La improvisación como terapia de vida FT. Ron Chávez

In this Spanish‑language interview, host Valeria Itriago talks with Venezuelan improviser and actor Ron Chávez about his unconventional path from a military career to a life in theatre, the role of improvisation in personal wellbeing, and how the practice can serve as a therapeutic tool. Ron shares how cultural expectations around masculinity in Latin America suppress vulnerability, and how improvisation helps him (and others) become present, listen, accept, and decide in the moment. They discuss the evolution of his career – from early theatre workshops in Caracas, through Improvisto, to founding the Impro Machine in Miami – and how he translates improvisational techniques into corporate workshops, books, and youth training. Throughout the conversation, both speakers reflect on mental‑health stigma, the importance of embracing failure, dealing with impostor syndrome, and using improvisation to navigate life transitions, relationships, and parenting. The interview ends with practical advice for emerging artists, a list of recommended improvisation resources, and an invitation for listeners to explore improvisation as a mindset for everyday life.
Chapters
¡Hola! Bienvenidos. Es un placer para mí tenerte acá, Ron. Para los que no conocen a Ron, Ron es una personalidad del teatro y de la improvisación. Tiene más de 13 años en esta industria desde Venezuela. He seguido tu trabajo y siempre admiraba muchísimo todo tu trayecto y el camino que has tenido desde allá hasta acá, ¿no? También pasar por el proceso de cambiar de ambiente, mudarte y traerte ese proyecto a otro lugar completamente, capaz diferente o no familiar, es increíble. Y bueno, hoy vamos a hablar en Cuestionando, vamos a cuestionarnos el tema de la improvisación como terapia de vida. Bienvenido, Ron.
Muchas gracias por esas lindas palabras de introducción y Y por traer la impro a un espacio, vamos a decir, no habitual para ella. La mayoría de las personas pues la disfrutan, y eso está bien, como un entretenimiento, como ir a ver un show de improvisación en un bar, en un club de comedia, en una sala de teatro, en la calle, o de pronto hasta por alguna plataforma digital. Pero esta otra parte, digamos, más cercana al ser humano o en algunos casos al mundo corporativo, es una bonita ventana también para hablar de IMPRO.
Así que mil gracias por esta invitación. No, 100%. O sea, como que yo obviamente cuando pensé en hacer esto dije: será bueno hablar del arte de la improvisación con todo el tema del mindfulness, la salud mental, porque yo creo que hay demasiado misconception y es muy lejano ese concepto que se tiene en cuanto a la salud mental. Todo el mundo como que habla esto como algo dramático, o "encuéntrate y sana". Y siento que mientras más lo ves, o por ejemplo en mi caso, yo he intentado integrar la comedia y la improvisación como una parte de entender mi realidad. No sé cómo fue para ti. Me gustaría empezar preguntándote cómo entraste al tema de la improvisación y cómo la integraste en tu vida, como que cuál es el antes y el después de Ron sin y con la impro.
Ok, bueno, antes de eso me gustaría comentar un poquito sobre lo que decías de cómo hoy en día se aborda el tema de la salud mental y del autorreconocimiento y de otra cantidad de cosas, que al menos ahora se habla de eso. Y creo que eso es algo súper importante porque para muchos con esta, sobre todo diría, una tendencia muy, muy latinoamericana, muy iberoamericana, bastante machista, en donde pues el hombre no llora, el hombre no muestra, perdón, sus sentimientos, y en general no nos podemos mostrar vulnerables. Y eso hace un gran daño a la persona, al al humano como individuo, porque lo aleja de lo que somos. Somos seres que sentimos que nos debemos permitir los errores y, por supuesto, corregir sobre eso, no, sobre esa experiencia, y ver qué puedo atajar de allí, llevarlo a, como decir, ¿para qué? ¿Por qué me pasó esto? Ese análisis antes no estaba presente en el debate público, y mucho menos en lo que hoy en día manejamos, que son las redes sociales, a través de internet, que hace que te llegue a todo el planeta. Entonces te das cuenta, ah, pero es que un chino tiene la misma sensación, le pasa lo mismo que a mí. Ah, pero es que un colombiano, ah, pero es que a un alemán, ah, pero es que ni siquiera hablamos lo mismo, pero sentimos cosas similares y atravesamos por problemas similares emocionalmente con relación a frustraciones de trabajo, de pareja, familiares. Entonces, esa, el descubrir que eso no solamente me está pasando a mí, hace que lo, como que lo veas menos. ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí? Te das cuenta que es algo bastante común.
Dejarte victimizar, dejar el puesto de víctima para decir, o sea, y entender el para qué te sirve lo que te está pasando. Y es lo que tú dices, me parece increíble lo que estás diciendo, porque precisamente Yo estaba leyendo un autor que se llama John Pueblo, que es un ecuatoriano que se vino acá a EE.UU. con su familia inmigrante, y él escribe sobre todo el tema de que esta generación particularmente estamos como pasando como por un tema de awakening que nunca antes las generaciones, o por lo menos desde hace demasiado tiempo, habían pasado, no. Como que ya el hombre no, o sea, porque antes al hombre le dolía ser vulnerable, era como es una razón para que la gente me bulee.
Y como tú estás diciendo, claro, Y es que era peor aún porque lo sentías y ni siquiera lo podías expresar, o no te atrevías. Más que poder, no te atrevías ni siquiera en tu círculo más íntimo, entiéndase, tu panita, tu brother de la vida. Ni siquiera con esa persona muchas veces te atrevías. Entonces hay quienes hoy en día, vamos a hablar de mi generación, yo soy una persona nacida en el año 82, tengo 40 años en este momento. Entonces hay muchos que son Hoy en día sostienen esa actitud, es decir, no se han permitido cambiar un poco eso, romper un poco con eso y darse cuenta que lo sienten, que está bien. Creería que algunos pues lo transmitirán a siguientes, a futuras generaciones o a presentes generaciones, pero también muchas de esas presentes generaciones ya despertaron, bien sea por el acceso que hoy tienen a esa información o porque vieron en sus padres, en sus familiares, que se permiten Eso, y que no solamente lloran, no sé, el 31 de diciembre porque, porque están con la familia y se sienten nostálgicos, porque no lo aguantas, tienes 2, 3 traguitos encima, 31 de diciembre, todo el mundo dando feliz año, ahí te quiebras.
Entonces eres un volcán en erupción, llora.
Ah, pero mira, sabes, pero bueno, cerrando un poco eso que me parece importante resaltar, que nos permitimos ser vulnerables y mostrarnos vulnerables, y eso está bien. Cuento un poquito de qué es lo que yo hacía antes. Cuando me gradué del bachillerato, yo decido que quiero ser militar. Yo decido que quiero ser inesperado oficial de la Guardia Nacional de Venezuela. Estoy hablando del año 98 cuando yo me gradué, pero eso fue una decisión que fácilmente puedo decir que tomé entre el 95 y el 96, prácticamente.
