Mi Historia Sanando Una Relacion Tormentosa Con Mi Mente, Emociones y Comida

Verónica Morera narra su vida desde la infancia en Venezuela hasta su presente como madre en Canadá, describiendo una serie de crisis emocionales, trastornos alimentarios, adicciones y diagnósticos psiquiátricos que marcaron su trayectoria. Relata la ruptura de la comunicación con su madre, la migración a EE. UU. y la pérdida del español como lengua materna, la rebelión adolescente con alcohol, la aparición de anorexia, bulimia, autolesiones y consumo de sustancias. Detalla su formación académica en nutrición y psicología, los múltiples internamientos psiquiátricos, los diagnósticos de trastorno bipolar, trastorno límite de la personalidad y adicción, y su exposición a terapias como la terapia dialéctica conductual (DBT) y la atención plena. Expone la difícil decisión de reducir medicación durante el embarazo, el conflicto con profesionales de salud que minimizaban la influencia de la nutrición y la espiritualidad, y su proceso de desintoxicación de medicamentos. A través de la práctica intensiva de mindfulness, la participación en Alcohólicos Anónimos, y la conexión con su hija, logra una transformación hacia la auto‑aceptación, la reconexión cuerpo‑mente‑espíritu y la percepción de ser suficiente. Concluye con una visión de paz interior y la invitación a otros a buscar la misma reconciliación interna.
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Hola, mi nombre es Verónica Morera y yo estoy aquí para compartirles un poco mi historia y mi proyecto. Les voy a comentar dónde estuve, qué fue lo que pasó y dónde estoy ahora. Entonces, mi niñez Fue bastante normal. Yo nací en Venezuela, soy la mayor de 3 hermanas, y pues mi papá viajaba muchísimo, él trabajaba, entonces estábamos la mayor parte del tiempo con mi mamá, y cuando mi papá llegaba pues yo tenía una relación bastante Era con él, nos conectábamos, me sentía escuchada, pero con mi mamá era otra historia. Yo sentía que de pronto con mi mamá no estábamos en la misma página, no nos entendíamos, no hablábamos el mismo idioma. Desde chiquita, ¿no? Y yo tenía la sensación de que había algo malo conmigo, como que siempre tenía que ser corregida. Tenía la idea de que tenía que ser buena, más la buena eran como una lista de ideas, conceptos y expectativas que pues yo no entendía y no me relacionaba con eso, y pues qué pasaba si yo no actuaba así. Entonces, por esa parte Yo creo que fui quedándome con la sensación de que no era suficiente, de que yo no era suficiente, de que lo que yo hacía no era suficiente y de que definitivamente no me sentía que nací en el mundo adecuado. Sin embargo, no hubo gran inconveniente, viví en mi colegio, Era muy social, me encantaba muchísimo hablar con otras personas, siempre me encantó defender y apoyar al que estaba solito, entonces por lo general siempre me hacía muy amiga de los que eran víctimas de bullying y como yo era alta y grande entonces los podía defender y no tenía ningún problema con eso. Yo sentía que yo era fuerte, que sentía como segura de mí misma en ese aspecto, de que siempre me podía defender, a pesar de que me sentía muy sola, me sentía muy sola y no me sentía escuchada, sentía que pues yo no era buena. Luego, cuando tengo 5 o 6 años, nos mudamos a los Estados Unidos. Y ahí en EE.UU. vivimos por 6 años más, 5 o 6 años más. Ahora es interesante saber que por lo menos mi idioma nativo, a pesar de que español es lo que se hablaba en la casa y español fue mi primer idioma los primeros 5 años de mi vida, después el inglés fue mi primer idioma y ninguno de mis padres habla inglés. Mi papá habla un poco, pero mi hermana hablaba mucho, no hablaba inglés. Y entonces la pregunta sería como que, "Verónica, pero entonces, ¿cómo te comunicabas en casa?" Y yo creo que eso hizo un poco, cuando me preguntaban eso, como que, "¿Pero cómo así? ¿Cómo que inglés tu primer idioma sin casa? ¿Te hablan español y no hablas español?" Y me puse a pensar y la verdad era que, como mi papá viajaba mucho, yo realmente con él era con quien yo hablaba, entonces no tenía amigos con quien hablar tanto. Y con mi mamá no tenía una relación de mucha comunicación, entonces yo no hablaba español, yo no hablaba mucho en casa. Entonces el inglés se convirtió en mi primer idioma, comencé a sentirme más identificada con los Estados Unidos, que con tradiciones de Venezuela, cultura de Venezuela, y cuando me dicen, tengo 11 años, me dicen que nos vamos