102. UNA HABITACIÓN PROPIA permite cerrar la puerta- Virginia Stephens/Woolf (Serie Estudios del trauma)
3 Mar 2023 · 40 min
In this Spanish‑language podcast episode, the host presents a deep, lecture‑style exploration of Virginia Woolf’s life, focusing on the role of childhood sexual abuse in shaping her mental health and literary output. Drawing on Alice Miller’s trauma theory, the discussion weaves together biographical details (Victorian family dynamics, the Bloomsbury Group, Woolf’s education, and her relationships), scholarly debates (Louise DeSalvo’s defense of abuse claims versus Quentin Bell’s denial), and psychoanalytic context (Freud’s seduction theory and its influence on Woolf’s self‑perception). The episode also includes a dramatic reading of Woolf’s farewell letter by actress Victoria Almeida, set against music by Max Richter and a voice excerpt of Gillian Anderson, and references to Woolf’s major works ("A Room of One’s Own," "Orlando," "To the Lighthouse," "The Years"). Throughout, the host highlights how Woolf’s trauma manifested in her diaries, fiction, and eventual suicide during World War II, arguing that the silence of her family and the era’s gendered oppression amplified her suffering. The podcast concludes by inviting further discussion in an upcoming Alice Miller reading circle.
Chapters
¿Se puede grabar un podcast cuando en el departamento de al lado hay varias personas que están pegando con martillo y rompiendo muros y paredes? Por supuesto que sí. Hoy la persona que invitamos es una persona que fue pionera en la reflexión sobre la condición de la mujer, sobre la identidad femenina, sobre las relaciones de la mujer con el arte y la literatura. Tema que desarrolló en varios de sus ensayos. Destaca en especial Una habitación propia, 1932. También ese tema es visible y palpable, atraviesa una novela como Orlando, 1928. Ella es alguien que abrió caminos, abrió reflexiones que todavía están siendo desarrolladas y tomadas por las mujeres y también los hombres. Perteneció a un grupo que se llamaba el Grupo de Bloomsbury, donde estaba presente E.M. Forster, el economista Keynes, el filósofo Bertrand Russell, también Ludwig Wittgenstein. Y en 1912, cuando se casa, se abre este grupo a otras personas, otros escritores como Katherine Mansfield, T.S. Eliot y Freud. Por supuesto, estamos hablando de Virginia Woolf. Literatura, psicoanálisis, proyectos sociales. Políticos, humanos, artes, todos los temas son absolutamente bienvenidos en el podcast Just in Time. Desde que empezamos en marzo del 2020 estamos en esta misma idea de continuar caminando mientras grabamos. Ahora agregamos un tema que es la astrología. No existen temas superiores, temas inferiores, y a veces tenemos invitadas, invitados que son presentes, que están presentes hablando, o bien simplemente que están están con una presencia simbólica muy importante. Bienvenida, bienvenido al podcast Just in Time. Virginia Woolf, el 28 de marzo de 1941, pone fin a su vida. Alice Miller lo describe, este hecho, este acto, como la victoria de la depresión. Ella se ahoga en el río cerca de su casa, su abrigo lleno de piedras, porque sentía que llegaba una nueva crisis y no sentía que tenía la fuerza para enfrentarla. Como lo dice esta hermosa grabación con la voz de Gillian Anderson y la música de Max Richter. Virginia Stephens nace en 1882 en Inglaterra, en plena era victoriana. En esa época no existía un vocabulario para la salud mental. Las mujeres eran calificadas de histéricas o bien Si el comportamiento no estaba adecuado, se internaban a las personas, mujeres u hombres, para que dejaran de hacer ruido en la sociedad. El tema del sexo era completamente tabú, y en especial para las mujeres. Las personas buscaban demostrar una buena posición en la sociedad y la familia era el instrumento para lograrlo. Virginia Stephens crece entonces en ese contexto. En la familia victoriana, la repartición de los papeles es muy tajante, muy clara. El padre es la cabeza de la familia y toma las decisiones. Mientras la esposa se encarga de acatar las decisiones, cuidar a los hijos y atender los deberes de la casa. El padre de Virginia, Leslie, se casa primero antes de conocer a la madre de Virginia con Harriet y