87. This is you. Este animal exiliado y hambriento - The body keeps the record (Estudio del Trauma)
1 Nov 2022 · 41 min
Bessel van der Kolk on why trauma lives in the body, not just the mind. After 9/11, survivors benefited most from acupuncture, yoga, and EMDR, not talk therapy. The brain has two self-awareness systems: one that speaks, one that feels. Combining writing with movement measurably improves healing.
Chapters
Aquí tenemos una gran cita que coloca Bessel van der Kolk en la introducción del capítulo 14. Es una cita del libro de Stephen Covey que ya hemos citado aquí, en otro libro titulado The Great Work of Your Life. Il disait, we can hardly bear to look. The shadow may carry the best of the life we have not lived. Go into the basement, the attic, the refuse bin. Find gold there. Find an animal who has not been fed or watered. It is you. This neglected, exiled animal, hungry for attention, is a part of yourself. El podcast Just in Time se inició para salir a la calle durante la pandemia, era un walk and talk podcast. Ahora seguimos en otra modalidad, puede ser walk and talk, puede ser simplemente analizando con calma sin tener que movernos, pero los temas permanecen los mismos filosofía, psicología, psicoanálisis, literatura. Actualmente mucho tiene que ver con yoga y la relación con la liberación del trauma. Todos los temas que nos interesaron durante la pandemia siguen, permanecen, ahora bajo distintas modalidades. Puede ser que esté yo sola o bien acompañada. Este es el podcast Just in Time. En septiembre de 2001, varias organizaciones, incluyendo los institutos de salud del país, los laboratorios Pfizer, la compañía del New York Times, la fundación de la compañía del New York Times y otros expertos, organizaron grupos para recomendar los mejores tratamientos para las personas que habían vivido el trauma de los ataques sobre el World Trade Center. Y porque no se había evaluado de manera cuidadosa las intervenciones para el trauma en distintas comunidades, en comparación con los pacientes que buscan ayuda psiquiátrica, Van der Kolk pensó que esto era una gran oportunidad para comparar una serie de abordajes del trauma y sus colegas fueron más conservadores. Y después de largas deliberaciones, los comités recomendaron dos formas de tratamiento: la psicoanalítica y la cognitiva comportamentalista. Entonces explica ahí que era imposible políticamente hablando excluir el psicoanálisis, que fue por razones políticas porque se trataba de Manhattan, y que lo cognitivo-comportamentalista fue porque es un tratamiento que es fácilmente dividible y categorizable en pasos, es manualizable en protocolos uniformes, y es también el tratamiento favorito de los investigadores, las investigadoras académicas, que es un grupo que tampoco se podía ignorar. Entonces, después de que el comité aceptó las recomendaciones, se sentaron y esperaron a los neoyorquinos para que fueran a estos dos tratamientos. Y esperaron mucho tiempo porque casi nadie fue, nadie fue a tocar la puerta de esos terapeutas. Es muy interesante porque Un médico, el doctor Spencer Eth, que se escribe E-T-H, era curioso, quiso saber dónde habían ido los sobrevivientes, porque si no habían ido ni con los psicoanalistas ni con los terapeutas cognitivo-comportamentalistas, ¿a dónde habían ido? Y a inicios de 2002, junto con médicos y estudiantes de medicina, realizó una investigación sobre 225 personas que habían escapado a las Twin Towers y les preguntó qué había sido lo más eficiente, qué es lo que les había servido más para sobrellevar los efectos de su experiencia. Y los sobrevivientes tienen respuestas muy, muy muy importantes e interesantes mencionan la acupuntura, el masaje, el yoga y el EMDR. Recordemos que EMDR, lo hemos hablado en el capítulo anterior, significa Eye Movement Desensitization and Reprocessing. EMDR. En especial Spencer Eth menciona que las terapias orientadas hacia el cuerpo, en especial los masajes, funcionaron particularmente bien. Las terapias, las intervenciones enfocadas en aliviar los dolores físicos de quienes habían ayudado, por ejemplo, en rescatar a los cuerpos, a los sobrevivientes, o a sacar los cuerpos eran evidentes y llama la atención en el estudio la disparidad, ¿cierto? Entre la experiencia de las y los sobrevivientes y las recomendaciones de los expertos. Entonces dice, obviamente no sabemos cuántos sobrevivientes realmente buscaron ayuda con