a regresar a los Estados Unidos, eso para mí, a Venezuela, regresar a Venezuela, porque ya estaban en los Estados Unidos, eso para mí me rompió el corazón, o sea, yo, ¿cómo no puede ser? A mí no me gustaba Venezuela y tenía muchos estereotipos, preconcepciones, Me parecía sucia, como en el secundario de Estados Unidos no me gustaba. Y cuando nos mudamos, ahora además de que estoy en un colegio donde no hablo el idioma y no hablaba mucho español, ya de por sí yo antes me sentía sola, ahora me siento aún más sola. Tengo 11 años. Y la cultura es completamente distinta, las personas vienen y como que invaden un poco tu espacio personal y tienen otra manera de relacionarse y yo no entiendo muy bien y pues no estaba encajando mucho, no estaba encontrando mi lugar ni una sensación de seguridad, no me sentía segura, no me sentía a salvo. Entonces más o menos traté ahí de hacer mi vida y a los 13 descubro algo fenomenal que se llama alcohol. Ahora, como mi papá siempre fue el que nos habló mucho, fue muy directo con nosotros, nos hablaba las cosas, no nos las escondía, Mi mamá no. Mi mamá ese tema de alcohol y sexo y eso no se habla, eso no existe. Es una muy mala idea para un adolescente, especialmente una curiosa. Entonces yo no sabía mucho del alcohol, excepto que era el demonio, según me decían en casa. Entonces pues decidí probarlo y cuando estoy y comienzo a probarlo me doy cuenta de que me importa un bledo lo que los demás piensen. Me doy cuenta de que me relajo y puedo relajarme y puedo hacer cosas que son prohibidas, son malas. Y es ahí donde me doy cuenta que yo soy bien buena siendo mala. Entonces me comienzo a conectar muchísimo con una parte oscura, una parte rebelde, una parte de ya no me callo más. ¡Esta soy yo! ¡Ya no me pueden seguir enjaulando! Y desarrollé también una relación muy tormentosa con la comida, desarrollé una anorexia, dejé de comer, me quiero ver delgada, necesito verme delgada. Y mi idea del amor en ese momento era atención, o sea, yo sentía que si tú hacías algo que llamaba la atención Eso traía amor, eso traía cariño, porque la persona te iba a estar escuchando, te iba a parar. Y yo arrastré mucho mi... como yo me fui relacionando de pequeña con mi mamá, lo llevé luego a mi relación con las demás. Y esa es mi responsabilidad. Cuando uno no es responsable en absoluto de lo que uno perciba, o lo que realmente suceda cuando uno es pequeño. Pero ya a medida que uno va creciendo, uno sí es responsable por qué haces con eso, si lo transformas en algo oscuro, si lo arrastras como rencor el resto de tu vida. Y eso es algo que después, a mi edad actual, me di cuenta. Me di cuenta que, ok, vas a seguir arrastrando, ¿qué tal te ha ido con ese rencor? ¿Qué tal te ha funcionado eso? Entonces, pues, pero en ese momento yo desarrollé una relación muy tormentosa y oscura conmigo misma. A mí me parecía que yo era asquerosa, que mi cuerpo era asqueroso, que yo no hacía lo que se tenía que hacer. ¿Por qué yo no hacía lo que se tenía que hacer? ¿Qué se tenía que hacer? No estoy muy segura, pero en ese momento era cualquier otra cosa menos yo. Menos lo que yo hacía. Y entonces me obligaba y me castigaba, me comencé a autolesionar, a cortar, comencé también a vomitar. Y pues cuando ya veo que me llevan a muchos psiquiatras, que me dan muchos medicamentos, la cuestión, yo digo: "Bueno, nena, vamos a tratar de bajarle dos para que nos dejen de fastidiar tanto". Disimula, simula ser normal, no fastidies a los demás. Entonces pues engordé un poquito, pretendí que comía, que todo estaba bien. Por dentro me sigo odiando y no aguantaba estar conmigo misma, pero si pretendía que me amaba, quizás me iban a dejar tranquila. Entonces OK, con medicamentos y todo, pero me dejaron tranquila. Le seguía odiando y aborreciendo, pero yo era una muy buena actriz. Siempre fui muy buena actriz. De hecho, más adelante fui modelo y trabajé en comerciales. Yo sabía actuar. Entonces De los 13 a los 17, vamos un poquito más adelante, a los 17 entonces conozco a mi primer novio, entonces conozco lo que es amor, tengo mis primeras relaciones sexuales, que gracias a mi papá que sí había sido abierto conmigo, supe qué hacer por lo menos para no quedar embarazada. Ahora, yo todavía tenía una relación muy tormentosa con mi mamá. Siento que fue la misma relación desde que era pequeña, que simplemente no hablábamos el mismo idioma, no nos comunicábamos, no nos conectábamos, no había como una conexión, yo no sentía