#069. Hernán Casciari - Vuélvete un Transportador de Ideas

This is a Spanish-language long-form interview (Cracks Podcast #069) in which Oso Trava speaks with writer/storyteller Hernán Casciari about imagination and childhood, literary and musical influences (Cortázar, Poe, Charly García), his evolution from writing to live storytelling and radio, and practical storytelling advice (simplify, edit, 'transportar ideas'). The episode also covers Casciari’s 2015 heart attack and the Airbnb hosts who saved him — an episode that led to notable downstream effects — his move away from traditional publishing toward self-publishing and community-driven distribution, and recent pivots to streaming "show with delivery" during COVID.
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Es facilísimo salvar a otro cuando vos ya estás a salvo. Pero ellos, esa tarde que yo me estaba muriendo, no estaban a salvo, estaban en el peor momento de sus vidas. Y entonces mi agradecimiento es doble, es triple. Y me encanta además la moraleja final. Me encanta que eso también los haya ayudado a mejorar su vida. Eso fue alucinante.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Mi invitado de hoy es nada más y nada menos que el gran Hernán Casciari. Hernán nació en Mercedes, Buenos Aires en 1971. Es fundador de la Editorial Orsay y director de la revista del mismo nombre, que es de crónica periodística, así como de la revista Bonsai, de corte infantil. Ha publicado novelas y libros de cuentos como Más respeto que soy tu madre, Messi es un perro y otros cuentos y El mejor infarto de mi vida, que han dado la vuelta al mundo y hasta sido llevados al teatro. En 2012 empezó a leer sus cuentos en la radio y el éxito de estas lecturas hizo que comenzara a leer sus cuentos en televisión y hacer lecturas de cuentos en teatro también. Hernán es un tremendo contador de historias. Hablamos de la mentira, de storytelling, para lo que me da unos tips increíbles y de cómo se ha transformado a lo largo de su vida. Pero antes de empezar esta entrevista, hoy quiero invitarte a War Room Week. Estoy organizando una Semana de conferencias 100 % gratuitas online en las que junto con invitados de primer nivel, voy a abordar estrategias para ganarle a la crisis en tu negocio. Todos los días me acompañarán invitados del podcast como Pablo Hernández y Eberto Taracena, así como empresarios y emprendedores que me van a compartir las acciones y estrategias que están implementando en sus negocios hoy en tiempo real, para no solo sobrevivir, sino crecer en tiempos de coronavirus. Warroom Week empieza el 11 de mayo y es totalmente gratis. Y para garantizar tu acceso simplemente tienes que registrarte en Cracks la Crisis. Estoy muy emocionado por este evento y espero que no te lo pierdas. Y ahora sí, vámonos directo con mi entrevista a Hernán.
Casciari. Hernán, muchísimas gracias por tomar mi llamada, por tomarte tu lunes por la noche, que sé que ya es un poco tarde por allá para platicar. La verdad es que hace poco ya había oído de ti, precisamente por tu infarto, del que vamos a hablar un poco más adelante, y fue una de esas historias que cruzaron mi pantalla y después como que no me metí mucho más. Y hace poco una buena amiga me dijo es que tienes que hablar con Hernán y ella no te conoce, pero más bien no la conoces tú a ella, ella sabe de ti. Y me puse a investigar y me puse a leer tu trabajo y me pareció increíble. Así que te agradezco mucho haber aceptado la invitación.
Hernán. Yo estoy encantado de estar contigo y para lo que quieras.
Obviamente. Bueno, Hernán, quiero obviamente tocar muchas de las historias que tú cuentas porque creo que el tema central del que me gustaría hablar es de storytelling. Tú eres un gran contador de historias, pero leyendo algunos de tus textos me topé con una frase que decías Cuidado cuando pasas cerca de un niño que imagina porque podrías estar matando un.
Mundo. Es una frase de un escritor argentino que se llama Néstor Sánchez, de un libro que siempre me ha gustado mucho y que habla justamente de eso, de que la enorme imaginación está en la primera infancia. Ahí es donde se generan los mundos y después lo que hacemos es tratar de recuperar, cuando vamos creciendo, hilachas de esa primera gran.
Imaginación. ¿Qué imaginabas tú cuando eras.
Niño? A mí me gustaba agarrar una manzana, sentarme en un rincón y comerla de a pedacitos e imaginarme cuánto tiempo iba a durar sin morirme de hambre. Me imaginaba qué pasaba si mi perro salchicha, que se llamaba Totín, un día se pusiera a hablar y me contara historias de su vida antes de mí. Yo creo que lo que quería era escribir un cuento y todavía no sabía que lo que me estaba pasando era eso, el deseo enorme de sacarme de la cabeza cosas imaginadas y plasmarlas en un papel. Recién a los 11 o 12 años me di cuenta de que eso era posible. Al principio estaba todo como muy concentrado en la cabeza y. Y hasta hacía daño imaginarse cosas porque si no las anotas en algún lado, si no quedan plasmadas en algún lugar, esas cosas se desvanecen. Por eso al principio los juglares contaban sus historias en un formato rimado con rima, porque la rima lo que hace es plasmar en la memoria más rápidamente algo. La prosa se desvanece, en cambio la poesía, la palabra rimada, queda atrapada la memoria más tiempo. Por eso los juglares hacían poesía. La poesía en realidad es un anotador que existe desde antes de la existencia del.
Papel. No lo había pensado así, pero me hace muchísima lógica. Es aprovechar.
Patrones. Exactamente. Eso era la poesía. La poesía no nació como un arte estético, sino como una necesidad de la oratoria para no perder las historias. Antes de la existencia del papel, era tan complicado plasmar para siempre una historia. Hacía falta un punzón, que la piedra fuera tallada. Entonces los jugulares lo que hacían era redactar de tal modo que eso pudiera ser grabado en la memoria. Incluso la música, la música cantada existe para que pudiéramos recordar esas.
Historias. ¿Y cuándo te das cuenta tú que querías escribir? ¿En qué momento se vuelve un niño un.
Escritor? En mi caso, pasó por una enorme casualidad. Yo tenía una tía, mi tía Ingrid, una muchacha muy culta. Cuando yo era niño, ella tendría dieciséis, diecisiete años y yo once o doce. Y se tuvo que mudar de una casa enorme a otra mucho más pequeña en donde no podía guardar su biblioteca juvenil. Entonces me la regaló. Me regaló todos sus libros en dos bolsas de arpillera muy grandes. Y me acuerdo que mi abuelo materno, que era un tipo muy exasperantemente nazi, horrible, mi abuelo, cuando vio que mi tía me regalaba dos bolsas de libros, le dijo a mi no le des esos libros, vas a tener que elegir primero cuáles son para su edad y cuáles no. Entonces hizo dos pilas de libros enormes, y en una ponía mi abuelo los libros que yo sí podía leer, y en otra ponía los libros que yo no podía leer todavía. Se basaba en las portadas, en la posibilidad de que hubiera pornografía o malas palabras o cosas demasiado complejas. Y los libros que yo sí podía leer para mi abuelo eran libros vulgares. Esas sagas tipo Jules y Jims y El misterio del piano de cola, esa literatura menor. Y en los libros que yo no podía leer había buenos libros. Y mi mamá escondió esa bolsa muy lejos de mi alcance. Y la primera vez que yo estuve solo en mi casa, lo primero que hice, obviamente, fue ir a buscar la bolsa prohibida. Esa era la que yo quería leer. Y leí gracias a eso me sentaba en el lavadero de mi casa, donde mi madre había escondido la bolsa prohibida y. Y agarraba libros al azar, y eran libros de Mark Twain, de Chesterton, de Sir Arthur Conan Doyle. Y yo empecé a leer primero buscando dónde estaba lo prohibido, nunca lo encontré, pero sin embargo me empezó a atrapar la trama de cada cosa que leía. Y un día, pensando que estaba leyendo literatura juvenil, saco un libro que eran las obras extraordinarias de Edgar Allan Poe. Y me puse a leer a Edgar Allan Poe creyendo que era lo mismo que Salgari, o que era lo mismo que Mark Twain, o que era lo mismo que Agatha Christie. No, era otra cosa. Me morí del miedo, el susto nocturno después de leer El gato negro, o después de leer El barril del amontillado, después de leer El corazón de la torre. Ese miedo, ese terror de las cuatro de la mañana, de un niño de once, doce años que no se podía dormir porque no podía soportar la visión de un esposo emparedando en el garaje de su casa, su esposa muerta. No me podía dormir, no me podía dormir. Y pensé una noche, ¿Cómo es posible que un tipo en el siglo XIX escriba algo que me haga morir de miedo a mí? En 1983, esa conexión mágica de un siglo a otro que se llama literatura y que yo todavía no sabía que se llamaba así, fue lo que me yo quiero provocar esto, yo quiero provocar que escribiendo un día En el siglo XXII, alguien se ría o se emocione o se asuste, aunque yo ya no esté, aunque yo esté muerto, que haya algo que quede y que haga disfrutar o emocionar a alguien en un siglo que yo nunca voy a conocer. Esa me parece que fue la primera sensación, la sensación de trascendencia que te deja la palabra algo un poquito más adelante en el tiempo. Yo ya tenía quince, dieciséis años, ya escribía muchísimo, muchísimo escribía. Y mi profesora de historia de primer año me vos tenés que leer a Cortázar, te va a gustar mucho. Y tuvo razón, me fanaticé muchísimo, pero no tanto con su faceta de escritor, sino con. Yo hoy si me acuerdo de Cortázar, no me acuerdo haber escrito, de haber leído sus libros, me acuerdo de un tipo grande que me hablaba. La sensación que me deja a través de los años esa lectura es la de un amigo grande que me decía cosas como por la vida no es solemnidad, no te creas que las cosas tienen que ser necesariamente formales, jugá aunque seas grande, la vida es lúdica. Esas cosas a mí creo que me quedaron muy grabadas en la cabeza a los 15, 16, 17 años, y tuvieron que ver con Cortázar, sin.
