80. The body keeps the record parte 6 (Serie Estudios del trauma)
15 Oct 2022 · 61 min
Bessel van der Kolk on how trauma scrambles a child's ability to read safety and trust. Abused kids show hyper-alertness to faces and chaotic behavior. Healing comes through attuned caregiving that syncs body rhythms: yoga, music, sport, and parent coaching to tune into their child's needs.
Chapters
De repente, cuando hablamos de nuestras relaciones con otras personas, decimos no estamos en lo mismo. En francés se usa la expresión no estamos en la misma banda de conexión, como la banda de internet, y en inglés también se dice wavelength, es la misma expresión. Y parece una expresión un poco vacía, no hay, pero lo que estamos diciendo es que no hay conexión. Y tiene que ver con toda la teoría del apego que vamos a revisar ahora gracias al capítulo 7 del libro de Bessel van der Kolk, The Body Keeps the Score. Donde analiza todas las figuras de apego, las razones por las cuales una persona puede desarrollar un apego seguro, un apego más distendido, o bien un apego completamente desorganizado. Estamos con el capítulo 7 del libro de Bessel van der Kolk. Les recomiendo escuchar los episodios anteriores si no lo han hecho para poder entender cómo va evolucionando su trabajo en este libro que aporta muchísimas herramientas y muchísimos elementos. Es una reflexión muy, muy rica, muy trabajada. El podcast Just in Time se inició para salir a la calle durante la pandemia. Era un walk and talk podcast. Hasta ahora seguimos en otra modalidad, puede ser walk and talk, puede ser simplemente analizando con calma sin tener que movernos, pero los temas permanecen los mismos: filosofía, psicología, psicoanálisis, literatura. Actualmente mucho tiene que ver con yoga y la relación con la liberación del trauma. Todos los temas que nos interesaron durante la pandemia siguen, permanecen Ahora bajo distintas modalidades, puede ser que esté yo sola o bien acompañada. Este es el podcast Just in Time. En el capítulo 7, Van der Kolk se dedica a estudiar los parámetros del apego y de la capacidad que uno puede tener de sincronizar. En inglés el capítulo se llama Getting on the same wavelength, attachment and attunement. Inicia con una cita de Diana Fosha que dice: las raíces de la resiliencia se deben encontrar en el sentido de ser comprendida, comprendido, estoy traduciendo, por, y en el existir en la mente y en el corazón una persona que ama, que está sincronizada y que es— está difícil traducir— self-possessed, que tiene el manejo de sí misma. Es decir, él, la cita más bien, ubica las fuentes de la resiliencia en el tener, de cierta forma, tener la suerte de haber encontrado un sentido, de ser comprendido por alguien, o por un grupo, por alguna estructura también puede funcionar. Y también de tener la certeza de contar con un otro, un otro que nos quiere, un otro que puede ser alguien presente, pero como dice, in the mind and heart, puede ser simplemente en el corazón, una presencia, esa sincronización. Inicia Van der Kolk este capítulo con su descripción del centro de salud mental de la clínica de los niños en Massachusetts, donde evidentemente describe niños, una infancia muy desorganizada. Hablar de personas que no se pueden sentar, que pegan y que muerden a otros niños, otras niñas, incluso el staff, que corren y se cuelgan de uno, o bien se van corriendo con terror. También algunos que se masturban compulsivamente, otros que destruyen objetos, que atacan a los animales domésticos. Y dice, bueno, lo que Lo que une a estos niños y estas niñas es que ninguno parece capaz de explorar o de jugar en maneras que son típicas de niños de esta edad. Y cuenta de una experiencia que realiza con una colega que tiene ella experiencia con los niños. Dice él, en ese momento no tenía yo ninguna experiencia con niños salvo mis dos chiquitos que eran todavía niños que no entraban en la escuela. Y esta colega había trabajado con Jean Piaget en Ginebra y había sido casada con Henry Murray, quien en algún momento era el director del departamento de psicología de Harvard. Y Henry Murray es conocido por la teoría de la personalidad. Por lo que él sabe, Van de Kolk sabe que Henry Murray aplicaba una prueba de personalidad que se llama TAT, Thematic Apperception Test, que es un test de proyección igual que el test de Rorschach, pero con la diferencia que el TAT dibuja imágenes realistas pero que conllevan cierta ambigüedad y también que pueden conllevar una interpretación peculiares. Por ejemplo, un hombre, una mujer que miran, alejan las miradas uno del otro. Un niño que ve un violín roto. Son temas que llaman a una historia y que obviamente abre la interpretación en función de la situación de cada quien y la mirada. Entendiendo que la forma de ver algo dice mucho de cómo vemos el mundo. Entonces, habla de su primer estudio