¿Cómo? Justo con la entrada de Chávez, casi.
Sí, por ahí, por ahí realmente no era la efervescencia que derivó en el desastre, pero sí estaba en boga, claramente. Bueno, tenía que ver con esa locura, porque para ese momento todavía querer pertenecer a una institución militar era algo que, bueno, que se consideraba lo que Creo que hoy en día se sigue todavía llamando así una buena carrera, no, una carrera importante, una carrera que te sirva para ser un gran profesional. O sea, una cantidad de cosas que van, que la gente le endosa a un título universitario que realmente tampoco tiene que ver con la vida real. La vida de carne y hueso no tiene que ver con que finalices o no un estudio universitario. Todo va a depender en gran medida de tu capacidad para involucrarte en la vida profesional de manera activa, inteligente, basada en tus competencias. Adaptándote. Exacto, adaptándote. Y no porque lograste graduarte de una cosa. Sabemos de médicos, abogados, policías, administradores, contadores, lo que sea, piratas, y tienen su título de una gran universidad reconocida a nivel mundial. Eso no tiene una relación directa con el resultado de lo que va a ser tu vida profesional. Pero bueno, en ese momento yo creía que eso podía ser a lo que yo me podía dedicar, porque una carrera buena, segura y tal, qué sé yo. Y resulta que estando en tercer año, estando en tercer año de la carrera militar, en ese momento eran 5, ahora se estudian 4, me botan, me botan, el término militar es me dan de baja por deficiencia académica. Ok, porque bueno, reprobé una Valeria Itriago, estadística. Muy triste, muy decepcionado, porque bueno, porque tenía 18, 19 años, ya ni recuerdo, y se había acabado mi sueño o mi plan de vida. Yo había dicho, bueno, cuando tenga 40 años voy a ser teniente coronel de la Guardia Nacional.
Era como una proyección, porque tú sabes que vas a tener todo planificado, que estos 10 años va a ser tal, y en estos 20 ya tengo tal, y los me retiro.
A menos que, bueno, alguna situación haga que no te retarden en un grado o lo que sea, pero no son cosas que uno piensa. Uno dice, nada, yo voy a ir avanzando, voy a convertirme, yo voy a llegar a general de la Guardia Nacional, bla, bla, bla. Cuando eso sucede, que me voy de baja, quedo en un hueco, la verdad, en el que pues sí, en algunos momentos me Era más grande la sensación de tragedia en mi vida profesional que este tema de mostrarse vulnerable o no. Pues imagínate, además con la mentalidad de un militar, ¿no? Más cuadrado imposible. Pero bueno, me fui topando con la vida real y entro hasta hacer un curso propedéutico en la Escuela de Hacienda, en la ENAP, en Caracas, para estudiar aduanas. Y también ahí me Precálculo, creo que fue la materia que no pude.
Matemáticas destruyendo nuestra vida para siempre, por siempre. Been there, done that. Tranquila. Exactamente.
Entonces bueno, fue una micro decepción, digamos, porque como fueron unos 3 o 4 meses, lo lindo de ahí fue que empecé a descubrir la vida universitaria real, porque yo estaba en una universidad militar y tenía compañeros de promoción. Acá tenía panas que, bueno, que estudiaban en una universidad. Entonces, para mí el choque era que yo iba con la camisa planchada por mí esa misma mañana, el pantalón con el filo del pantalón, mis zapatos pulidos. Yo iba a la universidad a estudiar y yo llegaba al salón de clases y ahí estaban unos chamos con camiseta, con gorra, que además no se la quitaban al entrar al salón. Nadie se ponía de pie cuando entraba el profesor.
O sea, para mí era como un shock.
Cuando pude entender, ah, es que esto es así, dije, bueno, fui aceptándolo y fui adaptándome. Ya iba con franela, iba con un suetercito, no sé qué, pero jamás iría en short a ver clase en la universidad, jamás iría con una gorra. Y estas cosas que uno después va soltando poco a poco, no, cuando vas descubriendo tu verdadera personalidad y no la que han venido construyendo desde afuera. Luego me fui a los Estados Unidos. Me vine para acá, para los EE.UU., en el año 2002, ok, que para estudiar inglés y no sé qué, no sé cuánto. Al final fue puro wachu wachu lo que logré avanzar, pero regreso a Venezuela para estudiar Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello, ok. Allí hago el primer año de Derecho y ahí sí entro a una universidad de verdad, verdad, verdad, porque la ENA es una institución universitaria pero es una cosa muy pequeñita y casi como un colegio y toda la cosa, dicho por los mismos estudiantes ahí, no, que estoy trolleando. Y bueno, la verdad es que ha dicho, lo cierto es que entro a la Católica y era como wow, la universidad, módulo 5 para mí era, me acuerdo, me acuerdo. Y nada, poder estudiar en una universidad, salir entre una clase y otra, estar con compañeros de clases sentado en la grama hablando pendejadas, exacto. Y digo, guau, esto está muy lindo, esto está muy cool. Nada, pasa eso que llegan los exámenes finales, no estaba solvente económicamente y no se podían presentar los exámenes. Y bueno, terminé abandonando ese espacio y le quedé con una deuda a la Católica. Espero que no me la cobren. Y luego, finalmente, mi mamá, una vez más mi madre preocupada por porque su hijo estudie algo y tenga una carrera importante. A través de un contacto me ayuda a entrar a la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez en Palo Verde para estudiar administración. Y ahí había dos opciones, bueno, había educación y administración. Y administración, que fue la que yo agarré, estaba recursos humanos y mercadeo. Y yo dije: bueno, mira, lo más parecido a lo que, con lo que yo hago match es con las personas, ¿no? Entonces vamos a meternos por allí. Y empecé a estudiar recursos humanos y allí tú podías como elegir muy libremente tus cosas, ¿no? Tus materias. Y tomé muchas materias bastante adelantadas de la carrera que me enamoraron, por comportamiento organizacional, reclutamiento y selección, una cantidad de cosas que tenían que ver con una vida profesional que ya yo necesitaba. Ya yo tenía 20, 24 años, entonces ya tenía compañeros que estaban graduados de militar, ya tenía compañeros que estaban graduándose de abogado, ya tenía compañeros que estaban graduados de aduanero, y yo era bachiller en ciencias. Y eso que hoy lo puedo ver con risa y con humor. Porque él, porque, porque la comedia es tragedia más tiempo. O sea, cuando tú logras ver un evento trágico, pues claramente ahí le puedes ver el chiste. Pero en el momento no, en el momento yo estaba realmente dolido con la vida y decía: pero ¿por qué a mí? ¿Y por qué yo? ¿Por qué no lo logro? ¿Por qué soy tan malo en esto y en lo otro? Llega el momento en el que en el año 2009, por ahí por abril, descubro a través de Facebook una chica actriz venezolana que me gustó, me gustó su foto y empecé a hablar con ella, intercambiar likes en ese momento y toda la cosa, uno que otro comentario en los famosos estados de Facebook, en el qué estás haciendo. Me acuerdo. Y luego pasamos a mensajes directos, mensajes directos.