terapias tradicionales, pero en apariencia la falta de interés en las terapias, la terapia del habla y las terapias cognitivas levantan una cuestión, una pregunta: ¿qué tanto es bueno, nos dice, hablar del trauma? Donde llama la atención es en la creencia que remonta a finales del siglo XIX con Freud y con Breuer, que en el momento de que se hable del trauma desaparece su efecto. Ahí cita directamente a Freud y dice, no es tan simple. Menciona el texto de Breuer y Freud que se titula Los mecanismos físicos de los fenómenos de historia— histeria, perdón, de historias traumáticas podríamos decir. Y nos dice justamente, afirma que los eventos traumáticos son casi imposibles de poner en palabras. Eso es el problema y es válido para todos nosotros, dice, no solo las personas que sufren de PTSD. La impronta inicial de los acontecimientos de septiembre 11, del 11 de septiembre, no eran historias sino imágenes. Las personas que corren por las calles, sus rostros que están cubiertos con polvo, un avión que entra en la torre 1. Todas esas son imágenes. Y ahí se levanta la cuestión de cómo entonces avanzar desde estas primeras opiniones, aunque se remontan hasta hace mucho tiempo, finales del siglo XIX. Y de nuevo una cita en inglés, cita a T.E. Lawrence en el texto, libro Seven Pillars of Wisdom, y dice: We learned that That there were pangs too sharp, griefs too deep, ecstasies too high for our finite selves to register. When emotion reached this pitch, the mind choked, and memory went white till the circumstances were humdrum once more. Y menciona claramente la importancia de romper el silencio. Recuerda los activistas de las campañas, las primeras campañas de de conciencia, que buscaban levantar la conciencia, despertar la conciencia para el SIDA con el lema silencio igual muerte. Explica que el silencio mata, que mata el alma, y la importancia de hablar, de hablar de lo que ha pasado, de poder decir me too. Por ejemplo, esto no lo dice él, lo digo yo. Podemos pensar que podemos controlar nuestro duelo, nuestro terror, nuestra vergüenza al mantener el silencio, pero al nombrarlo ofrece la posibilidad hacia otro tipo de control, afirma van der Kolk. Y aquí hay un momento conmovedor porque dice claramente: Si te han lastimado, necesitas admitir y nombrar lo que pasó. Habla de su propia experiencia, dice: mientras no había un lugar donde yo pudiera dejarme saber a mí mismo qué era lo que hacía mi padre cuando mi padre me encerraba en él en la parte, la parte baja de la casa, que sería en una casa como el lugar donde uno pone las botellas de vino, por ejemplo. Por 3 años, dice, estaba crónicamente preocupado por estar exiliado y abandonado. Y solo cuando pude hablar de cómo se sentía este niño pequeño, solo ahí, en ese momento, pude perdonarlo por lo que había hecho y por perdonarme de haber estado tan asustado y tan sometido. Y es ahí cuando pude empezar a disfrutar la presencia de mi propia compañía. Es una revelación muy conmovedora. Y explica después de eso que el sentirse escuchado genera cambios en nuestra fisiología. El poder articular un sentimiento complejo y tener nuestros sentimientos reconocidos prende, prende nuestro cerebro límbico y crea lo que él llama un aha moment, una caída de 20, como diríamos en México. En contraste, cuando encontramos solo el silencio y la incomprensión, el espíritu se muere. Y cita a John Bowlby de nuevo: What cannot be spoken to the mother cannot be told to the self. Lo que no se puede decir a la madre no puede ser dicho al ser. Y claro que la palabra que buscaba es sótano, sótano, porque a mí me recuerda más bien la la librería, pero ese es el sótano. Para poder hacer ese tipo de revelación, se nota que Van der Kolk lo ha trabajado lo suficiente para que el soltar este tipo de revelación sea posible, simplemente, y sin que le afecte. Y dice muy claramente, si Te escondes a ti mismo el hecho de que un tío te abusó sexualmente cuando eras joven. Te vuelves vulnerable a reaccionar a activaciones como un animal en una tormenta, con una respuesta corporal completa, las hormonas que señalan el peligro. Sin lenguaje y contexto, tu conciencia puede ser limitada a simplemente tengo miedo. Y al estar determinado, determinada en mantenerse en control, es más probable que evites a cualquier persona o a cualquier cosa que te pueda recordar, incluso vagamente, de tu trauma. Y puedes alternar entre estar inhibido o estar