79. The Body keeps the record parte 5 (Serie Estudios del trauma)
11 Oct 2022 · 43 min
A deep dive into chapters 4-6 of Bessel van der Kolk's The Body Keeps the Score, exploring how trauma hijacks the brain's survival systems. The host explains why the old brain takes over and the new brain shuts down during PTSD, then maps out bottom-up therapies like breath work and somatic practices that can restore the nervous system's sense of safety.
Chapters
¿Cómo funciona el cerebro cuando existe un trauma? La dimensión del trauma complejo. ¿Cómo está construido el cerebro? La parte racional, la parte emocional. ¿Acaso se opone lo racional y lo emocional realmente? ¿Cómo procedemos cuando podemos entender que ha habido un trauma? En uno mismo y en alguien más. ¿Sirve hablar solo del trauma o bien hay otras estrategias que uno puede desarrollar? ¿Qué se hace con la disociación? ¿Qué se hace con la depersonalización? Aquí nos apoyamos en el trabajo de Bessel van der Kolk. En nuestro círculo de lectura estamos trabajando de manera detallada y el podcast Just in Time nos permite reagrupar aquí en los capítulos 4, 5 y 6 de The Body Keeps the Score, El cuerpo lleva la cuenta, para seguir reflexionando acerca del trauma y cómo el cuerpo y la mente están conectados y se puede trabajar de manera simultánea con ambos. El podcast Just in Time se inició para salir a la calle durante la pandemia. Era un Walk and Talk podcast. Ahora seguimos en otra modalidad, puede ser walk and talk, puede ser simplemente analizando con calma sin tener que movernos, pero los temas permanecen los mismos: filosofía, psicología, psicoanálisis, literatura. Actualmente mucho tiene que ver con yoga y la relación con la liberación del trauma. Todos los temas que nos interesaron durante la pandemia siguen, permanecen Ahora bajo distintas modalidades, puede ser que esté yo sola o bien acompañada. Este es el podcast Just in Time. Estamos en la parte número 2 cuando Van der Kolk, Bessel van der Kolk, se dedica al cerebro de manera más específica. En el capítulo 4, 5 y 6. En el capítulo 4 se dedica a la anatomía de la supervivencia, cómo funciona esta anatomía que permite que el ser humano sea capaz de sobrevivir a acontecimientos muy difíciles. Toma como ejemplo a un chico que sobrevive a las Torres Gemelas, no porque haya estado ahí, sino porque vio cómo se colapsa una torre. Y dice: cuando los padres permanecen tranquilos durante los desastres, los hijos reflejan y logran sobrellevar terribles incidentes sin grandes o profundas cicatrices psicológicas. La respuesta adaptativa a la amenaza es básica a la supervivencia humana y tiene— tenemos que tomar dos aspectos, dos parámetros en cuenta. La primera, el primero es ser capaz o no de alejarse de desastre, tiene que ver con la respuesta y cómo se va a dar esa respuesta adaptativa, y poder así ser, volverse un agente de su propio rescate. Y el segundo parámetro, una vez estando en seguridad, la mente inicia una construcción para dar sentido a lo que se vivió y buscar producir una solución creativa. Se integra la experiencia nueva en la vida de uno Y eso hace toda la diferencia. Y cuando eso no es posible, cuando esa integración, esa reconstrucción no se puede dar, lo que sucede es que el tiempo se detiene, como si la situación siguiera igual. Cada nuevo encuentro es contaminado por el pasado. Así describe el PTSD, que significa una movilización constante del cuerpo, de la mente y del cerebro, constante. Y nos recuerda, ya lo hemos visto en los capítulos anteriores, que el trauma modifica el sistema nervioso, modifica la conexión en el sistema nervioso. La energía del sobreviviente se concentra en suprimir el caos interno, y eso tiene un costo. El costo a pagar es este, en este mecanismo es Que, como dice él, Van der Kolk, dice: the old brain takes over, the higher brain shuts down. Es decir, que la mente consciente se cierra, se bloquea, para que el cerebro viejo tome el liderazgo. Así es como funciona este gran esfuerzo del sobreviviente para suprimir este caos interno. Van der Kolk se refiere al trabajo de finales del siglo