Ah, qué tal. Otro nivel.
Era como el chat, era como ese chat que era a través de mensajes. Y en una y otra cosa ella me dice que me meta a tomar un taller de improvisación teatral. Y yo, mira, perdón, ¿qué teatro? No, de verdad, mira, muchas gracias, entiendo que seas actriz, entiendo que estés buscando la manera de difundir la palabra del teatro, pero no me interesa. Bueno, ella insistió tanto en que tomara la clase, que tomara, que tomara, que tomara la clase. Y yo en algún punto cedí, dije: mira, sabes qué, tienes que aprender a leer entre líneas. Si ella te está queriendo llevar a ese territorio, porque la muchacha también quiere el bochinche.
Ok, claro, double intentions.
Fui a mi primera clase de teatro el martes 4 de agosto del año 2009, y eso me transformó la manera de ver cómo pararme frente a otras personas, cómo relacionarme con otras personas. Llegué al lugar, era una black box de teatro clásico, además en Caracas, en pleno centro, en las torres de Parque Central, lo que eran en algún momento los espacios del Grupo Actoral 80. Este taller de improvisación lo dirigía Lilbert Tovar, quien pues fue esa persona que me hizo conocer la improvisación en el teatro. Y recuerdo que ella me dice Ella pasa la lista y yo no estaba en la lista porque yo llegué tarde, o sea, no había cupo. Resulta que cuando pasa la lista ella dice, bueno, ¿quiénes no nombré? Y yo salgo yo, y yo feliz de la vida que no me haya nombrado, porque así me podía escapar. Yo sentía que todavía podía escapar. Y le digo, llego y le digo, mira, pero sabes que si no estoy ahí no pasa nada, déjalo así, yo me voy para mi casa. Después ella me cuenta que eso a ella le molestó muchísimo porque había gente afuera queriendo entrar al taller. Todo el mundo quería estar ahí y yo estaba como, bueno, no, no, no te preocupes, quédate, quédate. Yo, bueno, ok, está grosero, Ron, quédate, qué va a hacer. Ahí fue la transformación, ahí descubrí que me gustaba, que me parecía entretenido y divertido. Llego a mi casa, todavía yo vivía con mi mamá en ese momento, y estamos comiéndonos unas arepas Te estoy hablando de un tipo de 27 años que su mamá ya debería tener todo figured out, estar fuera de su casa, casado con hijos.
Vamos a contextualizar a la gente, ok, lo que debería, lo que debería ya un tipo de 27 años.
Y mi madre me dice: Roberto Carlos, tú ahora quieres ser actor. Fueron las palabras de mi mamá. Y pues por supuesto que le respondo: no, mamá, para nada. Yo lo que quiero es ver si cuadro con esta chica y bueno, ya está. Pero yo no No pretendo nada de esto, de esta actividad que ni siquiera entiendo bien de qué va. Bueno, resulta que eso era un taller casting. Ese taller finalizó con una muestra final, fue muy linda la muestra, la pasamos súper bien, y tenía además una, esa selección de casting. Cuando dicen quiénes quedan, me llaman a mí y yo digo, ok, bueno, vamos a hacer, vamos a hacer unas cuantas funciones más, esto está divertido. En esas otras funciones, quien dirigía en ese momento Improvisto, un show de improvisación teatral en Venezuela que nace en el año 2005, estoy hablando del 2009, ya el show estaba armadito, presente en el imaginario colectivo y dentro de los shows de improvisación que se producen en Caracas. Él va a ver esta temporada del show que yo, del que hice casting, y ahí dice, me llama a mí, y yo también digo, está llamando este tipo para jugar en el mundial de fútbol cuando yo ni siquiera pateo un balón, o sea, apenas estoy aprendiendo A dominar. Exacto. Y en el fondo, como lo que había aprendido en el taller de impro era decir que sí, y sobre todo ante una propuesta tan clara como esta, fue como, sí, voy a empezar a entrenar con el elenco de Improvisto. Además era una invitación a entrenar, ni siquiera una invitación a ser parte del elenco estable. Y yo dije, bueno, en tal caso que sea un error de él, ¿no? Que la cague él con esa decisión y no yo diciéndole que no a una cosa increíble que me puede transformar la vida. Y fue Improvisto el espacio donde definitivamente descubrí, y alguien desde afuera descubrió que yo servía para eso. Porque yo todavía no lo podía procesar, porque no estaba en mi cabeza en algún punto dedicarme a las artes, pensar que alguien podía a través del hecho artístico tener un oficio. Porque nos habían hablado de una profesión importante. Entonces uno se imagina, uno no imagina un actor, a menos que sea en Hollywood o en una telenovela, digamos, por un, por un, en un espacio más Venezuela, una telenovela exitosa en algún canal de los dos transmitían grandes novelas. Entonces era dentro de la mentalidad cerrada en la que uno se va formando decir esto no es posible. Y resulta que, bueno, 13 años después, o mejor dicho, 11 años después, vivo en los EE.UU., tengo una green card por habilidades artísticas. Y cuando me dijeron cuál es su habilidad artística, yo soy especialista en improvisación teatral. Ok, muestre sus credenciales. Bueno, entonces armé mi expediente con toda la cantidad de cosas que te piden, y resulta que sí. Entonces eso Eso es valioso. Cuando, cuando en el fondo puedes reconocer qué es lo que te mueve y dónde consigues ese punto medio de algo que te divierte con algo que te puede generar un ingreso económico decente para vivir dignamente, cuando además puedes conectar con otros y generar bienestar en ellos también, porque quién va a un show y se caga de risa pues la pasa bien, eso le genera bienestar. Y además descubres que es que no es que te gusta y que lo quieres hacer, es que te quieres meter hasta el fondo ahí. Coño, ahí está lo que llaman el famoso propósito de vida.
Es demasiado, demasiado bueno lo que me estás diciendo y me pone demasiado feliz, ¿no? Porque es precisamente ese espacio entre el lo que yo creo que debí ser, lo que yo no sé qué soy y lo que soy. Entonces, y todos esos temas de, y lo extrapolo porque me pasó a mí, no, cuando yo estaba haciendo esto es como, pero bueno, yo no estudié para ser podcaster, no, yo qué, o sea, tipo, porque, y cuando empecé a hacerlo, que estuve con mi micrófono yo sola hablándome a mí misma, porque en mi caso es un solo, yo no tengo un co-host que haga el programa conmigo. Es como todo lo que tú tienes es suficiente. Como que cuando te das cuenta de que no tienes que ser más especial o adquirir más cosas afuera de tu propia realidad, no, que te vienen cosas que tú nunca en tu vida pensaste que ibas a hacer porque estás pasando por un proceso demasiado doloroso en tu vida, o porque simplemente te atreviste a romper el tema del sentido del ridículo, no. Y ese sentido del ridículo, o sea, yo por ejemplo, si yo fui emocionada, extrovertida, toda mi vida yo hablo y hablo. Aparte tengo trastorno de ansiedad por hiperactividad, lo diagnosticaron hace poco y fue como, ah, ya entendí. Y en verdad, cuando vas creciendo y vas conectándote más con tu propósito de vida, no, para mí mi propósito de vida, y creo que conecta mucho con lo que tú estás diciendo de que hagas lo que tú amas te dé dinero y aparte ayudes a otra persona en un mismo, en un mismo círculo, es tan valioso, ¿no? Porque al final, al final tú no estás esperando. O yo creo que en ese momento, cuando tú empezaste al impro, tú dijiste, bueno, obviamente esto no va a ser mi fuente de ingreso toda mi vida. Cero. O sea, yo me imagino que cero lo pensaste.
