In this Spanish‑language episode of the Just in Time podcast, the host narrates a psycho‑historical reading of the poet Arthur Rimbaud through the lens of Alice Miller’s book El cuerpo nunca miente. The episode begins with a vivid recollection of Rimbaud’s early brilliance and quickly moves to his physical decline in Africa: a painful illness, a grueling two‑week trek across the desert, and the eventual amputation of his leg in the Hospital de la Concepción in Marseille, where he dies five months later. The host then details Rimbaud’s family background, focusing on his mother Vitalie Cuif, a widowed, authoritarian figure who raised five children alone after her husband abandoned the household. Drawing on Yves Bonnefoy’s biography and Miller’s analysis, the narrative explains how Vitalie’s obsessive control and conflation of love with appearance created a hostile emotional environment that fostered Rimbaud’s self‑hatred. Miller argues that this internalized hatred drove Rimbaud to seek escape through alcohol, opium, distant travels, and intense poetic creation. The episode further explores Rimbaud’s adult relationships—his turbulent friendship with Paul Verlaine, his ambiguous sexuality, and his attempts at Christian charity—as repeated reenactments of his maternal conflict. In his final years, Rimbaud returns to his family, abandons poetry, and becomes a merchant, seemingly surrendering to his mother’s expectations before dying in Marseille. The host closes by situating the discussion within the broader mission of the Just in Time podcast: an open‑ended platform for interdisciplinary dialogue, now also welcoming astrology, and inviting guests to contribute to conversations about literature, psychoanalysis, and social topics.
Chapters
Antes, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde se abrían todos los corazones, donde todos los vinos corrían. Una noche me senté a la belleza en las rodillas y la hallé amarga y la insulté. Alice Miller aborda al poeta Rimbaud en el capítulo 4 de su trabajo El cuerpo nunca miente como un ejemplo de los efectos del odio de sí. Un genio de la poesía, Rimbaud escribe Una temporada en infierno a los 16 años. Unos meses antes de fallecer, a los 37 años, estamos en el día 30 El 30 de abril de 1891, instalado en Harar, en Abisinia, hoy Yemen, Hambo acaba de enfermar después de un viaje agotador. Llega al hospital de Adén y le escribe la siguiente carta a su familia: Durante ya unos 20 días había estado acostado en Harar sin poder hacer un solo movimiento, sufriendo un dolor insoportable y sin dormir nunca. Contraté 16 porteadores negros a razón de 15 talaris cada uno, desde Harar hasta Zeila. Mandé hacer una camilla cubierta con una lona y en ella acabo de recorrer en 2 semanas los 300 kilómetros de desierto que separan las montañas de Harar del puerto de Zeila. No hace falta decir los sufrimientos que pasé en el camino. Nunca pude dar un paso fuera de mi camilla. Mi rodilla estaba visiblemente hinchada y el dolor aumentaba continuamente. Finalmente, en el punto donde llegué, no es de esperar que me recupere por lo menos durante 3 meses, en las circunstancias más favorables. Yo estoy estirado, mi pierna vendada, atada, conectada, encadenada, de modo que no puedo moverla. Me he convertido en un esqueleto. Tengo miedo. Repatriado a Francia y tras una estancia con su madre en La Roche, en las Ardenas, partió hacia África con su hermana Isabelle. Pero su estado empeoró y tuvo que detenerse en Marsella para ser tratado en el Hospital de la Concepción de Marsella. Amputado de una pierna, Rimbaud habló con su hermana el 23 de junio de 1891. En cuanto a mí, solo lloro día y noche. Soy un lisiado toda mi vida y no sé qué hacer. Todos sus recuerdos me están volviendo loco. No duermo ni un minuto. Finalmente, nuestra vida es miseria, miseria sin nombre. ¿Por qué existimos? Muere 5 meses después en el Hospital de la Concepción de Marsella. El poeta Yves Bonnefoy Describe a la madre de Rimbaud como una mujer seca, ambiciosa y dura. Alice Miller, en El cuerpo nunca miente, se basa en el libro de Bonnefoy