A Spanish-language YouTube monologue by Arturo Chacón recounting a childhood anecdote in which his son asks "¿A qué venimos aquí?/¿A qué vinimos al mundo?" This prompts Chacón and his wife to reflect and conclude that we come to the world to love. He describes adopting this belief as an intentional practice during his performances—imagining an energetic thread connecting him to the audience—and credits it with deepening his connection to audiences, reducing nervousness, and contributing to career growth. The piece mixes personal anecdote, philosophical reflection, and applied performance practice.
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Mi interés en esta idea empezó hace como cuatro o cinco años, que mi hijo estaba chiquito y íbamos en el carro y vamos al consulado italiano a recoger mi pasaporte porque iba, iba a salir a trabajar allá y me tienen que poner visa de trabajo y aquí en Miami hay mucho tráfico llegando al consulado. Entonces veníamos parados en el tráfico y volteo a ver al niño y venía con su librito así. Y me mira muy intensamente y me dice, papá, ¿A que venimos aquí? ¿A que venimos aquí? Mi niño, vamos a recoger el pasaporte. De volada, de volada. Termino, regreso, regresamos a casa, te llevo a comprar un helado. No, papá, me dice, ¿A que vinimos al mundo? Me quede, si, yo, mi esposa venía a un lado mío y me dice, no, no te pregunto a ti, porque yo quería que me sacara del apuro, ¿No? Y nada, pues en ese momento lo voltea a ver y habían pasado como cinco o seis semanas que no lo había visto porque venía llegando de otro contrato. Y lo vi, me dio así una ternura enorme. Dije, vinimos a amar, vinimos a dar amor a este mundo, a eso venimos. Y el niño le pareció perfecto y siguió leyendo. Entonces esa misma noche, platicando con mi esposa, con una copita de vino y ya poniéndome más filosófico, le dije ¿Y a qué vinimos a este mundo? ¿A qué vinimos? Y sí es cierto que vinimos a amar, Porque la respuesta que me salió así de no sé dónde, me la saqué de la manga. Pareció que tendría un sentido, no tenía una validez. Y nos pusimos a platicar y que sí en realidad si venimos a amar, ya sea amor de hermano, amor de hijo, amor de padre, de amigo, de lo que sea, de prójimo, el mundo sería mucho mejor. Y después de eso me gusta mucho leer de todo, desde ciencia ficción, fantasía, hasta física cuántica. Y existen esas teorías de que todos estamos interconectados. Entonces decidí hacer un experimento en todas mis funciones, en todas mis presentaciones, sentir que estoy conectado con el público, así por un hilo lleno de energía que nos conecta. Y en ese momento decidí darles amor. Así vamos a querernos y vamos a sentir que esta función sea algo muy especial. Vamos a sentir que esta música nos regale de estas emociones, de las que te llevan al cielo. Es lo que quería. Y desde entonces será lo que tú creas, lo que tú quieras. Pero mi carrera ha tenido un desarrollo exponencial comparado con el que traía antes. También coincide que estoy en la madurez de mi voz, estoy en la madurez artística también. Y eso también, por supuesto, puede ser que haya contribuido, pero algo es cierto, no me siento más nervioso, me siento siempre conectado y pues el público se ha vuelto como familia para mí a través de esto. Siento, siento esa conexión y aunque sea mi imaginación o no, bueno, no sé, es algo que me enriquece y que me y que me motiva a cantar mejor y hacer un mejor artista.