que comparaba 12 niños de 6 a 11 años que se encontraban en la clínica de niños con un grupo de niños de una escuela cercana que tenían la misma, la misma edad, el mismo perfil étnico, la misma inteligencia más o menos, y unas constelaciones familiares parecidas. La única diferencia que hay entre el grupo 1 y el grupo 2 es que el primer grupo de los pacientes que se encuentran en la clínica habían sufrido abuso feroz, un abuso agudo. Él da ejemplos terribles. Y el grupo de control era un grupo de niños que había vivido en pobreza en un área socialmente deprimida de Boston, donde podían ver muchas veces escenas de violencia, de violencia en la calle, violencia también aguda, pero no habían sufrido directamente un trauma como en el primer grupo. Toma Van der Kolk el ejemplo de una tarjeta, que es una tarjeta que representa una escena de familia donde vemos, y aparece en el libro, dos niños que sonríen, que miran a su papá que está reparando un coche. Y todos los niños que miran esta imagen comentan del peligro que existe para el hombre respecto de su posición. Él está acostado debajo de un vehículo. Entonces, mientras el grupo de control contó historias con finales relativamente benignos. Por ejemplo, el coche se repara, quizás el papá y los niños se van a ir a comer al McDonald's. Los grupos que han sufrido traumas agudos, ellos llegan con historias terribles. Una niña cuenta cómo la niña chiquita que está en la foto, que de hecho en sus manos tiene un martillo, empieza a romperle el cráneo a su padre. Un niño de 9 años que había sido severamente abusado sexualmente, contó una historia muy elaborada de cómo el niño, el chiquito de la fotografía, le empieza a pegar al dispositivo que sostiene el coche con el fin de que el coche aplaste el cuerpo de su padre. Ahí la diferencia muy importante de interpretación. Entonces, a la conclusión a la cual llega es que definitivamente los niños que no han sido abusados sostienen una confianza en el universo, una confianza general. El universo tiene cosas buenas para ellos, pueden imaginar maneras para salir de una situación negativa. Se muestran como de cierta forma protegidos en sus familias, acobijados. También se sienten amor, se sienten amados por al menos uno de sus padres, lo cual hace una diferencia muy grande en su capacidad de comprometerse en el trabajo escolar y en sus ganas de aprender. Eso es lo que remarca Van der Kolk. En cambio, las respuestas de los niños de la clínica eran muy alarmantes en este estudio. Dice, las imágenes que elegimos eran inocentes, eran imágenes de familia, pero independientemente de eso, estas imágenes generaron en el público del estudio es sensaciones y emociones de peligro, de agresión, de excitación sexual, de terror. Por lo que concluye el estudio que fue para los niños, la niñez abusada, el mundo entero está lleno de puntos de activación, de triggers. Es decir, las poblaciones que han vivido el abuso imaginan solo salidas desastrosas cuando están o se encuentran o hacen frente a situaciones relativamente benignas. Cualquier persona que entra en un cuarto, cualquier extraño, una imagen en la pantalla o en otro lugar puede ser percibida como el anunciador lo que anuncia la catástrofe. Y dice, viéndolo así, es muy normal entonces que los niños de esta clínica se hayan comportado de esta manera bizarra. Lo que es muy interesante aquí, lo que reporta van der Kolk, es que en esta clínica él se encuentra muy sorprendido en ese momento porque participa en las discusiones de staff de la unidad y esas discusiones en general mencionan muy poco los traumas que han vivido los niños y las niñas y menos el impacto que pueda haber tenido esos traumas sobre sus sentimientos o sus pensamientos y sobre su capacidad de autorregulación. En cambio, los reportes médicos están llenos de diagnósticos de etiquetas diagnósticas como desorden de conducta, desorden de actitud oposicional, que eso se escucha mucho, desorden bipolar. Y ADHD reagrupa toda una serie de diagnósticos, como lo vimos en los capítulos anteriores. Pero él, Van der Kolk, se pregunta: ¿acaso el trauma que está escondido detrás de su comportamiento no estará oscurecido por esa serie de diagnósticos. Y entonces se encuentra ante dos retos grandes. Uno es aprender si la diferencia entre las formas de ver el mundo de niños típicos, digamos, podría tener una consecuencia sobre su resiliencia. Resiliencia, perdón. Y en un nivel más profundo, saber cómo cada niño realmente crea su mapa del mundo. Y el otro lado es igualmente crucial, nos dice van der Kolk, es la pregunta: ¿acaso es posible ayudar las mentes y los cerebros de niños que han sido brutalizados para que vuelvan a dibujar sus mapas internos y que incorporen un sentido de confianza, de seguridad en el futuro. Dos grandes preguntas, dos grandes retos. Después de describir esta