82. ¿Qué tiene que ver el amor con todo eso? The body keeps the record (Serie Estudios del trauma)
18 Oct 2022 · 52 min
Mélanie Berthaud discusses how psychiatry fragments trauma into separate diagnoses instead of recognizing it as one condition. Van der Kolk and Herman found 81% of borderline personality disorder patients had childhood abuse histories. The ACE Study tracked 25,000 adults and showed adverse childhood experiences predict depression, substance use, and premature death.
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¿Qué tiene que ver el amor en todo eso? Se pregunta Bessel van der Kolk en el capítulo nueve del libro The Body Keeps the Score que estamos trabajando en el círculo de lectura y que está dando pie a este podcast del 2022. What's love got to do with it? Inicia este capítulo con una cita. Relativamente larga de Roland Summit, que mencioné en el capítulo anterior, en el episodio 6. El libro es titulado The Child Sexual Abuse Accommodation Syndrome, cómo funciona el síndrome de adaptación del abuso sexual infantil. La cita la voy a leer en inglés: initiation, intimidation, Stigmatization, isolation, helplessness, and self-blame depend on a terrifying reality of child sexual abuse. Don't worry about things like that. That could never happen in our family. How could you ever think of such a terrible thing? Don't let me ever hear you say anything like that again. The average child never asks and never tells. El podcast Just in Time se inició para salir a la calle durante la pandemia, era un walk and talk podcast. Ahora seguimos en otra modalidad, puede ser walk and talk, puede ser simplemente analizando con calma sin tener que movernos, pero los temas permanecen los mismos filosofía, psicología, psicoanálisis, literatura. Actualmente mucho tiene que ver con yoga y la relación con la liberación del trauma. Todos los temas que nos interesaron durante la pandemia siguen, permanecen, ahora bajo distintas modalidades. Puede ser que esté yo sola o bien acompañada. Este es el podcast Just in Time. En este capítulo, Van der Kolk se pregunta cómo atendemos a personas que han sufrido abuso sexual y que tienen una historia de trauma, personas como Marilyn, Mary, Kathy, y explica que la manera como definamos sus problemas, nuestro diagnóstico, va a determinar la forma como nos acercamos a ellos y el tipo de tratamiento que van a recibir. Y típicamente, pacientes de ese tipo van a recibir 5 a 6 tratamientos distintos que no tienen relación entre ellos porque van a recibir 5 a 6 diagnósticos distintos en el curso de su tratamiento psiquiátrico. Entonces depende del enfoque, nos recuerda Van der Kolk, que cada médico tenga. Si el médico se enfoca más en los cambios de humor, el paciente va a ser identificado como bipolar y va a recibir litio. Los profesionales están más impresionados por su desesperación, entonces al paciente se le va a decir que sufre de depresión mayor y se le va a dar antidepresivo. Si el médico se enfoca más en su incapacidad de concentración, van a ser entonces categorizados como ADHD y van a recibir Ritalin. Entonces dice Van der Kolk, la psiquiatría es una subespecialidad de la medicina y aspira a definir la enfermedad mental tal cual como si fuera una enfermedad física, un cáncer de páncreas, una infección de los pulmones. Y lo dice así: However, given the complexity of mind, brain, and human attachment systems, we have not come even close to achieving that sort of precision. Se comprende en la afirmación de we haven't. No hemos llegado ni cerca a ser tan precisos Porque entender lo que no funciona, lo que no está bien, lo que no es normal, lo que no es funcional en alguien depende actualmente más de cómo el practicante ve las cosas, del mindset, dice el mindset of the practitioner, y también del seguro médico que está pagando por el servicio, tristemente lo dice así, que de hechos objetivos. Recuerda, hace un salto en la historia y recuerda que el primer intento de crear un manual sistemático de diagnósticos psiquiátricos sucedió en el 1980 con la tercera edición del DSM. Entonces estamos hablando del DSM-III. DSM stands for, representa las siguientes palabras: la D va por diagnostic, La S por statistical y la M manual. