In this interview, the speaker recounts his brief experience at the Universidad del Caribe in Cancun, where he pursued a publicly funded gastronomy degree—the first of its kind for the hospitality industry. After moving from Veracruz to Cancun, he simultaneously took on a variety of jobs: a kitchen position, hotel photography for souvenir merchandise, and street‑level sales of bracelets and other items. By age 16‑17 he was earning around 5,000 pesos a weekend, which gave him financial independence. He describes the first semester of university as stagnant, feeling that he was “going backwards” and not learning practical skills. The combination of lucrative work, a perception that the curriculum was not advancing his abilities, and the desire to keep earning led him to leave the program after roughly one and a half semesters, before the academic cycle ended. The narrative highlights his decision‑making process, the role of accessible public education, and the contrast between formal study and hands‑on entrepreneurial work.
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Estuve creo que semestre y medio y me salí después. El primer semestre era todo como que veía yo a la gente a mi alrededor y era como, sí, apenas van a ver cómo se pela no sé qué chingados, y apenas van a ver cómo se agarra el cuchillo. Y pues no me gustó, no me gustó, que se sentía que iba para atrás, sentía que estaba retrocediendo.
¿Y en qué momento decides darle una oportunidad a la formación profesional? Porque te metiste a la escuela a estudiar.
Un semestre. Yo ese trabajo que te digo, el primero, estuve de los 14 a los 16, casi 17, porque fue cuando me fui a Cancún a una universidad que se llama la Universidad del Caribe. Fui, hice mi examen y dije, pues sí, me quiero dedicar a esto.
Que era una universidad, bueno, curso culinario.
Sí, era una universidad que formaba gente para la industria de la hospitalidad y estaba financiada por muchos hoteleros y el gobierno. Entonces era como la primera universidad en ese entonces que tenía la licenciatura en gastronomía y no era privada. Entonces era algo accesible para mí, ¿no? Y decidí ir a hacer el examen. Y cuando llego a Cancún me doy cuenta que dije, pues, ¿qué estoy haciendo en Veracruz? Aquí hablo inglés, ya estaría yo trabajando en cualquier cosa. Y entonces dije, bueno, si quedo en la universidad me voy a Cancún, y si no quedo en la universidad también me voy a Cancún. Y ya pasaron, no sé, fui a hacer el examen en mayo y en junio fueron los resultados, y en junio yo ya vivía ahí. La prepa, la verdad es que terminé la prepa porque me senté a hablar con todos mis maestros y les dije, no me voy a dedicar a esto, déjenme ir. ¿Qué necesitan que haga? Hice todo lo que me pidieron y me fui antes de que terminara el ciclo escolar. Entraba yo a la universidad en septiembre y yo vivía ahí desde junio. Entonces, de junio a septiembre hice absolutamente todo lo que te puedas imaginar de trabajos. Lo que hice fue conseguirme un trabajo en cocina y ese era el fijo, y los otros trabajos eran— hice muchas cosas. Era fotógrafo de en estos hoteles, de que llega la guacamaya y le vas a tomar fotos a la gente con la guacamaya, y luego le vendes el mousepad, la taza. Y luego vendía pulseras para los antros, y luego no sé, lo que quisiera la gente en la calle, no tenía este rollo de calle.
¿En qué año fue esto?
2005, 2008, por ahí, yo creo que por ahí. Pues sí, lo que la gente quisiera en la calle yo sabía dónde estaba. Entonces era como, ah, ¿quieres esto? Ve para allá. Y luego pasaba yo por mi comisión. Entonces de repente, a los 16, 17 años, Pues sí, en un fin de semana hacía yo, no sé, $5,000. Y dije, no, pues ya no necesito estudiar. Luego me iba a trabajar al restaurante y entré a la escuela y no me gustó.
¿Qué fue lo que no te gustó? ¿Cómo? Un semestre, dices que hubo un día en que dijiste no más. ¿Qué pasó ese día?
Estuve creo que semestre y medio y me salí después. El primer semestre era todo como que veía yo a la gente a mi alrededor y era como, pues sí, apenas van a ver cómo se pela, no sé qué chingados.