British royal brides need the monarch's approval for their wedding dress. The tradition traces to Queen Victoria and requires white or cream, long sleeves, and covered shoulders. Orlando Mancini explains how the dress enforces royal standards while raising questions about its place today.
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La tradición de que el vestido de una novia real sea aprobado por el monarca reinante antes de su boda es una práctica arraigada en la monarquía británica. Esta norma establece que los vestidos deben ser de color blanco o crema, con mangas largas y sin mostrar los hombros ni el escote de la novia. Aunque pueda parecer restrictiva para algunos, esta tradición tiene profundas raíces en la historia de la realeza británica. Se remonta a la reina Victoria, el inicio de esta costumbre. En su momento, la elección de un vestido de novia blanco fue considerada peculiar, pero eventualmente se popularizó y se convirtió en la norma para las bodas reales. Desde entonces, los vestidos de novia blancos han sido un símbolo de pureza y elegancia, y su aprobación por parte del monarca refuerza la importancia de mantener las tradiciones en la monarquía. Aunque algunos puedan cuestionar la relevancia de esta tradición en la sociedad contemporánea, el proceso de aprobación del vestido sigue siendo una parte significativa de la ceremonia real.