56. "Cuando te enfrentas al miedo y que no huyes", con Catia Arida (Serie FELICIDAD)
29 Jul 2021 · 40 min
En este episodio del podcast Just in Time, la anfitriona Mélanie Berthaud conversa con Katia Arida, sobreviviente de cáncer de colon y health coach. Katia narra su diagnóstico a los 57 años, la aparición de metástasis que visualizó en meditación y su decisión de no huir del miedo, sino enfrentarlo con fe. Describe cómo construyó una disciplina integral compuesta de tres pilares: física (alimentación alcalina, ejercicio, yoga, chi‑kung), espiritual (meditación diaria, conexión con Dios) y emocional (aceptación, gratitud y perdón hacia la enfermedad). Relata experimentos personales como la alcalinización que elevó su hemoglobina, caminar y aplaudir en el bosque para “alegrar” a sus células, y cómo estos hábitos la mantuvieron libre de cáncer durante más de una década. Explica su transición a health coach, la certificación con IIN, y su método de atención a pacientes: contacto vía WhatsApp, historia clínica detallada, protocolos personalizados, sesiones de 1‑1,5 h y seguimiento. Comparte su rutina diaria (levantarse a 5 am, estudio intensivo, atención a pacientes, tiempo sin wifi, meditación y sueño de 7‑8 h) y su visión de que la disciplina no implica sacrificio sino una elección positiva basada en gratitud y compasión. Concluye invitando a los oyentes a buscar apoyo y a adoptar una actitud de agradecimiento frente a la enfermedad.
Chapters
El podcast Just in Time, porque necesitamos salir, mantenernos abiertos al movimiento, a la reflexión, caminar, observar, reflexionar para empezar algo nuevo.
¿Qué tal? Muy buenos días, muy buenas tardes o buenas noches en función de la hora en la que escuchan este podcast, el podcast Just in Time. Ya vamos esta vez innovando porque estoy, no estoy caminando como de costumbre, sino que estoy en la bici y es muy interesante, se escucha otro ritmo. Estoy muy conmovida porque hoy mi invitada es una invitada que ha cruzado mi vida hace varios años y estoy muy agradecida por el regalo que me ha dado la vida de conocer a Katia, Katia Arida. Katia la conocí de una manera muy especial, como siempre cuando conocemos a alguien especial. Yo estaba en ese momento leyendo la historia de una persona que publicó varios libros en EE.UU. que contaba cómo había sobrevivido al cáncer a partir de una una toma de conciencia. Y cuando conozco a Katia, yo estoy a punto de dar clase de yoga y Katia me cuenta rápidamente su historia. Prácticamente me está contando lo que estoy leyendo en esta revista en ese momento y le digo, ¡qué increíble! Porque estoy leyendo sobre eso. Entonces, en persona muy profunda, yo le empecé a dar clases de yoga y me di cuenta que Katia es una persona excepcional porque ella, sobreviviente de cáncer, ella sana a las personas, ayuda a las personas a encontrar su camino de sanación a través de su propia experiencia. Les transmite el saber y la energía también, porque ver a Katia es como recibir un regalo de energía positiva siempre. Entonces estoy muy contenta, muy conmovida, conmovida porque hoy nos va a hablar, va a hablar conmigo y con ustedes desde siempre la espontaneidad y desde el movimiento. Y la naturaleza del ser. Katia, buenas tardes, ¿me escuchas?
Hola, Melanie. Hola, amiga, sí te escucho. Gracias por la presentación, tú eres una amiga muy querida también mía.
Muchas gracias, Katia. Yo ahorita estoy atravesando la Ciudad de México a bici, primera vez contigo, normalmente camino. ¿Y tú dónde estás? ¿Cómo estás haciendo tu movimiento?
Yo estoy caminando en mi gran sala porque no tenía ganas de salir. Entonces estoy caminando con mi teléfono y mis audífonos. Estoy lista para poder apoyarte en esta entrevista, lo que quieres saber.
Muchas gracias, Katia. Me gustaría empezar por tu historia, que es fascinante. Como sobreviviente de cáncer, y que nos contaras un poquito antes de eso, qué sucedió antes en tu vida, antes de empezar con esta historia, con el encuentro con el cáncer, de dónde vienes, quién eres.
