Es mejor siempre intentar cosas nuevas que ser exitoso

Millan Ludena describes how he started running by accident in Quito, signed up for a mountain race on impulse, ended up in the 50 km category, and nearly quit at kilometer 9 before learning the first evacuation point was at km 15.
Voy a adelantarme un poquito en la historia para llegar a donde yo quiero llegar y es a este punto de quiebre súper interesante en tu vida. Entonces tú cuando ya creces, pues logras ganarte una beca y regresas a tu país, ¿Por qué decides empezar a correr?
¿Por un error? En realidad yo corría por. Porque estaba en tendencia y todo este tema, y yo sinceramente, Guillermo, yo corrí un kilómetro, o sea, puede ser que me hayas visto por ahí correr un kilómetro y medio y seguramente fue para impresionar a alguna chica que estaba en el mismo parque en el mismo momento y toda esta. Y fin de la historia. El tema es que yo acababa de regresar de estudiar afuera y en Quito, que tiene unos atardeceres preciosos, un día estoy corriendo allí y por andar con la boca abierta, básicamente enfocado en la belleza del atardecer, no caigo en cuenta que le acababa de dar la vuelta al parque más grande en la ciudad, La Carolina. Ese parque tiene cuatro kilómetros, entonces yo estaba pasando de un kilómetro más o menos a cuatro kilómetros, es cuatro veces más. Tremenda locura y tremenda golpe de motivación para decir estoy listo para mi primera carrera en montaña. Dicho y hecho, voy a inscribirme a mi primera carrera de montaña, que era dos días más tarde, o sea, no dos meses más tarde. Dos días más tarde. Entonces voy y me inscribo. Y esta carrera tenía categorías diez, veinte, cincuenta y ochenta. Yo que corría cuatro en la misma viada de mi súper crecimiento deportivo, llamémosle, digo, ¿Sabes qué? Dame una de diez. Al final estaba haciendo 2.5 veces más lo que acababa de correr.
Y en la montaña.
Y en la montaña. Entonces era el momento perfecto para crecer. Oye, 10 estaba lleno, 20 estaba lleno. En mi segundo intento. Entonces, ¿Y la que sigue? La que sigue es de 20. Y le digo, ya, dame una de 20. No, también está lleno. Y me dice, si quieres correr acá, serán 50 u 80. Loco, yo corrí a 4, entonces yo elijo 50. Y siéndote muy sincero, yo elegí 50, una, porque no quería salir nuevamente de esa tienda con la mano vacía, y dos, si tengo que elegir entre 50 y 80, pues 50 es menor que 80. Entonces por eso elijo 50 en esta carrera. Y también por la historia que ya aprendí a contar y la historia que me conté en ese momento, fíjate, sin haber empezado el proyecto yo ya tenía una puerta de salir, que creo que es lo que hacemos la mayoría de las personas cuando dudamos de que podemos hacer un proyecto, elegimos el proyecto y también elegimos la salida. Y yo elegí mi salida. Dame una de 50. Y en mi cabeza en el kilómetro 10 me largo. Sí mil pretextos puedo poner en el kilómetro 10 Me doblé el tobillo, me cansé, me perdí, se acabó el agua, todo lo que tú quieras. Yo el día que compré el ticket, había definido mi salida y mi justificación honorable a una cosa que no decidí tomar como un proyecto de vida. Efectivamente llego, ni siquiera llegué al 10, llegué al 9. Y ahí estuvo el problema, porque en el 10 era el momento quizás de botarme. Y en el 9 pasa un tipo y me dice, tú no te botas en la montaña cuando te da la gana. Yo me asusto, le digo, porque ya estaba todo, pues con frío, hambre, sueño, todo. Y le digo, ¿Por qué? Porque solamente te botas en ciertos puntos específicos en la montaña, que es en donde hay una logística para evacuar. Genial, ¿Dónde está el primero? Y el tipo me dice, está en el kilómetro 15. Y mi única pregunta en la vida, Guillermo, era esta, ¿Qué hago? ¿Me regreso nueve a la salida o avanzo seis? Y por favor, quienes nos estén viendo en el chat, en honestidad absoluta, ¿Quién habría avanzado seis en lugar de regresarse nueve?
Vamos a ver qué nos dicen en el chat. Pues para mí sonaba más lógico los seis, tres kilómetros menos.
Y efectivamente, o sea, yo creo que hice lo correcto. Avancé 6 en lugar de regresar 9, y llego al kilómetro 15 listo para evacuar la carrera y estaba el tipo que me vendió la entrada. Resumiéndote, yo termino esa carrera más por un golpe de vergüenza, llamémosle, de no votarme o de no poder votarme. Y allí lo que me doy cuenta, 50 kilómetros después, en penúltimo lugar, último lugar, y la verdad que no me importa ahora mismo, es que yo estaba eligiendo 10 en lugar de 50, porque 10 podía hacer. Y yo llevaba unos 30 y pico de años pensando que el negocio de la vida es ser exitoso, y los exitosos, por definición, no se equivocan, lo consiguen, consiguen lo que quieren. Entonces, en lugar de poner mi energía en conseguir algo grande en la vida, en realidad lo que hacemos es poner algo chiquito. Porque si es chiquito, es más rápido, más inmediato y más fácil. Y la posibilidad de que lo consiga es más alta. Por lo tanto, la posibilidad de que sea exitoso también es más alta. Y yo me voy con mi cartoncito de exitoso, solo que nunca me estoy preguntando realmente exitoso haciendo cositas de juguete o haciendo cosas de verdad. Entonces mi definición en ese momento cambia completamente y digo, espérate un momento, yo no quiero vivir condenado al éxito. Y yo sé que es toda una paradoja esa oración. Yo no quiero vivir condenado al éxito. Yo quiero empezar a vivir el resto de mi existencia intentando cosas.