XIX de Pierre Janet, su primer trabajo acerca del trauma, que ya demostraba que si la persona no logra la acción efectiva en ese momento, si la acción efectiva es prohibida, impedida o bloqueada, los circuitos eléctricos continúan en su hiperactividad Y es la persona sobreviviente va a intentar todo el tiempo después. Esas cicatrices se van a quedar mucho tiempo. Y cuando hace la distinción Bessel van der Kolk entre el cerebro nuevo y el cerebro antiguo, se refiere a la construcción del cerebro en la historia del ser humano, la construcción desde abajo, la primera misión es sobrevivir. Son 5 funciones: generar las señales internas de las necesidades de nuestro cuerpo, los alimentos, el descanso, la protección, el sexo, el hogar; crear un mapeo del mundo que nos permita orientarnos hacia los lugares que nos permitirán satisfacer nuestras necesidades; 3, generar la energía y las acciones necesarias para conducirnos hacia aquellos lugares 4, advertirnos del peligro. Y 5, ajustar nuestras acciones en base a las necesidades del momento. Y estas 5 funciones se insertan en nuestra naturaleza de mamíferos. Somos mamíferos y como mamíferos necesitamos coordinarnos y cooperar. Pero entonces, ¿cuándo surgen los problemas? Surgen los problemas cuando nuestras señales internas dejan de funcionar, cuando nuestros mapas no nos llevan donde deberíamos de ir, Cuando estamos demasiado paralizados para movernos, cuando nuestras acciones no corresponden a nuestras necesidades, cuando nuestras relaciones se rompen. Ahí es cuando sabemos que hay problemas y que muy posiblemente están relacionados con un trauma. Entonces, de abajo hacia arriba está el cerebro racional, Si vamos a tomar el cerebro de arriba, son las funciones cognitivas, que es la parte más nueva. El cerebro, el cerebro nuevo corresponde a 30% de nuestro cráneo y está orientado hacia el mundo externo. Permite analizar cómo funciona el mundo, cómo funciona la gestión del tiempo, cómo lograr nuestras metas, cómo secuenciar nuestras acciones. Abajo del cerebro racional, otra vez les repito, desde arriba para abajo, Están dos cerebros más antiguos que él llama the old brain, que se encargan de todo lo demás, de registrar cada momento, de gestionar nuestra fisiología corporal, identificar nuestro confort, nuestra seguridad, el hambre, la fatiga, el deseo, los anhelos, el dolor, el placer. Y el cerebro se ha construido de abajo para arriba. La primera porción es el cerebro reptiliano. Que está construido ya en el útero, construyéndose en el útero, es el tallo cerebral, que se ubica justo donde la columna vertebral entra en el cráneo y ocupa las funciones del recién nacido: comer, dormir, mantenerse despierto, llorar, respirar, sentir la temperatura, sentir el hambre, estar mojado, sentir el dolor. También ocupa la función de liberarse el cuerpo de las toxinas a través de orinar o defecar. Y dónde sucede eso, en el hipotálamo y en el tallo cerebral, que controlan los niveles de energía del cuerpo para que llegue la homeostasis a los órganos más importantes como el corazón, los pulmones, el sistema endocrino, el sistema inmune. Y ahí dice, cualquier tratamiento del trauma implica atender el sueño, el apetito, el contacto físico la digestión y el deseo sexual. Esta es la primera porción del cerebro, partiendo de abajo hacia arriba, del viejo hacia el nuevo. La segunda porción es el cerebro límbico, también conocido como el cerebro del mamífero. Se ubica justo arriba del cerebro reptiliano. Es esa parte que se desarrolla después del nacimiento. Es el asiento de las emociones. Es el asiento del monitoreo del peligro, es el que juzga si algo es placentero o no, es el árbitro de lo que es importante o no, es el lugar de comando central que nos permite adaptarnos a la vida y a sus retos. Su forma, su naturaleza dependen de la experiencia que hemos vivido junto con la dimensión genética y el temperamento innato. Pero la interacción ahí es fundamental, en el cerebro límbico. El cerebro se forma acorde a cómo lo usamos, dice Van der Kolk. Aquí está tocando el tema de la neuroplasticidad. Es algo, un