Bueno, yo soy libanesa de nacimiento, de origen. Vine a México hace 40 y tantos años, me casé con un libanés nacido en México. Y aquí empecé a vivir desde 1980. Tenía mis negocios de moda, de alta costura, mis boutiques. Fui representante de una marca de alta costura aquí en México. Y de repente, a mis 57 años, me diagnostican un cáncer de colon. Se hizo el tratamiento, era primer grado, primer estadio, como dicen. Y a los 3 años, en mi meditación, me veo invadida de metástasis. Pido al médico que me prescribe un PET scan y se burla de mí y me dice, tenemos verdaderos pacientes de cáncer, tú no tienes nada. Le dije, por favor, prescríbemelo, si no, yo lo pago. El seguro no lo paga, pero yo lo pago. Y sorprendido ve exactamente mi PET como yo me vi en mi meditación, llena de metástasis. Fue en marzo 2010, hace más de 11 años, y desde aquí empezó mi camino que voy a recorrer más o menos con ustedes hoy, ese viaje que empezó hace casi 11 años.
Gracias, muchas gracias, Katia, por tu presentación. ¿Cómo, qué sucedió en ese momento que te confirman que la meditación, con lo que la meditación te había traído, qué decisiones tomaste?
Bueno, perdón, primero, bajo el impacto de la noticia, sabemos que el golpe nos frena y nos hace entrar en unos espacios de silencio y de meditación. Hay mucha gente que empieza con rebelión, con no aceptar. Y no, yo me metí en ese espacio de silencio y ahí empecé a escuchar mi corazón, que me llevó al estado de conciencia correcta, que es espíritu, que es Dios. Entonces hubo un cambio total en el rumbo de mi entendimiento. Hasta de mi comportamiento y más que nada en mis pensamientos.
Eso lo sentiste en ese momento, ¿cómo fue el ajuste? ¿Fue rápido?
No tan rápido porque dices por dónde empezar. Lo más difícil era encontrar cómo emprender el aprendizaje porque es un aprendizaje. Es un cambio radical de estilo de vida, de entendimiento de emociones, todo. Entonces, pero yo me puse como meta la esperanza de un milagro. Sabemos que Albert Einstein decía, hay dos maneras de vivir, ¿no? Usted puede vivir como si nada es un milagro, o puedes vivir como si todo es un milagro. Y yo fui de la segunda opinión. Para eso empecé a establecer un camino de disciplina física, espiritual, emocional, para reencontrarme mi ser completo, que es cuerpo, mente y alma.
Muy bien, la disciplina es interesante. Yo hablo mucho de disciplina porque ser discípulo de, cuando decides emprender este camino de disciplina? ¿Sobre qué te apoyas? ¿Quiénes son tus maestros?
Bueno, empecé principalmente— no puedes empezar una disciplina cuando no estás conociendo el campo donde estás. Entonces empecé a hacer muchas investigaciones con medicinas integrativas, medicinas alternativas, chamanes, De todo, de todo, de todo he probado, he estudiado. Estudié durante 6 meses un webinar exprés de espiritualidad con los mejores maestros del mundo, y esos maestros cada uno tenía una historia de vida que siempre empezó con algo trágico como el cáncer que yo padecía en ese momento. Y que sentía que ese cáncer, como lo decían los médicos, habían dado un pronóstico de vida de 2 a 3 meses. Entonces imagínate, escuchas eso y dices, ok, lo que me queda de vida voy a investigar y yo voy a salir adelante. Entonces empezaron las disciplinas, primero la fe, luego la disciplina física, Y luego la conciencia correcta es un cambio en la forma de pensar. Si no lo haces, que es el primer paso, ese cambio, no logras nada.
Ok, entonces hiciste ese cambio y cuando te dan la noticia de los 2 meses, 2 meses es muy poquito tiempo, son 60 días, hay una parte de ti que cree que tiene que creer y tener fe que va a haber más tiempo para establecer estos cambios de vida, ¿no es cierto?
Exacto, porque la fe es el único poder que vence el miedo. En situaciones así, la palabra cáncer en sí, sin que te den pronóstico de meses, cualquier situación trágica en ella nos invade el miedo y el miedo paraliza. Entonces, ¿qué es lo, el antídoto del miedo? Es la fe. Entonces tú pones frente a ti la fe: yo voy a salir de esa, estoy saliendo de esa, no es que voy en un futuro, ya estoy saliendo de esa. Empieza un sentido de visualización muy importante, pero no es la visualización en el futuro, es sentirla presente que ya salí del problema.
