EP 14. Tecnología, emociones y el arte de estar presentes con @irantzuherrero
28 May 2026 · 67 min
In this episode of the "Y aquí entrenos" podcast, host Adolfo Ferrer Jaime, co‑host Mónica, and guest Iranzu Herrero (known as Irán Su) discuss the intersection of technology, artificial intelligence, and wellbeing, especially for families. The conversation begins with Iranzu’s personal story – a childhood love of performance, a brief stint studying industrial engineering, a beauty‑pageant win that led to Televisa’s acting school, a later divorce, and a pivot to wellness, becoming a certified Nam Yoga teacher and a regular contributor to the TV program "Hoy". The dialogue then moves to how AI tools like ChatGPT can both help and mislead parents, the impact of constant screen exposure on children’s mental health (anxiety, depression, suicide risk), and the pressure of social‑media‑driven perfection. Iranzu shares practical parenting tactics: setting screen‑time limits, creating bedtime gaps, being fully present (eye contact, verbal affirmation), and using breathing exercises (a short “recreo” routine) to regulate emotions. The hosts also discuss using AI to automate work tasks (e.g., scheduled Slack messages) so families can reclaim time, referencing Peter Diamandis’s book Abundance and BCG data on AI‑driven productivity. Throughout, Iranzu emphasizes the importance of love‑based programming – speaking affirmations, the “yo soy” mantra, and consciously choosing positive self‑talk to counter impostor syndrome. The episode ends with a guided breathing practice and a call to integrate mindful presence into daily life, especially for parents navigating a hyper‑connected world.
Chapters
Bienvenidos a Y aquí entrenos, el podcast en donde la educación y la inteligencia artificial se juntan para conversar sin filtro, con humor y mucha curiosidad, porque el futuro de la educación se construye entre chips y pizarrones, y aquí se va a convertir en la única clase donde te va a encantar que te dejen tarea.
Hola a todos, estamos con Irán Su, estamos súper emocionados emocionados.
Hola, Irán Su, qué padre que viniste. Estamos de verdad muy felices. Irán Su es una súper, súper, súper persona. Antes que nada, un excelente ser humano que brilla en donde se para, tiene una luz de verdad espectacular. Pero bueno, ella es actriz, tiene cápsulas de bienestar en el programa Hoy, es maestra de nam yoga. Y pues mejor tú cuéntanos, por favor, un poquito. Quise dar la introducción, pero pues Platícanos cómo estás y cuéntanos quién es Idanzu.
Muchísimas gracias, primero que nada, por la invitación. Estoy feliz de estar aquí. No saben la vista que tenemos, es impresionante este lugar. Muchísimas felicidades por este espacio. Gracias por la invitación, Mónica. De verdad que me llena el corazón de poder compartir muchas herramientas que muchos como papás estamos pidiendo a gritos que nos digan qué hacer con la inteligencia artificial, con ChatGPT, con todo lo que estamos viviendo. Así que estoy agradecidísima. No sé qué quieren que les platique de mí. Al contrario, gracias a ti. Sí, gracias.
Pues nos gustaría que nos platicaras algo que nos interesa mucho conocer de las personas que invitamos, es pues conocer quiénes eran cuando iban a la escuela, cuando iban en la primaria, en la secundaria, cuáles eran como tus intereses, qué te movía. Si nos puedes platicar un poco.
Claro, claro, como yéndome, te voy a hablar como del presente al pasado.
Perfecto.
Digamos que ahorita me considero en este momento una mujer que se ha sabido escuchar, que ha aprendido a escuchar, a escuchar la voz interna, ¿sabes? Como a dejar afuera todas las voces, todas las opiniones, todo lo que todo mundo esperaba de mí. Y me empecé a escuchar, me empecé a aprender, ¿cómo? ¿Cómo aprender? Empecé a aprender a escuchar esta voz interna. Y ahora me considero una mujer en evolución, en constante evolución, que se escucha constantemente y que para en el momento que necesita mi cuerpo, mi sistema nervioso central, parar esté en donde esté para poder regresar a mí. Eso es como quién soy el día de hoy. En el pasado, pues, me considero una mujer muy activa. Desde niña soy muy activa, parlanchina. Mónica sabe, hemos estado en comunidad en familia y sabe cómo me gusta platicar, cómo me gusta, y me gusta desde chiquita, desde que tengo uso de razón soy extrovertida. Había en mi familia eventos en la Navidad en donde había concursos, ¿no? Entonces había concursos, pero los que estaban como de participantes eran los que iban en prepa, en universidad. Y pues yo tenía 5 años y le dije: mamá, ¿sabes qué? Yo quiero bailar. ¿Cómo? Pero es que van a estar tus primos grandes y los niños chiquitos se van a dormir temprano. El concurso es muy tarde. Le dije: no, no, no, yo quiero bailar. Yo que soy Gloria Trevi.
Aparte de Gloria Trevi.
Sí, la amaba. Bueno, a mí la música de Gloria Trevi me encanta, la admiro muchísimo en muchas áreas de su vida, en cuanto a escritora, compositora, y bueno, y cómo interpreta. Entonces a mí a los 5 años la que más tocaba mi corazón en cuanto— era el momento de Gloria Trevi, era cuando todo estaba bien en ese momento.
Cuando el pelo suelto.
El pelo suelto, se mueven las caderas, yo bailé, me acuerdo, con toda mi familia, Se mueven las caderas, una canción que la verdad no fue tan famosa, pero a mí me encantaba mover las caderas. Bueno, y gané el concurso, obviamente era la única niña de 5 años que competía con los de 20, con los de 15, 20, 25, somos un familión de 100 más o menos. Entonces bueno, Entonces, como desde chiquita me ha gustado el show, desde chiquita me ha gustado bailar, cantar, mostrarme ante un público, ante las cámaras. Amo las cámaras. Y siempre, desde que estaba en prepa, sabía que yo iba para conductora. Y poco a poco la vida me fue llevando. Si me voy con la historia, te juro, tardo todo el podcast. Pero yo estaba, la vida me fue llevando a lugares en donde pareciera que todo mi sueño se iba a bloquear, ¿no? O sea, como la prepa, pues, ¿qué vas a estudiar? Aquí hay ingeniería, yo vivía en Puebla, toda mi familia ingeniera, yo muy buena para los números, entonces pues es como, pues no, o sea, la comunicación y ser conductora pues no jala, estás en Puebla, ¿de qué hablas? No tenemos familia artista, o sea, ¿sabes? No tenemos ningún conocido en Televisa o en TV Azteca, que eran en ese punto los conocidos, nada más las únicas.
Sí, claro, lo que había.
Las únicas televisoras. Y era como, no, estamos en Puebla, querida, pues, ¿qué vas a estudiar? Vas a ir a la universidad, obvio vas a ir a la universidad. Entonces elegí estudiar ingeniería industrial. Entonces en prepa, en sexto de prepa como dicen aquí en México, o tercero de prepa en todo alrededor de la república, me metí a tecnológicos. Estaba yo en matemáticos.
Sí, lo que viene siendo área 1, ¿no? Ahora también.
Sí, me iba espectacular. Entonces me acuerdo mucho como un maestro dijo, ustedes son, ya sabes, hay maestros muy prepotentes, y ustedes, de ustedes aquí no podemos salvar a nadie. Nadie sabe lo que quiere hacer en su vida. Son unos... ¿Cómo? Antes así era. Y entonces yo me acuerdo que le iba a decir: a ver, levante la mano quién de ustedes sabe lo que va a hacer en la vida. Se los prometo. Levanté la mano porque me caían mal ese tipo de comentarios. ¿Por qué alguien te va a decir que no puedes?
Claro.
¿Por qué alguien superior creyéndose quién sabe qué nos va a decir a nosotros chicos, no? O sea, que no podemos cuando apenas nuestra vida está empezando. Entonces, todo esto para contar como desde este lugar, como rebelde, yo sí sé. Levanté la mano y dijo: a ver, señorita, ¿qué va a ser usted? Y para darle un orden a mi mente de por qué estaba en tecnológico área 1, esa hora, bueno, o en matemáticos, físico-matemático, para dar una estructura tuve que decir algo más. Pero me acuerdo que levanté la mano, me paré: a ver, señorita Herrero, dígame. Muy prepotente yo: yo voy a ser conductora. Y voy a hacer bolsas. O sea, como que para mí era muy claro ser conductora, pero para mi familia pues lo que jalaba era ser ingeniera.
Una carrera, claro.
Entonces, voy a ir a ingeniería industrial, ¿qué voy a producir en ingeniería? Pues a lo mejor unas bolsas. Me encantaban las bolsas en ese momento de la vida, me encantaban las bolsas. O sea, no sé, como bolsas, pensé que como diseñadora o algo de ingeniería industrial, diseño industrial, como que todavía no estaba clara. Lo que sí tenía claro era que yo quería estar en el espectáculo, pero mi familia era, pues, primero a la universidad, sacas tu carrera y después te vas a México. Y se movieron las cosas, los sueños, no paré. Estando en cuarto semestre de Ingeniería Industrial me ofrecen una oportunidad para venir a México en un concurso de belleza, y el concurso de belleza me llevó al CEA de Televisa, y el CEA me llevó a graduarme como actriz y conductora. Productora.