Duda. ¿Ahora, esta historia de la bolsa de tu tía y los libros y como lo prohibido básicamente fue lo que te atrajo, la repites ahora en otro de tus textos cuando dices que cómo educarías tú a un niño a leer, cómo le.
Fomentarías? Me sirvió muchísimo darme cuenta desde temprano que la prohibición fue lo que me hizo a mí leer. De hecho, yo no recomiendo en absoluto ningún padre que obligue a su hijo o a su hija a leer, que le vamos, lee, lee, lee. Me parece la mejor manera. La mejor manera para mí es esconder de los libros, es esconder libros bonitos, muy altos, en estanterías inalcanzables. Pero cuando los chicos están ahí para que sepan que yo no quiero que agarre eso, entonces van a ir a agarrarlo, obviamente, porque los chicos están para eso, están para hacer lo que no tienen que hacer. Si vos le decís a un chico no te juntes con aquel niño que está cruzando la vía, va a querer que sea su mejor amigo ese niño. Entonces en la prohibición, en el no, está la verdadera seducción de la infancia. Y hay que decirles que no a los niños. Hay que guardar las obras completas de Borges en la caja fuerte y cerrar la caja fuerte e irse. En algún momento el chico entrará a hurtadilla y querrá eso. Y ahí es donde pisan el palito y entran como si nada, en la.
Clandestinidad. Qué increíble concepto. Porque sí digo yo que tengo hijos de 5 y 4 años, hay veces que no sabes cómo fomentarles y crees que por las buenas. Pero sí, o sea, cuando recuerdas cómo era tu vida cuando eras joven y todo, Yo me acuerdo haber hecho muchas de las cosas que expresamente estaban.
Prohibidas. Pero claro, ahí está la adrenalina, ahí está el juego, el verdadero desafío en lo que no se puede hacer. Es facilísimo hacer lo que Sí se puede. ¿Quién va a querer hacer lo que sí se puede? Hay que hacer lo que no se.
Puede. ¿Otra de las grandes influencias en tu vida fue la música de Charly.
García? Sí, claro. Yo creo que en Argentina la mayoría de las personas de mi generación, incluso de generaciones más anteriores y posteriores, tienen a Charly García como un referente, como la banda de sonido de su adolescencia. A mí me da la impresión de que mucha gente no es de nicho, no es una cosa de culto. Es masiva, masiva. Charly García es como nuestro papá.
Musical. ¿Y qué es lo que aprendiste de él? Así como aprendiste de Cortázar que la vida es lúdica, ¿Qué te llevas de la música de Charly.
García? Me parece que es más sensorial, es menos argumental. Yo recuerdo cualquier escena divertida o trágica de mi adolescencia o de mi primera juventud y la música de Charly García está sonando atrás. Yo no sé si están. Si es tan buena esa música, la verdad. Yo viví 15 años en España y le quería mostrar a la que era mi mujer catalana en esa época la música de Charly García y le parecía un espanto. Y posiblemente sea un espanto. Pero claro, si está tan conectada con momentos importantes de tu juventud, es imposible. Es imposible. Es el objetivo. Entonces yo no sé si es tan buena, tampoco sé si es tan bueno.
Corpaza, pero qué es bueno, la verdad es que es como el arte, el arte es de quien la.
Ve. Claro, exacto. Bueno, igual siempre hay unas complejidades diferentes. Las cosas que son buenas son más complejas, menos básicas que las cosas que no son buenas. Hay una pequeña estética natural. Si vos, qué sé yo, tenés una canción que tiene dos compases, bueno, no va a ser gran cosa. En cambio otra que es más compleja, que tiene acordes y arpegios, tiene.
Concepción. ¿Entiendo lo que dices en términos de complejidad y tal vez su relación a la calidad, pero tú estás 100% convencido de eso, de que lo más complejo es mejor? Nunca. Porque a mí se me hace que tú hay veces que cuentas historias tan sencillas. Digo, y otro tema que quiero tocar contigo es cómo cuentas historias debajo de las historias. Porque creo que tú hablas de muchas cosas que no son fútbol a través del fútbol, por ejemplo. Pero yo siento que a veces, y más en tiempos como los de ahora, la simplicidad puede ser.
Deliciosa. Bueno, pero la simplicidad tiene una búsqueda que sí es compleja. Quiero decir, para aprender a escribir de una manera simple hay que eliminar tantas palabras y esa eliminación es tan ardua y te lleva tantos años aprender a escribir como quien habla no es sencillo, sino todo el mundo escribiría fácil. Escribir fácil es complicadísimo. Claro, no es tan simple. Yo busco todo el tiempo que me puedan comprender las personas que no leen tanto. Cuando vos te encontrás con un auditorio muy culto, posiblemente sea más fácil conectarlo con una idea de Dostoievski, entonces no hace falta explicar nada, dices bueno, sentí culpa, como Raskolnikov, dices eso y ya está, sabes que todo el mundo leyó Crimen, castigo y sabes, Entonces hay como una complicidad mayor, pero ahora vamos a explicarle qué es la culpa a personas que no leyeron Crimen y castigo. Ahí está el gran desafío. Eso es lo que me parece a mí, que es complejo ser simple y poder explicarle la culpa al que no leyó nunca un libro, es. Hay que ser muy sencillo para decirlo, pero eso te lleva mucho tiempo, por eso me parece que sí es complejo. La música más hermosa no es hermosa porque está llena de arpegios, es hermosa porque parece que la pudiera haber compuesto cualquiera y no es.
Verdad. Creo que me acabas de aclarar muchas cosas en esas líneas, o sea, yo creo que para lo que te considero un maestro, y no soy ningún crítico literario, ni he leído tanto, es para contar historias. Ahora cuéntame de tu relación con Mario Pergolini y qué aprendiste de.
Él. Mario Pergolini en Argentina es posiblemente una de las personas que más sabe de radio, de hecho dirige una de las radios más modernas de la Argentina, una radio extremadamente tecnológica, que supo adaptarse a tiempo a los cambios de paradigma, etc. Y una vez, hace mucho tiempo, mucho, quiero decir, hace ocho años más o menos, su hijo adolescente estaba leyendo un libro mío, y se divertía mucho con ese libro, y el padre lo le dijo ¿Qué libro es? Y se puso a leer unos párrafos, y se dio cuenta él de que lo que yo escribía era muy radial, y me llamó por teléfono, no nos conocíamos, obviamente, yo vivía en Barcelona, y me deberías leer tus cuentos en mi programa de radio. Y yo le no, en absoluto, qué aburrido leer en voz alta, o sea, qué aburrido, no para mí, sino para el otro. Mi sensación respecto a la lectura en voz alta era la tradicional, era esa gente que engola la voz y lee. Había una vez en un país nórdico, una historia y esa cosa así como lenta, ausente de ritmo, en donde ya sabes que lo que está ocurriendo es una literatura melosa, arrítmica. Y yo entendía eso y me convenció de que lo hiciera. Y lo empecé a hacer. Y empecé a divertirme mucho aprendiendo a poner la voz de otra manera, a poner la voz de un modo de que el otro no sintiera que yo estaba leyendo, sino que sintiera que yo estaba contándole algo en su casa, después de un almuerzo, en una sobremesa. Entonces empecé a cambiar ciertas palabras, a cambiar ciertas entonaciones. En vez de empezar diciendo había una vez en un lejano país, hay que empezar diciendo ¿Sabes qué me pasó ayer? Entonces en esa inflexión hay una atención natural, atender al otro, prestarle atención que te juega a favor y no que te juegue en contra. Al principio en la radio me querían poner un pianito de fondo cuando yo empezaba a contar la historia, y yo les decía por favor, no, no me pongan pianito, no quiero que el otro entienda que estoy haciendo literatura, quiero que el otro no lo sepa, quiero que el otro sepa o entienda que yo le estoy contando algo personalmente. Y empecé a aprender eso. Pergolini fue muy importante en eso. Me dio como la oportunidad de darme cuenta que la lectura en voz alta es otra forma de escribir. Se reescribe, las frases son distintas, se contemplan otras cosas en la oralidad. No es lo mismo escribir para una persona que va a leer en voz baja que escribir para alguien que va a oír. Es distinto, se plantea desde otro lugar. La estructura del relato es distinta, dónde se pone la emoción o el misterio en la voz, ya no tanto en el.