uptight, lo hemos mencionado antes, como cerrado, apretado, o bien reactivo y explosivo, explosiva. Y todo eso sin saber por qué. Mientras mantengas secretos para ti mismo, para ti misma, y suprimas información estás fundamentalmente en guerra contigo mismo. ¿Por qué? Por la supresión de energía vital, porque se requiere mucha energía para sostener el secreto, porque acaba con la motivación para seguir cualquier meta, cualquier objetivo, porque te deja cansado, cerrado, aburrido. Y mientras tanto, las hormonas del estrés siguen corriendo por tu cuerpo, llevando tu cuerpo a dolores de cabeza, dolores musculares, problemas intestinales y problemas funcionales en el campo de la sexualidad, además de respuestas y comportamientos irracionales que pueden ser embarazosos que pueden lastimar las personas alrededor tuyo. Dice Van der Kolk: solo después de identificar la fuente de esas respuestas puedes ya empezar a usar tus sentimientos como señales de problemas que requieren tu atención urgente. Y como ya lo dijo antes, lo que es crítico y lo más importante es otorgarse el derecho de saber lo que sabes. Al ganar perspectiva acerca de tu terror y al compartirlo con otras personas, se restablece un sentimiento, el sentimiento de pertenecer a la categoría humana, a la humanidad. Lo que describe como epifanía van der Kolk es el descubrimiento de un uno mismo, de sus, de nuestro ser en el lenguaje. Incluso encontrando las palabras para describir tu realidad interna puede ser un proceso agonizante, agonizador, dice. Y cita a Helen Keller cuando ella cuenta cómo nació ella al lenguaje, que es un testimonio muy inspirador. El texto que menciona van der Kolk es Helen Keller: The World I Live In, que publicó en 1908, y menciona también otro libro de Chateaubriand, A World of Words, Un Mundo de Palabras, referencia muy importante, Helen Keller. Es este testimonio tan conmovedor de esta niña, quien a los 19 meses, cuando empezaba a hablar, fue afectada por una infección viral que le quitó la vista y el oído. Entonces, sorda, ciega, sordomuda, esta niña se transformó en un animalito, lo describe así, una niña salvaje. Después de 5 años desesperados, su familia invitó a una profesora que era parcialmente ciega, que se llamaba Anne Sullivan, llegó de Boston a su casa en el Alabama rural como la tutora de Helen. Y Anne empezó a enseñar inmediatamente a Helen el alfabeto manual para poder deletrear palabras en su mano, letra por letra. Y se llevó, se tardó, se llevó 10 semanas para poder conectar con esta niña salvaje antes de que sucediera lo inesperado. Fue cuando Anne deletreó la palabra agua en una de las manos de Helen mientras la otra mano sostenía, la mano de Anne sostenía la otra mano de Helen debajo del agua. ¿Qué sucedió? Entonces Helen después Helen Keller describe este momento en este libro The Story of My Life diciendo el agua agua esta palabra prendió mi alma y cuando despertó lleno de espíritu de la mañana antes de eso mi día antes de este día más bien mi mente había sido como un cuarto oscuro y Bueno, esto es lo que pasa con las palabras. La posibilidad de nombrar es una epifanía en sí. Y por eso, 6 meses después de que pasó este gran cambio, la niña Helen Keller pudo usar la palabra yo. Gracias a las palabras empezó a nombrar su realidad, crear una realidad, una representación interna. De lo invisible y una realidad física inaudible alrededor de ella empezó a llevar un nombre, llevar una realidad. El ejemplo de Helen Keller le hace recordar a Bessel van der Kolk a los niños y las niñas de los centros de tratamiento que son cerrados, que están centrados en sí mismos, no miran a los ojos, no comunican. Son como fantasmas que caminan por los centros hasta que descubren quiénes son y que se sienten seguros, suficientemente seguros para comunicar lo que está pasando en sus cuerpos, en su alma, en su ser completo. Aquí Bessel van der Kolk pone en relieve una dualidad en el sistema de autoconciencia. Una forma, o una forma de autoconciencia, es la que toma el registro del ser a través del tiempo, y la otra es la que registra el ser en el momento presente. Habla del hecho de que se oponen esos dos sistemas de alguna manera, y el tema del lenguaje es crucial. El primero es nuestro ser autobiográfico que crea conexiones dentro de las experiencias vividas y las ensambla en una historia congruente. Y este sistema está enraizado en el lenguaje. Nuestros relatos cambian