Y bueno, pues esto es como la carrera de cuando los sueños se realizan, cuando crees en ellos, ¿no?
Exacto. O sea, cuando sabes que vas a llegar a ese lugar. Yo tenía certeza, yo decía: estoy estudiando ingeniería orgánico para entregarles a mis papás que sí puedo. Aparte tenía beca, o sea, de verdad estaba. Y de pronto, en una coincidencia de la vida, porque así son, porque así es la vida, llegó una señora y me dijo: oye, ¿no quieres estar en ¿Un concurso de belleza? Y yo, pues, orale, sí. Me acuerdo perfecto que antes las reinas de belleza, de Nuestra Belleza, pues se ganaban y se iban a las novelas y se iban de conductoras. Entonces para mí era el puente. Así que dije, que sí, gané, ya estoy. En cuanto estaba en México estudié la carrera de adaptación y conducción y resulta que casi a punto de terminar la carrera, ¿no? Llega el que era el amor de mi vida, Y que me caso. Y me enamoré perdidamente y me caso. Y ahí la empresa era muy celosa, en esa época pues no había tanta competencia, digamos, y entonces no, como que algo sucedió entre que ser recién casada no estaba acorde con ser actriz y conductora. Entonces a los 23, a los 24 años, digamos que mi vida profesional se estaba truncando. Ahora sí. Yo ya estaba ahora para el mundo de fuera, ser mamá, ama de casa, claro, y ya. Y pues soy muy necia, seguí, seguí, seguí. Empecé a estudiar, le di como un espacio a todo eso, o sea, como que dije, ok, si no voy a estar en la empresa, empecé como a hacer muchísimas técnicas y terapias de relajación, empecé a estudiar cábala universal, nam yoga, la conexión entre cuerpo, mente, espíritu. ¿Por qué? Porque yo no me sentía bien con el hecho de que mi carrera profesional, yo ya había llegado a un punto en donde mis sueños se habían cumplido, decido casarme y ahora resulta que todo va para atrás.
Sí, no, y por casarte no está peleado el poder seguir adelante, ¿no?
En ese momento sí, porque la empresa sí influía mucho en las decisiones que tomaban con las mujeres. O sea, no quiero hablar como, porque no sé del tema en forma, pero yo sí sé que los caminos se me bloqueaban. Los castings o callbacks me llamaban y a la semana me decían, ya cuando iba a ser, un día antes, me decían: no, ¿sabes qué? Hoy no, vamos a cambiar la fecha, te llamamos. Iba y se me hacía que sí había habido el casting, sí había habido el callback, y entonces pues yo dije: sí, lo que afectó fue que me casé, y pues voy a vivir feliz con mi decisión, ¿no? Y voy a aceptarlo, es lo más fuerte aceptarlo, pero yo Desde un lugar en mi corazón sabía que yo me iba a dedicar a lo que tanto amaba, como que no había una duda. Sí, claro, había que todo se me estaba truncando, pero como que decía, no puede ser que el amor— yo decidí a partir del amor y ahora mi decisión me lleve a un lado de oscuridad en donde ahora mis sueños valieron gorro. Y pues mi fortaleza, el estar buscando en constante evolución, estar buscando respuestas, estás estar buscando técnicas para poder estar tranquila, para poder estar bien, casada, feliz, ¿no? Entonces decidí empezar a estudiar todo esto que ahora se oye muchísimo del bienestar, del respira, ten presencia. Entonces llevo 15 años más o menos de estar estudiando muchísimas técnicas y que bueno, las he ido compartiendo. Me he certificado como maestra de Nam Yoga, me he certificado como terapeuta Harmonium Healing, que es un sistema que doy en la espalda, es un sistema de sanación muy profundo. Y a partir de ahí la vida dio muchas vueltas, ya me divorcié, ¿no? O sea, pasan muchas cosas, nació mi hijo, bueno, nació mi hijo, me divorcié después, y se mueve la vida de nuevo porque vuelve la pregunta: ¿Por qué crees que cuando te divorcias también volviste a fracasar? Entonces digamos que yo cuando me casé fracasé en mi profesión, ¿no? Cuando me divorcié, pues fracasé en mi familia. Y entonces cuando ya te sientes completamente fracasada, No, en serio. Adolfo Ferrer Jaime. Creo que nunca lo había expuesto así, pero es interesante. Nunca había puesto el orden como lo estoy planteando en este momento. Pero cuando te sientes completamente fracasada, en donde nada resulta, y tienes un bebé de 2 años que pide a gritos que su mamá esté presente, lo que me llevó es a habitarme, a escucharme, y a hacer lo que tanto sentido me daba. Y eso también lo Lo nombro porque ahora el bienestar en redes sociales, ya me fui con todas las preguntas que me van a hacer, pero en redes sociales está muy vendido ahora y me preocupa que ahora es un deber ser. Si eres espiritual, entonces te levantas muy temprano, haces meditación, haces no sé qué. O sea, ya hay hasta, yo veo los reels de mucha gente alrededor del mundo que digo, al contrario de que me dé paz lo que me está vendiendo, me está dando angustia. Y estrés, porque pareciera que no volvemos a llegar ahí. Creemos que el mundo espiritual está muy lejano, creemos que somos maestros de yoga si tenemos mil cosas que tenemos que hacer para que la gente nos acepte, si somos o no somos. No sé, otra vez el bienestar en redes sociales está siendo un deber ser más que ser, ¿no? ¿Quién eres?
Más como obligación.
Quítate las cosas, quítate tantas cosas que tienes que estaba haciendo. Ya no necesitábamos más. Te voy a dar más herramientas para— no, mejor ayúdame a quitarme. ¿Qué me quito en el día? ¿Cómo me siento en paz? ¿Cómo me siento en presencia?
Qué interesante. Y ahorita todo lo que dice Sirán Su sobre tus fracasos, que la verdad qué lindo poderlo poner en palabras, y que dices que es la primera vez que lo logras ver de esta manera. Pero bueno, a veces recordemos que los mejores regalos vienen en las peores envolturas. Y yo creo que más allá de un fracaso, fue todo lo que hoy eres, lo que te formó y lo que te hizo como eres hoy, ¿no?
Por supuesto, gracias, por supuesto. No llegué al punto final. De pronto la vida me da la oportunidad. Como sí estuve aprendiendo y certificándome y me concentré en eso, dejando atrás mi carrera como actriz y como conductora, no dejándola en un pasado cerrando la puerta, no, sino como desde un, mejor dicho, no atrás, sino como a un lado, sin que me estorbara mentalmente, como soltándolo sin soltar. Como diciendo, ahorita te hago caso. Así fue. Entonces resulta que hubo un momento en donde la vida me vuelve a poner de vuelta después de la pandemia, en donde la pandemia, acostada un día en mi cama, en la calma completa, entraba maco perfecto el aire. Es que lo digo porque es en el momento en donde llega la creatividad, en donde llega como el aha moment, a veces se llama. Exacto. Veía mis paredes, les prometo, vi un cuarzo como que estaba muy tranquila pensando en la nada, en la nada, y me apareció una idea y dije, ya estamos terminando la pandemia, dije: "Te has ido por mil lugares", me hablaba a mí misma, me encanta como que hablarme así como: "Te has ido por mil lugares, ¿qué es lo que hoy quieres hacer? ¿Qué sientes que hoy todavía no cumples en tu vida? ¿Qué falta hacer?" Es muy interesante porque dije: "¿Qué falta hacer?" Falta ir al lugar en donde yo soñé llegar, que era el programa Hoy. Yo llegué a México, se lo platicaba a Mónica, yo llegué a México.
¿Dónde vivías?
En Puebla. Y desde muy chica sabía que iba a ser conductora, no actriz. Cuando entré al Televisa me volví a revolver porque pues no, que hay que solamente está la carrera de actuación. Y entonces como que fue muy interesante porque ahí sentada en la calma es que me di cuenta y dije ¿Qué no he hecho? He estado en muchas partes, he actuado, o sea, porque sí estuve haciendo cositas, pero ¿qué es lo que mi corazón me dice? Ya estás lista para. Entonces fue que me acerqué con la productora del programa Hoy, que estoy agradecidísima con Andrea Rodríguez, en una plática hermosa. Ella muy abierta, es muy abierta, es muy amorosa, y en ese momento le expuse, le dije: Oye, pues yo doy clases de yoga. Y me dijo: Ya tenemos maestra de yoga. Yo sí, pero te puedo dar unas herramientas que son muy prácticas para la vida cotidiana. Y como que desde el lugar en donde estábamos hablando, y que de verdad he estudiado muchísimo, y son cosas que no se ven muy comúnmente, o sea, no lo ves en un gimnasio, no lo ves en un estudio de yoga, es como la fusión del oriente y el occidente lo que he estado estudiando. Y fue que me dijo: "¡Va, órale! Vamos a hacer una prueba de 4 cápsulas, arrancas la próxima." No me acuerdo cómo fue la primera, la próxima semana con la prueba.