Adjetivo. Es muy divertido ese aprendizaje y ese cambio. ¿Por ejemplo, ahora tus nuevas obras las haces pensando en hablarlas? Porque bueno, sé que ahora cuentas mucho, cuentos en frente de grandes auditorios, grabas audiolibros, haces cosas en Internet. ¿Hoy dónde.
Estás? Yo tuve un infarto a finales del año 2015 y dejé de escribir y empecé a interpretar lo que ya había escrito, que es otra manera de escribir. Pero no me dedico tanto desde hace cuatro años a escribir. Escribir me parece demasiado rimbombante. Hoy ya ni siquiera me llamo escritor. Creo que anoto cosas para no olvidármelas, pero no hago de la escritura un pequeño arte sibarita. No trato de buscar el adjetivo perfecto, ni que las palabras digan en sí mismo algo. Trato de explicar rápidamente lo que quiero decir para ver si te puedo emocionar, o si te puedo hacer reír, o si puedo conseguir que la emoción que a mí me interesa transmitirte sea transmitida del modo correcto. No me importa tanto el adjetivo.
Perfecto, Me parece increíble eso que dices, porque independientemente de si lo hagas de manera escrita o verbal, yo algo que sí pude ver, porque te escuché hablar muchas veces y me parece fantástico cómo tienes millones de historias, o sea, pareciera que tienes la vida más interesante del planeta y te acuerdas de absolutamente todo lo que pasó y tejes una historia que engancha. A mí me engancharon todas las que he escuchado de ti. Y quería preguntarte cómo. ¿Cómo logras eso? ¿Cómo logras transmitir o convertir un evento, tal vez mundano, en una historia que puede enganchar a alguien por 18.
Minutos? Todos los eventos son mundanos. No es que no tengo una vida distinta a ninguna. Hay una. Hay una deformación profesional en la observación. En las personas que somos observadora, estamos siempre con la mirada muy atenta a las cosas que ocurren. Pero eso le pasa a todo el mundo. Si tú haces el mismo trayecto en autobús de tu casa al trabajo todos los días, y en ese trayecto en autobús vas con la mirada baja los 30 minutos todo el tiempo, nunca vas a conocer a la rubia de la que te vas a enamorar. En ese autobús está todos los días la rubia ahí. Pero si no levantas la vista, no la vas a conocer. Si vives todo el tiempo levantando la vista y buscando las historias, las vas a encontrar. Si tu trabajo es buscar historia, vas a encontrar historias. Es lo que le decía no sé quién al ciudadano Kane en la película. En esta película de coso, ¿Cómo se llama el hombre.
Este? Orson.
Wellson. Wells. En la película Citizen Kane, hay un personaje que le dice a otro es muy fácil ser millonario. Si lo único que piensas desde los 5 años en hacer dinero, vas a hacer dinero. Si no piensas en otra cosa, vas a hacer dinero. Bueno, es eso. Si te gusta mucho la existencia de las historias, vas a contar historias y las vas a encontrar en cualquier lado, en un plato de sopa vas a encontrar una.
Historia. ¿Tú te consideras entonces un detector de historias.
Profesional? Sí, o en todo caso soy muy obsesivo de la mentira. Me gusta mucho la construcción de la mentira, cómo funciona, cómo hacerle creer a otro algo. Hay gente que cuando está muy obsesionada con la mentira, se convierte en político o en abogado, y otros se convierten en escritores. Yo tomé el camino más noble.
Supongo. Cuéntame, ¿Cuál es la mentira más grande que has.
Contado? Yo creo que mi literatura, mis libros, lo que hago es todo mentira. Quiero decir, todas las cosas que cuento me pasaron, pero sin duda no me pasaron en ese lapso de tiempo. Evito. Si algo ocurre en un año, me parece más divertido que ocurra en una semana, por ejemplo. Entonces recorto largos periodos de aburrimiento, los quito. Entonces parece que fuera más intenso todo. A todos nos pasan cosas grandiosas, pero posiblemente no en el mismo día. Pero si editamos y cortamos los pedazos que no son tan interesantes, queda un cuento muy bonito. Entonces, no es que sea mentira, no es que me interese engañar. Lo que quiero es lo que hace el mago, que te muestra algo con una mano, mientras tanto, lo que está ocurriendo con la otra es. Lo importante es ese trabajo. Ese trabajo es poético, es una gran mentira, pero es un trabajo que en un punto es noble, porque lo único que pretende es.
Entretener. Claro. Ahora, regresando a esto que hablábamos del fútbol, eres un gran aficionado al fútbol y muchos de tus trabajos tienen que ver con fútbol. De hecho, una de tus piezas más virales fue esta de Messi es un perro. Cuéntame un poco de tu relación con el fútbol y por qué lo has usado como, al menos en mi interpretación, como una manera de hablar de miles de otras cosas. Y lo cuentas un poco en las conversaciones que tenías con tu papá. Platícame un poco de.
Eso. Bueno, primero que es muy fácil. Hay que utilizar siempre para contar historias, algo que conozca todo el mundo. Si yo hubiera nacido en Canadá, hubiera escrito muchísimos cuentos sobre hockey y sobre hielo, no sobre fútbol, porque todo el mundo, todo mi contexto, entendería las reglas del hockey sobre hielo. Vivo en un país en donde levantas una piedra y hay gente que habla de fútbol, entonces tiene sentido. Si quiero comunicarme con personas que no leen demasiado un cuento cuyo contexto sea futbolístico, es más sencillo. El fútbol no me importa tanto. Realmente no soy un gran aficionado al fútbol. Entiendo su emoción externa. Esa es una gran mentira. Si querés, por ejemplo, hacerle creer a todo el mundo que soy un fanático del fútbol. No soy fanático. Soy fanático de lo que significa socialmente ese deporte y soy fanático de subirme a esos puentes para contarte otra cosa. Necesito el fútbol para poder contar la relación con mi padre, para poder contar la alienación humana por las pasiones desmedidas. Me sirve muchísimo explicarlo desde ese lugar. Pero el fútbol como prácticamente personas corriendo atrás de un balón, no me interesa.
Tanto. Me encanta lo que lo que estás diciendo porque creo que para alguien que tal vez le ha costado trabajo hilar historias y conectar con gente, ya sea gente que hace marketing, gente que quiere vender proyectos, etcétera, etcétera, como que todos estos trucos que tú me estás diciendo de un storyteller experto, conectar con alguien en un nivel de comunicación sencilla, editar las historias para que puedan tener la esencia, pero resaltando un poco las emociones que tú dices, me parece increíble. ¿Qué otra práctica así de crack storyteller podrías ahorita.
Destilar? Sí, no sé si digo que no entiendo mucho de dar consejos ni nada. Es todo como muy automático o muy natural. Si estás en una mesa con tres o cuatro amigos y estás contando algo que te pasó, y por ejemplo, eso que te pasó te ocurrió con otra persona que no participa demasiado de la trama, mejor elimínala. No hace falta decirlo. Lo que no hay que hacer es distraer al otro con elementos que no hacen a la trama. Por ejemplo, si a mí me pasó una cosa con mi hermana, que mi hermana iba conmigo en el tren y entonces ocurre cierta peripecia en donde mi hermana no participa en absoluto, yo no voy a contar que iba con mi hermana. ¿Qué me importa? Yo lo que quiero es que lo que quiero decir ocurre en la cabeza del otro. Cualquier distracción va a ser un obstáculo, un impedimento para que ocurra de la forma que yo quiero que ocurra esa idea en la cabeza del otro. Me parece que los que contamos cosas somos transportistas de ideas. Transportamos una idea. Hay que transportarla con mucho cuidado para que llegue exactamente del mismo modo a tu cabeza. Si yo ahí le meto 12 personajes, me olvido de una parte, te la cuento después, bueno, no va a llegar intacta la idea. No sos un buen transportista. Hay que transportar bien esa idea con mucho cuidado, tratando de ser fiel, no a la verdad. La verdad es lo menos importante del mundo. Hay que ser fiel a cómo llega esa idea a la cabeza del otro.
¿No? Me acabas de decir la frase, yo creo que más impresionante, porque yo si hay un valor que creo que creo que tengo muy arraigado es esta fidelidad a la verdad, o sea, me siento muy orgulloso de decir que soy un muy mal mentiroso, pero tú me estás diciendo exactamente no lo contrario, sino que puedo seguir siendo verídico y tener un bien, un objetivo mayor que es entregar esta idea, que es vender este proyecto sin mentir, sin mentir deshonestamente.