concepto relativamente reciente en la historia de la neurobiología. Y nos dice: las neuronas que se activan juntas se conectan juntas. Se activa más seguido el circuito del amor del sentirse seguro y amado en nuestro contexto. Y entonces, si es así, el cerebro se especializa en cooperar o jugar. Pero si se activa más seguido el miedo, el rechazo, el maltrato, la negligencia, el abuso verbal, el abuso físico, entonces el cerebro se va a especializar en qué, en miedo y abandono. Nuestras interacciones modifican nuestra manera de sentirnos en nuestro cuerpo. Nuestro cerebro límbico se moldea acorde a nuestras exploraciones sociales. Cuando tomamos el cerebro reptiliano y el cerebro límbico obtenemos el cerebro emocional. En el corazón del sistema nervioso central está este cerebro emocional. El sistema nervioso central está ligado con las hormonas que permiten, que están relacionadas ellas mismas con las sensaciones que tendrán una influencia enorme sobre los pequeños, las pequeñas y las grandes decisiones que tomamos. El cerebro emocional tiene una estructura más simple que el cerebro racional, que en parte es el neocórtex. La estructura es más simple en el sentido que su organización celular y bioquímica, dice Van der Kolk, es más sencilla. El cerebro emocional procesa la información de manera más global, no analiza tanto. Brinca a conclusiones con elementos parecidos. Por ejemplo, puede confundir la serpiente y la cuerda. Y el cerebro emocional activa respuestas preprogramadas, cómo se va a reaccionar en tales y tales casos. ¿Cuáles son esas respuestas? Es fight o flight o freeze o fold. Cuando llegamos a la tercera porción del cerebro, partiendo de abajo hacia arriba, estamos ahora en el cerebro límbico. Arriba del cerebro límbico, perdón, es el neocórtex. El neocórtex lo tienen también los otros mamíferos, pero está menos desarrollado. El nuestro, como seres humanos, lo tenemos más grueso. Y se desarrolla en el segundo año de vida a través del desarrollo del lóbulo frontal, que es la parte hinchada, es una parte hinchada, por eso se llama el lóbulo. Aseguran los lóbulos frontales el sentarse quieto, el poder controlar los esfínteres, el poder usar las palabras en vez de las acciones, el comprender las ideas abstractas y simbólicas, el planear el mañana, el sincronizarnos con nuestros maestros, nuestros compañeros de vida. Los lóbulos frontales son aquellos elementos que nos hacen únicos en el reino animal. Nos permiten usar el lenguaje, el pensamiento abstracto. Nos permiten procesar, absorber, integrar volúmenes muy importantes de información y colocar mucho sentido a estos volúmenes de información. Permiten el uso de las palabras y los símbolos. Diríamos aquí que es la función simbólica. Planear, pensar, imaginar, inventar escenarios futuros. También es la función predictiva, tiene mucho que ver con la imaginación y la dimensión creativa. Por ejemplo, si aplicamos a un trabajo, esa será la consecuencia posible. Si no pagamos la renta, nos arriesgamos a esto y esto. Los lóbulos frontales permiten la elección posible, subrayan nuestra creatividad, ya lo dije. Y también son los lóbulos frontales, dice Wessel van der Kolk, que nos dieron la cultura, el progreso humano. Cuando nos acercamos más al córtex cerebral y a este cerebro racional, hay esa dimensión también de la capacidad de espejearnos con el otro. Los lóbulos frontales son el asiento de la empatía. Es nuestra capacidad de sentir al otro. Lo relaciona con un gran descubrimiento en el 94 de la neurociencia moderna, que son las neuronas espejo. Es muy reciente. Explican la empatía, explican la imitación, explican la sincronicidad, la sincronía, explican también el desarrollo del lenguaje. Es como una wifi neural. Explican el estado emocional, las intenciones, el movimiento. Es como hacemos sync con la gente, pero también nos hacen vulnerables a la negatividad ajena. Las neuronas espejo juegan un papel súper importante en la cura del trauma. El trauma implica no sentirse visto, espejado y tomado en cuenta. Es decir, que pasa algo a nivel de una desactivación, una infra, un