Así, súper rápido.
Así, o bueno, a lo mejor más como un mes, pero vamos a hacerte una prueba, pues, de quién eres. Porque sí me sentí, pues, no estaba yo en nada, nadie me conocía, mi nombre no es famoso, este, tampoco en el mundo espiritual en redes, porque no me he metido tanto a las redes, no he puesto mi atención en redes. Ya, ya me voy a enfocar en eso. Gracias por la invitación. Pero lo que voy es como que fue un punto en donde, pues, ¿quién eres tú? ¿Qué ofreces? No te veo, no me vendes. A ver, vamos a hacerte una prueba ahora. O sea, como que me Un momento perfecto en donde ella dijo: "Órale, va". Y me hacen la prueba y vamos a entrar a clases, regreso a clases de los niños, soy mamá, y entonces hice una cápsula de regreso a clases, cómo ayudarle a los niños a regresar en calma, ¿no? En volver a los horarios, volver a la estructura, en volver a la armonía también que nos dan las clases. Y es como 5 pasos, algo así, lo hice en un minuto, solo me daban un minuto por cápsula. Entonces la grabamos el viernes, me ponen la prueba ahí en el set de hoy, o sea, yo estaba nerviosísima porque era la prueba de fuego de a ver si sí. Entonces nada, pues solté, dije pues que voy a disfrutar, que tenga lo que, o sea, que sea lo que tenga que pasar, y yo voy a disfrutar que ya por fin me planté en el programa hoy.
Ah, pues muy bien.
No sabía el resultado, y ese mismo momento cuando termina la cápsula veo por atrás que empiezan a gritar: "¡Esta cápsula que ya se la manden a edición, que va para el lunes, va para el lunes!" Porque el lunes era el regreso a clases, el viernes fue mi prueba, y esa cápsula, mi primer cápsula en el programa Hoy, fue para... Mi primer cápsula salió al aire el 28 de agosto, me parece, del 2023. Me parece, fue en agosto del 2023, lunes, y desde ese lunes todas las semanas A partir de ese agosto 2023 han estado para las cápsulas de bienestar. 2024, pues bueno, sí, sí, sí, llevo como 2 años y medio.
Oye, bueno, y vamos a aprovechar ahorita que estás platicando de esto, ahora que eres promotora de bienestar y ahora que también eres mamá de un adolescente, sí nos gustaría mucho saber tu punto de vista desde ese lugar. ¿Cómo piensas tú que la tecnología, la inteligencia artificial, todo lo que hay hoy en día influye en estos chiquitos, niños, jóvenes, adolescentes, para sus conexiones personales, ¿no? O sea, cómo ahora están, como decimos, pues desconectados, pero todavía conectados a otras cosas. ¿Cómo lo ves tú?
Es que es un arma de dos filos. Por un lado, está maravilloso porque los niños han aprendido maravillas. De verdad, la capacidad que tiene un niño chiquito de hacer cosas y de crear y de ver ¿Cómo puede ser tan fácil hacer algo que está en su mente? ¿Cómo llevar la imaginación, la creatividad, cómo llevarla y ver que funciona? Es algo espectacular, es de locos. O sea, creo que bueno, a mi edad digo, wow, me impresiona cómo lo hicieron los niños, ¿no? ¿Cómo es posible que mi hijo de 11 años pueda hacer cosas que yo no logro comprender? Me habla de algoritmos. Ahorita venía para acá y me estaba hablando que el algoritmo del cubo Rubik, no sé qué, y luego me habla del algoritmo de... Yo algoritmos lo vi en la carrera cuando estaba en segundo semestre en sistemas, literalmente.
Sí, totalmente, claro.
Algoritmos, la palabra algoritmos era muy complicado de entender, y ahora veo como mi hijo me está hablando que el algoritmo, que no, que entonces mejor, ¿no? Se ahorra 3 pasos del algoritmo en el cubo Rubik. Entonces, la inteligencia artificial y nos ha ayudado muchísimo. El tema es que nos podemos perder. Creemos que ChatGPT es una persona porque nos habla muy bonito, porque pues habla como hablamos nosotros. Pareciera que es un espejo, pero no es un espejo. Entonces puede llegar a ser peligroso. Claro. He tenido gente adulta que me dice, no, en terapia, que le preguntó, que preguntó lo que sentía, que cuál era su O sea, que qué le recomendaba hacer, como si fuera una terapeuta, ChatGPT. Y entonces le contesté: sabes una cosa, ChatGPT, aún cuando está avanzando cada mes, cada 3 meses, y se está actualizando, y está impresionante, no puedes saber con exactitud qué tienes y no te va a poder dar. O sea, sí te va a poder ayudar, te va a poder guiar, te va a poder dar algo pues como muy, muy global y como algo que le pueda servir como a todos, pero algo ¿En forma en específico lo que necesitas? Ella me argumentaba que sí, que le estaba diciendo lo que ella necesitaba. Le dije: tómalo, tómalo desde un lugar en donde te funcione, pero siempre es bueno hablar con un humano, siempre es bueno venir a terapia. Y lo digo también para los niños. Los niños están confundiendo, se están confundiendo. O sea, real, lo veo en mi hijo.
Creo que tienen amigos imaginarios.
Sí, es como una confusión.
Y justo por eso la pregunta va en torno a— sí, y qué bueno, y me encanta escucharte que rescatas todo lo positivo que tiene, porque sí tienes toda la razón, obviamente tiene muchísimas cosas positivas y les desarrolla muchísimas habilidades. Nosotros de eso se trata esto, siempre todo el tiempo estamos en el pues es lo más maravilloso, vamos a desarrollar muchísimas habilidades cada vez más, y estamos defendiendo mucho, pero al mismo tiempo estamos defendiendo la parte humana. Entonces sí creemos, y creo que ahorita también tú es lo que estás diciendo, el vínculo en las relaciones, sobre todo entre humanos, pues sí les puede afectar, ¿no?
Porque totalmente, sí se pueden desconectar muchísimo. Real, las pantallas nos hacen más daño emocional a nuestro sistema nervioso central, nos hacen daño. Estar viendo una pantalla, estar escribiendo en una pantalla, nuestro cerebro, nuestro sistema nervioso central, no está acostumbrado a tanta información.
Exacto.
Los niños están teniendo un estrés, ansiedad, y lo que más me preocupa en adolescentes es que hay un alto índice de suicidios. Claro. Porque se sienten vacíos. ¿Por qué? Porque no están conectando con su verdad ni con su esencia. Se están comparando con todo lo que ven en redes, porque todo en redes es perfecto. Y el que quiera mostrar la vida como como yo así vivo, entonces no me maquillo, entonces así soy. Entonces se van al otro lado también, ¿no? Es como un tema rebelde, pero no hay un punto medio. El que quiere mostrar un lado de así soy y que me conozcan así, también se van como a un lado en donde a veces dices, híjole, no me gusta ver ese lado, ¿no? Es como desde una rebeldía. Entonces, ¿cómo poder ayudarle a nuestros niños? Es como si, como ayudándoles a entender que ellos pueden conectar con ellos en todo momento, que las redes solamente son un apoyo, que ya pues en todas las escuelas hay iPads, tecnología, y pues es parte de la vanguardia y es parte de seguir avanzando. Sin embargo, es muy importante decirles como padres en momentos ahorita, a ver, como decías, lo importantes que ellos son, lo únicos que son, lo inteligentes que son, porque ¿qué creen? Lo que pasa es que no solamente el niño está en redes, no está en mil cosas, sino los papás ya también estamos. He visto un problema grande en que todos estamos desconectados. De pronto creemos que estamos haciendo mil cosas, ¿no? Que estamos en el teléfono: "No, aquí te estoy oyendo". No es cierto, no estás en presencia. Si estás con el celular, no estás con tu hijo. Por más que creas que seas la mamá o el papá más presente del mundo, eso de verdad no es verdad. No sé desde dónde te crees ese cuento, que estar con tu hijo es estarle viendo mientras estás en Instagram comparándote como adulto con otros adultos o con lo que quieras. Y estás ahí, sí, sí, muy bien, hijito. Ay, sí, sí, mi amor, vaya hermoso. No saben cuántas mujeres y hombres los he visto. Y lo digo porque yo soy, en lo personal me cuesta muchísimo trabajo las redes sociales, las pantallas, porque veo cómo me afecta Me genera ansiedad, pero en un segundo me genera cansancio visual. Este, veo cómo todo el mundo puede scrollear.
Yo de verdad, tanta información en un minuto, no puedo.