Exacto. Entonces tu fe en ese momento supera esa condena que dan los médicos y empiezas a establecer tu disciplina, que consiste en— has hablado de disciplina física también, que consiste entonces en que, ¿cuál es tu disciplina?
Bueno, la disciplina física es que, si lo quieres, son 3 caminos. Primero, que se van y se llevan de la mano. Tú no puedes decir cambio mi alimentación mientras tú guardas rencor contra algo que ha pasado o alguien que ha hecho algo en tu vida. 3 caminos son disciplina física, disciplina espiritual y disciplina emocional. Entonces, la disciplina física es una alimentación Alcalina sana, ejercicios, actividad física, yoga, chi kung, una actitud de sobrellevar el malestar físico por la fuerza de voluntad. Y yo me repetía todo el tiempo, venía con mi catéter puesto a hacer yoga y decía, Katia, tú puedes. Katia, tú puedes. Y en ese momento se me olvidaba toda la molestia que puede causar un movimiento de stretching de yoga con mi catéter puesto. La segunda, la segunda disciplina era la espiritual, era meditar diario, entrar en silencio. Hay gente que no sabe meditar, pero el hecho de entrar en silencio, ese silencio maravilloso donde la única voz que escuchas es la del corazón, y ya entras en contacto directo con un sanador que nunca falla, y es Dios, que está al interior de cada uno.
Ok.
Y la tercera disciplina es la emocional, y es la más difícil y complicada, créanme, porque empieza primero con la aceptación de lo que te pasa. Empiezas a respetar la enfermedad y abrazarla diciendo, ya sé que viniste a mí a enseñarme algo y voy a aprovechar tu llegada, y cuando termino te voy a dar las gracias y te voy a decir, ya te puedes ir. Entonces es un sentido de gratitud hacia ella que la gente dice es estúpido escuchar eso, y no, la gratitud hacia la enfermedad hace que la enfermedad tenga su lado positivo. ¿Por qué? Porque está aquí para llevarte al sendero verdadero de la vida. Eso es muy, muy, muy importante. Luego terminas con el perdón. Perdón a quien me causó ese mal. Entras en estado de paz, abrazas la alegría, abrazas el amor. No sé, abrazas un amor intenso hacia toda la creación, toda la creación viva o no viva. Entonces es todo un concepto que se complete en esa disciplina emocional.
Sí, claro.
Cuando hablas de agradecer la enfermedad, recuerdo el aprendizaje del libro Enfermedad como Camino. Donde explica bien que toda enfermedad tiene un sentido, tiene un aprendizaje. Eso es muy difícil porque la primera reacción es rechazar. Exacto.
Y es tener una especie de revuelta. Te dices, ¿por qué a mí? Y es lo más nocivo que te puede pasar, el ¿por qué a mí? Yo no sé si fue mi fe que me hizo desde el momento del diagnóstico diciendo, ok, mi vida está en manos de Dios y él me apoya para cuidarla. Y así fue. Entonces nunca pasé la etapa de la rebeldía, pero entiendo mucho a mis pacientes cuando lloran y dicen, ¿por qué a mí? ¿Qué he hecho? Empezamos a echarnos un sentido de culpa que no existe. Al contrario, yo lo transformé en una cosa que hay que captar, muy sagrada, decir gracias Dios mío, soy una privilegiada tuya de darme la oportunidad de vivir lo que estoy viviendo.
Sí, la gratitud. ¿Y qué pasó después, Katia? ¿Qué sucedió con tu enfermedad? Después hablaremos de cómo trabajas con tus pacientes.