infrauso, digamos, de las neuronas espejo. Las neuronas espejo funcionan así: si uno toma un vaso de agua, quien nos mira, en su cerebro pasa exactamente lo mismo que si estuviera tomando un vaso de agua. Entonces dice Van der Kolk que curarse implica encontrar un espejo seguro, es decir, aquí puede ser el terapeuta, Recibir la mirada del otro, que sea una mirada benevolente, y también ser capaz de resistir el secuestro emocional de las emociones negativas en el otro. Los lóbulos frontales que funcionan bien son cruciales para tener buenas relaciones, relaciones armoniosas con el otro, con otros humanos. Nos dan la capacidad de darnos cuenta de que el otro piensa y siente diferente. Nos permite entender los motivos ajenos, nos permite inventar, innovar, descubrir. Los lóbulos frontales también pueden ayudarnos a detener comportamientos que podrían exponernos, también avergonzarnos o lastimar a otros. Dice que son como el cocinero, habla del cocinero y el detector de humo. Llega una información sensorial por los ojos, la nariz, la piel, los oídos, y el cocinero es el tálamo, que está en el sistema límbico, que hace la sopa e integra toda la información. Una parte de la información se va a la amígdala, que está en el cerebro límbico, esa almendra, esa doble almendra, y a los lóbulos frontales, que está, como dijimos, es la sede de la conciencia. La amígdala en el cerebro límbico manda la información al hipotálamo y al tallo cerebral. Joseph LeDoux, un neurocientífico, llama al camino de la amígdala el camino bajo, el camino súper rápido, y al segundo camino, el lóbulo frontal y el córtex cerebral, el camino alto. Porque toma más tiempo. Y van der Kolk señala que el camino 1 puede fallar, romperse, y que el tiempo puede detenerse. Ese primer camino de que cuando el cocinero manda la información al tálamo, y ahí está este cocinero, el tálamo reintegra la sopa para reorientarla hacia la amígdala, cerebro límbico, luego hipotálamo y tallo cerebral, y a los lóbulos frontales y al córtex. La función central de la amígdala como detector de humo. La amígdala identifica si el input es relevante para nuestra supervivencia. Lo hace súper rápido con la ayuda del hipocampo, una estructura vecina que pone en relación la nueva información con las experiencias pasadas. Entonces, cuando hay una percepción del peligro La amígdala manda un mensaje, un mensaje instantáneo al hipotálamo y al tallo cerebral. Hay una respuesta del sistema hormonal y del sistema nervioso autónomo, y este proceso se lleva a cabo antes incluso de que estemos conscientes del peligro. Genera cortisol, adrenalina, todo el proceso hormonal, aumenta el ritmo cardíaco, aumenta la presión arterial, y una vez que la amenaza se haya alejado el cuerpo puede regresar a sus niveles. Pero cuando la recuperación se bloquea, el cuerpo queda activado en la posición de defensa. Ahí está la cuestión del trauma. El trauma incrementa el riesgo de malinterpretar las situaciones y de verlas como peligros. Ahí es cuando escuchamos: esta persona reacciona de manera paranoica. Bueno, a ver, no, a lo mejor ni es una estructura paranoica, simplemente es la activación del trauma. Entonces, el trauma incrementa el riesgo de malinterpretar las situaciones. Un sistema de alarma disfuncional puede generar explosiones o comportamientos de como shutdown, cierre abrupto, en respuesta a comentarios que en realidad son inocuos o expresiones faciales que están relacionadas con otra cosa, con la vivencia de la persona que emite esas expresiones faciales. O simplemente puede ser que su rostro le recuerde a la persona algo que no tiene que ver con la intención de la persona. Van der Kolk tiene estas metáforas que permiten entender muy bien. Aquí el cocinero, ahora es la torre de control. Nos dice, bueno, la amígdala es el detector de humo, ya vimos. Los lóbulos frontales y sobre todo el córtex prefrontal medio es la torre de control y está ubicado justo arriba de los ojos. La amígdala no discierne, no hace discernimiento. Los lóbulos sí pueden restaurar el balance, afinar el juicio. Tienen una capacidad