Ley de Parkinson | Millán Ludeña

Fragmento de una charla en vídeo de Millán Ludena sobre la Ley de Parkinson y cómo los plazos acotan el esfuerzo. El autor comparte una anécdota del proyecto de filmación "From Cortuzon" donde una fecha límite no negociable redujo la planificación prevista de siete a dos meses, y concluye recomendando acortar plazos para aumentar el esfuerzo y la productividad.
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Dicen que lo familiar es atractivo, lo que está cercano a nosotros. Y es tan fuerte esto que a veces nos inmoviliza. Queremos empezar un sueño, intentar algo, empezar un proyecto, y regresas. Y regresas a lo familiar, que es esa zona de comodidad, de conformidad. Y ahí vas estableciendo, queriendo caminar, pero con el fantasma siempre presente. Y la verdad que no es una locura. Nos pasa a todos. Si me preguntas, sí, pero ¿Cómo eliminarlo? Pues no lo sé. Yo lo he seguido experimentando y lo sigo viviendo día tras día tras día. Y te cuento una anécdota. Cuando planteamos From Cortuzon, el proyecto en Excel, en la planificación tomaría unos siete meses en filmación. Siete meses. Voy al punto más profundo de la Tierra y lo conectaré con el más cercano al sol. El plan vamos a determinar una cantidad de tiempo para conseguir el financiamiento con auspicios y luego empezaríamos a filmar. Sonaba perfecto. El paso número uno era conseguir la aprobación de la mina, que es en donde estaba el punto más profundo de la tierra. ¿Qué ocurrió cuando nos dieron la aprobación? También establecieron una fecha no negociable, 21 de agosto. Y si no lo hacíamos allí, habría que esperar al siguiente año. Esos siete meses se convirtieron en dos porque esa fecha pasó a ser deadline. Y el cerebro mío y todo el equipo se reestructuró en función de eso. Es impresionante porque, como sabes, lo pudimos hacer no en siete, sino en dos. Y entonces, ¿Para qué querías siete meses si lo podías hacer dos? Incluso se podían hacer dos películas y media en realidad en ese tiempo. Y uno se pregunta, ¿Por qué asignábamos tanto tiempo a algo que en realidad, exigiéndonos, lo podíamos hacer en dos? Seguramente porque cuando planificamos, estamos planificando escenarios negativos por miedo a sentirnos positivos. Pero ojo con esto, porque quizás se nos puede alargar eternamente. Pregúntate y recuerda ahora, ¿Cuántas veces has empezado un proyecto con tiempos muy holgados pensando por si acaso? ¿Y ese por si acaso, cuando mismo tuvo un final? ¿Y por qué dejas todo a última hora? Y te lo han dicho y seguramente te lo siguen repitiendo. Así que es impresionante. Nos encanta mandar todo y dejar todo para el final. Pero en realidad hay una explicación científica, ¿Sabes? El psicólogo Parkinson incluso definió una ley, la ley de Parkinson establece Imagínate en un eje el esfuerzo y en el otro el tiempo. Entre menos tiempo tengas para hacer algo, demanda mucho más esfuerzo y entre más tiempo alargues el tema, pues menos esfuerzo tienes. ¿Qué significa eso? Que la tarea la vas a terminar en el tiempo que te has definido. Si te quieres plantear el proyecto a seis meses, lo vas a tener seis meses. El problema es que entre más tiempo hagas, más factores se van a meter y la posibilidad de que lo consigas se va a ir complicando. Mi reduce el tiempo porque tu capacidad está allí, tu potencial está allí, el de tu equipo está allí y lo puedes hacer, pero no lo alargues tanto. Redúcelo. Ya lo has hecho, aunque no por iniciativa propia. Cuando dijeron y hay que entregar el informe hasta el siguiente viernes. Tienes cuatro días para resolver esto, el examen será el siguiente martes no negociable. ¿Y qué fue lo que hiciste? No te quedó nada más que reducir el tiempo, ampliar tu esfuerzo y conseguir lo que ibas a conseguir. Es impresionante, pero así va la vida. Así que en el siguiente proyecto, si realmente te quieres desafiar, una muy buena pista o una muy buena alternativa es reduce el tiempo porque tu esfuerzo se va a ir para arriba.










