Alto RENDIMIENTO y Fracaso en México | GERARDO TORRADO #055.

Entrevista en español del podcast Cracks (host: Oso Trava) con el exfutbolista mexicano Gerardo Torrado. El episodio recorre su carrera (Pumas, Europa, Cruz Azul, Selección — tres Mundiales), la influencia estricta de su padre, su disciplina en entrenamiento y recuperación, su manejo del fracaso (finales perdidas) y su proceso de reinvención tras el retiro hacia roles ejecutivos en la Selección. También aborda prácticas concretas de alto rendimiento (estiramiento, pilates, recuperación, respiración), liderazgo y consejos para acompañar a deportistas en la retirada.
Chapters
Volví a disfrutar el fútbol, lo volví a disfrutar intensamente como niño chiquito. A lo mejor en Cruz Azul los últimos años dejé de disfrutarlo y estaba demasiado presionado. Y aquí dije no, son los últimos años, los quiero disfrutar como un niño chiquito. Y no, la pasé espectacular, fue lo mejor que poder pasar.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas.
Usar en tu vida diaria.
Mi invitado de hoy es Gerardo Torrado. Gerardo Torrado, para los que no lo conocen, es un exjugador de futbol profesional mexicano. Debutó con los Pumas de la UNAM a los 18 años y dos años después se mudó a España en donde jugó con varios equipos, incluyendo el Sevilla y el Racing de Santander. Tras cinco años en Europa, regresó a México para jugar con el Cruz Azul por 11 años. Gerardo jugó un mundial sub-20 en Nigeria, para después jugar tres mundiales con la selección mayor de México, Corea Japón en 2002, Alemania en 2006 y Sudáfrica en 2010 en donde fue capitán del equipo. Jugó cuatro Copas América, tres Copas Confederaciones, siendo campeón de esta en 1999 y fue campeón de la Copa Oro en 2009 y 2011. Hoy es el cuarto jugador con más partidos jugados en la Selección mayor y actualmente es el director deportivo de la Selección Nacional de Futbol de México. Hoy Gerardo me cuenta los trucos de un atleta de alto rendimiento, hablamos sobre la mejor manera de enfrentar el fracaso repetido y exploramos el proceso de reinvención personal que ha experimentado tras su retiro de las canchas. Antes de ir a la entrevista, quiero contarles de un proyecto que me tiene sumamente emocionado. He comentado mucho en el podcast que una de las prácticas que mayor impacto positivo ha tenido en mi vida es la del agradecimiento diario. Y esto lo he venido haciendo desde que entrevisté a Juan Lucas Martín y me he apoyado del hábito de escribir en un diario para registrar todo de lo que estoy agradecido. Pero bueno, como a mí me gusta hacer las cosas mejor, decidí crear un app que combina agradecimiento diario con Enfoque. El app se llama Focus Journal y la idea es que en menos de tres minutos puedas registrar en tu celular tu todo lo bueno de tu vida y fijar una intención para tu día antes de su lanzamiento oficial. Estoy abriendo una lista de espera limitada para todos los que escuchan Cracks, así que los quiero invitar a la fase privada de prueba. Por el momento es solo para iOS y si quieres recibir una invitación a probarla, nada más ve, regístrate en Cracks, la app con doble P y únete a la lista de espera. Espero que te guste el app. Y con esto dicho, te dejo con esta honesta y abierta entrevista con Gerardo Torrado.
Mi querido Borrego, qué honor, qué placer tenerte aquí. La verdad es que poca gente con experiencias tan amplias y variadas como tú y me encanta que hayas aceptado mi invitación.
Gracias Oso, gracias por la invitación. El honor es mío de poder estar aquí y bueno, con mucha ilusión de compartir experiencias y. Y todo lo que vaya saliendo.
Hace, digo, nos hemos, como te decía, nos han presentado y compartimos muchos amigos, pero creo que nunca habíamos tenido chance de platicar uno a uno tan, Tan así como va a pasar hoy. La última vez que te vi fue el año pasado de lejos, en el curso de Juan Lucas Martín. Sí, por ahí andabas y le dije a Lucila, mi esposa, mira, ahí está Gerardo y ya después te quería saludar, ya nunca te vi. Y hasta ahora. ¿Cómo llegaste a Juan Lucas?
¿Cómo llegué a Juan Lucas? Llegué a Juan Lucas a través de un. De mi cuñado, justo de René. Algún día en una comida familiar me platicó de él, de lo que hacía, de las meditaciones que hacía y a ver, en el intentar descubrir cosas nuevas de mí, me llamó mucho la atención, me llamó poderosamente la atención de poder empezar a meditar, porque la verdad es que algún día lo practiqué como respiraciones, no como meditación y me llamó mucho la atención poder ir, poder encontrar algo diferente que me ayudara en el momento en el que estaba y estar mucho más tranquilo. Es por eso que fui a ver a Juan Lucas. Bueno, ahí al Workshop.
¿Y que te llevaste de ahí?
Pues me llevé, mira, la neta es que en una de las meditaciones me quedé jetónico. Empecé meditando y de repente acabó la meditación que duró no sé si veinte, veinticinco minutos. Estaba al lado mi esposa. Le digo, no, no mames, me quedé jetón. ¿Dice, cómo? Le digo, pues sí, de repente empecé, estaba visualizando todo y de repente me quedé dormido, pero pues el que a ver me llevé, el que muchas veces estoy pensando demasiadas cosas y que le estoy dando demasiadas vueltas a lo que pienso y que no estoy disfrutando muchas de las cosas que hago.