experiencia en la clínica de niños del Massachusetts Institute, van der Kolk empieza a tratar del tema de los hombres sin madres, los hombres que no tienen madres. Es muy interesante porque Nos dice: el estudio científico de la relación vital que existe entre el infante y su madre fue lanzado, este primer, esta tendencia, este interés fue lanzado por hombres británicos de la clase superior, de la clase alta, que habían sido separados de sus familias como jóvenes, jóvenes chicos, para ser enviados a las boarding schools británicas donde eran criados de forma relativamente militar y en grupos obviamente no mixtos. Y nos cuenta van der Kolk que la primera vez que visitó la clínica Tavistock, que es muy famosa en Londres, Él entra y ve en la escalera principal una serie de fotos en blanco y negro de los psiquiatras más famosos del siglo XX que conocemos, que han tratado este tema: John Bowlby, Wilfred Bion, Harry Guntrip, Ronald Fairbairn. Y obviamente Donald Winnicott. Y dice, cada uno eligió a su manera de explorar cómo el hecho de cómo nuestras experiencias tempranas se vuelven prototipos para todas nuestras conexiones después con el otro, con los demás, y cómo nuestro sentimiento propio, nuestro sentimiento íntimo de nosotros mismos, de quiénes somos, de nuestra identidad, es creado, es forjado, es modelado en los intercambios que se dieron minuto por minuto con nuestros proveedores de cariño y de cuidado. Y aquí viene la parte interesante. ¿Qué es lo que nos llama la atención estudiar? ¿Qué es lo que nos atrapa, que nos atraviesa como investigadores, investigadoras? Los estudios de los científicos, afirma Van der Kolk, que más les interesa y en los cuales en general se vuelven expertos son temas que dicen algo a la persona. Es decir, las personas se vuelven expertos en temas que para los demás son no son tan importantes. Pero ahí cita a la investigadora Beatrice Beebe, que una vez le dice, lo voy a decir en inglés: most research is me-search. Es decir, la mayoría de la investigación, la mayoría de las investigaciones que hacemos son investigaciones de uno mismo. Y dice claramente, estos hombres que estudiaron el papel de las madres, el papel de la madre en la vida de los niños, habían sido ellos mismos enviados a las boarding schools a una edad vulnerable, nos dice Van der Kolk, a veces entre 6 y 10, mucho, mucho antes de que pudieran hacer frente al mundo solitas, solitos. Y Bowlby, por ejemplo, le contó a Van der Kolk que precisamente estas experiencias de boarding school habían inspirado la novela 1984 de George Orwell, que expresa cuánto los seres humanos pueden ser llevados a sacrificar todo, todo lo que les es querido para ser amados, para ser validados por un otro que está, que se encuentra en una posición de autoridad. Incluso son capaces de sacrificar su propio sentido de sí mismo. Y dice Van der Kolk que como Bowlby era muy amigo de esta pareja que mencioné antes, que menciona el autor antes, de su colega y su exesposo Henry Murray, le dan chance, le dan la posibilidad de hablar con Bowlby de su trabajo cuando él visita Harvard. Y entonces descubre que Bobby nació en una familia aristocrática. Su padre era cirujano y atendía al rey. Y se entrenó, se formó en psicología, medicina, psicoanálisis, en los mejores lugares del establishment británico. Y después de ir a la Universidad de Cambridge, trabajó con los niños delincuentes del East End de Londres. Que sabemos era, era y es todavía una zona donde hay mucho crimen, donde hay muchos problemas, y que después fue destruida durante el Blitz, el Blitz de la Segunda Guerra Mundial. Y durante y después de su servicio en la Segunda Guerra Mundial, Bowlby observó los efectos de las evacuaciones durante la guerra, de las casas de infantes, las nurseries, que separaron los niños chiquitos de sus familias. También estudió los efectos de la hospitalización. Mostró que incluso una separación breve, muy breve, incluso de una sola noche, generaba un sufrimiento en los niños. Y al final de los años 40, Bowlby se volvió una persona non grata en la comunidad psicoanalítica británica Porque lo que hizo y lo que no pareció, no le pareció a la comunidad psicoanalítica de la época, fue su afirmación que el comportamiento atípico de los niños era una respuesta a las experiencias de su vida, una respuesta a la negligencia, a la brutalidad, a la separación. Y que no era el producto de las fantasías sexuales infantiles. Y eso no le gustó a la comunidad británica del psicoanálisis de la época. Entonces, como no era querido, como fue rechazado, se dedicó, dedicó el resto de su vida a desarrollar lo que después se volvió la teoría del apego. Cada vida Es una pieza de arte, una obra de arte donde están puestos juntos todos los medios disponibles. Esta cita que trae Van der Kolk en inglés es de Pierre Jeannet y la usa en este párrafo