51- La educación es la joya. Relato de un cuarto de siglo de enseñanza, con Margarita Notache (Serie Educación)
10 Jun 2021 · 42 min
En este episodio del podcast "Just in Time" Mélanie Berthaud entrevista a la docente de secundaria Margarita Notache, quien comparte su trayectoria de 22 años en la enseñanza. La conversación recorre cómo llegó a la docencia pese a haber estudiado letras, su visión de la enseñanza como una "joya" y una misión vital, y los aprendizajes personales que ha obtenido del intercambio con sus alumnos. Se analizan los cambios pedagógicos de un cuarto de siglo: la incorporación de recursos digitales, la disponibilidad de materiales didácticos estructurados y la presión de la tecnología que, aunque brinda oportunidades, también reduce la investigación profunda. Margarita critica el sistema de calificaciones numéricas, proponiendo evaluaciones por habilidades y comentarios cualitativos, y señala el estrés que generan tanto para estudiantes como para docentes. Destaca la importancia del afecto, la espontaneidad y las actividades manuales (talleres, cocina, carpintería, teatro) para equilibrar la carga académica y fomentar la creatividad. Asimismo, reflexiona sobre la sobrecarga laboral, la falta de tiempo, la degradación del estatus social del maestro y la necesidad de incorporar prácticas de bienestar (meditación, yoga) en la escuela. Concluye con una visión esperanzadora de que la tecnología permanecerá, pero que la dimensión emocional y humana debe ser central para una educación respetuosa del ser humano.
Chapters
Querido señor Germain, esperé a que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días. Antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande que no he buscado ni he pedido. Pero cuando supe la noticia pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo, pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido. Lo abrazo con todas mis fuerzas. Albert Camus, 19 de noviembre de 1957, al día siguiente de recibir el Premio Nobel de Literatura.
El podcast Just in Time porque necesitamos salir, mantenernos abiertos al movimiento, a la reflexión. Caminar, observar, reflexionar para empezar algo nuevo.
¿Cómo estás?
Bien, aquí caminando por mi colonia, es la colonia Irrigación. Que normalmente me gusta caminar un poquito más por Polanco porque tiene avenidas peatonales y más parques, pero últimamente he decidido caminar aquí en la colonia Irrigación porque pronto la voy a dejar y es en esta colonia donde nací. Entonces pues me lleno de emoción, muchos, muchos recuerdos.
Gracias por aceptar la invitación. Hoy hablamos de educación en este, en estos momentos. Hay un largo periodo de 13 meses que ha transcurrido para las maestras y los maestros detrás de pantalla en México, y me parece muy importante poder hablar con alguien como tú que ha tenido una experiencia muy larga en la educación. Me gustaría saber cómo llegaste a ser maestra? ¿Y hace cuánto tiempo eres maestra?
Mira, de hecho no pensé que iba a ser maestra. Yo estudié letras hispánicas en la UNAM, pero más que nada a mí me gusta mucho el trabajo de investigadora, pero de repente se dio Soy, he trabajado durante 22 años dando clase.
¿22 años?
22 años. Y la verdad es que nada como tener contacto con los jóvenes estudiantes. Trabajo yo en secundaria, lo que es collège. Y bueno, pues cada año sí tengo entre 100, 130 alumnos. Entonces, bueno, pues siento que mucha gente así no me envidia precisamente, más bien me dice, ¡guau! Alumnos de secundaria y tantos, ¡qué barbaridad! Pero la verdad es que ser maestra es uno de los oficios más importantes. Es así como una joya por todo lo que significa, por la influencia, que tenemos sobre los alumnos, por cómo lo transmitimos, y porque bueno, pues formar a adolescentes, a los niños, estar en esto del aprendizaje tiene un gran valor. El elemental, diría yo.
Sí, sí, porque tiene un gran valor para ti. Cuéntanos en tu historia personal por qué para ti significa dar clase, enseñar que tiene un gran valor?