con la forma de contar, Y nuestras perspectivas cambian también cuando incorporamos nuevos elementos, nuevos inputs. El otro sistema, que él llama el sistema de autoconciencia de momento por momento, está basado en las sensaciones físicas esencialmente, pero dice si nos sentimos seguros Podemos comunicar, usar, encontrar palabras para comunicar nuestra experiencia. Estas dos maneras, dice, de conocer están localizadas en distintas partes del cerebro que están completamente desconectadas la una de la otra. Entonces, el sistema dedicado a la autoconciencia que está basado en el córtex prefrontal mediano, puede cambiar el cerebro emocional. Pone estos dos sistemas en relieve porque habla de su propio psicoanálisis, donde cuando se encontraba ante una historia importante, se daba cuenta que poco a poco perdía la capacidad de sentir mientras iba hablando, iba usando las palabras. Para describir lo que había pasado. Ubica el cuerpo como el puente. Dice, las historias de traumas bajan o disminuyen el aislamiento del trauma y nos proporcionan una explicación de por qué las personas han sufrido como han sufrido. Permiten a los doctores hacer diagnósticos para atender problemas como insomnio, rabia, pesadillas o parálisis. Estas historias pueden incluso dar a las personas un objetivo para enojarse o para explicar su malestar, pero el hecho de culpar, aunque sea una función, una un comportamiento que permite ayudar a las personas a sentirse bien por un tiempo, no resuelven. Él ahí cita a su maestro que citaba en los primeros capítulos, Elvin Semrad, diciendo: hate makes the world go round. Es el odio que hace girar al mundo. Estas historias que culpan tapan un tema más importante. Dice que el trauma radicalmente el trauma cambia a las personas. Entonces estas personas por el trauma ya no son ellas mismas. Y señala la dificultad mayor de usar las palabras para reflejar esa sensación de no ser más uno mismo. El lenguaje, lo comenta él, evolucionó primero para compartir cosas de afuera, no para comunicar nuestros sentimientos o nuestra interioridad. La mayoría de nosotros, dice Van der Kolk, logran mejor describir a alguien más que describirse a sí mismas. La tarea de describir las experiencias más privadas, más íntimas, Puede representarse como buscar en el fondo de un pozo y recoger pequeñas figuras de cristal muy frágiles mientras uno está usando guantes de cuero espesos. Eso es una cita del psicólogo Jerome Kagan. Entonces señala que las palabras son difíciles de usar y pueden escaparnos para describir lo que es la observación propia, el cuerpo hablando a través de las sensaciones, de tono de voz, de tensiones corporales. Es difícil usar las palabras para representarlo. Van der Kolk evidencia el poder de la escritura, de la escritura para uno mismo, del journaling, que aquí practicamos desde hace tiempo en las prácticas de meditación, por ejemplo, porque puede permitir esa autoobservación, puede liberar ciertas partes de la historia que no han sido todavía formuladas. La virtud de la bondad de la escritura y también habla del dibujar las memorias. Está comprobada por una serie de programas, de pruebas, de estudios muy interesantes. Y señala en particular un estudio donde se comprobó que las personas quienes escribían acerca de sus traumas personales visitaban menos en los centros de salud que quienes no lo hacían. Y su salud mejoraba, su sistema inmunológico mejoraba porque medían, por ejemplo, los linfocitos y otros marcadores de inmunidad en la sangre. Y por supuesto, además de la escritura, el arte, la música, el baile tienen y juegan un papel muy importante para liberar este trauma. Lo menciona, menciona en especial los terapeutas de arte, de música, de danza, que tienen y hacen un trabajo increíble con los niños y las niñas que han vivido el abuso, con los soldados que sufren de PTSD, con las víctimas del incesto, los refugiados. Las y los sobrevivientes de la tortura. Estas terapias, nos cuenta van der Kolk, han mostrado muchísimos resultados positivos para incrementar la resiliencia en las personas. Y señala los resultados de un trabajo realizado por James Pennebaker y Anne Franz un terapeuta del movimiento y de la danza en San Francisco, donde un tercio de un grupo de 64 estudiantes fue reunido y se les pidió que revelaran una experiencia traumática personal a través de movimientos corporales. Durante 10 minutos al día por 3 días consecutivos