Estuve a punto de rendirme en el Sahara.

Fragmento de un monólogo (video/transcripción) de Millán Ludena donde relata su preparación y dudas antes de correr siete días en el Sahara. Describe su entrenamiento físico extremo para endurecer los pies, y detalla sus estrategias mentales —repetición, visualización y canalización del foco— para crear la realidad que le permitiera terminar la carrera.
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¿Quién ha caminado aquí en arena caliente? Sí, todos. ¿Quién ha caminadO siete días en arena caliente? Bueno, entonces esa era la preocupación mía. Dije, ¿Cómo le hago para aguantar 7 días en arena caliente? Y digo, la única forma es yéndome con dos suelas en los pies y estas suelas se forman con callos, y estos callos se forman con ampollas, y estas ampollas las voy a formar, en mi caso, sin calcetines y con los zapatos más baratos posible. Así corría, o sea, literalmente me estaba destruyendo los pies para que vayan más fuerte y puedan aguantar esto. Esa fue mi premisa. Calentaba agua, la ponía en la mochila y hacía rutas para pasar por la mayor cantidad de tiendas y ver las gaseosas, el agua helada y todo, y recordar que tenía agua caliente. Literalmente estaba diciendo, la única forma de sobrevivir al lugar más complejo en la tierra es entrenando complejamente. Y eso es lo que hacía. Y de ahí empecé a trabajar y decir, tengo mucho miedo, sé que estoy inscrito, me quedan cada vez menos meses y dudo, cada vez dudaba más de mí. Tenemos un sistema reticular ascendente acá en el cerebro atrás, que básicamente es el que se encarga de rankear nuestros pensamientos. Dicen que tenemos 90.000 pensamientos al día. 90.000. Eso debe tener un orden. Quien se encarga de eso es este sistema y lo pone en primero. Entonces tu enfoque está en donde tienes los primeros pensamientos. ¿Cómo haces que un pensamiento se ponga arriba? Canalizando el enfoque, o por repetición o por visualización. Entonces dije, OK, voy a empezar a poner Sahara en todo lado la palabra Sahara. Mandé a bordar las toallas, todas mis toallas en el 2014-13 dicen o decían Sahara. Todas las fundas de almohada decían Sahara. ¿Qué estaba haciendo? Canalizando todo mi enfoque. Entonces estaba constantemente repitiéndome, Sahara, Sahara, Sahara, Sahara, Sahara. ¿Qué fue lo que hice? Crear una realidad. Tenemos la capacidad de crear nuestro futuro desde nuestros pensamientos. Hoy tenemos una vida que sí la pensamos, no ha sido coincidencia, sí la pensamos. Y cuando me di cuenta de eso, dije, claro, si le echo cabeza y creo el destino y me meto en el detalle, cada vez va a ser más real para mí y por lo tanto va a ser más comprensible que lo esté intentando. El cerebro tiene una particularidad increíble no diferencia lo real de lo irreal, tampoco diferencia lo presente del pasado. Así que como no diferencia eso lo podemos hackear y lo podemos engañar y realmente podemos irnos al futuro y pensar en detalle la vida que queremos y entre más lo entendamos, más fácil va a ser para nosotros intentarlo. Entonces yo en cada entrenamiento realmente iba pensando en cómo voy a llegar a la línea final Y si me preguntas qué pasó en la vida real, pasó exactamente eso. 1200 corredores, 50 países. Yo veo así alrededor y digo ¿Qué estoy haciendo aquí? Y yo me sentí el corredor menos experimentado en la sala y la verdad que estaba dispuesto a abandonar la carrera.










