprar una gorra, te puedes comprar lo que sea, tu novia es la más guapa de la colonia, o sea, tienes una serie de beneficios, entonces dices yo quiero eso porque al final este millán de 8 o 10 años al final tiene exactamente lo que tú, yo y todos quienes nos están viendo, pues tenemos, todos queremos avanzar en la vida y todos siempre elegimos a nuestra mejor opción, siempre mi mejor opción para mí en ese momento de reflexión eran las calles y mi vida enrumbada por las calles, o sea, si buscaba la forma de salir y mi conclusión es vas a salir por las calles, OK ¿Y.
Cuánto tiempo fuiste pandillero?
No sé, unos cinco meses quizás que mi vida iba enrumbadita y yo creo que esto es. Esto es moralmente incorrecto lo que te voy a decir, Yo creo que habría sido muy bueno un pandillero.
¿Tú? Hubiera sido lo que fuera.
Bueno, yo creo que iba a ser muy bueno. Ya. Y al final mi mamá.
¿Robaste alguna vez?
Robé una vez en un supermercado y en una ferretería por unos sprays que me mandaron.
¿Y no te cacharon?
No, no, en esa no, en el supermercado es que estaba aprendiendo.
Si eras un buen pandillero, ¿Qué te hizo como retomar tu camino?
Mi mamá ¿Quien interrumpe mi sueño de ser un gran delincuente? Mi mam. No sé qué habré escuchado, irrumpió con.
Tu destino de ahí de ser tan cierto.
Con mi cajita. Con mi cajita, claro. Entonces seguramente alguna vecina le habrá dicho que anda en pasos incorrectos de lo que sea. Yo me acuerdo una esquina parado con mis colegas pandilleros, cuando de repente, cuando de repente en la esquina aparece mi mamá. Bueno, tú eres mamá hispana, así que tú lo tienes, tú lo tienes clarísimo. Una man, yo los ojos, o sea, los ojos verle con una chancla y la otra en la mano caminando hacia ti, la ves toda encabronada, lo entendemos todos, o sea, no importa si eres pandillero, todo el mundo respeta una mamá encabronada, entonces todo el mundo se queda hacia atrás, yo me quedo solito ahí y efectivamente llega la señora y me entra chancletazos, me agarra de las greñas y me lleva casi arrastrado para la casa. Claro, hoy seguramente utilizaremos otros términos para llamar esa escena en ese momento. Chancletazo, vámonos. Y en la sala, y me siento en la sala, me acuerdo que me sentó en la sala de un sol y me dice mira muchachito de miércoles, yo te parí, yo te parí, yo estaba aterrorizado. Pues no, yo te parí y sé quién eres y si te me quedas ahí te me haces líder. Claro. Imagínate, imagínate, imagínate, imagínate, imagínate ese shock ahí, porque yo realmente, realmente, luma, yo estaba esperando una regañada del sandiablo, yo estaba esperando un castigo épico, yo no estaba esperando una frase motivacional. Entonces yo me quedo confundido, que me acuerdo, o sea, que seguía callado. Yo creo que lo mejor que puede hacer un niño frente a una mamá molesta es que se ha callado, loco, quédate callado, nada que hablar ahí. Entonces yo estaba callado y dice y si lo vas a intentar, inténtalo al otro lado. ¿Me vuelvo a quedar callado porque dije, me estará hablando de la otra pandilla? Quizás mi mamá es pandillera y yo no sé, no lo sé, yo me quedé callado, la verdad. Y ella estaba hablando, fíjate, de educación, o sea, para ese momento y en este síndrome del no merecimiento, mis papás también habían resuelto meternos en educación pública. OK. Entonces yo creo que más que sabiduría lo hizo por un instinto de miedo mi mamá. Y esa noche nos cambia a mí y a mis dos hermanos de educación fiscal a educación privada.
¿Pero cómo lo iba a pagar?
Cuando digo privada, en la misma colonia hay escuelas que te cobran. Que te cobran 40 pesos, 25 pesos, lo que sea.
Sí, pero es un mayor estatus, podrías.
Llamarlo así, es un mayor estatus en la colonia. Y lo más importante es que en tu cabeza ya no estás en educación pública.
Eso es lo más importante. En tu cabeza.
Claro, en tu cabeza ya no estás en educación pública. Lo que diferencia la educación pública de esta nueva escuela eran 40 pesos. OK, eso no importa, lo que importa es lo que pasaba en la cabeza. OK, ya esta sabiduría de mi mamá que por miedo dijo los voy a cambiar acá para. Y la lógica es voy a intentar darte siempre lo mejor que puedo.
OK.
Sin importar de qué tamaño es, lo mejor que puedo, que sepas que sea lo mejor que puedo. OK, entonces fin de la historia. Me cambia acá, efectivamente, un día me estoy cambiando y clag. El tema este, el que te conté, el de la epilepsia.
OK.
Sí, sí, sí. Resumiéndote, yo sí intenté salir de ahí.
Vale, OK, entonces ya, perfecto. Estamos acercándonos al momento en el que más adelante, por. No sé por qué te fijaste esta meta de pues yo quiero correr y nunca habías corrido y de repente te quisiste inscribir en una carrera como para correr 5 kilómetros, 10 kilómetros, no me acuerdo cuánto. Cuéntanos desde ahí, por favor, ¿Cómo empieza tu carrera de ultra maratonista?
Déjame regresar un ratito nada más. Cuando efectivamente me cambian y toda la cosa, yo quizás en mi adolescencia descubro una palabra con la que cambio completamente la vida mía, que es beca.
Claro, claro.
Mi mamá en su esfuerzo, en su esfuerzo de sacarnos adelante, hizo una apuesta, que yo creo que es una apuesta bastante agresiva, o sea, me cambió de colegio a un colegio ya privado, ya no en la colonia, ya tenía que tomar dos camiones para llegar, o sea, era como una hora y media para llegar, o sea, imagínate lo lejos que yo vivía para llegar acá a la normalidad. Y efectivamente la apuesta de ella es voy a ahorrar para poderte pagar los dos primeros meses, el tercero lo deberías pagar tú.
Pero ¿En qué año estabas? ¿Cuántos años tenías ahí?
Once años. Diez años.
¿Tú tenías que conseguir dinero para pagarte la escuela ahí a los 11 años?
No, es que ella había descubierto esta palabra beca, entonces al colegio que me. Y esto me lo contó después, la primera pregunta que ella hacía a cada colegio que fue es ¿Aquí dan becas? ¿OK, OK, no dan becas? OK, entonces aquí no es. ¿No, Y no quiere saber cuánto cuesta? No, porque la única opción de que mi hijo pueda estudiar es con una beca, si ustedes no la dan, aquí no es, o sea no importa cuánto cuesta, efectivamente llega un colegio en donde le contestan sí, aquí damos beca, OK, ¿Que necesita para la beca? No, rendimiento académico. OK, ¿Y en cuánto tiempo se lo dan? En tres meses, Listo, aquí es porque yo puedo pagar dos, el tercero lo consigues tú, entonces yo no lo conseguí en el tercero, entonces el tercero efectivamente empezaron a votarme el tercero, el cuarto, quinto mes, el sexto mes, lo que sea, o sea yo no había vinculado que con mi cerebro, con mi esfuerzo podía desarrollar mi camino con las becas, yo no lo había entendido así todavía. El punto es que mi mamá cada mes que lograba pagar, que pagaba atrasado, era como otra vez volver a cero, tengo 30 días más para ahorrar el dinero para volverlo a pagar junto a mi padre, Entonces hasta que un día yo me fastidié 15 años ya me dio vergüenza de que me estén votando a cada rato, entonces le voy a hablar con el director, ¿Que tengo que hacer para que ya no me vote? ¿Yo recordé esa mañana que mi mamá, la valentía de mi mami en el consultorio y dije si mi mamá lo puede hacer, porque yo no lo puedo hacer? ¿Entonces entro con la misma valentía y le digo al director qué tengo que hacer para que no me vote? Y el tipo me está en un colegio privado, si no pagas la pensión no hay educación. No hay educación. Años más tarde en la universidad entendí que eso es una gran frase de teoría económica, en este momento dije me quedé sin opciones y él me tu única opción es una beca. Entonces ¿Una qué? Una beca. ¿Y qué significa? Que si consigues tanto te doy la beca. ¿En serio? Sí. Y yo para ese momento era un alumno rebelde, porque nunca hice tareas, nunca hice deberes, nunca, nunca.
Hubo un momento antes cuando pasa lo de tu parte, de tu diagnóstico de la epilepsia, que en algún momento no me costó. Si, fue tu mamá que te dice que las personas que tienen epilepsia son más inteligentes, en algún momento ella te cuente esa historia, pero es un invento de ella dentro de este personaje maravilloso que es o si científicamente está comprobable, está comprobado que las personas que tienen esta condición son más inteligentes, lo que.
Sí está comprobado es que uno se convierte en lo que cree. Entonces fíjate esto, si te vas a mentir diciendo que no eres tan apta para tal puesto porque es una mentira que tú te la dices a ti.
Y te la acabas creyendo, ¿Por qué.
No te mientes diciéndote que eres la más indicada para ese puesto? Si las dos son mentiras, o sea, por qué si te vas a mentir eliges una mentira con la que te haces daño, Correcto. Y no una con la que te vas a hacer bien. Mi mamá me mintió. Sí, lo mintió posibilitadoramente maravilloso. Entonces lo que sí está demostrado es que uno se convierte en quien cree. Y si, mi mamá me dijo que tener epilepsia implica que la interacción entre las neuronas es más rápido, por lo tanto yo pienso más rápido, por lo tanto soy más inteligente y yo estaba con la boca abierta y decía, o sea que no es una maldición, es una bendición. Por supuesto, o sea que puedo leer más rápido. ¿Sí, entonces dije, y entonces cada que le preguntaba, o sea que puedo aprender inglés sin ir a clases de inglés? Sí, o sea que puedo. Sí, sí, sí, entonces yo decía wow, yo llegué a clases viéndolos a los niños casi hacia abajo, porque yo estaba claro que era el niño más inteligente en esa sala y si ves mis notas se disparan, se disparan y tú dices wow, lo acabo de ver en un estudio, la misma historia, un estudio que separan a los grupos, a los chicos en dos grupos y algunos les dicen que los han seleccionado porque son los chicos más inteligentes en toda la escuela y a los otros no les dijeron nada, las notas acá fueron disparadas. Luego claro, efectivamente cuentan no mentira y toda la cosa. El punto es que uno se convierte en quien cree. Entonces yo pensé que era inteligente y me comporté inteligente mi vida entera, entonces cuando consigo la beca, reafirmé mi creencia de que era inteligente, entonces digo, ah mira, puedo estudiar donde me dé la gana porque soy inteligente, yo no sé si soy inteligente o no, ¿Sí me explico? Sí, sí, sí. Ya, bueno, al final después hice este test mensa que es un test de las personas más inteligentes en el mundo y todo, y lo pasé. Ya esa es otra historia. El punto es que para ese momento yo estaba convencido que era inteligente, por eso conseguí las becas y por eso empecé a abrir camino. Efectivamente, años más tarde, 15 años, fue la primera edad cuando yo empecé a ganar becas. De allí he estudiado toda mi vida becado, no importa en donde, toda mi vida ha sido becada, no por pena, no por lástima, sino porque soy bueno. Me di cuenta que los buenos tienen beneficios. Claro, dije.
¿Y estudias tu universidad?
Estudié agronomía, estudié matemática, ahora estudio psicología, hice un MBA, estudié en Estados Unidos, en fin, regresé y dije OK, listo, ya estoy aquí, me especialicé en energía renovable. Corría, corría un kilómetro.
Kilómetro, pero corría solo como por mantenerte físicamente, o sea por hacer.
