178- El amor verdadero exige una transformación interior
15 Jun 2025 · 21 min
Bruno Bettelheim's psychoanalytic reading of Cinderella and the animal bridegroom cycle shows how fairy tales work as initiation rituals. True love demands inner transformation, not just a happy ending. The ashes symbolize purification, the beast's marriage represents integrating what we fear in ourselves.
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¿Qué tal? Muy buen día o buenas noches en función de la hora en la cual escuchan esta última sesión del seminario o círculo de lectura del psicoanálisis de los cuentos de hadas. La última parte aborda El tema de Cenicienta y los cuentos de hadas pertenecientes al ciclo del animal novio. El cuento de Cenicienta es presentado como el más universalmente conocido y amado de los cuentos de hadas. Bettelheim comienza recordando su antigüedad extrema, en particular su origen chino, donde el pie pequeño simbolizaba la belleza y la distinción. El zapato precioso era un signo de esa perfección corporal. Sabemos todavía hoy que es un símbolo en China, en la China actual también. Sin embargo, la interpretación psicoanalítica que propone Bettelheim no se detiene en esta superficie histórica. Cenicienta es analizada como un mito de la rivalidad fraterna, una alegoría conmovedora de los conflictos internos, de las luchas del niño frente a sus hermanos y hermanas. El sufrimiento proviene del sentimiento de ser rechazado o menospreciado. Bettelheim subraya que esta rivalidad no se limita al sexo femenino, por cierto, tanto niños como niñas se identifican con Cenicienta. Y en la tradición germánica, el héroe o la heroína en contacto con las cenizas, que es el símbolo de la humildad y la degradación, refleja este descenso dentro de la familia. Lutero en sus sermones evoca esta rivalidad a través de figuras bíblicas: Caín, Abel, Jacob, Esaú. El hermano reducido a las cenizas es aquel que ha sido rechazado. El cuento, a través de su simbolismo, permite al niño exteriorizar sus miedos, sus rencores y escenificar sus humillaciones. La madrastra y las hermanas encarnan esta persecución familiar donde Cenicienta es forzada a cumplir tareas ingratas sin reconocimiento, sin recompensa. Pero esa condición humillante no es completamente desesperada. El niño que se identifica con Cenicienta alimenta en secreto la esperanza de una recompensa futura. Una figura mágica, una intervención salvadora vendrá a reparar las injusticias. Y Bettelheim insiste: el niño en su desarrollo atraviesa fases donde se siente inferior, rebajado, a veces tratado injustamente. La victoria final de Cenicienta El matrimonio con el príncipe responde a una necesidad psíquica fundamental: es la restauración del yo humillado. Y aquí es importante, me parece, detenerse sobre lo que puede representar un matrimonio de manera simbólica, cuando el matrimonio es símbolo de una restauración del yo humillado. Bajo la superficie del bien que vence al mal, se ocultan pulsiones más oscuras: el odio hacia los favorecidos, el deseo de superación, la rivalidad edípica y los conflictos ligados al amor parental. El cuento sublima estas pulsiones, las transforma en una fantasía de éxito. Incluso cuando el niño siente que ha sido tratado injustamente, mantiene la esperanza de que un giro mágico le otorgue la victoria. Es esta creencia en un destino mejor, este optimismo fundamental, lo que vuelve a Cenicienta profundamente terapéutica. Entonces, cuando observamos esta serie de ejes que desarrolla Bruno Bettelheim, obtenemos los siguientes Las siguientes líneas de trabajo: está la rivalidad fraterna en primer lugar, la humillación y la esperanza en segundo lugar, en tercer lugar la superación del complejo de Edipo, cuarto lugar la purificación por las cenizas, y quinto lugar, último lugar, la compensación psíquica. El prisma de la rivalidad fraterna muestra cómo Cenicienta se convierte en una parábola emocional que vuelve soportables emociones inconfesables. En cuanto a las cenizas, claramente tenemos una simbólica iniciática. Vivir entre cenizas es atravesar un umbral. En cuanto a la cuestión del deseo y el mérito, bueno, podemos preguntar: ¿no es el matrimonio con el