Trabajé en redes sociales hace, bueno, tuve entre todos mis, en todo lo que he hecho, estuve en una agencia trabajando en redes sociales. Me costaba muchísimo trabajo, tenía que concentrarme 1, 2 horas en ver muchísimas cosas que tenía que checar, pero ponía un horario porque si me pasaba tantito Era un dolor de cabeza, era un sentimiento de que no era suficiente, como de que nunca voy a acabar. Las redes nos recuerdan— a ver, ahí les va, si les hace sentido. A ver, las redes nos recuerdan que no valemos, que no somos suficientes, que no podemos, que alguien más nos va a ganar, porque el algoritmo que estamos viendo siempre nos va a mostrar algo que nos gusta. Entonces, por ejemplo, yo que soy maestra de yoga, ¿no? Y digo, no, pues, ¿para qué empiezo a dar clases de yoga? ¿O para qué me muestro? Lo estoy diciendo real, de corazón a corazón para los que me escuchan. ¿Cómo es que yo voy a dar clases de yoga y consejos cuando me meto al Instagram y hay mil personas que tienen millones de seguidores que están dando el consejo que yo quiero dar? Pues ya está. Entonces, ¿para qué lo doy? ¿Para qué me esfuerzo a dar algo que me recuerdo a mí misma? Porque tengo el síndrome del impostor constantemente, porque así vivimos los humanos, y por eso lo estoy abriendo, en donde no soy suficiente. Aún cuando haya estudiado todas las certificaciones, hay algo en nuestra mente que nos lleva a un lado negativo, tanto adultos como niños, en donde nos creemos que no somos valiosos, que no somos suficientes, que no merecemos, porque nos estamos comparando constantemente con los demás. Entonces, ¿por qué? Si en redes, como el algoritmo sabe que a mí me gusta yoga, por ejemplo, Y me salen todos los maestrazos que no inventes, se van a la montaña y se paran de una mano y con un dedo. No, en serio. Y que respiran y que son aparte guapísimas, con unos cuerpos espectaculares y con unos pronunciados espectaculares y con una forma de hablar que, wow, conectan increíble. Y que, ¿cómo para qué lo voy a hacer yo? Entonces esa es la mentira que todos nos comemos todos los días. Nos creemos todos los días que no que no somos tan valiosos como esa persona que estamos siguiendo. Y eso es un peligro constante, porque eso ha hecho que mucha gente, muchos adolescentes, no encuentren un sentido de vida, no encuentren un sentido de pertenencia a la vida. Deja tú a la familia, a la vida, a la tierra.
Sí, porque existen otras personas mejores.
Claro, y porque no, porque si yo estoy encerrada scrolleando tantas horas en un cuartito, ¿cómo me voy a comparar con la que está viajando? Un tema bien delicado, bien delicado. Se quitan la vida, coincido. Ahí empieza el gran desastre.
Sí, la ansiedad y todo. Pero todo, hablando de esto, y es sí súper preocupante, ¿qué solución puedes dar en esto? Porque a pesar de eso tú eres maestra de yoga, lo haces muy bien y has aprendido mucho a conectar contigo misma y con los demás. Siempre digo, y yo lo sé, la conozco Adolfo Ferrer Jaime, cuando con sus alumnos, con sus pacientes, con su público en la tele, sabe conectar desde la parte humana. Y es verdad que deja a un lado las redes sociales y demás, ¿no?
Pero todo el mundo me regaña.
Eso es lo que creo que hay que rescatar y es muy valioso, pues, de toda esta reflexión que estás haciendo ahorita, ¿no? ¿Qué sugerencia nos das a todos que estamos pues tan apegados ya a esta, pues, Nueva forma de vivir para no confundirnos, y sobre todo a los chavos, y para que siempre podamos rescatar pues el ser. Y el yo valgo, y valgo mucho. Y aunque este que está aquí tiene mucho más seguidores y más éxitos y más diplomas, porque eso es lo que muestra, pues yo también puedo hacerlo desde otro lugar. Pero, ¿cómo los, cómo lo hacemos?
Me parece, y Mónica, tú eres experta en el tema, Los hijos, nuestros hijos, son nuestro gran reflejo. Eso que no nos gusta, eso con lo que nos da tanta impotencia, tanto enojo, tanta frustración, ¿qué creen? Es nuestro reflejo, es nuestra sombra hablando. ¿Por qué? Porque nuestros hijos hacen lo que ven. Nos están observando todo el día, a todas horas, y nos están aprendiendo lo bueno y lo malo. Por eso hay tantas terapias, ya. Ya cuando somos adultos, que podemos quitarnos, no es hora de tu papá, es hora de tu mamá, es hora de tus ancestros. Y hay muchas terapias, pero a lo que voy es cuando, como cuanto más estemos en presencia, en presencia, creando conexiones reales de corazón, estamos, estamos nutriéndonos a nosotros y a nuestros hijos. Entonces la recomendación, y estar en presencia es como, ¿cómo estoy en presencia? La recomendación es: ponte un horario como papá, ponte un horario, aun cuando tu trabajo— no, es que trabajo, yo estuve ahí, yo sé lo que es, es que me está hablando mi jefe, es que— ok, que tu jefe, tu jefa, así se puede. Entiendan que hay horarios para hablar en WhatsApp, porque el Instagram y el WhatsApp ya es todo momento. Sí, entonces nuestros hijos nos ven en la pantalla todo el día, entonces es ilógico, es más que ilógico, es incoherente Decirle a tu hijo: no, solo una hora, no, no, no. Y te pones muy estricta cuando tú estás todo el día: perdóname, ¿cómo mamá? ¿Cómo papá? No paras de ver el celular. O sea, de verdad, a mí me pasó un día con Diego cuando yo estaba en esto de redes sociales, que yo estaba: no, espérame, ¿por qué subieron? Porque tengo que decorarla. Porque así vivimos cuando estás subiendo las cosas, es la historia, la no sé qué, la ga. O sea, los que estamos trabajando por medio de las redes, sí, las redes sociales, es un tema de que me están preguntando, tengo que contestar. Y a mí Diego un día me dijo, le dije, ya, ya no más, ya pasaron tu media hora, ya pasó tu media hora, ya no puedes. Y me contestó, no mamá, espérame, espérame 5 minutos porque estoy trabajando. Se los prometo que cuando me dijo eso, solamente me fui al baño y Nale sale porque yo estaba en un momento en donde mi sistema nervioso central estaba colapsado, estaba en un momento Adolfo, de que lo que me urgiera que se fuera a dormir, que dejara las pantallas, y sabiendo que si no deja las pantallas no va a poder dormir. No, se necesitan 2 horas antes, que ahora nadie lo logramos porque pues entre tantas clases, tareas, todo, pero se dice que son 2 horas antes dejar pantallas para poder dormir bien. Al menos una hora, ya no seamos tan estrictos, o media, pero tenemos que dejar un gap de tiempo antes de dormir. Entonces yo estaba como en ese rollo, sí, como trim. 30, 40, 50, 60. Yo prefiero como una hora.
A mínimo 30, pero sí, una hora está súper bien. Y sí despiertas mejor, o sea, despiertas más fácil, duermes mejor.
Sí, no puedes, se dice que es antes de dormir y al despertar. No puedes ver el teléfono al despertar, aun cuando tú creas que es lo más importante ver lo que te dijo tu jefe. Perdónenme, tenemos que todos enseñarle a nuestros jefes, a nuestros a nuestra gente con el ejemplo. No es que te pelees con el mundo, pero sí es con el ejemplo, con el ejemplo. Entonces, ¿cómo les podemos enseñar a nuestros hijos nosotros? Controlándonos, controlándonos.
Muy bien.
En donde de verdad creemos que por ser adultos ya tenemos todo el tiempo del mundo, bueno, el tiempo, no sé cómo vamos, pero tenemos toda la capacidad para saber que podemos estar en redes. No, yo creo que la nueva adicción y lo digo con conocimiento de causa, son las redes sociales. Es la nueva adicción que ahí viene. Dentro de unos años va a haber lugares, lugares de contención para ingresar adultos, gente de la tercera edad que también no deja el celular, que están agobiadísimos con la guerra, que los ves preocupadísimos. Y en vez de estar viviendo una tercera edad, una, una, no, en paz, están con que los ves y están colapsados con toda la información del Cada quien estamos en nuestros mundos, O sea, de verdad. Pero las redes sociales lo que están haciendo es que están generando muchísima adicción, para eso están hechas, están generando adicción, muchísima dopamina, y estoy segura que en unos años va a haber muchísimos lugares que se van a dedicar a quitar las redes sociales de la vida como un adicto, como una adicción en forma.
Así es.