No, o sea, pero había una luz, porque recuerdo que, bueno, que se trabaja, Improvisto siempre ha sido un show Improvisto como obra de teatro de improvisación, más allá de que tenía un elemento importantísimo, que es que se trabajaba mucho. Y cuando me refiero a que se trabajaba mucho, no es que— no me refiero al hecho de que tuviéramos muchas funciones, sino que había una entrega profesional para lograr eso. Es decir, que nos contratara una compañía de bebidas gaseosas masiva, que nos contratara una empresa de telefonía celular importante en el país, que tuviéramos la sala de teatro con 400 personas llenas jueves, viernes, sábado y domingo. Eso no era casualidad, eso era porque había un proceso de entrenamiento actoral constante, porque había un director artístico que nos retaba a poder sacar lo mejor de nosotros como artistas improvisadores especializados en comedia, porque ser un show de comedia, entonces herramientas técnicas de clown, herramientas técnicas del stand-up comedy, herramientas técnicas de personaje cómico, o sea, un trabajo real y profesional para poder lograr ese objetivo que derivaba en tener estas funciones que entonces eran bien remuneradas porque tenías cómo exigir. Mira, yo tengo un producto de primera calidad por esto, no solo porque tengo actores y actrices talentosas, sino porque es una chamba. Y tenía toda una estructura detrás administrativa, en el área de producción, en el área de administración.
O sea, es un, es una entrega, una entrega completa. Y una cosa, todo, todo tiene, todo tiene un proceso. Y cuando te entregas a ese proceso, y sobre todo confías en que el proceso es exactamente donde tienes que estar, y que van a haber días en que te vas a sentir mal, en que vas a sentir que actuaste malísimo, en que hay— y la gente te va a decir, y que no sé si te pasó a ti, no, a mí me pasó que a veces grababa episodios y yo decía, este episodio no le va a interesar a nadie, y llegaba gente y me escribía como que no tienes idea lo que significó para mí escuchar un episodio en donde tú decías que odiabas la Navidad, porque yo me siento igual.
Si mi esposa lo hubiese visto, te hubiese dicho eso.
Son personas que es como hemos pasado por tantas cosas, y el backstage, que me gusta decirlo, en tu caso es toda esta preparación, en mi caso es como solopreneur y como dueña de mi propio negocio, y lo que estoy creando ahorita. Yo tengo que investigar, tengo que leer, yo leo demasiado, y deconstruyo esas ideas en mi realidad y lo que la, mi visión del mundo, que para lo difícil en inglés cómo lo que yo siento y la forma, en tu caso, en la que tú actúas es cercano a otra persona que capaz tiene una experiencia de vida totalmente diferente, ¿no? Pero igual el mensaje sigue siendo el mismo, que es integrar eso como parte de tu vida para capaz aminorar. Hay una canción de Taylor Swift que a mí me encanta, de nuevo digo, y ella dice, hay una frase que a mí me marcó demasiado, ella dice: la vida es emocionalmente abusiva. Run. Y la repetí demasiadas veces y es como, marica, life is emotional abusive. O sea, ella lo dice en la canción y esa fue la única frase. A mí no me encanta Taylor Swift, pero esa frase te marcó. Que es, o sea, es como, sí, entonces ahora, ¿cómo tú improvisas, no? Y cómo creas y creas y creas de eso. O sea, porque es muy fácil. Y creo que la razón por la que yo quise hablar de la salud mental como algo normal, como sí, brother, o sea, hay días en que te vas a sentir en la shit y como que no lo vas a poder cambiar, porque si huyes a tus emociones, que es lo que normalmente uno como humano hace, ¿no? Y sobre todo nuestra cultura, que nos criaron con el deja llorar, vale, resuelve, si eres huevona, eres marica, y tú que sí, en verdad a mí me duele full, ¿sabes? Porque tenemos un poco información no procesada de la forma en la que nos criaron, de nuestro contexto social, político, económico, del ser humano.
Yo entiendo que son, yo entiendo que son territorios profundos. Y yo recuerdo haber visto psicología en cuarto año del bachillerato, pero evidentemente, como muchas cosas que uno ve en el bachillerato, no estás, no estás lo suficientemente atento a eso, al conocimiento. Estás más atento a las relaciones con tus amigos, qué sé yo.
Y es normal porque es parte del proceso, ¿no?
Exacto, sí. Entonces, ¿cómo luego se nos abandona en ese territorio por sumergirnos en el territorio netamente técnico profesional de lo que hablábamos hace un rato? Entonces, ¿a quién le toca hacerse cargo? Te toca hacerte cargo a ti, te toca hacerte cargo a ti, pero es que ni siquiera te dicen que te tienes que hacer cargo.
O que tienes que prestarle atención a esas cosas, o como que eso no importa, lo que importa es que tú a los 26. Típica reunión familiar latina o iberoamericana. Bueno, ¿y cuándo te vas a casar? Y tú que sí. Bueno, yo creo que quiero primero saber qué me gusta en la vida.
Es como, quiero saber si me gustan los hombres o las mujeres, ¿sabes?
Primero quiero saber, tener ese espacio para preguntarte, cuestionarte, ¿no? Y esto es porque la razón, mi propósito es, brother, cuestionarte todo, pero no porque sobrepienses ni porque te quedes, porque si te quedas aquí es como diferenciar tus pensamientos de lo que tú es, como cómo te sales de ti y dices odio lo que estoy haciendo, esta relación no me sirve para más nada, no quiero este grupo de amigos, ya no quiero este trabajo, ¿qué hago? ¿Quién soy? A mí este año comenzó en mi terapia con la pregunta de mi terapeuta. Y fue, ¿qué fuck? No, y fue, ella me dice, ¿quién es Valeria? Y, ¿cómo a Valeria le gusta que la amen? Y yo así, como que, ¿por qué? Nos educan para siempre amar como mujeres, ¿no? Y improvisar en el arte de ser mujer, que es como que, bueno, si cocinas bien eres un buen partido, si eres buena mamá eres un buen partido, si estás rica, sobre todo si eres latina, eres un buen partido. Y aquí, obviamente, cuando llegas para acá y Estados Unidos, y tú ves que los chamos a los 18 se van de su casa pasan 5 años en Tailandia y Taiwán descubriendo su propósito de vida, y obviamente tú no tienes esa oportunidad. Es como, pero en vez de victimizarte, dices, ¿qué pasa si puedo crearla ahorita?