Corría porque en ese momento estaba de moda, salíamos a correr y toda la cosa. Corría un kilómetro, o sea, si llegaba un kilómetro y medio es porque estaba impresionando alguna chica. Hasta ahí, o sea, fin de la historia. Si ya no le impresioné en ese kilómetro y medio, ya fin de la historia. Entonces. Y un día en Quito, estoy viendo el atardecer, me quedo emocionado y le doy la vuelta al parque más grande, ese parque tiene cuatro kilómetros, pasé de uno y medio a cuatro. Entonces dije, espera un ratito, o sea, si puedo, me emociono y digo voy a hacer mi primera carrera de montaña, me inscribo en una carrera, diez, veinte, cincuenta y ochenta kilómetros eran las categorías, yo corría cuatro. Así que dije, es muy razonable correr diez. Claro. Dos veces y medio más, o sea, un reto. Me inscribo y el tipo me dice, no, 10 y 20 están llenos, si quieres correr acá serán 50 u 80 con 4, entonces como que no te alcanza. Yo no sé si es que a ti te ha pasado, seguramente vas a, yo no sé, con un nivel de ingresos, vas a comprar una súper cartera y dices no me cuadra, no me alcanza. Ya, la misma historia. Entonces yo no quería salir de la tienda sin mi ticket, yo quería correr y ahora corrobora, se me ocurre un plan y mi plan es este, voy a pedir 50 porque en el 10 me largo. Claro, Acuérdate que yo nunca había corrido montaña. Entonces el tipo me da 50 y yo agarro 50. 50 kilómetros 50 kilómetros solamente había corrido 4 y una sola vez.
¿A todo esto te inscribiste solo?
Si me escribes solo.
¿Te inscribiste solo?
Me escribí solo.
¿Un amigo no iba a estar contigo nada?
No, yo me había cambiado a Quito, no conocía a nadie. Es que estaba con la emoción de haber corrido 4 entonces y terminó 12 veces más, ya, imagínate. Bueno, en fin, 50 kilómetros, dos días después, 4 de la mañana, todo el mundo equipado. Yo ese fue el primer pantallazo en donde dije ¿En donde estoy? Porque todo el mundo estaba equipado, mochilas, linternas, Boff, bastones, comida, todo, o sea, tú veías a profesionales allí, obviamente son 50 km, yo llevaba tus tenis, mis tenis normales, un short, camisetas sin mangas, ya una cosa así. Y todo el mundo me decía ¿Tú vas a correr 50? Y yo sí. ¿Y tu agua? No, no, estoy bien. ¿Y tu comida? Porque en mi cabeza yo en el 10 me largo, se aplicó, se llega, efectivamente, disparen, salgo corriendo y según yo digo voy a ir atrás de una chica, digo bueno, porque ya más lento, por un tema de prejuicio nada más. De repente no fue más lento y ya me fui votando, votando, ya me fui quedando, quedando, quedando, quedando, quedando, quedando kilómetro 9, ya empiezo a caminar y ya digo ya está aquí harto. Porque seguía subiendo, o sea, 9 kilómetros seguía subiendo y se veía enorme y yo me quedo parado y pasa un tipo al lado mío con bastones, caminando y me dice no, tú no te votas aquí cuando te da la gana, ¿Por qué? ¿Si ya me quiero votar? Y me dice porque en la montaña la única forma que te votes es en ciertos puntos en donde te pueden evacuar, entonces tú no te votas aquí cuando te da la gana. Y yo le digo ¿Y entonces qué hago? Me dice el siguiente está en el 15, yo estaba en el 9, está.
En el 15, el siguiente, ¿Que forma para votarte?
El siguiente. El primer punto para votar ni había llegado ni al primero, Entonces me dice está en el 15. ¿Y el tipo Y hasta ahí, no? Hasta ahí me resolvió el problema y él siguió, yo me quedo solo nuevamente y digo ¿Qué hago? ¿Me bajo 9 o sigo subiendo 6? ¿Qué hago? Según yo se, menos que 9 voy a subir 6. Y lo único que yo pensé en esos 6 es que llego a ese punto y me largo de aquí. OK, fue un error mío, no ha pasado nada. Llego al punto y estaba el tipo que me vendió la entrada, ahí estaba y me dice ¿Cómo va la carrera? ¿Cómo va? Yo no podía ni hablar, yo no podía ni hablar, hambre, sueño y todo. Entonces lo primero que alcancé a decirle es ¿Tienes agua? Y entonces sí, sí, claro, y luego si tiene una fruta, entonces me da una fruta porque yo no tenía nada y me dice te veo cansado, te veo golpeado y me dice si quieres bóstate, No, no pasa nada, es una carrera, no pasa nada, digo no, no, yo estoy descansando. ¿Y le dime dónde está el siguiente? Me dice ah no, el siguiente está en el 25. 25 son 10 kilómetros más de subida, tú estás cansado. Es igual, igual ya sabíamos que te ibas a votar. Claro, porque era el tipo que me vendió la entrada, yo supongo.
Pero eso te cayó, te dio en el ego.
Claro, estos golpes de ego que son maravillosos después en el momento ¿No? ¿Entonces yo digo loco que no me voto, no me voto, yo ya me ha votado mi maleta en el piso, recojo mi maleta, me tomo otro vaso de agua porque dije son 10 kilómetros más de aquí, no me salva nadie, recojo mi ego y me lo pongo encima y digo sabes que? Nos vemos en el 25 y me voy con la frente en alto. Llego al 25, llegué, llegué, ahí ya llegué sin ego, desbaratado, deshidratado, deshidratado, golpeado, me había resbalado un par de veces, medio sangrando, una desgracia de corredor. Llegó al 25 y ahí sí ya sin ego, con muchísima humildad y le digo al tipo sácame de aquí, o sea, por favor sácame de aquí, o sea, yo hace dos días había corrido 4 kilómetros, no me voté en el 10 por soberbio, no me voté en el 15 por prepotente, ya estoy en el 25, sácame de aquí. El tipo me dice loco, todo lo que tú quieras, esta semana llovió, los coches ya no están llegando porque estábamos en el punto más alto, dice ya no están llegando así que no podemos evacuarte, entonces o te regresas por el mismo caminito 25 kilómetros o sigues 25.
Más a terminar tu carrera de 50.
Oye, yo termino esa carrera lujma porque no tuve chance de votarme y si hoy me llevo ese comentario a la vida. Normalmente hacemos proyectos y lo primero que pensamos en todas las puertas de salida. Entonces cuando uno está con el plan A y le coquetea al B, al C, al D, A, le vas a dar energía a todo el abecedario y ninguna letra va a tener la energía suficiente para que se convierta en realidad. Entonces lo que me di cuenta es que cuando tú no tienes un plan B, te guste o no, vas a hacer el A. Por eso es tan importante definir el A. Bien, defines el A y no pierdes tiempo con el B, no es el por si acaso, ahí resuelves ese tema. ¿Dónde está el problemita? En que arrancamos algo con siete opciones, es obvio que el B es más fácil, más rápido, más inmediato que el A y cuando estás en el B es obvio que el C es más chiquito, más rápido, más inmediato. ¿Entonces terminas haciendo vida de F, G o H. Frustrado? Por supuesto, pues a quién le gusta estar en F, G o H cuando pudiste haber arrancado en A y de hecho arrancaste, el problema es que arrancaste coqueteando al resto. Wow.
Y eso lo aprendiste en esta carrera. Que no te dio opción.
Que no me dio opción. Entonces como me quedé sin opción dije ah mira, la acabé no porque soy súper héroe, la acabé porque no tuve opción de votarme. Dije voy a hacer cosas en la vida en donde todas las puertas estén cerradas.
Y tu próximo reto después de ese te lo Ya fuiste, Fue conscientemente, o sea, bajaste de esa montaña, reflexionaste muchísimo lo que te pasó en ese momento ya estabas trabajando en tu carrera, en tu profesión, te encontrabas feliz haciendo lo que hacías, o sea, te sentías realizado en lo que habías decidido estudiar y en lo que estabas trabajando.
No, No, antes de la carrera sí y después ya no.
Algo se modificó impresionantemente después de esa carrera.
¿Completamente, porque la pregunta mía fue esta, a ver, porque yo quería 10 si he podido 50 y por qué quería 10? Porque yo sabía que podía hacer 10, lo que no sabía era que podía ser 50. Entonces en la vida planteamos el negocio como ser exitosos. Entonces ¿Cómo se definiría el éxito? Como básicamente cuando tú consigues algo que quieres, ahí declarate una persona exitosa. Si tu proyecto es chiquito, el éxito es mucho más amplio porque tienes más posibilidades de que lo consigas, ¿Cierto? ¿Y como lo que tú quieres es ser exitoso, entonces le bajas tú mismo el proyecto para poderlo conseguir, entonces yo mismo le bajé a 10, porque 10 sabía que lo podía hacer, te dije yo no quiero vivir condenado en el éxito, y yo sé que suena toda una paradoja, pero yo no quiero vivir condenado al éxito, yo quiero vivir intentando, haciendo cosas, entonces me di cuenta que cuando tú intentas, te permite soñar que lo consiga o no, será el problema número tal, pero ya soñar hace que yo ya empiece a pensar en esto grande, en lugar de pensar en esto chiquito desde el día uno, esa es la gran diferencia, que el día uno tiene que elegir qué quiere pensar en chiquito, quiere pensar en grande porque vas a tener que pensar, entonces uno por qué piensa en chiquito? No porque es mediocre, uno piensa en chiquito porque tiene miedo de no ser perfecto, entonces los perfectos por definición tienen que conseguir lo que dicen que van a ser, entonces por eso pasamos corriendo 10 años 5 kilómetros. Sí, porque sabes que la puedes hacer, ¿En dónde está el desafío, en dónde está el crecimiento? Entonces por eso las peleas en las empresas son sobre todo en la definición de metas, porque las personas ponemos todo el esfuerzo en que la meta sea lo más chiquita posible, ¿Para qué? Para cumplirlo.
Claro, porque entonces cuando te metes, cuando te pones en una meta amplia, grande, que te desafía, obviamente hay una creencia de fondo que te puede dictar no vas a poder y entonces por eso no nos la ponemos tan alta. Correcto. Ahora, ¿Qué implica ponerte una meta tan alta? ¿En primer lugar, ya de entrada tiene que existir una enorme confianza en ti, o sea, tú cuando te pones la próxima metacarrera impresionante del sable en el correr en el lugar más caliente del mundo, cuál era tu objetivo, o sea, por qué someterte a un riesgo físico, a esas temperaturas tan altas, a una carrera de 256 kilómetros? Obviamente, espérame, después de esta carrera que corriste 50, tu próxima carrera ya fue esta de ir al desierto, este fue.
Tu próximo objetivo, luego fue la Patagonia.
Antes de eso fue la Patagonia.
Entonces cuando yo me doy cuenta y digo, yo no quiero vivir condenado en el éxito, sino que quiero ahora intentar cosas en la vida, o sea, si tú me hubieses preguntado ahora mismo, ¿Cómo te definirías tú? Yo ni siquiera sé si la palabra existe, yo me definiría como un intentador, o sea, yo dedico mi vida a intentar cosas, a intentar cosas, entonces como las estoy intentando, me permito pensar en grande y con los años me he dado cuenta que cuando piensas en grande solo es cuestión de que utilices los recursos que ya tienes y eventualmente lo vas consiguiendo, eventualmente lo vas consiguiendo, o sea, es el día uno el que marca el antes y el después, es como cuando te caes en un charco donde te caíste, eso puede ser un charco, puede ser un abismo, ¿De qué depende? De lo que te estás contando cuando te estás levantando, es la historia que tú te cuentas. Regreso a lo mismo, si tanto insistes en mentirte, ¿Por qué no te mientes más bonito? Claro, entonces yo decido empezar a mentirme, empezar a mentirme en positivo y lo que me di cuenta es que cuando no le pongo techo, efectivamente puedo tener una vida abundante. Estas creencias de que puedes tener una vida abundante, depende de lo que quieras, depende lo que quieras, o sea, yo cuando dije sí, se cumplió, cuando dije no, también se cumplió, entonces dije, ah mira, las palabras son mucho más importantes a lo que pensamos, o sea, Lujma, el tamaño de nuestra vida depende del tamaño de nuestras palabras y el tamaño de nuestras palabras depende del tamaño de nuestra lingüística. ¿A qué me refiero? Tú utilizas palabras todo el día, yo también, la pregunta es ¿Qué palabras estás usando y qué palabras yo estoy usando? Porque con las palabras que usamos estamos definiendo nuestra vida. No sé si es que estás fijado, yo no uso la palabra, pero ya como en tres años no la vas a escuchar, en este episodio la quite de mi realidad y con eso quito varias me encantaría hacer esto y no, ya no, ya no lo tengo, y así como quito esa palabra, he quitado varias, entonces dices, ah mira, puedo quitar palabras, o sea, cuando tú conversas con alguien necesitas solo conversar unos cuantos minutos, al menos yo haya llegado a ese calibre en decir ah, ya más o menos sospecho por donde andas. Claro, es las palabras que usas, pues.