tienen a su hija Laura. Por otra parte, su madre Julia se casa con Herbert Duckworth y tienen a Stella, Gerald y George. Cuando Leslie y Julia se casan, tienen a Vanessa, Toby y a Virginia. Crecen entonces con varios medio hermanos: Laura por parte de su padre Leslie y Gerald, George y Stella por parte de su madre Julia. El padre de Virginia, Leslie, es un hombre distante que no manifiesta emociones. Su madre Julia es conocida por un amor sin límites hacia sus hijos varones. Se sabe que la madre de Virginia se enfermaba muy seguido y entonces la tarea de atender al padre y a los hijos varones recaía sistemáticamente encima de las dos hijas. Virginia y Vanessa, las hijas, crecen en un ámbito de competencia afectiva con sus hermanos varones, quienes tienen toda la atención de la madre. Alice Miller, en su libro El cuerpo nunca miente, se interesa en el caso de Virginia Woolf. Lo había hecho antes, 20 años atrás, en 1988, en su libro Thou shalt not be aware, no debes enterarte, no debes tener conciencia. Estamos en el ciclo de lectura y estudios Alice Miller. Abordando el capítulo 3 con esta novelista sin comparación que fue Virginia Woolf. En este ambiente de competencia por el afecto de los padres, y en especial de la madre, crece Virginia Woolf. Los biógrafos de Virginia cuentan cómo su hermano Gerald siempre las comparaba a ellas dos, a Vanessa y a Virginia, entre ellas. Este ámbito de competencia también estaba representado ahí en esta relación con el hermano, del cual volveremos a hablar más adelante. Se sabe también que Virginia Woolf buscaba atención de parte de las parejas de su hermana Vanessa. Se sabe que tuvo una relación con Clive Bell, su esposo, su pareja. Y también se sabe que las hijas no fueron a la escuela, no fueron a la universidad, mientras los hijos varones sí. Lo remarca Laura Freixas en su conferencia que da, que es una conferencia muy interesante titulada Virginia Woolf, huerto, jardín y campo de batalla. La recomiendo muchísimo. Los y las biógrafos más conocidos, las biógrafas más conocidas de Virginia Woolf son Louise de Salvo, de la cual hoy estaremos hablando, David Eberle, quien cofirma junto con Suzette Henke un texto titulado Virginia Woolf and Trauma: Embodied Texts, un texto, un trabajo de 2017, y también una autora que se llama Lilian Field, autora de Virginia Woolf: Emerging Perspectives, 1994. Alice Miller hace mención de los 24 volúmenes de los diarios de Virginia Woolf, y de la constante mención que hace la escritora de la violación, del abuso por parte de sus dos medio hermanos George y Gerald Duckworth, que ella sufrió junto con su hermana Vanessa desde la infancia, desde los 6 años hacia la adolescencia y la edad adulta, 22 años. ¿Por qué a los 22 años termina este abuso? Por una razón muy muy precisa sobre la cual volveremos más adelante. Las y los biógrafos, biógrafas confirman los hechos al unísono. Había un patrón de abuso en la familia Stephens. El abuso termina cuando mueren los padres de Virginia. Ella está tan aterrada por el miedo de quedarse sola con sus medios hermanos que intenta matarse tirándose por la ventana. Tiene 22 años. Hasta mediados de los 80, muchos especialistas de Virginia Woolf cuestionan la veracidad del abuso sexual del cual ella fue víctima, a pesar de que todo su diario está repleto de menciones de ese tipo. Uno de los críticos más feroces de Virginia Woolf es el hijo de su hermana Vanessa, su sobrino Quentin Bell. Este último publica una biografía en 1972 en la cual afirma que las acusaciones de violación son producto de la imaginación de su tía, o bien que si hubo relación sexual fue porque ella lo propició. Realmente es el trabajo de Louise DeSalvo, 1942-2018, la cual se dedica a denunciar esta negación en estos autores, que pone un término a esta sospecha. Louise DeSalvo fue una escritora, editora, profesora y conferencista estadounidense que vivía en New Jersey. Gran parte de su trabajo se centró en la cultura italoamericana Aunque también fue una reconocida académica de Virginia Woolf, como dijimos. De Salvo enseñó escritura de memorias como parte del programa MFA en escritura creativa de CUNY Hunter College, publicó más de 17 libros y fue becaria de Virginia Woolf. Su trabajo es muy importante