y que después escribieran acerca de lo que vivieron por 10 minutos. Es decir, se les pedía 20 minutos al día por 3 días consecutivos. Otro grupo bailó, pero no escribió acerca del trauma. Y un tercer grupo realizó una rutina de ejercicios. Y durante 3 meses, los miembros de los 3 grupos reportaron que se sintieron más felices, más saludables. Sin embargo, solo el grupo de expresión a través del cuerpo, que también escribió, mostró evidencia objetiva, dice Van der Kolk, una salud física mejorada. Y lo que dicen los 2 creadores, dice de este estudio, Pennebaker y Krantz, que dicen, afirman que la expresión del trauma no es suficiente, que la salud no parece requerir la traducción de las experiencias en el lenguaje. Pero agrega Van der Kolk que no sabemos si las conclusiones, es decir, la conclusión está que el lenguaje es esencial a la sanación, es en realidad verdadera. Los estudios acerca de la escritura que se han enfocado al PTSD han sido poco satisfactorios. Y él mismo lo ha discutido con Ben Baker, y Ben Baker afirmó que la mayoría de los estudios acerca de la escritura sobre pacientes de PTSD han sido realizados en grupos donde los participantes tenían la expectativa de compartir sus historias. Y reitera el punto que Van der Kolk hizo más arriba, que el objeto de la escritura es describirse a sí mismo, de dejar su propio ser saber lo que ha sido intentado lo que se ha intentado evitar de saber. Aquí regresa sobre un tema que había atendido antes, la dificultad de usar el lenguaje también por la comunidad. La comunidad no quiere escuchar esas cosas, lavar la ropa sucia en público, esas expresiones que marcan que hablar de los eventos dolorosos no está bienvenido. Los amigos, la familia pierden la paciencia con personas que están atoradas en su duelo o en su dolor. Es la razón por la cual las víctimas de trauma en general se retiran, y la razón por la cual sus historias son historias que buscan crear una narrativa, como lo vimos, que están editadas. Para no ser rechazados. Y van der Kolk comenta que es un reto mayor encontrar un lugar seguro para expresar el dolor, que sea un grupo dedicado como Alcohólicos Anónimos o Niños Adultos de Hijos de Alcohólicos o Narcóticos Anónimos, o bien un lugar terapéutico, encontrar una comunidad, un espacio para poder decirnos nuestra verdad, hace que la recuperación sea posible. Comenta Van der Kolk que la importancia de crear islas de seguridad, islas de garantía en el cuerpo, es fundamental tomarla en cuenta. Él habla de El hecho de que poco a poco los pacientes identifican partes del cuerpo, sus posturas o movimientos que les puede ayudar a enraizarse cuando se sienten atorados o bien con mucho miedo o con mucha ira. Estas partes del cuerpo son las que están afuera del alcance del nervio vago, del cual hemos hablado. Porque el nervio vago transporta los mensajes de pánico hacia el pecho, el abdomen y la garganta, y estas partes pueden ser aliados, aliadas en integrar el trauma. Él explica con más detalle que pueden ser las manos, las manos que se pueden sentir ligeras, uno las puede mover, explorar su ligereza, su calor, su flexibilidad. Flexibilidad y luego observar si eso permite que la presión en el pecho se alivie y que la respiración se tranquilice. El enfocar sobre las manos puede ser una técnica que funcione. Y después, evidentemente, colocar la atención sobre la respiración y observar cómo cambia. Algunos pacientes hacen tapping en puntos de acupresión, otros pueden sentir el peso de su cuerpo en la silla o plantar sus pies en el piso. Todas son técnicas para enraizar, hacer grounding. Y al final de este capítulo 14, recuerda que el trauma modifica la estructura cerebral, recordando lo que ha explicado en los capítulos anteriores, la modificación fisiológica está ahí, está comprobada por el trauma. Muestra las imágenes de resonancias magnéticas con una activación anormal de la ínsula, que es esa parte del cerebro que integra e interpreta los elementos que llegan de los órganos internos, los músculos, las articulaciones, el sistema de equilibrio propioceptivo, para que se genere un sentido del ser en el cuerpo. La ínsula puede transmitir señales a la amígdala, la cual activa esa respuesta que hemos visto antes de pelear o de huir, fight o flight. Y vuelve a hablar de la alexitimia. Cuando hay una activación permanente, las sensaciones corporales se cortan, hay una imposibilidad de sentir, y esa