Ahora, siempre, siempre ese ahora va a estar ahí para ti.
Lo que tienes que hacer es ser consciente, ser consciente y tomar esa decisión.
Que como no nos entrenamos para tomar decisiones, entonces ahí es donde aparece la improvisación teatral como técnica mágica y divertida para hacerlo. Porque para improvisar lo que tenemos que hacer es escuchar, aceptar y decidir.
Aceptar, aceptar, aceptar.
Son 3 cosas en principio. Ya luego podemos entrar en la complejidad artística de la técnica, ¿no? Que habla de dramaturgia, de personajes. Eso es otra cosa, pero en principio para comprender de qué va la improvisación es escuchar. Y cuando hablamos de escuchar no nos referimos solamente a oír, sino estar presentes en el momento para poder percibir todo lo que está a mi alrededor. Hace unos minutos, cuando empezamos la entrevista, todavía estaba mi esposa y mi hijo aquí en la casa, y eventualmente Luca hace un sonido de bebé, un bebé de casi 10 meses, pero eso no Yo estoy consciente de que eso iba a pasar y yo no podía estar a cada rato volteando para allá y toda la cosa. Más allá de que para quienes luego estén escuchando esto pueda ser evidente, ay, había en esa casa había un bebé, sí, pero yo también sabía que era que la chibi tenía, se iba a ir.
Entonces, ¿cómo te traes a ti al presente? Dices, ¿cómo lidio con eso ahorita sin distraerme?
No, manteniendo la atención, de pronto levantando un poco mi propio tono de voz para yo mismo seguir escuchándome y mantener la concentración. Porque es fácil que cualquier elemento que esté al lado, sobre todo cuando ya estás entrenado para improvisar, es mucho más fácil percibirlo todo. Entonces estás ahí y yo digo que ahora salió el sol, wow, siento que me está quemando un poco la luz. No, no pasa nada, Ron, son tonterías. O sea, pero todo eso está presente en mi entorno y a veces es bueno y a veces es malo. Pero siempre va a ser más bueno que malo porque te va a hacer estar presente.
No, me parece increíble. Me parece increíble.
Estar presente te hace entonces aceptar. Lo siguiente de escuchar activamente es aceptar. ¿Y por qué lo tienes que aceptar? Porque esa es la realidad, porque eso es lo que es. No se trata de que sea lo que tú quieres que sea, de lo que no quieres que sea. No, es lo que es. ¿Cómo te queda el ojo? ¿Te molesta?
¿Te agrada?
Ok, ahora tienes una, ahora tiene el siguiente paso que es la decisión. Escucho, por lo tanto percibo lo que está pasando, acepto lo que está pasando, y tiene las dos opciones. ¿Qué pasa si me gusta? Lo disfruto. ¿Qué pasa si no me gusta? Lo sufro y veo cómo lo transformo en algo que me guste. Porque en el fondo estamos buscando la felicidad, todos buscamos sentirnos conforme con eso. Y tiene mucho que ver con un ejemplo que ambos pudimos vivir cuando nos decidimos salir de Venezuela, vivir en otro lugar. Ah, que llegué a un lugar, entonces estoy haciendo un trabajo que a mí no me gusta, un trabajo fuerte que yo en Venezuela no hacía, hermano. Es tú aquí, tú ahora. Ya no es lo que era, ya no es eso que está acá.
Y creo que mucha gente sufre porque está atada a esa versión pasada de quién fue en algún momento.
Y de hecho, tratando de mostrarle un poquito a la cámara, si este es tu momento presente y este vendría a ser tu pasado y este sería claramente tu futuro, tú tienes que tratar de vivir aquí lo más pegadito de acá, de tu pasado, que de acá, que de tu pasado, que fue tu experiencia, que la tienes fresca y que no tienes por qué tampoco patearla. Y lo más cerquita de acá, que vendría a ser tu futuro, qué es lo que quieres alcanzar. Pero aquí, aquí concentrado, aquí, porque si no, estar muy pegado para el pasado te va a mantener añorando algo que ya no es.
Y al final, repite, y la gente no cree en esto, pero a nivel energético, yo que obviamente pasé por un proceso de yoga, o sea, como que mindfulness, yo medito todos los días, es Si tú le huyes a eso que fue en algún momento y no entiendes el para qué te funciona, para construir lo que eres ahorita, lo que tú estás diciendo en este momento, de lo que pase de ahí en adelante va a ser una reproducción de lo que ha estado pasando todo el tiempo en tu vida.
Es como, tienes que aprender a soltar. Entonces, lo bonito de la improvisación como técnica, siempre lo digo como técnica, Es eso, te entrena a estar presente, te entrena para escuchar, te entrena para aceptar, te entrena para tomar una decisión, y una decisión que no sea simplemente algo ocurrente, lo primero que te viene a la cabeza, sino una decisión pertinente con lo que acabas de escuchar, lo que acabas de aceptar. Esa decisión va a ser pertinente si estás presente, si te lo permites. Que es otra cosa buena que tiene la impro, que Como es un clima de creación artística, de juego, desde el juego, entonces no vamos a valorar algo si está bien o si está mal, sino qué es. Y con ese entrenamiento artístico y con ese entrenamiento de vida, tú lo puedes llevar y decir, ok, los polos, quería ir a la playa, amaneció nublado, pues ya no voy a la playa. Que tenía 2 meses sin ir para la playa y que hoy era el día que podía y que ya no voy a poder dentro de 2 meses más. No vas a la playa, o vas a la playa nublado, pero tomas una decisión, pero no te quedas enfrascado en qué era lo que querías. Empiezas a vivir lo que tienes enfrente porque es, es tan sencillo como eso, es No lo puedes cambiar tal cual como es. Lo único que puedes es adaptarte a lo que es.