Padrísimo, padrísimo, Irán Zuh. Algo que que me gustaría como rescatar de como el mensaje que has estado dando y que creo que es interesante que lo podamos analizar y darnos cuenta cómo podemos generar como este balance. Creo que hoy más que nunca podemos justamente dedicar más tiempo a nuestra familia, podemos dedicar más tiempo a nosotros, y eso es justamente hacia donde creo que es hacia dónde debemos dedicar la inteligencia artificial, ¿no? Hay un libro que se los voy a dejar de tarea que se llama Abundance, que es de un gurú en tecnología y un filántropo que se llama Peter Diamandis, en donde habla de que realmente si ocupamos y enfocamos de manera correcta la inteligencia artificial, la tecnología, y le damos este buen enfoque, pues vamos a vivir en un mundo de abundancia. Y en abundancia, pues puede ser de vivir bien y demás, pero se refiere más en cuanto a tema de dedicarnos más tiempo, de trabajar menos, ¿no? Y creo que si hoy nos damos cuenta, y si hiciéramos tal vez una comparación de hace 2 años, las tareas que hacíamos como hacer correos, hacer cartas, hacer como cosas que hoy nos ayuda la inteligencia artificial, si nosotros pudiéramos ver cuánto tiempo estamos ahorrando ahorita con inteligencia artificial, Pero creo que lo estamos haciendo de manera incorrecta porque ese tiempo lo estamos dedicando en hacer más trabajo, más trabajo, más trabajo, más trabajo, ¿no? Entonces creo que debemos de generar y hacer como una dinámica de trabajo y de vida en donde realmente nos demos cuenta que hoy en día podemos estar ahorrando. Hay estudios, por ejemplo, hay un estudio de Boston Consulting Group que dice que las empresas que están ocupando de manera correcta la inteligencia artificial están siendo entre un 40% a un 60% más productivas, ¿no? Pero ese 40%, 60% más productivas, lo están dedicando a hacer más trabajo. Pero, ¿qué pasaría si realmente ese 40%, 60%, en lugar de hacer más trabajo, lo dedicamos a nuestra familia, a nuestros hijos, a ti mismo, a hacer más ejercicio, a generar más actividades de bienestar y demás? Creo que eso es algo que me gustaría como que podamos compartir de cómo podemos generar esa dinámica y en lugar de hacernos, este, de trabajar más, pues ser más productivos y ser más conscientes, este, pues con nosotros.
Me encanta lo que estás diciendo. Como digamos que aquí en México en específico, hablando con varios extranjeros con los que trabajaba antes, que me decían es que aquí en México vivimos, viven para trabajar, no trabajan para vivir.
Sí, sí, sí, sí.
Entonces, porque está justamente, son más productivos, pero claro, a la gente las tienes en más revoluciones, entonces pueden contestar a la hora que sea, si van al baño no importa, llévese su teléfono. Si van a dormir, si van a tener, está muy peligroso. Como, o no, o a lo mejor el jefe está en otro lado del mundo y te llama, manda mensaje a las 4 de la mañana. Eso genera mucho estrés.
100%.
En donde los jefes, si no tener, conozco gente que me dice, no, pues para eso trabajan. Y ahorita se me ocurrió la idea, chavo, si eres el jefe de muchísima gente, si se te ocurrió, ya lo puedes programar. ¿Por qué das por hecho que la gente no? Pues trabajan para mí, entonces pues que ellos vayan teniendo la información. Perdón, hay que respetar el tiempo de todos.
100%.
Como digo siempre, hay que ver cómo respetamos nuestro tiempo. También. ¿Cómo respetamos nuestro tiempo?
Sí, poner límites.
Por eso tú estás diciendo, es poner límites.
Aprender a decir no también.
Exactamente.
O a qué hora.
Sí, yo lo que hago en el trabajo es ocupamos una herramienta de de comunicación que se llama Slack y ahí te permite como programar tus mensajes. Y yo lo que hago, porque yo soy muy productivo en las tardes y en las noches, y me choca pues mandar un mensaje a las 8 de la noche a, no sé, a una maestra, un maestro. Entonces ahí lo que hago pues es programar el mensaje para que cuando inicie su hora laboral pues ya le llegue. Wow. Y no le esté, eso no sé por qué WhatsApp no lo ha implementado.
No, pero lo puedes, ya está en el Instagram porque veo que.
En Instagram también.
¿Ya lo pusiste? No, tú. No, no, no, no. Este dato compártenos porque.
Exacto.
De verdad lo he visto mucho.
Ah, pues en la tarea la ponemos.
Y herramientas de trabajo.
Lo ponemos de tarea.
Y las empresas también. O sea, yo, este—
¿Qué está sonando? ¿Qué está sonando? Perdón la interrupción, pero esto es la chicharra del recreo, Iranzu. En este podcast, como sabes, es formato escolar, y entonces pues también hay un recreo. Entonces, mira, normalmente en los recreos Nuestros invitados también nos cuentan pues de su infancia y todo, pero yo creo que sería, no sé si Adolfo me va a matar, pero es que tener aquí a Iranzu y no aprovecharla al máximo sería un desperdicio, sería un pecado. Entonces yo quiero proponer, a ver si les parece bien, que en este recreo nos pongas así de verdad de un minuto un ejercicio que podamos usar Adolfo y yo Adolfo, pero también todos los que nos ven, para, no sé, justo hablando de lo que estábamos hablando, ¿no? Si estamos en un día muy ajetreado y nos enojamos o nos preocupamos o estamos muy angustiados o no sabemos ni qué, ¿qué se puede hacer? Tienes, no sé si tienes algún ejercicio específico que nos des y que nos pongas ahorita a practicar para aprender a volver a conectar con nosotros. A poner límites, a poder decir no. Primero me calmo y entonces ya después puedo actuar.
Exacto. Entonces sí lo tengo. No venía preparado.
¿Vale? No venía preparado.
¿Saben qué? Esta respiración ayuda muchísimo, las que les voy a dejar. ¿Por qué? Porque normalmente, más allá de todo, nuestro enojo, todos estamos de pronto muy enojados. Nos enojamos porque no llegamos a donde creemos que tenemos que llegar, porque nos ponemos muchas expectativas.
Porque entramos a redes sociales y ya vimos que ya logró esta persona lo que queremos. Sí, sí, sí.
Y viene todo al caso con lo que hemos estado hablando.
Y nos enojamos. Hay un enojo dentro que no nos deja estar. Que de ahí vienen las frustraciones, de ahí vienen los miedos, de ahí viene la ansiedad, pero viene de un enojo. Y la tristeza. ¿Sabían que el enojo es como la cara de afuera, como la cara superficial? ¿La cara superficial? ¿Cómo le podemos decir? La capa superficial.
La máscara.
La máscara. Ajá, la máscara. Estaba sentando diferente, perdón. Pero es que estoy emocionada porque esto es justo. El enojo Es la máscara o es la capa superficial de la tristeza. Entonces, si estás muy enojada, muy enojado, hay algo ahí que te está haciendo sentir muy triste. Normalmente es desde muy triste, puede ser desde un duelo, desde una insuficiencia, como desde una carencia, desde una frustración, desde uno pensar que no se puede, pero Cuando yo eso lo entendí, dije: "Ah, pues ya entendí por qué estoy tan enojada". O sea, y por qué vivimos tan enojados, ¿no? Entonces, de pronto, los corajes que hacemos, o nuestro sistema nervioso cuando se dispara y sentimos el enojo profundo, la ira, luego lo veo en el coche, es donde todo mundo saca una personalidad alterna.
Sí, sí, sí, en el coche es el lugar.
Conozco gente muy cercana que son lo máximo, se suben al coche y digo: ¡Qué bárbaro! ¿Te das cuenta que le pusieron un chip de ir odiando? Tú, no sé qué, métete. Entonces les entra un ego, una cosa rarísima en donde que no frena. Yo me acuerdo que un día le dije: frena, por favor. No, que se frene el otro. No, que se frene el otro.
¿Cómo creen?
Eso es una locura lo que sucede en el coche.
Sí, la verdad, sí.
Entonces este ejercicio va, si estás en, así como nosotros que estamos súper cool, lo podemos hacer con las manitas.
Ok, a ver, vamos a hacerlo.
A mí me encanta porque trabajamos con orden. El enojo subimos el sistema inmunológico, no nos ayuda a descansar. Así, entonces puñito, puñito primero, y sacas el dedo índice. Ok, los pulgares se cruzan. Ok, ok. Y este mudra se llama, la postura de manos. Va a ir los pies, lo ideal es que estén los dos, eso, muy bien derechitos. Y vámonos adelante de la silla, es donde nos ponemos más derechos, porque si vamos atrás al respaldo como que nos encorvamos. Entonces aquí puedes cerrar tus ojos y si puedes hacer la lengua taquito, la puedes hacer. Si no puedes hacer la lengua taquito, pues ponerla en la boca como si tomaras de un popote. Ok, yo me apuesto. Y vamos a inhalar por la boca. Yo ya veo que los dos— No puedo. ¡Adolfo!
No sabíamos que lo podías.
Yo tampoco. A ver... Yo voy a hacer la lengua y... Aquí.
Parecen equilibrados.