Sí, lo que sucedió en la enfermedad que Empecé a tratar en mí y probar todas las cosas que había investigado. No dejaba una cosa, decía nada me va a hacer daño, estoy segura. Si no me hace bien, no me va a hacer daño. Y empecé todo hasta lo que prescribo y aconsejo son cosas vividas que yo he probado. Y acabé con la alcalinización que en lo que es disciplina física. Fui a California con una anemia de hemoglobina 7. A los 5 días tenía mi hemoglobina en 11, a pesar que aquí con todas las medicinas no se me subía. Y ya me convencí que la alcalinización es el camino. Empecé a desarrollar muchísimo estudio acerca de la alcalinización, en el sentido que un virus o una enfermedad o una célula mala no puede vivir más que en un medio acídico, no en un medio alcalino. Eso fue la base de la cosa física. Luego empecé la actividad, yoga, ejercicio. Caminaba en el bosque diario una hora y media aplaudiendo, porque una paciente en París me había dicho que el aplauso asusta a las células cancerosas. Y son cosas, todo digo lo probé. Y los médicos a los 2 años no lo podían creer, libre de cáncer. Y hoy pasaron 11 años y cacho, en marzo cumplí 11 años, y estoy más saludable que cuando era pequeña. Melanie, ya no te escucho, ya no tienes tu micro abierto.
Sí, hubo un problema de conexión y se cortó un poquito. Te decía que cuando señalas que caminabas por el bosque aplaudiendo, Katia, ¿cuál era la fuente? Si nos puedes compartir la fuente y por qué funciona esa cuestión de aplaudir.
Bueno, hay una teoría, porque todo en el cáncer son teorías, como nunca los han aprobado. Médicamente, la medicina alópata los consideran como teoría. La teoría dice que para mí es ciencia, no es nada más teoría, que cuando aplaudes es una, es un estado de ánimo de estar contenta. Entonces tú mandas un mensaje a tus células, que son seres independientes y pensantes que tú estás contenta. Y cuando las células se dan cuenta que tú estás contenta, estás aplaudiendo, dicen, estamos contentas y no habrá enfermedad. Es una de las cosas muy importantes, es el estado de ánimo, lo que tus pensamientos y tus emociones dictan a tus células. Es lo más básico en la sanación.
Exacto, entonces la emoción de la alegría es fundamental, ¿no es cierto?
Aunque allá en el trasfondo está este miedo que es muy difícil vencer.
Lo alejas. Hay un tip muy importante que yo practicaba mucho, que el miedo era normal que entra cada vez que ibas a ver a tu médico o que cierras los ojos para dormir, ves la palabra en mayúscula Cáncer, sentencia de muerte. Entonces eso te causa miedo. Y aprendí una cosa, que tú no puedes huir al miedo porque luego te sigue y te persigue y la sensación está más fuerte. Entonces el miedo toca a la puerta, yo voy, abro la puerta, digo, ¿quién eres? Me dice, soy el miedo. Digo, ¿y qué quieres? Bueno, tú sabes que tienes cáncer y te vas a morir. Sí, lo sé, pero no voy a morir porque mi fe es más fuerte que tú. Y ya vete. Entonces, cuando enfrentas el miedo y no huyes, esa es la parábola que quise explicar. Cuando enfrentas el miedo y no huyes, el miedo desaparece. ¿Por qué? Porque el enfrentamiento tienen que ser dos. Para que una cosa sobreviva, tienen que ser debate de dos. Cuando el otro no existe, ya el sujeto se va.
Cuando enfrentas el miedo y no huyes, el miedo desaparece. ¡Qué bonito!
Exactamente, exactamente.
Sí, entonces de repente con este camino te sanaste y estás mejor que cuando eras chiquita, alcancé a escuchar.
Pues con mucha energía. Ahorita que voy a cumplir 72 años, tengo una energía increíble. Mis laboratorios me dicen, los médicos, ni de una muchacha de 16, 17 años sana. Entonces yo hice que mi cuerpo recupere al 100%. Además, es muy importante que uno esté convencido que el cuerpo tiene toda la habilidad de sanar si le das media chance. ¿Qué tal cuando le doy una chance completa?
Claro, sí, por supuesto.
Y entonces hoy eres health coach después de este inicio. ¿Cómo fue esa decisión tuya de estudiar, certificarte como health coach.