Es que las palabras tienen energía y esa energía va a ser nuestra realidad.
En nuestra vida, solo que esas palabras fueron elegidas, fueron elegidas por ti, o sea, no son palabras con energía solamente, fueron elegidas por ti. Entre toda la riqueza del abecedario que tenemos, elegimos ciertas palabras, la pregunta es ¿Por qué esas palabras?
Es interesante, es interesante, OK, entonces llévame ya a tus carreras, llévame ya a tus próximas metas. ¿Dónde crees que nace un sueño, en la mente o en el corazón?
Hace un año, hace un año te habría contestado en la mente, ahora te contesto en el corazón. Ahora ya lo entiendo que el cuerpo lee antes que la mente, o sea lo que percibimos lo vamos a leer muchísimo antes. Yo termino la Patagonia 160 kilómetros, me doy cuenta que efectivamente el lugar más salvaje de América, sin mayor experiencia, sin embargo la termino porque dije claro, al final es la historia que me conté, OK, sí, no la gané, no soy un corredor a tiempo completo ni nada, simplemente quería demostrar y en esa lógica dije OK, vamos a plantearnos una siguiente aventura y me pongo a buscar por aburrimiento en Google cuál es la carrera más difícil en el mundo y aparece Maratón de Sables, 256 kilómetros en el desierto del Sahara. Yo lo dudé en inscribirme o no, y luego vi una frase que era catalogada la carrera más difícil a pie en el mundo entonces dije esa es porque me asusto con esa, porque no tengo idea si la voy a poder acabar, lo que sí quería era saber hasta qué etapa podría llegar.
¿Pero entonces ahí estabas viendo alguna puerta de salida?
La puerta salida era cuando ya la acabe, o sea me refiero si la acabo en el 5, en lo que ya. El punto es que yo quería retirarme con la batería cero, o sea cero. Entonces dices OK, cuando la batería se me acabe, ¿En qué día estaré? En el 2, en el 3, en el 4, en el 5, o quizás ya la acabé, ¿Qué fue lo que pasó? La acabé, entonces me di cuenta que no me puse la presión del éxito, sino que me puse la satisfacción del intento.
OK.
Entonces cada día que iba terminando lo iba agradeciendo. Yo ahí empecé como que entender muchísimo el tema del agradecimiento, ¿No? Como una palabra bonita, una palabra de moda realmente como el tema energético, que cuando agradeces tú lo generas, entonces yo me sentía más energética, mejor energéticamente cuando agradecía y claro, es medio raro agradecer en el Sahara con calor y con apoyas y todo, sin embargo siempre se puede agradecer, el tema es que no lo hacemos, ese es el tema, que no lo hacemos, entonces no desarrollamos un hábito del agradecimiento. La principal energía que tú puedes generar, medido en megahertz, es agradecimiento y amor. OK. El amor lo puedes generar y toda la cosa. El agradecimiento tienes que cultivarlo. Entonces tú tienes esas dos arriba y estás del otro lado de la vida, literalmente. Yo eso lo descubro en el Sahara. Digo, wow, las ampollas, ya te imaginas, siete ampollas. Llego al. Me cortan los pies. A mí nunca se me había caído una uña. Nunca se me había caído una uña. Hasta en el Sahara. Yo has perdido una uña.
Es durísimo.
Sí, sí, yo imagino, yo creo que estaba en el día 3 o 4, iba caminando cuando sueno, cuando escucho clac. Y yo estaba tan volado que dije, acabo de pisar una mina. Yo pensé que había pisado una mina. Y ahí imagínate el nivel de cansancio. Dije, no puede ser que esté tan jodido que encima piso una mina. ¿Yo sentí clave, efectivamente, la gente pasó al lado mío y dije entonces no es una mina? No es una mina. Algo sonó, no sé qué es. Y no paré en ese momento a quitarme el zapato y la media porque no quería verme el pie, porque dije, esto no me va a ayudar para nada. Lo dejo ahí. Termino el día.
Ya no sentías dolor.
Ya no sentía. Me quito los zapatos, me quito la media y seguramente con la sangre de la uña se quedó pegada a la media. Entonces me quito la media y ya no la podía sacar. Estaba pegada. La saco y obviamente vuelve a sangradito. Acabo de perder literalmente una uña. Porque estas uñas no es que están pegadas, es presión nada más. Si la golpeas a cada rato, eventualmente esto se va a aflojar.
Claro.
Eso es lo que pasó. Yo perdí dos uñas en el SAT, sin contar las ampollas y todo esto. Entonces en algún rato, en algún rato quiero abandonar la carrera. Digo, bueno, hasta aquí llegué. Todo eso pasó en tu mente, pasó también en la vida real, porque yo me levanto el tercer día a intentar correr y ya no podía. Ya tenía mis pies vendados, mis dedos estaban vendados. Entonces ya no podía. Ya no podía. Y ahí estaba como haciendo el desayuno ya para retirarme de esto. Y sentía como una vergüenza conmigo, ¿Sabes? Como esa vergüenza de que, a ver, habías entrenado casi un año, le has contado a todo el mundo que había sido Y al final no pudiste. Entonces esa vergüenza de este fantasma.
Decepción. Decepción contigo.
Decepción. Y luego dije, ¿Es decepción conmigo o con los que me están esperando? Que son dos cosas Y me di cuenta que estaba avergonzado con los que me están esperando. ¿Y por qué estoy avergonzado de alguien que ni siquiera lo ha intentado? Yo debería llegar como héroe, no con cabizbajo.
Claro.
Y ahí dije no, no, no, no, yo no me boto de aquí, o sea, no me boto de aquí no por ellos, no me voto de aquí porque yo sabía que me quedaba una rayita de energía. Dije no, yo voy a correr el tercer día brutalmente y ya que soy epiléptico no voy a parar en el desierto hasta que me desmaye. Dije yo, o sea, si me tengo que desmayar en el desierto pues lo voy a hacer épicamente, si me explico, una cosa épica. Entonces empecé a correr brutal.
Pero con los pies como los traías, con esa sangre, con esas ampo uñas. ¿Pero te pusieron algo para no sentir o qué?
No, yo no sabía, yo no sabía. Y esto es un tip para cuando tengan una ampolla, arde solo un ratito, luego el cuerpo, luego el cuerpo dice este ya no va a parar, pero.
Va a sangrar obviamente más va a.
Sangrar, solo que ya no duele. Ay Dios mío, Millán, ya no. ¿Yo lo descubrí ahí dije yo como me doy cuenta? ¿Porque con las ampollas me duele y de repente ya no me dolían, estaban como adormecidos hasta que paré, ahí empezó el dolor, paré y empezó a latir Y para mí fíjate la importancia del resignificado, yo lo que entendí es, OK, ya no podía, ya no podía y ahí estaba como haciendo el desayuno ya para retirarme de esto y sentía como una vergüenza conmigo, sabes? Como esa vergüenza de que si no paro no me duele. Esa fue la conclusión. A ver, habías entrenado casi un año, le has contado a todo el mundo que había sido y al final no pudiste, entonces esa vergüenza de este fantasma.
Decepción. Decepción.
Y por no parar la termino. Así es. Es lo que resignificamos, es el significado que le damos a la situación. A ver, un pan ahora mismo en esa mesa puede ser un adorno, puede ser la solución de mi vida a perfección y luego dije ¿Es decepción conmigo? Depende cuánta hambre tenga. Depende cuánta hambre tenga. Si no tengo hambre, según un bonito adorno y si no he comido en 7 días, esa es mi salvación. El mismo pan. El mismo pan. A eso me refiero, es el saber que tienes el poder para darle el significado a todo lo que ocurre en tu vida, porque si no mandas en lo que ocurre en tu vida, lo que sí mandas es la actitud ante eso. Entonces dices, OK, listo, esto ocurrió y esta es mi actitud. ¿Son dos cosas diferentes donde lo hacemos de la manera fácil, que porque ocurrió eso? Yo perdí el control. Has escuchado seguramente esta frase, ay perdón, es que me hiciste perder el control. Seguro, o sea, imagínate el nivel de autocontrol que tienes para que yo, que no estoy en tu cuerpo, te haga perder el control. Y eso es un lindo ejercicio, porque en la primera la culpa es tuya, en la segunda la responsabilidad es mía y esas cosas las fui aprendiendo. Entonces dije, ah mira, entonces acá hago el Sahara, Dijo listo. Llego a hacerme la evaluación de daños en Ecuador y yo había perdido el 17% de mis músculos, o sea de la parte o con los que me están esperando, que son dos cosas de acá Isquiotibial. Yo no sabía. El cuerpo se autoconsume, entonces si tú no le das la energía suficiente, el cuerpo se canibaliza.
Sí, que fuerte, que fuerte, que fuerte.
Yo, yo, o sea, esta cosa estaba flotando, o sea, yo me había comido los músculos, me demoré siete años en recuperar muscularmente, wow.
Segundos.
Y me di cuenta que estaba avergonzado con los que me están esperando. Yo dije ¿Y por qué estoy avergonzado de alguien que ni siquiera lo ha intentado? Yo debería llegar como héroe, ¿No?
Desgaste de 7, o sea, 1 desgaste tremendo en tu cuerpo que hasta 7 años después te recuperas.
7 meses, 7 meses, 7 meses después logro recuperar las fibras y todo.
¿Y cómo se siente, o sea, cuál era tu satisfacción? ¿Cómo puedes traducir todo eso? ¿Que sentiste cuando te diste cuenta que tú no terminaste esa carrera? ¿Por quien te estaba esperando? ¿Como al inicio te diste cuenta que estaba haciendo a la mitad de la carrera? ¿Cuando te diste cuenta que todavía tenías esa batería? Cuando te diste cuenta que no voy a parar, si me duele sigo y puedo continuar y la terminas. ¿Qué se siente adentro cuando vences estos miedos, tu mente, tus emociones, cuando no existe una puerta de salida para ti, cuando no, cómo acabas esa carrera, o.
Sea la carrera o el proyecto?
Sí, exacto. ¿Cómo regresas a tu vida nuevamente, como que sientes que te empiezan a dar comezón atrás porque te salen alas, este que te cambia, o sea, qué mentalidad, cómo amanece Millán después de esta experiencia?
No, eres diferente. Me di cuenta, fíjate, que cuando tú te desafías de verdad es inevitable que seas otra persona. Es inevitable que seas otra persona después. Inevitable. El requisito es que te desafíes con cabizbajo.
Claro.
Y ahí dije no, no, no, no, yo no me voto de aquí, o sea, no me voto de aquí, no por ellos, no me voto aquí porque yo sabía que me quedaba una rayita de energía, dije no, yo voy a correr el tercer día brutalmente y ya que soy epiléptico no voy a parar en el desierto hasta que me desmaye, dije yo, o sea, si me tengo que desmayar en el desierto. ¿Entonces normalmente qué pasa? Como no nos desafiamos porque agarramos el proyecto y lo bajamos lo más poquito, lo más que podamos para ser exitosos, somos, terminamos siendo entre comillas exitosos y no hemos crecido porque no nos desafiamos. Entonces cada una de estas aventuras, yo me transformé, fue. Soy otra persona, definitivamente soy otra persona, porque realmente en el desafío es cuando rompes todo, entonces físico, emocionalmente, mentalmente, imagínate cuando yo crucé la línea final, yo 9 meses seguidos en Ecuador, 9 meses seguidos, cada vez que corría pensaba en cómo iba a llegar a la meta, en cómo iba a llegar a la meta. Hoy ya lo entiendo, entre más claridad tengas en tu meta, más fácil es hacer la realidad. ¿A qué me refiero? Yo sabía, por ejemplo, con qué pierna iba a cruzar la meta, yo sabía dónde iban a estar mis brazos en el momento del cruce de la meta, yo sabía la gorra con el buff, cómo me lo iba a poner, pues lo voy a hacer épicamente, si me explico, una cosa épica, o sea, yo sabía todo.