Me encanta. Entonces vamos, aquí a estar unos minutos, unos segunditos. Inhala por la boca o por la lengua, taquito. Inhala. Exhala profundo. Por la nariz. Lento, profundo por la nariz. Inhala, gracias. Inhala por la lengua, por la boca. Profundo, que sea largo, lento Breathe profundo. Exhala por nariz. Inhala. Exhala. Inhala. Exhala. Última vez, inhala, exhala. Y desde aquí, inhala por nariz, sostén el aire, sonríe, aprieta el cuerpo y traga un poquito de saliva. Siente tu saliva, si está fría, si tiene un sabor diferente. Inhala lentamente y exhala. Haz conciencia de que en estas 5 respiraciones empezó a cambiar tu sistema y puedes hacer estos espacios cada vez que lo necesites. Lo ideal son 3 minutos, 5, 11, y si tienes insomnio, 30 minutos antes de dormir. Puedes abrir tus ojos. Exhala. Manos. Estira, estira y sal. ¡Qué buen recreo! Bravo.
Oye, padrísimo.
Imagínate hacer esos recreos.
Oye, todos lo podemos hacer todo el tiempo y con esto ya liberas tantito. Muy bien.
¿Sabes qué es la maravilla para los que van manejando? Es que no tienes que cerrar los ojos, no tienes que poner las manos en el volante y tienes que llevar tu atención a la respiración. Lo puedes estar haciendo mientras...
O sea, inhalando por acá y exhalando por la nariz.
Mientras toca Gloria Trevi. Y me sentí O sea, como que a lo que voy es: puedes ocupar esta respiración aún cuando todo nuestro entorno esté con una música muy alta, estemos en el tráfico con los claxonazos que te están gritando señora, señor!" y en vez de mentarles la madre, te regulas así. ¡Me encantó!
¡Bravo!
A lo mejor creen que les estás sacando la lengua.
¡Bravo, Iranzu! Muy buen recreo. Pues ojalá todos lo hagan.
Son 3, 5 u 11 minutos.
Sí, al menos 3 respiraciones. ¿Sintieron? Mi pregunta es, ¿qué sintieron?
Como liberación, yo como tranquilidad, como diferente, como cambiar la forma en cómo respiramos.
Nuestro cerebro en ese instante cambia. Es como son las conexiones neuronales en donde nuestro cuerpo dice: espérame tantito, ¿por qué estás respirando diferente? Pues, ¿qué está pasando? Así pasa. Entonces, por eso Empieza la calma.
Muy bien, pues seguimos, ahora sí.
Pues estábamos platicando justamente de esta dinámica que podemos empezar a implementar para tener como este balance y dedicar más tiempo. Estabas platicando de cómo podemos generar como esta estrategia. Y con eso me gustaría vincular justamente mucho de lo que hemos platicado, es que la tecnología nos desconecta de quiénes somos. Y algo que creo que también es como interesante es si hoy en día las niñas y los niños están con esta ansiedad y están viendo tantas cosas súper positivas en redes sociales o negativas. Pues yo en el día a día también veo muchos niños que están tristes, que están negativos, ¿no? O sea, ¿qué podemos hacer para poder hacer que esa, justamente con esta, cómo podemos generar como una abundancia positiva en los niños y cómo los podemos como programar de manera positiva?
Programar, me encantó la palabra. Sí, que como el chip.
Del lado correcto, no de ponernos ahí, pero.
Me encanta la pregunta.
¿Cómo educarlos?
Es muy interesante. Fíjate, la mente, y lo veo mucho en mi hijo, es como mi estudio de campo, digo yo. La física cuántica lo dice. Tenemos entre 70 y 80 mil pensamientos diarios entre la mente consciente e inconsciente. Y es interesantísimo el porcentaje tan alto de nuestros pensamientos negativos.
Son mayores que...
Mayores. Es un porcentaje altísimo. El porcentaje altísimo de pensamientos negativos, de catástrofe... ¡Qué feo!
¡Qué triste!
Entiendo, lo que he ido entendiendo es que nosotros como humanos estamos hechos a sobrevivir. Bueno, a vivir, deberíamos de vivir. Pero nuestra esencia, digamos, o sea, si estamos en Bueno, antes estábamos como aprendiendo la vida y ya es que la sobrevivencia pues fue desde hace mucho tiempo, pero muchos siguen en la sobrevivencia.
Claro.
Pero lo que quiero decir es como nuestro cerebro está todo el tiempo mostrándonos como el peor escenario. Y antes la gente a mí me decía: "No, sé realista". Yo era niña, yo decía mis cosas, yo soy muy creativa y he imaginado muchísimas cosas y gracias a eso he logrado tantas. Mis sueños se han hecho realidad, y lo digo desde un lugar muy honesto y con mucho reconocimiento propio. Y esto me lleva a ver cómo la mente de mi hijo, por ejemplo, de pronto se va al horror. Digo, ¿de dónde llegó ese horror? ¿Por qué crees que no vamos a llegar? No, no, mamá, no vamos a llegar a ese lugar. ¿Por qué crees que no? Es que son la hora y va a faltar. O sea, como en horario, y como su mente racional se va a un lugar muy limitado.
Sí, de todos los niños y jóvenes, yo también lo veo todos los días.
Es como de pronto como ilimitado, como digo, como eres niño y según yo cuando eres niño eres más apertura y estás más conectado y es más positivo y crees que todo se va a poder, ¿no?
Sí, en teoría debería de ser así, pero no.
Creo que eso pasa, a lo mejor tú me podrás decir, como en la pubertad, como que cuando era más niño todo era posible y ahora que está entrando en la pubertad, o sea es prepuberto, empezó con que eso no se va a poder y no, ¿qué va a pasar? Y entonces ya llegaron los miedos.
Sí, sí, es algo propio de la adolescencia porque están en un duelo de dejar la niñez y entonces es justamente el no saber cómo van a enfrentar lo que viene, sí los hace también programarse en esta parte de estar a la defensiva un poco.
Exacto, como que—
De estar tristes, como lo decías, ese enojo.
Ese enojo, pero me lleva como a este lugar en donde tenemos que ser conscientes de que el músculo, si lo ponemos como un músculo, que realmente tenemos que entrenar todos, y como padres ser los entrenadores de nuestros hijos es la mente. Tenemos que entrenar nuestra mente. Nuestra mente es una repetición de todo lo conocido, punto. Todo lo que ya vivimos, entonces, está como en repetición, como en un radio. Este, hay un libro, ahorita se me olvidó el nombre, que tiene que ver con esto, que dice, que lo pone mucho como, como hace la analogía de una estación de radio, que realmente que la mente es como la estación de radio que va y viene, o sea, que no como algo que se está repitiendo, como si se estuviera repitiendo. Exacto, y que tú puedes, si tienes el entrenamiento, cambiar la estación. Pero cuando no sabes que puedes cambiar la estación, porque tu mente de pronto te dice que no, no, no cambies, no cambies, lo desconocido me da miedo, no, no, no, no, no, ¿sabes?
La seta.
¿Qué edad tienes, Adolfo Ferrer Jaime Jaime?
La seta. O sea que no hay estación de radio.
Sí, sí, sí.
O sea que hay que cambiar de lado.
Ay, dime algo, por eso estoy hablando. Entonces es muy interesante cómo podemos estar programándonos todos los días. Es muy importante que veas a tus ojos cuando amanece, a los ojos de tus niños, que los veas a los ojos. Ajá. Vélos a los ojos, dile buenos días, mi amor, aunque tengas prisa, aunque voltea y dile a ver, veme, veme a los ojos. Porque lo que no estamos haciendo por tantos medios, por tantas cosas, por tanto el tener que, el deber ser, tenemos que llegar, vámonos rápido, no tenemos ni prisa. Es un segundo ver a los ojos a alguien y saber cómo está. Mi mayor recomendación es siempre decirle buenos días, mi amor, aun cuando como padre te esté llevando la vida a un lado muy negativo. Tienes que entrenarte, tienes que controlarte, y tienes que saber que tus hijos son tu reflejo. Y nuestros hijos son nuestro gran— es la gran misión. Nuestros hijos nos van a llevar a un mundo mejor. O sea, ellos son son realmente la fuerza en donde tenemos que poner nuestra atención, nuestros hijos. Y no evadirlos. Ay, no, quién sabe qué ve, yo no me importa, no me importa, yo veo que va bien, pero no me importa qué tanto está bien. No, sí te importa. No te vuelvas tampoco una exagerada ni un exagerado, pero velo a los ojos. Primero que nada, cuando amanecen, que están corriendo, que no sé qué, en donde sea, si estás en el coche y te diste cuenta en el coche que no lo volteaste a ver, en todo el rollo de tu casa, entre que preparabas el desayuno, entre que corrías, voltea a verlos en el coche antes de prender el coche. Entonces le dices: Hola mi amor, buenos días, ya nos vamos, tenemos mucha prisa. A ver tus ojos, a ver tus ojos, a ver, sonríeme. Ay, ya, ma, te van a decir ya. No, no, a ver, a ver tus ojos. Ay, qué bonitos ojos, mi amor, te amo, te amo, te amo. Esas palabras van directo cuando tú los ves a los ojos y les dices te amo Aún cuando sientas algo raro, que a lo mejor tu hijo adolescente ya no va contigo, no importa. Son— es el te amo, es una palabra que conecta con el corazón, es una verdad, es la verdad de tu esencia. Aún cuando estés peleado en ese momento con tu hijo, aún cuando tu hijo diga: ay, ya mamá, ya papá, qué ridículo, me voy a vomitar, no me digas eso. No importa, cállate y escúchame. O bueno, No le digas, sí, sí le dices cállate, no importa. El punto, bueno, sí, dile guarda silencio, mi amor, o lo que tú quieras, no le digas tan feo. Pero lo más importante es, sí, porque callar a alguien también, yo bueno, callar a alguien también estás diciendo como que sus palabras no valen. Entonces, más allá de invalidar lo que está diciendo, dile te amo, veme a los ojos, te amo, mi amor, recíbelo como quieras. Confío en ti, confío en que Confío en ti, en que tu decisión va a ser la mejor porque nos tienes a nosotros, porque estás con nosotros acompañado. Confío en que lo que te he enseñado es para bien. Como de pronto le puedes decir estos mensajes que son muy cortitos, el te amo. Si no sabes qué decirle, o digas como a mis hijos, a mis hijos no les digo te amo, no. O sea, mis papás cuando yo empecé a decir te amo me decían que te exagerabas y yo hablo así. Pero bueno, si el te amo no te hace sentido o no no eres tú, puedes decir te quiero mucho.