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders es el nombre completo del DSM. Y se trataba de un intento de hacer una lista oficial de todas las enfermedades mentales que eran reconocidas por la APA, American Psychiatric Association. En el preámbulo del DSM-III había un aviso muy explícito que decía que las categorías puestas ahí eran insuficientemente precisas para ser usadas por los seguros médicos en términos de análisis de personas que habían muerto, es decir, en análisis forenses. Forensic settings o por seguros. Es decir, ni los seguros ni los análisis forenses se podían basar en las categorías del DSM-III. Así avisaba, mencionaba una dimensión poco precisa. Sin embargo, recuerda van der Kolk, se volvió cada vez más un instrumento de un enorme poder. Las compañías de seguro requieren un diagnóstico de DSM para ser reembolsadas. Los programas académicos están organizados alrededor de las categorías del DSM. Eso no es poca cosa. Y los labels DSM se encuentran en toda la cultura general. Entonces ahí nos recuerda que mil millones, millones de personas sabemos que Tony Soprano sufría de ataques de pánico y depresión, que Carrie Mathison en Homeland se pelea con sus desórdenes bipolares. El manual, lo afirma así Van der Kolk, se ha vuelto una industria virtual que ha ganado, que ha permitido a la APA, la American Psychiatric Association, ganar más de 100 millones de dólares. Pero la pregunta más importante es la siguiente: ¿el DSM ha dado beneficios comparables a los pacientes? ¿Que se supone que debía de servir? En efecto, recuerda que un diagnóstico psiquiátrico tiene consecuencias serias. El diagnóstico informa del tratamiento y obtener el tratamiento equivocado puede tener efectos desastrosos. Cuenta que ha conocido a un número, un sinnúmero de pacientes que le han dicho que soy bipolar o soy borderline o tengo PTSD como si hubieran recibido una sentencia que iba a estar marcada para siempre, el resto de su vida, o como si estuvieran en una zona inalcanzable, que no se pudiera mover. Lo que reclama Van der Kolk es que ninguno de estos diagnósticos toma en cuenta los talentos inusuales de los pacientes, de muchos de los pacientes, su energía creativa, lo que les ha permitido sobrevivir. El problema es, o es, dice que demasiadas veces se ven que esos diagnósticos son como una pila de síntomas y dejan pacientes como Marilyn, Kathy, Mary en un lugar como si fueran mujeres fuera de control que tienen que ser recuperadas o que tienen que ser alineadas a la sociedad. Recuerda la definición de la palabra diagnóstico en el diccionario, en dos partes. Primera parte es el acto o el proceso de identificar o determinar la naturaleza y la causa de una enfermedad a través de la evaluación de la historia del paciente, el examen de la historia del paciente, el examen del paciente y a través del análisis de datos de laboratorios. Y la segunda parte de la segunda definición de diagnóstico es la opinión derivada de tal evaluación. Y nos anuncia que en este capítulo y en el siguiente va a discutir de la separación que existe entre los diagnósticos oficiales y lo que nuestros pacientes realmente dicen, de lo que sufren realmente. Y cómo esto se discute con sus colegas y él para intentar cambiar la manera como los pacientes con una historia de trauma crónico son diagnosticados. Van der Kolk nos cuenta de su colaboración en 1985 con una psiquiatra del nombre de Judith Herman, que había publicado un libro, su primer libro de hecho, llamado, titulado Father-Daughter Incest. Recién había sido publicado y ambos estaban trabajando en el Cambridge Hospital, que uno de los hospitales de enseñanza de Harvard, compartían un interés acerca del trauma y de cómo el trauma había afectado las existencias de sus pacientes. Se encontraban regularmente y comparaban notas. Y cuando empiezan a hablar e intercambiar, se dan cuenta de manera sorpresiva que numerosos pacientes que habían recibido el diagnóstico de Borderline Personality Disorder, BPD, desorden de personalidad borderline, contaban historias de terror acerca de su infancia. Recuerda que el BPD, el desorden de personalidad borderline, se caracteriza por relaciones muy tóxicas, muy apegadas, muy inestables, cambios de humor extremos, comportamiento autodestructivo. Y dice, para saber, para descubrir si había una relación entre el trauma de la infancia y BPD, nosotros diseñamos un estudio formal científico y mandamos una solicitud de beca al National Institutes of Health. Ese instituto rechazó la solicitud de beca. Entonces decidieron no detenerse ahí, no abandonar, y Judith Herman, que aquí llama