Porque lo visualizaste muchísimas veces antes.
Claro, muchísimas veces. Y el detalle, el detalle, yo entrenaba pensando si alguien me hace una entrevista y me pregunta ¿Cómo te sientes? Yo en el entrenamiento iba a contestar.
Pero con los pies como los traías, con esa sangre, con esas ampollas, yo iba contestando. ¿Como si ya lo hubieras terminado en tiempo presente?
En tiempo presente, No, sin uñas.
¿Pero te pusieron algo para no sentir o qué?
No, yo no sabía. Súper bien, que cosa, Muy agradecido, simplemente quiero comer y regresar a mi casa, lo que sea, yo iba contestando. ¿Tú me hubieses visto entrenar en esos días? ¿Tú hubieses visto un tipo correr hablando solo? Hablando solo, Hablando solo, sin audifología. Yo no sabía, y esto es un tip para cuando tengan una ampolla, arde. Hablando solo. Lo que estaba haciendo se llaman las profecías autorrealizables, la capacidad que los humanos tenemos de irnos al futuro y vivirlo. Entonces yo lo viví, lo vivía, entonces cuando llegó el momento, para mí no fue un momento nuevo, yo había ya vivido chorro de veces, un chorro de veces, porque siempre me pregunté por qué no lo festejé como me hubiese imaginado, o como me hubiese gustado, como lo normal se habría pensado, y creo que es por eso. ¿Y luego años más tarde, cuando ya converso con empresarios o muchísimas personas exitosas en el sentido que se han desafiado, les pregunto qué ocurrió en el momento, y me dan respuestas bastante parecidas, o sea, lo vieron siempre? ¿Lo vieron siempre? ¿No fue una gran sorpresa, lo vieron siempre? Sí, hay una emoción y toda la cosa, solo que sí lo vieron, si lo vieron. ¿Me pasó en el Sahara, me pasó en la Antártida, me pasó cuando llegué al punto, cuando me dieron el rock, solo un ratito, luego el cuervo, qué.
Impresión, como esto no fue un entrenamiento que alguien te enseñó, sabes?
Luego el cuerpo dice, lo entume, este.
Ya no va a pagar, pero va a sangrar. Obviamente esto fue algo instintivo, el tú irte imaginando, o sea, no es que tomaste un curso previo de estas premoniciones, o ¿Cómo le llamaste? Como PNL, Programación Neurolingüística, pero lo llevaste a otro término, como dijiste, las predicciones o PREM.
Solo que ya no duele. Ay Dios mío, Millán, ya no, yo lo descubrí.
Autorrealizables, Eso nadie te lo enseñó, eso tú lo fuiste.
Hoy sé cómo, hoy sé que se llaman así.
Claro, y hoy. ¿Y hoy que tú estás estudiando psicología es algo que tú quieres enseñar y le quieres transmitir a la gente para que cumpla el desafío que se esté.
Programando, y dije yo cómo me doy cuenta? Porque con las ampollas me duele. Exactamente. Pero en ti fue natural en ese rato fue propio. Fue completamente coloquial. Fue completamente coloquial.
OK, entonces ya habías corrido en el lugar más frío, luego en el lugar más caliente. Correcto. Ya habías hecho la Antártida.
Fue después del desierto, ya había la Patagonia.
Patagonia primero Sahara.
¿Y ahora? Ahora ya estaba aburrido en la casa y dije bueno, si ya corrí en el más salvaje, ya corrí en el más caliente.
Te dijiste, me voy al lugar más frío.
Me voy en el lugar más frío y voy a pulir el sistema. Y voy a pulir.
¿Voy a pulir el sistema, pero cuál sistema mental?
Esta metodología que le iba creando. Es que fíjate, yo iba creando una especie de fórmula de lo imposible, o sea, es toda una paradoja.
Sí, sí, pero vamos, tu objetivo no era ese, nunca empezás diciendo voy a crear una fórmula, o sea, eso se fue dando en el camino. Ibas tomando apuntes, obviamente de todo.
Iba tomando apuntes, obviamente de todo. Sabía lo que había funcionado, sabía lo que no había funcionado y sabía lo que podría funcionar mejor.
OK, ya antes de irnos a la Antártida, rapidísimo en el Sahara, ¿Cómo te entrenas para poder correr en esas?
Y de repente ya no me dolían, estaban como adormecidos hasta que paré.
Temperaturas tan altas, o sea.
Sí, fue.
Nueve meses de entrenamiento, dijiste.
Yo por ese momento era funcionario público, entonces al salir de mi trabajo ya me ponía en modo Sahara, digamos, y de ahí hice varias cosas. Varias cosas. La primera, un elemento de visualización. Ahí empezó el do, paré y empezó a latir. Y para mí, fíjate la importancia del resignificado, yo lo que entendí es, OK, hoy le llamo elementos de visualización, en su momento no era más que repetir lo que había visto en Rocky IV. ¿Tú viste Rocky IV? Que el tipo quiere pelear con el ruso y se va a una cabaña y no sé qué cosa.
Claro, me encanta.
Y lo tiene al ruso pegado en el espejo.
Me encanta.
Yo hice lo mismo, o sea, el ruso para mí era el Sahara.
¿Qué temperatura es el Sahara?
Nada más dinos el Sahara. Lo que registré máximo yo, 56. Y en promedio habrá sido centígrados una locura, claro, y en la noche 8 o 6. Frío, frío, si no paro, no me duele, esa fue la conclusión. Estás como con esa fiebre, cuando estás en la playa y en la noche estás como esa fiebre, ya, así estás. Entonces bueno, y me meto a entrenar allí. Entonces yo blindé mi departamento con Sahara, o sea, los imanes en las refri, Sahara, ahí no habían países, ahí todo era Sahara, Sara Sahara, camellos, cactus y todo, o sea, no había nada más que eso. El fondo de pantalla en mi compu, Zahara, el celular, Sahara, mandé a bordar las toallas, todas decían Sahara, mandé a bordar las fundas de almohadas, la alfombrita esa cuando entras, Sahara, todo era Sahara, los vidrios en las ventanas, Sahara. Y la estrategia, y por no parar la termino, es lo que resignificamos, es el significado que le damos a la situación. A ver, un pan ahora y toda la cosa, o sea, tú hubieses entrado a ese departamento y dices, este tipo está loco, o sea, realmente está loco hoy ya lo entiendo. Lo que estaba haciendo era con un sistema reticular ascendente, que lo tenemos en el cerebro, priorizando y poniéndolo como número uno, eso fue lo que hice. Lo segundo que hice fue, puse alarma, las horas también en esa mesa, puede ser un adorno, puede ser la solución de mi vida, que iba a estar despierto y cada cuatro horas me sonaba, y yo había hecho un compromiso que durante el primer mes, cada cuatro horas iba a saber algo nuevo del Sahara, en otras palabras, lo estaba, me estaba exigiendo que el SAADA sea lo único que me importaba en ese momento, entonces mi enfoque estaba allí. Yo veo muchísimo, muchísimo, cuando hablan del enfoque, el enfoque, el enfoque, el enfoque, es enfoque de verdad, y ese enfoque tiene un precio, o sea, cuando uno realmente se mete con algo, hay cosas que no está haciendo, o tu pareja, o tu familia, o lo que sea, o tus amigos, hay un precio que tienes que preguntarte si estás dispuesto a pagarlo. Lo que tienes que entender es que no puedes hacerlo todo eso no existe. Esta palabra de multitasking es una palabra muy bonita, así como cuando ponemos en los pasillos no a la discriminación, es exactamente lo mismo, es exactamente lo mismo, o sea, solo es un tema de adorno, mientras no lo adquieras realmente como un compromiso propio. De hecho, si lo tuvieras como compromiso, no tendrías que pegarlo en el pasillo. A eso me refiero. Depende cuánta hambre tenga. Depende cuánta hambre tenga. Si no tengo hambre, entonces digo, claro, yo entendí que mi compromiso era hacia el Sahara. Entonces, eso es un bonito adorno. Y si no he comido en siete días. Ese iba haciendo lo que tenía que hacer. Y si, ahí lo fui puliendo en el espejo, en el baño. Lo primero que.
Bueno, este fue un entrenamiento mental, psicológico arduo durante estos nueve meses.
Es mi salvación. Correcto. El mismo pan. El mismo pan. A Eso me refiero.
¿Cómo llevas a tu cuerpo esas temperaturas para entrenarlo ahí me metí en un sauna? Corredora en el sauna.
Yo no sabía en dónde entrenar. Y un día unos amigos están hablando que sí, que me metí en el sauna y todo. Entonces, claro, es el sauna. Entonces me conseguí una caminadora y la metí en un sauna. Se dañó porque. Por la humedad. Entonces me conseguí una caminadora más vieja. Antes no eran eléctricas. El saber que tienes el poder para darle el significado a todo. Eran rodillos. Me conseguí eso en un mercado.
¿Y entrenabas ahí diario?
No, entrenaba, bueno, casi diario. Cuatro veces a la semana. Entonces sudaba muchísimo. En el Sahara. Entonces en el Sahara sudaba muchísimo. Y fíjate como los fútbol los fui mejorando. El sistema en la Antártida ya no era un sauna, sino que era una fábrica de hielo.
¿Cuando entrenaste en la fábrica de hielo?
Estaba cerca, como imaginas. No es una fábrica de hielo tan regulada que digamos. De hecho era clandestina. Porque es una contaminación cruzada brutal la que estoy haciendo. Es el sudor puesto en cubitos de hielo. Entonces. ¿Y como me di cuenta de eso? Estaba en una fiesta, Un amigo era que le daba vueltas a su vasco, a su vaso de whisky con. Con hielo. Y dije, claro, el hielo. Entonces tengo que correr en un sitio en donde el agua se convierte en hielo. Y ahí le alquilaba el hogar, el lugar este a las 4 de la mañana para salir a las 7, porque la gente llegaba a las 8 y yo entrenaba allí. Y luego me iba a la oficina. Y la misma historia. Va pulido lo que ocurre en tu vida. Porque si no mandas en lo que ocurre en tu vida, lo que sí mandas es la actitud ante eso. Entonces dices, OK, esto ocurrió y esta es mi actitud. ¿Son dos cosas diferentes, dónde lo hacemos puliendo, fíjate, cuando me metí al punto más profundo de la tierra, regresamos nuevamente al sauna, solo que ahí ya pusimos una bicicleta estática y allí diseñamos mi propia bebida hidratante, o sea, si perdemos sales, no? Potasio, magnesio y todo lo que sea. Lo que no sabíamos es en mi caso, que estaba perdiendo obviamente ya mi equipo, ya éramos más en el equipo, entonces yo me acuerdo que me midieron muchísimo con esponjas y agarraban eso y.
Lo exprimían para saber cuánta agua perdías.
Cuántos minerales, eso y de ahí al laboratorio para replicar lo que estaba perdiendo. No manches, o sea, sin pretender nombrar alguna marca, estaba creando tu electrolito. ¿Sí, mi propio electrolito, efectivamente, eso fue lo que hice, lo iba mejorando, pero.
Mientras estás corriendo en el sauna o estás en la fábrica de hielos y te estás sometiendo a lo que más o menos va a ser tu realidad, no llegaba un momento en el que decías madres, no voy a poder de.
La manera fácil, que porque ocurrió eso? Yo perdí el control.
Siempre en los.