porque precisamente rompe con una serie de mitos acerca de Virginia Woolf. Ella también editó ediciones de la primera novela de Woolf, Melimprosía, así como The Letters of Vita Sackville-West y Virginia Woolf, que documenta la controvertida relación entre estas dos novelistas. Además, escribió dos libros sobre Woolf: Virginia Woolf: The Impact of Childhood Sexual Abuse on Her Life and Work y Virginia Woolf's First Voyage: A Novel in the Making. Las publicaciones de Di Salvo también incluyen las memorias Vértigo, que recibió el premio Gay Talese, Y también fue finalista del premio italiano Primo Acerbi de literatura. Es importante lo que ella aporta y por eso creo que Alice Miller se detiene mucho en sus aportaciones más que en las de otros biógrafos. El 28 de marzo de 1941 es el final. Alice Miller menciona la depresión en Virginia Woolf que la hizo sufrir toda la vida, a la cual su fuerza de voluntad se opuso para permitirle, a pesar de todo, escribir constantemente. Volveremos sobre la función de la escritura en la vida y la obra de Virginia Woolf. El final de Virginia Woolf lo describe Alice Miller como la victoria de la depresión. Ella se ahogó en 1941, su abrigo lleno de piedras, porque sentía que llegaba una nueva crisis y no sentía que tenía la fuerza para enfrentarla. El contexto histórico es muy importante, pues era la Segunda Guerra Mundial. También volveremos sobre este punto. Virginia Woolf había atravesado ya una primera guerra y Leonard, su esposo, era judío. La carta de despedida que le escribe Virginia a Leonard es antología. Hoy vamos a escuchar el inicio con una puesta musical de un músico que a mí me encanta, que tiene varias propuestas hoy muy famosas. Se ha vuelto muy famoso cuando suena, en especial la, la propuesta Propuesta Spring. Se trata de Max Richter y la voz es de Gillian Anderson. Tuesday. Terrorist. I feel certain that I'm going mad again.
Again.
I feel we can't go through another of those terrible times, and I shan't recover this time. I begin to hear voices. I have hard to concentrate, so I am doing what seems the best thing to do.
Querido, estoy segura de que me vuelvo loca de nuevo. Creo que no puedo pasar por otra de esas espantosas temporadas. Esta vez no voy a recuperarme. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que estoy haciendo lo que me parece mejor. Me ha dado la mayor felicidad posible. Ha sido en todos los aspectos todo lo que se puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices Hasta que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar, y sé que lo harás. Verás que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado Habrías sido tú.
Esta es la lectura de la carta de Virginia Woolf a su esposo, leída por la actriz Victoria Almeida. Vamos a seguir escuchando el final.
No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo. No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros.
El papel jugado por el abuso sexual en la existencia de Virginia Woolf aparece como central. Alice Miller recalca que Virginia no podía pedir ayuda a sus padres respecto de esta situación, en el contexto que hemos descrito donde los hijos varones están siendo colocados en un pedestal y toda la estructura impide hablar de sexo. También Virginia vio cómo su padre trató a su hermana, media hermana mayor, de la cual no se habla casi nunca, Laura, de 16 años, considerada como una niña difícil por su padre, Leslie, fue literalmente encerrada en una ala ajena del 22 Hyde Park Gate, la casa, aislada y separada de la familia. El padre de Virginia contrató una persona especial para que Laura fuera atendida y que no tuvieran que convivir con ella. El presenciar esta situación, lo podemos suponer, no incentivó la libre palabra en Virginia. Para sentir que pudiera denunciar lo que estaba viviendo. Aquí se observa este mecanismo victoriano que se refleja en la constitución de los hospitales psiquiátricos, por ejemplo, desde finales del siglo XIX. Lo que no cabe se encierra, se aparta. Lo que cuestiona se debe de alejar, lo cual permite que no exista la necesidad de cuestionar si algo en la familia está generando los problemas que se observan. No hay lugar para la culpa y el cuestionamiento. El orden permanece intocable.