Vamos. En realidad lo importante es cuál quieres que sea tu objetivo, eso es lo importante. Es como cuando en una pareja se habla de fidelidad, ser infiel no es estar con un tercero, en tanto en las reglas del juego se permite estar con un tercero. Bueno, ahora, si tú lo que transportas es verdad, eres un periodista, por ejemplo, entonces yo no te voy a dar este consejo porque eres un transportista de la verdad, no eres un transportista de la historia. Entonces, si tu trabajo es ser periodista o si yo tengo que ir a dar una clase de periodismo, jamás diré esto, no voy a decir transporta el sentimiento, aunque no sea la pura verdad, está bien, porque para un periodista eso es horrible y es espantoso y es faltar posiblemente a uno de los grandes mandamientos del oficio. En cambio, en el oficio de entretener, de emocionar, de hacer reflexionar, de hacer pensar o de meterle una idea en la cabeza a otra persona, ¿Qué importa la verdad en ese punto? ¿Qué importa la verdad? Lo que importa es cumplir el objetivo que te pusiste, sea cual fuere. Si mi objetivo es que te desparrames de la risa, hacerte reír en cinco minutos y que no llores de la risa, bueno, la verdad es lo menos importante, lo que hay que hacer es hacerte.
Reír. Ahora, Hernán, digo, tú, tus historias toman de tu vida real y algo que no pude dejar de notar es que siempre hablas de ti y siempre mencionas tu peso en tus historias, es algo como que tú te describes como hey tú, el gordito está.
Salvado. ¿Por.
Qué? Porque es tan importante para ti presentarte.
Así. Bueno, quizá era así de importante cuando escribía sin que el otro me pudiera ver, cuando escribía para libros o para un blog, no lo hago tanto cuando estoy arriba de un escenario, porque sería redundar, ya todo el mundo me está viendo, no lo voy a repetir. Pero inicialmente cuando escribía textos que el otro iba a leer en voz baja en un libro, yo me tenía que presentar de alguna manera. Tengo que soy este, tengo esta edad, tengo este peso, porque este peso, este sobrepeso, incide mucho en lo que va a ocurrir. No sería lo mismo si yo fuera delgadísimo, no ocurriría. No, no. Yo mismo no hablaría así con un tercero. Entonces tiene una importancia, tiene una importancia social. Es como si fuera enano. Imagínate, soy enano si no digo permanentemente en el discurso de lo que estoy escribiendo. Ojo que esto le está pasando a un enano y es muy difícil que se entienda el contexto. Es por eso. Ahora luego, haciéndolo en televisión o en un teatro, no lo hago tanto. Elimino esos párrafos porque ya todo el mundo me está.
Viendo. Ya. Ahora eres alguien que también ha ido en contra de la convención y bueno, te rebelaste y renunciaste públicamente a las editoriales en 2010 y has utilizado tecnología y hecho medios alternativos. ¿Cuéntame un poco cuál era el diálogo en tu cabeza, por qué decidiste hacer esto? Y entiendo que sí entendías el riesgo que estabas corriendo y que hasta te.
Emocionaba. Sí.
Claro. Cuéntame un poco qué pasaba en tu mente en ese.
Momento. Yo empecé a tener cierta repercusión escribiendo en Internet un par de novelas con los borradores a la vista del espectador. En un momento muchísimos lectores o internautas o usuarios, como le quiera llamar, empezaron a leer lo mío y las grandes editoriales se empezaron a interesar. Claro, una persona que escribía y ya venía con un público, obviamente iban a poder vender muchos libros. Entonces me contactaron y al principio cuando me contactaron, para mí era como tocar el cielo con las manos. Era lo que todo escritor quiere, que vengan las grandes editoriales a querer publicarte. Y yo tenía unas expectativas con eso, unas expectativas muy puntuales. Yo soy muy obsesivo del tipo de letra, del gramaje, del papel, del interlineado, del diseño, del marketing, de la distribución, de la logística. No es que me guste escribir y nada más, me gusta todo el proceso. Y cuando viene que yo plaza Ijanés o Mondador y a querer hacer un libro, y yo me iba a la editorial y me sentaba en la mesa y quería dar ideas, sugerir, me sacaban cagando. Vos sos un escritor, tómatela, no sos importante. Y eso a mí primero me pareció espantoso. Y después conversando con las diseñadoras y con los linotipistas, no tenían muchas ganas de trabajar de Eso. Hacían como 150 libros al mes. Era un trabajo de oficinista el que tenían. No le daban valor al interletrado, al gramaje del papel, a la forma de vender el libro. Me decepcionó mucho la industria por ser industrial, justamente por eso, por ser industrial, por no ser artesanal, por no ponerle amor a cada libro, eso me decepcionó. Y un año después me decepcionó muchísimo que sean unos ladrones, eso me decepcionó mucho más todavía no imprimen lo que dicen que imprimen, pero sistemáticamente ocurre de esta manera. Y entonces me fui, saqué dos libros con ellos, tenía contrato para muchos más porque funcionaba bien y renuncié y me empecé a autoeditar para poder hacer el interlineado con amor y. Y el gramaje del papel y todo lo que hago con mis libros.
Ahora. ¿Dices que en el riesgo hay mucha adrenalina, y cuando sale bien te das cuenta por qué? ¿Como evaluabas ese riesgo? ¿Cuál era tu peor escenario? ¿Cómo tomas decisiones cuando hay tanto en la.
Línea? Sí hay un riesgo muy grande, que es que no te vaya bien escribiendo. Yo nunca tuve dudas respecto a que mi literatura funciona, nunca tuve dudas con eso. Yo sabía que si me encontraba con gente que le pusiera mucho amor a las cosas que a mí me resultan muy divertidas de la edición y de la imprenta, no podía funcionar tan mal. Posiblemente ganar un poco menos de plata si no me iba bien, pero tampoco. Tampoco iba a pasar nada. Siempre pude vivir de lo que me gustó, de esos 13 años que cobro por escribir. No tengo el miedo a la página en blanco, nunca tuve ese miedo, nunca me costó demasiado, no fue un sueño largamente soñado y que no llegaba. Yo desde que me acuerdo cobre dinero por escribir, entonces no lo tengo como una cosa lejana. Sé que voy a trabajar siempre de esto. No tenía la menor idea de que me iba a ir también, obviamente, pero siempre supe que iba a trabajar de.
Esto. ¿Cuál fue tu primer trabajo.
Pagado? Escribiendo en el diario El Oeste de Mercedes. Cronista de básquet infantil. Entré cuando terminé la escuela primaria, entré con 12 años, pero ya casi, casi en ese momento cumplía 13 y empecé la escuela secundaria teniendo un sueldo y nunca dejé de tenerlo. Siempre, siempre.
Trabajé. Algo bien interesante que también he visto es que así como vas en contra de la corriente, también eres alguien que ha visto el valor en generar comunidad desde temprano. No sólo empezaste a escribir en tu blog y de ahí, bueno, surgió todo esto y regresaste al blog ahora sí. Y cuentas cómo justo cuando te fuiste a la industria, algo de lo que más te dolió era no tener esta conexión con tú ¿Cómo descubriste esto? Y creo que es lo que te ha permitido ser un artista autopublicado, tener ese canal directo con tu audiencia, saber qué quieren, saber qué les gusta. Inclusive los has invitado a invertir contigo. ¿Cómo vives tú ese sentimiento de.
Comunidad? Me parece que es la cosa más natural del mundo, si no, no ocurriría. Yo de verdad converso masivamente con miles de personas, pero por mail. Normalmente tomo 1500 mails de una ciudad. De una ciudad. Y les pregunto ¿Dónde hay un teatro para ir? Y me contestan lo vamos armando. Y a los 12 días voy y están esos mil ahí en ese teatro. Pero es lo hago desde siempre. Es normal, es natural. A mí me da mucha risa cuando noto que alguien intenta hacer eso de manera forzada. Me doy cuenta muy rápido cuando quieren conversar pero no saben hacerlo. Yo lo hago normal desde casa. Le voy a preguntar a los de Perú ¿Cuando? ¿El día de la madre? Y voy a hacer algo ese día y les pregunto. Nos conocemos de hace 15 años, son como amigos, son muchos, pero son amigos. Me han dado una mano en muchas circunstancias. Un día estaba en una ciudad perdida de Colombia y claro, como había viajado desde Barcelona, no había llevado marihuana. Y eran como las 9 de la noche. ¿No tiene marihuana? Y entro a Twitter y digo che, estoy en Bucaramanga, necesito marihuana. Estoy en el hotel tal. Vieron 14. 14. Vinieron con porro. Tenía más porro que nadie ese día. Yo en un pueblo de Colombia al que nunca había ido. Bueno, eso es divertido. Y cuando me fui, como obviamente no me podía llevar lo que quedaba lo escondí en una plaza con un libro mío autografiado. Y al otro día desde Barcelona empecé a dar coordenadas. La marihuana y el libro autografiado están en tal barrio, están en tal lugar y empecé a dar coordenadas y se llenaba de gente en bicicleta buscando el porro y el libro es jugar para mí es como un pequeño juego, como si el mundo fuera un patio. Es.