Ok, venían y me pedían mis amigas de ir a dar conferencia en asistencias de gente que han padecido cáncer o que tienen parientes con cáncer. Inclusive fui invitada a la Universidad de Nuevo León a dar, y cómo me presentaba, yo tengo mis preparaciones en letras francesas, entonces nada me autoriza a hablar de cosas de salud. Y sobreviviente de cáncer para mí no era suficiente, porque cualquier persona puede decir, o puede ser un milagro, pero no quiere decir que es la base o la regla lo que está haciendo. Entonces dije, ¿cuál es el título que me autoriza a subir a un estrado y hablar con la gente de cómo salir del cáncer. Y toda mi vida fue un milagro. Como dice Wayne Dyer, los milagros, una vez que los encuentras, estás conectado. Entonces suena el teléfono de la casa un día y me dicen, we are speaking, estamos hablando de IIN Institute. Dije, perdón. Yo pensaba que estaba equivocado, me hablaban en inglés. Y me dice, no, es que alguien recomendó tu nombre para que estudies con nosotros. Dije, oye, sí, dije, oye, tengo arriba de 60 años y ya no estoy en plan de estudiar. Y además, inscríbase y verá, nos dijeron que usted es muy capaz y que es sobreviviente de cáncer y todo eso, no sé quién. Hasta al día de hoy ni pregunté quién. Yo sé que era un milagro. Les dije, sabe qué, es que voy a ir a la India. Se acercaba diciembre, yo pensaba irme a la India de viaje. Voy a ir a la India, sabe que el año entrante hablamos. Me dicen, ¿cuándo decide su viaje? Le dije, no sé, en un mes seguro que sabré si voy o no. Me vuelven a marcar fin de noviembre. Mira qué insistencia. Hablamos de IIN, se va a ir a la India. Y como yo no sé mentir, le dije no, porque a mí me habían pedido una vacuna para la India y yo soy antivacuna. Entonces no quise hacer la vacuna, cancelé mi viaje y le dije no voy a ir. Pues inscríbase, va a ver qué interesante, es un curso de un año y usted va a salir health coach, la necesitamos. Para este, este, ¿cómo se llama?, grupo que estamos haciendo en el mundo. Le dije, ¿sabe qué? Ya dime cuánto, ahí está mi tarjeta de crédito para que no cambie de opinión yo mañana. Y así fue, así fue. Empecé a estudiar con ellos en línea, por supuesto, y salía cada mes, teníamos un examen muy fuerte y salía destacada. Tenía 99 sobre 100 o 100 sobre 100. ¿Por qué? Porque los conocimientos que yo tenía ya los tenía, ves. Entonces era una experiencia, eso era una cosa espectacular. Me gradué y cuando me gradué ya tuve mi certificado. De graduación, tuve mis tarjetas, tuve mi website, todo eso, health coach autorizado. Y así fue.
Increíble. Y eso, mientras tú estabas estudiando con este instituto, ¿estabas ya recibiendo pacientes?
No, no, no, no, nada más que gente muy cercana que me pedía consejos. Yo quería terminar mis estudios. Además, no me dejaban mucho tiempo. ¿Sabes lo que es hacer health coach en un año? Es mucha presión, ¿no? Y encima, como yo soy protectora de animales y colibríes que cuidar y todo eso, entonces no encontraba el tiempo. Y terminando dije, ok, ya encontré la misión. Ahora sí empezaron de boca a oído de alguien. Nunca hice publicidad. De decir, aquí diagnosticaron cáncer a fulana, vete con Katia a Vida y ella te saca adelante. Y así fue, así fue.
Eso es algo más que tenemos en común, no hacemos, nunca hemos hecho publicidad de lo que hacemos, es importante también. Todo es de boca en boca. Ahora, ¿cómo trabajas con alguien que viene a verte, que llega a verte mañana y te cuenta qué está pasando.
