Millán Ludeña | ANORMALES, con Oliver Garland, un creativo anormal, de tipo extraordinario.

A Spanish-language interview from the "Anormales" series where host Millán Ludeña speaks with director Oliver Lee Garland about his creative journey — from acting school and studying architecture to working in advertising and becoming an award-winning commercial and film director. Garland recounts early struggles, a pivotal prize that boosted his confidence, the process of making his film (an evolving, unfinished-feeling work), ongoing learning practices, and reflections on creativity, risk, success, legacy, and the podcast theme of being "anormal" (extraordinary). The conversation mixes practical career milestones with motivational advice for young creatives.
Questions this video answers
Director of the Year in Uruguay, 2015.
El Ojo de Iberoamérica and Campana de Oro.
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Anormales es lo que nos dicen cuando quieren tacharnos de raros, cuando nos condenan por no estar satisfechos con quedarnos inmóviles. Pero no se crece en la comodidad, se crece con miedo, se crece siendo diferente. Y tú estás aquí justo por eso, porque no eres como los demás, Eres anormal, del tipo extraordinario. Soy Millán Ludeña y tengo el placer de compartir este espacio con expertos y amigos, personas que no son como el común denominador y que pueden enseñarnos desde su experiencia que se siente atreverse a dar el salto, a ser dueño de su propia vida, a declararse anormales pero con orgullo. Esta vez tuve la oportunidad de conversar con Oliver Lee Garland, el genio director de Franco Arcuson, paracaidista, actor y un maestro de la creatividad. Ganador como director del año en Uruguay en el 2015, el ojo de Iberoamérica, Campana de Oro y un rollo de cosas más. Oliver Garland, Bienvenidos a nuestro primer capítulo anormales. ¿Que te lleva a meterte en este mundo creativo?
Fue un error, No empecé por la actuación. Yo empecé de adolescente, ahí me vino como ganas de aprender a actuar y entonces me metí en una escuela de adolescentes de actuación y ahí se me disparó todo el tema creativo. Yo cuando estaba en el liceo también sabía que quería estudiar arquitectura, entonces también tenía toda una parte de creatividad y después en arquitectura en realidad dije no le quiero dar más a la actuación y ahí me metí en comunicación. Lo cierto es que para mí fue un despertar en todo lo que es la creatividad, el ejercicio, la expresión. Y en comunicación descubrí el audiovisual. Yo me metí más por el lado del teatro, pero un día me hicieron hacer un ejercicio con una cámara y agarré una cámara y tuve que contar con unos planos, un ejercicio y dije paz, presto.
Desde que resolviste la vocación y te metes en esta onda y todo, llega un momento en el que dices ya, pero aparte de vocación quiero convertirme en pro.
Claro, lleva tiempo y muchos miedos. Hay como una cosa metida ahí en el si voy a poder. Yo cuando descubrí que quería filmar, desde ese momento hasta que realmente pude empezar a dirigir, pasaron bastantes años.
En Uruguay.
En Uruguay, claro. Salir de la facultad, meterse en una productora de che pibe, correr y andar tratando de aprender, entender y también empezar a hacer tus propios trabajos y mostrarlos. Es como todo un proceso largo. Para mí fue largo, pero de sus frutos.
¿Y recuerdas ese punto de quiebre? El punto de quiebre cuando ya estabas en producción, quería ser alguna vez tu comercial propio, pero no pasaba. Y hay una oportunidad en la vida y te cae ese número y dijiste Creo que esta noche empieza a cambiar mi vida. Ocurrió.
No sé si uno en el momento lo ve como algo tan consciente. Creo que como un hito para mí fue haber ganado la Berliná Letal en campus y haber ido con 300 directores del mundo, jóvenes que tienen un talento y que berliná le esta gente tiene un talento especial y los junta a todos, conferencias, todo está muy bueno. Y ganar eso para mí fue como un momento que dije alguien exterior está observando y puede apreciar que hay acá un talento. Entonces fue como un impulso y eso trajo otras cosas a partir.
Oye, pero una pregunta, ¿Pero requeriste que alguien reconozca eso para empezar a creértela o ya venías creyéndotela?
No, necesitas un poco. Es muy difícil saber, incluso hoy en día uno se cuestiona si es buen director o no. Yo me lo cuestiono a veces y después veo mis trabajos o están buenos, pero también otras veces seré. Es como que nunca se llega al consagrado así, me parece que.