Él, que era pintor, además, como pueden ver, todas las mujeres de esta familia eran guapísimas. Y esto me lleva a hablar del grupo de Bloomsbury, en el cual se encuadra Virginia Woolf. Este famoso grupo se forma cuando los dos hermanos de Virginia y Vanessa van a la universidad, van a Cambridge. Debo aclarar que Vanessa es la menor de una familia un poco complicada porque tanto su padre como su madre habían estado casados en primeras nupcias y habían tenido hijos, y al enviudar ambos se casan y tienen 4 hijos, 2 chicos y 2 chicas. Virginia es la menor. Los 2 chicos van a la universidad, van a Cambridge, las 2 chicas no. Esto provocaría en Virginia un gran resentimiento, muy comprensible, sensible porque ella tenía hambre y sed de saber y tuvo que conformarse con quedarse en casa. Si bien, como su padre era un erudito, era un especialista en siglo XVIII, era el autor de un gran diccionario biográfico, era un hombre que tenía una inmensa biblioteca y que le proporcionó a sus hijas, por ejemplo, una profesora particular de griego. Con lo cual, Virginia Woolf siempre tuvo, tuvo una gran formación, pero una formación un poco heterodoxa. Una formación que por lo menos no pasaba por la universidad. Cuando sus hermanos fueron a la universidad se hicieron un grupo de amigos con los que tenían una camaradería, una amistad que era también una amistad de intercambio intelectual, y entretanto ocurrió algo que, siendo un poco cínicos, podemos decir que fue una suerte para Virginia y su hermana sobre todo, que es que murió su padre. Yo sé que decirlo así queda muy chocante, pero la misma Virginia en su diario, cada vez que se cumple el aniversario de la muerte de su padre, o muchas veces, confiesa que se siente bastante aliviada porque su padre había enviudado, la madre había muerto unos años atrás, y este hombre era un hombre irascible, irascible y bastante tiránico, que consideraba que sus hijas tenían que estar a su servicio y que las utilizaba como secretarias, amas de llaves, intendentes, etcétera. Y Virginia se veía abocada a cuidar de su padre toda su vida.
Pueden ver esta conferencia que da Laura Frejas en YouTube. Ella es una escritora española, reconocida autora de El asesino en la muñeca, En anagrama, 1988, Último domingo en Londres, 1997, Entre amigas, 1998. Sus más recientes: ¿Qué hacemos con Lolita? Argumentos y batallas en torno a las mujeres y la cultura, 2022. Saber quién soy, 2021. Sylvia Plath y Ted Hughes, Genio y musa, genio y muso, genia y genio, 2021. Y se escucha muy bien lo que dice ella respecto del padre de Virginia Woolf. Hay un lapsus cuando dice que Vanessa era la más chica de las hermanas. Ella quiere decir Virginia. Sin embargo, los primeros cuentos publicados por Virginia Woolf, acertadamente titulados Terrible Tragedy in a Duck Pond y también Las experiencias de un paterfamilias, que salió en publicaciones del Hyde Park News, que era una revista creada por los niños de la familia, muestran un esfuerzo por parte de Virginia para revelar a la familia por lo que estaba pasando. Desde los mismos títulos podemos ver cómo apunta a este esfuerzo, su necesidad de que su voz sea escuchada, sobre todo con la similitud entre Duck Pond y Duckworth. Sin embargo, este acto francamente valiente de Wolf nunca se materializa en cualquier tipo de acción de sus padres, que no sea su familia reconociendo su destino literaria a una edad temprana. Cuando Woolf relata su infancia en sus propios escritos, recuerda que todo se sentía como si se viera a través de alguna membrana, dice. Sus recuerdos son borrosos, como lo fueron sus días a medida que los atravesaba. Puede recordar muy pocos recuerdos, pero recuerda picos de pura felicidad, tiempos en los que no era más que feliz, y esos recuerdos se quedan en ella en concreto. Concreto, aunque no recuerda casi nada más. Eso aparece en la biografía Moments of Being. También sabemos por los escritos de Woolf que los recuerdos de su abuso no resurgen durante muchos años, y el resurgimiento de estos recuerdos fue la inspiración detrás de su cuento Twenty-Two Hyde Park Gate, que termina con una escena en la que George entra en su habitación gritando, ¡oh, amada, amado! Mientras se arroja sobre su cama. La oración final dice: George Duckworth no solo era padre y madre, hermano y hermana de esas pobres chicas Stephen, él también era su amante. Alice Miller señala que esta falta de memoria es típica de un sobreviviente de abuso incestual. Aquí cito a Alice Miller, dice: la reacción normal a tal herida debería ser la ira y el dolor. Dado que, sin embargo, a los niños en este tipo de entorno dañino se les prohíbe expresar su ira, y dado que sería insoportable experimentar su dolor solos, se ven obligados a reprimir sus sentimientos, reprimir toda memoria del trauma e idealizar a los culpables. Del abuso. Más tarde ellos no tendrán memoria de lo que se les hizo. Eso aparece en The Untouched Key, La Llave Intacta. También tiene sentido que ella no hubiera recordado el evento hasta que lo hizo, y cuando lo hizo fue con gran claridad. Virginia Woolf, como también es típico de los sobrevivientes del incesto. Patricia Moran, University of London, escribe en su trabajo Gunpowder, Sexuality and Censorship in Woolf's Later Works , lo siguiente: Los hechos traumáticos existen en una especie de lapso de tiempo. No son experimentados plenamente por la víctima en el momento del trauma, pero reaparecen con intensidad inicial, con una fuerza compulsiva ante la cual la víctima es impotente. Woolf usó ese sentimiento de impotencia y lo canalizó en su literatura como un vicio y un vehículo para comprender o al menos explorar su dolor. A menudo, cuando escribe sobre el dolor o la vergüenza que recuerda haber sentido de niña, utiliza un lenguaje que la separa de su entorno, incluso en su recuerdo. Vemos un ejemplo de esto en la última línea de 22 Hyde Park Gate que citamos recientemente, con el uso de estas pobres chicas Stephen. Esto la separa de la persona a la que está infligiendo el acto. Esta pérdida de agencia Ocurre con frecuencia en las entradas de su diario también, en un caso con el mismo uso del término pobre criatura directamente después de describir cómo ella se siente triste. A medida que su salud mental empeoró, Woolf mostró lo que hoy se sabe que son los signos de ser víctima de agresión sexual. Como observó Toni MacNairn, profesora en la Universidad de Minnesota y autora de Voices in the Night, Women Speaking About Incest, Wolf usó su escritura para que pudiera ganar cierto dominio sobre los feos detalles de su pasado. Esta separación es algo que sabemos que las víctimas de abuso sexual infantil usan. Ya lo vimos. McNairn señala que muchas mujeres hoy en día reportan haber creado reinos de fantasía para soportar la naturaleza aniquiladora de su abuso. Sexual. Esto se convierte en una forma útil de lidiar con esta vergüenza, es decir, desviándola hacia otra persona, hacer que uno sienta que la vergüenza no es tuya sino de otra entidad. También podemos referirnos a la forma en que Woolf recuerda su infancia como un marcador de su abuso. De Salvo, la autora, está de acuerdo en que los niños también se representan a sí mismos como seres diminutos, a menudo dentro de espacios cerrados, como la imagen de la uva de Woolf. Vamos a volver sobre este tema de la uva. Tessalvo afirma que la similitud entre la sensación de Woolf como adulta de estar encerrada en algodón y su descripción de sus recuerdos de la infancia de vivir la vida dentro de una uva es significativa, ya que sugiere que Woolf estaba deprimida incluso de niña. Esto nos permite entender que su depresión comenzó a muy temprana edad. Tal vez como un resultado directo del abuso sexual de Gerald a los 6 años. Y entonces, una metáfora en la que Woolf se basa a menudo es la de ahogarse. DiSalvo explica que las víctimas del incesto utilizan con frecuencia metáforas de ahogamiento. Esta declaración es otro ejemplo de su depresión que se manifiesta a partir de su abuso. Además, Woolf incluso escribió que quedó huérfana, cito, en un mar de medios. Hermanos. Ella también puede haber usado su abuso para construir el escenario para una escena en su novela To the Lighthouse, Al faro. La escena en cuestión explica que James estaba parado entre ella, rodillas muy rígidas, como la árida cimitarra del Barón Rosa, que golpeaba sin piedad una y otra vez, con James todavía de pie entre sus rodillas. La repetición aquí es significativa. Así fue como la colocaron en la cornisa, en el borde durante su primer abuso sexual a manos de Gerald. Este no es el primer o único intento de Woolf de utilizar su literatura como vehículo para explorar su abuso. Otro ejemplo que muestra a Woolf tratando de superar su abuso en The Years es el siguiente: una forma blanca ovalada colgaba frente a ella, colgando como si colgara de una cuerda. Esto es muy significativo para Woolf porque es una referencia a lo que ella llama su propio complejo de espejo. Cuando