Primero, no es así, no, mi procedimiento no es así. Me escribe un WhatsApp una persona a mi teléfono que está en mis tarjetas, o se lo dio otra paciente, y me dice, me diagnosticaron tal cosa. Puede ser cáncer, puede ser hipotiroidismo, puede ser diabetes, puede ser colesterol, triglicéridos, ni te cuento todas las condiciones médicas que yo trato. Entonces le digo, ok, le hablo, le digo, hola, soy Katia. Y empieza mi voz a relajar la paciente. Así me dicen, tienes una voz que nos transporta del mundo de la tragedia a otro mundo. Y es una cosa, es un testimonio de muchos. Y luego le digo, ok, le cuento un poquito de mi historia y le digo, soy un ejemplo vivido de lo que tú vas a vivir si tú sigues la disciplina. Y me dice, encantada de la vida. Le digo, ok, mándame tu correo, tu nombre, tu edad. Me los pone y al momento yo le mando un health history de 3 páginas que me tiene que llenar. Donde hay muchos datos importantes para mí: lo que come, cuánto duerme, qué suplementos toma, qué medicina, cuál es su historia médica. En fin, en 3 páginas toda la información. Tiene mascotas, tiene hijos, cuál es la época buena de su vida, cuál es su peso. Bueno, todo eso, y se la mando y me la regresa llena, escaneada, a mi correo. La estudio, veo qué protocolo le preparo, porque trabajamos mucho el individuo. Nada como tú vas con una dietetista y te pone: oye, por la dieta, aquí está el papel, imprento. No, cada cuerpo reacciona diferente. Por eso yo siempre interesada en ver lo que come, para saber lo que le gusta. Y no hacerle que el desvío sea terrible, o muy difícil, si no, no lo va a seguir. Entonces le hablo y le digo, tu cita es tal momento, toma de 1 hora a 1 hora 40 minutos. Antes los hacía presencial y hacían un tour en mi cocina después, donde probaban la comida que guisaba, porque le dices, oye, esa sopa de verdura. Ay, odio la verdura, odio la sopa. Prueba esta, me piden la receta y empieza a hacer un protocolo especial en su vida. Y así es el procedimiento, Melanie.
Sí, entonces ahí es cuando la persona se da cuenta de todo lo que hacía mal, quizás por ignorancia, y empieza a ganar conciencia del de los distintos aspectos. Yo hablo de los distintos cuerpos en yoga, de toda la complejidad del ser humano. No solo hay que atender una cosa, sino estar al tanto de todo lo que nos sucede.
Es cierto. Y lo que ayuda mucho es tener frente a ti una persona que ha estado en el mismo túnel, o más difícil, que donde estás tú. Y mírala dónde está años después. Eso es lo que les da la esperanza y dicen, ah, bueno, voy a seguir ese camino.
Exacto. Y entonces tú tienes para atender, tienes que reservar, bueno, el tiempo de atención y tienes por supuesto que preparar, ¿no? Estudias mucho, yo lo sé. Si nos pudieras contar un poquito de cómo te organizas, cómo organizas tu propio día.
Tu propia, cómo te reservas tus propios espacios también, porque tú sabes muy bien cómo llegó la enfermedad y tú hablas con ese miedo.
¿Cómo manejas tu día?
Mira, yo tomo máximo 3 a 4 pacientes cuando hay urgencia al día, no más, considerando que es una hora y media, una hora 40 minutos, o cuando tengo revisit, que es también tengo que hacer seguimiento de los pacientes que tengo. Entonces tomo 2 nuevos máximo, a veces ninguno, dependiendo. Porque yo, mi día empieza a las 5:30 de la mañana, me levanto y empiezo a abrir mis correos. Estoy registrada en muchos webinars de profesores de mi universidad muchos médicos famosísimos. Uno de ellos, por ejemplo, es el Dr. Esselstyn, que era el mejor cirujano cardiólogo de Estados Unidos, que desde años dijo, ya no opero a mis pacientes, les cambio su estilo de vida y al año hacen maratón. Entonces, ¿qué más convicción quieres? Estudias a manos de esas personas que qué sentir, qué comer, cómo caminar, qué hacer, y ya estás sana. No importa, porque tú tratas de sanar un cáncer, al mismo tiempo estás sanando todo un cuerpo que no va a conocer otra enfermedad. El cuerpo es el todo, es un conjunto.
Así es, eso es lo que transmites, y así es como Entonces guías a las personas y tú tus tiempos.
Entonces te levantas a las 5 de la mañana, estudio 4 horas, 5 horas, y diario, y luego me dedico a hacer un protocolo por un nuevo paciente. Y así pasó mi día, nada más que ya a las 8 de la noche ya mi teléfono está fuera de mi recámara, ya ni contesto nada. Es mi tiempo sin wifi, sin nada.
Y ahí, ¿qué haces en tu tiempo libre?
En mi tiempo libre medito, oro, hago mis oraciones, pienso también en mis seres queridos. Mi familia toda está fuera del país. Resuelvo cosas personales que tengo que tratar para mi familia, escribo pendientes para el día siguiente, porque yo todo lo hago. Yo soy la que guisa su comida, no me gusta que alguien me lo haga. Anoto lo que tengo que pedir, orgánico, todo orgánico. Y así, así la paso. Y luego me duermo como a las 10:30 a más tardar, porque necesito las 8 horas de sueño.