¿Y eres bueno?
Cómo si yo soy bueno, Sí, yo me siento que soy un buen director.
¿Y si pudieras calificarte del 0 al 10?
No lo sé, es como te digo, te viene como decir soy el 1, soy el 10, soy el 10, me parece como con cierta soberbia, me parece. Me considero un buen director, o sea logro con interesantes que a la gente le gusta, me parece que. No sé si me pondría un puntaje.
¿Oye, y cuándo este director de comerciales que viene creciendo y viene siendo reconocido, migra a director de película?
Hay algo que viene en mi cabeza rondando de hace mucho tiempo de filmar una película. Creo que también es una situación muy particular, porque no es un proyecto que yo me haya despertado y digo voy a tener que filmar esto, sino que llega por lvector y me lo proponen y al instante dije wow, qué impresionante. Ya está, allá voy. Con la pata torcida como tenía en ese momento. Dije de una. Ese momento sí también lo viví como un hito, dije voy a filmar una película Qué bien.
¿Y la película siempre fue como la pensaste?
Sí, la película fue evolucionando, obviamente el proceso de escritura, conocernos y empezar a ver cómo iba a ser, o sea, al principio no imaginé la película que terminó siendo después, fue todo como una evolución.
Pero es normal, supongo.
Sí, es muy normal. Si no es así, hay algo que no está funcionando bien, imagínate.
Y si, por ejemplo, y si comparas la película que visualizaste en su momento cuando recién te lo planteó de vector y el producto final, ¿Con cuál de las dos te quedarías?
Y bueno, yo creo que no existen las películas perfectas. Me parece que vos le vas a preguntar a todos los directores y siempre se van a quedar con ganas de cosas. Hay uno que no me acuerdo quién fue, que dice que las películas no se terminan, se abandona. Y es tal cual. Es tal cual, yo lo siento.
Ah, yo me acuerdo.
Claro.
Y te dejaron votado, o sea, y te dijeron esta es la fecha máxima.
Y hasta aquí, edita hasta aquí. Y si me hubieran dicho tenés todo el tiempo del mundo, no sé cuánto hubiera parado.
Seguiríamos, seguíamos editando. Claro. Qué loco.
Pero sí, uno se queda con esa sensación de que como de que si lo hubieran dejado más tiempo, la película sigo mejorando. Pero no sabes cuánto es el tiempo. Exacto.
Y te quedaste con ganas de seguir haciendo películas.
Claro, sí, sí. De hecho para mí Frontcore me ayuda a ciertos miedos que yo vengo trabajando con el hecho de uno cuando hace publicidad en cierta manera está un poco refugiado en los guiones del otro, está como cuidado de cierta manera porque te expresás un poco hasta ahí no más, porque hay un guión que es de otro. Cuando uno hace una película o un corto y es de autor de uno mismo, hay un nivel de exposición ahí que te da miedo de mostrarse, de abrirte, es una expresión de uno mismo. Y ese miedo en mí existe y es una cosa que todavía sigue pasando. Pero Fromcourt fue un escalón a vencerlo, es decir, bueno, ahora tengo una película terminada, la puedo hacer, puedo hacer otra, y en eso estoy ahora, y en eso estoy en ese proceso.
Y te vas reinventando, ¿No?
Sí, yo creo que hay que vencer esa cosa de querer mostrarse tal como uno es a través de una película en otras personas. ¿Será pintando un cuadro, escribiendo un texto.
Un chico hoy universitario, 18, 20 años, que no tiene caras o idea de lo que va a pasar en 10 años? Nadie, de hecho no. ¿Y sí, pero por qué estoy en la universidad y segundo lo que estoy estudiando realmente es un tema de vocación o es un tema de seguro de vida? Un Oliver ya más de 20 años ¿Qué puede comentar sobre eso hacia un pelado de 18 o 20 años?
A mí me parece bien, cualquier formación sirve, o sea, a mí estudiar arquitectura, que no soy arquitecto y no trabajo como arquitecto, sí me sirvió para lo que hago hoy en día, siempre aprender algo. Yo tengo una filosofía y la cumplo a rajatabla todos los años y que todos los años aprendo algo nuevo, todos los años hago un taller de algún curso, un curso anual, un curso semestral, todos los años.