Pues porque justamente transmites el conocimiento, transmites lo que va acompañado de emociones, y qué bueno, pues que vas formando a las personas, y todo depende de ese aprendizaje, de pues del futuro. Qué van a hacer estas personitas que van a salir a la vida y bueno, pues se enfrentan con el mundo. Entonces, si tú juegas bien tu rol como maestra, creo que se queda marcado en los alumnos. Es la base de las sociedades. Y bueno, pues es una tarea fundamental para los estudiantes, creo yo.
¿Y descubriste en el camino que era tu misión de vida? Porque decías al inicio que no pensabas ser maestra, que la vida te llevó. ¿Cómo fue ese cambio mental al final? Te dirigías hacia un lugar y terminaste en otro lugar. ¿En qué momento te diste cuenta que eso es lo que tenías que hacer?
Sí, bueno, primero que nada, pues el gran atractivo que tienen los alumnos con los maestros es un gran intercambio. Y vaya, creo que también los maestros al mismo tiempo nos nutrimos de todo lo que nos pueden aportar los alumnos. Ellos Sí, nos aportan mucho también. Aprendemos de ellos. Entonces, pues sí, me gusta mucho el aprendizaje, me gusta tener ese contacto con los alumnos y bueno, sobre todo transmitirles mucho cariño, mucho afecto, muchas emociones. La educación tiene que ir acompañada, siento yo, de emociones.
Muy bien, hablas de aprender. ¿Qué has aprendido tú en este largo recorrido de 4 siglos sobre ti misma mientras estabas enseñando a los alumnos y las alumnas? ¿Qué descubriste acerca de ti?
Pues que finalmente sí nací para ser maestra. Me gusta, me gusta la enseñanza, me gusta la docencia. Y bueno, aunque estamos pasando por una etapa de gran transformación también en la docencia, la forma de enseñar ya es otra, todo es muy cambiante, pero sí, me gusta mucho. Pienso que tengo el carácter y la paciencia para esta profesión. Y bueno, pues como te decía antes, Uno no deja de aprender con el alumnado, sobre todo eso. Ellos te enseñan tanto. Aunque sí, también te decía, también ha cambiado mucho. Yo digamos que soy de la vieja escuela. Todavía el factor tecnológico a mí me rebasa un poco porque todo cambia a una velocidad que apenas estás aprendiendo una cosa cuando ya vienen los cambios. Entonces bueno, pues vengan de ahí los cambios, pero hay cosas que sí asimilo y hay otras que no. Por ejemplo, sí, en esta era tecnológica, qué maravilla servirse de todas estas tecnologías, pero Por otro lado, wow, no se dejan, dejan por ejemplo mucho de lado la investigación, ¿no? Ahora tienen todo y no sé si es porque saben que ahí lo tienen, cierta información, que no, que no profundizan en la investigación. Ahí está. Y entonces yo, por ejemplo, Cuando yo era estudiante, vamos a decir también de secundaria, bueno, cuando te dejaban investigar algo tenías que acudir a las enciclopedias, preguntarle a parientes, a familiares, e irte a bibliotecas públicas. Ahora no, ahora ya la facilidad de tener cierta información está ahí muy, muy al alcance, y sin embargo como que muchos no exploran, no tienen esa inquietud de cuando no teníamos todas estas facilidades como alumnos. Es otra cosa.
Todo está a muy fácil acceso y la mente curiosa de cierta manera no es tan aguda como lo era antes.
Sí, exactamente. Antes en verdad te tenías que echar un clavado a todos estos libros Conocías, como te decía, varias bibliotecas que aquí en la Ciudad de México tenemos la fortuna de tener muchas de ellas. Pero sí, en cuestión de investigación, a mí, yo cuando dejo alguna cosa de investigar, veo que nada más clic, le aprietan al botón y sale la impresora, pero en realidad no han descubierto, no lo han leído.
Quieran.
Entonces bueno, es esa parte un poco en la que digo, bueno, pues qué caray con todo esto, ¿no? Ahí lo tienen, ahí tienen esas herramientas.