para recordar que somos los seres humanos, somos criaturas sociales, que nuestras vidas consisten En encontrar nuestro lugar en nuestra comunidad de seres humanos. Nos recuerda que nuestras primeras lecciones de autocuidado, de cuidado de sí, provienen de la manera como nos cuidaron. Para volverse un maestro, una maestra en el arte de autorregulación, Depende muchísimo del grado en cómo nuestras interacciones muy tempranas fueron realizadas con nuestros proveedores de cuidado. Dice, los niños cuyos padres son fuentes sobre las cuales se pudieron apoyar fuentes sólidas de confort, de seguridad, de fuerza, tienen una ventaja inmensa. Eso es como un, de cierta forma, una protección contra los peores acontecimientos de la vida que pueden suceder. John Bowlby se dio cuenta que los niños son cautivados por las caras, las voces, y son extremadamente sensibles a las expresiones faciales, las posturas, el tono de voz, los cambios fisiológicos, el tempo, el ritmo del movimiento, la acción apenas que se inicia, la acción incipiente. Y se dio cuenta de la capacidad del recién nacido como un producto de la evolución que es esencial para la supervivencia de esas criaturas. Los niños son programados para elegir un adulto particular con el cual su comunicación, su sistema de comunicación se desarrolla y crean el primer lazo de apego que se llama primary attachment bond. Mientras el adulto es más reactivo al niño o a la niña, más profundo se da el apego y es más probable que el niño pueda desarrollar unas maneras saludables de responder a otras personas alrededor de él o de ella. Nos cuenta que Bowlby visitaba muy seguido Regent's Park en Londres, donde hacía observaciones sistemáticas de las interacciones entre los niños y sus madres. Cuando las madres se sentaban tranquilamente en un parque, se dedicaban a lo suyo leyendo el periódico, por ejemplo, o tejiendo, los niños estaban explorando alrededor, estaban haciendo sus cosas, observando ellas de lejos, Y ellos observando a la madre también para asegurarse que la madre estaba mirando. Pero cuando un vecino se paraba, se detenía y absorbía el interés de la madre, como por ejemplo el último chisme, los niños corrían de regreso y se quedaban cerca de la madre para asegurar la atención de la madre. Cuando los infantes o los jóvenes niños se dan cuenta que sus madres no están completamente comprometidas con ellos, con ellas, se vuelven nerviosos, nerviosas. Cuando sus madres desaparecen de la vista, empiezan a llorar, se vuelven inconsolables, pero de inmediato cuando la madre regresa se tranquilizan y pueden volver a jugar. Es decir, están jugando, están separando las actividades, pero el lazo que hay entre las dos esferas es fundamental. Bobbie ubicaba el apego como una base segura a partir de la cual el niño, la niña, se puede mover en el mundo. Después de su trabajo durante 5 décadas, la investigación ha establecido con firmeza que Al contar con un lugar seguro, uno adquiere una capacidad de contar sobre sí mismo, que en inglés se llama self-reliance, y desarrolla así la capacidad de tener simpatía y de tener ganas de ayudar a las personas alrededor que se encuentran en una situación difícil. El lazo de apego donde se observa un dar y un recibir permite a los niños aprender que otras personas también tienen sentimientos y pensamientos que pueden ser similares a los suyos. Es decir, eso es el famoso attunement, es decir, la capacidad de sincronizarse con el otro. Son capaces, gracias a esa base segura, a ese lugar seguro, de sincronizarse con su entorno y con las personas alrededor suyo, desarrollar así la capacidad de mirarse, la empatía, el control de los impulsos, también la motivación propia, que son elementos que hacen que sea posible Volverse un miembro, una persona que contribuye a su entorno, es decir, que contribuye a la cultura social más amplia. Van der Kolk habla de la danza de la sincronización, en inglés, the dance of attunement. Dice que los niños se apegan a cualquier persona que desarrolle las funciones de cuidado primario. Pero si la naturaleza de este apego, que sea un apego inseguro, un apego seguro, hace la gran diferencia en la vida, el recorrido del niño. El apego seguro desarrolla, se desarrolla cuando La realización, la aportación de cuidados incluye una sincronización emocional. Eso es muy importante. El apego inicia con los niveles de interacción físicos entre el bebé y el proveedor de cuidado, y da al bebé la sensación de ser encontrado, de ser comprendido. Hay un investigador del apego que está basado en Edimburgo que se llama Colwyn Trevelyan, quien dice: el cerebro coordina los movimientos corporales rítmicos y guía a esos movimientos para actuar en simpatía con los cerebros de otras personas, en unión. En coordinación con. Los infantes escuchan y aprenden la musicalidad de la palabra, del lenguaje