Divertido. Qué increíble, porque esas interacciones son lo que hace la fidelidad. Bueno, ahora hiciste algo que me pareció interesantísimo, Bueno, tú. Tú ahora das muchas presentaciones y lees en público y supongo que de ahí viene gran parte de tus ingresos o no sé qué porcentaje, pero lo haces muy frecuentemente, de hecho has dicho que no te vas de vacaciones si no tienes algo que hacer, un trabajo, una presentación y demás y. Y ahora que no hay presentaciones por el encierro, tú te inventaste este show con delivery. ¿Qué es eso? ¿Cuéntame de dónde sale esa idea.
Que me pareció increíble y inmediatamente que se generó el confinamiento y que suspendí creo que 25 presentaciones y de un día para el otro la suspendí porque no se podía ir a ningún lado, lo primero que pensé es cómo sigo contando cuentos, o sea, cómo sigo haciendo lo que vengo haciendo desde siempre? Y era obvio que la respuesta era el streaming, obviamente el tema es que el streaming no estamos acostumbrados a pagarlo, entonces bueno, es un intangible, los latinos no estamos acostumbrados a pagar intangibles. Bueno, pongámosle un tangible arriba. Y le pusimos un tangible. Me contacté con estas empresas de delivery, con Rappi, con Globo, con Pedido Ya, con todas las que hay y les dije, bueno, el que me. El que me ofrezca una mejor cena para mis lectores se queda conmigo, la publicidad se la hago yo, obviamente y terminó una de estas poniendo $9 por persona, o sea que cada vez que alguien me compraba un streaming esa empresa le da 9 dólares en un cupón para su cena de esa noche y se llena todos los sábados. Hay un montón de espectadores, usuarios, como se llame en Argentina, en Uruguay, en Chile, en Bolivia, en Paraguay, en Colombia, en Panamá y en Dominicana, mirando mis historias y recibiendo delivery en su casa y.
Estás. Es increíble eso. Y esto es como un show que repetirías en cualquiera de estas ciudades. Es la misma presentación, siempre la vas.
Cambiando. No, no, porque todas las personas, o por lo menos Hasta ahora, el 54% de las personas fue a todos. Voy por el séptimo, ya son siempre cuentos distintos. No estoy repitiendo historias. Y en las últimas ya aprendí a utilizar recursos tecnológicos, compré un Switch Art Master, dos o tres cámaras, hay iluminación en el estudio, etc. Y ya tengo invitados, músicos famosos, actores que cuentan cuentos. Mi propia hija en Barcelona contó un cuento conmigo el sábado pasado. Ya se está convirtiendo, me parece que en un programa de tele que iba a ir todos los sábados, independientemente de la.
Cuarentena. Es lo que te iba a decir, o sea, esta cuarentena te convirtió en productor de televisión en tu.
Casa. Si, además la imposibilidad de tener técnicos, de estar solo, me convirtió medio en un hombre orquesta. Estoy ponchando melos las.
Cosas. Atención porque ahora que te estoy viendo tienes un Blue Yeti ahí tienes una cámara que no es la cámara de la computadora que te está grabando.
Y vi que esta sí es la cámara. Estoy usando el estudio en este momento lo único que estoy usando es el Yeti, pero después tengo el ATEM Mini, acá me entran cuatro.
Cámaras. ¿Ese cuál es? ¿Qué modelo.
Es? El Atem Mini de Black Magic. Es hermosísimo porque con esto puedes conectar cuatro cámaras y trabajar con, bueno, con edición de vídeo en tiempo real y es muy divertido, estoy.
Aprendiendo. Qué bien, qué increíble. Oye, bueno, ahora sí vamos a entrarle a la gran historia que es por la que llegué a ti, que es, y la mencionaste hace un momento, finales de 2015, tú te acabas de separar después de 15 años con tu mujer, regresas, bueno, seguías viviendo en.
Barcelona. Me separé, pero no me animaba a dar el gran salto que era volver a la Argentina. No me animaba porque tengo en Barcelona, además en ese momento una hija de 11 años tenía y no me permitía yo mismo volver a la Argentina y dejar de ser padre a tiempo completo. Entonces estaba separado ya de Cristina, en muy buenos términos y eso, pero seguía viviendo en Barcelona. Lo que hacía era viajar muchísimo a Buenos Aires, a Lima, a cualquier país de Latinoamérica para respirar aire mío, porque estaba de verdad extrañando mucho estar de este lado. Y en uno de esos viajes a Montevideo que fui a leer cuentos, yo hacía muy poquito, muy poquito, ocho días que conocía a una chica y que estaba empezando a tener una relación con una chica de Argentina. Y le invité ese fin de semana por Twitter. Si, la conocí, es una lectora mía le firmé un libro. Un día en una presentación de Buenos Aires, la conocí fugazmente y después hablamos mucho por WhatsApp y todo eso, y nos empezamos a llevar muy bien. Entonces la empecé a ver y ese fin de semana la invité a Montevideo. Y ese fin de semana me dio un infarto en una casa alquilada por Airbnb. Un infarto que casi me muero, que me salvó esta chica, esta novia flamante que yo tenía y el matrimonio dueño de la casa que nos estaba alojando. Los anfitriones de Airbnb me subieron a un coche y me llevaron a un hospital. Hicieron un montón de milagros, sacrificios, esta gente donó sangre para mi operación, o sea, una cosa increíble. Y me salvaron la vida. Y después yo volví a Buenos Aires, tomé la decisión de no vivir más en España, me fui a vivir con esta chica que había conocido hacía tan poquito tiempo, y un año después ya íbamos a ser papás. Y a las primeras personas que quisimos contarles que íbamos a ser papás fue a este matrimonio de Montevideo que me había salvado la vida. Entonces nos volvimos a Montevideo justo el mismo día que se cumplía un año de mi infarto, a cenar con esta gente. Le llevamos un par de vinos y cenando les contamos que íbamos a ser papás. Y se pusieron muy contentos y nos empezaron a contar sobre ello. Nosotros no sabíamos nada sobre ellos, Javier y Alejandra. Nosotros, como tenían una casa tan grande, tan mansión, pensábamos que estaban. Que estaban viviendo una vida muy holgada económicamente. Y nos contaron que no, que estaban en la peor de las desgracias. Él era un gerente de una multinacional española al que habían echado cuando descubrieron que tenía un problema renal crónico. Tenían que hacerle diálisis cuatro veces a la semana y perdió su trabajo, perdió su cobertura social, su cobertura médica, y la estaban pasando pero pésimamente mal. Un tiempo antes de mi infarto, de hecho, para no tener que vender su casa, pusieron en alquiler la casa de huésped en Airbnb. Esa fue la razón por la que estaban alquilando la casa de huéspedes. Y tampoco les fue bien con eso. Llegaron unos brasileños que le robaron las toallas y después aparecieron unos holandeses con un hijito hiper kinético que les rayó todas las paredes. Les iba mal incluso con eso. Y el tercero de los huéspedes fue un escritor argentino con una novia flamante que se infartó en el living de la casa y casi se muere, o sea que estaban pasándola espantosamente mal. Y ellos nos contaban un año después todo esto y a Julieta, a mi mujer y a mí, primero que nada nos dio mucha vergüenza no haber preguntado por ellos, haber creído, como suele pasar siempre, que los protagonistas de las historias somos nosotros, que los demás son como personajes secundarios. Y cuando nos empiezan a contar todo esto yo me doy cuenta de que los personajes más valiosos, la historia verdadera es la de ellos, que nosotros somos personajes secundarios de esa historia. Y de hecho le pregunté a Javier si había tenido que vender esa casa, si la tenía en venta, si cómo estaban económicamente, si necesitaban algo. Y ahí ocurrió una cosa que yo sigo hasta el día de hoy creyendo que es milagrosa. Me dice Javier, no Hernán, pero vos ya me ayudaste, vos te acordás, me dice que cuando estabas internado en el Hospital de Clínicas con tu infarto te sonó el teléfono y le digo sí, era un mensaje de estos automáticos de Airbnb cuando te vas de una. De una casa que te piden una evaluación pública de tus anfitriones. Justo me pedían una evaluación pública de Javier, Alejandra, que me habían salvado la vida. Yo en el mismo hospital escribí una evaluación pública medio divertida, un poco muy. Creo que en homenaje a ellos, pero con un poco de humor. Excelente casa para tener un infarto agudo de miocardio, está muy bien conectada con todos los hospitales, los anfitriones te dejan la llave exactamente donde dicen que la van a dejar y después se convierten en ángeles de la guarda y te salvan la vida sin conocerte y donan sangre para tu operación y te llevan en auto al hospital y no te quieren cobrar los días que te quedas de más en su casa. Muy recomendable puse en esta evaluación pública que se viralizó muchísimo en Internet y de hecho llegó a oídos del dueño de Airbnb, de Joe Gebia, que es un multimillonario norteamericano que no podía creer que unos anfitriones le hubieran salvado la vida un