A short Spanish-language motivational monologue by Millan Ludena that questions self-imposed mental limits. Using a marathon analogy (42.2 km and the reputed "wall" at kilometer 30) and personal anecdotes about running in the Sahara and Antarctica, the speaker argues that many perceived barriers are thoughts we can change if we question them.
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Si, yo también estaba ahí. Como que estás atrapado, ¿No? Como que estás atrapado en tus propios límites. Y sabes, luego entendí que ese techo ni siquiera es real, sólo un pensamiento que lo has asignado como una barrera, una barrera mental. Ese techo jamás existió. Mira, te voy a contar algo rapidito. Siempre hablan en el mundo de corredores, hablan que en un maratón que tiene 42.2 kilómetros, en el kilómetro 30 más o menos existe una pared, todo se desvanece, todo es un desastre. ¿Y sabes que? Esta bendita leyenda dice que desde el kilómetro 30 hasta el cuarto 42 solo lo vas a terminar con tu alma y tu corazón. Yo nunca escuché de este muro y ya había terminado de correr en el Sahara, ya había terminado de correr en la Antártida y yo escuchaba y decía wow, ¿De qué kilómetro, de qué pared me están hablando? Del kilómetro 30. Y ahí me di cuenta que como a mí nunca me la dijeron, yo nunca esperé el muro, por lo tanto nunca me estrellé. Y las personas que lo escucharon lo agarraron como verdad y lo construyeron como una verdad mental y le llamaron pared. Y esto que podría ser una anécdota medio trivial, deportiva, aplica constantemente en tu día a día, en tu vida propia. Así que todas estas barreras que hoy tienes, que has decidido crearlas y por lo tanto convertirlas en verdad y por lo tanto no cuestionarlas, de pronto valdría la pena que te la cuestiones. Vale la pena pensar si esa pared existe o no, porque al final es un pensamiento y como todo pensamiento no es que lo puedes eliminar y sí lo puedes cambiar, échale cabeza.