La Reina: ¿Podrías mantenerme con vida para eso? Me gustaría ver mi Jubileo de Platino

Spanish-language YouTube commentary by Orlando Mancini recounting newly revealed details about Queen Elizabeth II’s final months. The narrator summarizes Paul Burrell’s new memoir (The Royal Insider, release date given as 11 September) which describes efforts to prolong the Queen’s life so she could attend her Platinum Jubilee, changes in routine and diet, and small gestures from Balmoral. The piece contrasts memoir revelations with the official registered cause of death (recorded in Scotland as 'old age' and the time 15:10 on 8 September 2022), mentions prior publications and claims (Gilles Branded suggesting multiple myeloma; Boris Johnson suggesting bone cancer), and notes reactions and roles of family members (Charles, William, Camilla, Kate, Harry). The segment closes by inviting viewer responses about Kate’s reception at Wimbledon.
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Y atención, porque se han revelado las cuatro palabras que pronunció la difunta reina Isabel al conocer su diagnóstico que acabaría con su vida meses después. Fueron estas. Bueno, es una pena. Cuatro palabras escuetas. Así habría respondido Isabel II cuando sus médicos le advirtieron que el tiempo se acortaba y según nuevas revelaciones, pidió algo tan humano como imposible, que la mantuvieran con vida hasta el jubileo de Platino. Hoy contamos ese tramo final con la sencillez de quien se sienta a recordar. Y es que el ex mayordomo Paul Barrell, recordarán ustedes el que acompañó durante muchos años a la princesa Diana, coloca la escena en su nuevo libro denominado The Royal Insider. Con fecha de salida el 11 de septiembre. Sus páginas describen disciplina y silencios, nada solemne, simplemente orden, que fue lo que caracterizó a Isabel II durante todo su reinado. Un día a la vez era lo que quería la monarca. Esto con el objetivo claro de poder llegar a ese jubileo que se celebraría un año después de conocer la noticia y que por fortuna tuvimos la oportunidad de cubrir. En ese retrato aparecen gestos pequeños, transfusiones, descanso pautado, una cocina distinta. Y lo digo porque los chef reales que ya no trabajan en palacio han filtrado cuáles son las rutinas, cuáles son los platillos que ellos prefieren y al mismo tiempo los diferentes tragos. Pues bien, los clásicos tragos como el Gin Antoni, el Dubonnet, los martinis, quedaron a un lado en la reina. En la mesa ahora predominaban zumo de manzana para poder alargar un poco la existencia de la monarca y los domingos un zumo de tomate a modo de permiso. Esto lo revela Burrell en su nuevo libro y lo escribe sin subrayador, como quien enumera costumbres y las cambia de sitio para ahorrar energía y estirar el calendario hasta el festejo. Al mismo tiempo, el rastro oficial no se mueve. El certificado de defunción registrado en Escocia hablaba de vejez sin añadidos. Así nos llegó a todos los medios de comunicación que cubríamos el fallecimiento de la monarca. Es el documento que cierra el expediente público y fija las 3 de la tarde con 10 minutos del 8 de septiembre de 2022 como la hora exacta del fallecimiento de la monarca. Lo demás es contexto y biografía. Lo demás son recuerdos que perdurarán en la memoria de las personas que estuvieron al lado de la difunta reina en sus últimos instantes. Y en 2022, el escritor Gilles Branded publicó Elizabeth, un portarretrato íntimo. Allí apuntó a un mieloma múltiple, una explicación posible para el cansancio, la pérdida de peso, las cuestiones de movilidad de los últimos meses. Y no hubo confirmación del Palacio de Buckingham con relación a esto que se filtró ese mismo año de su muerte. Quedó como una pieza más del mosaico. Ni tampoco un parte médico. Y un año después, otra voz pública añadió una línea. Recordarán ustedes al ex primer ministro Boris Johnson. Él escribió que la Reina habría enfrentado un cáncer de hueso alrededor de un año antes de morir. Tampoco hubo confirmación del palacio con relación a estas declaraciones. Y es que el papel oficial siguió siendo el mismo. Vejez Como se nos filtró a la prensa, las memorias y las columnas, en paralelo, siguieron dibujando el contorno y había mucha especulación. El lugar del adiós