una conexión. Entonces, vamos a decir que me refugié muchísimo en lo que era ser diferente a ellos, como que a ellos y ellos era toda persona que me dijera qué hacer. Entonces lo que tuviese que ver con autoridad o alguien tratando de decirme qué hacer era como que: "Ven, ven que yo te muestro lo que yo hago". Entonces seguía con las autolesiones y seguía también con el vomitar y con la relación muy tormentosa con la comida. Yo solamente quería ser amada, yo solamente quería sentirme suficiente y eso es lo que estaba gritando a pulmón, era como que: "No aguanto vivir conmigo, quiero ser suficiente, quiero sentirme amada, no entiendo lo que es amor y no entiendo cómo puedo aprender a amar. ¿Será que sigo usando el castigo para tratar de aprender?" Entonces Tenía una identidad muy rota en que o yo era buena o era mala. Yo no podía simplemente ser. O era perfecta y fui la mejor, o era la peor y mejor me escondo detrás de una piedra porque no, no es suficiente. Entonces más o menos me moví así. Estudié nutrición, fui a la Universidad Central de Venezuela, me gradué de licenciatura en nutrición y dietética. Hice muchas amistades, muchas amigas que todavía tengo hoy en día, que aprecio muchísimo. Yo me tomaba mis estudios bastante en serio y tenían que ver bastante con mi propio perfeccionismo, y además de que me encantaba estudiar. A mí me encanta estudiar y leer, especialmente respecto a la mente. De hecho, a los 16 años mi tesis de graduación de bachillerato fue: "La influencia de la televisión en la anorexia nerviosa". Y yo estudié nutrición, entonces yo desde los 16 estoy estudiando y obsesionada y fascinada y enamorada con lo que es la mente y la relación de nosotros con la comida a través de la mente. Entonces estaba entre estudiar medicina, psicología o nutrición. Decidí estudiar nutrición porque quería ayudar a otras personas, quería resolver el tema de los trastornos de conducta alimentaria en mí y en otros, y poder tener una familia, porque ser doctora era muchas horas, muy largo, muchas horas. Entonces decidí irme por nutrición. Estudié nutrición, me gradué, no tengo la más mínima idea cómo es que me perdí todos estos 5 años. ¿Cómo es que te solucionan el trastorno de conducta alimentaria? Yo le doy a estas personas una dieta y no funciona. Miren que no hacen lo que yo les digo. Claro, es que ni yo hago lo que yo les digo. Incluso yo misma cuando me hacía mis propias dietas, yo las llevaba al extremo, o sea, todo era un control absoluto de que ni un microgramo más, o sea, ni un granito de azúcar más o de sal más a lo que yo estaba midiendo. Entonces para mí en ese momento yo comencé a relacionar el comer con un acto lleno de conceptos. El comer es cantidades, gramos y conceptos: grasa, carbohidrato, proteína, que es lo que estudiamos también en nutrición, es lo que estudiamos en nutrición, bioquímica, estudiamos el proceso fisiológico que ocurre en el cuerpo con la ingesta de alimentos. El problema está en que los que comen son humanos y el acto de comer no se hace con la mente únicamente, se hace con el cuerpo también y con el espíritu. Pero mi cuerpo yo lo odiaba, entonces yo no iba a ir a visitar esa cosa. ¿Y mi espíritu? ¿Qué espíritu? ¿Por qué me dicen esa cosa? No, yo no soy católica. Entonces yo había tenido una relación muy tormentosa desde el componente espiritual, porque para mí el Dios con el que yo crecí en la iglesia era un Dios que castigaba. Ya yo sabía hacer eso. Era un Dios que usaba el miedo para motivar. Ya no podía tener más miedo. Era un Dios para el cual yo no era suficiente, yo lo hice mal si hacía X, Y o Z. Eso era lo que yo hacía. Entonces el Dios con el cual yo crecí no era mi Dios, no era un Dios que funcionaba para mí. Usaba herramientas que a mí me lastimaban y que yo llevé a extremos muy oscuros también. Eran herramientas que me separaban de mí misma y que solamente me permitían vivir en un constante "no soy suficiente", "cuidado y metes la pata", que por supuesto no me permitía simplemente ser. Entonces yo Me gradué en nutrición dietética, en cuyo punto para mí la comida era solamente conceptos y eran medios para un fin. ¿Cuál era el fin? Salud perfecta y cuerpo perfecto y ser bien flaca, y ese era el fin. Entonces yo digo: esto no funciona mucho, definitivamente no está funcionando a nivel de consultas, Siento que prácticamente pierdo mi tiempo. Para eso me voy a estudiar a un laboratorio a ver qué hace la comida dentro del cuerpo humano y lo estudio