Judy, y él decidieron autofinanciar sus estudios, su estudio. Encontraron a un aliado del nombre de Chris Perry, que era director del Cambridge Hospital en investigación, y que había fundado, había sido fundado por el National Institute of Mental Health para estudiar específicamente BPD y otros diagnósticos cercanos, como por ejemplo desórdenes de personalidad, en pacientes que habían ido al Cambridge Hospital, que habían sido reclutados ahí. Este hombre, Chris Perry, recolectó volúmenes muy importantes de datos sobre sujetos que habían sido diagnosticados como BPD, pero él nunca se había preguntado si había podido haber ahí una historia de abuso sexual o de negligencia. Y cuando ellos se acercan a él, él no deja de demostrar cierto escepticismo respecto de lo que ellos proponen, pero generosamente les permite tener acceso a muchos pacientes para entrevistar, exactamente 55 pacientes, para entrevistarlos en los departamentos del hospital de outpatient, es decir, de pacientes antiguos. Y también acepta comparar sus investigaciones, los resultados que él obtuvo, con lo que ellos encuentran. Es decir, una propuesta muy generosa para la investigación que ellos mismos estaban financiando. La primera pregunta que se hacen ambos investigadores es la siguiente: ¿cómo tomamos un historial de trauma? No podemos preguntarle directamente a un paciente si ha sido violado como niño, no, no como primera pregunta, o si su padre le pegaba. Entonces tuvieron que idear una estrategia para obtener esta información de otra manera, tomando en cuenta que las personas en general sienten mucha culpa, mucha vergüenza, sobre todo acerca de los traumas que han experimentado. Y empiezan a diseñar un instrumento de entrevista que llaman TAQ, Traumatic Antecedents Questionnaire, que está muy interesante ver cómo lo arman. No voy a entrar en detalles, pero son preguntas progresivas que inician como: ¿Dónde vives? ¿Con quién vives? ¿Quién paga las cuentas? ¿Quién cocina? ¿Quién limpia? Y poco a poco llega a preguntas mucho más agudas como: ¿Quién hace las reglas en casa? ¿Quién hacía las reglas en casa cuando eras niño? ¿Quién representa la disciplina? Va avanzando hasta obtener la información más precisa acerca del abuso, si es que lo hubiera. Y después de obtener estas entrevistas de esos 55 pacientes, lo que hacen Judy y van der Kolk es codificar las respuestas de los pacientes, es decir, traducir en números para poder analizar las respuestas por computadora. Y como trabajan con Chris Perry, Chris Perry por su lado toma esta información que es codificada, es decir, no tiene acceso al contenido, a las palabras, y las une, las coteja con información de los mismos pacientes que él mismo había registrado en la computadora principal de Harvard. Y cuenta Fundercourt que un sábado en abril precisamente les deja a ambos, este Chris Perry, un mensaje pidiéndoles que vayan a su oficina. Y cuando llegan encuentran una pila de hojas sobre el escritorio de Chris Perry y dice que está convencido que los datos que han obtenido le dejaron completamente, le dejaron completamente claro que si no entendemos el lenguaje del trauma y el abuso, no podemos entender BPD. Es decir, que su posicionamiento después de este estudio de Chris Perry, que estaba escéptico, ya lo dije, cambió completamente. Este estudio da pie a una publicación de Van der Kolk y Judy en el American Journal of Psychiatry, donde afirman que 81% de los pacientes diagnosticados con BPD han sufrido, han reportado una historia de abuso infantil severa o de negligencia, y/o de negligencia. En la gran mayoría, el abuso empezó antes de que tuvieran 7 años. La mención de los 7 años es importante porque sugiere que el impacto del abuso depende, al menos en parte, de la edad en la cual empieza ese abuso. Y esto lo comprueba un estudio que llegó después, que es un estudio de Martin Teicher en el Hospital McLean, y que demostró que diferentes formas de abuso tienen impactos diferentes en distintas partes del cerebro en distintos momentos del desarrollo. Concluye Van der Kolk que el estudio que hicieron apoyaba las conclusiones de John Bowlby, que eran anteriores, lo hemos hablado en los capítulos precedentes. La cita es la siguiente: When children feel pervasively angry, or guilty, or are chronically frightened about being abandoned, they have come by such feelings honestly. That is because of experience. When, for example, children fear