Y no, mientras más, mientras más tratas de cambiarlo, no, mientras más tratas de cambiarlo, más doloroso es. Eso es lo como que lo que yo he entendido. Es como porque de verdad te das cuenta que hay un momento en que no, no se puede. O sea, y aunque tratas de correrle a eso, porque tratamos de controlar tanto, y me pasaba, yo me desesperaba, pero ¿por qué esta persona no quiso estar conmigo si yo fui? Pero ¿por qué este trabajo no se me dio? Sí, pero ¿por qué esta beca no se me Sí, entonces es como, o lo uso para crecer o lo uso para hundirme, porque al final yo puedo ser mi mejor amiga o mi peor enemiga. Es una decisión de vida lo que decide uno. O sea, a mí me parece que a veces nosotros somos como que nuestro peor bully. Cuando tú no te crees algo, cuando tú no te crees que te mereces amor, cuando tú no te mereces que que éxito, cuando tú no crees que tus ideas o quién tú eres es suficiente. Y con el suficiente no es un es que ya soy el papá de los helados, es un lo que soy ahorita es lo que puedo ser con las herramientas de conciencia que tengo, ¿no? Es muy fácil culpar a nuestros amigos, a nuestra familia, a nuestra pareja de que seamos de cierta forma, en vez de decir como que hacernos conscientes. Yo tengo que en verdad improvisar todo el tiempo en mi vida, y como que las cosas que me van a pasar siempre van a hacer una decisión de yo ser o mi peor enemiga o mi mejor amiga. Yo creo que yo una vez, una, una vez, y me encantaba el teatro, pero yo soy más como que dramática, entonces me gusta que si Shakespeare, sabes, como que el drama, la literatura oscura, clásica, sí, exacto, toda esa historia. Y obviamente tiene una explicación muy lógica porque también me encanta la comedia, y yo en verdad soy una persona muy extravólica, sabes, como que yo hago reír a la gente, jodo con la gente, como que me gusta hacer como que ese factor de luz. Ahora, ahora estoy pasando como con una etapa en mi vida, entonces estoy me convirtiendo más en una ambivert, que para decir el término es como que una mezcla de extrovertida, es una persona extrovertida y una persona introvertida, y estoy como que antes me gustaba, o sea, el otro día fui, agarré una birra, obviamente en En diciembre pasó un cambio que para mí fue: estoy sola. Y en inglés hay una palabra que es loneliness, que es estar sola, y solitude, que es la soledad como tal. Entonces, obviamente, para mí fue como que siempre me victimizaba y siempre decía que, hola, es que me abandonaron, que mi familia se fue, que este carajo no quiso estar conmigo, que no logré esa beca, que estoy en este momento acá, estoy, tengo.
Y es como todo lo malo, claro, todo lo negativo.
O sea, obviamente es como Ahora paso en el camión y digo, marico, qué rico es poder estar sola y decir que arrecho poder estar sola y bailar en la sala mientras cocinas tu vaina, así no tengas nadie que esté contigo físico ahí. Tipo una Valeria Itriago que fue y literalmente improvisó. Agarró un día, dije, marico, sabes que quiero una birra, pero no quiero ver a nadie. Agarré, me fui a un bar solo y me senté a tomar una birra y lo que hice fue observar. Obviamente había un jevo al lado y él: ¿Chiqué? Y yo que sí.
Súper pen.
Here we go again. Pero bueno, no importa. Y otra vez la infra, como que ahora qué haces para sacártelo de encima, sabes. Es como, eso para mí es lo único que te permite vivir una vida plena.
Y reconocer lo que tú mencionabas al principio, que eres suficiente, que todo lo demás llega a complementarte. Yo creo que, y en estos días lo conversaba con alguien, el tema de, yo defiendo que en principio, queramos o no, somos lo que somos, es un individuo, ok. Y yo tomé la decisión como individuo de sumar a mi vida y de que esa persona pudiera sumarme a experiencia, compañía, trabajo en conjunto, la persona con la que me casé, ok. Y eso no significa que yo tengo que abandonar todo lo que soy o lo que a mí me hace feliz por esta persona. Importantísimo, hay que ponderar lo que los dos somos por separado y lo que los dos somos juntos. Claramente, de acá, de esta familia que decidimos crear, es una cosa, pero cada quien sigue teniendo como individuo metas y frustraciones, situaciones individuales. E igual creo que sucede con ahora nuestro hijo. Tenemos un bebé, es una gran responsabilidad de vida haberlo traído al mundo, y claramente tenemos que velar por su bienestar de aquí hasta que se acabe la existencia de esas vidas, porque es así, es así, plano terrenal. Pero eso no quiere decir que entonces yo ahora abandono mi vida, mi vida y mi individualidad, y que eres tú por él y tu proceso. Sí, no puedo abandonarlo, tiene que ser parte de lo que ahora forma parte de otro rol, otro rol, Ron como papá, Ron como esposo, Ron como individuo, Ron como humano, porque hay cosas del ser padre que no necesariamente son de Ron, el individuo artista. Por ejemplo, se cruzan, por supuesto, se atraviesan unas y otras totalmente, conviven juntas, pero en principio soy eso, soy un individuo que tiene que velar por su estado físico, por su estado mental, antes de salir a velar por el estado de salud mental de mi familia, el estado de salud mental de mi hijo. De mi esposa, de mi mamá, de mi hermano, lo que sea.
No, que la gente no cree esto, y eso es demasiado importante, porque, Ron, yo creo que sobre todo mis papás, por ejemplo, no, yo sí acepto y acepto que como que cada quien hace lo que puede con el nivel de conciencia que tienen para el momento que estaban viviendo, no. Obviamente siento que ahorita tenemos muchas más herramientas. El que esté loco ahorita es porque quiere. Yo creo que como que decidir querer ser mejor. Y mientras no se trata de un tema sanar, no tiene que ser cheesy ni, ay, cállate, o sea, ¿qué estás hablando? Es como sanar es tan necesario porque cuando nos damos cuenta que todos estamos conectados, que todos estamos conectados y que somos uno solo, entiendes que sanarte tú primero y tener tu mundo interior demasiado clear, o sea, tener las cosas buenas y las cosas malas que son parte de ti, no dejar las cosas malas de un lado, sino saber cómo desde la aceptación, que tú lo dijiste, las trabajo, ¿no? Y soy una mejor persona para poder, capaz cuando tenga hijos, o sea, yo pienso cuando tengo hijos, yo digo, pero como que yo quiero estar demasiado bien, porque antes era aún quiero tener un buen trabajo, quiero tener demasiado estatus, quiero poder darle a mi hijo todas las cosas que capaz yo no tuve en mi momento, y es como, brother, Yo siempre le digo a mi mamá, cuando hablo con ella, yo le digo: a mí me hubiese sabido a culo que tú me hubieses pagado las cosas, pero que tú hubieses sido feliz siendo mi mamá. Como que esa dinámica en donde tú te hayas respetado a ti, hayas como que te hayas dado cuenta y has sido consciente de que para mí también como hija es importante que tú estés bien. Coño, es demasiado difícil, ¿no? Pero es demasiado necesario. Yo creo que la razón por la que al final terminó con este podcast es porque yo digo, yo no soy un coño, vale, yo no sé un coño. Yo acepto, yo digo desde la humildad que es ese proceso, igual como tú estás diciendo, que actuar viene con aceptar y tomar una decisión desde la meditación. Y desde, por ejemplo, cada vez que yo me levanto y escribo en mi pizarrón lo que voy a hacer en el día, es una decisión que yo tomo de— y hay días en que me siento en la mierda, Roma, días en que no me quiero parar de la cama, y digo, pero yo tengo que hacer estas cosas porque sé que con estos hábitos me voy a sentir mejor.
Con esos hábitos y con esa disciplina te va a hacer sentir mejor, te va a generar bienestar y crear ese balance.