huésped de su empresa. Y entonces se tomó un avión y se fue a Montevideo a conocer a Javier y Alejandra a ver si era verdad la historia que yo había contado en la evaluación pública, y se quedó una semana en la casa de huéspedes de Javier y de Alejandra, y Javier, con su problema renal y con sus problemas económicos, lo agasajó y le puso toallas limpias todas las mañanas. Y un día se pusieron a charlar Javier y Joe Gebier, y Joe Gebia le preguntó qué era de su vida, y Javier le dijo que era un gerente de una multinacional pero que estaba completamente desocupado y sin dinero porque se estaba dializando, y que se pasaba el día intentando hacer una aplicación en el teléfono para conectar a pacientes de diálisis de todo el mundo, a ver si por lo menos podía viajar a otro país como hacía antes. Se estaba aburriendo en Montevideo todo el tiempo y no podía viajar porque es muy difícil para la gente enferma de estas enfermedades viajar. Y a yo vi a esta aplicación que estaba armando Javier, le pareció una idea excelente, le si algún huésped de Airbnb tiene una enfermedad X, está buenísimo poder conectarlo con alguien en otro país que tenga esa misma enfermedad, porque va a tener su casa condicionada para esa enfermedad. Qué buena idea. ¿Por qué no nos asociamos? Le dijo Schweghebia a Javier, ¿Por qué no me vendés esta aplicación o la hacemos juntos, e inmediatamente le mandó un contrato desde San Francisco con sus socios, y Javier firmó ese contrato, y un año después esa empresa de Javier se convirtió en la startup más rentable del Uruguay, y hoy día Tiene más de 166 mil clientes con diálisis que viajan de un lado a otro en el mundo, de casa a casa mediante Airbnb? Incluso Javier mismo viaja todo el tiempo y la pasa bárbaro. En uno de esos viajes le sonó el teléfono y le dijeron que había un riñón compatible y lo trasplantaron y ahora está sano. Y todo. Todo eso pasó por haber hecho algo que no todo el mundo hace, que es ayudar a alguien que se está muriendo. Fue increíble esto, sobre todo porque cuando Julieta les golpeó la puerta, cuando yo ya no podía respirar y me estaba muriendo, y Julieta les golpea la puerta y les ayuda, ayuda, ayuda, mi pareja está infartando. En ese momento Javier y Alejandra estaban pasando el peor momento de sus vidas, no les estaba saliendo ni una bien. Y además de eso, un huésped de Airbnb se les estaba infartando y en vez de cerrarle la puerta a mi novia, me ayudaron, me subieron un auto, donaron sangre para mi operación, me salvaron la vida. Es facilísimo, facilísimo darle una mano a otro cuando vos tenés las dos manos. Es facilísimo salvar a otro cuando vos ya estás a salvo. Pero ellos esa tarde que yo me estaba muriendo no estaban a salvo, estaban en el peor momento de sus vidas. Y entonces mi agradecimiento es doble, es triple. Y me encanta además la moraleja final, me encanta que eso también los haya ayudado a mejorar su vida. Eso fue.
Alucinante. Es impresionante, impresionante. Es la versión del mundo real de estas historias de el viejo que tiene un hijo y que montaba a caballo y después dicen qué bien que monta tu hijo a caballo, qué buena suerte y ya veremos. Y después se cae del caballo y se rompe la pierna, y entonces qué mal que tu hijo se rompió la pierna, qué mala suerte, ya veremos, llega el ejército y recluta a todo el pueblo, pero el hijo como tiene la pierna rota no puede ir, entonces se.
Salva. Ya.
Veremos. Entonces es increíble. Y para Tier Hernán, esta moraleja de qué fácil es ayudar a alguien cuando tienes las dos manos, ¿Tú has cambiado algo independientemente de muchos hábitos, que entiendo que también por por las limitantes médicas que te han puesto, es una de las cosas que te llevó a dejar de escribir, ¿Has cambiado algo en cómo te relacionas tú con la gente, en cómo piensas tú de la vida habiendo estado tan cerca de la.
Muerte? No necesariamente me pegó para ese lado, no lo vi desde un lugar de reinserción o de repensamiento, pero sin duda tengo otra relación con mi contexto, con mis alrededores. Soy consciente, por ejemplo, de estar en un segundo tiempo, para hacer una metáfora futbolística, de estar disputando unos segundos, 45 minutos que no pensaba disputar, eso sí lo tengo muy claro. Yo era muy consciente antes del infarto de que iba a vivir 45 años como muchísimo, lo tenía claro y además no hacía nada para impedirlo. El infarto estaba en mis planes. La forma en que fumaba, la forma en que comía, la manera en que me movía por el mundo indicaba muy claramente de que mi tiempo de vida era ese. Lo único que me hacía mal era cada vez que me iba a dormir a la noche, en esa respiración de fumador, en esa respiración pensaba mucho en mi hija y en el poco tiempo que iba a estar con ella. Era mi única espina. Después me parecía bien, me parecía que había vivido lo suficiente. Estaba como rendido, estaba como resignado antes del infarto. Cuando llegó el infarto y pensé que me moría, lo tomé con cierta naturalidad. El haber sobrevivido y que el médico me haya dicho si, deja de fumar, vas a vivir mucho tiempo. Esa cosa que nunca nadie me había dicho, esa. Esa imagen de un entrenador diciendo te vas a jugar al segundo tiempo, me hace caminar de otra manera el campo de juego. Estoy mucho más feliz y mucho más sano, y entiendo la jugada mucho mejor. Y no estoy en absoluto resignado. Estoy viviendo mi mejor momento. Eso me está pasando y lo tengo clarísimo. Eso lo tengo muy.
Claro. Te oído también decir que tienes una mucho mejor relación con tu hija ahora, que incluso no viven en el mismo.
Continente. Pero. Muchísimo, muchísimo. Mi vida en Barcelona ahora lo entiendo de esa manera. Cuando yo estaba allá, no me daba cuenta, estaba deprimido, pensando solamente en mi trabajo, pero como si fuera un techito donde resguardarme de la vida que no estaba ocurriendo del modo que yo quería. Me estaba yendo muy bien laboralmente, y entonces yo me quedaba ahí escondido, pero no tenía una relación paterna muy. No tampoco mala, pero muy discursiva. Era muy de conversar muy poco, de salir, no iba con ella de la mano por la plaza, le contaba muchísimos cuentos a la noche. Y nunca me llevé mal, ni fui un mal padre, ni nada, pero salía muy poco, estaba muy encerrado. Y en cambio ahora con Nina, ahora tiene 16 años, es grande y viene a Buenos Aires cada dos meses. Yo voy a Barcelona muy seguido. Tenemos una relación muchísimo más expansiva que antes y nos llevamos realmente muy bien. Y funcionan las cosas mucho mejor que.
Antes. Claro. ¿Qué otro cambio has implementado en tu vida, más allá de, como te decía, de lo saludable a raíz del.
Infarto? Supongo que el más notorio es el que tiene que ver con la interpretación de mis cuentos. Yo hasta antes de eso, ni siquiera estaba en mis planes que este fuese hoy mi juguete más divertido. Para mí escribir era todo lo que se podía hacer con las historias, escribirlas, punto. La cantidad de matices que estoy encontrándole hoy a las historias, contarlas. Mirar a los ojos a un auditorio de 500 personas y saber controlarlo con una historia. Saber cuándo se van a reír y cuando van a sufrir y hacerlo sufrir, dejarlos en el sufrimiento un tiempo, como un cocinero, deja bullir un poco el caldo. Es maravilloso eso. Yo no sabía que eso en algún momento yo iba a poder hacerlo. No tenía la menor idea de que eso era un juguete al que yo iba a jugar. Lo mismo que ahora, jugar con este cosito que estaba mostrando. Para mí es divertidísimo empezar a entender cuándo quiero cambiar de cámara y.
Por.
Qué, qué le hace mejor a una historia que yo cambie de cámara y poder hacerlo como quien toca un teclado, forma parte de la historia. Si yo estoy contando algo acá y en un momento me estás viendo desde aquí y quiero hacer una transición al fluir de la conciencia y hago así y te lo cuento con otra voz, me acerco un poquito más al micro, funciona. Bueno, estoy aprendiendo otros adjetivos. Siempre hay un adjetivo nuevo en la mirada, en el switcher master, en el teatro, en la radio, en la tele. Todo eso es estar jugando un segundo tiempo que no estaba en mis planes y me divierte.
Muchísimo. Sí, bueno, Qué gran oportunidad. ¿Hay algún evento en tu vida, Hernán, que borrarías por completo, o sea, como que existen estos momentos trágicos y mucha gente probablemente hoy está viviendo esta crisis que tú estás viviendo, con crecimiento incluso, pero lo está viviendo de una manera o alguna perspectiva que por ellos podrían desaparecer este tiempo en la historia, en su vida, en su memoria y que nunca hubiera pasado? Pero esto también significaría que todas las cosas que se originaron de esta situación, o sea, nuevos aprendizajes, nuevas conexiones, nuevas oportunidades, nuevas conversaciones, nuevas ideas, también quedarían borradas. ¿Tú borrarías algo en tu.