abandonment, it is not in counteraction to their intrinsic homicidal urges. Rather, it is more likely because they have been abandoned physically or psychologically, or have been repeatedly threatened with abandonment. When children are pervasively filled with rage, it is due to rejection or harsh treatment. When children experience intense inner conflict regarding their angry feelings, this is likely because expressing them may be forbidden or even dangerous. Bolbi se dio cuenta que cuando los niños tienen que deshacerse o no hablar de experiencias poderosas que han tenido. Esto crea serios problemas como una dificultad crónica de confiar en otras personas, una inhibición de la curiosidad. Eso se puede reflejar mucho en la escuela. Una desconfianza de sus sentidos propios, de lo que sienten, y también la tendencia a encontrar que todo es irreal. Y esto tiene implicaciones muy importantes para el tratamiento, nos recuerda van der Kolk. Este estudio pone de relieve la importancia de mirar más allá, mirar a lo lejos, mirar en el tiempo los efectos a largo plazo de la brutalización y de la negligencia en las relaciones donde se proveen cuidados. Y también levantó la pregunta principal: ¿qué tipo de terapias son eficientes para personas que han tenido una historia de abuso, particularmente aquellos o aquellas que sienten un deseo crónico de suicidarse o de lastimarse deliberadamente? Van der Kolk se cuestiona acerca de la naturaleza del deseo de lastimarse. Se pregunta si se trata de un intento desesperado de volver a ganar un sentido de control. A través del trabajo mencionado anteriormente, observa que después de 3 años de terapia aproximadamente 2 tercios de los pacientes habían mejorado muchísimo. Y la pregunta era: ¿cuáles miembros del grupo habían recibido un beneficio de la terapia y cuáles continuaron a sentirse con ganas de lastimarse y con un alto nivel de autodestrucción? Y compararon los comportamientos de los pacientes con las entrevistas que habían hecho y obtuvieron algunas respuestas. Los pacientes que se habían quedado, que habían permanecido autodestructivos, les había dicho, les habían dicho a los investigadores, a la investigadora y al investigador Van der Kolk, que no recordaban nunca haberse sentido seguros o seguras con nadie siendo niños, que habían reportado ser abandonados, que habían reportado ser movidos de un lugar a otro y generalmente dejados solos en sus pantallas, sus computadoras. Y entonces Van der Kolk concluye que si uno tiene una memoria de haberse sentido seguro con alguien hace mucho, hace tiempo, en su infancia, las marcas de este afecto temprano pueden ser reactivadas en una relación de sincronización actual, cuando uno es adulto. Eso es muy importante. Puede ser durante la vida cotidiana o puede ser en un buen dispositivo terapéutico. Sin embargo, cuando a uno le falta esta memoria profunda de sentirse querido, cobijado, seguro, los receptores del cerebro que responden a la amabilidad humana simplemente no se desarrollan. No hay una recepción posible de eso, o en mucho menor proporción. Entonces se pregunta, ¿cómo entonces la gente aprende a calmarse y a sentirse enraizados en sus cuerpos? Y esto tiene implicaciones importantes para la terapia, y lo va a abordar después, más adelante, en la parte quinta del libro. Sobre el tratamiento. Se dedica completamente al tratamiento esta parte. Lo que aportó este estudio del 85 es que la población con este tipo de trauma es bastante distinta de la población de los sobrevivientes de Vietnam con la cual empieza la descripción de este libro. Personas como Marilyn o Kathy o pacientes que Judy y él habían estudiado y los niños de la clínica que menciona en el capítulo 7 no recuerdan necesariamente sus traumas. Esto es uno de los criterios de PTSD, del diagnóstico de PTSD, de no recordar. O bien no se preocupan con memorias específicas de su abuso, pero continúan a comportarse como si estuvieran en peligro. Van de un extremo al otro, tienen dificultades para concentrarse en una tarea. En general, se Consideran que el otro es el culpable, o bien ellos mismos. Y a cierto nivel, sus problemas sí que rebasan toda la situación y rebasan también los problemas de los combatientes de Vietnam, nos dice Van der Kolk, que los conoció muy bien. Pero son muy diferentes los traumas de la infancia. Porque dice estos traumas de la infancia han impedido que se desarrollen algunas habilidades