100. Mentirnos. Dostoievsky, Tchechov, Nietzche, con Alice Miller (The body never lies). Serie Estudios del trauma
9 Feb 2023 · 24 min
En este episodio de la serie "Estudios del trauma" los anfitriones analizan el libro de Alice Miller El cuerpo nunca miente y, a través de una lectura cercana, exploran cómo la falta de crítica a la autoridad paterna y la violencia infantil dejaron huellas corporales en varios escritores del siglo XIX. El programa comienza con una breve presentación del podcast, su origen durante la pandemia y la estructura de sus seis temporadas, destacando la nueva temporada dedicada a Miller. A continuación, los participantes describen el argumento central de Miller: la admiración ciega hacia los padres genera sufrimiento psíquico y somático que se manifiesta en enfermedades crónicas y muerte prematura. Cada autor es examinado como caso de estudio: - Fiódor Dostoievski: padre violento, pobreza, insomnio, epilepsia y adicción al juego; Miller interpreta estos síntomas a la luz de la teoría freudiana del parricidio y la culpa reprimida. - Antón Chéjov: retrata a un padre alcohólico y explotador en su obra El padre; Miller sugiere que Chéjov no reconoció su propio trauma, vivió en pobreza y murió de tuberculosis. - Franz Kafka: carecía de un "testigo iluminado"; su carta a su padre nunca llegó al destinatario, lo que alimentó culpa y miedo al castigo, reflejado en El juicio y La metamorfosis; la represión condujo a tuberculosis y muerte a los 40 años. - Friedrich Nietzsche: la represión emocional provocó reumatismo, migrañas y deterioro físico; Miller lo vincula a su “grito de liberación” que, sin apoyo externo, dañó su cuerpo. - Friedrich Schiller: sufrió castigos corporales y una disciplina militar estricta desde los 13 años; la exposición prolongada a la violencia física se correlaciona con convulsiones, calambres y muerte prematura a los 46 años. Los anfitriones discuten la noción de "testigo iluminado" como figura esencial que permite al individuo reconocer y liberar la culpa paterna, evitando que el cuerpo “pague la factura”. Finalmente, plantean la hipótesis de que, de haber contado con ese testigo, estos autores podrían haber vivido mucho más tiempo y aportado obras diferentes. El episodio cierra con una lista de lecturas recomendadas (Los hermanos Karamázov, La carta al padre de Kafka, etc.) y una cita de Dostoievski sobre la mentira a uno mismo.
Chapters
El astuto Ulises no fantasea como Aquiles con un destino grandioso y único. Podría haber sido un dios, pero opta por volver a Ítaca, la pequeña isla rocosa donde vive, a encontrarse con la decrepitud de su padre, con la adolescencia de su hijo, con la menopausia de Penélope. Ulises es una criatura luchadora y zarandeada que prefiere las tristezas auténticas a una felicidad artificial. El regalo que le ofrece Calipso es demasiado parecido a un espejismo, a una huida, al sueño de una droga alucinógena, a una realidad paralela. La decisión del héroe expresa una nueva sabiduría alejada del estricto código de honor que movía a Aquiles. Esa sabiduría nos susurra que la humildad imperfecta efímera de la vida humana merece la pena, a pesar de sus limitaciones y sus desgracias, aunque la juventud se esfume, la carne se vuelva flácida y acabemos arrastrando los pies. Muy buenos días, buenas tardes, buenas Buenas noches, quizás, para quienes escuchan este podcast respecto de El cuerpo nunca miente de Alice Miller. Es la segunda edición. Hoy la introducción de este podcast está dedicada al texto de Irene Vallejo, que es un libro absolutamente extraordinario que tuve la suerte de recibir de cumpleaños de una muy querida amiga y le estoy muy agradecida por ello porque es un libro acerca de escritura y la historia de los libros extremadamente bien investigado y una prosa hermosa. La cita viene en un capítulo donde compara a la figura de Aquiles y la figura de Ulises, como pudieron apreciar. El podcast Just in Time inició durante la pandemia como un walk and talk podcast y ahora son 6 temporadas paralelas. La primera aborda temas generales y entrevistas. La segunda trabaja en francés el texto del maestro Thich Nhat Hanh acerca del niño interior. La tercera temporada toca la vida de Buda. La cuarta es el libro de Bessel van der Kolk The Body Keeps the Record, que estuvimos abordando durante el último, más bien penúltimo ciclo de lectura. La quinta temporada se interesa en astrología y presenta conversaciones con el astrólogo Rodrigo Llanes. Y la sexta es esta nueva temporada, El Cuerpo Nunca Miente, de Alice Miller. Gracias por tu apoyo, gracias por tu escucha. Pueden mandar mensajes por correo electrónico, ahí está la dirección en el perfil, y también por Instagram, hay un perfil de Instagram. Hasta pronto.
