In this short, a speaker recounts experiencing an earthquake while alone in Valencia, describing cracked walls and damaged tiles in her apartment. She notes that her husband was not present, leaving her to face the event solo. Fernando Celis acknowledges her situation, and the speaker expresses gratitude for his support, explaining that he has helped her continue her work providing accompaniment programs for families with neurodivergent members. She emphasizes her daily role in guiding these families through diagnosis and challenging moments, highlighting the importance of community and faith‑based encouragement during crises.
Y claro, nos metimos en un sitio para que— porque tenía miedo de que se cayese. Gracias a Dios, estoy en Valencia, no pasó a mayores, solo son grietas en el departamento y solo baldosas.
Tú estás en Valencia y eso te sucedió en Valencia.
En Valencia. Y estabas sola con él, no estaba más nadie, que generalmente está mi esposo, pero no estaba. Entonces, el de gestionar ahora parte de mis programas de acompañamiento y que tú hayas hecho esto para mí es vital, porque yo día a día trabajo con las familias con neurodivergencia y les digo cómo enfrentarse al momento del diagnóstico y cómo enfrentarse a momentos duros que tienen que ver con esto, porque son diariamente.
Que quería comentarle en el grupo cuando estábamos en el pequeño, pero no dio el tiempo porque todos estábamos hablando, y lo bonito poder también escuchar a otras personas. Primeramente, darte gracias, Fernando Celis, por este espacio. Así como todos lo han dicho, ha sido respuesta de Dios. No sabía cómo poder ayudar y no quería ayudar de una manera loca, ¿no? Y el poder, cuando tú abriste este espacio, fue como también respuesta a oración para mí. Así que agradezco a Dios primeramente y te agradezco a ti, y le doy las gracias a cada una de estas personas que están dedicando su tiempo para poder aportar y ayudar a otras personas. Y aprovechar este espacio de decirles a cada uno de ustedes que somos y que son un regalito de Dios, que son una bendición y que son un milagro de Dios. Y el poder tener esta oportunidad de ayudar a otras personas, ello nos va a ayudar muchísimo a nosotros dentro de toda esta tragedia. Qué bonito que podamos ver la mano de Dios a través también de cada uno de nosotros, ser instrumentos bonitos. Y que podamos agarrarnos de él, que es la fuerza mayor, para que nos pueda ayudar a implementar correctamente las herramientas y poder ayudar a todas estas personas que Dios nos va a mandar a cada uno, por la cual él sabe quién cada uno podemos ayudar. Pongamos en oración que Dios nos mande a cada uno como coach, como terapeutas, como psicólogos. Como la chica dijo que no era certificada como coach, pero es voluntaria, que nos puede enviar a cada una de esas personas que él sabe que nosotros podemos ayudar. Así que voy a orar por todo este espacio y darle las gracias, darte las gracias otra vez, Fernando, por esta oportunidad.