y ya. Entonces yo digo: "Lo que falta es psicología, eso es lo que falta". Una vez que yo estudie psicología y el comportamiento humano, yo sabré. Entonces me vengo a Canadá, donde estoy ahorita. Entonces me vengo para Canadá, me voy a Vancouver primero, ahorita estoy en Toronto, pero en un momento me fui a Vancouver. Y digo, voy a estudiar psicología desde cero, ningún máster, nada, no, yo quiero tener los conocimientos desde cero, una licenciada en psicología. Y estudié en la University of British Columbia psicología, la licenciatura. Entonces yo comienzo a estudiar, por supuesto, notas bien altas, estudiante bien disciplinada, que definitivamente tengo que ser la mejor, y si no, bueno, casi la mejor, por lo menos acercarme. Entonces bueno, en ese aspecto yo puedo decir, y es ahí donde está la trampita, y es que no, el perfeccionismo no funcionó. De la única manera que yo trabajaba duro que eso es falso. Hay una diferencia entre perfeccionismo, control y miedo a no ser suficiente como motivación, y trabajar duro, que uno no tiene que ver con el otro. Tú puedes trabajar duro sin necesidad de caerte a golpes. Pero para mí, en el momento, el miedo era lo más importante para yo impulsar. Entonces yo estudio psicología y cuando me quedan 2 años para graduarme Tengo la etapa más tormentosa de mi vida. Conozco a mi tercer novio en ese momento y yo, él era un buen muchacho, sin embargo yo necesitaba de su atención. Extrema para sentir que me estaba amando. Y en ese momento yo no lo sabía, cuando yo estaba metida dentro de mi experiencia oscura, yo no veía de repente que muchas de mis acciones eran para: "Por favor, ámame, por favor, ámame". Entonces Mis lesiones, mis autolesiones, ya yo había decidido dejar el alcohol en el 2009 y el 2009 yo, a quien le preguntes, yo no tomo alcohol porque yo dejé de tomar alcohol de manera social el 2009. Cuando vine a Vancouver hubo una temporada ahí donde me regresé al alcohol, que el alcohol para mí era todo o nada, de Definitivamente, y el alcohol para mí despertaba mi mente oscura y traía a todos sus amigos. Traía a su amigo autolesión, traía a su amigo vomitar, traía a su amigo intentos de suicidio, traía a todos sus amigos. Pero el primero que siempre estaba por la puerta era el alcohol. Y es que el alcohol para mí me daba como una sensación de vida. Una vez que yo empezaba era como que ¿A quién se le ocurre rechazar un trago? No, ahí está toda la vida, todo un mundo aparte, ¿cómo decirle que no? Entonces ya yo sabía que yo tenía una relación muy tormentosa y adictiva con el alcohol. Entonces en Vancouver empecé a caer un poquito de nuevo, luego cuando conozco a este chico De nuevo no podía dejar de tomar alcohol. Empezaba, lo dejaba un rato y luego empezaba de nuevo. Y era como un escape perfecto, era un escape de todo el odio, de todo el ruido que había en mi cabeza. Ya yo ni siquiera sabía qué era yo, ni qué estaba haciendo en el mundo, ni para qué seguir aquí. Fue una etapa muy oscura, muy, muy oscura. De hecho, no recuerdo tanto por la cantidad de pastillas y eventos que tuve. Una etapa mezclada con psicosis, donde yo no sabía bien qué era la realidad y qué no, con depresión, depresión severa, desde no poder parar de la cama ni sentir que los Los pies me pesaban 50 toneladas, llorar todo el día y no sentir nada. Yo creo que eso fue peor que la depresión, fue el simplemente no sentir nada. Llegó un punto donde no sentía, donde estaba como en medio de una nube negra, viviendo dentro de la nube negra. No es como que "ay, la nube negra está dentro de mí", no, yo era la nube negra. Yo no sentía nada, no sentía ni felicidad, ni dolor, ni miedo, ni nada, no sentía. Entonces, por supuesto los psiquiatras no sabían muy bien qué hacer, trastorno de personalidad límite, a los 13 me habían diagnosticado trastorno bipolar. Entonces fue una etiqueta que cargué conmigo también, entonces es el trastorno bipolar mezclado con el trastorno de personalidad límite, mezclado con la adicción al alcohol mezclado con el trastorno de la conducta alimentaria. Entonces los psiquiatras tuvieron— se divirtieron bastante conmigo y yo estuve viviendo, entrando y saliendo de varios hospitales psiquiátricos por 2 años. El hospital psiquiátrico donde estuve más tiempo de una sola vez fue el de mi universidad, University of British Columbia Hospital. Donde viví por 3 meses y era escoltada a clases por enfermeros o voluntarios para tomar mis exámenes, para ir a clases y escuchar. Y yo