Sí, claro, lo que sepas que va a conectar para que se sienta todos los días, todos los días, todos los días, y se va programando.
Exacto. Entonces, ¿qué estás dándole a tu hijo y a tu hija? Lo estás nutriendo de amor, le estás haciendo saber que sí vale la pena ser visto. Si tú lo volteas a ver a los ojos, le vas a hacer saber a su inconsciente y a su corazón que vale la pena vivir, que vale la pena ser que se están nutriendo de ti, no de la comida, no de la casa, no de los viajes que le das. Se están nutriendo del amor que le das con palabras, no con acciones nada más. Porque se dice: no, las acciones valen más que mil palabras. Perdón, cuando a un niño no se les dice que lo quieres, ellos dan por hecho que todo lo que les das es parte de tu deber. Tú les tienes que fuerte. Sí, es muy fuerte.
Porque lo dan por hecho, lo dan por hecho, porque así lo dan y lo damos por hecho a veces también.
Venimos, así lo hacemos, pero tampoco está bien cobrarles todo a tus hijos porque conozco el otro lado. No porque te lo doy porque con mi esfuerzo te estoy dando todo, perdón, tampoco. Entonces, porque los niños se creen como que entonces no vale la pena tanto esfuerzo. No, darles lo que quieres darles. La única diferencia que va a hacer en tus días es pedir que te vean a los ojos en la mañana, cuando regresan de la escuela, cuando se suben al coche de la escuela. Eso es fundamental. Si los trae el camión y tú estás en la casa, si tú estás en la casa Pídeles que te vean. Es la manera más rápida de saber cómo viene tu hijo. Claro, es la manera más rápida de saber cómo tú te sientes con la tristeza de tu hijo. Y si se necesita, vas a necesitar, vas a tener que pedir ayuda. Si tú ves que la tristeza, el enojo, la ansiedad, la violencia con la que te responde tu hijo te genera porque nada más le pediste verlo a los ojos, tienes que pedir ayuda porque no es normal. Lo normal sería es que te vea tu hijo tu hija, y te diga yo también te amo mucho, yo también te quiero mucho. Y de pronto te diga, ay mamá, ahorita sí, ahorita quiero saber cómo estás, ahorita. Ay, pero es que voy a mi cuarto, voy a lavarme las manos. No, no, no, frénate. Si tú estás y lo agarras en la puerta, ven a los ojos. Ay, te amo, mi amor.
Y se van acostumbrando.
Es una programación de amor. El amor es la fuerza que mueve al mundo, y no lo estoy diciendo no es un lugar por sí. El amor incondicional es la fuerza que mueve al mundo. El amor hace los cambios en todo nuestro sistema. La coherencia cardíaca, que tanto ahora con Joe Dispenza, física cuántica, se está escuchando. El amor nos nutre. Entonces es muy importante hablarles con amor. Claro, si no sabes hablarles con amor todo el día, no importa, no te, no tampoco te flagelles o te sientas mal. El tema es quitarnos, no Dándoles más cosas, pero es muy sencillo. Cuando se despiertan, cuando llegan de la escuela y cuando se van a dormir, es muy importante decirles lo mucho que los quieres, lo valiosos que son y que sus vidas le dan sentido a la tuya y a tu vida. Como hacerles saber que su vida vale, que son merecedores. Cuando reciben algo bonito: mi amor, mereces, sí mereces, sí mereces ser el campeón por tu esfuerzo, por tu dedicación, siempre festeja desde un lugar en donde si el esfuerzo estuvo, es mereces el reconocimiento. Claro que mereces el reconocimiento, claro que es bueno saberte valioso, merecedor, y claro que es bueno todos los días programar algo que si a lo mejor se te olvidó porque dijiste no se me olvidó verlo a los ojos en la mañana, en la tarde, en la noche, porque estuve pegada al celular porque tenía mucho trabajo. Ok, les tengo otra que para mí es de las más valiosas. En la noche cuando están dormidos, cuando estén súper dormidos, te vas a acercar a su cama por el oído izquierdo, o sea, la oreja izquierda. Y si pueden, o si están volteados, si solo es la derecha, no importa, pero si puedes elegir, por la izquierda.
O lo despiertas.
Sí, sí, pero si vas a elegir, vete al izquierdo, pero si no, al derecho, pues. Pero el chiste es que te acerques al oído y con un amor que a lo mejor nunca hablas así, pues te invito a que empieces a entrenarte a hablar así. Le digas lo orgullosa, lo orgulloso que estás de él, de ella, lo inteligente que es. Eres inteligente, eres valioso, eres muy amada, eres muy amado. Mereces siempre lo más bonito de la vida, mi amor. Que tus sueños se hagan realidad. Tu esfuerzo vale la pena, mi vida. Empiezas a hablarle bajito desde un lugar en donde estás programando en amor incondicional a todo su ser. Los niños cambian. Agradezco tu vida, así, agradezco tu vida, gracias porque somos muy felices, te amo mi amor, así pero muy bajito. Pero es muy lindo decirle eres inteligente, eres valioso.
¡Qué bonito! Muy bien.
Esta programación es espectacular.
Muy bien.
Algo más para cerrar con esto es, si tú te lo puedes decir todas las noches o todas las mañanas, te puedes decir: yo soy amor, yo soy luz, yo soy paz, todos los días. Porque el yo soy, si tú te dices a ti mismo yo soy, se potencializa todo el sistema. Hay estudios, hay gente que no lo revela, hay gente que no lo habla. El yo soy, yo soy la que soy, yo soy el que ¿Quién soy? Yo soy. Con solo decir yo soy, yo soy, yo soy. Y luego dices, ¿quién soy? Bueno, no te preocupes, no te pongas en la razón, simplemente conecta.
Solo yo soy.
Sí, puedes decir yo soy la que soy, yo soy el que soy, o puedes decir yo soy amor, yo soy un éxito, yo soy alegría, yo soy prosperidad, yo soy amor incondicional, yo soy felicidad. Aún cuando tu mente te va a jugar te va a juzgar porque eso va a ser tu mente y te va a decir: no es cierto. Así como si hubiera... ¿Ya saben? Me encanta esta película de Disney.
Intensamente.
Intensamente me encanta. Entonces, imagínense que está aquí ahora el juicio, ¿no? El juicio. Vamos a poner a alguien que todavía no existe en la película, a lo mejor viene en la próxima, no sé. El juicio. El juicio a uno mismo, que es el peor. Es nuestro boicot. Es el que nos va a hacer que no hagamos las cosas, o no estemos...
El síndrome del impostor.
El síndrome del impostor. El que nos va a estar engañando, el que nos va a estar poniendo todas las trabas del mundo y los bloqueos. Porque cuando tú digas yo soy amor, el juicio te va a decir: ¿cómo? ¿Cómo eres amor si acabas de hacer...? Si no sabes sostener una relación, si no sabes hacer esto, si no sabes hacer... Si nadie te quiere, nadie te quiso. O sea, de verdad la mente va como a buscar algo que te confirme que no eres eso. Entonces cuando empiezas a trabajar yo soy amor, yo soy amor, yo soy amor, yo soy prosperidad, que tiene que ver más allá de estarlo diciendo afuera como Es como cuando amaneces, como: "Ay, sí, yo soy". A mí me gusta decir esta frase que me enseñó una maestra que amo, que dice: "Yo soy la que soy y mi razón de ser es el mismo ser". ¿Qué quiere decir? No tengo que hacer más para ser, simplemente soy. Entonces voy a vivir mi experiencia el día de hoy como una humana más, viviendo mi experiencia terrenal Con todo el amor y con toda la gana de estar presente en esta tierra, yo elegí mi vida desde algún— bueno, podemos hablar en otra— elegí mi vida y he seguido eligiendo. Y es muy interesante que quien elige, nosotros creemos que elegimos desde nuestra sabiduría y nuestra intuición, pero muchas veces en realidad es que el que está eligiendo es nuestro sistema nervioso central. A partir de ahí tomamos nuestras decisiones, cómo estamos regulados. Entonces bueno, ya me fui a muchos temas.