de su madre, incluso antes del nacimiento. Nos dice que había hablado, y lo hicimos en el capítulo anterior, en el episodio anterior, de las neuronas espejo, de este lazo que une los cerebros, de cerebro a cerebro, y que nos da capacidad, nuestra capacidad para sentir empatía. Las neuronas espejo empiezan a funcionar en el momento en que los bebés nacen. El investigador Andrew Meltzoff de la Universidad de Oregón sacó la lengua a un bebé que había nacido 6 horas antes, y este bebé, fueron varios, espejó, espejó sus acciones. Los recién nacidos pueden enfocar su mirada solo sobre objetos que se encuentran a 8 o 12 pulgadas de ellos, es decir, muy, muy cerca. La persona tiene que sostenerlos. La imitación es nuestro nuestra capacidad social más fundamental, imitar. Asegura que podemos automáticamente elegir un comportamiento, reflejar ese comportamiento de nuestros padres, de nuestros profesores, de nuestros pares. Hay un estudio de, de un investigador que se llama Tronick Ed Tronick, un investigador del apego, y otros investigadores, otras investigadoras, que han mostrado que cuando los infantes y los dadores de cuidado, los que procuran ese cuidado, padres, madres o cualquier proveedor de cuidado, están sincronizados en un nivel emocional también lo están en un nivel físico. Eso es muy importante. Entonces, cuando un niño está sincronizado con su proveedor de cariño y de cuidado, su sensación de alegría y su conexión se refleja en, por ejemplo, un ritmo cardíaco estable, una respiración estable y un nivel de hormonas del estrés bajo. El cuerpo está tranquilo y también sus emociones. Se enseña la capacidad de autorregularse porque se asocian sensaciones intensas, por ejemplo, el bebé tiene un pañal mojado y se le cambia, con seguridad, con confort. Es la fundación de la autorregulación, de la capacidad de calmarse, de la capacidad de nutrirse, de auto, de aportarse lo que uno necesita. Es esa báscula entre uno y otro, esa alternancia, es esa capacidad de pasar de uno a otro que enseña la maestría en la autorregulación. Dice Van der Kolk, que desarrolla este tema más adelante, habla del apego seguro, el lazo seguro de apego, que es combinado con la cultivación de aptitudes que construye, permite construir un espacio seguro, un espacio un lugar de control interno, que es un factor esencial en la capacidad de adaptarse a la vida. Los niños que tienen un lazo de apego seguro aprenden lo que les enseña que está bien para ellos, lo que les hace sentir bien. Descubren lo que les hace a ellos y a otros sentir mal, Adquieren un sentido de agencia, que lo hemos hablado en el capítulo pasado. Es decir, adquieren, entienden, aprenden que sus acciones pueden cambiar cómo se sienten y también cómo otros responden. Niños que tienen un lazo de apego seguro aprenden la diferencia entre situaciones que pueden controlar y situaciones donde necesitan ayuda. Saben, aprenden a colocar esa diferencia. Aprenden que juegan un papel importante, un papel activo frente a situaciones difíciles. En contraste, niños con historias de abuso y de negligencia aprenden que sus errores, sus problemas, sus miedos su llorar no genera una respuesta en el proveedor. Esto es la gran diferencia entre uno y otro. Esa parte es muy importante. Van der Kolk concluye diciendo: en efecto, los niños que han recibido abuso están siendo condicionados para abandonar cuando enfrentan un reto más adelante en la vida. Esto es lo que sucede. Nos habla Van der Kolk del trabajo de Bowlby y ahora de Donald Winnicott, famosísimo y maravilloso trabajo de Winnicott. Efectivamente, voy a quedarme con la lectura que hace Van der Kolk sin comentar, aunque tendría mucho que decir al respecto. Lo presenta como el padre de los estudios modernos de la sincronización y de sus observaciones entre madres y niños, que empezaron con la manera como las madres sostienen a sus bebés. Y recuerda que Winnicott propuso que estas interacciones físicas ofrecen la base para la sensación de uno mismo del bebé, y que eso tiene un impacto sobre la identidad toda la vida. La manera como una madre sostiene a su bebé ofrece una base para la habilidad de sentir su cuerpo donde la psique vive. Es así, es como se expresa Winnicott según Van der Kolk. Es decir, que esa manera de sostener dice algo de la habilidad de sentir el cuerpo justo donde la psique es activa, y son sensaciones viscerales y kinestésicas de cómo nuestros cuerpos son, son recibidos. Ahí está la fundación de nuestra experiencia como algo real. La cita que trae van der Kolk es de Winnicott and Primary Maternal Preoccupation, es un texto de 1956. En sus observaciones, Winnicott pensaba que la mayoría, la gran mayoría de las madres hacían una sincronización correcta con sus infantes, que no se requiere mucho un talento extraordinario para hacer lo que él llamó, y es conocidísimo, la