mentales que los soldados de Vietnam sí habían tenido antes de tener su trauma. Entonces es una distinción muy importante. Y lo que fueron a hacer después es ir a visitar a Robert Spicer, quien había guiado el desarrollo del DSM-III, y y que estaba revisando el manual. Robert Speitzer los escuchó, también escéptico, y sugirió que hicieran un estudio, como un field trial, donde compararían los problemas de distintos grupos de individuos con trauma. Speitzer nombró a van der Kolk como responsable del proyecto y lo que hicieron fue desarrollar primero una escala de evaluación que incorporara todos los síntomas distintos del trauma que habían sido reportados en la literatura científica. Luego entrevistaron a 525 pacientes adultos en 5 lugares distintos del país para ver si poblaciones específicas sufrían de distintos tipos de problemas y sus poblaciones las repartieron en 3 grupos: El grupo que había tenido una historia de abuso físico o sexual en la infancia por los proveedores de cuidado. Segundo grupo, que eran víctimas recientes de violencia doméstica. Y tercer grupo, personas que habían sido recientemente traumadas por un desastre natural. Y lo que notan en estos 3 grupos son diferencias muy claras, especialmente en los 2 lados del espectro: las víctimas de abuso infantil y los adultos que habían sobrevivido, sobrevivido desastres naturales. Los adultos que habían sido abusados de niños sufrían Dificultades para concentrarse, se quejaban de siempre estar en el límite y estaban llenos de autodetestación. Tenían problemas inmensos para negociar sus relaciones íntimas, muchas veces relaciones de alto riesgo, y se situaban en encuentros sexuales que no les daban satisfacción. O bien terminaban o no tenían vida sexual. También sufrían de lagunas importantes en su memoria, comportamientos autodestructivos y también un montón de problemas médicos. Sus síntomas eran, nos dice Fandelko, relativamente raros. Estos síntomas eran raros en los sobrevivientes de desastres naturales. Entonces, en este intento de influenciar al DSM, nos dice que cada diagnóstico principal en el DSM estaba relacionado con un grupo de trabajo responsable de sugerir las revisiones de la nueva edición. Van der Kolk presenta los resultados de su estudio que le había pedido solicitado a su grupo de trabajo DSM-IV PTSD, es decir, el grupo de trabajo del DSM-IV que iba a ser publicado pero dedicado al PTSD, al trauma, y dice votamos 19 contra 2 para crear un diagnóstico nuevo de trauma para las víctimas del trauma interpersonal que se llamaría Disorders of Extreme Stress Not Otherwise Specified, ese resumen de SNOS, o bien Complex PTSD, que también se ve más como Complex PTSD. Y después anticipamos, nos dice, la publicación del DSM-IV en mayo del 94, pero a nuestra grande sorpresa, el diagnóstico que nuestro grupo de trabajo había votado, había aprobado, no apareció en el producto final. Ninguno de nosotros había sido consultado. Obviamente, para Van der Kolk y para todo ese grupo de trabajo es una exclusión trágica porque implicaba en ese momento que un gran número de pacientes no podía ser diagnosticado correctamente y que los practicantes, los investigadores, no iban a ser capaces de desarrollar tratamientos apropiados de manera científica para ellos. No se puede desarrollar un tratamiento por una condición que no existe. Y obviamente ahora confronta a los terapeutas con la siguiente pregunta: ¿cómo tratamos personas que están teniendo que sobrevivir y vivir con los resultados del abuso, de la traición, del abandono, cuando estamos forzados a diagnosticarlos con depresión, con con desorden de pánico, con enfermedad bipolar, con personalidad borderline, que no atiende lo que están viviendo en su conjunto. Y dice, las consecuencias de un abuso o una negligencia de los proveedores de cuidado son mucho más comunes y complejas que el impacto de los huracanes o de los accidentes de coche. Sin embargo, los tomadores de decisión que tomaron la determinación de moldear un sistema de diagnóstico decidieron no reconocer esa evidencia. Y si a la fecha, después de 20 años, de 4 revisiones que siguieron posteriores a esa, el DSM y el sistema entero basado actualmente como lo hemos descrito, no reconoce las víctimas del abuso infantil y de la negligencia. De la misma manera, dice van der Kolk, que ignoraron las solicitudes, las peticiones de los veteranos de Vietnam antes de que PTSD fuera