Gerald la puso en una repisa en el borde durante su primer ataque contra ella, lo hizo en un lugar que colocó a Wolf directamente frente a un espejo del pasillo, lo que significa que ella miró los abusos en el reflejo de ese espejo. A partir de esa experiencia, ella desarrolló su propio complejo de espejo, en el que durante gran parte de la vida, de su vida adulta, apenas podía, si acaso, mirarse en los espejos. En una entrada del diario de Woolf, ella habla de sus sentimientos hacia su abuso, terminando con el comentario: ¿Por qué habría de sentirme avergonzada entonces? Esto revela el dilema interno, cuestionando por qué todavía se siente avergonzada por lo que le sucedió. En la historia de Virginia Woolf existe una relación directa, entonces, entre la imagen del cuerpo y la experiencia de sexualidad. Se enlaza el compulsivo pero vergonzoso encuentro especular con su propia imagen a su experiencia de sexualidad. El abuso subraya el vínculo entre las vistas y experiencias prohibidas y la posterior vergüenza y el posterior silencio. Eso lo indica Patricia Morán en Conspiraciones de la pólvora. Alice Miller no habla mucho del peso de la guerra, pero es importante tener en cuenta Lo mucho que pesó la guerra en la decisión de Virginia Woolf. Lo mucho que pesó la amenaza de que Alemania invadiera el Reino Unido. Virginia y Leonard, su marido, habían decidido un pacto de muerte si los nazis invadieran Inglaterra. Su hogar en Londres había sido destruido por las bombas y como residían solos en una casa pintoresca, acordaron encender el auto en el garaje cerrado como un pacto suicida para salvarse del tormento que seguramente les sería infligido si fueran capturados por los nazis. Durante este tiempo, con esta amenaza pendiendo sobre su cabeza, Woolf también estaba en el proceso de trabajar en su última novela, y como señala De Salvo, la amenaza de la invasión le dio gran urgencia a su trabajo. Esto junto con la lectura de Freud, de la cual sí habla Alice Miller citando a De Salvo, y la lucha con sus ideas y cómo la afectaron, son lo que tuvo la mayor importancia y el mayor impacto negativo en la salud mental de Woolf durante los últimos 2 años de su vida. Louise De Salvo afirma que Virginia Woolf buscó entender su estado mental indagando en el psicoanálisis y en esta época el trabajo de Freud era el más presente en la escena psicoanalítica. En el título Virginia Woolf: The Impact of Childhood Sexual Abuse on Her Life and Work, 1989, Di Salvo afirma que Virginia Woolf se puso a dudar de la autenticidad de sus recuerdos a raíz de su lectura de Freud siguiendo su teoría de la seducción. La primera experiencia que Woolf habría tenido con la obra de Freud es a través de otros psiquiatras o médicos porque Freud fue fue el primer psicoanalista verdaderamente difundido en esa época. Su trabajo parecía inigualable en el momento de su publicación y por muchos años después. Originalmente de 1896, Freud introdujo la teoría de la seducción, que establecía que la condición de histeria surgía como resultado directo de la historia sexual en la infancia. En 1896 dice, en el fondo de cada caso de histeria hay uno o más casos de experiencia sexual prematura. Como lo expresó De Salvo, Freud mismo describió que abandonó la teoría de la seducción porque no podía creer que tantos hombres respetables fueran involucrados en abusar sexualmente de sus hijas. Eso lo cita Alice Miller. Debido a ello, la condición de Woolf fue tratada como puramente neurosis, histeria, cualquier cosa, pero no lo que fue realmente, es decir, el resultado de su abuso sexual. Woolf había sido diagnosticada como histérica, como cualquier mujer en la época victoriana que sufría de cualquier ataque emocional o de angustia. Después de la redacción de La teoría de la seducción, Freud convirtió esa idea en una faceta de su complejo de Edipo, afirmando que en lugar de la histeria que proviene de un lugar en la mente profundamente perturbada por el abuso sexual, fue en cambio el resultado de deseos provenientes de la infancia. La promoción de esta idea apoyó la idea de que los deseos infantiles incestuosos se materializaban en la edad adulta en neurosis, que fue lo que le diagnosticaron a Woolf. A partir de ahí, Woolf empezó a dudar, dudar de sus recuerdos, dudar de los mecanismos psíquicos que la habían atravesado. Y ahí está lo que, según Di Salvo, tuvo un impacto importante en la vida y la decisión final de Virginia Woolf. A partir de este momento empezó