¿Qué le dirías tú, Ron, al Ron, a ese Ron que quería ser militar? ¿Cuál sería el mensaje con el Ron que tú eres ahorita, no? Con todo lo que, con todo lo que has vivido, ¿qué consejo le darías si fuese tu hijo? Imagínate que tú eres tu propio hijo y estás en ese momento, ¿no? ¿Qué te dirías a ti mismo?
Le diría que todo va a estar bien que aprenda mucho, que viva esa experiencia al máximo, porque creo que de allí es de donde yo hoy en día tengo muchas cosas que aprendió ese Ron de 16, 17, 18 años. Recuerdo mucho de la disciplina militar, de la rigurosidad del militar que de alguna forma la traía un poquito en el bachillerato. Yo pertenecía a la banda show del colegio, pero era semi militarizada la cosa, entonces había una disciplina ahí. Aunque era, hacíamos música y la pasamos bien, era todo el tiempo como bochinchar y eso, bastante profesionalmente, aunque éramos todos músicos amateurs. Llegué al mundo militar y el shock, el shock fue más por tener que separarme de mi familia, tener que muy chiquito aprender a relacionarme de esa manera con un mundo totalmente nuevo para mí, y entender que esa iba a ser mi vida profesional. Pero no, no, no, no sé, le diría, de allí aprendí y pude como reforzar esos valores que tenía, valores de además de solidaridad, de camaradería, que se gestan dentro de la escuela entre los compañeros de promoción. Creo que eso es importante. Yo tengo buenas amistades del mundo militar. La mayoría de ellos no están, no son militares hoy en día, están regados también por el mundo, y son personas con las que, aunque es probable que muchos desde ese año 2002, cuando me fui de baja, hasta ahora no haya vuelto a ver más nunca, sino de pronto por ahí cuando apareció Facebook y esto, son personas con las que conecto muy rápidamente. ¿Por qué? Porque se genera esa conexión, familiaridad. Sí, hay una familiaridad, hay una cosa ahí que como que solo entre nosotros pudiéramos entender eso. Entonces le diría a ese Ron que todo va a estar bien y que van a pasar bastantes cosas desagradables a nivel profesional, pero luego vas a llegar a un lugar en donde también te van a pasar cosas desagradables a nivel profesional, y vas a entender que la vida es así, que la vida es de altos y bajos, y que tú decides qué haces con eso.
Nunca lineal.
Ni tampoco vas a estar todo el tiempo abajo. Entonces, entender que si arrancaste aquí, puedes ir aquí, pero que lo lindo sería que busques la manera de estar aquí como en un, en un, en el medio, ahí moviéndote con esa ola y balanceándote. Yo he tenido episodios artísticos en donde me he presentado en salas de teatro frente a 3000 personas donde cuando dicen tu nombre la gente grita y aplaude y se cagan de risa con un chiste, y es increíble la sensación. Puedes sentir como que el aliento del público gritándote ahí en el escenario, ¿no? Así como he estado en presentaciones en donde hay 10 personas de público que no la están pasando bien, que a lo mejor tú estás dando el todo por el todo en la cancha y no se puede concretar el objetivo. Entonces Esa sería un ejemplo de dos extrapolaciones, ¿no? Y si me quedo con esta, el ego se me va a la mierda y digo, sabes qué, yo soy una verguetriana, nadie va a ser comedia como yo. O aquí digo, sabes qué, me retiro, me voy, yo no puedo vivir así.
El balance en el medio siempre.
Y acá te puedes surfear esa ola y la puedes pasar bien y puedes tener funciones increíbles, puedes tener otras no tan buenas. Pero siempre consciente de decir, ok, tengo que mejorar esto, tengo que regular acá, tengo que subir por aquí, siempre cuestionándote, cuestionándote. No simplemente bajarte del escenario y decir siempre, coño, no, marico, la partí. No, no, no, no la partiste. Hoy no la partiste, hoy te fue bien, hoy saliste ileso. Hoy la partiste, hoy la cagaste, hoy no conectaste con el público. Es darte cuenta de eso y eso te hace un buen profesional. Específicamente. Y otra cosa, que es el famoso síndrome del impostor, que también hoy en día se puede hablar mucho de eso, porque a ver, no sé en qué momento alguien hizo ese enunciado, pero es algo que muchos, y sobre todo en el mundo artístico, sufrimos, ¿no? A decir, no, pero es que eso no se va, eso no, la gente no le va a gustar, no, es que, ¿cómo?
¿Para qué? ¿Para qué me voy a atrever a? ¿Para qué me voy a atrever a? ¿Para qué? Si ya a la gente le gusta esto. Y tú te sientes así en una cárcel interna de que si ya no quiero hacer más eso.
Exactamente, exactamente. Pero, pero bueno, nada, es la vida y sus vueltas.
No, creo que es increíble, es increíble lo que estás diciendo. Y el mensaje al final, que al final la improvisación es una herramienta más, no, y que tú la vives de lo que tú haces como tu pasión de vida. Así como que yo puedo estar haciendo lo que estoy haciendo ahorita como creadora de contenido, viviendo Y diciendo como que, ¿cómo hago yo de mi vida? No, porque nuestro cerebro tiene todo lo que necesitamos para dar valor y es tan difícil y lo usamos tan poco. Es como, vete para adentro. O sea, ¿qué hace un buen artista? Un artista que pasa por un periodo de sufrimiento y logra expresar en un arte o en una canción lo que sufre. O sea, Adele, o sea, tipo, sus mejores álbumes, y porque yo la amo, no, es como tú sientes la jefa, el dolor de la jefa, y del dolor entiendes que lo necesitaba para ser la persona que ahora se acepta en soledad, no. Van Gogh en su arte, sabes, como que es como que todo ese proceso de cuando te das cuenta de que simplemente no puedes. Lo que pasa es que el problema cuando te quedas encerrado en el dolor por el síndrome del impostor, que antes no era como que una posibilidad, no. Ahorita yo siento que tenemos todas las herramientas, sin importar de qué generación seas, de qué sexo seas, de qué contexto social, como que tú te decides quedar en una burbuja es tu responsabilidad, no es de más nadie. Y no, me encantó, me encantó el diálogo. Súper, en verdad súper feliz de haberte tenido. Y oficialmente eres mi primer invitado en Cuestionando en las entrevistas. Y obviamente, obviamente te quiero preguntar para que la gente que esté interesada sepa dónde te pueden contactar, qué estás haciendo ahorita en Miami, si vas a tener un tour pronto, si estás en Nueva York, por favor avísame.
Obvio, te avisaré. Estuve en Nueva York el año pasado.
Sí, yo leí, yo cuando estuve leyendo, investigando, vi que tuviste un tour. Pero cuéntanos un poquito más de qué tiene Ron ahorita, qué ofrece Ron ahorita.