introducido en 1980. Entonces, en este intento de influenciar al DSM Nos dice que cada diagnóstico principal en el DSM estaba relacionado con un grupo de trabajo responsable de sugerir las revisiones de la nueva edición. Van der Kolk presenta los resultados de su estudio que le había pedido, solicitado, a su grupo de trabajo DSM-IV PTSD, es decir, el grupo de trabajo del DSM-IV que iba a ser publicado pero dedicado al PTSD, al trauma, Y dice votamos 19 contra 2 para crear un diagnóstico nuevo de trauma para las víctimas del trauma interpersonal que se llamaría Disorders of Extreme Stress Not Otherwise Specified, que se resume DESNOS, o bien Complex PTSD, que también se ve más como Complex PTSD. Y después anticipamos, nos dice, la publicación del DSM-IV en mayo del 94. Pero, a nuestra gran sorpresa, el diagnóstico que nuestro grupo de trabajo había votado, había aprobado, no apareció en el producto final. Ninguno de nosotros había sido consultado. Obviamente, para Van der Kolk y para todo ese grupo de trabajo es una exclusión trágica porque implicaba en ese momento que un gran número de pacientes no podía ser diagnosticado correctamente y que los practicantes, los investigadores, no iban a ser capaces de desarrollar tratamientos apropiados de manera científica para ellos. No se puede desarrollar un tratamiento para una condición que no existe. Y obviamente ahora confronta a los terapeutas con la siguiente pregunta: ¿cómo tratamos personas que están teniendo que sobrevivir y vivir con los resultados del abuso, de la traición, del abandono, cuando estamos forzados a diagnosticarlos con depresión, con desorden de pánico, con enfermedad bipolar, con personalidad borderline, que no atiende lo que están viviendo en su conjunto. Y dice, las consecuencias de un abuso, una negligencia de de los proveedores de cuidado son mucho más comunes y complejas que el impacto de los huracanes o de los accidentes de coche. Sin embargo, los tomadores de decisión que tomaron la determinación de moldear un sistema de diagnóstico decidieron no reconocer esa evidencia. Y a la fecha, después de 20 años, de 4 revisiones que siguieron posteriores a esa, el DSM y el sistema entero basado actualmente como lo hemos descrito no reconoce las víctimas del abuso infantil y de la negligencia. De la misma manera, dice van der Kolk, que ignoraron las solicitudes, las peticiones de los veteranos de Vietnam antes de que PTSD fuera introducido en 1980. Se pregunta Van der Kolk, ¿cómo vuelves? ¿Cómo tomas un bebé recién nacido con capacidades infinitas, promesas infinitas, y lo transformas en un hombre de la calle alcohólico de 30 años. Aquí habla de un experimento muy interesante de un médico llamado Vincent Felitti en el 85, que llevaba una clínica de obesidad. En la cual se registra una enfermera que llega a su oficina en el programa de obesidad. El programa funciona muy bien, pero unos meses después se la vuelve a topar y ha vuelto a ganar todo el peso. Y él dice, biológicamente eso es imposible. Entonces empieza a preguntar a ver qué sucedió y descubre que esta enfermera tiene un historial de incesto con su abuelo. Él, en 23 años de experiencia, no había Nunca se había topado con el tema del abuso sexual infantil, pero 10 días después escucha un caso parecido. Esto le prende la curiosidad y empieza a estudiar él y su equipo de manera más cerca y descubre que efectivamente la mayoría de sus pacientes con obesidad mórbida habían sido, había sido abusada sexualmente como niños. Este estudio lo va a presentar en el 1990 en un congreso de la North American Association for the Study of Obesity, y la respuesta que recibe de los expertos es muy negativa. Es: ¿cómo no se te ocurrió que podrían fabricar esto para explicar sus vidas fallidas? De ahí hay mucho que decir. ¿O a poco crees estos pacientes? Entonces, esto, más allá de hacer que abandone su estudio, lo que hace es que Felitti empieza un estudio mucho más importante sobre la población general. Y es el CDC, el Centers for Disease Control and Prevention, quien le invita a realizar ese estudio y le invita a encontrarse con un pequeño grupo de investigadores del CDC. Esto lleva a un estudio monumental que es la investigación que se llama Adverse Childhood Experiences, que se conoce como ACE Study. ACE por Adverse Childhood Experiences. Es una colaboración entre CDC, entre Kaiser Permanente, que era su institución que dirigía, y Robert