recuerdo que había como un disfrute del dolor y del sufrimiento, y a la vez había como una vocecita que decía: "Por favor, sácame de aquí". Entonces yo me sentía completamente rota, o sea, yo me sentía rota, rota, no sé dónde estoy, no sé qué hacer, dime tú qué hacer. Ahora, los profesionales que me fui encontrando en el camino, los guías, los psiquiatras, psicólogos, terapeutas, no se relacionaban mucho conmigo y lo que hacían era todo punta de libro. ¡Esto es lo que estudiamos! ¡Esto es lo que sabemos de la mente! Esto y esto y esto, pero realmente no, o sea, sentía que nadie me entendía, yo sentía que yo era la única en el mundo que podía estar experimentando eso y que ya estaba tan perdida que ya no había regreso. Es más, yo dije: "Ya, hasta aquí llegué, yo no voy a vivir más, ¿para qué?" Entonces Después de ese dolor tan intenso, de ese sufrimiento, de esa perdición, me gradué con buenas notas además, porque yo recuerdo que no importa lo drogada que yo estuviese y el sufrimiento que yo tuviese, yo estudiaba. Yo estudiaba si fuese a las 2 de la mañana, yo me iba a mis clases, tenía que por supuesto estudiar 50 veces más difícil más tiempo y para mí era más difícil que cuando no estaba en esos lugares tan oscuros. Vamos a decir que desde el punto de vista genético y de ambiente se me facilitaba el entender, el entender con la mente. Entonces el entender con la cabeza, con la mente, conceptos que tuviesen que ver con psicología, con bioquímica, con teorías de la mente, para mí se me hacía relativamente fácil. Sin embargo, en este momento, con toda la confusión, me tocó bastante, mucho más esfuerzo de lo que usualmente hacía. Recuerdo que 2 de la mañana, 3 de la mañana, yo estaba estudiando ahí en el hospital psiquiátrico y le pedí a la enfermera porque las luces las apagan, entonces yo le pedía que si me podía ir al cuarto de audiovisual a estudiar, solamente estudiar, que yo no iba a hacer nada. Y por supuesto chequean cada 5 minutos qué estás haciendo, pero pude hacer eso y así fue como me gradué. Después de graduarme me voy para Panamá, que era donde estaban viviendo mis padres en ese momento, y ahí es donde Más o menos como que me voy arreglando un poquito, digo, ¿qué es lo que está pasando? Vamos a dividir las tareas en cosas fáciles. Ya yo llevaba 3 años con terapia eléctrica conductual, cuya base es atención plena, ¿no? Entonces atención plena, relaciones interpersonales, regulación emocional y tolerancia de crisis. Entonces, terapia dialéctica conductual es un tipo de terapia para trastornos de personalidad, creado para trastornos de personalidad con el objetivo de disminuir las tasas de suicidio. También se usa en algunos trastornos de conducta alimentaria y en algunos trastornos emocionales como trastorno bipolar y tal. Pero su objetivo era ese. Entonces yo llevaba 3 años ahí, había hecho el curso muchas veces y estaba, ya tenía mi grabación del curso, porque está la terapia en grupo y la terapia individual. Yo llevaba 3 años intensos, por periodos iba todos los días y en otros periodos iba 2 veces por semana y otros periodos una vez por semana. Semana, pero yo ahí iba. Y yo tengo que decir que mi doctora, estoy segura que ella tuvo que haber practicado tanta atención plena conmigo, porque la cantidad de veces que yo le llamaba a las 3 de la mañana, 4 de la mañana, y ella: "Mamá". Y ahora que yo estoy del otro lado, que soy mamá y también soy guía, De verdad que aprecio muchísimo el apoyo y la confianza que tenía en mí, porque yo sentía que ya todo el mundo se había dado por vencido, que ya todo el mundo, de hecho mis otros doctores decían que era mejor internarme permanentemente, que no veían que tuviese mucha salvación y que mejor me internaba permanentemente. Entonces así se veía mi futuro, se veía bastante oscuro, o sea, yo en ese momento ni siquiera estaba pensando en si iba a trabajar o si iba a seguir estudiando, y yo decía Mi opción era: ¿será que me voy al hospital permanente a vivir ahí? ¿O será que me quedo aquí con mis padres? Eso era lo que estaba pensando en el momento. Entonces estuve un ratico en Panamá, luego digo, ¿sabes qué? Voy a Toronto, voy a Toronto y ahí voy a trabajar y voy a moverme a ver qué pasa. Vengo para Toronto y cuando llego Tengo otro periodo oscuro en el cual regreso al hospital psiquiátrico. En este, que fue mi visita más corta a un hospital psiquiátrico, estuve 2 semanas viviendo ahí y mi mamá estaba conmigo. No esperaba esto. Entonces Ella