Entrenamientos, siempre, y eso tiene que ver mucho con el inicio del día, yo no lo entendía tanto en ese en ese rato. Los primeros minutos en tu día, con tus primeros minutos en el día defines tu día y por lo tanto tu semana y por lo tanto tu mes y por lo tanto tu vida. Esa parte es clave, esa parte es muy importante, por ejemplo, yo no agarró el teléfono cuando me levanto, yo creo que como en dos horas o en una hora y media, en una limitación.
Porque estás en tu propia, en tu propio, en tu estado, en tu meditación.
Vamos, en tu meditación has escuchado seguramente esta frase hay perdón, es que me hiciste perder el control. Seguro, o sea, imagínate el nivel de autocontrol que tienes para que yo que no estoy en tu cuerpo, te haga perder el control eterna. Entonces claro, me levanto, me hidrato todas las cosas, medito, me estiro, visualizó el día, lo que quiero hacer, lo que quiero conseguir. Claro, yo no me levanto a agarrar el teléfono y lo veo que la gente lo hace. Claro, va a ser muy difícil definir un día así.
Oye, físicamente, ¿Cuál era el mayor riesgo en cuanto a estas temperaturas en el desierto? ¿Físicamente, que es, o sea, un ser humano cuando se somete a eso que es? ¿Cuál es el riesgo que le pueda pasar? Y también dime lo mismo, pero en la temperatura extrema de frío.
Yo. Yo había visto la frase no La carrera más difícil en el mundo. OK. ¿Dije ese real o es una frase de marketera? OK. Hasta que vi el registro de la carrera y ahí te Y eso es un lindo ejercicio, porque en la primera la culpa es tuya, piden la repatriación de tu cuerpo, entonces la firmas y pones la talla de tu ataúd. Entonces dije, yo nunca lo había puesto, yo nunca había puesto small. ¿Y de qué tamaño se Otagot, de qué tamaño es medio que lo quiere? Yo nunca había hecho eso. Ahí ya dije, espérate un ratito. Cuando estoy en el desierto, me entero de una historia que es cierto, está ahora mismo en un capítulo en Netflix, de un italiano que se había perdido en esa carrera. El tipo perdí una tormenta de arena en la segunda responsabilidad mía. Y esas cosas las fui aprendiendo. Entonces dije, simplemente te desviaste y seguiste corriendo según tú en la vía y te perdiste en ese infierno. Día 1 no te encontraron, día 2 no, día 3, desesperado, se mete este italiano en una cueva a sobrevivir y comía murciélagos. Entonces los agarrabas, les arrancas el cuello y te lo chupas como un Entonces acá hago el Sahara, Dijo, listo. Llegó a hacerme la evaluación de daños en Ecuador y yo había perdido el 17% de mis músculos, o sea, de la parte. Bueno, como un bolo, como. Entonces ya. Y el tipo ahí llegó al día 3, sobrevivió día 3, día 4, día 5, nadie lo rescata, o sea, no había solución. Y decide el tipo matarse. Entonces agarra, yo no sé, una navaja y se corta las venas y se acuesta, se levanta, porque estaba tan deshidratado, yo no sabía, el cuerpo se autoconsume. Seguimos. Manches, estaba tan deshidratado que se le secó esa vaina, entonces no pudo. ¿En serio? Ya. Entonces dice él, debe ser una señal.
De que estoy deshidratado.
Y el tipo dice, o sea, tengo que salir a pelear por mi vida. Y efectivamente se levanta, sale a luchar por su vida. Y lo encuentra. Y lo encuentra.
No me digas que no lo has contactado.
No lo he contactado, acabo de ver su episodio, ya está en Netflix, está increíble. Entonces, si tú no le das la energía suficiente, el cuerpo se canibaliza yo me entero de esa historia en el desierto, ya para mí dije, ya muy tarde, o sea, a mí me contaban esta vaina en Ecuador, yo no me embarco en ese avión Niábala, yo la escuché allá en el desierto, cosa seria. Y de ahí empiezo a ver, durante la carrera yo, yo, o sea, esta cosa estaba flotando, o sea, yo me había comido los músculos, me demoré 7 años en recuperar muscularmente.
Wow, o sea, un des.
Te dan una bengala que pesa 800 gramos, es casi un kilo, que ya el peso es un problema, y encima una bengala, entonces cuando tú disparas esa bengala no hay vuelta atrás, o sea, va el helicóptero por ti y ya.
No te puedes decir ay, gracias, bye.
No, si, no es que no dispara la bengala y no, no, ya me siento bien. Te fuiste. Y yo a partir del día 3 empiezo a ver bengalas, no miento, en el día 2 ya empiezo a ver bengalas en el cielo, y la única pregunta que yo tenía es cuándo me toca a mí, Porque tú sabes lo que significa esa bengala. Y más adelante, más atrás, o sea, tú ves bengalas así, una cosa así, una cosa espantosa. Yo tengo un episodio en la que un español, un alemán se desmaya como unos 50 metros más adelante mío, se desploma.
¿Y qué hiciste?
El tipo habrá tenido un 80. 190 quizás, o sea, se desplomó. Yo por instinto básico corrí a ayudarlo. Claro, cuando lo veo ahí realmente temblando, sangrando, o sea, una cosa con arena roja, una cosa espantosa, yo no sabía ni qué hacer, o sea, llega un español y me empuja, porque yo estaba en shock, yo no sabía qué hacer, y me empuja y lo voltea este alemán y quita la bengala. Y dispara la bengala. Y dispara la bengala, efectivamente llega el helicóptero, se lo lleva, toda la cosa, yo ya no lo vi, el alemán, el español se va molesto conmigo y sigue corriendo, y yo me quedo en shock, me pongo a llorar nuevamente, me quito la maleta, la boto ahí, me siento llorar porque digo ya hasta que llegué yo y pasa efectivamente una corredora que me ve, ni siquiera me dijo algo.
Desgaste de 7, o sea, 1 desgaste tremendo en tu cuerpo que hasta siete años después te recuperas.
¿Siete meses, siete meses siete meses después logro recuperar las fibras y todo, y cómo se siente? Me ayuda a levantar, a recoger la maleta, y me habrá acompañado un par de kilómetros, lo que sea, y eventualmente se va, y yo no supe en esa tarde si eso había sido real o no, o sea, yo llego al campamento y la voy a buscar y si era real, era una corredora francesa. Y entonces me dice, yo he pasado por eso, ¿En donde estabas tú? Varias veces.
¿Cuál era tu satisfacción? ¿Cómo puedes traducir todo eso? ¿Que sentiste cuando te diste cuenta que tú no terminaste esa carrera? ¿Por quien te estaba esperando?
Como sé que tú no necesitabas ninguna palabra, solo necesitas una mano y dices, y en la vida, en la vida, a veces tenemos que dar la mano, y a veces tenemos que recibir la mano, y cuando la demos, dala con compasión, desde la compasión, y cuando la recibas, recibela desde lo suficientemente humilde para saber que, para recibir ayuda de otra persona, y me decía ella, y ojalá tengas en la vida más oportunidades de dar la mano que de recibirla, y me pareció realmente lindo eso.
¿Qué carrera de estas dos tan extremas, el frío y el calor, te costó más al inicio? ¿Te diste cuenta que estaba haciendo a la mitad de la carrera, cuando te diste cuenta que todavía tenías esa?
Solo para dejarlo claro, yo no vuelvo a ninguna de las dos, porque esta.
Es una pregunta que nos hemos hecho de ¿Prefieres morirte en un desierto o.
Congelarte en la calle? A ver, físicamente el Sahara fue batería.
¿Cuando te diste cuenta que no voy a parar si me duele?
Lo más fuerte que había pasado en mi vida. En mi vida, una especie de martirio, una cosa así. Brutal.
¿Cuántos días fueron? Perdón.
Brutal.
¿Qué cuántos días fuieron? Siete días, sigo y puedo continuar. Y la terminas. ¿Qué se siente?
Por ejemplo, en el Sara yo nunca me había puesto mi orina encima, entonces, porque te vas haciendo muy básico, muy.
Básico adentro, cuando vences estos miedos, tu mente, tus emociones, como muy de sobrevivir.
Entonces empezaba a orinar y me quitaba el BOF y me orinaba el BOF y con el BOF orinado me lo.
Ponía, estaba más fresco.
Que tu cuerpo sea una cosa, no vayan. Así te empiezas a hacer muy básico, muy básico. La Antártida fue un desafío brutalmente mental, o sea, imagínate correr de un piso blanco, todo blanco, las montañas blancas y ahí no hay GPS, no hay. No hay ubicación, no hay un sentido de ubicación y hay un silencio que yo. Se puede escuchar raro esta oración que yo nunca lo había percibido, nunca lo había escuchado entre comillas, son un silencio bastante particular, ahí no hay animales, o sea animales grandes que pueda haber, el sol nunca se mueve, o sea yo estuve más de 15 horas corriendo y el sol estuvo allí y no se movió, o sea sé que el tiempo pasa y no pasa al mismo tiempo, es una cosa brutalmente. Yo regresé a terapia, yo hice como seis meses de terapia luego de la Antártida.
Ahí el riesgo es hipotenusa, cuando no existe una puerta de salida para ti, cuando no. ¿Cómo acabas esa carrera, o sea, térmica o que se te congele la sangre, literal o que pasa?
Que yo corrí, yo corrí más de 15 horas con miedo, con una sensación de miedo y el miedo es justo lo que tú dices, si te detienes te congelas, si te congelas te mueres. En la Antártida no hay aeropuertos, no hay pista de aterrizaje, peor aún hospital, entonces correr con miedo sabiendo que te estás jugando la vida, tienes un estado de conciencia alterado durante muchas horas, estás como muy atento, muy. Estás como muy presente, yo nunca me había escuchado. La carrera o el proyecto.
Sí, exacto. Cómo regresas a tu vida nuevamente con como que sientes que te empiezan a dar comezón atrás porque te salen alas.
Mi respiración ni mi corazón tanto tiempo.
Y tu mente, los pensamientos, dices que estás en un estado alterado de conciencia y eso pasa, que puedes poner tu mente en blanco de alguna forma, solamente estás en un estado de presencia, algunos pedazos.
Claro, imagínate, puedes escuchar tu corazón, este.
Que te cambia, o sea, qué mentalidad.
Y tu respiración que obviamente es fuerte porque tú has tapado todo, tapado todo, porque si tiene una parte expuesta es una quemadura, no quemadura normal, se te cae el dedo o una congelación porque si el tejido se muere, imagínate cuando acabas la carrera te pinchan los dedos, ya, los 20 dedos y si sale sangre no es sólo para que brinques, ya, obvio que si brincas pues te dolió y en este por ejemplo lo pincharon dos veces porque en la primera no reaccionaste. No lo sentí, lo pincharon otra vez y es raro que te contentes porque te duele en realidad, asegurarte que no tiene el tejido muerto.
¿Cómo amanece, Millán, después de esta experiencia?
No eres diferente, mensa. Tú llegabas al campamento y te metían en una tina, entre comillas, de agua caliente. Claro, estás, Estás congelado. Es que otra cosa, imagínate es correr a 40 grados bajo cero, el congelador de tu casa está menos 2. Imagínate correr a 40, o sea, yo cada 30 kilómetros me cambiaba toda mi ropa. ¿Me di cuenta, fíjate, que cuando tú te desafías de verdad, y era la primera vez que yo veía, al quitarme el bus o lo que sea, sale una capa de hielo con su sudor congelado, para que el sudor se congele, porque ya el sudor tiene sales, el índice de temperatura tiene que ser bajísimo, entonces ibas pensando en mil cosas, yo iba a multiplicar, es inevitable que seas.
Otra persona, es inevitable que, qué?
Que seas otra persona licando. Iba multiplicando muchísimo, iba multiplicando. 17 por 14, entonces va 17 por 14, OK, cuatro por siete, 28, llevando dos, cuatro por uno, cuatro y dos que llevo seis, una por siete, tanto. ¿Y cuánto faltaba? Ahí me olvidé, regresemos. No importa, el punto es que el cerebro no podía pagarse. Yo iba multiplicando, me iba haciendo. Se acumula después inevitable. El requisito es que te desafíes. Muy bueno multiplicando, que te de 15 horas.
15 horas corriendo.