expresión madre suficientemente buena, good enough mother. Casi cualquier madre puede ser una good enough mother. Pero las cosas se complican cuando las madres no son capaces de sincronizar con la realidad física de su bebé. Cuando una madre no puede responder a los impulsos y las necesidades de su bebé, el bebé entonces aprende que se necesita ser, o más bien ser, sí, ser la idea de lo que él cree que La madre tiene en mente respecto de lo que es ser un bebé. Es decir, lo dice así: the baby learns to become the mother's idea of what the baby is. Es complicado un poco. El bebé aprende a volverse, a transformarse en la idea de la madre de lo que el bebé debe de ser. Es complejo. Es decir, tiene que alejarse de sus sensaciones internas, se tiene que, se ajusta entonces cuando la madre no responde a las necesidades es de la madre, de quien procura los cuidados. Es decir, que el niño percibe que hay algo raro, hay algo que no está bien en su forma de ser. Y los niños que no tienen ese apego físico, esa sincronización física, son vulnerables y son capaces de cortar el feedback directo que reciben de su cuerpo. Que es el cuerpo, es el asiento del placer, el asiento del propósito, el asiento de la dirección. Esa es la parte muy importante cuando la sincronización no se realiza entre madre e hijo. Aquí van der Kolk se interesa en la investigación que siguió después del trabajo de Bowlby y Winnicott, y dice que la investigación ha mostrado que en el mundo La mayoría de los niños tienen un apego seguro, una atadura segura, que cuando crecen su capacidad de responder ante los problemas que van a surgir en la vida es buena, que los problemas van a surgir pero que no va a haber una una ruptura de su sistema de autorregulación, que van a mantener un estado fundamental de seguridad emocional. Que el apego seguro forma un marco que se va a copiar para las relaciones de los niños. Eligen lo que los demás, o más bien eligen encuentran lo que los demás sienten, son capaces de identificar lo que los demás sienten y de inmediato pueden disociar, más bien separar, el juego de la realidad. Desarrollan también una buena intuición para situaciones raras o para gente peligrosa. Los niños que tienen un apego seguro en general se vuelven capaces de jugar bien con los demás. También tienen experiencias que les permiten reafirmar su ser junto con sus pares. Es decir, si algo no está bien, son capaces de reordenar las cosas para encontrar su lugar, para sostener un lugar y defenderlo. Al haber aprendido a sincronizarse con otras personas, son capaces también de notar cuando hay cambios en la voz, en los rostros y ajustar así su comportamiento en consecuencia. Aprenden a vivir en una comprensión compartida del mundo y son capaces también de volverse miembros con valor de su comunidad. Encuentran su valor y lo reciben. Esto es lo que hace en esta teoría del apego, después de Bowlby y de Winnicott, un lazo de apego seguro. En cambio, en los grupos donde hubo abuso o negligencia, los niños muestran una sensibilidad extrema, son hipersensibles a los cambios en las voces y en los rostros. Esto es lo que ha demostrado la investigación, por ejemplo, del Dr. Seth Pollack de la Universidad de Wisconsin, donde se mostraron una serie de fotografías de cambios de expresiones en el rostro. Y se muestra que los niños abusados son hiperalertas, tienen un estado de alerta muy alto a cualquier cambio de expresión en el rostro, en especial del enojo. Es una de las razones por la cual los niños abusados se vuelven muy pronto defensivos. Asustados. Imaginan qué podría ser hacerse un camino a través de un mar de caras en un corredor de escuela, o tratar de entender quién podría atacarte. Esto es así como se vive la vida cotidiana en una persona que ha vivido un abuso. Y claro, los niños que sobrerreaccionan a las agresiones de sus pares o que no perciben las necesidades de otros niños son más fácilmente rechazados, sobre todo cuando se observa que se cierran, se alejan, se aíslan o pierden control de sus impulsos. No son invitados a las pijamadas o a los playdates. Y lo que puede suceder muy seguido es que aprenden a esconder su miedo poniendo una cara dura, es decir, haciéndose los fuertes. Incluso pueden pasar cada vez más tiempo solos, solas, ver más tele, encerrarse en los juegos de computadoras y así perderse de oportunidades para desarrollar sus capacidades interpersonales y su sistema de autorregulación emocional. Nos dice Van der Kolk que la necesidad del apego nunca baja, que la mayoría de los seres humanos simplemente no puede tolerar el estar desconectado de otros, que Que en general las personas que no pueden conectar a través del trabajo, de las amistades o de la familia encuentran otras maneras de conectar: a través de la enfermedad, a través de los juicios o de las peleas familiares. Que cualquier