Mi madre me enseñó a rechazar mi destino.

Millán Ludena recounts a formative childhood episode: multiple fainting spells and convulsions led to a medical diagnosis of epilepsy. His mother reframed the diagnosis—telling him to 'reject his destiny'—and presented epilepsy as increased neuronal activity that could be a source of faster thinking and intelligence. The narrative centers on family as a pillar, the power of reframing medical labels into strengths, and becoming the protagonist of one’s life rather than accepting a condemning verdict.
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Hola Millán, soy Doia, encantada de saludarte. ¿Qué ha supuesto para ti tu familia para convertirte en la persona que tú eres hoy? Muchísimas gracias. Todo los humanos necesitamos nuestras bases, nuestro lugar seguro, nuestros pilares y a veces los olvidamos, solo que nuestra propia identidad se basa en en lo que consideramos que es valioso para nosotros. Para mí la familia es un pilar fundamental y yo me acuerdo clarito 10 años tal vez un día que podría haber sido fácilmente el peor día de mi vida se convirtió en el día más posibilitador de esta. Estaba alistándome para ir a clases y de repente todo se pone negro y me caí sobre la cama. Mi mamá nunca se dio cuenta porque estaba en la cocina. Se da cuenta cuando ya estábamos atrasados para ir a la escuela. Llega a la habitación, me levanta casi de un grito. Yo me levanto brincando pensando que había soñado que me había desmayado. Me voy a la escuela y esa misma mañana me vuelvo a desmayar. Dos desmayos el mismo día. Llaman a mi madre, mi madre me lleva a la casa, una sopita de pollo y en la tarde me vuelvo a desmayar. Mi tercer desmayo con convulsiones. Mi madre se asusta, llama a mi papá, mi papá pide el permiso en el trabajo y los dos empiezan a conseguir dinero como bien pudieron una serie de médicos, una serie de exámenes y semanas más tarde el diagnóstico Millán, tienes epilepsia. Era la primera vez que yo escuchaba esa epilepsia y yo tengo como varias definiciones de epilepsia. La primera, llamémosle la estándar que tiene que ver con una alteración neuronal y bueno, que genera convulsiones esporádicamente. La segunda es la que me da mi mamá y me la dice justo cuando estábamos regresando hacia la casa en el bus yo iba pegado en el asiento a la ventana viendo pasar con las manitos en el tubo este y solamente escucho que mi madre me mijito, tienes que aprender a rechazar tu destino. Aprender a rechazar tu destino. Ni siquiera lo entendí. Y en la casa me tienes epilepsia y eso significa que las células en tu cabeza se mueven más rápido y si se mueven más rápido se conectan más y si se conectan más puedes pensar más rápido y si piensas más rápido eres más inteligente. ¿Y para ese momento esta especie de condena médica pasó a ser el primer día en mi vida en el que yo me reconocí inteligente, o sea que soy más inteligente mamá? Muchísimo más, porque piensas más rápido. Y ese igualito me dice andar en bicicleta. ¿Qué pasa cuando vas muy rápido? Me caigo. ¿Y qué pasa cuando te caes? Pues me levanto. A veces te vas a caer en la vida y siempre te vas a levantar. Yo no me he encontrado una definición más bella de epilepsia que esa bellísima. ¿Y por qué te lo digo? Porque mi mamá lo que hizo hoy como estudiante de psicología, hoy ya lo entiendo mejor, mi mamá lo que hizo fue resignificarlo, lo pasó de una condena a realmente convertirlo en una fortaleza. Y los humanos hasta los 10 años no tenemos cerrada nuestra corteza cerebral, lo que significa que creemos todo lo bonito y también lo no tan bonito. Y yo le creía a mi mamá que era inteligente. La tercera definición es la que me da el médico, tienes epilepsia. Yo pregunto en esa sala ¿Y qué significa eso? Significa que no puedes hacer nada en la vida. Le pregunto por qué si yo me veía y sentía completo me a ver, puedes hacer todo, solo que como te vas a desmayar, mejor no hagas nada. La conclusión del médico Y mi mamá pudo haber elegido dos, o mejor dicho, una de estas dos opciones. La primera, haberle dicho al mé muchas gracias doctor y a partir de ahí andar repitiendo por la pobrecito mi hijo el que tiene epilepsia. La segunda, declararse protagonista, porque a veces en la vida lo único que nos queda es ser valientes. Lo único que nos queda es ser valientes. Y mi mamá decidió ser valiente y le dice al mé mire señor, en esta sala la autoridad es usted, yo no fui a la universidad y mi hijo es muy pequeño y eso no le da el derecho a pretender condenarle la vida a nadie, peor se la va a condenar a la vida de mi hijo. Me agarró del brazo y me sacó de la sala. Yo lo siento ahora que se los estoy contando y en honor a la verdad yo no estoy seguro si pagamos o no, el punto es que me sacó de la sala y es allí en ese camión cuando me rechazar el destino significa que te des la oportunidad de crear tu destino propio. Le pregunté ¿O sea que yo puedo crear mi destino, me dijo 100 % seguramente?