En El cuerpo nunca miente, Alice Miller inicia con el efecto que tiene esa consagración sin crítica que los hijos pueden hacer a los padres. El capítulo 1 se llama La admiración de los padres y sus trágicos efectos. Y se interesa en Dostoyevski, uno de los novelistas más importantes del siglo XIX, incluso de la historia de la novela moderna, y observa que al acercarse a los trabajos de sus biógrafos, y en especial a la biografía de Yanko Lavrin, al leer las cartas de Dostoyevski, en ningún lugar encuentra una crítica, un inicio de desafío de la autoridad paterna. Y sé que no encuentra más que el respeto y el amor incondicional hacia su padre, pero sí encuentra muchas de sus cartas que están tratando y reflejando muchas dificultades económicas. Entonces Alice Miller entiende algo y lee en ello el miedo de una amenaza constante a su existencia. Es decir, es así como se leen, se pueden leer esas dificultades económicas permanentes. Hay algo ahí que no está resuelto en la economía psíquica de Dostoievski. Efectivamente sufría de una muy pobre salud, lo señala ella. Sufría de insomnio, pesadillas, y lo sabemos, de ataques epilépticos que lo dejaban completamente aniquilado. Además, se sabe que sufría, padecía de una adicción al juego. En especial al roulette.
Cuando se interesa Alice Miller en la infancia de Dostoyevski, aprende que su padre era un hombre sumamente violento, tan violento que al haber heredado de un inmenso territorio, una propiedad gigante, y tenía más de 100 siervos en esa época de la Rusia zarista, se contaba con el trabajo de los siervos en el territorio, en la propiedad. Estos siervos decidieron matar a Dostoievski, prefirieron dejar de soportar su crueldad y su violencia y enfrentar la ley. Esto lo toma Alísmir como un ejemplo de lo que ha de haber sufrido Dostoievski con su padre. Y ella se asombra muchísimo de que en ningún momento aparece ese reflejo de la crueldad del padre. Una historia desgarradora de su infancia. Muere la madre, él es muy joven y se encuentra él y sus hermanos sometidos a la violencia y el alcoholismo del padre, que los manda después a estudiar en la academia. Y sabemos que la vida de Dostoyevski fue muy difícil. Él se interesa en primer lugar por el comunismo, y después, cuando el zar descubre que está reuniéndose con compañeros regularmente cada semana para hablar de las ideas comunistas, lo encarcelan, lo mandan a una— un lugar de aislamiento por muchísimos años. Pasa años encerrado como cualquier otro preso y ahí observa la naturaleza humana. De hecho, se hace, se hace, se transforma en alguien muy sensible por la desgracia de la Rusia oprimida. Sabemos por sus escritos que denuncian, denuncian las condiciones de opresión y de pobreza de la época. Y su evolución lo lleva del apoyo de las ideas comunistas al apoyo de las ideas religiosas. Se vuelve un gran creyente, un ferviente creyente en la segunda parte de su vida. Es decir, siempre hay una un sometimiento, podríamos decir, a las ideas. Primero el comunismo y después un dios, una ferviente creencia que lo sostiene hasta el final de su vida y lo sostiene en sus épocas más duras. Pero lo que se sabe también es que sus episodios epilépticos empezaron en algún momento muy específico cuando No puede él hablar negativamente de su padre. Es así como lo entiende Alice Miller, también refiriéndonos a la lectura de Freud en el texto sobre Dostoyevski, El parricidio. Freud explica los episodios epilépticos a través de la culpa, la culpa no solo por odiar el padre inconscientemente, sino también por un tema de represión sexual. Claramente ahí está Freud y sus teorías nutriendo, nutriendo la teoría de la represión a través del ejemplo de Dostoievski.
En este capítulo Alice Miller da un recorrido por Dostoievski Chekhov, Kafka, Nietzsche. Se interesa por autores más o menos de la misma época. Dostoievski nace en 1821, Chekhov 1860, Kafka 1833, Nietzsche 1844. Estamos hablando de una época muy, muy cercana, prácticamente la misma. Y en cuanto a Chekhov, lo que ella recuerda es que en su novela, la novela de Chekhov El padre, describe al padre como un exsiervo y un alcohólico que vive de los logros de sus hijos. Es una supuesta ficción, pero Miller señala que realmente está hablando de su propio padre, que Chekhov no estaba consciente de lo que realmente sentía por su padre y que estuvo apoyando a sus padres, de hecho, toda su vida.
No hay ninguna mención de indignación en Chéjov. No habla de los golpes que recibió en la infancia, golpes físicos.
Y a inicios de sus, de los 30, cuando más o menos tiene 30 años, pasa voluntariamente un tiempo en la isla de Sakhalín donde hay presos.
También hay una relación con la historia de Dostoievski.