príncipe una recompensa sin mérito? El cuento como espacio de catarsis. Nos podemos preguntar también dónde están nuestros espacios de catarsis actualmente como sociedad y también de manera individual. Es una historia de refugio emocional donde el niño puede sentirse desgraciado sin culpa, de cierta forma. Y Cenicienta es de una modernidad impresionante. En un mundo sin relatos de sombra, El cuento ofrece figuras de mancha y redención en un mundo muy liso donde las pantallas han ganado todo el espacio. Vale la pena defender esos lugares de mancha, ceniza y redención. Cenicienta es la hija de las cenizas y los silencios. Ella encarna el duelo, el deseo, la pérdida, la esperanza. Y en sus cenizas arde la llama del devenir. En cada humillación hay una iniciación secreta. La segunda parte y la última parte de este texto maravilloso de los psicoanálisis, del psicoanálisis de los cuentos de hadas, se marca, está dedicada a los cuentos del ciclo Animal novio, así los llama Bruno Bettelheim. Este ciclo se caracteriza por la figura del novio animal: una bestia, un sapo, un oso, una serpiente. La joven es prometida a este ser extraño, hay un pacto, una promesa hecha por el padre y una prueba que transforma el temor en aceptación. La animalidad ahí representa la sexualidad temida, el otro, lo desconocido, pero también la posibilidad de amar más allá de las apariencias. Encontramos en este texto las distintas constantes del relato. Está el miedo inicial, hay un pacto fundacional, hay un matrimonio con la bestia y hay una transformación por el amor. Y Bettelheim nos recuerda que el amor verdadero exige una transformación interior. No basta con soportar al otro, hay que verlo realmente, romper con los prejuicios, y así el monstruo se vuelve príncipe y la niña sujeto de deseo. Como es la última parte de este ciclo de 10 meses, es un círculo de lectura que dura todo el año, ha sido así por años, lo que voy a hacer es simplemente leer algunas partes después de este análisis muy sintético que ofrecí. El leer pasajes del texto de Betelheim, que es un texto muy poderoso. Recomiendo tenerlo siempre al lado de él. Es un libro de cabecera al lado de la cama, incluso en la bolsa. Creo que es un texto que nos puede ayudar mucho a atravesar las turbulencias de la vida y de repente encerrarse en una cocina, un baño, un clóset a leer este estos relatos puede ayudar mucho. Nos dice Betelheim respecto de Cenicienta: en todos los aspectos, Cenicienta es el cuento de hadas más conocido y probablemente el preferido de todo el mundo. Es un relato muy antiguo, pues cuando se escribió por primera vez en China en el siglo IX después de Cristo, tenía ya una larga historia. El diminuto tamaño del pie que no encontraba rival alguno como signo de virtud, distinción y belleza, y la zapatilla hecha con algún material precioso son elementos que apuntan hacia un origen oriental, aunque no necesariamente chino. Ahí hay una nota al pie que dice: en Egipto, a partir del siglo III, se empezaron a conocer las zapatillas artísticamente confeccionadas con un material precioso. El emperador romano Diocleciano, en un edicto del año 301 después de Cristo, ofrecía precios extraordinarios por diferentes tipos de calzado, incluyendo zapatillas fabricadas con la preciada piel de Babilonia, teñidas de morado y escarlata, o escarlata, y zapatillas doradas para las mujeres. El diminuto tamaño del pie, que no encontraba rival alguno. Aquí vemos completamente esta historia de Cenicienta. Sigo con la lectura. Para el oyente actual, la extrema pequeñez de los pies no provocará las connotaciones de atractivo sexual y de belleza en general que despertaba en los chinos, quienes acostumbraban a vender los pies, vendar los pies a las mujeres. Como ya es sabido, sigue Bettelheim, Cenicienta es un relato sobre las esperanzas y las angustias presentes en la rivalidad fraterna y sobre el triunfo de la heroína rebajada por las dos hermanastras que abusan de ella. Mucho antes de que Perrault diera a Cenicienta la forma bajo la cual actualmente se ha hecho famosa, entre comillas, el tener que vivir entre cenizas significaba la inferioridad respecto a los propios hermanos, sea cual fuere su sexo. En