Fíjate que haciendo mi investigación para esta entrevista, hablé con mucha gente, mucha gente que conoce, leímos muchas cosas y me parece que es una persona sumamente estratégica. Y ahora eso que dices, le pienso mucho todo, parece que todas tus decisiones han sido muy estratégicas y quiero que me expliques algunas. Pero antes de eso, otra cosa que encontré en la plática o las pláticas que sostuve antes de la entrevista es que, bueno, a ver, yo siempre te vi en la tele, tú eres una persona que todo el tiempo estuviste en la televisión, tres mundiales, once años en el Cruz Azul, nueve capitán, y siempre eras cala larga, o sea, no eras la persona más carismática y expresiva de la televisión, o al menos del fútbol. Pero lo que me platican tus amigos y la gente que te conoces, que eres todo lo contrario, eres sumamente divertido, sumamente chistoso, pero que aparte es un gran bailador.
Este, Si, a ver, creo que tengo cara de jetón, parece que como Si, mucha gente me dice, es que eres muy serio y puedo aparentar eso, ¿No? Sí, sí lo aparento. Y de repente algún socio que tengo en un negocio me dice, es que tumores. Es muy chistoso porque es así como que hay que agarrarte a la onda para reírte, porque eres serio, pero tiras un chiste, ¿No? Y bueno, y en confianza, la verdad es que en confianza, pues sí, la verdad es que me gusta echar, me gusta echar mucho relajo, me gusta pasármela bien, divertirme con la. Con la gente que estoy, pero eso creo que muchas veces no lo, No lo demuestro hacia afuera. Si soy gente de que cuando te conozco y cuando encuentro confianza y. Y tranquilidad con una persona, pues me abro tal cual soy, intento ser divertido porque me gusta pasarla bien, me gusta echar relajo. Antes yo creo que, bueno, tuve una experiencia, yo creo que aquí encaja perfecto. Cuando era muy chico en la primaria, yo era muy, muy, muy desmadroso en el salón. Me encantaba echar relajo y me expulsaron dos veces. Me expulsaron dos veces en la primaria. Yo estudié en el Alexander Bain y si me expulsan una tercera vez ya no podía pasar a la secundaria. Entonces para mí era muy importante estar en la secundaria porque mis hermanas ya estaban en la secundaria. Y me acuerdo perfecto que eso como que me hizo un clic muy cañón a los que serían cinco años. Y me dijo mi mamá, mira, tú puedes echar relajo, tú puedes empezar a echarles madre en salón, a pasártela bien, pero tú vas a decidir si quieres entrar a la secundaria o no. Entonces antes de que empiece a echar relajo y antes de que empieces a hacer que vayas a hacer una cosa, pues piensa bien si eso te puede traer alguna consecuencia, que te vuelvan a expulsar y ya no puedas entrar a la secundaria. Y a raíz de ahí como que me volví increíble y lo veo a los 5 años, tenía 11. 11 años. Y a raíz de ahí como que me cambió todo. Entonces cada vez echaba relajo, iba para adelante y no pensaba tanto las cosas. Y a partir de ahí como que dije no, tengo que pensar, tengo que pensar mejor las cosas que voy a hacer. Y es un poco que cambió mi forma de ser, siento. Y bueno, como tú dijiste, bailador, me encanta bailar y cada vez que puedo bailo.
Bueno, me dijeron que tu papá tenía que entrar a las fiestas a sacarte porque tú lo que querías era quedarte a bailar y tenías juego al día siguiente.
Sí, bueno, pues tenía que aprovechar todo el tiempo porque mi papá siempre fue súper estricto conmigo, nunca me negó ni me dijo que no hiciera nada. Siempre como que me lo me lo hizo entender y que yo fuera responsable de las cosas. Pero si yo jugaba en Pumas y entrenaba todos los días y cuando tenía que ir a una fiesta, pues era aprovechar el tiempo que estaba en la fiesta porque a las 12 estaba mi papá en su coche afuera. Yo no voy a pasar por ti, yo voy a estar afuera en mi coche. Tú agarras tu coche y me vas a seguir de la fiesta a la casa y nos vamos manejando juntos. Entonces decía bueno, si llego, pues tengo que aprovechar todo el tiempo que esté desde el principio hasta que haya mi papá. Porque a las doce como Cenicienta, me tenía que ir en el coche siguiéndolo, entonces desde ahí me encantaba bailar, desde chiquito me acuerdo, en bodas de primos bailaba. Y bueno, hoy en día me gusta bailar mucho más. ¿Que bailas? De todo, de todo. En los vestidores de fútbol te encuentras desde salsa, mucha salsa. Me gusta bailar salsa, pero a todo le. A todo le hago. No le hago el fuche a nada y intento agarrar el ritmo y disfrutar. Al final intento disfrutar. Es algo de que es un momento para despejarte y poder disfrutar.
¿Y alguna vez has tomado clases de baile?
No, nunca tomé clases de baile. Alguna vez quise, pero. No. ¿Tú?