Donde están condenados, torturados. Y Alice Miller menciona que no tiene conciencia Chekhov de los puntos de identificación que lo empujan a estar ahí, que lo empujan a encarcelarse realmente, a estar en un lugar de mucha vulnerabilidad. Chekhov muere a los 44 años, era tuberculoso y muere en condición de pobreza, condiciones de pobreza extrema. Esto es otro ejemplo de un autor, un escritor que a pesar de tener acceso a la expresión artística, a la expresión de la escritura, no es consciente, no puede verbalizar sus sentimientos. Cuando habla de Kafka por segunda vez, porque habló de Kafka en su libro Thou Shalt Not Be Aware, dice que la escritura sí libera a los escritores, los libera de la locura, por ejemplo, pero no les permite restaurar su vitalidad. Todo el hilo conductor de este capítulo refleja la dificultad de sostener la vitalidad. Mueren siempre enfermos, en condiciones de pobreza. El cuerpo, que nunca miente, pasa la factura. La vitalidad no es restaurada por más que escriban historias inspiradas de su vida y que lo hagan de manera inconsciente. Para ello afirma Alice Miller, la función del testigo iluminado no se puede ahorrar, es indispensable. En el caso de Kafka, hay algo muy interesante. Tenía Kafka un gran amor, su gran amor que fue Milena Jeschenská, y su hermana también, Otla. Pudieron jugar ese papel de testigo, más no de testigo iluminado, con ella, Con ellas más bien Kafka pudo intercambiar mucho, mucho de sus sentimientos, pero con ellas no podía hablar de sus sufrimientos. Con sus padres era un tema tabú, es lo que afirma Miller. Y escribe carta a su padre, carta a su padre, le manda el texto a su madre, a quien le pide que le transmita a su padre la carta, pero la madre no releva el desafío, no se atreve y se queda con la carta. Y nunca tiene ella incluso una conversación con él respecto del contenido de esa carta. Lo pasa por alto, nunca logra confrontar al padre. Y como no contaba con el apoyo de un testigo iluminado, se somete al miedo al castigo. El miedo al castigo prevalece, dice Miller, y los miedos de castigo y la culpa se reflejan en sus obras El Juicio y en La Metamorfosis. No puede darse cuenta de que no puede dar el paso y contrae tuberculosis y muere a los 40.
En este mismo capítulo, Alice Miller hace referencia a Kafka de nuevo. Lo había hecho en su libro Thou shalt not be aware y dice que afirma que la escritura libera a estos escritores ciertamente, más no les permite restaurar su vitalidad. Esta es su tesis. Muestra el grado de liberación que hace la escritura, por supuesto, pero ella confirma que no tienen la figura del testigo iluminado y que es indispensable para proteger y preservar la vitalidad. Efectivamente, explica cómo Kafka tenía testigos, tenía personas cercanas como su gran amor, Milena Jesenská, o su hermana Otla, pero no podía con ellas hablar de sus sufrimientos con sus padres. Era un tema tabú. Escribe en algún momento, en algún momento hace un intento, escribe una carta, carta a su padre, Pero no se lo manda a su padre, no la manda a su padre. Le da a su madre la carta, le pide que ella, le pide a ella que le transmita la carta. La madre no releva el desafío, se queda con la carta y nunca tiene una conversación con su hijo respecto del contenido de esa carta, que es una oportunidad muy desperdiciada. Nunca logra confrontar al padre. Y eso no le permite a él superar los miedos de castigo, la culpa de sentir lo que siente respecto de su padre. Esto se refleja en El juicio, en el texto El juicio, en el texto La metamorfosis. Y Alice Miller concluye que no pudo dar este paso liberador, contrae tuberculosis Kafka y muere. A la edad de 40 y un poco más. Para Nietzsche pasa lo mismo, dice Alice Miller, que ya ella había estudiado el caso de Nietzsche en el libro La llave no tocada y Rompiendo los muros, los libros. Alice Miller interpreta los logros de Nietzsche como un grito de liberación de las mentiras, de la explotación, de las hipocresías y muestra cómo su cuerpo manifestó ese ajuste forzado a estas condiciones. Demuestra ella que la retención de emociones en Nietzsche generó reumatismos, migraña, mucho malestar que fue observable en el transcurso de un año escolar con sus idas y vueltas a la enfermería. Habla del moralismo hipócrita que lo llevó a perder la cabeza. En el capítulo 2, titulado La lucha por la libertad a través de los dramas y el grito silencioso del cuerpo, nos habla de Schiller y explica cómo los castigos corporales todavía hoy, en la época en la que publica el libro, las personas que fueron padeciendo y fueron víctimas de castigos corporales dicen que no pasa gran cosa, que no es tan grave. Que no se murieron, que sobrevivieron, que incluso