cosa es mejor que la sensación de ser irrelevante y la sensación de estar alienado. Dice Van der Kolk, los niños irán hacia cualquier lado, hacia cualquier límite para sentirse vistos y conectados. Y nos cuenta la historia de un chico que fue llamado a examinar en la noche de Navidad en el county de Suffolk, en la prisión del county de Suffolk. Y era un chico llamado Jack, nos dice en el relato, que había sido arrestado por entrar en una casa, la casa de los vecinos que se habían ido de vacaciones. Entonces le pregunta él a Jack quién iría a visitarlo en Navidad a la cárcel, y contestó el chico, nadie. Porque dice, nadie nunca me presta atención. Y al parecer Jack era conocido por los policías, y cuando los policías lo encontraron en la casa de sus vecinos le dijeron, eres tú de nuevo. Los policías sí lo reconocieron y sí conocían su nombre. De cierta forma le demostraron reconocimiento. Ahí está un ejemplo de esa necesidad de ser reconocidos, ser vistos y de conectar, y a veces de las peores maneras. Respecto de vivir con los padres que te tocaron, Bessel van der Kolk cita una investigación de Mary Main que creó una herramienta que se llama The Strange Situation, que permite observar cómo un infante reacciona a las separación temporal de su madre. Y observa que los niños con un lazo inseguro lidian con la ansiedad de dos maneras distintas. O se va la madre por un tiempo, por muy, muy temporalmente, y se pueden ver niños con enojo, enojo crónico hacia la madre, o un repliegue, una pasividad. Y en los casos de los niños con un lazo enclenque inseguro. Cuando la madre se regresa, no reanudan el juego que habíamos observado en los trabajos de Bowlby, que reanudaban su juego. Y cita van der Kolk que se delinean 3 figuras de apego: el apego, el lazo seguro, lo acabamos de ver, el apego o el lazo de evitamiento, o el apego ansioso. El apego de evitamiento es un apego donde no parece importarle al niño la ausencia de la madre. Obviamente le importa, se ve cómo fisiológicamente reacciona, se ve la ansiedad fisiológica, pero no se, no parece. El lazo ansioso, que también se puede llamar ambivalente, se ve cuando los niños llaman la atención constantemente, llorando, gritando, aferrándose a la ropa, por ejemplo. Y además de esas 3 figuras de apego, se puede pensar en una distinta que Tiene que ver con la situación precisa cuando los proveedores de cuidados son fuentes de terror. Ellos mismos son fuentes de terror. Es decir, el niño o la niña no tiene posibilidad de voltearse hacia nadie. No hay nadie. Y ahí enfrentan un dilema. La madre es simultáneamente necesaria y simultáneamente una fuente de miedo. Y a este tipo de apego se llama, se les llama el apego desorganizado. Es un miedo sin solución. Cuando los proveedores de cuidados son suficientemente buenos, dice Van der Kolk, los niños saben que una conexión lastimada se puede reparar. El problema es saber si pueden incorporar un sentimiento de estar completamente seguros de manera visceral con sus padres o con otros proveedores de cuidado. Hay un estudio que ha mostrado que en una población de clase media, 62%, el 62% se encontraba seguro, el 15% en un lazo de evitamiento, el 9% en un lazo ansioso y el 15% desorganizado. Y lo que se pudo observar es que en general los niños con niveles socioeconómicos bajos tenían más probabilidades de tener un lazo desorganizado porque los padres se encontraban severamente estresados por inestabilidad económica y familiar. Y los niños que no sienten seguridad en la infancia tienen problemas para regular su humor y sus respuestas emocionales cuando sean grandes. Así lo afirma Van der Kolk. Se pregunta si la dysregulación es la no regulación biológica, si existe la posibilidad de que haya un reseteo cuando el niño madura o cuando es colocado en un ambiente seguro. La respuesta es hasta donde sabemos no es así. No es porque las condiciones mejoren que la falta de regulación desaparezca. Esto es lo que asegura van der Kolk. Se puede cuestionar, se puede discutir respecto de estudios sobre la resiliencia, pero dice también algo importante. Dice que el abuso parental no es la única causa de un apego desorganizado. Los padres pueden estar preocupados con sus propios traumas, como por ejemplo el abuso doméstico, la violación o la muerte de un familiar cercano, pero también puede ser una inestabilidad emocional, una inconsistencia para ofrecer protección para los niños. Y también comenta que Claramente todos los padres necesitan la ayuda que piden o que necesitan para atenderse, para poder ofrecer a sus hijos un ambiente seguro. En especial los padres traumatizados, traumados, necesitan ayuda para poder sincronizarse con sus padres. Eso es muy importante porque lo que afirma Bessel van der Kolk es que la mayoría de los casos los proveedores de cuidado, no se dan cuenta que no están sintonizados