me apoyó muchísimo. Yo sé que ella estaba asustada, que ella tenía mucho miedo y estaba ahí a mi lado y me traía comida y veíamos películas cuando me daban permiso para irme a la casa y de verdad que Por primera vez pude sentir que podía comenzar a abrirme, o por lo menos de manera consciente empezar a abrirme a sentir su cariño, y que era doloroso para mí ver que ella tuviese dolor, pero que a pesar de ello estuvo ahí presente. Y luego más adelante me daría cuenta, más adelante me daría cuenta que Como padres solamente podemos dar las herramientas que conocemos y que luego es parte de la persona, del hijo desarrollarse en el mundo. Pero cómo uno trata a sus hijos es un resultado de las herramientas que uno tiene y el estado que uno tiene, ¿no? ¿En qué estado está uno? De la información que uno tiene y del ambiente en el cual uno está. Entonces más adelante, no en ese momento, pero más adelante soltaría cualquier rencor que sentía hacia mi mamá. Y hoy en día la adoro, la amo, me siento muy completamente conectada con ella y la aprecio como nunca y estoy muy agradecida por la experiencia Porque no creo que pudiese realmente ayudar a otros si no hubiese tenido la experiencia que tuve, y no me permitiría a mí misma ser la mamá que tengo que ser si tuviese miedo a ser como ella. Y la verdad es que no tengo miedo a ser como ella. Me parece que ella es fenomenal y usó las herramientas que tenía que usar. Entonces, pero eso tomó un tiempo, llegar a ese punto. Tomó trabajo y el notar, y todo esto salió después de yo dar a luz a mi hija. Entonces en ese momento del hospital psiquiátrico, regresando, pues salgo de ahí y mi mamá me dice, yo recuerdo una doctora en el hospital psiquiátrico, una psiquiatra que me dice: "Tú lo que necesitas es aprender a lidiar con la vida." "Conseguir un trabajo, aprender a lidiar con la vida y con tus emociones y madurar". Y yo, ¿cómo se le ocurre a esta persona decirme que yo tengo que madurar? Ven que yo le muestro lo que es madurar. Ella no sabe que yo estoy enferma, que me respete, que estoy en una enfermedad mental. Así era como yo me sentía en el momento, me sentía muy atacada. Inmediatamente quería poner mis defensas, porque ¿cómo se le ocurre decirme eso? Pero salgo de ahí, más adelante ese comentario me ayudaría, porque salgo de ahí y consigo un trabajo doblando ropa en una tienda de ropa y conozco a quien es hoy en día mi esposo. Y cuando lo conozco Él trajo algo que yo no había estado abierta a recibir nunca, que era la posibilidad de que yo ya era suficiente, la posibilidad de que no necesitaba castigo para aprender, la posibilidad de que podía cometer errores, siempre y cuando estuviese consciente de lo que estaba alimentando, lo que estaba haciendo. Entonces comenzamos una relación, yo le pedí matrimonio a los 3 meses después de conocernos, siguiendo un poco mi intuición. Yo en ese momento mi intuición había sentido como 2 veces en mi vida, una vez cuando me dijo: esta persona no es, un novio, Digo: "Este novio no es". Y otra vez con él, que es cuando dice: "Sí, este, este es". Jamás había sentido eso, jamás había pensado "este es". Y para los 3 meses yo pedí matrimonio, estaba bien segura que este. Entonces simplemente había como ese jalón, que yo llamo intuición. Así que estábamos juntos, yo tuve un episodio otra vez de psicosis, que para mí en el momento fue muy vergonzoso porque claro, cuando estamos en psicosis, que son estados o experiencias en los cuales no distinguimos la realidad de lo que no es real, o no hay una conexión con tu identidad, entonces te sientes, no solamente te sientes sino que lo actúas también, bastante perdida. No voy a dar detalles qué fue lo que pasó, pero tuve, porque es muy largo también, Pero no me voy a poner a hablar de experiencias que después otras personas se pueden confundir y "ay, yo tengo eso". Las etiquetas no importan y eso es a lo que vamos a llegar, que es importante aprender a escuchar la experiencia. Entonces, pero luego en febrero nos damos cuenta que estamos embarazados y fue una inmensa sorpresa y estaba asustada de cómo pudiese estar el bebé también, porque yo estaba en ese momento tomando aproximadamente 14 diferentes tipos de medicamentos psiquiátricos en dosis altísimas. Yo prácticamente no comía porque era como yo vivía, era sin comer y con atracones, y vomitaba. Y a pesar de que yo había dejado mis, había dejado las autolesiones, las experiencias de bulimia y el alcohol. La última vez que lo hice