15 horas corriendo solo.
Ahí sí, ahí sí, sin parar, o sea, no, sí dormiste.
No, no, ahí no paras, ahí no para.
No, pues no, te mueres, te mueres, te mueres.
Yo, 160 kilómetros, perdón, mes atrás empecé a escribirme en postips las preguntas que siempre me querido hacer y siempre he buscado la forma de evitar, de evitarlas, Entonces, normalmente ¿Qué pasa? Como no nos desafiamos porque agarramos el proyecto y lo bajamos, las hacía y las metía en una bolsa impermeable, Entonces cuando estaba así, realmente agarraba una cualquiera, tag esa pregunta y ya no tenía escapatoria, ya no tenía que ir a trabajar, ya no tenía que ni sé qué cosa, o sea, era esa pregunta la contestas ahora mismo, ¿No? Y entonces era un diálogo, era un diálogo completamente conmigo, lo más poquito, lo más que podamos para ser exitosos somos, terminamos siendo, entre comillas, hay una de.
Esas preguntas que te acuerdes perfectamente cuál.
Fue, si quería tener hijos o no, por ejemplo. Claro, son preguntas que las tienes y las evitas, te pones a pensar, la respuesta para mí fue sí, pero luego entre más difícil la pregunta era mejor exitosos y no hemos crecido porque no nos desafiamos, mejor para mí, por ejemplo, en los audios, yo los separe como en 4 carpetas de audios y uno eran momentos emotivos con los que marqué ciertos espacios en mi vida, ejemplo la primera clasificación de Ecuador al mundial, eso es un partido de dos horas de fútbol, entonces cada una de estas aventuras yo me transformé, fue soy otra persona. Yo me estaba echando un partido, escuchándolo dos horas, eran dos horas que estaba corriendo, escuchando y recordando eso, ese tipo de cosas. Cuando ganamos una medalla de hora en marcha en el relato, dos horas y media más lo que sea, o sea, realmente irme mentalmente al momento. En una carpeta yo tenía música, ¿No? Que estaba de moda, música con la que marqué momentos en mi vida.
Sí, aquí era para salvarte, o sea, y vivir estos momentos. Importantísimo ese motor emocional, ¿No?
Buf. El que era contigo. Yo estaba haciendo, yo en cierta forma creo que lo que estaba haciendo era un resumen de mi vida, por si acaso. Ya estaba definitivamente soy otra persona, porque realmente en el desafío es cuando rompes todo, ya sería el último día. ¿Entonces como que estaba siempre con los pensamientos, porque en las canciones yo me acuerdo, estaba poniendo y te acuerdas el meneadito? Sí, claro. Ya. El meneíto era una canción en una quinceañera que yo fui para sacar a una chica, entonces aproveché el menadito que todo el mundo salió a bailar y me eché al agua. OK. Pero esa canción para mí representa ese momento de nervios, miedo y un pocotón de cosas, entonces iba recordando mi vida con canciones. Sí, sí me explico, o sea, yo en cierta forma estaba haciendo como un.
Resumen de mi vida y reviviendo esas emociones, porque esta chica obviamente ya no quedó en tu vida ni nada, no era el amor con ella, era revivir esa sensación que tuviste al acercarte a.
Ella, el miedo cuando. No, es que varias cosas, o sea, realmente varias cosas, como todos experimentamos mil cosas. Yo estaba haciendo en cierta forma un resumen de mi vida, o sea, si ya me tocaba palmar ahí físico, emocionalmente, mentalmente, imagínate cuando yo crucé la línea final, yo 9 meses seguidos en Ecuador, 9 meses seguidos. Cada vez que corría pensaba en cómo iba a llegar a la meta. Y pues ya hice el resumen.
Oye Miriam, después de esta locura de estas dos carreras, entonces te pones pues ya para, ¿Qué más puedo hacer? Te vas al lugar más profundo de la tierra en África y después al lugar, no sé si es el más alto, esta montaña.
El más cercano al sol.
El más cercano al sol. OK.
A ver, yo termino en la Antártida y me dice OK. En cómo iba a llegar a la meta hoy ya lo entiendo. Entre más claridad tú eres el número 14. Yo no entendía de qué era el número 14. Y hay 14 personas en el mundo que hemos podido correr más de 100 kilómetros en el lugar más caliente y en el más frío. Entonces Yo sabía que dos habían ido en la luna. Yo sabía que 14 habíamos ido a los 22. Cosas. Chéverísimo. ¿No? Lo busqué directamente y dije increíble, esto está chido. ¿Y luego me pregunté sin embargo, como 14 personas? Debe haber algo que nadie lo haya hecho. Entonces digo, ¿Por qué no me meto al punto más profundo de la tierra? En tu meta más fácil es hacer la realidad. ¿A qué me refiero? Luego de ver el documental y toda esta cosa de los mineros chilenos, entonces empiezo a buscar el punto más profundo. Efectivamente es una mina de oro de una empresa india, mando 1000 correos durante 4 meses. No nos contestan, nos mandan rebotando de todo lado. Y fíjate, yo al borde de votar el proyecto recibo un correo y ahí dices wow. Yo sabía por ejemplo con qué pierna iba a cruzar la meta. Una palabra cambia todo el destino. Yo sabía dónde iban a estar mis brazos en el momento. Contesta el vicepresidente global de la mina y pone interesante nada más, ni su firma ni nada interesante. Y le copia a dos personas Y si, el tema del Guinness.
Y tú el tema del Guinness obviamente lo buscaste también para que estuvieran presentes.
Porque en las preguntas que nos hicimos con el equipo es a ver si quieres conectar el punto más profundo de la Tierra con el punto más cercano al sol. Alguien preguntó en la mesa y si, alguien ya lo hizo. No sabíamos quién lo había hecho. No había GPT todavía entonces. Entonces dijimos, bueno, ¿Quién tiene autoridad? ¿El cruce de la meta? Yo sabía la gorra con el buff, ¿Como me lo iba a poner para decirte quién lo hizo? ¿Récord Guinness, entonces planteamos el proyecto de los récord Guinness y el tipo me no hay humano que lo haya intentado, entonces yo digo imprudentemente ya pues mi equipo lo va a hacer y entonces me dice ajá y ahora me va a decir que lo vas a hacer película o qué cosa? Y yo no lo había pensado como una película, yo lo había pensado como dos, como irme grabando con dos copro y ya está, al final dije ¿Por qué no? La pregunta que yo me hice es, o sea, ¿Por qué no? Y la segunda pregunta que me hice, que me acuerdo es, y es una pregunta posibilitadora, o sea, yo sabía todo.
Porque lo visualizaste muchísimas veces antes.
Claro, muchísimas veces. Y el detalle, el detalle yo, yo entrenaba pensando si alguien me hace una entrevista y me pregunta ¿Cómo te sientes? ¿Yo en el entrenamiento iba a contestar, lo entiendo, en realidad lo que me pregunté es cómo le hago para hacerla, o sea, te brincas la pregunta si es posible o no, cómo le voy.
A hacer, qué pasos voy a hacer para hacerlo, pero hacer que?
La película. La película, claro. Entonces yo me brinqué esa primera gran pregunta que es el gran filtro que todos tenemos, queremos hacer algo y preguntamos ¿Será posible o no? No es posible, fin de la historia y ya está. Si te brincas esa pregunta, la siguiente pregunta es ¿Cómo lo hago? Y eso ya es una maravilla porque todas las opciones que van a salir es porque eres una persona inteligente entrando, yo iba contestando como si ya lo.
Hubieras terminado en tiempo presente, en tiempo.
Presente no se van a salir diferentes opciones, entonces ya efectivamente dije OK, cómo le hago para hacer una película por primera vez en la historia de conectar el punto más profundo de la tierra con el punto más cercano al sol y desde Ecuador, un país mucho más chiquito en economía y cómo vas a financiar esto y cómo pretendo llevar esto a una plataforma, o sea, muchos planteamientos iniciales para concluir que es imposible, los que yo me di cuenta es que es que imposible una palabra.
Pero te frustraba a veces, o no te ha pasado que no encuentras al equipo adecuado o que intentas por aquí y esta puerta no se abre, entonces tienes que, o sea, no, porque te escucho y ahorita que ya pasaron súper.
Bien, que cosa, muy agradecido, simplemente quiero comer y regresar a mi casa, lo.
Que sea, todas experiencias pareciera que en todo vas palomeando fácilmente, ¿No? Entonces lo importante aquí es cuántas veces se cierra una puerta y tú, tú sigues, o sea, con una plataforma, por ejemplo es no sé si Netflix me va a aceptar que pueda poner mi película aquí, bueno, pero si no es aquí, entonces es acá, o sea, cuántas trabas tenemos como seres humanos que yo.
Iba contestando, tú me hubieses visto entrenar en esos días, yo hubiese visto un tipo correr hablando solo, hablando solo, hablando.
Solo, sin audífonos, que de pronto empiezas a sentir frustración y dices no lo estoy logrando y entonces tiramos la toalla.
Tu responsabilidad es asegurarte que todo tu equipo cercano haya concluido que sí es posible, que no saben cómo, que no saben cuánto costará todavía, que no saben todo lo que van a vivir y por alguna razón concluyeron que es posible. Si alguien en ese equipo piensa que no es posible y que lo está haciendo solo porque se te antojó a ti, tu responsabilidad es separarla inmediatamente del equipo, es separarla completamente del equipo porque tú no necesitas hablando solo lo que estaba haciendo. Se llaman las profecías, Autor. Tú no necesitas la duda adicional a la que tú ya mismo tienes. Tú ya tienes una duda si realmente lo podrás hacer o no, sin embargo estás decidiendo hacerlo con duda, no necesitas más dudas. El otro equipo también está peleando con sus propias dudas. Tiene que concluir, Tienes que asegurarte de eso, de que el equipo está convencido de que lo puede hacer. No me refiero a que saber el cómo, o sea, la respuesta. No, no, no, simplemente dices debe poderse hacer. Es mucho más difícil cuando nadie lo ha hecho.
Correcto.
Realizables la capacidad que los humanos tenemos de irnos al futuro porque no hay una modelación, pero si alguien ya ha hecho algo parecido, tienes todo el elemento. Si esa persona ya lo está haciendo, ¿Cuál podría ser el argumento racional para que yo no lo esté haciendo? ¿Cuál? Y ahí empiezas, Y ahí empiezas a preguntarte, decir, OK, listo, ¿Qué está haciendo y que no está haciendo? Pero más importante que lo que está haciendo ahora es, Y vivirlo. Entonces yo lo viví, lo vivía. ¿Entonces cuando llegó el momento para mí no fue un momento nuevo, yo lo había ya vivido cuando él estaba donde yo estoy ahora, qué hizo y que no hizo?
Y ahí vas y has tenido esa mentoría con gente, porque lo que tú has hecho nadie lo ha hecho, entonces es difícil seguir esos pasos y esos caminos de cosas, o sea, si yo me quiero convertir en la mejor speaker mujer, entonces yo te tengo a ti como amigo para acercarme a ti, pero ahí hay un referente para mí, tú eres mi inspiración, yo quiero convertirme en este speaker y entonces yo puedo hablarte y decirte cómo le hago y ayúdame, tal en tu caso, todo lo que has soñado, no hubo un recorrido previo, no hubo alguien a quien se chorro.
De veces, Un chorro de veces, porque siempre me pregunté por qué ir. No hubo. En los inicios. En los inicios, y luego ya empecé a tener la fortuna de tener mentores, que nunca les llamé mentores, para mí siguen siendo amigos, yo nunca les llamé mentores, esta palabra como está de moda ahora la andamos repitiendo nada más, solo que hace unos cuatro años eran amigos, hoy son mentores, hace cuatro años eran amigos. Entonces, y si, efectivamente ninguno ha hecho este tipo de aventuras, porque creo que estas aventuras son integradoras, o sea, realmente son de varias aristas. Son de varias aristas y las personas que no están en tu mundo tienen muchísimos puntos de vista. Que tú no los estás viendo. Que tú no los estás viendo y si realmente es una relación sana, todo ese aporte es positivo, es de muy buena intención, es de muchísima generosidad. Es otra cosa. Es otra cosa y es un trabajo.
