Millan Ludena uses a physical-stretching metaphor to argue for mental flexibility. He explains that greater muscular stretch turns each footfall from a 'hammer' into 'plasticine' (reducing breakage), then maps that idea to interpersonal and cognitive rigidity—warning that insisting on being right makes one a "mental hammer"—and concludes that embracing flexibility enriches idea exchange: "Pasé de martillo a plastilina mental."
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Mira, yo empecé a valorar mucho el concepto del estiramiento en términos musculares, deportivo. Cuando reflexioné esto. Si vas corriendo, vas pisando, si esto está muy rígido, cada pisada es un golpe de martillo, ¿Cierto? Y en algún rato se va a quebrar algo, sin importar qué pasaría. Si cada pisada es una especie de plastilina, entonces el riesgo de que se rompa reduce. Entonces, la pregunta que hice fue, ¿Entonces cómo paso de martillo a plastilina? La explicación, me lo decía mi fisio, es el estiramiento. Entonces, entre más estires tus fibras, más plastilina eres. Y creo que la analogía con la vida es esa. A veces insistimos mucho o insistimos en tener la razón. ¿Entonces es mi razón y mi objetivo en esta reunión es que tú pienses como? Y empiezo a insistir, insistir, insistir y me voy convirtiendo en una especie de martillo mental. No es lo que tú dices, es lo que yo digo. No es el candidato que tú quieres, es el que yo digo. No es el equipo, es yo, yo. Entonces, porque al final del día es como que todos queremos que todo el mundo piense como uno. Entonces nos estamos convirtiendo en muy martillos. Y cuando eres muy martillo, es inevitable que algo se rompa con el tiempo. Entonces, desde que entendí el concepto de la flexibilidad muscular y aplicarlo a mi vida en una flexibilidad de vida, en una flexibilidad mental, lo disfruto más porque las comp reconocen que tú eres diferente que a mí, por lo tanto tu punto de vista también es tan válido como el mío. Y es lindo poder intercambiar ideas. Ya no es que yo te doy algo y yo me quedo sin algo y tú te quedas con eso. No, tu idea, más mi idea, hace que los dos tengamos dos ideas y es maravilloso. Pasé de martillo a plastilina mental.