No, yo nunca. Yo tengo dos pies izquierdos, yo creo. Pero aquí en la oficina hay gente que literal se va los martes en la noche al Mamarrumba o al salón, no sé qué, y bailan dos veces a la semana y son de los que no se toman una gota y es como un workout, ¿Sabes? Y platicaba también con Ana Victoria García, a quien entrevisté, y ella también ama bailar y creo que va una vez a la semana y tiene su pareja que ni se conocen ni conviven fuera de la pista de baile, pero como que es una subcultura muy, muy única.
Nunca me ha llamado la atención ir. Tengo la prima de Regina, mi esposa, este, Baila y baila salsa y va a un lugar como esos. A lo mejor algún día me le pegaré para ver qué tal. A lo mejor te dicen que bailo muy bien y yo siento que bailo, no siento que baile, que baile bien, pero igual ahí llegó y soy un troncazo.
Bueno, mientras tú lo estés disfrutando, creo que vale la pena.
Ahorita hablabas de tu papá y.
Y sí, creo que los que te conocen bien saben que tu papá fue instrumental, no sé si sólo en los primeros años, pero bueno, en arrancar tu carrera. ¿Cómo es esa relación con tu papá? Todo mundo concuerda con que era sumamente estricto. ¿De dónde crees que venía esa rigidez o por qué estaba tan empeñado en que tú fueras exitoso como futbolista?
Es hijo de once hermanos. Mi papá son cuatro varones y siete mujeres. Y mi abuelo era súper estricto, era muy estricto. Y algún día yo creo que mi papá quiso ser futbolista y mi abuelo se lo prohibió, le dijo que no, que no era una profesión en la cual iba a poder vivir de ella. Y yo creo que a mi papá se le quedó muy marcado, se movía solo. Mi papá en aquel entonces me cuenta que iba a haber partidos de fútbol y le encanta el fútbol, la verdad es que lo ama. Y yo desde que me acuerdo que nacimos, este, veíamos el fútbol juntos en la sala. Él era americanista, por lo cual yo me hice americanista desde chico.
¿Y hoy eres americanista?
No, no soy americanista, ya no soy americanista. Luego te contaré por qué no soy. Y de ahí me, de ahí me nace el fútbol y de ahí lo empiezo a ver y lo empiezo a compartir con él. Y echábamos chutes afuera en el jardín de su casa. Me lleva a la América, a la escuelita. Yo jugaba en Liga de Mascotas con todos mis amigos y hubo un partido, me acuerdo perfecto, que fue el que me cambió la vida. Yo era bastante malo, la verdad es que jugaba y jugaba defensa central y no juega tan bien. Y hubo un partido en Liga de Mascotas que metí dos goles, tenía siete años o seis años y metí dos goles. Y eso me hizo sentir importante, me hizo sentir que valía para, para jugar al fútbol. Y de repente practicando, practicando, me empecé a volver bueno y destacaba con mis amigos. Me dijo papá, no, pues que este güey tiene talento, este güey tiene cualidades que si no se las exprimo y si no estoy encima de él, pues no va a llegar. Entonces yo creo que mi papá desde ahí siempre me dices que si le decía a papás de otros niños, es que si tiene el talento y yo no le exploto ese talento, pues se va a quedar dormido el talento en él. Y eran bastante exigentes. La verdad es que este, hoy yo no sé si sería así con mi hijo, no creo que sería así con mi hijo. Tengo una anécdota muy buena de porque íbamos a Tequesquitengo, mis papás tenían casa en Tequesquitengo y yo jugaba los sábados en la escuelita de la América y los domingos jugaba en la selección. Entonces íbamos el sábado a la escuelita de la América, jugaba mi partido, ya llevábamos todas las cosas para irnos a Tequesquitengo, nos íbamos toda la familia Tequesquitengo con mis dos hermanas, mi mamá y papá. Estábamos todo el sábado y el domingo en la mañana a las seis, siete de la mañana regresábamos a México. A que jugara con la selección y nos volvíamos a rezar, que es que tengo para estar todo el día y regresarnos ya con toda la familia. Y un día regresamos un domingo, iba mi papá con un hermano de mi mamá que se había rezado con nosotros para ver el partido y yo había jugado muy mal, yo había jugado fatal, ni la había visto en el partido, íbamos en la carretera hacia Cuernavaca y me estaba dice y dice cosas y dije no, ya no lo, no lo aguanto. Y me quedé dormido, me hice el dormido, me quedé así con los ojos cerrados y le decía este es que ya no quiere que le diga más cosas y por eso se hace el dormido. Entonces para mí eso fue como que de repente fue muy push y que me empujaba demasiado, pero bueno, si lo veo hoy a retrospectiva, digo, si no me hubiera empujado así, a lo mejor no hubiera llegado y no hubiera hecho lo que hice.