En equipo espectacular el que creaste y la gente, la gente que te ha confiado tus sueños, los vive contigo, los experimenta, tienen miedo, tienen dudas y sobre.
Todo cada uno, me di cuenta esto en la Antártida, cada uno está cumpliendo sus propios sueños, o sea, me refiero, quien me entrenaba, no lo festeje como me hubiese imaginado o como me hubiese gustado, como lo normal se habría pensado, y creo que es por eso. Y luego años más tarde, cuando ya converso con empresarios o muchísimas personas exitosas en el sentido no había llevado a alguien vivo a la Antártida y lo había regresado vivo, o el de la alimentación o el de la psicología, si me explico, para cada uno de ellos era un desafío que se han desafiado, les pregunto qué ocurrió en el momento profesional y personal, porque tenían que crear planes y ni sé qué cosa, porque es un proyecto completamente diferente el que te conté. El que crear tus propios electrolitos, eso en sí es todo un proyecto.
Correcto.
Eso fácilmente son proyectos de universidad, un proyecto de tesis, eso fácilmente es ingeniería, o sea, cuando me acuerdo había un proyecto consiguiendo un auspicio que en la última semana, la última fase me dijeron ¿Sabes que Millán? No, entonces se cayó todo y luego OK, ya no solo antes de irme, no, ¿Por qué entonces? Entonces me decían no porque técnicamente es imposible y me dan respuestas bastante parecidas, o sea, lo vieron siempre. Lo vieron siempre, no fue una gran sorpresa visto que los buzos no pueden subirse a vuelos hasta después de ciertas horas y todo, entonces me decían tú no puedes estar tan abajo de la tierra y salir inmediatamente, tomar un vuelo y viajar a Ecuador, o sea como 30 horas de viaje, no, no puedes. Entonces eso yo no lo había pensado, por ejemplo.
Sí, porque tu meta era hacerlo en cuánto tiempo, o sea estar en lugar más profundo. En menos de 80 horas.
En menos de 80 horas y tengo una historia. Lo vieron siempre. Si, hay una emoción y toda la cosa, solo que sí lo vieron. Muy lindo eso. El primer libro que yo leo es un libro de julio Verne que no sabía que era de él porque la portada estaba rota y todo. Mi mamá nos compraba libros en estos mercados de segunda o tercera y lo vieron, me pasó en el Sahara, me pasó en la Antártida, me pasó cuando llegué al punto, cuando me dieron el rock, entonces y compramos libros en inglés porque eran más baratos, no porque inglés, sino porque eran más baratos, entonces que un turista los deja en hoteles chavistas que los dejan por ahí, todos esos libros van a ese mercado y normalmente la gente pobre no lee en inglés.
Claro.
Entonces por oferta y demanda esos libros son muy baratos, entonces mi mamá nos compraba ese libro y me acuerdo que me compré un diccionario español inglés, yo aprendí a leer así y bueno y leí Viaje la vuelta al mundo en 80 días y todo, entonces en un homenaje y Viaje al centro de la tierra y todo, entonces para mí era un homenaje a julio Verne que estaba haciendo, por eso quería conectarlo en 80. Es muy loco porque fue cuando yo me enamoré de la lectura gracias a ese autor. Y te cuento esto básicamente porque te estaba contando de esto, porque no del libro, era de allá, el tiempo en subir y todo, me dijeron no, que.
Es imposible, qué impresión, como esto no fue un entrenamiento que alguien te enseñó, sabes, Esto fue algo instintivo, el tú irte imaginando, o sea, no es que tomaste un curso previo.
Entonces yo salí de esa reunión con una sensación de ganancia, no de rechazo, porque salí con una pregunta que no tenía respuesta. Yo no sabía si esto era posible. Me fui al departamento de física en la universidad más importante en Ecuador. ¿Entonces a los investigadores les encantan las.
Preguntas de estas premoniciones o cómo le llamaste? Como PNL, Programación Neurolingüística, pero, y le.
Digo, le tengo una pregunta, aquí está, caso de la vida real, ¿Cuántas horas tengo para salir inmediatamente y poder tomar el vuelo y poder hacer esto? Se convirtió en todo un proyecto, se convirtió en un consejo, se convirtió en un consejo de físicos.
Dios mío.
Ya. Entonces realmente dices, claro, no es que te dicen, no, si tú preguntas, llevaste.
A otro término, como dijiste, las predicciones.
O profecitas, OK, es no, ahora dime por qué no te van a dar elementos, te van a dar muchísimos elementos para que tú, para que tú mejores tu proyecto.
¿Mira, ya se nos está yendo la vida aquí contigo, no es cierto? Pero de la emoción, o sea, impresionante, Millán. Y algo que admiro muchísimo de ti, aparte de todo lo que ya nos platicaste, que te hayas convertido en el speaker que eres, la mejor conferencia que yo he visto, la que más me ha motivado, la que yo he salido de ahí con nuevos sueños, con nuevas perspectivas, ha sido la tuya, la cual te agradezco. Pero lo que yo quiero presumirle a la gente es que eras tartamudo. Entonces, si de por sí a la gente le da miedo hablar en público y mira que levanto yo la mano, eso me parece uno de los, de las grandes conquistas para ti de el cómo. Sí, sí, eso, eso te lo reconoces tú a ti mismo como una de estas carreras tan impresionantes y todos estos desafíos igualito, autorrealizables. Eso nadie te lo enseñó, eso tú lo fuiste tú.
Hoy sé cómo, hoy sé que se llaman así.
Claro. Y hoy, y hoy que tú estás.
Estudiando psicología, para ese momento ya tenía la fórmula, o sea, ya habían pasado varias cosas, ya era irrespetuoso con la palabra imposible. Ya que me digas es imposible, no me estás diciendo nada.
Y cuando llegas a ser speaker, nunca fue imposible para ti.
Entonces ya no, ya había una especie de método. Ya había una especie de método, ya había convertido posible varios imposibles. Y sí es una paradoja, es algo.
Que tú quieres enseñar y le quieres transmitir a la gente para que cumpla el desafío que se esté programando, un.
Tartamudo pretende ser speaker. Y fíjate que la historia incluso es hasta divertida, o sea, una semana antes de viajar a Sudáfrica por el punto más profundo, yo era funcionario público, me llama mi secretaria, eliminaron el área, ya no existimos, hay que hacer todos los informes. Exactamente.
Pero en ti fue natural en ese.
Rato fue propio, fue completamente coloquial, yo le digo a DayC, para mí los problemas también tienen orden, este debe ser el problema número 30, yo me estoy yendo el punto más profundo de la tierra, déjame salir de eso, y ahí veo efectivamente regreso. Sí, con un récord Guinness, con una película, con una hazaña. Y sin chamba. Y sin chamba. Para ese momento. Para ese momento yo vivía con mi novia allí, sin trabajo, mi novia tenía hijos chiquitos y yo decía qué hago, o sea tengo que conseguir trabajo, porque yo no buscaba ser speaker, o sea lo mío eran aventuras nada más, era un Indiana Jones nada más, cómo le hago, Fue completamente coloquial.
OK, entonces ya habías corrido en el lugar más frío, luego en el lugar más caliente. ¿Correcto, ya habías hecho la Antártida, me.
Invita esa semana un amigo a un almuerzo, dos amigos más y yo tartamudeando les contaba esto, sin embargo los veía como muy enganchados y como tenía en mi sistema reticular ascendente, preocupación número uno, conseguir chamba, digo claro, y si me hago conferencista.
Fue después del desierto, ya.
Vivía la Patagonia, Patagonia primero Sahara, llamo a mi compadre a buscar una voz de validación y le digo loco, qué te parece si me hago speaker? Y el tipo me dice creo que de la mejor intención posible, yo no estoy seguro, porque yo no estoy seguro si, aparte de tu familia y de mí. Y ahora, ahora ya estaba aburrido en la casa y dije bueno, si ya corrí en el más salvaje, ya corrí el más caliente, alguien va a querer escucharte. ¿Entonces nuevamente hacia abajo, así como reventado, duele, por supuesto que duele, y esa semana estuve pensando, regreso lo mismo, cómo le hago para hablar? ¿Entonces hoy tenía, esta era mi realidad, esto quería ser yo, y aquí había una roca llamada capacidad de hablar, capacidad de comunicarme mejor, la pregunta es cómo destroza esta piedra? Yo tenía 37 años y fíjate, y de ahí yo no sabía que existían fonoaudiólogos yo no sabía que existían terapeutas del lenguaje. ¿Por qué? No por un tema de cultura, sencillamente porque yo vinculé que ser epiléptico implicaba no hablar bien y lo convertí en verdad. Y cuando es verdad tú no lo cuestionas. Yo viví desde los 10 años hasta los 37 años convencido de que no podía hablar, fíjate esta cosa. Y me di la oportunidad. Efectivamente.
Te dijiste, me voy al lugar más.
Frío, me voy a un lugar más frío y voy a pulir el sistema. ¿Y voy a pulir, voy a pulir.
El sistema, pero cuál sistema mental?
Buscar a terapeutas que me acompañaron como imagínate el discurso del rey en versión criolla, una cosa así. En esas andaba yo. En esas andaba yo. Y cuando yo logré hablar al menos un párrafo, la gama de memorias que vino a mi cabeza, esta metodología que iba creando. Es que fíjate, yo iba creando una especie. Fueron todos los momentos, fíjate que yo estuve en clase y no levanté de fórmula de lo imposible es todo un apte en la mano porque tenía una pregunta por tu inseguridad, por miedo a que se me burlen, todos los momentos que yo estuve en algún bar y no me acerqué a una chica a saludarla, todos los momentos que yo estuve en la oficina, yo desarrollé el proyecto y era tan importante que le pedí a un colega que lo presente, todos esos momentos de frustración como que regresaron a mi vida, entonces dije wow, claro. Y ahora que ya podía hablar, dije ahora que ya logré hablar voy efectivamente a convertirme y creo que esto fue un tema muy importante para mí, dije me voy a convertir en un gran speaker. Yo no dije un speaker, yo dije un gran speaker sin saber lo que estaba hablando. Hoy ya lo entiendo mejor y ya. Y lo que dije es, OK, listo, paso número uno, ¿Quién es el mejor speaker en mi país? Paso número 2, ¿Quién es el mejor speaker en Latinoamérica? Y paso número 3, ¿Quién es el mejor speaker en el mundo? Y hay paradoja.
Sí, sí, pero no, vamos, tu objetivo no era ese. Nunca empezaste diciendo voy a crear una fórmula, o sea, eso se fue dando en el camino, Ibas tomando apuntes, obviamente.
De todo iba tomando apuntes, obviamente. Regreso a Rocky IV en el espejo. Nombres y nombres.
Ahí estábamos a literal.
Literal. Un año y medio después nos habíamos convertido en el mejor speaker en Ecuador. Entonces quité el sticker del espejo, aquí estoy yo ahorita. Y cuatro años después decido o sabía lo que había funcionado, sabía lo que no había funcionado y sabía lo que podría funcionar mejor. Yo no quería venir a México, fíjate. Y este comentario quizás nunca lo has escuchado. Para un hispano no mexicano, México es la capital, o sea, todos queremos, todos queremos venir a triunfar en México, todos, poetas, bailarines, todos. Y yo veía a México, lo veo a México como un gigante. Entonces yo no quería tocar esa puerta todavía. Seguramente ir a Colombia y luego a México. Y cuando yo definí sed un gran speaker, en ese momento yo definía a Tony Robbins como el mejor speaker en el mundo. Y yo me dije a mí el día que yo lo conozca este tipo, o lo veo en primera fila porque puedo pagar el ticket, o lo veo en el escenario. Yo me dije eso. 2022 Llega Robbins a México. Me invitan a hablar en ese evento, hablo en ese evento, la gente se levanta y toda la cosa y digo.
Wow, OK, ya antes de irnos a la Antártida, rapidísimo en el Sahara. ¿Cómo te entrenas para poder correr en esas?