Vida? Yo tengo esa conciencia permanente de que el aleteo de una mariposa en Taiwán genera un terremoto en Tegucigalpa. Me da mucho miedo. Obviamente hay cosas del pasado que o me avergüenzan o me hacen ser peor persona de la que podría ser. Y muy rápidamente en una primera instancia diría, ay, borremos eso. Pero yo creo que si borramos eso y después me doy vuelta, no está más mi hija. Exacto. Pero ni loco, ni loco borro nada. Me gusta todo lo que hay hoy. Me encanta lo que hay hoy. No quiero tocar nada. Es como una casa de barajas enorme. No quiero tocar nada porque lo que está pasando ahora es perfecto, y lo que está pasando ahora es hijo de todos mis errores también y de todas mis vergüenzas. Entonces mejor dejémoslo.
Así. Yo estoy de acuerdo contigo en esa filosofía. Ahora, en los próximos 12 meses, y no sabemos cómo se van a ver los próximos 12 meses. Pero ¿Qué es lo que más te emociona a ti de lo que estás trabajando, de tus proyectos? Es este.
Programa. No sé, estoy en una etapa en donde lo que más me gusta es cómo funciona mi familia. Me gusta, por ejemplo, que hace 42 días que estamos con mi mujer y con mi hija en el mismo lugar. No nos estamos soportando, estamos disfrutando y eso quiere decir que está funcionando muy bien, que no nos estamos equivocando eligiéndonos. Entonces hoy el mejor proyecto que tengo es ese, es disfrutar de eso. Me levanto a la mañana y. Y la miro a mi mujer y me encanta verla, y a mi hija me gusta verlas cerca mío. No me importa que no podamos salir o que está todo bien, trabajamos en casa, cocinamos. Me parece que es el mejor proyecto que tuve hasta.
Ahora. Pues eres de los suertudos y qué bueno que lo estás viviendo así. Yo también estoy disfrutando muchísimo mi familia nos tocó, Estoy en Acapulco, aquí estábamos en un fin de semana largo y llevamos ya dos meses aquí, así que no me.
Quejo. Excelente.
Excelente. Ahora, Hernán, tú hablas en una de tus historias de Américo, que entiendo está basado en tu.
Abuelo. Sí, sí.
Sí. Y dices una frase cuando él se va a cortar el pelo por primera vez y que dices que él jura de verdad y para toda la vida. Y lo que yo quería preguntarte es si tú alguna vez has jurado algo.
Así. No, esa historia no es de mi abuelo, es de mi bisabuelo. Mi bisabuelo se bajó de un barco de una provincia de Calabria a Buenos Aires siendo muy jovencito y de verdad no tenía dinero para cortarse el cabello. Y fue a una barbería en donde el barbero le te corto gratis si te haces de Racing. En el cuento yo pongo de Boca Juniors, pero la verdadera historia es de Racing. Y así fue mi bisabuelo de Racing por esa razón y así lo hizo a mi abuelo y a mi padre y yo mismo. Y ahora mi hija de dos años y medio es de Racing también, por culpa de ese barbero. Pero lo que me contaba mi abuelo sobre su papá es que él había jurado con 17 años de una manera que solamente jura la gente que se va de la guerra escapando. Jurar de esa manera es un juramento hijo del miedo, de la desesperación. Jurar para toda la vida. Me parece que personas felices y privilegiadas y que con todo el tiempo del mundo. Yo no juraría nada. Hoy cuando estás bien no juras nada. Cuando estás bien es todo posible, todo puede cambiar o no. Ahora cuando estás desesperado, juras y firmas cualquier cosa. No está bueno esos juramentos, porque son juramentos que son hijos del miedo casi.
Siempre. Y hay otra historia que me gustó mucho, que es esta historia de Candela, la arquitecta, que recibe un mensaje en Facebook de una niña de ocho años, su ella pasada. ¿Qué pregunta crees que te haría tu yo de ocho años a ti? ¿Qué le sorprendería de cómo ha pasado tu.
Vida? Yo tengo la sensación, es una sensación un poco condescendiente y ojalá que no esté equivocado, pero tengo la sensación de no estar en deuda con ese chico. Siempre hablo con mi mejor amigo, tengo un amigo desde los 5 años que es mi socio en la editorial hoy y que recordamos nuestras conversaciones de la escuela primaria. Sabemos muy bien lo que queríamos hacer cuando fuésemos grandes. Por suerte no fue un pensamiento solitario, por suerte lo pude tener con mi mejor amigo. Y por suerte mi mejor amigo está capaz para decirme ¿Te acordás cuando teníamos 10 años que decíamos que queríamos hacer esto y lo otro y lo que queríamos hacer es lo que estamos haciendo? No nos fuimos para otro lado nunca, ni un milímetro. Y yo creo que en un punto, una de las cosas que más me parecen importantes de mi propio recorrido es no haber perdido de vista nunca lo que quería ese chico. Siempre lo tuve presente, siempre. Siempre supe que era por ese lado, con todos los errores, equivocaciones, siempre supe que era por ahí. No creo que ese chico no me mira y dice uy, ¿Te acordás que vos querías una cosa y después la otra? No, es más o menos esto, es contar historias. Era lo que hacía a los 8 años con mis amigos, les contaba historias. Y ahora también estoy haciendo lo mismo, así que no cambió.
Mucho. Y Hace poco vi un post tuyo en Instagram en el que le das un consejo a un abogado que sé que no es tu profesión favorita, a un abogado que te escribe por WhatsApp. Y este consejo es búscate un trabajo que tengas ganas de.
Hacer. Claro, la sensación con ese muchacho es que no tenía muchas ganas de hacer eso. Y muchas veces se ven personas que hacen algo que no es lo que tenían ganas de hacer a los 12 años. Y a mí me parece que todo el problema del mundo está un poco sostenido en esa insatisfacción. Cuando las personas hacen cosas que no eran las que tenían ganas de hacer, no las hacen bien y empiezan los problemas. Yo muy difícilmente pueda ser muy amigo de gente que hoy está haciendo algo distinto a lo que quería hacer a los 12 años. Mis amigos, casi todos mis amigos verdaderos han ido por un camino que hoy pueden mirarse al espejo bien. Y me parece que ese mirarse al espejo y estar contentos con el resultado es lo que a mí me gusta de las otras personas. Ahí es donde me abro realmente y puedo ser amigo de.
Otro. Aunque es difícil saber a los 12 años. ¿Que quieres? Yo tengo, sé que has dado como 20 pláticas TEDx. Yo he dado una, pero no.
Tantas. Tres.
Nomás. En esa plática justo hablo de eso, de cómo yo me acuerdo el día que mi mamá me dijo que debería de ser ingeniero y porque estaba jugando a amarrar hilos por toda mi casa, nada que ver, pero me dijo que tenía que ser ingeniero o que debería ser ingeniero y terminé siendo ingeniero. Y después de la vida me di cuenta 20 años, 25 años después, que no quería ser ingeniero y que no era tan estructurado ni tan rígido como había creído que tenía que ser. Entonces, bueno, yo no fui lo que quería hacer a los 12 años, pero creo que estoy llegando a ese.
Punto. Posiblemente no era ingeniero lo que quería hacer a los 12 años. Tu mamá pensó no.
Exacto. Es a lo que voy, es.
A lo que voy yo, o sea.
Me fui por un camino que no.
Era el mío y hoy creo que estoy siendo mucho más quien. No sé, nunca lo puse en papel ni nunca dije quiero ser esto o lo otro, pero creo que hoy estoy mucho más alineado con ese niño de 12 años de lo que estuve los últimos.
30. Tiene que ver siempre con la satisfacción cuando haces algo que harías incluso si nadie te pagara. Ese es tu camino, si haces algo, independientemente de la retribución, si lo vas a seguir haciendo, bueno, encontrar la rentabilidad a eso, porque tu camino es.
Ese. Bueno, eso es lo que estamos haciendo tú y yo.
Ahora. Claro.
Exacto. Si pudieras adquirir un talento, el que fuera, sin ningún esfuerzo extra, ¿Qué talento adquirirías.
Hoy? Si podemos volar e imaginarnos todo. La invisibilidad. Me encanta ser invisible, me parece.
Alucinante. ¿Y si pudieras adquirir un talento, digamos, más.
Real? Más real. Me gustaría saber cortar vidrio de manera exacta, sin usar regla. Si me das un pedazo de vidrio gigante y tú me dices, necesito que me cortes un 60 por 40 hacer y te lo doy. Eso me.
Encantaría. ¿Por qué te gustaría saber cortar.