ejecutiva, una capacidad de predicción, permiten hacer un juicio, hacer una elección consciente. Permiten analizar con más calma los pensamientos, los sentimientos, las emociones. Ahí está la dimensión de mindfulness con los lóbulos prefrontales. Nos permiten tomar el tiempo de responder, es el cerebro ejecutivo, apaga, organiza, modula, reorganiza las respuestas que son programadas en el cerebro emocional, en el cerebro límbico. Y es crucial para preservar nuestras relaciones esta dimensión de los lóbulos frontales, el córtex prefrontal. Si nuestros lóbulos funcionan bien, no nos enojamos para cualquier cosa, sabemos discernir las emociones ajenas de las nuestras, por ejemplo. Pero otra vez, cuando hay PTSD, se desafina ese balance entre amígdala y córtex prefrontal. Medio. Ese es el problema. Y lidiar con el estrés es lograr un balance entre el detector de humo y la torre de control. Hay dos formas, ya lo habíamos visto, de atender un trauma. Está la dimensión top-down, de arriba para abajo, que consiste en una regulación, es decir, en reforzar la capacidad de la torre de control. Para monitorear las sensaciones del cuerpo. Por ejemplo, aquí es mindfulness, meditación, yoga. Y hay un acercamiento o un abordaje que es bottom-up, de abajo arriba, que parte más bien del tallo cerebral. Implica recalibrar el sistema nervioso autónomo. ¿Y cómo se hace eso? A través de la respiración, a través del movimiento y a través del tacto. Aquí tenemos Pranayama, obviamente yoga, y también otro tipo, otro tipo de movimiento y masaje, por ejemplo. Muchas veces categorizamos a las personas como emocionales o racionales. Nos dice Van der Kolk, no funciona así. La emoción no está opuesta, no es opuesta a la razón. Nuestra experiencia humana es el balance entre el cerebro racional y el cerebro emocional. Dice, nos sentimos bien, we feel like ourselves, nos sentimos bien en nuestra piel. De cierta forma habla de la metáfora de Paul MacLean del jinete y el caballo. Y dice, la investigación en neurociencia muestra que muy pocos problemas psicológicos surgen de un déficit de comprensión Si no es porque no entendemos por qué estamos haciendo eso, sino más bien de presiones de regiones más profundas del cerebro que dirigen nuestra percepción. Me parece muy importante esta afirmación. Cuando tenemos la alarma prendida todo el tiempo, pues obviamente el insight no sirve, el discernimiento no sirve. Habla de dos personas que Ante el mismo acontecimiento, Stan y Ute tienen formas muy distintas de responder. Uno responde con disociación. Dice: la disociación es la esencia del trauma. Los flashbacks pueden suceder en cualquier momento, cuando estamos despiertos o dormidos. Y contra la amenaza de los flashbacks y las reminiscencias, sobrevivientes de PTSD organizan su vida para protegerse de ellos. Algunos hacen halterofilia en exceso, drogas en exceso, o están en comportamientos límites, limítrofes. Luchan constantemente contra esta amenaza y eso genera fatiga, a veces depresión. El no sentir, el no estar presente, eso en general les genera mucha culpa porque están conscientes de que lo hacen. Y dice Van der Kolk que el verdadero reto es, más allá de aprender a aceptar las cosas terribles que pasaron, que hay que entender lo que sucedió, es lograr controlar estas sensaciones internas y emocionales, aprender a sentir, poder nombrar, poder identificar lo que sucede dentro. Ahí está el reto. Por eso hablaba de la disociación. En el trauma, las áreas responsables de la noción del tiempo se desactivan. El tálamo se apaga, es decir, ese cocinero que integra todo para generar una historia, y solo quedan los sonidos, imágenes sueltas, sensaciones físicas separadas, emociones intensas, pero como fragmentos. No todo se fragmenta. Otra respuesta, además de la disociación, en esos dos casos que nos trae, es la depersonalización. Dice, no siento nada. Es ser un paciente sin vida. Ahí la terapia conversacional no sirve, dice. Es alguien que se hace desaparecer. Y aquí Van der Kolk afirma que la estrategia de arriba para abajo es necesario. Es necesario cambiar la relación