Pues sí, pero está el otro lado de la moneda, tal vez has leído el libro de Open de Andrea Gassi, o sea, es impresionante, o la relación de Tiger con su papá, o sea, fue tanto el empuje y tanto la voluntad de vivir a través de las experiencias del hijo que se rompe ese amor por el deporte, alguien que pudo haber tenido mucho talento o disfrutarlo y tal vez no hubiera sido profesional, pero hubiera sido un amante del fútbol toda tu vida. No sé dónde se parte esa línea. Estaba viendo la entrevista que le hace David Letterman a Lewis Hamilton, seis veces campeón de Fórmula 1, y él también tiene una relación con su papá, tal vez no de lo que vi no me pareció que fuera tan invasivo, tan agresiva, pero sí, el papá fue definitivamente en un deporte como el karting cuando era niño, fundamental para financiar y trabajaba dos trabajos y arreglaba el kart. Y por un lado dices, bueno, eso creo que pocos niños tienen la oportunidad de tener un bonding en esa edad tan importante con una pasión combinada con sus papás, pero por otro lado está el riesgo de que esa relación, Yo conozco a gente que odia jugar golf porque jugaban golf con su papá, que no es pro ni mucho menos, ¿No? Pero era un. Se enojaba mucho porque eran malos. Entonces tú tienes un hijo, Jero, que es sumamente talentoso, me dicen, me gusta el fútbol, ¿Cómo piensas en eso?
Pues a ver, yo leí el libro de Agassi y cuando lo estaba leyendo decía no, es que me identifique mucho con la vida de él cuando algunas cosas pues yo las pasé también cuando era chico, entonces fue. Fue muy duro leerlo. Pero al final, ¿Cuál es de la.
Que te acuerdas más? Porque digo, Andrea arranca diciendo odio el tenis.
Yo no odio el fútbol, al contrario, creo que me apasiona, no sé, me tocó vivirlo así, a lo mejor si lo hubiera vivido de una manera distinta, a lo mejor lo vería de una manera diferente, o sea, sí me gusta, me apasiona, no sé si tanto como cuando lo jugaba, a lo mejor hoy menos. Lo que me llamó mucho la atención fue lo de la máquina que le ponía a su papá a repetir tantas pelotas diarias para que. Para que mejorara y para que tuviera los tiros 100% perfectos y también me empaticé con él cuando, cómo empieza el libro, que se baja de la cama porque le duele la espalda terriblemente y bueno, yo lo viví, hubo una época en mi carrera que estuve muy lastimado y lo viví y al final también me identifique mucho con él, pero con mi papá era la exigencia de esa máxima.
¿Y tu papá tenía algún tipo de drill o ejercicio que te hacía repetir una y otra y otra vez? Digo, Tiger, ¿Lo hacían tirar mil bolas diarias?
No, no, no, fíjate que con mi papá no, con mi papá si salíamos a echar chutes, o sea, y no era que a lo mejor él me lo dijera, vamos a jugar, yo le pedía y él se ponía portero, yo le pateaba con todo y eso sí se lo agradezco infinitamente porque me enseñó a pegarle con las dos piernas desde chiquito y me dijo, a ver, tú le vas a pegar a la izquierda, ¿Como le vas a pegar con la derecha? Y él me hizo creer que eso tú le pegas mejor con la izquierda, yo era derecho, dice, pero tú le pegas mejor con la izquierda y tienes más presión con la izquierda. Y me decía, cuando yo era más chico, me dice, si te preguntan de qué quieres jugar, tú eres medio izquierdo, papá, soy derecho. Tú eres medio izquierdo, le pegas muy bien con la izquierda. Y hasta la fecha yo a Jero mijo, le pega con la derecha, es derechísimo. Y le digo a mí ahí algún día Coco, que es mi papá, que así le dicen sus nietos, me dijo que con las dos piernas había que pegarle. Y yo con la que venía no me acomodaba. Yo con la que venía le pegaba y salía bien, bien. Y si no, pues no. Y a Jero le cuesta trabajo, pero no soy tan pushy como mi papá, ¿No? Intento hacerle ver que si le pega con la izquierda cuando juegue fútbol, si es que quiere llegar a ser profesional, va a tener mayor facilidad para jugar. Luego, si él decide salirse al jardín a pegarle la pared con la izquierda, que lo haga. ¿Y me preguntas por Jero, que como soy yo con él? ¿Tiene talento? No sé si tenga talento, no lo veo. ¿Y le gusta? A mí con que le guste y se divierta y salga del partido y me diga, papá, me la pasé padrísimo con eso, estoy más que servido. Luego, si el caminito que él quiere seguir es ser futbolista profesional, lo acompañaré en todo y creo que le podré dar buenos consejos o sugerencias para que pueda encontrar su camino, llegar a donde él quiera. Leí un libro cuando estuve en Indianápolis que decía Don't Shoot on Your Kids y era un coach que teníamos ahí y me pareció muy interesante muchas de las cosas con las que te conté en el coche aquel día con mi papá. Y se acaba el partido y en vez de decirle, oye, ¿Te la pasaste bien? ¿Disfrutaste? ¿Cómo fue? ¿Qué experiencia tuviste? ¿Que hubieras hecho mejor? ¿Que aprendiste? Oye, no le pegaste muy mal, entonces, ¿Qué hubieras hecho diferente? Y como que regañándolo. Entonces intento que él me diga cosas que disfrutó, que aprendió durante un partido. Y bueno, siempre y cuando también diciendo que tiene que dar su mejor esfuerzo, que nunca se tiene que dar por vencido, que tiene ser. Que tiene que ser un buen compañero de equipo, ayudar a sus. A sus amiguitos a que sean mejores. Intento así. No sé si lo está haciendo bien o no, pero bueno, ahí me tocó vivirlo de una forma y intento hacerlo de esta forma.
