In this segment of the Cracks Podcast, Alejandro Ramos recounts the formative months of building a spin‑instructor program centered around Jeremy, a charismatic but inexperienced trainer. He describes the logistical scramble to find suitable training spaces—starting in a borrowed GBM security room, moving to his parents’ home, and finally securing a warehouse in San Antonio. Alejandro highlights the pivotal moment when the first instructor other than Jeremy, Maite, delivered an authentic class, proving that the program could thrive beyond Jeremy’s style. He then mentions the subsequent addition of instructors Analu, Tati, and María, and shares a branding idea from collaborator Eric Lerch: painting a colored circle on the wall each time an instructor completes their first class, creating a visual rite of passage. The narrative blends operational challenges, mentorship concerns, and creative branding, illustrating the evolution from a makeshift operation to a structured program.
Chapters
Jermey da unas clases espectaculares. Además, Jermey nunca ha capacitado a gente. ¿Cómo te vas a asegurar que Jermey pueda transmitir eso que necesita transmitir para que los demás instructores pusieran así de buenos? Compramos una bocina para poderle subir y pues tenías a Jermey dando clases y capacitando. Y es una historia también muy padre todos esos 6 meses de capacitación, que bueno, empiezan desde antes, empiezan en un cuarto de seguridad ahí de GBM que conseguimos que nos prestaran. Ahí lo adaptamos. La música era con tal volumen que duramos 3 días. O sea, el despacho de abogados de arriba nos dijo: "Wey, ¿qué hacen?" Entonces bueno, pues nos salimos de ahí. Muy chistoso porque en esa clase llegó un amigo. Cuando estás ahí en tus primeras clases invitando a gente a probar pues esta idea rara que estás queriendo desarrollar. Y llegó tarde a clase de Jeremy. Y lo mismo, pues no puedes interrumpir, ya está en the zone, ya no lo puedes molestar. Y el chiste es que como que no hubo tiempo de que le diéramos zapatos para encliparse en la bici. Entonces yo creo que es la única persona que ha tomado una clase con zapatos normales en unos pedales de clip. O sea, no, no, Oso, todo de milagro. Pero bueno, estuvimos ahí 3 días. De ahí pues ya nos corrieron. Pues, ¿a dónde nos vamos? Pues jefes me prestan su sala. Pues bienvenido. Entonces nos fuimos ahí a casa de mis papás, estuvimos ahí como un mes y al mes o mes y medio nos dicen bueno, pues ya please encuéntrense otro lugar. Entonces pues ahí fue cuando él consiguió esta bodega en San Antonio. Que fue un momento, digo, muy padre porque yo tenía un poco la misma duda que tú tienes. O sea, ¿cómo vas a hacer, cómo vas a lograr que, ok, Jeremy da unas clases espectaculares, pero lleva también 7 años dando estas clases espectaculares? ¿Cómo vas a saber que Jeremy, además Jeremy nunca ha capacitado a gente? Entonces, ¿cómo vas a lograr y cómo te asegurar que Jeremy pueda transmitir eso que necesita transmitir para que los demás instructores sean así de buenos? Y entonces es justo uno de los momentos yo creo que más emocionantes de todo este proceso es cuando fuimos ahí a San Antonio a la primera clase de la primera instructora que dio una clase fuera, que no fuera Jeremy, se llama Maite, y fue una clase espectacular. Y ahí es donde nos empezamos a dar cuenta de lo importante de ese sello. O sea, yo creo que no puso ninguna sola canción de Jeremy, justo. No sé si puso Los Ángeles Azules o no sé qué música puso, pero era una clase auténtica que se sentía de Maite. No era la experiencia Jeremy, era clase de Maite. Y luego al ratito de Analu, y luego de Tati, y luego de María. Y fue un momento muy padre. Eric Lerch, esta persona que trabaja conmigo, que es también primo segundo mío, tenía unos detalles y unas ideas muy, muy, muy padres. Por ejemplo, nos decía: oye, la marca está increíble, justo el logo es este como trompo visto desde arriba, que es un círculo tras una serie de círculos de colores que forman esta rueda. Entonces me dijo: mira, ya compré estas pinturas, te propongo que cada que alguien acabe su primera clase o una clase, pinte en la pared un círculo, uno de los círculos, y que se