Vidrio? Nunca te cuento, es una historia que nunca la escribí en ningún lado, y me imagino que porque no tiene ningún valor más que anecdótico. 12 años jugando la pelota en mi casa, rompo un vidrio, me habían obviamente prohibido jugar a la pelota dentro de casa, no había nadie en casa, entonces quiero solucionar ese problema. Mido el vidrio 60 por 40 y me voy al señor que vende vidrio así, por favor, me da un vidrio de ese tamaño y me dice ¿De cuánto? 60 por 40, me dice. Y sin tomar ninguna regla, agarro un vidrio enorme y hace. Y me lo da. Y para mí eso fue milagroso. Llegó a mi casa y lo pongo y calzaba. Exacto. Cuando volví a pagarle, cuando lo volví para pagarle al hombre el dinero, le pregunté cómo había hecho y me dice, son 25 años, pibes, me dice, 25 años a que hago esto, o sea, no es un milagro, es lo que hago. Pero para mí era milagroso. Milagroso. A mí me encantaría tener esa capacidad, pero sin estar 25 años cortando vidrio de un día para el otro. Ser.
Perfecto. Saber medir esas historias que se te quedan.
¿No? Claro. Y no sabes ni por qué se te.
Quedan. Exacto. Hernán, ¿Cuál es el libro y que no sea de los tuyos, qué más has regalado y por.
Qué? Supongo que El Principito, porque los libros que he regalado se los he regalado siempre a chicos de entre 11 y 13. Y sé que es una excelente lectura inicial. Excelente lectura inicial, así que posiblemente haya sido el que más regalé. No suelo regalarle libros a personas grandes, solamente a niños. Y ese libro está muy bien para.
Regalar. Oye, Hernán, hace un momento estabas hablando de que, bueno, algo de lo que has aprendido más desde 2015 es básicamente de oratoria, por llamarle de una manera. Estás hablándole a públicos, manejando emociones, con pausas, tonalidades, timbres de.
Voz. ¿Has estudiado algo, has tomado algún.
Curso, has leído algún libro? ¿Hay algo, alguna herramienta que podrías recomendarle a alguien que nos está.
Escuchando? No, lo único que he hecho con mucha obsesión fue grabarme. En estos primeros meses, en donde Mario Pergolini me pedía historias, yo lo que hacía era grabarme en Audacity o en cualquier. En cualquier programa de edición de voces para entender lo que estaba pasando, para entender. Para entender por qué algo funciona y algo no, porque algo es aburrido y de repente no. Lo que hice fue eso, pero no, no, nunca.
Jamás. Te grababas y te grababas mientras se lo leías alguien.
Más. ¿Y tenías de esa manera el.
Feedback o tú solito.
Inferías? Solo hacía grabaciones. Me fijaba qué pasaba con los tiempos muertos, con los silencios. Un trabajo casi de sonidista, de ver cómo funcionaba eso. Después empecé a darme cuenta que cuando hacía la voz de mi madre en alguna historia, tenía que bajar un poco los graves. Con la voz de mi padre, subir un poco los graves, empezar a trabajar la velocidad y el ritmo. Empecé a entender cosas por mi propia curiosidad de metodología, de trabajo. Pero eso me ayudó mucho a escribir o a reescribir o a reinterpretar lo escrito en un párrafo. Muchas veces ocurre cuando estás escribiendo, que te gusta demasiado tu propia voz. Entonces podés contar algo en 10 segundos, pero preferís contarlo en un minuto porque te está gustando como lo estás contando. Cuando vuelves a reinterpretar lo que escribes, ahí te das cuenta que estás escribiendo de más. Eliminar es maravilloso. Por eso te contaba al principio de esta charla que escribir sencillo lleva un trabajo tremendo, sobre todo de matar el ego, de eliminar cosas porque te está gustando tu voz, como suena. Tiene que ser más importante la historia que tu propia voz. Si estás hablando incluso de ti mismo, no tienes que hablar de ti mismo por heroicidad. Incluso si sos el malo del cuento, tenés que contarlo. Entonces todo eso te hace bajar un poco el ego y eliminar objetivos. Si estás haciendo tres veces el mismo chiste, dejar la mejor vez. Y lo otro no, quitar, quitar, quitar, quitar todo el tiempo. Eso me parece que es el mayor aprendizaje de leer en voz alta, entender que lo que has escrito no está tan bueno, que empieza a ser mejor cuando empiezas a.
Desaparecer. Tengo un amigo que se llama Mauricio Cabrera y él es un gran creador de contenido y fue editor de varios sitios de deportes. Y tenía un sitio que se llamaba Juan Futbol, que hacían caricaturas de fútbol. Y fue de los sitios o de las páginas de Facebook más visitadas varios años. Y él me decía que su línea editorial tenía una regla que era anorexia de palabras, que tenías que poder decir lo más que pudieras en las menos palabras posibles. Y si se sobraba una palabra, se tenía que.
Ir. Absolutamente. Y eso cuesta un montón al principio, cuando no. Cuando no tienes muy clara tu voz, tu verdadera voz, tu estilo, tu ritmo, cuesta muchísimo porque te da la sensación de que cuanto más palabras pongas, más contextuado vas a estar, el otro te va a entender mejor. Y es todo lo contrario. Eso es limitar la palabra, es quitarle, quitarle, quitarle todo el tiempo. Por eso lo sencillito, lo simple, no es tan.
Simple. Hernán, quiero ser respetuoso de tu tiempo y sé que es tarde. Si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué.
Diría? Todo es un.
Ensayo. ¿Qué significa.
Eso? Que no hay que preocuparse tanto, que no es la función, lo que está pasando en este momento, que no es el debut. Es un ensayo.
General. Increíble, Hernán. La verdad es que es increíble platicar contigo. Me encanta la manera en que cuentas historias. Yo agradezco tu infarto, la verdad, porque gracias a eso he podido conocerte y he podido escuchar tus historias. Eres un crack y me encantará verte en México ahora que vengas cuando todo esto se levante. ¿Dónde puede seguirte la gente? Sé que eres súper activo en redes sociales. ¿Dónde estás más? ¿Twitter, Facebook.
Instagram? Estoy en Hernáncre. Com. Es donde están las cosas que me interesan que el otro vea. Mis cuentos, mis libros, mis podcasts, lo que hago. Está en Hernán Casieri. Com. De hecho, dice, ¿Quieres ver? ¿Quieres escuchar lo que hago en radio, ver lo que hago en tele, bajarte un PDF gratuito, comprar un libro, ver un streaming, está todo ahí? Luego lo que hago en redes es más que nada difundir lo que hago fuera de las redes, que es lo que más me.
Interesa. ¿Y dónde te pueden.
Contactar? Ahí mismo en arnaqueciel. Com está todo mi mail, mi teléfono, lo que quieran. No suelo esconderme. Bueno, ya lo sabes, Me has contactado por Instagram rápidamente hemos.
Conversado. Hernán, ¿Hay algo más que quieras.
Agregar? No, primero que sinceramente me sentí muy cómodo en la conversación. No es una cosa que suela decir al final de las entrevistas, pero en este caso es absolutamente real. Me sentí muy cómodo y sentí como que nos entendíamos y eso está muy bien. Y te agradezco mucho eso porque no es habitual. Así que es todo lo que quería.
Decir. Hernán, ha sido verdaderamente un placer y un honor platicar contigo. Y no eches en saco roto. Si vienes a México, déjame invitarte lo que sea que puedas tomar, si estás tomando cerveza, si no, compramos.
Mate. La verdad es que, por lo menos de mi lado, se generó como una buena conexión y estaría bueno que nos encontrásemos cuando vaya para allá. Así que espero que así.
Sea. Pues muchas gracias, Hernán. Que tengas muy buena.
Noche. Disfruté muchísimo de esta plática con Hernán y aprendí cosas invaluables. Definitivamente espero conocerlo algún día en uno de sus viajes a México. Si te gustó este episodio, compártelo con alguien usando el link Cracks LA. También sigue Cracks Podcast en Spotify o en itunes y suscríbete ahí calificándonos con cinco estrellas para que más gente nos pueda encontrar. Mencióname en Instagram o Twitter como. Y menciona a Hernán como Siari Casiari. Se escribe C A S C I A R I. Puedes encontrar links a todo lo que hablamos Hernán y yo en Cracks. LA. Y eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una semana de Cracks. Hoy quiero invitar a War Room Week. Estoy organizando una semana de conferencias 100% gratuitas online en las que, junto con invitados de primer nivel, voy a abordar estrategias para ganarle a la crisis en tu negocio. Todos los días me acompañarán invitados del podcast como Pablo Hernández y Eberto Taracena, así como empresarios y emprendedores que me van a compartir las acciones y estrategias que están implementando en sus negocios. Hoy en tiempo real para no solo sobrevivir, sino crecer en tiempos de coronavirus. Warum Week empieza el 11 de mayo y es totalmente gratis Y para garantizar tu acceso simplemente tienes que registrarte en Cracks la crisis. Estoy muy emocionado por este evento y espero que no te lo.