a pensar que su abuso había sido culpa suya, según Di Salvo, que por algún deseo inconsciente ella habría manipulado su abuso sexual, y empezó a tomar notas sobre sus propios estados mentales en su diario. Dice: esta angustia y la nada me envuelven en un vacío, afecta a los muslos principalmente. De Salvo asegura que en este punto Woolf vivía con las piezas fracturadas que aún no podía ensamblar en una historia coherente y significativa para ayudarla a comprender su depresión. Woolf estaba comenzando a mirar introspectivamente, analizar y comprender mejor sus sentimientos y tal vez su abuso. Wolf y Freud se conocieron en enero de 1939, cuando Freud tenía más de 80 años y estaba muy enfermo de cáncer. Lo conoce el 28 de enero de 1939 en el número 20 de Melsfield Garden. Wolf comenzó a leer a Freud en diciembre de 1939, después de conocerlo. Su entrada en el diario para el 1 de diciembre declaró: Declara: empecé a leer a Freud anoche para agrandar la circunferencia, para salir. En su entrada siguiente agrega que ella está engullendo a Freud. El 9 de diciembre ella ya había golpeado un punto de quiebre mientras lee su obra, escribiendo: Freud es perturbador, reducir a uno, torbellino, y me atrevo a decir verdad, así está escrito. La idea de que se pensaba que su abuso era el derivado de su propio deseo fue impactante, arrastrándola a un remolino, ahogándola en pensamientos. Justo cuando empezó a ver el psicoanálisis como una potencial fuente de orientación sobre cómo hacer frente a sus sentimientos y potencialmente a superarlos, se le explicó en todos los sentidos, o así ella lo leyó, como su yo infantil a la temprana edad de 6 años debió de haber sentido alguna necesidad por el abuso. Que sus medios hermanos le infligieron. Ella se sintió, al parecer, según la investigación de De Salvo, muy, muy culpable. Lo que dice Alice Miller, sin embargo, es que la lectura de Freud no puede explicar completamente la condición de Virginia Woolf y su nivel de desesperación. Indica, en efecto, que había intentado quitarse la vida antes. Afirma más bien que la presencia de un testigo amoroso para Virginia Woolf le habría permitido vivir, pero este le habría— porque este le habría permitido expresarse respecto del abuso sexual, elaborar y colocar a sus padres en su lugar. Y para cerrar, voy a citar a Alice Miller: la obra de Freud pudo haber profundizado su confusión, pero representó solo lo que la sociedad hizo y aún hace frente a hechos de escandalosa explotación sexual bien ocultados por las familias. Culpabiliza a la víctima y protege al adulto perseguidor. Por eso Woolf estaba totalmente sola con su monstruosa historia, a pesar de tantos buenos amigos. El cuidado que recibió de su familia y de su esposo Leonard estuvo acompañado de mentiras e hipocresías que ella se negaba a ver. Era libre de cuestionar tales actitudes en sus novelas, pero su propia familia seguía siendo sacrosanta. Sin lugar a dudas, Woolf quería creer que la amaban, que el silencio y la indiferencia que soportó eran de hecho amor. Como resultado, vivía con tales mentiras y en lugar de enfrentarse a la verdad, se culpaba a sí misma. Siguió comportándose de esta manera incluso después de su intento de suicidio en 1913, que se produjo después de leer cómo su propio marido la había difamado en su novela Las vírgenes sabias. Luego se disculpó por haberle causado problemas problemas. Ella, ¿podemos decir que no tenía coraje? No, no podemos. Ella mostró más coraje que la mayoría de las personas al denunciar mentiras, pero su familia no pudo aceptar tanta honestidad. Esto no es sorprendente. La niña siguió viviendo en el cuerpo de una mujer adulta, temiendo que sus medios hermanos abusaran de ella, y sus queridos padres, que permanecieron en silencio. Si hubiera podido escuchar a su cuerpo, La verdadera Virginia sin duda habría hablado. Sin embargo, para hacerlo necesitaba que alguien le dijera: abre los ojos, no te protegieron cuando estabas en peligro de perder tu salud y tu mente, y ahora se niegan a ver lo que te han hecho. ¿Cómo puedes amarlos tanto después de todo eso? Nadie ofreció este tipo de apoyo. Tampoco nadie puede enfrentarse solo a ese tipo de abusos, ni siquiera Virginia Woolf. Muchas gracias por tu escucha en este episodio especial. Sobre Virginia Woolf vamos a tener una muy buena discusión y conversación el día de mañana en el ciclo de lectura y estudios Alice Miller. Buenas noches.
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