titulado Rimbaud, publicado en 2004. La madre de Rimbaud se llamaba Vitalie Cuif. Después de su matrimonio con un soldado con espíritu aventurero, Vitalie dio a luz a 5 hijos. Desafortunadamente, tendrá que criarlos sola porque su esposo Frédéric deja definitivamente el hogar familiar cuando Arthur tiene solo 6 años. Abandonada, ni viuda ni divorciada, Vitalie está sola. Esta campesina cría a su descendencia de la manera más dura y pone todas sus esperanzas en el joven Arthur. El poeta la describe así: tan inflexible como 75 administraciones en gorras de plomo. Bonnefoy describe a la madre de Rimbaud como una mujer obsesionada por la muerte, las tumbas, los cementerios, y Bonnefoy comenta que la madre De Rimbaud intentó frenar el genio poético de su hijo de múltiples maneras y, como no lo logró, ella habría intentado cortarle las alas y limitar su autonomía, su acceso a la libertad. Rimbaud tenía una relación ambivalente respecto de su madre, pues por un lado le tenía mucho odio y por otro dependía mucho de ella. La madre de Rimbaud mantenía mucho control sobre sus hijos, control que ella llamaba amor materno. Toda su vida, la madre de Rimbaud le apoyó económicamente y siempre estuvo muy cerca de él para acompañarlo. Alice Miller afirma que Rimbaud sabía que la preocupación constante de la madre por las apariencias no tenía nada que ver con el sentimiento del amor, pero que no podía aceptar esta percepción sin reserva, puesto que la madre manifestaba una preocupación constante por él, preocupación que se podía confundir con el amor. Alice Miller considera que, por no poder aceptar este sentir, Rimbaud desarrolló un odio de sí mismo. Toda su vida él intentó escapar de estos sentimientos. Se hundió en el alcohol, el opio. Sus viajes a lugares lejanos jugaron un papel muy importante para alejarse de una madre sumamente posesiva. La poesía de Rimbaud Refleja su odio de sí mismo, así como su búsqueda intensa del amor verdadero. Su amistad con Berlín al inicio le trajo satisfacción en esta búsqueda de conexión profunda. Sin embargo, la falta de confianza originada en su infancia envenenó su intimidad y las dificultades propias de Berlín no les permitió a ambos desarrollar un amor estable entre ellos. Su relación se tornó compleja y entorpecida por el uso de las drogas. Al final, Verlaine actuó de manera destructiva con Rimbaud, recordándole a su propia madre, cuando Verlaine borracho le disparó a Rimbaud. Rimbaud buscó alguna salvación en la caridad cristiana, desarrollando la compasión y la comprensión. También experimentó su homosexualidad como una enfermedad, un vicio, y su desesperación como un pecado. La droga, la poesía, los viajes, las ilusiones, todas fueron para Rimbaud, dice Alice Miller, maneras de escapar a la cárcel simbólica de su madre. La autora de El cuerpo nunca miente afirma que nunca logró realmente abrir la puerta a la realidad emocional de su infancia. Rimbaud nunca logró abrir la puerta a los sentimientos de un niño obligado a vivir con una mujer muy perturbada, muy dura. Muy posesiva. Al final de su vida, Rimbaud abandonó su impulso de huir y de escapar. Volvió cerca de su madre, abandonó la escritura y se hizo un hombre de negocio, hombre de negocio, respondiendo así al deseo de su madre. Rimbaud pasó sus últimos días en Marsella, en el hospital, pero había vuelto a la casa familiar unos días antes. Cuidado por su madre y su hermana. Alice Miller concluye este capítulo diciendo: la búsqueda del amor de la madre terminó en la cárcel de su infancia. Literatura, psicoanálisis, proyectos sociales, políticos, humanos, artes, todos los temas son absolutamente bienvenidos en el podcast Just in Time. Desde que empezamos en marzo del 2020, estamos en esta misma idea de continuar caminando mientras grabamos. Ahora agregamos un tema que es la astrología. No existen temas superiores, temas inferiores, y a veces tenemos invitadas, invitados que son presentes, que están presentes hablando, o bien simplemente que están, están con una presencia simbólica muy importante. Bienvenida, bienvenido al podcast Just in Time.