Pero has dicho algo importante. Además, tú te has presentado como inicialmente investigadora. El saber está, está al alcance de cualquiera, pero el alumno ya no se deja atravesar por el saber como antes.
Exacto, eso es al menos lo que he aprendido de ellos, aunque saben muchísimas cosas. Para esto, sí, como maestra me dan muchísimo vuelo, ¿no? Saben, tienen una cantidad de información los adolescentes ahora que a mí me están enseñando, por supuesto, varias cosas de tecnología, ¿no? Por otro lado, sí son fascinantes.
Sí, has dicho también, bueno, que ha cambiado la modalidad de la tecnología. Hoy más que nunca está presente en la enseñanza, lo acabas de demostrar. Pero también quería preguntarte, en el cuarto de siglo, que cómo ha cambiado la forma. Has hablado de la vieja escuela, entonces estás aludiendo a una nueva escuela. ¿Cómo ha cambiado la forma de transmitir de construir una secuencia, de preparar la transmisión de un conocimiento en ese cuarto de siglo? ¿Qué has podido observar? Así como una aportación histórica.
Sí, bueno, la pedagogía, sí, hay muchas cosas muy importantes, ¿no? En el desarrollo de la metodología, la preparación, hay muchas herramientas que nos sirven a los maestros. En eso, vaya, mis respetos, ¿no? Sí ha habido muchísimo, muchísimo avance.
Si por ejemplo te ubicas cuando empezaste y lo que has visto en ese cuarto de siglo, ¿qué dejaste de hacer? ¿Qué empezaste a hacer? ¿Cómo cambió? Así, tomando un poquito de distancia.
Ah, no, bueno, pues yo sí empecé efectivamente a finales del siglo pasado, ¿no? Y no, bueno, había casi todo hasta poner calificaciones, todo era manual, ¿no? Era muy, muy distinto. Y ya en cuanto a la enseñanza, sí ha habido grandes avances también en cuanto te decía en cuanto a métodos y sobre todo, bueno, pues aquí aprendiendo mucho de la metodología francesa. Los manuales pues ya vienen muy, muy bien preparados. Antes teníamos que preparar y justamente buscar de aquí, buscar de allá para complementar nuestras enseñanzas. Ahora la verdad es que hay materiales didácticos que casi casi te llevan de la mano.
¿Dirías que es más fácil, hay más material, más información para poder transmitir lo que quieres transmitir que cuando empezaste?
Sí, sí, la verdad que sí. Muy bien estructurados, muy bien llevados. Pero pues sí, yo también aprendiendo junto con, porque sí, sí estoy más, como se dice, chapada a la antigua. Eso es lo mío, no. A mí pues sí, como no nací con, como les digo a mis alumnos, con el chip incorporado, pues también voy aprendiendo en el camino.
Claro. Ahora, has hablado de la maravillosa experiencia de dar, transmitir, recibir, de aprender de manera mutua. Ahora, has hablado también de transiciones, de cambiar de colonia. ¿Qué es lo difícil en la misión de ser maestra? ¿Qué es lo difícil o lo muy difícil para ti? La parte más oscura, digamos, porque siempre está la luz la oscuridad?
Bueno, a mí lo que, lo que en sí es dar clases, creo que se me facilita esa parte, que hago muy gozosamente. Preparar, bueno, pues también ese antes también es importante, y me gusta, como te decía, buscar de aquí, buscar de allá, y por supuesto con estas nuevas herramientas, no, tú eso ya son más visuales, más prácticas. Lo que en verdad para mí es así la parte oscura es calificar. El calificar, aparte de que sí, bueno, sí hay maneras de calificar que pueden ser un poco más sencillas, como las de opción múltiple, pero guau, es una parte que a mí me cuesta, me cuesta En cuanto a que me toma mucho tiempo y bueno, no sé, después de la copia número 98 pues ya estoy harta. Esa parte es la que no me gusta tanto. Dar clases me encanta, me gusta mucho ese intercambio, me gusta mucho ese nutrirse del otro, es muy recíproco. Yo aprendo todos los días también de mis alumnos. Sí, yo diría que es eso, el calificar.