es la alexitimia: no ser capaz de sentir y de comunicar lo que está pasando con uno mismo. Solo conectando con el cuerpo, conectando visceralmente con el ser, podemos retomar, volver a ganar un sentido de quiénes somos, de cuáles son nuestras prioridades, nuestros valores. Vuelve a hablar de la exitimia, de la disociación, del cierre, del aislamiento, que todos los procesos, aquellos procesos involucran estructuras cerebrales que nos permiten enfocar, saber lo que sentimos y tomar acción para protegernos. Van der Kolk aborda en el capítulo 15 la técnica de EMDR, explica cómo la descubre, cómo se entrena para hacerla y cómo la practica. Es muy interesante. Recordamos que el EMDR es Eye Movement Desensitization and Reprocessing. Y fue a través de una adolescente quien descubre esta técnica. Recuerda que originalmente es la psicóloga Francine Shapiro quien descubre mientras camina en un parque, está preocupada con memorias dolorosas personales y no se da cuenta, no sabemos cómo, en movimientos rápidos oculares producen un alivio de su estrés, de su sentimiento de desesperación y de vulnerabilidad. Entonces, a partir de ese descubrimiento, empieza a hacer muchos estudios y durante años de experimentación, de investigación, construye un procedimiento EMDR es una serie de procedimientos estandarizados que pueden ser enseñados y comprobados en grupos de control. Lo que dice acerca del EMDR es muy interesante. Explica que no es una terapia que podría llamarse terapia de de exposición, pero porque justamente la terapia de exposición busca reactivar el trauma, y en cambio el EMDR no busca reactivar el trauma de la misma manera que el yoga, que el neurofeedback, que después voy a hablar de eso, de la terapia psicomotriz o del teatro. Enfoca el EMDR en regular las memorias intensas que han sido activadas por el trauma, pero también restaurar una sensación de agencia, de compromiso, de capacidad de estar, de interactuar a través de la posición del sentir propio del cuerpo y de la mente. Explica que existe una relación entre el EMDR y el REM, el Rapid Eye Movement, el sueño de REM, que es la fase del sueño cuando ocurre la producción de sueño. La investigación ha mostrado que el sueño, y el sueño donde se produce ensoñación nocturna en particular, juegan un papel importante en la regulación de la del humor. Esto es conocido hoy. Los movimientos oculares de ida y vuelta ocurren durante el sueño de REM de la misma manera que ocurren en la técnica de EMDR. Entonces, si incrementamos nuestro tiempo de sueño de REM, la depresión puede reducirse. Mientras menos REM obtenemos, más posible, más probable es la depresión. Va a abordar el yoga en el siguiente capítulo, pero concluye en este capítulo sobre EMDR y el sueño que los clínicos, las personas que se dedican a la clínica, tienen una sola obligación según él, que es que hacer todo es hacer todo lo que pueden para ayudar a sus pacientes a estar mejor. Por eso la clínica ha sido siempre atravesada por la experimentación. Hay experimentos que fallan, otros que suceden, que son exitosos, como por ejemplo EMDR, la terapia internal sistémica. Todos los experimentos hacen cambiar a la terapia. Y al validar todos esos tratamientos nos tardamos décadas. También tiene que ver con el soporte, el apoyo que recibe la investigación. Él recuerda la historia de la penicilina, dice: 4 décadas pasaron entre el descubrimiento de este antibiótico y de sus propiedades por Alexander Fleming en 1928 y la elucidación final de sus mecanismos en 1965. Y para concluir acerca del lenguaje, el lenguaje es fundamental. Nuestro sentido del ser depende de nuestra capacidad para ordenar nuestras memorias en un conjunto. Eso pasa por el lenguaje. Pero para que esto funcione bien, las conexiones entre el cerebro consciente y el cuerpo de autopercepción tienen que funcionar bien, y esas conexiones son lastimadas por el trauma. Entonces, la historia completa, nos dice van der Kolk en conclusión de este capítulo, solo puede ser contada una vez que estas estructuras están reparadas. Y después de ser un trabajo de fundación, concluye diciendo, after nobody becomes somebody. Pasar del no cuerpo a alguien. Pero en inglés suena, suena bien, en español no suena bien. Lo repito, after nobody becomes somebody.
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173-Tahua ti Nahua, Nahua ti Tahua... Yo soy Tú, Tú eres yo / Je suis toi, tu es moi