las hizo más fuertes, más duras. Y explica que esta tesis solo se puede sostener si la relación entre las enfermedades a la edad adulta y los golpes en la niñez no es explorada. Y si empezamos a explorar, como en el caso de Schiller, se muestra la relación entre castigos corporales y la serie de enfermedades. Explica cómo Schiller pasó los 3 primeros años de su vida con una madre amorosa porque el padre estaba en la guerra, y que cuando regresa el padre, ella, bueno, tiene que convivir con su esposo, y el niño tiene que convivir con el padre, que es un hombre egoísta, muy déspota, con una idea de crianza que es al parecer, suprimir todos los brotes de espontaneidad en sus hijos. Entonces, a pesar de este marco paterno, Schiller tenía buenos resultados en la escuela. Lo explica ella por ese marco de seguridad emocional que le ofreció la madre durante los primeros 3 años. Sin embargo, a los 13, el padre lo manda a la academia militar, donde sufre atrozmente. Por distintas condiciones. Primero, medidas draconianas, incapacidad de estar solo, muy poco tiempo a solas, una supervisión constante. No había vacaciones, estaban en dormitorios, se levantaban muy temprano para empezar con el ritmo militar, una supervisión estricta del cuerpo, de un cuerpo muy tomado por lo policíaco, una supervisión policíaca del cuerpo, de la higiene, una vigilancia de la masturbación, le genera a Schiller tras 8 años, bueno, pasa 8 años en esa academia y los síntomas empiezan muy pronto, un inicio de enfermedad, un inicio de malestar, bajan sus calificaciones, Tiene convulsiones, en la edad adulta se ve convulsiones, calambres en muchas partes de su cuerpo, y a partir de los 40, enfermedades severas, crisis de delirio, y a los 46 muere. Y Schiller es la demostración del efecto de los castigos corporales, de la disciplina cruel, de la supresión de la alegría, de un sistema de vigilancia permanente que nos recuerda, dice Alice Miller, los campos de concentración nazi. Hay un nivel de una dimensión de excepción en Schiller, porque en textos que escribe como Los ladrones o Guillermo Tell, hay un reflejo de una rebelión en contra del ejercicio de la fuerza ciega por las autoridades. Y además, dice Alice Miller, que Schiller en sus textos ha dado mucho ánimo a a pueblos oprimidos, ha dado un viento de valor para la liberación. Sin embargo, Schiller en ningún momento concientiza que esto es lo que quisiera él, que su posicionamiento es la causa de su propia experiencia. No lo concientiza. Su único propósito es escribir y legar una obra duradera, una gran obra, que es lo que hizo, pero en ningún momento lo concientiza como diciendo, por ejemplo, esto viene de este lugar. Y al final del capítulo 2, lo que hace Alice Miller es preguntar, se pregunta, nos pregunta, ¿qué habría dicho Schiller si se hubiera topado con un testigo iluminado? Esta es su expresión, muy acuñada por ella. Si ese testigo iluminado le hubiera permitido a él entender que no era necesario honrar a su padre porque tenía un padre cruel, que no era necesario honrarlo, que era posible soltar su devoción filial, que el costo de esa devoción filial y ciega era altísimo para su cuerpo y su salud y su vitalidad. Y nos podemos preguntar, para concluir, ¿qué pasaría si estos autores, además de beneficiarse de de transformar el sufrimiento, de generar algo con ese sufrimiento, hacer un motor para su creación. Pero, ¿qué hubiera pasado si a través de una interlocución con un testigo iluminado que les permitiera soltar estos marcos opresivos, si su cuerpo hubiera podido ganar vitalidad, qué habría pasado si hubieran vivido 70 años, 80 años? Schiller, Nietzsche, Dostoievski. ¿Qué tipo de aportaciones habrían hecho Chéjov? Es la pregunta con la cual cierra este capítulo 2, revisando la situación personal y la obra de autores tan importantes de finales del siglo XIX, como por ejemplo Kafka, de mediados del siglo XIX como Chéjov o Nietzsche, y de primera mitad del siglo XIX, como Dostoievski. En el ciclo Alice Miller nos reunimos cada 3 semanas para conversar acerca de lo que hemos leído y abrimos el panorama, vamos nutriendo la reflexión. 3 semanas para leer. Para la próxima vez, recomendación: revisar Los hermanos Karamázov, El padre de Chéjov, La carta al padre de Kafka, La metamorfosis, por supuesto, El juicio de Kafka, Los ladrones de Schiller, también Guillermo Tell, y por qué no revisar lo que escribe Alice Miller en La llave perdida y en Rompiendo los muros sobre Nietzsche, y en Thou shalt not be aware sobre Kafka. Para cerrar, una cita de Dostoievski. Mentirnos a nosotros mismos está más profundamente arraigado que mentir a los demás.
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