¿Este año aprendiste algo?
Sí, sí, todos los años particularmente hago algo particular.
¿Y qué aprendiste este año?
Bueno, este año sigo con actuación, estoy haciendo unos talleres de acting que empecé el año pasado, una actuación frente a cámara, pero he pasado por stand up, comedy, canto, bueno, edición, he hecho un montón de cosas, la verdad que he estudiado años que me he pasado leyendo sobre guión también lo sigo haciendo siempre algo hay que hacer.
¿Llegó el comercial del que estás realmente orgulloso?
Si, hay un montón, hay un montón que me encantan, claro, no tengo uno preferido como único, hay muchos que me gustan, me parece que representan mi trabajo y lo que hago, no sé si tengo, si podría elegir el comercial.
¿Y te consideras exitoso ahora mismo?
Si, el éxito es una cosa más interior, o sea, en lo económico me va bien, pero creo que uno se puede considerar exitoso haciendo lo más mínimo. El éxito es interior, para mí es una sensación de plenitud, está relacionado con estar contento haciendo lo que a uno le gusta y no sé si es tan importante la aprobación del otro. El éxito clásico sí, la verdad que me ha ido muy bien y he ganado muchos premios como director en publicidad y la verdad que.
¿En el ojo no?
En el ojo también, o sea es una evolución, tampoco uno sienta que llegó, o sea, parado donde estás es como una montaña que nunca se termina, parado mirás para atrás y decís todo lo que hice y mirás para arriba y decís todo lo que falta, estás en.
Medio de la montaña. Me hiciste acuerdo. Claro. Cuando estábamos filmando. Claro, en el Chimborazo ya afortunadamente subes en la noche, entonces relativamente no ves todo todo lo que falta ni todo lo que has avanzado es bueno y mal. Al final del día es solamente confiar en que el paso que das te va a llevar un poquito más adelante o más cerca a la meta final. Oye, pero ese Oliver que estaba definiendo su vocación no se consideraba exitoso en plenitud, supongo yo, porque estaba en un proceso de exploración.
Claro, al principio.
Y de ese al actual que ya está en plenitud, ¿Cuántos suelazos ocurren?
Ocurrieron y pasaron alguna vez alguna productora y trabajaba como asistente de dirección y pasaban directores, algunos que empezaban a dirigir y como que sentía que no me llegaba. Y un día estando la productora, me quebré, me fui a la cocina y dije yo acá, hasta acá llegué, voy a renunciar, no voy a seguir. Y vino una maquilladora, Chuño, que trabajaba mucho en esa productora y me oliver, no renuncies, vos tenés talento, dale, seguí adelante. Y me lo dijo con una convicción tan grande que me dio un empujonazo. Ella hoy vive en España y hablamos cada tanto y siempre pasamos por ese momento, porque para mí fue una cosa, un momento ahí ah, te ibas a votar, yo me iba a salir, ya no voy a poder con esto. Era mucha la presión y las chances nos estaban dando. No es fácil entrarle a la industria, a la dirección. Hay mucha gente tratando y gente buena haciendo cosas. Entonces en ese momento vos no sabés también, no sabés si sos un caprichoso que quiere entrar a hacer una cosa o realmente te mereces eso, lo sabés.
¿Oye, pero el director qué es? ¿Es un jefe, es un líder? ¿Es un facilitador? ¿El director qué es?
Y es todo eso, es el que le dice para dónde hay que ir a la gente. La dirección es, te digo para dónde ir y es como una locomotora gigante donde vos estás adelante.
Si, sí. Pero ¿Cómo logras que un equipo de más de 100 personas, al menos en el caso de la película nuestra, logre entender tu cabeza?
Hablando. Si no hablás. Hablando mucho, mucho. Porque cada persona imagina, o sea, un guión, cada persona imagina su película y tu trabajo es en todas las personas que son cabezas de equipo y que están trabajando en conjunto. Es un trabajo muy de colaboración. Hay que alinear todo eso para que todos empujen para el mismo lado. Es hablando y mostrando y viendo mucha interacción.
¿Y cuál es el sueño de Oliver Garland? ¿Cuál es el siguiente reto voy a.