El calificar, y el calificar en cuanto a la evolución pedagógica que ha tenido la educación. ¿Qué opinas del calificar? ¿Cuál es el propósito de hacerlo? ¿Consideras que es algo necesario? ¿Es algo que no deberíamos de estar pasando? ¿Qué consideras?
Sí, yo creo que también ahora hay otra manera de calificar por habilidades. En primaria, como tú sabes, pues así lo aplican, al menos en el liceo. En otras, pues ya también se van transformando en secundaria y en prepa. Todavía yo siento que está todo a medio camino porque pues sí sales efectivamente a la calle y todo es un número y la manera esa de evaluar y catalogar, pero pienso que no es tan positivo. Yo me iría más bien por otro tipo de comentarios y sobre todo porque Si un alumno no es bueno en una cosa, seguro la es en otra, y hay que buscarle el medio para poder calificar. De hecho, la etiqueta así de que te califiquen es como una clasificación que, lejos de ayudar, siento que puede afectar a muchos alumnos. Sí, sería, yo por mí suprimiría los números, los números, porque es una calificación. Exactamente. Pero todavía, pues sí, todavía estamos, te digo, a medio camino. Todo se compone, pues todavía figuran, es muy importante la numeración para universidades, para muchas cosas, pero yo creo que sí hay otras maneras de evaluar de manera distinta.
¿Te ha interesado en algún momento indagar en otros sistemas pedagógicos donde la calificación no era numérica, donde había otra manera de evaluar y no calificar? Porque es interesante, usas la palabra calificar. Sí, no evaluar, que ahora la pedagogía moderna habla de evaluar. Entonces, dar un valor contra dar un número.
Exacto, yo creo que ahí sí hay una gran diferencia. Yo en mi realidad pues sí he tenido que pasar, creo que solamente en un año fue Fue por habilidades nada más, que de todos modos la tuvieron que traducir si es que el alumno se iba a otra escuela, pues en números, ¿no? Volvemos a lo mismo. Yo no he tenido tantas oportunidades de evaluar, como bien dices, darle valor, pero creo que es lo que sigue. Creo que es lo que sigue. Y ojalá y se aplique en todos los niveles. Tal vez en eso sí está más avanzado primaria.
Sí, finalmente hablas de muchísimos años de tu vida en una tarea que implica preparar, transmitir, calificar, como dices. Pero esa parte es algo que a ti te habría gustado cambiar, te habría gustado avanzar sobre este punto.
Sí, sí, francamente sí, porque de hecho se ha vuelto también como que muy un acto muy mecánico. Es decir, que los alumnos muchas veces empezando a hacer alguna actividad, lo primero que te preguntan antes de leer el documento o cualquier cosa es va a ser notado. Wow, eso es fatal, ¿no?
O sea, no dan un paso sin huarache, como dicen.
Exactamente como se dice, ¿no? Sí, o sea, ¿cómo que si va a ser notado? No, yo, yo luego les digo, para mí yo anoto todo, desde cómo este intercambias y participas y tal, pero Esa predisposición que tienen, en lugar de que sea un goce. A eso también se han acostumbrado mucho los alumnos. Como les digo, ¿por qué? Si no es notado, ¿no lo haces? ¿O cómo está la cosa? Entonces eso también lo tienen ellos mucho como mecanismo. Y creo que no, justamente no. Un texto es para gozarlo, es para preguntar, para explorarlo, para ver qué sentimientos te aporta, etcétera, etcétera.
Sí, estarías hablando de que ese sistema quita de cierta manera la naturalidad, la espontaneidad.
Sí, la espontaneidad y el encanto, ¿no? El encanto. Porque, por ejemplo, no, yo, este, en literatura, en todo esto, pues sí, efectivamente está lleno de emociones. Hay que deleitarse con los textos, no, creo que es importante. Y no ver si sí me nota, si no, porque qué calificaciones le voy a llevar a mi papá, por si paso o no paso. Todo esto creo que estresan mucho a los alumnos. Debería también de cambiar esta presión.