Ahora, difícil, ¿No? Porque pues a ti te tocó vivirlo de la manera rígida y funcionó. Tendrías toda la justificación para ser un general con tu hijo. Ahora, habiendo vivido la parte negativa, yo creo que mi carne propia, pues ya te está haciendo tomar tu propio approach. Así es que cuando supiste, te acuerdas del momento en el que dijiste el fútbol va a ser mi vida.
Sí, cómo no. Era muy chico, todos los. Todos los 25 de diciembre nos juntábamos a comer en casa de la hermana más grande de mi papá. Somos un chorro de torrado, somos. Yo creo que somos 30 y no sé si me vaya a faltar alguna, seguro algún primo me dirá que no lo mencioné. Creo que somos 35 nietos. Y se armaban buenas cáscaras. En casa de mi tía tenía un jardín ahí padre parecía que lo cuidaba para que cuando llegamos el 25 estuviera perfecto y le diéramos en la torre. Y un día jugando ahí se armaban los equipos de grandes y chicos. Y recuerdo perfectamente algún día, bueno, ese 25 yo tenía, habré tenido 11 años. Y dentro de la cáscara, la portería era un árbol con una silla y del otro lado se había una portería y estaba tocando tirar de bajada hacia donde se sentaban todos los tíos y mis abuelos y todas mis tías platicando. Recuerdo una jugada que yo tiré fuerte, Teníamos. Estaba de portero un primo mío que tenía las manos grandotas, le decíamos el maletero. Entonces me acuerdo que se tira, no llega el balón, entra, empezamos a festejar que es gol y de repente el balón va y le da un balonazo a mi abuela en la cara, así justo. Digo no mames, pues todos, güey, todo así, silencio, así dije no, así le pegué duro. Desde que le pegué sentí que va fuerte la pelota y todos el que la abuela va güey, y más con la abuela que es que es brava. Dije, ya voy. Yo iba en el camino pensando qué me iba a decir mi abuela, seguramente me va a regañar. Yo dije bueno, primero voy a llegar, le voy a pedir una disculpa, le voy a preguntar si está bien. Entonces llegué y antes de que me dijera cualquier cosa y me regañara, me dijo, a ver, no te preocupes, es parte del juego, pero te quisiera hacer una pregunta, ¿Ya sabes qué vas a hacer cuando seas grande? Yo no manches, yo ni me lo imaginaba que me lo iba a hacer a los 11 años. Yo pensé que me iba a regañar, me iba a castigar, me iba a tener sentado ahí un lado junto a ella, que no nos iba a devolver el balón. Y le dije, me quedé callado un rato y le pues sí abuela, la neta es que me encanta el fútbol, voy a ser futbolista profesional, voy a acabar la primaria y después de que acabe la primaria me voy a dedicar a ser futbolista profesional, o sea lo tengo tan grabado que cuando se lo dije y lo dejé ahí no en el universo y ahí quedó flotando y con el paso del tiempo digo este tengo una buena anécdota porque en el mundial de Sudáfrica del 2010 me tocó ser capitán en el partido inaugural y estamos en el túnel y cuando estás en el túnel ya vas a salir a jugar un partido, te vienen tantas cosas a la mente que dices no mames, es una lluvia de ideas, ahí te pasan cosas por la cabeza, emociones. Salgo por el túnel y cuando estamos cantando el himno que estamos todos formados, de repente me veo así con el gafete, viviendo un sueño y me viene a la cabeza mi abuela y le digo no manches, después de que habrán sido, yo tenía 31 años, cumplo el sueño de, bueno ya lo había cumplido, pero de estar en otro mundial siendo el capitán de la selección en un partido inaugural. Por algo me vino a la mente el acordarme de mi abuela y fue, o sea que en ese momento fue como un subidón de emoción que no manches, mi abuela que ya murió, va por ti abuela y va por todos los que me ayudan a estar aquí y fue padrísimo poderme acordar en ese momento de esa historia, jugando con mis primos y de repente transformarlo y de repente estar ahí con todos mis compañeros, vamos a partir la madre y empezar el partido contra Sudáfrica.
Oye y bueno tú tu plan era terminar la primaria y convertirte profesional, pero tú nunca dejaste de estudiar y eso te separaba un poco de el grupo. La mayoría de los futbolistas cuando deciden voy, voy y la escuela pasa un quinto plano. ¿Cómo vivías tú esa dualidad o estas dos identidades? Porque bueno, no solo tienes una carrera terminada, maestría, o sea no eres el futbolista promedio.