Seguir trabajando en dirección hasta el día que me muera, voy a dirigir con sea, con una cámara súper moderna, Alexa no sé qué, o mi celular, eso yo ya lo sé? Y eso te da como mucha tranquilidad que termines haciendo lo que te gusta de la manera que sea y seguirás creando. Me parece que me gustaría tener el cine, me gustaría poder entrar, creo que hay como una evolución personal de eso, de vencer los propios miedos y poder expresar, expresarse como uno es y ver qué sale eso, porque después estás a la merced de que la gente diga me gusta o no me gusta y es uno mismo, la propia persona. Entonces me gustaría filmar cine, lo voy a hacer seguro.
¿Y se puede ser creativo sin ser anormal?
Yo creo que sí se puede ser creativo, o sea la creatividad ya tiene algo implícito, como algo que no todo el mundo tiene, digamos. Si no, no tendría nombre, no tendrías, todo el mundo sería creativo. Si vos ya te consideran creativo es porque tienes un elemento que te distingue del resto, entonces ya creo que sos un poco anormal si se quiere. ¿Cómo le aplicás la creatividad también es importante?
¿Y este Oliver Garland, el director, es anormal igual?
Anormal suena como medio raro. Anormal suena también, no sé si es. Porque en Uruguay anormal tiene normal en todos lados.
Sí, es una palabra, es una palabra en nuestro podcast, irreverente como tal, entonces agarramos una connotación en negativo, pero decir oye, espérate un ratito, el hecho de que seas anormal implica que no eres normal y eso no debería ser tan malo, de hecho puede ser excelente, yo.
Qué sé, yo no sé si soy anormal o no, la verdad, pero le pongo como mucho esfuerzo a lo que hago y desde ahí que otros digan, prefiero que otros digan todo eso.
¿Cuál es tu legado? ¿Sigues trabajándolo o ya hay un pedazo de un legado?
Y hay sí, en la parte el mundo en Uruguay donde yo vivo, cierto que ha habido como momentositos de ciertos comerciales de televisión y todo que son como recordados y me parece que eso va construyendo parte de la cultura publicitaria y la cultura del país también. Hacer cine me parece que vas dejando un legado de por sí, si tu trabajo aporta a la gente le llega todo, vas dejando. Yo por eso creo que haciendo películas voy a lograr algún legado más.
Estás marcando un legado.
Me gustaría hacer cine. Claro, más cine y más cosas que marquen en la gente. Esto está buenísimo. El frontcore es muy inspirador cuando se te acerca alguien y vi tu película y me motivó y ahora estoy haciendo. A vos te pasaba un montón, ¿No? Estás todo el tiempo encontrándonos.
Sigue pasando y cada vez más.
Claro. Y eso es explosivo. Eso es un legado, me parece.
Y sientes que estás dejando algo, que estás aportando algo. Oye, última pregunta, Oliver. Alguien que resuelve soñar, que se declara un soñador, pero que está con ese pánico eterno de empezar a mover un dedo porque se le viene el fracaso encima. Entonces ¿Para qué buscar un fracaso? Si estoy bien soñando, pero criticando todo al mismo tiempo.
¿Y qué crees que le diga algo a ellos? Qué responsabilidad. Lo natural y lógico es tirarse al agua. Hay ciertos momentos en mi vida que me doy cuenta que me sentí que me estaba tirando al abismo. Y con el diario del lunes, digamos hoy desde el otro lado me doy cuenta que eran saltos importantes, pero que no me la iba a pegar, que no me iba a chocar, que era evidente. Y mucha gente capaz que lo estaba viendo tiene que hacer. Pero uno parado ahí en el bordecito es como cuando te paras, te subís a una roca que no te parece tan alta cuando estás ahí arriba te da terror. Entonces lo que diría confiá y saltá que algo va a pasar, o sea. Y no va a ser malo en esas cosas, esa gente que saltar a algo por un deseo te va a llevar a algún lugar que va a estar bueno. Capaz que no es exactamente lo que vos pensás, pero seguro algo bueno va a salir de ahí. Y no es tan alto. Eso es lo que también me parece importante. Lo ves muy alto desde arriba da como vértigo, pero vas a ver que no es tan alto.
Y no es tan difícil como uno piensa.
Y no es tan difícil.
Oliver Garland, director y genio de francortuzón. Una persona excelente, extraordinaria y una conversación magnífica. Muchísimas gracias.