Anda, un médico, y él mismo, Vincent Felitti, como investigadores principales. Sin entrar mucho a detalle, pero aquí es muy interesante cuando uno lee el libro ver cómo proceden, cómo elaboran el cuestionario médico, cómo trabajan, y lo hacen a lo largo de mucho tiempo. Se requiere mucho tiempo para hacer un trabajo así, 25,000 pacientes que contestan cuestionarios, y se dan cuenta que la experiencia traumática durante la infancia y la adolescencia es mucho más común de lo que esperan. Quienes responden al estudio son en general blancos, middle class, clase media, middle-aged, de edad media, educados, con una buena educación, con una seguridad financiera suficiente para tener un buen seguro médico. Sin embargo, solamente un tercio de quienes responden reportan no haber tenido problemas en su infancia, problemas de adversidad. Estamos hablando de abuso físico, abuso sexual, negligencia física, negligencia emocional y disfunción familiar. Por ejemplo, a la pregunta: ¿un pariente, un padre u otro adulto en su hogar le ha insultado, le ha gritado, o bien le ha tratado con desprecio? A esta pregunta responde 1 de 10 individuos. A la pregunta: ¿Alguno de tus padres te ha empujado, agarrado, pegado o ha tirado algo hacia ti? Un objeto hacia ti? A esa pregunta contesta más de un cuarto de la población. A la pregunta: ¿Un adulto o una persona al menos mayor de 5 años te ha tocado o ha tocado tu parte de manera sexual? Y a la pregunta: ¿Un adulto o una persona mayor de 5 años ha intentado una relación sexual oral, anal o vaginal contigo? 28% de las mujeres y 16% de los hombres respondieron de manera afirmativa. Y nos dice lo que descubrimos aquí, lo que descubre Felitti y su equipo, es que las experiencias adversas están interrelacionadas, incluso cuando están estudiadas separadamente. Dice, las personas no crecen en un hogar donde un hermano está en la cárcel y todo lo demás está bien. No funciona así. No viven en familias donde su madre es regularmente pegada y el resto de la vida está genial. Los incidentes de abuso nunca se sostienen solos. Eso es lo que dice aquí. Y cada experiencia adversa adicional que se reporta Después, el efecto, el estrago incrementa al final. En este trabajo también Felitti descubre que los efectos del trauma infantil son evidentes en la escuela, que quienes tienen un puntaje alto reportan también tener problemas de aprendizaje, problemas de comportamiento en la escuela. Cuando los niños maduran, no superan esos problemas que tenían en la experiencia temprana. Las experiencias traumáticas no se pierden, no desaparecen con el tiempo, más bien son tapadas por la vergüenza, por el secreto y por el tabú social. Esto se nota en el estudio que quienes han vivido trauma infantil después en la vida adulta, en el trabajo sufren de ausentismo, problemas financieros y en general un ingreso bajo. En cuanto a los estragos personales, en el estudio aparece muy claro que está relacionado con la depresión crónica en la edad adulta que incrementa Con quienes tuvieron un puntaje alto, su prevalencia es del 66% en mujeres, del 35% en hombres. También la probabilidad de estar medicado con un antidepresivo o también con painkillers, con medicina para el dolor, también se incrementa. Y lo que nota Felitti es que podemos estar tratando hoy experiencias que sucedieron hace 50 años. Este estudio también marca la correlación con intentos de suicidio, con alcoholismo. Las mujeres en el estudio también reciben preguntas respecto de la violación durante su edad adulta y también hay más incidencia de abuso sexual, de violación en la edad adulta. Es decir, que los factores de riesgo incrementan con la existencia del trauma en la edad infantil. Y los puntos que agrega este estudio es que la correlación con el fumar, con la obesidad, con embarazos no deseados, con parejas múltiples, con enfermedades sexuales, incrementa con la presencia del abuso sexual infantil, del abuso emocional, del abuso físico, de la negligencia. Y nos dice al final, lo que parece como el problema mayor en términos de salud es muy llamativo. Dice, aquellos con un puntaje superior a 6 tenían 15% o más de posibilidades que quienes tenían un puntaje bajo de sufrir de cualquiera de las 10 causas de muerte en Estados Unidos, incluyendo la enfermedad pulmonaria obstructiva crónica. ¿Qué son entonces las 10 causas? Son enfermedad de corazón, enfermedad de hígado, tenían 2 veces más probabilidades