Pues hoy en día yo creo que ya ha cambiado mucho el pensar y los futbolistas son más conscientes que viene algo después de la vida del fútbol. Mis papás me dijeron tienes que acabar la prepa, quiere ser futbolista profesional, acaba la prepa, por lo menos la prepa. Y un día me acuerdo, desayunando con mi mamá, comiendo, me dijo, mira Gerardín, así me decía, yo no te voy a obligar a que estudies, pero me encantaría algún día que me regalaras un título. Y le dije, órale. No me dijo de qué no. Yo le dije, puede haber sido un título de fútbol y le pude haber regalado un par, que tampoco gané muchos, pero le pude haber dado uno y siempre se me quedó en la cabeza y estuvo cañón. No fue fácil. Me salí del Alexander Bain para empezar a entrenar en las mañanas, iba en el Montagnac, acabé la prepa en Montañac, segundo y tercero de prepa lo hice ahí iba de tres a. De tres a ocho, de tres a nueve era el horario. Entonces entrenaba en la mañana, me iba a comer a casa de mis papás corriendo y tenía que salir a las 2 y media para llegar rozando y que no me cerraran la puerta, porque si llegabas tarde era que la cerra, no podías llegar ni un minuto tarde porque no te dejaban entrar. Y me hizo muy responsable, súper responsable de ir a cumplir con eso que mis papás me han dicho. Y bueno, al final fue algo que yo también quería hacer. Y la universidad acabó la prepa increíblemente. Nos decía el Montaña que para mí tenía un gran nivel, pero mi promedio fue altísimo, mi promedio fue lo mejor que tuve en la escuela. Y acabando la prepa me metí a la. Me metí a la WIC, estudia Administración de Empresas, iba igual, era de 4 a 8, pero ahí entrenaba en primera división y los entrenamientos eran más exigentes. Y estudié un semestre y le dije a mi mamá, ¿Sabes que? No puedo, esto me va a complicar muchísimo y si quiero estar en un lugar a tope no puedo combinarlo porque no me da para descansar y llegar bien al día siguiente a los entrenamientos. Entonces me salí e investigando, tenía 20 años ahí o menos, investigando la Náhuatl del Sur. Tenían una licenciatura que Administración de Negocios que era de 7 a 10, de 7 de la tarde, 10 de la noche me quedaba perfecto, pero tenía. Era para gente mayor de 23 años, yo era 20 años, tres años más chico. Y me acuerdo que fue mi papá hablar y intentar que a echarme la mano y no pudo. Entonces dijeron, pues voy yo me paré ahí con el web de deportes, dije oye, quiero estudiar, échame la mano yo sé que soy tres años más chico, pero quiero acabar mi carrera y quiero tener una carrera, me dijo pues a ver, déjame ver, después de largas me dijo no, si, órale, bienvenido. Y ahí empecé, empecé en el, eso fue en el 2000, no me fui a Europa a jugar, regresé en el 2005, me volví a meter a estudiar y acabé en el 2010, o sea, tú verás, para mí es como una maestría, un doctorado, todo lo que quieras por el tiempo que estudié.
¿Oye, y en tu equipo la gente te veía diferente porque te importaban este tipo de cosas, o sea, tus compañeros, que tal vez la escuela nunca hubiera sido prioridad para ellos, que tú estuvieras haciendo este esfuerzo extra te hacía diferente?
La verdad es que en Cruz Azul cuando lo estudié, nadie más estudió y algunas veces tenía que ir a las 7 de la mañana, entraba a las 7 a ver está hacer estadística con un profesor porque no había podido meter esa materia en viernes, me iba de 7 a 9 y me iba corriendo al entrenamiento y llegaba y me siento siempre llegas temprano, estoy estudiando y si no voy a esa hora no la va a acabar y no me vean diferente, simplemente en aquel entonces a lo mejor pues no era parte de, o no lo veías como algo que te podía ayudar. Y luego con el paso del tiempo más compañeros acaban estudiando. Hoy en ese, en ese programa Elite hay muchos deportistas profesionales. La estudió Rommel, estudió Paola Espinoza, la estudió Nuria Diosdado y varios futbolistas más ya están ahí, muchísima gente de Pumas está ahí estudiándola. En aquel entonces yo me metí con Memo, Memo Ochoa también la empezó a estudiar, ya no sé si la haya terminado retomado, pero éramos algunos que, que si estamos interesados en prepararnos.
¿Cuál fue el reto más difícil en esos primeros años de profesional al que te enfrentaste?
No jugaba, no jugaba Oso y decía como todos los días entreno y no juego. Es bien difícil porque son, somos, éramos 18 que íbamos a la convocatoria y luego éramos 20 y tantos en el equipo. Imagínate al entrenador que escogiera los 11 que iban a jugar y los otros oye, pues yo también le estoy metiendo con todo y no me metes a jugar, ¿Qué onda? Y ese fue el reto más importante, el no dar, el no tirar la toalla y sobreponerme a esas situaciones de no jugar por lo menos dos años, que casi no jugué nada ya siendo profesional, que había debutado. Y talachar, talacharte, qué es lo que.
Te ayudaba a no perder la esperanza o no perder la determinación.
Que quería triunfar. Que yo quería. Que yo quería triunfar y que quería jugar en Europa, y que quería jugar un Mundial y que quería conseguir muchas cosas. Entonces decía, a ver qué otra cosa puedo hacer. Y me acuerdo cuando estábamos en Pumas, a lo mejor no lo hacíamos de la mejor manera, pero hacíamos algo diferente. Empezamos a llegar más temprano, empezamos a trabajar con el preparador físico, le decíamos, oye, ¿Qué cosa extra podemos podemos hacer para estar mejor? Entonces llegamos a las ocho y media y a las nueve empezamos a entrenar. A las nueve y media ya nos habían puesto un trabajo físico y a las 10 entrenamos con todos los compañeros, éramos tres, me acuerdo. Dentro de eso estaba Jaime Lozano, que hoy es el entrenador de la selección olímpica varonil, y otros dos. Y así yo decía, bueno, acabamos el entrenamiento y les decía unas escaleras. Y ahí en CU nos subíamos y nos echamos unas escaleras y intentando hacer cosas, cosas extras que yo sentía que me daban esa posibilidad de estar mejor que mis otros compañeros, mejor preparado para cuando vea el partido y me tocara la oportunidad, romperla. Entonces así fue, queriendo más, cada vez más y nunca darme por vencido.