todo fue en noviembre de 2014 y para este momento es febrero de 2015. Entonces yo voy a donde el psiquiatra, le digo y entonces me comenta que, que bueno, que vamos a dar los medicamentos poco a poco que no me aconseja dejar los medicamentos, que debería tomar los riesgos de correr, de tener un embarazo con medicamentos, porque lo más probable es que yo iba a tener psicosis aún con medicamentos, que iba a tener psicosis durante el embarazo y que iba a tener depresión postparto seguro. Entonces me refiero también a una psiquiatra perinatal que está de acuerdo con ella, y que incluso me dice que después de dar a luz yo debería entregar a mi bebé Y que las enfermeras cuidan al bebé 5 días en el hospital y estoy 5 días medicada, dormida, para poder descansar. En cuyo caso yo dije: ¿y después de los 5 días ustedes me entregan un bebé y pretenden que yo me conecte con él? O sea, yo no entiendo, yo no entiendo qué es lo que— Ajá, ¿y la lactancia materna? Porque yo no puedo amamantar si estoy tomando esos medicamentos. Y si sigo tomando esos medicamentos, el bebé va a salir Nace adicto. Entonces yo hice mi investigación y me puse a investigar acerca de centros que utilizan terapia ortomolecular, centros de medicina holística para trastorno bipolar, psicosis, esquizofrenia. Entonces, y Busco los números y todo, bla, bla. Cuando voy a hablar con la psiquiatra, entonces le comento: mira, yo creo que si yo cuido mi alimentación, tomo suplementos si es necesario de vitaminas, hago mi ejercicio corporal, comienzo como a amarme y amar mi cuerpo y conectarme con mi bebé, "Yo creo que yo voy a estar bien". Y su respuesta fue: "Verónica, lo que tú tienes es bioquímico, es químico, está en tu cerebro, es química, no tiene nada que ver con lo que comas, no inventes". Esas palabras "no inventes" resonaron en mi cabeza, se pusieron inmensas, me volví a recordar cómo soy chiquita, cómo mejor me quedo callada y simplemente hago lo que me dicen. Y dije: "¿Sabes qué? No". ¡Vete pa' la mierda! Tuve que llevar a mi hermana porque si no ella pensaría que yo estaba también con delusions, estaba con mi psicosis de grandeza y no me iba a parar, y por supuesto no me podían volver a meter en un hospital psiquiátrico, aún estando embarazada, no importa. Entonces llevé a mi hermana para que ella me pudiese defender y ella le hablaba a mi hermana como si yo no estuviese ahí, como que: "Mira, pero cómo se comporta ella cuando está ahí". Y yo como que: "¡Yo estoy aquí!" ¿Por qué habla como si la loca que está en el cuarto que no está aquí? Y me sentí horrible, o sea, me sentía... Tenía mucha rabia, tenía mucha rabia hacia todo el sistema de salud mental. Comencé a sentirme o víctima. Comencé a sentirme asqueada por la manera en que me trataban. O sea, ¿por qué me tratas como una enferma? ¿Por qué me tratas como alguien roto? ¿Por qué me tratas como...? No es que Veronica estás enferma. Escúchame, escúchame, no me veas desde allá arriba con tu bolígrafo. Escúchame como un ser humano. Entonces la mandé a Ya saben dónde, disculpen la grosería anterior. Y ya, entonces dije: me voy a quitar los medicamentos y punto. Conocí tu ayuda, yo tengo aquí los números de las personas y los lugares a los cuales tendría que ir en caso de que tuviese otro episodio o lo que sea y experiencias oscuras que no sepa navegar y ya. Por supuesto el sistema de salud mental no creía en mí y menos con mi historial, paquetas. Entonces ninguna estuvieron de acuerdo, pero debido a que yo dije que entonces me iba a dejar los medicamentos solos y eso era aún más peligroso, entonces me ayudaron como a quitármelos, pasé por mis síntomas de abstinencia porque yo era adicta a un par de los medicamentos que estaba dejando. Después de ello me enfocó en conectarme con mi bebé, en comenzar a comer. Yo jamás había comido, no per se, yo había hecho dieta, que es otra cosa. Yo no sabía lo que era hambre, yo no sabía lo que era dejar de comer cuando ya no tienes hambre, o sea, eso jamás. Siento quizás ni siquiera tampoco de bebé, yo jamás hice eso, o sea, a mí me servía un plato de comida y cómetelo todo. Tengas o no hambre. Eso era lo que yo conocía, era ignora tu cuerpo y simplemente haz lo que otros dicen. Tu cuerpo no es sabio. Entonces aquí tuve que empezar a hacer algo que jamás había hecho, que era brincar, saltar al vacío y confiar en mi cuerpo. En el momento, debido a mi historia con anorexia y bulimia, yo tenía mucho miedo de pasar hambre. Entonces evitaba a toda