Una semana después mandan las calificaciones. Robbins 5.000 votos 4.98 sobre 5 Millán 4.98 sobre 5. Entonces claro, en la lista estaba Robinson 1. Técnicamente yo podría estar arriba de Robbins.
Entonces temperaturas tan altas, fueron nueve meses de entrenamiento, dijiste.
Yo para ese momento era funcionario público. Entonces al salir ese día dije cualquier historia que me estoy contando es innecesaria. Y ese día resolví mudarme a México. Y sí, y ahorita estoy creo que ya quitando el sticker, el segundo sticker.
No sabes lo que me conmueves. No sabes lo que me conmueves.
No puedo de mi trabajo. Y ya me ponía en modo Sahara, digamos. Y de ahí hice varias cosas.
Pedirte sin que nos digas cuál es tu próximo sueño.
Gracias. Yo los tengo como definidos en varias aristas. A nivel personal, me hace muchísima ilusión poder construir mi hogar, mi familia. Quiero ser padre y ojalá Dios me dé la oportunidad de tener hijos. Ese es uno. Dos. El otro es cuando me di cuenta que esta historia, más que una historia, es como una especie de herramienta para que la gente podamos impulsarnos a crear nuestras propias historias y solamente llegar a concluir A ver, espérate un ratito. Si este señor que me está contando aquí lo planteó así, ¿Cuáles podrían ser los argumentos para que yo no lo intente? Entonces, eso me hace mucha ilusión y poderla llevar con un alcance global, una.
Metodología, herramientas para que la gente pueda.
Efectivamente, hoy tengo un programa en digital, si me permites compartirlo, por favor. Y se llama Owner. Y es justamente eso, varias cosas. La primera, un elemento de visualización. Esta fórmula de lo imposible, yo la convertí efectivamente en un programa, un programa en 100 días en donde realmente la gente vuelve a ser. Hoy le llamo elementos de visualización. En su momento, nada más que repetir lo que había visto en red. Dueña de su propia vida y destino. Y me parece la verdad, maravilloso. Y la tercera, que ya es un tema más aventurero, ando, ando antojado de irme al espacio. Mejor dicho, estoy persiguiendo el tema de ir al espacio. Si todo sale de acuerdo a lo planeado, yo creo que en el segundo semestre del 26 ya estoy por allá. Y vas a estar Rocky 4. ¿Tú viste Rocky 4? Que el tipo quiere pelear con el ruso y se va a una cabaña y no sé qué cosa.
Claro, me encanta.
Y lo tiene al ruso pegado en el espejo.
Me encanta.
Yo hice lo mismo corriendo. Ese es el plan inicial. Yo vengo esto persiguiendolo como hace dos años. Inicialmente quería correr un maratón en el espacio. Ya cada vez me va quedando claro que técnicamente no se puede, salvo que, bueno, SpaceX. SpaceX lo cotizó, salvo que pague 81 millones y me quedó claro. Y sin embargo, hay un director que está muy interesado en convertir esto que hemos conversado en una película. Me encanta. Entonces lo vamos a hacer película. La vida mía es una película que termina efectivamente este personaje yéndose al espacio.
Guau.
Brillán. Bravo. Bravísimo. Muchas gracias.
Aparte de todo, generoso, sencillo, simpático. Eres un ser humano de verdad. Me siento tan privilegiada de haberte conocido. Te quiero ofrecer mi amistad, porque para mí sería un gran honor poderte tener como alguien a quien el ruso para.
Mí era el Sahara.
¿Qué temperatura es en el Sahara? Nada más dinos. Obviamente admire, pero de verdad, gracias, gracias porque eres una estrella, eres un ser que ilumina con su presencia, que hay mucho que aprender de ti y sobre todo la generosidad que compartes. Eso, porque muchas personas a lo mejor es yo triunfo, yo sueño, yo conquistó, pero no te digo cómo. Y tú tienes estas ganas, y lo acabas de decir, como uno de estos sueños de seguir haciendo tus plataformas, de seguir enseñándole a la gente a que todo eso que sueña lo pueden hacer realidad en sus vidas. Recuérdanos cuáles son tus redes, recuérdanos tu plataforma para poder ingresar en este momento.
Gracias. Bueno, en mis redes era lo que registré máximo yo 56 y en promedio habrá sido sentir una locura. Claro, y en la noche 8 o 6 frío, frío, arroba millán ludena, que es la misma en todas, ahí comparto, frío, frío. Entonces estás como con esa fiebre cuando estás en la playa y en la noche estás como esa fiebre. Muchísimo contenido, muchísimas reflexiones, sobre todo reflexiones que yo les considero con una cierta autoridad moral de haberlo intentado, de haberlo logrado. Claro, claro. Eso marca creo que un antes y un después. Y en estas redes comparto efectivamente cuando doy los programas y todas estas cosas.
Maravilloso.
Y Owner es mi programa ahora, que es el que. Owner, porque sí creo que el paso número uno es asegurarte que tú eres el dueño de ti.
Maravilloso Millán, te agradezco tanto. A ti, Gracias. Un privilegio de verdad haberte tenido aquí.
Muchísimas gracias.
Gracias. Y gracias a ustedes por haber sido testigos de este testimonial tan profundo, tan hermoso que nos hace de verdad soñar y y preguntarnos cuál es tu techo, cuál es tu límite y por qué no lo has logrado, nada más nosotros podemos.
Así estás. Entonces bueno y me meto entrenar allí. Entonces yo blindé ser dueños, como bien.
Lo dice tu plataforma, de aquello que nos falta por conquistar. Gracias. Comparte este contenido. Gracias por haber sido parte. Hasta la próxima.
En mi departamento con Sahara, o sea los imanes en las refri Sahara, ahí no habían países, ahí todo era Sahara, Sahara, Sahara. Camellos, cactus y todo, o sea no había nada más que eso. El fondo de pantalla en mi compu Sahara. El celular, Sahara. Mandé a bordar las toallas, todas decían Sara, Mandé a bordar las fundas de almohada, Sahara, La alfombrita esa cuando entras, Sahara, todo era Sahara, Los vidrios en las ventanas, Sara y la estrategia y toda la cosa, o sea, tú hubieses entrado ese departamento y dices, este tipo está loco, realmente está loco. Hoy ya lo entiendo, lo que estaba haciendo era con un sistema reticular ascendente que lo tenemos en el cerebro priorizándolo y poniéndolo como número uno, Eso fue lo que hice. Lo segundo que hice fue puse alarma en las horas que iba a estar despierto y cada cuatro horas me sonaba, y yo había hecho un compromiso que durante el primer mes, cada cuatro horas iba a saber algo nuevo del Sahara. En otras palabras, me estaba exigiendo que el Sahara sea lo único que me importaba en ese momento. Entonces mi enfoque estaba allí. Yo veo muchísimo, muchísimos, cuando hablan del enfoque, el enfoque, el enfoque, pero el enfoque es enfoque de verdad y ese enfoque tiene un precio, o sea, cuando uno realmente se mete con algo, hay cosas que no está haciendo, o tu pareja, o tu familia, o lo que sea, o tus amigos, hay un precio y tienes que preguntarte si estás dispuesto a pagarlo. Lo que tienes que entender es que no puedes hacerlo todo eso no existe esta palabra de multitasking es una palabra muy bonita, así como cuando ponemos en los pasillos no a la discriminación. Es exactamente lo mismo. Es exactamente lo mismo, o sea, solo es un tema de adorno mientras no lo adquieres realmente como un compromiso propio, De hecho, si lo tuvieras como compromiso no tendrías que pegarlo en el pasillo, a eso me refiero. Entonces digo, claro, yo entendí que mi compromiso era hacia el Sahara, entonces iba haciendo lo que tenía que hacer y sí, Y de ahí lo fui puliendo en el espejo, en el baño. Lo primero que.
Este fue un entrenamiento mental, psicológico arduo durante estos nueve meses. ¿Cómo llevas a tu cuerpo esas temperaturas para entrenarlo ahí me metí en un.
Sauna Corredor en el sauna yo no sabía en dónde entrenar y un día unos amigos están hablando que sí, que me metí en el sauna y todo, entonces claro, es el sauna? Entonces me conseguí una caminadora y la metí en un sauna. Se dañó porque. Por la humedad. Entonces me conseguí una caminadora más vieja, antes no eran eléctricas, eran rodillos. Me conseguí eso en un mercado.
¿Y entrenabas ahí diario?
Y no entrenaba, bueno, casi diario. Cuatro veces a la semana. Sí, entonces sudaba muchísimo en el Sahara, entonces. En el Sahara sudam muchísimo. Y fíjate como lo fui mejorando el sistema en la Antártida ya no era un sauna, sino que era una fábrica.
De hielo cuando entrenaste en la fábrica.
De hielo, cuando estabas entrenando, como imaginas, no es una fábrica de hielo tan regulada que digamos, de hecho era clandestina porque es una contaminación cruzada brutal la que estoy haciendo, es el sudor puesto en cubitos de hielo, entonces. ¿Y como me di cuenta de eso? Estaba en una fiesta, un amigo era que le daba vueltas a su vasco, a su vaso de whisky con. Con hielo y dije claro, el hielo, entonces tengo que correr en un sitio en donde el agua se convierte en hielo y ahí le alquilaba el lugar este a las 4 de la mañana para salir a las 7, porque la gente llegaba a las 8 y yo entrenaba allí y luego me iba a la oficina y la misma historia, iba puliendo, puliendolo. Fíjate, cuando me metí al punto más profundo de la tierra, regresamos nuevamente al sauna, solo que ahí ya pusimos una bicicleta estática y allí diseñamos mi propia bebida hidratante, o sea, si perdemos sales, ¿No? Potasio, magnesio y todo lo que sea. Lo que no sabíamos es en mi caso, que estaba perdiendo obviamente ya mi equipo, ya éramos más en el equipo, entonces yo me acuerdo que me midieron muchísimo con esponjas y agarraban eso y.
Lo exprimían para saber cuánta agua perdías.
Cuántos minerales, eso iría al laboratorio para replicar lo que estaba perdiendo.
No manches.
Ya, o sea, sin pretender nombrar alguna marca, estaba creando tu electrolito. Si, mi propio electrolito, efectivamente. Claro, eso fue lo que hice, lo iba mejorando.
Pero mientras estás corriendo en el sauna o estás en la fábrica de hielos y te estás sometiendo a lo que más o menos va a ser tu realidad, ¿No? Llegaba un momento en el que decías, madres, no voy a poder. Siempre en los entrenamientos, siempre.
Y eso tiene que ver mucho con el inicio del día, yo no lo entendía tanto en ese, en ese rato, pero los primeros minutos en tu día, con tus primeros minutos en el día, defines tu día y por lo tanto tu semana y por lo tanto tu mes y por lo tanto tu vida, o sea, esa parte es clave, esa parte es muy importante, por ejemplo, yo no agarro el teléfono cuando me levanto, yo creo que como en dos horas o en una hora y media. En una hora y media, no, No.
Porque estás en tu propia, en tu propio, en tu estado, en tu meditación, vamos en tu meditación interna, en tus visualizaciones.
Claro, me levanto, me hidrato, toda la cosa, medito, me estiro, visualizo el día, lo que quiero hacer, lo que quiero conseguir. Yo no me levanto a agarrar el teléfono y lo veo que la gente lo hace. Claro, va a ser muy difícil definir un día así.
¿Oye, físicamente cuál era el mayor riesgo en cuanto a estas temperaturas en el desierto? ¿Físicamente que es, o sea un ser humano cuando se somete a eso, que es, cuál es el riesgo que le pueda pasar? Y también dime lo mismo pero en la temperatura extrema de frío.
Yo, yo a ver, había visto la frase no, la carrera más difícil en el mundo. OK. ¿Dije es real o es una frase de marketera? OK. Hasta que vi el registro de la carrera y ahí te piden la repatriación de tu cuerpo, entonces la firmas y pones la talla de tu ataúd. Entonces dije así me explico, yo nunca lo había puesto, yo nunca había puesto small. Y de qué tamaño es, de qué tamaño es medio que lo quiere.