Alemania, por ejemplo, existían historias en las que un muchacho que se veía obligado a vivir entre las cenizas Se convertía finalmente en un rey, gozando así del mismo destino que Cenicienta. Askenputtel es el título de la versión de los hermanos Grimm. Este término designaba originariamente a la fregona sucia y humilde que estaba al cuidado de las cenizas del fogón. En la lengua alemana existen numerosos ejemplos que nos demuestran que el hecho de verse obligado a vivir entre las cenizas No solo era símbolo de degradación, sino también de rivalidad fraterna. Sobre todo del hermano que consigue superar a los otros, que lo han relegado a esta posición despreciable. Martín Lutero en sus sermones cita a Caín como el poderoso malvado alejado de Dios, mientras que el piadoso Abel se ve forzado a ser el hermano ceniciento. Aschenbrödel, una nulidad a manos de Caín. En uno de sus sermones, Lutero nos recuerda que Esaú fue obligado a ocupar el puesto del hermano ceniciento de Jacob. Caín y Abel, Jacob y Esaú son ejemplos bíblicos de la destrucción y aniquilación de un hermano a manos de otro. Los cuentos de hadas sustituyen las relaciones fraternas por las relaciones entre hermanastros, mecanismo que permite explicar y aceptar las rencillas que uno desearía que no existieran entre verdaderos hermanos. Aunque la rivalidad fraterna sea universal y natural, en el sentido de que es la consecuencia negativa del ser hermano, esta misma relación genera también sentimientos igualmente positivos entre los hermanos, como queda perfectamente ilustrado en cuentos del estilo de Los dos hermanitos. Ningún otro cuento de hadas expresa tan bien como las historias de La Cenicienta las experiencias internas del niño pequeño que sufre la angustia de la rivalidad fraterna cuando se siente desesperadamente excluido por sus hermanos y hermanas. Cenicienta es menospreciada y degradada por sus hermanastras. Su madre, madrastra, la obliga a sacrificar sus propios intereses en beneficio de los de aquellas. Tiene que realizar los trabajos más sucios de la casa y aunque los lleve a cabo con toda minuciosidad, no recibe gratificación alguna. Al contrario, se le exige cada vez más y más. Esta es la descripción exacta de cómo se siente el niño cuando le acosan. Los efectos de la rivalidad fraterna. Por muy exageradas que puedan parecer las tribulaciones y penalidades de Cenicienta a los ojos de un adulto, estas corresponderían exactamente a los sentimientos del niño que se halla inmerso en este conflicto: ese soy yo, así es como me maltratan, o como les gustaría hacerlo. Me consideran insignificante y me desprecian. Hay momentos, dice Bettelheim, a menudo largos periodos de tiempo, en los que el niño, por razones internas, se siente igual que Cenicienta, aun cuando su posición entre los hermanos no parezca motivo para ello. Voy a detener ahí la lectura del inicio de este capítulo de Cenicienta, que recomiendo muchísimo que puedan leer, volver a leer. Y voy a terminar con la lectura del inicio de La lucha por la madurez, cuentos de hadas pertenecientes al ciclo Animal Novio. Cuando el príncipe se lleva a Blancanieves inmóvil en su ataúd, ella por casualidad tose y expulsa el trozo de manzana venenosa adherido a su garganta, con lo que recobra la vida. Bella Durmiente se despierta cuando su amante la besa, y las vejaciones de Cenicienta terminan en el instante en que la zapatilla se ajusta a su diminuto pie. En cada una de estas historias, así como en otras muchas, el libertador demuestra de alguna manera el amor que siente por su futura esposa. Por el contrario, nada sabemos acerca de los sentimientos de las heroínas. Tal como los hermanos Grimm cuentan estas historias, desconocemos si Cenicienta estaba enamorada, aunque podamos sacar algunas conclusiones del hecho de que acuda 3 veces al baile para encontrarse con el príncipe. En cuanto a los sentimientos que Bella Durmiente experimenta, se nos dice tan solo que mira con simpatía al hombre que la libera del hechizo. Sabemos asimismo que Blancanieves se sintió atraída hacia aquel que le devolvió la vida. Parece que estos relatos evitan deliberadamente la afirmación de que las heroínas están enamoradas. Da la impresión