del paciente o la paciente con su cuerpo. Habla de tapping, habla de lanzar la pelota para que la regrese, habla de brincar sobre una pelota, de activar puntos de acupresión. En estos casos, la conversación no es suficiente. Aquí puede funcionar claramente la hipnosis para conectar con ciertas sensaciones también. La lógica de desensibilizar como algo así de ley es basada en la ignorancia de cómo funciona PTSD, porque van a desensibilizarse pero no van a disfrutar la vida en absoluto, y eso es un problema. De la misma manera que señala que el cuerpo y la mente no se separan, el cerebro y el cuerpo conectan Todo el tiempo cita a Mickey Hart en una bella frase: somos una máquina de ritmo. Eso somos. Y remonta a un texto de Darwin de 1872 titulado The Expression of the Emotions in Man and Animals, recalcando que somos mamíferos nuevamente, que cuando la mente se defiende no hay lugar para la imaginación, la planeación, el aprender o atender bien las necesidades ajenas. Eso nos hace pensar mucho en la escuela, cuando hay que defenderse de una agresión o un enojo, el propio trauma del maestro. Está difícil para el alumno poder hacer otra cosa que una defensa, estar en una posición de defensa. Darwin señaló la relación cerebro-intestino y en general el occidente lo ignoró. Habla de la sincronía entre el sistema nervioso simpático, el sistema nervioso parasimpático El simpático mueve la sangre a los músculos y el parasimpático lo que hace es conectar con la homeostasis. El simpático se activa cuando tomamos una inhalación profunda, aquí obviamente pensamos en yoga, y el parasimpático se activa cuando tomamos una exhalación profunda. La relación entre el sistema simpático y sistema parasimpático es muy importante porque cuando vivimos bajo estrés constante, el sistema parasimpático no puede hacer su trabajo, es imposible. Habla después de esta descripción de los dos sistemas del trabajo de Stephen Porges. Es muy importante la teoría polivagal. Él lo describe como el código de amor neural. Y sé, justamente Darwin lo percibió, y un siglo después, básicamente entre 1872 y 1994, Stephen Porges retomó esa idea y mostró que hay un nervio que conecta los órganos, cerebro con los pulmones, con el corazón, con el estómago, con los intestinos. Y eso nos permite entender la biología de la seguridad y del peligro e ir más allá. En esta teoría, las relaciones sociales se vuelven centrales a nuestra comprensión del trauma. Nuestros cerebros están construidos para ayudarnos a funcionar como miembros de la tribu, dice, dice van der Kolk. Los síntomas más comunes en los diagnósticos psiquiátricos siempre involucran un desorden en nuestras relaciones sociales. La seguridad y la reciprocidad son dimensiones muy importantes. El sentirse seguros con otras personas es el aspecto más importante de la salud mental. El apoyo social es muy importante cuando surgen desastres. Si no está, ¿qué hacemos? Habla de repente de la necesidad de colocar una relación especial con los animales. Habla de los perros, los caballos, podríamos hablar de los gatos también, y dibuja 3 niveles de seguridad. El primer nivel es el social engagement, es decir, la interacción social, donde pedimos ayuda, pedimos reconfort. El segundo nivel es freeze, collapse, fight, flight, fall también. Y el tercero es el colapso total, que es se puede llamar también un colapso vagal. Habla de la neurocepción, que es un concepto de Porges, la capacidad de evaluar el peligro relativo y la seguridad de nuestro medio ambiente. Entonces, o estamos en el nivel 1, pedimos ayuda, nivel 2, congelamos, colapsamos, nos peleamos o huimos, y tercer es el colapso total. Ese colapso total no es tan conocido. Muchas veces hablamos de fight o flight, pero no hablamos tanto del tercer nivel. Habla del complejo ventral vagal, en inglés es VVC, que es la conexión corazón-pulmones. El ritmo cardíaco baja, la respiración se hace más profunda, se genera calma. Placer. Cuando hay una amenaza, se activa otro sistema que es el dorsal vagal complex, es el DVCC en inglés, donde el diafragma conecta con el estómago, riñones, intestino. El