prácticamente fue el de siempre. Balmoral, donde la reina pasó siempre todos los veranos, era su lugar preferido de descanso. Un paisaje conocido, campo, aire frío, protocolo reducido. La casa funcionó como santuario. Menos flashes, más cuidado. No había filtraciones. Las últimas semanas transcurrieron con esa cadencia de rutina que no busca impresionar. Puertas que se cierren, sin ruido personal mínimo, La vida quedándose en lo imprescindible, como si todo se acomodara para que el calendario alcanzara, que por fortuna alcanzó, debido a que la Reina posó en el balcón con su familia, arropada por el rey Carlos y sus nietos, y el público pudo ver por última vez en público a la Reina Isabel II. Él es mayordomo. B. Barrell insiste en esa discreción. Un círculo pequeño sabía, y el resto se mantenía a la distancia. Algo que lograron con varios miembros de la familia real, entre ellos a Meghan Markle. ¿Recuerdan ustedes que el príncipe Harry llegó tarde a despedir a su abuela debido a que se le impidió que fuera con Meghan? Y esta palabra tal vez puede sonar demasiado extrema, impedirle. Se le sugirió que fuera solo. Llegó horas después del fallecimiento de la monarca. La reina ya tenía 96 años. Estiró el tiempo con un método muy menos actos, más pausas, menos ruido, ya que el objetivo seguía siempre allí, mostrarle al país el jubileo. Y el país la ve de pie. Recordarán ustedes, estuvo de color como de costumbre con sus atuendos y también tenía un bastón. Una presencia breve que alcanza para fijar la postal, lo esencial sin sobreactuarse. Este libro de Paul y documento, pues nos deja una enseñanza muy clara. La verdad pública y la verdad íntima no siempre usan la misma tinta y aún así pueden convivir sin chocar. El certificado de defunción no discute, simplemente nos resumía. Y las memorias no sentencian, simplemente cuentan. En esa convivencia se entiende mejor el final de un reinado larguísimo, un carácter sobrio y un último deseo de agenda cumplido. Si atendemos el relato de quien estuvo cerca, se cumplió el deseo de la monarca de llegar a su último jubileo. El resto ya pertenece a los que siguen. Por ejemplo, William continúa su camino con la agenda de heredero. Camilla ocupa el sitio que entonces se le miraba con lupa y hoy asume con naturalidad. Y Harry encuentra en Wellchild un lugar donde hablar de tú a tú con familias que sostienen batallas silenciosas. Londres retoma su cielo cambiante, el público obviamente recuerda y pasa la página sin dejar de mirar hacia atrás. Y menciono a Harry porque estuvo hace algunas horas, recientemente en el Reino Unido, en esos premios The Well Child, donde también le rindió un tributo a la monarca, ya que vino a las Islas Británicas y lo hizo en esta fecha, el 8 de septiembre, cuando se cumplía un año más del fallecimiento de la reina Elizabeth. Las agendas de los dos hermanos se mantienen separadas, no se vieron y también hubo tributos para la reina en sitios distintos. Un mismo día, dos recorridos, porque William también hizo lo propio con su esposa, la princesa de Gales, Kate Middleton. Y por su parte, Harry, antes de ir a los premios Wellchild, estuvo en Windsor, también haciendo lo propio. Pero volviendo a Balmoral, la escena final es tranquila. Una casa en silencio, un equipo médico profesional sin aspavientos, teléfonos que suenan poco y un calendario con un círculo rojo y el gesto cumplido de mantenerse hasta el jubileo. No hace falta subrayar nada más, basta con la imagen de una mujer que organizó su despedida con la misma economía de símbolos con las que organizó su vida. Llegó a ese jubileo, quería despedirse de su pueblo, se posó en el balcón hasta el tiempo y el clima también estuvo de su lado y con un bastón en mano, haciendo el saludo tradicional, pudo festejar su jubileo y estar frente a todo el pueblo británico. Llegamos de esta manera al final de este relato a través de la nobleza al descubierto. Pero ustedes no pueden irse sin ver cómo llegó Kate a Wimbledon este año y la ovación que lo dice todo. Gestos, miradas y un detalle que pocos notaron. Mira el siguiente vídeo completo y dime qué te pareció ese recibimiento en el torneo más importante de tenis. Ahora queremos leer o escuchar tu opinión.
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