Súper práctica de programación mental para nosotros mismos, para los niños.
20.000 tareas hoy, Exacto.
Entonces pues yo les decía que hacer menos y él les puso más, pero creo que es muy importante.
Son cositas, son prácticas que no acostumbramos nunca. La verdad es que sí irán súper, es como novedad en estas prácticas, digo, para algunos sí la acostumbran a hacerlo, pero para algunos no. Entonces pues creo que es bien padre e importante Pues retomar, obviamente, hablando de este mundo tan avanzado, tan expuesto, tan ya a mil por hora, lleno de inteligencia artificial, de tecnología y de muchos factores que nos distraen de nosotros mismos y de nuestro ser, pues es muy importante recordarnos quiénes somos y hay que programarnos mentalmente y pues poder ahí, este, salvarnos, ¿no?
Sí.
Unos a otros.
Recordarnos quiénes somos. Exacto. Porque parte de nuestro corazón siempre nos va guiando, que es nuestra brújula. Entonces, ¿cómo regresamos a nosotros? Escuchándonos. Exacto. Hacer pausas, silencios. Porque aparte les voy a dejar una tarea.
Pues ya ahorita, porque si no ya acabamos.
Lo único que quiero decir es, ¿qué diferencia hay con la inteligencia artificial a nuestra inteligencia humana? Humana.
Sí, sí, sí, sí.
La diferencia más grande es que los humanos tenemos alma, tenemos espíritu, y nuestro espíritu puede guiar a nuestro ego, puede ir, sabes, el espíritu comanda al ego, si es que así lo dejamos ser. Nuestro espíritu, la inteligencia artificial no tiene alma, no tiene espíritu como tal. Claro. Entonces sí va a saber más, no sabemos qué viene, hay que estar abiertos pero siempre hay que regresar, siempre hay que regresar. ¿Cómo regresamos? ¿Cómo regresamos? ¿Cómo? Irán, no quiero respirar, se me olvidó tu respiración rara. ¿Qué hago? Fácil. ¿Cómo regreso y cómo sé que estoy haciendo bien en mi vida? Todos los días, o cuando sientas la necesidad, con las manos a tu corazón. Yo digo corazón, órale, en medio del pecho, o sea, el corazón energético.
Puedes ir al corazón directo, pero en realidad tiene que ser la derecha o o no importa?
A mí me gusta la derecha abajo y la izquierda arriba, pero en realidad como a ti te guste.
Si soy zurdo.
Hay muchas técnicas, exacto. A mí, como te sientas, no pongamos tema, porque todo lo llevamos a la razón. Lleva nada más tus manos al corazón, en donde creas que está tu corazón, o en el pecho, pues. El pecho a mí me gusta. Y ahí solamente siente, siente cómo te sientes en este momento, y siéntelo sin juicio. Y ahí le puedes preguntar a tu corazón: ¿qué necesita hoy para ser feliz? ¿Qué necesita hoy? Algo que puedas hacer hoy. Por ejemplo, sentir felicidad y calma, puede ser que necesitas ir a a la naturaleza. Y a lo mejor ves un jardín y puedes ir al jardín. Pero es preguntarle a tu corazón cómo se siente. A lo mejor la felicidad y la calma llega cuando estés tomando tu té, tu cacao, tu cafecito. Pregúntale a tu corazón qué quiere hacer hoy, qué quiere hacer hoy diferente, algo para ti, cómo te podrías nutrir. Y ahí quédate un ratito. Preguntándole a tu corazón, en silencio, en calma. Y exhalas, sueltas. Lo más interesante es no estar haciendo algo en específico. Es un momento perfecto en el silencio de ver cómo estás, la manera más fácil de regularte y de saber lo que necesitas.
Muy bien.
Y hazlo, hazlo. Si te dice: oye, sal a caminar, Camina, brinca, brinca. No hagas ejercicio.
Vámonos al mar. A mí me dijo eso.
No, no te vas a ir al mar, Mónica, porque estás en México. Bueno, a lo mejor puedes agarrarte algo. Eso me contesta, que no. Pero tú dices, ok, te vas a ir al agua. No, a lo que voy es algo como...
Aquí al lago, enfrente. Me va a invitar al kayak.
Si no genera frustración, si no fuiste, entonces ya no fui feliz porque no me fui al mar y porque vivo en la Ciudad de México y no puedo.
No, sí, siendo realistas.
Somos felices.
Algo que te pueda decir ¿Qué te vas a regalar hoy? ¿Qué me voy a regalar hoy? Pero regalar desde el regalo que hasta el guilty pleasure, perdón para todos los nutriólogos que me estén escuchando eso, pero hay cosas que de verdad dices me lo voy a regalar, pero entonces si estás con tu guilty pleasure, que para mí es un chai, que me fascinan, o sea, con espresso, a mí me gusta, no voy a decir marcas, pero me encanta un chai latte con leche de almendra que tiene muchos azúcar, y que eso no está maravilloso porque es jarabe, pero es un guilty pleasure. Entonces ahí, si mi corazón me dijo, sabes qué, de verdad hoy, hoy no diario, pero me gustaría tomarme eso, el viernes te lo ganaste, pues dáselo. Pero cuando lo tengo, lo vuelvo a conectar, no lo doy por hecho. Entonces digo, ay, gracias, gracias que estoy viva y me puedo dar este regalito, sabes. O sea, porque juzgamos que nos tomamos, que nos sirve.
Tarea: comprar ese chai latte.
No, pero hay muchas cosas que te puedes regalar, como hacer ejercicio 20 minutos, leer ese libro, como hacer cositas que a lo mejor no te das permiso hacerlas porque crees que lo vas a hacer en otro momento cuando tengas tiempo. Yo no lo dejaría para cuando tengas tiempo.
¡Qué bonita tarea! Muy diferente, ¿verdad, Adolfo Ferrer Jaime Jaime Jaime?
Me encantó.
Muy diferente recreo y muy diferente tarea.
Lo disfruté mucho, aprendí muchísimo. Gracias Adolfo Ferrer Jaime por compartirnos y ser nuestra mentora.
Justo, gracias por recordarnos que hay muchas cosas, muchas gracias por recordarnos que hay muchas cosas que a veces damos por hecho y que tenemos que regresar al ser. Gracias.
Pues muchas gracias a todos y esperamos te hayas divertido y estoy seguro que Vamos a ayudar a muchísimas personas con este mensaje y creo que pues darnos cuenta hoy, lo que yo me llevo es darnos cuenta cómo es que podemos conectar mejor con nosotros, con las personas importantes para nosotros, y cómo es que realmente podamos ser más productivos, dedicar menos tiempo al trabajo y dedicar más tiempo a lo que nos gusta hacer.
Exacto.
Y estar en presencia. Si estás en el trabajo, está en el trabajo, pero es que nos vamos distrayendo todo el tiempo. Yo quiero decir algo, estoy muy agradecida, muy agradecida, gracias por invitarme, estoy muy agradecida con Mónica, yo también la conozco muy cerquita y eres una gran mamá, porque mucha gente te conocerá en varios ámbitos de la vida, y te quiero decir, eres una gran mamá, gran, gran, gran ser humano, estoy muy orgullosa de estar aquí, me siento muy feliz.
Gracias por venir, gracias a ti.
Y Adolfo, es la primera vez que te veo.
Un gusto.
Y estoy muy orgullosa de verte lograr tus sueños. Bueno, me parece que esta escuela es una locura. Lo malo es que me queda un poco lejos.
Pronto.
Está increíble, increíble que hayas logrado esto tan joven.
Sí, es un sueño también hecho realidad.
Lo veo, por eso lo estoy diciendo. Me encanta ver los sueños hechos realidad. Y aparte, seguimos.
¿Sabes qué? ¿Sabes qué es espectacular siendo tan cercana a Adolfo? Verlo todos los días hacer su sueño más grande y más grande y más grande y más grande, porque no para.
Es que lo veo. Para los que nos están viendo y escuchando, estamos aquí 3 personas que nos hemos estado dedicando a compartir lo que hemos ido aprendiendo.
Así es.
Los 3 nos hemos dedicado a ser maestros, ¿no? Ir aprendiendo y poder compartir.
Exacto.
Lo veo, para poder servir, servir a este mundo, esta tierra, a la humanidad. Con nuestros corazones.
Pues esto fue Y Aquí Entre Nos. Muchas gracias, Tiranzu. Gracias a todos.
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