Y esa disciplina de hacer extra, uno de tus amigos te describió como el Cristiano Ronaldo mexicano, en el sentido de que llegas antes, haces más, como que das ese extra para. No porque te lo piden, sino porque crees que es tu herramienta para ser mejor. ¿Ahí se originó eso, o sea, el hecho de no estar jugando te hizo sentir que tenías que dar más que los demás?
Sí, de un inicio lo hice porque no jugaba. Dije, no juego, ¿Que tengo que hacer diferente para jugar? Ellos están haciendo eso, yo puedo hacer algo más que me haga estar mejor que ellos para. Para cuando me toque jugar, ayudar y demostrar que puedo ser titular. De ahí empezó. Y luego con el paso del tiempo, pues ya empecé a jugar y decía, bueno, a mí me gustaba mucho cuidarme y me acuerdo cuando estuve en España en él tuve algunas lesiones y en el Racing de Santander me acuerdo que me metí a hacer pilates yo solito dije me voy a meter a hacer pilates porque eso me va a ayudar. Y lo tenía tan claro que dije no sé por qué me va a ayudar, pero en algo mayor para estar mejor. Y esos seis meses que jueguen Santander volaba impresionante. Iba dos días y con esos dos días tampoco que me matara. Y hacía cosas tan simples que en la cancha me ayudaban a estar mejor. Y luego llegué a México y no mames, 25 años, tenía muy buen contrato. Dije no mames, pilates, no me ayudé en nada y lo dejé de hacer.
¿Y sentiste el impacto?
Sí, claro, totalmente.
¿Por qué no regresaste?
Pues porque entre cosas de que el tiempo y que seguí estudiando, la verdad. Por güey, porque nunca.
25 años.
Tenía 25 años y lo dejé de hacer. Y la diferencia cuando yo regresé, metí dos goles. En el primer partido que metí dos goles, imagínate, debuté. Yo no metía ni un gol, un gol de cabeza, un gol con la zurda. Me decía, no sé, este güey algo le pasó, se transformó en Europa y lo dejé de hacer. Y con él si va al gimnasio, pero no con la rutina que tenía ya. Y al que habré tenido 29 años me empecé a meter otra vez al gimnasio porque quería estar mamá. Dije no quiero ser futbolista este, quiero estar fuerte. Y es un error porque el futbolista necesita estar fuerte, pero ágil. Si, necesita estar correoso, digamos, no necesita estar mamadísimo y que se vea así todo como robot. Necesita estar fuerte pero bien trabajado. Yo creo que ahí me equivoqué y empecé a meterme al gimnasio a cargar y algún día haciendo una sentadilla pesada me lastimé el piramidal. Y entonces empecé a sentir un dolor y seguí jugando porque yo jugaba, yo tenía un dolorcito, me valía madres. ¿Hoy estás bien? Si, estoy perfecto. Yo quiero jugar. Y mi esencia era jugar y todos los sábados estar ahí. Y esta lesión se me hizo crónica, crónica, crónica. Hasta llegó un momento en que dije no, ya no puedo seguir jugando porque me duele y no lo disfruto. Y estuve ocho meses sin, sin jugar y no me descubrían que tenía casi casi que me volví doctor. No, yo iba con el fisiolésia, güey, me duele aquí, güey, ¿Que hay ahí? ¿No, pues el piramidal, que pasa? Es un músculo que pasa muy profundo es lo que tengo. Me dice, pues sí, pero no te lo podemos quitar. Entonces me acuerdo perfecto, Pila, Pila Gómez, la ubicas perfecto. Este, un amigo de su papá fue piloto, este, rebeque, creo que se pedía. Y algún día se lastimó el hombro y del dolor que tenía, creo que dormía, dormía sentado porque no podía dormir acostado. Le dije, oye, Pila. ¿Y un día platicando así, este, me dijo, mi papá tiene a un acupunturista.
Pero más profundo, no? Me estuvo contando la semana acutomo, nunca lo había oído.
Y le dije, estaba sauceado, yo había hecho de todo, había ido con un ideólogo para que me viera el iris, que me dijera, hice una dieta, no comí carne, comí leche, no tomé leche, no tomaba, no comía lácteos y no se me quitaba. Y dije, ya voy con este güey. Entonces llegué con mis estudios, llego ahí al Carisma, que su hijo creo que es dueño del Carisma, ahí en Polanco y ahí en su, en el departamento del hijo, ahí tenía una, una camilla. ¿Me dice, a ver, acuesta, como te duele? Entonces tire, le digo, no, me duele aquí mucho, Víctor, mi hijo, a ver, acuéstate. Trae sus estudios y se los enseñé, que es el piramidal. Confías en mí, hazme lo que me tengas que hacer, a ver si me curas. Me perfecto. Me te va a oler un poco, te voy a anestesiar, pero te vale un poco. Me anestesió acá arriba de la cadera, la pompa y me dice, nada más hay una cosa que sí tenemos que tener mucho cuidado. Pasa el ciático muy cerca donde te voy a meter la aguja y si empieza a sentir cosquillas, avísame, porque si le damos un llega al ciático, entonces te voy a cortar el ciático y va a ser un pedo. Dije, sórale, yo te voy diciendo y diciendo cosquillas. Imagínate yo lo desahuciado que ya estaba, que dije, no me importa si estabas.
