Ep 8 "Los sueños se construyen con fracasos". ANORMALES, de Millán Ludeña

Millán Ludeña argues that dreams are built through failure, not despite it. He shares his training for a 100 km run in Antarctica and Sylvester Stallone's path to Rocky to show how rejection and setbacks fuel the creativity to keep going.
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Esto de los sueños suena muy romántico y nos lo planteamos grande y lo queremos conseguir. Sabemos que el fracaso existe, lo consideramos, pero a toda costa lo evitamos. Pero si te das cuenta, esa lista que está escrita en papel de las cosas que hay que hacer para conseguir el sueño, cuando llega a la realidad, no siempre ocurre. Pero el problema no es el fracaso como tal. El problema es cómo hacer para volverse a levantar e intentarlo. Bienvenidos nuevamente a un episodio más de Anormales. Mi nombre es Millán y bueno, es un espacio en donde conversamos entre amigos sobre las situaciones en las que pensamos que no encajamos en el molde. Y es como que pareciéramos bichos raros. ¿Pero sabes qué? Aunque pueda sonar rarísimo, la verdad es que es espectacular. Y te cuento una anécdota. Nos habíamos planteado correr 100 kilómetros sin parar en el sitio más frío del planeta, la Antártida, el Polo Sur. Y ya te imaginas, una completa locura, un absurdo de entrada. Pero armamos un equipo y nos convertimos en investigadores. Y cada día que pasaba en este proyecto nos íbamos convirtiendo en más y más y más expertos en el tema. Mi rendimiento deportivo nunca estuvo más alto. Entrenábamos brutalmente, completamente enfocados. Incluso me fui a Estados Unidos. Estuve unos días previos a viajar a la Antártida, en el lago Tahoe, un lago congelado para ese momento. Y bueno, yo vivía en una cabaña y entrenaba allí. Más o menos como la escena que estás recordando esta de Rocky En el episodio 4, en una cabaña, con frío, completamente concentrado. Eso hice yo. Y estábamos listos. Pero cuando llegamos a la Antártida, me di cuenta de algo impresionante. Por más que te sientas listo y preparado y en el rendimiento más alto posible, siempre tienes dudas. Dudas a fallar. Pero creo que más complejo que eso, o incluso más profundo, es no saber si fallas. Cómo volverte a levantar. Y ahora que ya recordamos a Rocky, quiero contarte la historia de Sylvester Stallone. Desde que llegó a la Tierra, tuvo una mala praxis y eso desencadenó en una parálisis facial en la parte izquierda, aquí en el mentón. Pero bueno, el tipo había resuelto llegar a las grandes ligas. Hizo de todo en el camino. Trabajó en lo que te imaginas y quizás en lo que no te imaginas. Incluso fue actor porno, pero resolvió escribir un guión. Rocky se lo tuvo que haber presentado a mil estudios. Los mil quizás dijeron que no, que muchísimas gracias. Unos pocos dijeron, es interesante esta historia, pero contigo no te podemos pagar, pero tú no eres el protagonista. Y no era negociable para él o era el guión más él o nada. Incluso llegaron a plantearle, OK, te pago un pequeño más, no pasa nada, pero tú no vas. Y la respuesta fue inmediata, no, esto viene en combo, es guión más el protagonista. 1975, se estrena Rocky con Sylvester Stallone como el protagonista. Fue el impacto tan grande que incluso esta película fue nominada a los Oscar y nominada en tres categorías, mejor película, mejor director y mejor guión. Como tiene. Y esto como sabes, acabó en Rocky dos, tres, cuatro, cinco y demás. ¿Por qué te lo cuento? Porque de eso mismo se trata el sueño, en perseguirlo. Pero saber que el fracaso es parte de esa, creo que es la parte más importante. Y dejar de pensar que los sueños es un camino para ir de sí en sí, brincando de sí en sí. Eso no va a pasar, pana, olvídate. Por allí el fracaso y el intento es parte de. Pero lo que más miedo te va a dar son dos preguntas. ¿La primera, si lo aflojas y por qué no hice un intento más? Y la segunda, ¿Y por qué condené un sueño sin haberlo intentado? Recuerda, tú eres la principal fábrica de sueños, pero también y al mismo tiempo quizás eres la máquina más poderosa de destrucción de sueños. Tienes que tenerlo claro, si alguien tiene que tumbarte el sueño que no sea tu vecino, serás tú. Y aún así, cuando te lo quieras tumbar por miedo al fracaso, deberías reflexionarlo, porque el fracaso muchas veces es parte de todos esos sueños, cada no que nos van diciendo en el camino, te desarrolla creatividad y te desarrolla recursividad. Aprendes a reinventarte como tal. Y eso no se convierten en más intentos. Y claro, cuando uno convierte más intentos, hasta por estadística básica, las posibilidades de que se conviertan en realidad son cada vez más altas. Así que te mando un abrazo, muchísimas gracias por este tiempo y ya sabes, encuéntranos en todas nuestras redes, porque estamos creando contenido diario y contenido posible, contenido que suma precisamente y motiva precisamente a las personas que están hoy con dudas sin intentar o no algo en sus vidas. Te mando un abrazo.