Sí, ya identificaste que tú necesitas 8 horas.
7 a 8, 7 a 8. A veces ya a las 10 estoy dormida, dependiendo a qué hora empecé en la mañana.
Y para llevar esta disciplina, Katia, ¿qué es lo que has tenido que, entre comillas, sacrificar o soltar o dejar de hacer?
Yo no lo llamaría sacrificar. Es muy importante, Melanie, porque cuando decimos voy a sacrificar, empiezas a poner piedras en el camino, ok. Que a pesar que esas piedras que siempre la tenemos, la necesitamos usar como escalones para subir, no como obstáculos, ok. Entonces todo lo que me hace pensar que es un obstáculo No lo voy a aceptar ni en mis pensamientos ni en mi vida. Yo digo, acabo de nacer hoy. Es un niño que empiezas a darle paletas de jugo verde, no le das paletas de azúcar. Más adelante, cuando le das una de azúcar, te dice, ah, qué horror, no me gusta. Entonces es cuestión de acostumbrar tu cuerpo a una nueva disciplina. Y yo me lo decía, decía, bueno, si 50 y tantos años he vivido así, voy a probar un nuevo estilo de vida.
Entonces no hay sacrificio, no hay algo que dejaste de hacer, no, no, es una decisión positiva.
Exacto. Y es bendecir cada momento que preparo un alimento, hasta a veces de algunas verduras que yo no en mi vida. Cuando las veo, admiro los colores, admiro el sentido que me da a mi olfato, agradezco las manos de los agricultores hasta que llegó a mi mesa, toda la gente que ha hecho posible. Y con ese sentimiento de agradecimiento y de amor, Melanie, ganaste la batalla.
Claro, por supuesto. Por supuesto, la clave entonces es la gratitud y entender que las decisiones de disciplinas, disciplina que uno toma, son decisiones positivas. No hay ningún sacrificio, al contrario, es un regalo.
No son castigos, claro, no son castigos.
Eso es lo que enseñas a tus pacientes también.
Exactamente, y empiezan a amar la vida. Hasta tuve una paciente que era estadio 4 de cáncer y tuvo COVID. En 3 días estaba parada. Imagínate el sistema inmunológico y la importancia que tiene en el ser humano. Y siempre me escribe, eres un ángel que ha aterrizado en mi vida. Bueno, no soy un ángel, soy un instrumento de Dios en su creación para ayudar a los demás. Y si todos empezamos a tener ese sentimiento de compasión, de compartir— yo comparto todo, toda la información que tengo, nueva, vieja, lo que sea. No me escondo nada para mí. Hago que todo el mundo sepa. Por supuesto, esa es la misión, Melanie.
Entonces, las personas que finalmente se acercan a ti entienden también que ellas tienen un papel importante que jugar en la vida y en esta sociedad.
Se van con eso, se van con la moralija, porque dicen, ¿cómo agradecer lo que me haces? Claro, lo agradeces si en tu camino topas con una persona de cualquier necesidad que sea económica, emocional, lo que sea, dale tu tiempo, regálale unas palabras, apóyala, y así esa cadena humana nunca se va a romper.
Hermoso.
Muchísimas gracias, Katia. Katia, nos has regalado un hermoso momento. Es grandioso poder acercarse a ti a través de tu voz, de tus enseñanzas, de tu experiencia. Te agradezco del fondo del corazón y estoy segura de quienes escuchan en este momento el podcast Just in Time tendrán muchas ganas de acercarse a ti. ¿Tienes tiempo en tu agenda?
Eso espero. Siempre les agendo y le hago un espacio a cualquier persona que necesita de mi apoyo. Esa es la misión y esa es mi vocación y lo hago con toda la alegría en el alma. Y gracias a ti, Melanie, de haberme dado esa oportunidad de hacer saber a la gente que estaría aquí si me necesitan.
Muchas gracias de corazón, Katia. Katia Arida, sobreviviente de cáncer y un ángel en este mundo, en esta vida.
Un abrazo muy fuerte.
Gracias, Melanie. Un abrazo.
Bye.
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