Bueno, acá en Miami tengo la Impro Machine, que es mi compañía de teatro de improvisación, en donde producimos distintos talleres de formación artística para quienes quieren llevar la improvisación teatral a espacios de teatrales, a espacios de entretenimiento, pero también una como una ramificación de talleres de improvisación para la vida en general, para comprender esto de escuchar, aceptar, decidir, tomar esas decisiones en caliente que a veces no nos pueden agobiar. Bueno, con la impro entrenas esa posibilidad de estar más presentes aquí, aquí y ahoritica, como digo yo, trabajar junto a otras personas, poder lidiar con ese choque de: pero es que eso no es lo que yo quiero. Bueno, aquí tienes que ceder. Aquí entrenas a ceder, a hacer. Estás al servicio de la historia y estás para hacer brillar al otro, y el otro está en el escenario para hacerte brillar a ti. Y entonces eso empieza a ser, aunque suene muy naive, empieza a ser muy lindo porque realmente me empiezo a despreocupar por ser el que lo hace bien, sino simplemente por estar. Hay un libro, yo creo, lo que pasa es que tengo muchos libros acá.
Tráelo, tráelo. Aquí hacemos recomendaciones de libros, de podcast, de películas.
Son unas intensidades de improvisación, Arquitectura de una Impro.
OK.
La vida es una improvisación, de mi gran amigo Piolo Juguera. Esto es una belleza de libro de impro. Esto es otra locura de libro de improvisación, La Sabiduría de la Improvisación. Y la última guinda del pastel que me llegó hace poco es Mentalidad Impro: Cambia tu mente, cambia tu organización. Esto es como más aplicando la improvisación teatral al mundo corporativo y cómo estos, sí, estos fundamentos de la improvisación, de estar más presente, de construir en equipo, en vez de estar preparado y solo aferrarte a la planificación, cómo eso te puede ayudar a simplemente relacionarte mejor. Yo no estoy diciendo que te va a cambiar la vida y que ahora te vas a dedicar a la improvisación teatral y vas a ser un director de espectáculos de impro como yo, o actor de improvisación, o que vas a tener una herramienta extraordinaria, pero son herramientas para la vida. Bueno, este es otro que tengo aquí también, Impro Dinámica.
Todo eso me lo vas a pasar porque los voy a colocar en la descripción del episodio para que la gente pueda verlos, y le colocamos el link de Amazon para que de una vez vayan y lo compren.
Claro, vale. Bueno, algunos están en Amazon, otros están en una plataforma de improvisación de un amigo mío que se llama Feña Ortali.
Bueno, ¿está en Venezuela?
No, no, es argentino, vive en España.
Ok, ok.
Pero otros sí los compré, los he comprado por Amazon. Decía que esto son herramientas para la vida que te ayudan a estar presentes en el aquí y el ahoritica, como decía hace un rato. Que aunque también sostengo y defiendo, digo con responsabilidad, que mis talleres no son terapias porque yo no soy terapeuta, no he estudiado, no estoy certificado para eso, no quiero hablar de puertas que se puedan abrir en un taller y que después yo no sepa cerrar. Sí, pero sí termina siendo algo terapéutico, dicho por los mismos participantes, porque al taller llegan personas, llega un abogado, llega un doctor, llega Valeria Itriago, una ingeniera que no se dedica al mundo artístico, que no está involucrada con el mundo artístico, pero una vez que llega se permite entrenar esto de la improvisación, dice: wow, llegué a mi casa y me sentía relajada, sentí que pude estar 3 horas sin estar metida en el celular, porque bueno, porque en la clase no se puede tener celular en la mano, sabes. Entonces es como desconectar para conectar, cómo me conecta. Con la alegría y con el bienestar. Entonces, nada, yo, más allá de que sea algo a lo que yo me dedique, yo recomiendo que la gente se acerque a la improvisación porque te rompe la cabeza. Y algo que me ha pasado, ahorita estoy dándole clases a adolescentes, ok, son estudiantes de teatro, y yo les estoy dando clases de improvisación teatral. Entonces vienen de trabajar con técnicas de teatro de texto, de creación de personajes, de cine, de televisión, y esto les rompe la cabeza. Y yo le decía ayer, les decía: esto se trata de que aquí tu opinión vale, y esto llévatelo a la vida también. Les decía: tu opinión es, para mí, en este espacio de creación, tu opinión es importante porque tu opinión es tu decisión creativa en el escenario. En la vida también tu opinión es importante, pero que te quede claro que tu opinión es solo eso, tu opinión. No es una verdad, no es una verdad que vas a imponerle a los demás, pero tienes todo el derecho de decir, de dar tu opinión. Entonces, ¿qué es lo importante aquí? Que cuando vayan a dar tu opinión, lo hagas con respeto a la opinión del otro y que lo hagas con argumentos. No, no, una malcriadeja, porque sí, porque si no, no, no. Eso sería una estupidez. Entonces todos en gran medida valorando la posibilidad de poder expresar lo que quieren hacer, porque además son chamos entre 13, 14, 15, 16 y 17 años que muchos de ellos lo que están recibiendo de algunos espacios de formación o de la vida misma es la gratificación instantánea, la aprobación de los demás, Valeria Itriago, y una cantidad de cosas que no tienen que ver con la vida real. La vida real se trata de tú sentirte bien contigo primero como individuo, Y luego ir poco a poco acercándote a otros espacios donde con lo que eres es suficiente, siempre y cuando respetes el espacio del otro.
Gracias, gracias por estar aquí, por abrirte obviamente a un espacio que capaz es diferente a lo que estás acostumbrado, sobre todo por compartir tu experiencia, no, porque yo creo que compartir las intimidades y la experiencia desde nuestra realidad. Toma guáramo, ¿no? Como que aceptar que en un momento estuvimos perdidos y no sabíamos quién éramos, e hicimos cosas que capaz no nos gustan o que ni de vaina haríamos en esta realidad que estamos viviendo. Es complicado, pero creo que así es la vida. Estoy súper honrada de haber tenido este espacio contigo, y nada, espero que tú lo hayas disfrutado también, que hayas disfrutado el espacio, este proyecto está comenzando, pero estoy muy emocionada, muy feliz de poder tener personas como tú aquí hoy.
Ahorita, oye, muchas gracias, muchas gracias, Valeria, de verdad. Creo que mientras más espacios así existen, que la gente pueda abrirse y comentar lo que, lo que siente, lo que atraviesa, y que eso pueda conectar con otras personas. Eso, eso está lindo. Así que te felicito, te agradezco también la invitación, y pues nada, pa'lante. Que sea la primera entrevista de muchísimas que continúes haciendo y que logres tener el alcance mediático que esto requiere además, para que se siga propagando un mensaje de bienestar, de que está bien sentirte mal, de que está bien entristecerte, pero está bien renacer, y está bien cambiar de ramo, y está bien hacer cosas al mismo tiempo. Es consciente de que no las vas a poder hacer todas exactamente al mismo tiempo, pero que puedes estar atendiendo distintas emociones e intenciones. Así que pues nada, mucho éxito con un besote, y estamos hablando en contacto. Seguro.
Chao, chao.
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