metabolismo se reduce, el ritmo cardíaco se colapsa completamente, no podemos respirar, el intestino se vacía. Básicamente se vacían los intestinos, nos sentimos incluso dolor físico. Ahí el cerebro reptiliano se inmoviliza completamente, es como estar muerto en el mundo, hacernos los muertos como la serpiente que no se mueve. Y el cerebro mamífero es responsable de la protección, está ahí completamente aniquilado. Entonces ese es este tercer nivel, este tercer nivel que viene a ser muy importante en ciertos traumas. Lo importante también es que no se puede pasar de nivel 3 a nivel 1. Estamos en nivel 3, hay que regresar a nivel 2 y después poder pasar a pedir ayuda a nivel Recalca que nos hacemos humanos a través de la interacción. Nuevamente, que el cerebro es un órgano cultural, dice, la conexión con los demás. El estado natural del mamífero es estar en estado de alerta. Eso es lo que hace fight or flight el cerebro del mamífero. Sin embargo, para sentirse cercano a alguien a otra persona, alguien más, nuestro sistema defensivo debe bajar, debe cerrarse temporalmente, si no, no se puede. En el trauma se nota una dificultad para disfrutar, un parálisis frente al peligro real. También se nota una dificultad de evaluar los peligros, como si el detector de humo se rompe, no funciona bien. El contacto físico puede activar algunas reacciones intensas en la intimidad, al abrazarse, dormir con alguien, en el sexo, porque requiere esta función, requiere autorizarse a experimentar y movilizarnos sin miedo. Habla de distintas formas de tratamiento que son como las nuevas formas de tratamiento que no tienen que ver con lo conversacional Es el juego. Dice, no sirve en absoluto gritarle a alguien que está fuera de control. Y otra vez, que el sistema educativo ignora esa dimensión de la interacción social. Se enfoca más en la dimensión cognitiva. Primero hay que asegurar la seguridad antes de enfocarse en desarrollar nuevas formas de pensar, afirma Van der Kolk. Aquí en las escuelas es súper importante desarrollar para lo mismo, para detectar y ayudar a las y los alumnos que están en estas situaciones. El coro, el deporte, el descanso, el juego, la interacción social. El comportamiento negativo de los niños, el que podamos observar como bad behavior, puede tener un origen en la simple supervivencia. Por eso aquí dice es tan importante yoga, teatro, karate. Hay top-down approaches, vimos de arriba para abajo, que activan la interacción social y esas se pueden combinar con bottom-up approaches, de abajo para arriba, que calman las tensiones físicas en el cuerpo. Menciona pranayama, el canto, chi kung, batería, canto, ya lo dije, bailar también. Entonces dice, es urgente cambiar nuestras formas de trabajar. En el capítulo 6 hay una de las frases más importantes que he leído en este libro, que es la siguiente: recalca que la negligencia o el abuso emocional crónico pueden devastar igual que el abuso sexual. Sí, habla de un caso de una paciente que sabía que no había sido deseada, que no había sido deseada, deseado su nacimiento, que se arrancaba la piel en brazos, en pecho. Y es esa sensación de no ser visto, ser ignorado. Eso es ese abuso emocional, ese abuso crónico, esa negligencia crónica que puede generar Por ejemplo, autolesión, para sentir algo de la anestesia, dentro de la anestesia psíquica general, sentir algo. Y hablamos otra vez de las técnicas de autorregulación. La respuesta más común al estrés es pedir ayuda a las personas que amamos, o entrar en una actividad física, hacer bici, gym, hacer algo con el cuerpo. Eso lo hemos aprendido de nuestros cuidadores, que nos alimentaron cuando teníamos hambre, Nos cubrieron cuando teníamos frío, nos mecieron cuando teníamos miedo. Pero si el cuidado falló de alguna manera, entonces se va a buscar un sustituto: las drogas, el alcohol, el comer compulsivamente, el autolesionarse. Habla de la dimensión de perder el cuerpo. Muy seguido, las personas que han sufrido ese nivel de trauma no sienten partes enteras de su cuerpo. Les se les puede colocar un objeto en las manos y no