Un sistema que viene a romper con la posibilidad de deleitarse de los textos, de lo que se enseña, que al final el motor del aprendizaje es el deseo, es querer salir de donde uno está para llegar a otro Por supuesto, el darse la oportunidad de descubrir estos escritos, estas plumas, estos autores, eso es lo enriquecedor.
Bueno, luego ya sabemos que hay las partes álgidas que no les gustan tanto, como es la ortografía y gramática, pero bueno, que también esa es otra, ¿no? También cuesta mucho en ese sentido, porque también dicen, bueno, un acento, ¿como para qué? No, ahí lo tengo, la máquina me lo corrige. Pues no, no todo, no. Sí, también es importante. En fin, considero incluso que el español es una lengua muy noble porque, pues, para empezar se escribe, se lee tal cual suena, y esto es bastante ventajoso comparado con otras lenguas más complejas.
Sí, sí, por supuesto. Hablas de goce, de alegría. En tu caso, ¿qué tanto te ayudó el ser maestra, sin entrar a detalles, pero para sobrellevar las cuestiones más difíciles desde la vida privada. ¿Sientes que en algún momento el dar clase, el estar en contacto con niños, fue una isla, un espacio protegido de los vaivenes de la vida?
Pues sí, de alguna manera, sobre todo la dedicación. La dedicación, quiero decir, aparte del no tan solo el el tiempo que te toma, sino en verdad buscar y tratar de dar lo mejor de ti y proponérselos a los alumnos. Pues eso sí, para mí ha sido como un gran paréntesis. Es decir, que la dedicación ha sido ha sido de mucho tiempo, es mucha entrega, es mucha entrega. Está bien, está bien, pero si encima pues claro jugamos otros roles en la vida, como pues el ser madre o tener una pareja y otras, otras tantas cosas que atender, entonces sí, ya todo en conjunto Creo que es demasiado, es demasiado.
Yo sobre todo, misión absorbente.
Sí, sí, sobre todo, sobre todo en cuanto a mí me ha pasado, no, en cuanto a tener tanta carga de trabajo por tantos alumnos. Yo ahí sí cambiaría cantidad por dar más calidad. Otra cosa que también veo es que, bueno, pues hay que cumplir con los proyectos, con todo esto, y se va a un paso muy acelerado en lugar de ir tal vez más pausadamente y ver que entre bien. Pienso que es un un correr interminable. Apenas les cae el 20 y ya tienen que pasar a otra cosa, ta ta ta, ¿no? Por cumplir los programas.
Sí, no respetaría, escuchándote, el ritmo del aprendizaje. Hay un poco un reflejo de la sociedad actual que corre a todas partes sin saber muy bien hacia qué dirección. Avanzar.
Exacto, sí, sí, pienso que todo es muy acelerado y que esto mismo también a los alumnos desde muy temprana edad los estresa muchísimo. Entonces sí, sería más paso a pasito, porque de todos modos yo creo que sí llega una edad en que de todos modos los conocimientos les entran. Tal vez a una edad más avanzada. En colégio yo creo que ya empieza el gran estrés.
El gran estrés, que después el gran estrés sigue, ¿verdad? Una vez después uno toma un trabajo y de cierta manera sería como una preparación para el estrés. Algunos lo ven así, como si se tuviera uno que preparar para que lo que viene. Y la otra escuela considera al contrario, que es innecesario y muy dañino someter a tan temprana edad un ser humano a tanta presión.
Sí, sí, yo creo que pues al menos eso también lo he escuchado en países como Suecia y Finlandia, que van a otro ritmo y que pues han resultado ser ser más eficaces. Otra cosa, sí, otro ritmo. Y otra cosa que también tal vez volvería, que en algún momento dado lo hubo, es incorporar también a la educación más talleres, más manualidades, más este Digo, ¿por qué no desde clases de cocina hasta carpintería? Yo qué sé, corte y confección. Antes sí lo había, había más talleres. Ahora pues sí están, están clases de pintura, hay escuelas que sí tienen más, pero creo que también la manualidad es muy importante.