con sus hijos. En este momento, Van der Kolk estudia los efectos a largo plazo de un apego desorganizado y se pregunta cómo pueden los padres llegar a abusar de sus hijos. Lo que concluye después de varios ejemplos es que cuando una madre ve a su hija o su hijo como otra cosa que un partner, es decir, un cohabitante de una relación sincronizada. Y si lo empieza a ver como un extraño frustrante que enoja, que desconecta, que está desconectado, entonces ya el escenario está puesto para el abuso. Es cuando se rompe esta sensación, este sentimiento de sincronización que se puede dar el abuso. Todo está listo para el abuso. Y aquí hay algo muy interesante. Se ponen a estudiar qué tipo de adultos se volvieron los niños que estuvieron participando en una observación, en la prueba. Habían hecho la hipótesis de que los adultos que iban a tener más problemas, mayores problemas, habrían sido aquellos niños que tenían una madre con un comportamiento hostil o intrusivo. Y en realidad se dan cuenta que es lo contrario. Son los niños quienes tuvieron madres con un comportamiento de pasividad emocional, de estar de cierta forma retirada emocionalmente, retiradas emocionalmente, que tuvieron que vivir un impacto más profundo y más duradero. El retiro emocional, la distancia emocional, o también la inversión de los roles, cuando las madres esperaban que los niños las cuidaran, generaron un comportamiento de mucha agresividad contra uno mismo y contra otros adultos. Esa actitud agresiva hacia uno mismo se puede observar en el gasto excesivo, el sexo promiscuo, el abuso de sustancias, una forma de manejar peligrosamente el binge eating, y también pues lo dijimos, comportamientos de mucho enojo. Y algunos comportamientos suicidas. La misma investigadora que realizó este estudio se interesó en especial con el fenómeno de la disociación, que se manifiesta en los adultos de la siguiente manera: se siente la persona disociada perdida, rebasada, abandonada, desconectada, no querida, vacía, desesperada, sin ayuda, atrapada. Y esta investigadora que se llama Carolyn Lyons-Ruth descubrió una relación inesperada entre la distancia materna y la falta de sincronía durante los 2 primeros años de vida con sus síntomas disociativos en la edad adulta. Al final de este capítulo, Van der Kolk se pregunta cómo restaurar la sincronicidad con sus propios ritmos, con uno mismo. Dice claramente que los patrones de lazo temprano van a crear nuestros mapas internos que van a ofrecer un marco para nuestras relaciones a lo largo de nuestra vida, no solo en términos de lo que esperamos del otro, pero también en términos de qué tanto, qué tan confortable es, qué tan placentero, qué tan placentera puede ser nuestra presencia en el mundo. El miedo, por ejemplo, de la intimidad sexual seguramente tendrá alguna relación Él dice como ejemplo con la depresión posparto de la madre o con el hecho de que ella misma fue abusada de niña. Pero esto no es solo por saberlo que uno puede llevar una vida feliz y donde uno se compromete de manera serena con el otro. Aquí empieza a hablar de las soluciones, de las soluciones que él preconiza. Y menciona que estar en sincronía con uno mismo y con los demás requiere la integración del cuerpo, la integración del cuerpo desde todos sus sentidos, los 5 sentidos. Comenta que estar en sincronía significa resonar a través de los sonidos, del movimiento que conectan que se pueden sentir en los sonidos diarios de la cocina, de la limpieza, de ir al baño, de despertar, de compartir caras felices, abrazos, de sentir placer con alguien más. Todo eso tiene que ver con esa capacidad de sincronizar con el otro. Habla de cantar también todos juntos, de jugar con pelotas, de experimentar el equilibrio juntos, el balance, de escuchar, tocar, todo eso. Y eso en yoga es lo que practicamos completamente, ¿no? En cada secuencia todos los sentidos están movilizados. Habla de la experiencia que realizó en el Trauma Center donde desarrolló programas para guiar padres y madres de familia hacia aprender a hacer eso, hacia conectar, hacia sincronizarse. Y comenta que sus pacientes le dijeron que hay muchas otras maneras para ellos de entrar en sincronicidad, de cantar en coro, de cantar, de bailar. Y hacer básquetbol, entrar en jazz bands, hacer música de cámara. Todas esas prácticas son prácticas que buscan desarrollar un sentido de sincronización y de placer compartido entre varios. Este es el final de este episodio. Muchas gracias por tu escucha. Estamos de nuevo disponibles por correo, por Instagram. Pueden mandarnos sus mensajes ahí o también dejar sus notas vocales en la página de Anchor. Siempre da un gusto enorme escuchar su voz. Gracias, buen día.
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173-Tahua ti Nahua, Nahua ti Tahua... Yo soy Tú, Tú eres yo / Je suis toi, tu es moi