de sufrir de cáncer, 4 más de sufrir de enfisemia, y que todo el estrés que su cuerpo había recibido iba a pasar la factura. Aquí lo que dice es muy interesante, dice: el peso puede proteger, al contrario. Una víctima de violación le dice que al final el sobrepeso le quedaba bien. Y dice: los hombres también pueden ser protegidos por el sobrepeso. Recuerda a dos guardias de una cárcel estatal en su programa de obesidad que habían vuelto a ganar el peso que habían perdido porque se sentían mucho más seguros siendo más fuertes y más voluminosos. Otro paciente hombre se había vuelto obeso después de que sus padres se divorciaran y se había mudado con su abuelo violento alcohólico y explica No era porque comía, porque estaba enojado y todo eso. Era un lugar para mí para sentirme seguro. Desde la edad de la escuela de los niños, del kindergarten, me pegaban todo el tiempo. Entonces gané el peso para que no sucediera más. Y este ACE Study Group concluye: si bien entendemos que es negativo para la salud, cada proceso adaptativo como el fumar, el tomar alcohol, el tomar drogas o la obesidad es muy difícil abandonar. Aportamos poca consideración a la posibilidad de que quizás los efectos a largo plazo, efectos de riesgo en la salud, podrían también ser benéficos para la personalidad en el corto plazo. Y dice, escuchamos repetidamente a pacientes hablar de los beneficios de estos riesgos para la salud, de esos riesgos altos. La idea del problema siendo una solución Ahí está la cuestión, mantener fuerzas que se oponen, que están coexistiendo con un sistema biológico. Dice, lo que uno ve, el problema presente, muchas veces es un marcador del verdadero problema que se encuentra escondido detrás del tiempo, detrás de la vergüenza, detrás del secreto, y muchas veces la amnesia. Dice Van der Kolk que la primera vez que escuchó a Robert Anda presentar sus resultados del ACE Study no podía dejar de llorar. Ha de haber sido un momento muy conmovedor porque en toda su carrera al CDC había trabajado en áreas de riesgo importante, en la investigación del tabaco, en las enfermedades cardiovasculares, pero cuando él estudio de ACE se presenta, se da cuenta Robert Anda que acaban de descubrir la temática más grave y más costosa en la salud pública en EE.UU., que es el abuso infantil, que calculó que su costo general global rebasaba por muchísimo el costo del cáncer o el costo de la enfermedad de corazón. Y que el erradicar el abuso infantil en América, así lo dice él, podría reducir el costo de la depresión, podría reducir la depresión, los números registrados de depresión, a la mitad, el alcoholismo al 2 tercios y el suicidio El uso de drogas, la doméstica violencia por tres cuartos. Y lo que sigue es muy triste. Dice que este estudio que fue monumental no ha tenido efectos. Cuando hubo en el 64 un reporte sobre los daños del fumar sobre la salud. Generó una serie de campañas médicas, legales, que cambiaron la vida cotidiana de millones de personas. El número de personas que fuman en Estados Unidos cayó del 42% entre 1965 y en el 65, perdón, a 19% en 2010. Es decir, 1965, 42% de personas fumaba. Y bajó en el 2010 a 19. Y se estima aproximadamente que 800,000 muertos de enfermedad de pulmones han sido evitados. Para nada ha pasado eso con el ACE Study. No se nota ningún cambio en la vida cotidiana. La vida real de personas como Marilyn, de niños como Marilyn, de otros niños que hemos visto aquí, No ha cambiado, solo que ahora reciben un montón de dosis altas de psicotrópicos que les impide sentir alegría, placer, curiosidad en su vida cotidiana, que les permite crecer, desarrollarse emocionalmente, intelectualmente, y volverse miembros que contribuyen a la sociedad. Esto es extremadamente triste. Este capítulo 9 que se llamaba, se llama todavía What's Love Got to Do with It? ¿Qué tiene que ver el amor con eso? Ya se acabó. Es un capítulo que a mí me conmueve mucho porque muestra los esfuerzos de los investigadores por cambiar las cosas, por generar cambio social. Y la inercia de una institución de no poder o no querer cambiar las cosas quizás se vea. Lo importante es saber, es tener conciencia, es un primer paso para lo que sigue. Este es el podcast Just in Time y recuerdan que pueden contribuir con comentarios, preguntas, de distintas maneras que están ahí explicadas en la descripción del podcast. Muchas gracias.
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