Sí, ¿por qué lo es para ti? ¿Con qué consiste? ¿En qué aspecto?
Pues justamente calma, calma mucho los nervios. Creo que les gusta mucho cuando, por ejemplo, en un texto siempre lo incorporas, yo qué sé, con alguna receta, con algún dibujo tal. Esa es la parte más placentera, y de eso pienso yo que les hace Muchísima falta, mucha falta en la enseñanza. Relajarse, relajarse les gusta mucho.
Y tú has tratado de instaurar estas actividades manuales en tu enseñanza.
Sí, claro que sí, claro que sí, y es lo que más les gusta. Cuando tenemos, por ejemplo, eso de la preparación de la semana, de las artes, bueno, ahí sí algo muy completo. Por ejemplo, el teatro también les fascina. Incluso descubres, este, alumnos tímidos que casi son incapaces de participar, bueno, a veces descubres que lo hacen de manera extraordinaria. Entonces sí, todas esas herramientas, herramientas deben de estar incorporadas siempre, a cualquier edad.
Y tú, ahora que vienes con tanta experiencia y tanto recorrido, Margarita, cuando piensas en ti cuando eras una niña, ¿qué tipo de niña eras en la escuela?
La verdad, siempre fui buena alumna. Siempre ha existido en mí el sentido de la responsabilidad. Entonces, pues conmigo la verdad no batallaron para nada mis padres. Siempre tuve buenas calificaciones. Alguna que otra vez, pues sí, hasta destaqué un poquito. Pero bueno, una niña normal. Pero sí, en cuanto a tener que hacer deberes y todo esto, nadie me tenía que decir nada. Yo sola siempre, siempre tuve eso, el ser responsable.
El ser responsable, sí, sí. Y a lo mejor el ser demasiado responsable.
Sí, creo que también me he pasado de eso. Creo que tengo también mi dosis de estrés muy marcada. Y sí, sí, sí, no hacía algo porque se me olvidaba o porque tal, guau, sí, también me generaba angustia. Pero pues también eso sí creo que es una forma de ser. Debería yo de ser más, más tranquila, más, más relajada. Otra cosa, por supuesto, Mélanie Y no es porque hable yo contigo, pero creo que también algo básico es que deberían de estar incorporadas la meditación, el yoga, tai chi y todas estas maravillas que no, que no las hay y que tanto servirían también, por ejemplo, para el déficit de atención. De captar la atención, la, justamente, la concentración. ¿Cuánto ayudaría? Se empezaría de otra manera la escuela.
Empezaría de otra manera, pero lo hablas en condicionales. Entonces parece que no hay posibilidad de hacerlo, que estás hablando de otro tipo de escuelas. Más futuras, a futuro?
No, yo, yo, yo pienso que por mí mañana mismo deberían de estar incorporadas estas actividades. Urge, urge, es algo básico para concentrarse, para relajarse, pues sí, para ir canalizando, para que sean más ecuánimes. Esto debería de ser bueno, y no tan solo en las escuelas, en todo tipo de trabajo y de actividad, incorporarlo a la vida diaria.
Todo eso es lo que la niña que eras no sabía en esa época, no lo sabía, era posible.
Si no, no lo sabía, no lo sabía. Y bueno, pues pienso que también en positivo también a Ha sido antes, en mi época, cuando, cuando ella era niña y adolescente, el maestro tenía otra figura. Por un lado, pues sí pienso que socialmente era más considerado, tenía un rol muy importante en la sociedad. Ahora creo que pues sí, sí se les se les aprecia y sabemos, pero se ha ido degradando, se ha ido degradando esta gran labor que la verdad ejercen los maestros.
¿Por qué crees que se ha ido degradando?