de que incluso los cuentos conceden poco crédito a los enamoramientos repentinos. Sugieren, en cambio, que es mucho más importante querer de verdad que ser despertada o escogida por un príncipe encantador. Los libertadores se enamoran de las heroínas debido a su extraordinaria belleza, que es símbolo de perfección. Después, los personajes masculinos tienen que pasar a la acción y demostrar que son dignos de la mujer que aman, cosa muy distinta de lo que las heroínas deben hacer: aceptar pasivamente que alguien las ame. En Blancanieves, el príncipe reconoce que no puede vivir sin ella y ofrece todo lo que los enanitos le piden por la muchacha, consiguiendo finalmente llevarse a Blancanieves. Al introducirse en el muro de espinos, el pretendiente de Bella Durmiente pone en peligro su vida, El príncipe de Cenicienta traza un plan ingenioso para conseguir su amor y al quedarse únicamente con la zapatilla de la muchacha hace todo lo posible por hallarla en cualquier rincón del mundo. Estas historias parecen indicar que el hecho de enamorarse es algo que pasa. El estar enamorado exige mucho más. Sin embargo, si observamos el comportamiento de los personajes masculinos en estos cuentos, No averiguamos nada acerca de los progresos involucrados en el amor por alguien ni acerca de lo que comporta el compromiso de estar enamorado, puesto que desempeñan tan solo papeles secundarios. Todas las historias que se han discutido hasta este momento afirman que se ha de pasar por un camino lleno de dificultades si se desea alcanzar la propia y firme identidad y llegar a una integridad total. Es necesario afrontar enormes peligros, sufrir penalidades y salir victorioso de todo ello. Los héroes y las heroínas de los cuentos de hadas libran una batalla comparable a los ritos de iniciación que un principiante ingenuo e ignorante debe llevar a cabo, que le permitirán alcanzar un nivel superior de existencia que ni siquiera podía soñar al principio de este viaje sagrado. Una vez ha encontrado el verdadero sí mismo, el héroe o la heroína es digno de ser amado. No obstante, aunque este proceso sea muy meritorio y constituya una gran ayuda para nuestro espíritu, no es suficiente todavía para alcanzar la plena felicidad. Se necesita superar el propio aislamiento y y establecer un vínculo con otra persona. A pesar de que la vida del yo se desarrolla en un plano muy elevado, su existencia seguirá siendo solitaria si carece del apoyo del tú. Los finales felices Los cuentos de hadas, en los que el héroe se une a la pareja ideal, son una prueba evidente de ello. Sin embargo, no indican qué se debe hacer para superar el aislamiento de cada individuo después de conquistar la propia identidad. Ni en Blancanieves ni en Cenicienta, versiones de los hermanos Grimm, se menciona detalle alguno de la vida de las heroínas después del matrimonio. No sabemos si viven felices con su pareja. Aunque estos relatos elevan a la heroína hasta el umbral del verdadero amor, no indican qué tipo de desarrollo personal se requiere para la unión con la persona amada. Muy importante esa parte. Muy, muy importante. Aún estableciendo las bases necesarias para la consecución de una conciencia total, los cuentos no serían completos si no prepararan la mente infantil para la transformación que exige y comporta el estar enamorado. Hay muchos cuentos de hadas que empiezan ahí donde terminan otros, como Cenicienta y Blancanieves, y que transmiten el mensaje de que por muy agradable que sea sentirse amado, ni siquiera el cariño de un príncipe garantiza la plena felicidad. Se requiere una última transición para alcanzar la autorrealización en y a través del amor. El ser uno mismo no es suficiente, ni siquiera cuando la propia identidad se ha conquistado tras luchas tan terribles como las de Blancanieves y Cenicienta. Y vamos a dejarlo ahí sobre estos pensamientos, me parecen muy fértiles, de Bruno Bettelheim, para que se pueda seguir reflexionando sobre el tema de la autorrealización y el enamoramiento. Bien, cualquier comentario pueden dejarlo aquí en el podcast o bien directamente a través del canal Just in Time. Buen día, hasta pronto.
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