costa pasar hambre. Sin embargo, comía alimentos reales, comí bastantes alimentos reales porque no me permitía sentir hambre, por lo cual también aumenté bastante de peso durante el embarazo. Pero todo iba bien, todo está saludable físicamente, los exámenes laboratorios todo bien, no pasó nada, y Comencé a conectar con mi bebé. La mente comenzó a hacerse mi amiga. ¡Qué cosa tan extraña! Tuve que reentrenarla también, comenzar a conocer cuáles son mis pensamientos y qué hacía yo con ellos. A pesar de que desde el 2009 yo estaba practicando, haciendo algunas prácticas de budismo tibetano y atención plena, yo jamás lo había tomado en serio. No tan en serio como lo tomé en ese momento. Comencé a tomar muchos más cursos, a meditar mucho más, a ser consciente de mi cuerpo y de mi ego. Jamás, o sea, a pesar de que yo estudié ego en psicología, porque cuando estaba estudiando psicología jamás lo había trabajado, o sea, era un concepto más nada. Yo jamás había desafiado a mi ego. ¡Qué trabajo! ¿No? Comencé a trabajar y reconocer mi ego. A permitirme ser. Y para mí, mi hija Emma salvó mi vida. Yo creo que quizás sin ella yo no estaría aquí. Ella me enseñó a vivir. Luego, cuando nace, Él me siguió enseñando y yo seguía escuchando. Y después en el 2017, en marzo, comencé a tener antojos de tomar alcohol otra vez y yo: "Oh, ves, es que siempre voy a regresar a la oscuridad". Entonces con atención plena dije: "¿Pensamiento?". Es lo que hace la atención plena, dije: "¿Es un pensamiento?". OK, ¿qué vamos a hacer? Entonces, cuando nosotros tenemos este tipo de antojos de autodestrucción o de lastimar o de huir, vale la pena escuchar, escuchar de dónde vienen, escuchar por un rato. Entonces hacía silencio y escuchaba y veía si los antojos subían o no, si la oscuridad de repente se hacía un poco más grande o no, simplemente escuchando, no pasa nada, escucha. No tienes que responder. Con atención plena nos damos cuenta de que son solo experiencias, tú eres el que decide qué hacer con tus experiencias. Entonces decido que necesito desarrollar más herramientas espirituales y me voy para Alcohólicos Anónimos y he sido parte de su grupo, muy bendecida y muy agradecida por Haber encontrado a las personas que he encontrado ahí, por el programa que me han ofrecido, es sencillamente fenomenal. ¿Y cómo es la vida hoy en día? Ya soy suficiente, me di cuenta que nací siendo suficiente. Me puedo sentir conectada. Conectada con un todo, conectada conmigo misma, porque ya no me abandono, no importa lo que pase, no importa la experiencia que tenga, Verónica está con Verónica, no importa lo que pase, Verónica está con Verónica y no hay nada en el mundo que se compare con eso. Soy la persona más importante en mi vida, porque sin mí no tengo nada. Sin mí no hay una madre que cuide a mi hija, sin mí no hay una esposa, sin mí no hay una guía. Entonces yo soy la persona más importante en mi vida para permitirme ser de servicio para mi Dios verdadero, mi Dios, no el Dios que otros me han dicho. Con lo que yo me conecto, que va más allá de mi mente, me permito tener experiencias y simplemente ser. Las escucho, escucho mis experiencias con curiosidad y si juzgo, noto que estoy juzgando. Mi mente es mi amiga, ella es fenomenal, ella es bien ocurrente, se le ocurren unas cosas. Me permito tener antojos, me permito ser humana, me permito lidiar con que las cosas no siempre salgan como yo quiero o yo espero. Reconozco expectativas y reconozco ego. Me permito también vivir con ellos. Confío, porque la confianza nace de la duda, nace de los momentos oscuros o un poco nublados donde no estás segura lo que va a pasar, pero tú sigues caminando. Así que finalmente siento confianza, siento que Aunque yo no esté segura, yo sigo caminando, sigo comprometida a simplemente dar un paso en el presente. Y la pregunta más importante para mí es: si realmente se acabara todo ahorita, si llegara un meteorito y ¡puff! y acaba todo, ¿yo estaría tranquila? Sería satisfecha y plena con lo que estoy haciendo en este momento y cómo le estoy respondiendo. Jamás me imaginé que esto era posible. Yo no sabía que otros seres humanos podían vivir así. Yo los veía y decía: "Tienes que estar pretendiendo". Traté de buscar ser suficiente y ya lo tenía. Buscaba amor afuera y me lo aprendí a dar yo misma. Y quería aferrarme a la felicidad, eso no es posible. Entonces encontré otra cosa, que es paz. Todos podemos conseguirlo. Gracias, gracias por escucharme.