Pues porque se ve un poco al maestro, pues no sé, como que si son ciertos acuerdos en el rol social, incluso los padres exigen unas cosas como que si estuviéramos al servicio de— y pienso que no, o sea, sí haces tu servicio, pero lo veo muchas veces también como si fuera un gran negocio, como si se pudieran acordar muchas cosas. Y yo creo que la educación me basa por mucho todos estos ires y venires. Creo que pues sí, sí lo he sentido, que sí, sí. Y en verdad, como te decía al principio, creo que el rol de un maestro es fundamental para, para el desarrollo del ser humano. El papel es importantísimo, para bien o para mal. Hay unos maestros que también te marcan para mal.
Sí, por supuesto. Por eso así empezamos hoy en esta rica conversación acerca de lo que hace un escritor ya reconocido a nivel de recibir el Premio Nobel de Literatura, literatura, dirigiendo un gracias a su maestro de primaria, quien logró ver en él, lo dice en la carta que leí, en el niño pobre que era, un escritor. Entonces, bueno, la semilla. ¿Cuántas semillas has de haber plantado tú en 22 años?
Sí, pues creo que varias, aunque claro, también en esta profesión muchas veces uno no es monedita de oro para caerles bien a todos, ¿no? Claro, hay veces que sí se te van a la yugular, ¿no? Lo que decíamos antes, no tan solo el alumno sino los padres. En fin, este, este trato distinto. Pero sí, como dices, sabes, Melanie, que los maestros tenemos el rol no tan solo de la enseñanza, sino que muchas veces lo hacemos de padres, pues de psicólogos, no, de tantas cosas, de tantísimas cosas. También eso, guau, cuántos niños están abandonados en muchísimos aspectos, no. A veces hasta siento, hay unos padres sí muy conscientes y muy responsables, indistintamente que vivan separados y todo eso. Pero hay otros que, como digo yo, se agarran a hijazos, ¿no? Es decir, la víctima es el pobre niño, el estudiante, que es como les vas a exigir que traigan el libro tal si quién sabe en qué casa de qué abuelo lo dejaron. Y bueno, Bueno, hay muchas rebatingas en ese trato, ¿no? Ni hablar, hay muchos cambios también en la sociedad, en la familia. Son muchos nuestros roles, Melanie, son muchos.
Y me gusta cómo cierras esta conversación de hoy porque deja muy claro que el maestro, la maestra, es un testigo de muchos aspectos del ser humano, de un testigo de la sociedad, un testigo de la degradación de la sociedad, un testigo del conocimiento que antes estaba en los libros, en las enciclopedias, y ahora parece ser que está en todas partes, pero también está en ninguna.
Exacto, está pero no está. Entonces, bueno, pues de todos modos ahí sigue la enseñanza, y espero que Bueno, pues definitivamente la tecnología llegó para quedarse, pero la parte afectiva, la parte emocional, y lo vimos ahora con este año pandémico cuán importante es, ¿no? Cuán importante es tener ese contacto directo. ¿Cuántas veces no se te acercan los alumnos casi casi a pedir que lo abraces? ¿No?
Sí, que lo abraces. Pues esta conversación es en sí un abrazo. Muchas gracias, Margarita, por compartir tu mirada sobre cuarto de siglo de enseñanza en español, tu experiencia y todas tus ideas que serán muy importantes recoger para modelar un sistema educativo más respetuoso del ser humano.
Gracias, pues muchas gracias a ti por la invitación. Y bueno, sí, para cerrar, efectivamente, pues sí, la parte emocional, pero por supuesto que todas las nuevas herramientas que existen pues vengan de ahí, porque también es un gran, gran, gran atractivo positivo y un gran avance para, para la educación, para nuestros jóvenes que, como les digo, nacieron con el chip.
Nacieron con el chip. Sí, bien, muchísimas gracias. Seguramente quienes nos escuchan tendrán mucho que aportar y responder, preguntar. Como siempre en el podcast, pueden dejar sus mensajes vocales en la aplicación O bien directamente en la página de Facebook o de Instagram de Viñas Yoga Just in Time. Muchas gracias, Margarita.
Gracias, Melanie. Buena tarde.
Buena tarde. Hasta luego.
Hasta luego.
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