pueden adivinar qué es ese objeto. No tienen la capacidad de percepción. Esa percepción sensorial está lastimada y es esa sensación, esta convicción de sentirse vivos que está ahí fallando. Ese sense of self, esta percepción de uno mismo. Habla de la autoconciencia que él llama la autoconciencia Mohawk porque ocurre como en una línea media en el cerebro, de adelante hacia atrás, como un corte de cabello mohawk. Está el córtex cingular posterior, atrás, que da una conciencia física de dónde estamos, es como nuestro GPS, y está muy conectado al córtex prefrontal medio, que vimos que es la torre de control. La ínsula conecta las vísceras a los centros emocionales, Los lóbulos parietales que integran la información sensorial, ya lo hemos visto, y el córtex cingulado anterior que coordina nuestras emociones y nuestros pensamientos. Todo eso es la conciencia, conciencia. Esta línea Mohawk es la conciencia. Y cuando estamos en una situación de sobrevivir a un trauma, trauma, esto está desconectado. Con el trauma se apagan áreas enteras del cerebro. Esto ya lo sabemos y habla mucho de eso. Gracias a las resonancias magnéticas. Se apagan áreas completas del cerebro para percibir las emociones. Hay una pérdida muy común de dirección y de sentir. Y por eso dice, las personas que están en esa situación piden ayuda para cosas que parecen muy nimias, como cosas de la vida cotidiana. No saben qué hacer. Hay una pérdida común de dirección. Cita a Moshe Feldenkrais en la siguiente cita: You can't do what you want till you know what you're doing. Hay que saber lo que está haciendo uno, tener esa conciencia. Transformamos un rincón del alma a través de una pantalla, ponemos un velo, una pantalla. Eso también se apoya en el trabajo de Antonio Damasio, en el libro The Feeling of What Happens. Cuando estamos bajo amenaza. Y eso tiene un costo. El costo de abandonar esa percepción cuando estamos bajo amenaza es no sentir. El costo de bloquear para no sentir lo que hemos vivido es perder la capacidad de percibir. Habla de la agencia Tenemos agencia sobre nuestro cuerpo, es decir, sentir que uno está a cargo de su vida, saber dónde está uno parado, saber que uno tiene el derecho de decir lo que está pasando y decidir sobre ello, que uno tiene la habilidad de decidir y de moldear sus circunstancias. La dimensión también de interocepción es muy importante, que es la conciencia del cuerpo sutil, lo que sentimos hacia adentro. Y obviamente las prácticas de mindfulness refuerzan esa interocepción porque refuerza el córtex mediano prefrontal. La plena conciencia refuerza la capacidad de conectar con ese cuerpo sutil, de tener elementos para poder tener una agencia completa de nuestro cuerpo físico, de la respiración, psíquico, mental, emocional. El trauma ciertamente rompe la brújula interna y desactiva la imaginación que se requiere para mejorar nuestras condiciones. Habla de las terapias sensoriales que han desarrollado Peter Levine y Pat Ogden, ya hemos hablado de eso en los capítulos anteriores. Y quien sobrevive al trauma no se siente seguro en su cuerpo, entonces hay que trabajar sobre eso, sentirse seguro en su cuerpo. Habla de la alexitimia como un síntoma, no tener palabras, no tener sentimientos, de la depersonalización, de nuevo perder el sentido del ser. Y entonces todo el trabajo, todo el enfoque va a ir hacia conectar con el cuerpo como un amigo, y ahí la práctica de yoga y meditación aparece como fundamental. Esto es el podcast Just in Time. Es todo por hoy. Si no escucharon los episodios anteriores, les recomiendo muchísimo escucharlos para entender el contexto, entender de dónde viene Van der Kolk, por qué se interesa el tema y toda la parte empírica que le permite llegar a este trabajo, que es un trabajo fundamental en el día de hoy para entender el ser humano en toda su complejidad. Muchas gracias por sus mensajes vocales en la aplicación, directamente en la página también, sus mensajes por Instagram. Gracias por su apoyo y gracias por su escucha. Buen día, buenas noches o buenos días.
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