Poniendo tu carrera y en la línea que tu carrera ya estaba, tenía treinta.
Treinta y un años, ya había jugado el Mundial del dos mil diez, lo jugué con dolor.
Exacto. Ahorita ya no estabas pidiendo jugar. Y entonces era todo o nada, ¿No?
¿Y de repente me dice, pues ahí voy, no? Me enseñó la aguja, es una aguja grande, con un trinche hasta el final, me mete en la aguja y me dice ya voy llegando, ¿Sientes algo, Leo? No, no siento nada. Yo estaba nerviosísimo. De repente me dice ya llegué. OK. Y me empieza como que a dar vueltas y la sensación era que me rompía algo por dentro, me rompía algo por dentro, me rompía algo por dentro y decía no, es que me está esto güey. Le dije güey, me voy a desmayar porque del dolor dije me voy a desmayar. Me dice no, no, aguanta, aguanta, aguanta.
Pero si te dolía.
¿Sí, claro, yo sentía que me dolía, sí estaba anestesiado, pero para que metía la aguja allá adentro? Sentí el dolor y de repente sentí que me empezó a cortar, a cortar, a cortar y sentía, me dice no mames, estás contractura y me seguía cortando. Ya güey, no me vas a dejar sin músculo. De repente saca ya la aguja, me dice ya acabé, me pasa un algodón con alcohol, ya me digo, ya regreso. Me dice a ver, párate, estira como estirabas antes. ¿Imagínate esa sensación de nervio de que puta, si me lo va a haber quitado, no? De repente estiro, no me duele nada, digo no me duele, mi saber es otro estiramiento, no me duele nada. Digo, ¿Qué hago? ¿Se entrena mañana? ¿Con que entra mañana? Si, entrena, empieza a fortalecer y vas.
A estar bien en una sesión.
¿En una sesión estuve ocho meses, me fui a Houston, me operaron en Houston, me quitaron células madres para inyectarme las, Me abrieron el isquión, no? Lo que es lo que pasé y dije no mames. Y de ahí dije el cuerpo es una maquinaria perfecta y hay que cuidarla muy cabrón.
Es impresionante la verdad. Una de las cosas que más disfruto y creo que ese es el punto de este podcast es estos secretos. A ver, la gente que está operando a un nivel de élite como tú, como Carla Willock, que es Carla Everest, como Mariel Holly, que nada, los siete mares y gente como Barbara Anderson que lleva a su hijo a que lo curen de algo que es incurable aparentemente, o sea, ustedes están en la punta y su misma vida y su mismo, o sea, los, como dicen, los takes son tan altos que están dispuestos a probar todo y están empujando el límite a veces de la ciencia y rifándose a probar cosas que nadie te recetaría o que muchos ni creerían. Y es impresionante la cantidad de técnicas, soluciones, curas que hay que podrían curar a millones de personas si solo nos bajáramos esa guardia.
Sí, yo cuando le. Es más, yo al doctor Cruz Azul nunca le dije que me habían hecho eso. No, ya me dejó de oler, güey. Y empecé y empecé y estoy súper agradecido. De hecho lo fui a ver, vivía en Ixtapa y lo fui a ver Ixtapa, volé y le dije, güey, me está empezando a leer otra vez. Y me lo volvió a hacer. Me dice, ya con esto debes de quedar bien. Fíjate, luego soy un creyente que las cosas pasan por algo. Y algún día mi suegro va al Club de Golf México y en el Club de Gol México hay un. Hay un cubano, se llama Pepe, y lo habían traído por el béisbol y por hacer del destino cayó en el Club de Golf México y era como oficio. Entonces me dijo mi suegro, ¿Por qué no lo vas a ver? Platica con él. Yo que te puede ayudar, tiene muy buenos ejercicios. Un día hablando con él le voy a fíjate que tengo esto. Entonces empecé a trabajar con él mejor sigues teniendo una bola del tamaño del mundo, la nalga. Dije, quiero seguir jugando. Y en el 2013 le dije, quiero seguir jugando y mi objetivo es ir a la Copa Confederaciones, que es en verano. Yo no sé cómo le vamos a hacer, pero en esa Copa Confederaciones del 2013 tengo que jugar. Me dice, órale, ¿A que estás dispuesto? A lo que sea, a trabajar contigo, lo que tú me digas. Y empecé a trabajar con él dos veces a la semana. Entonces iba a mi casa a las siete y trabajaba de siete la noche a nueve. De siete a nueve, dos días, pura fisioterapia y ligas. Empecé a hacer muchas ligas para empezar a agarrar otra vez fuerza, pelota de pilates, me ponía contra la pared. No sé si alguien te contó, pero yo después de eso viajaba a todos lados con mi pelota de pilates, la metía mi maleta, la desinflaba y me lleva la bombita, inflaba y antes de dormirme religiosamente estiraba con la pelota contra la pared, me abría de piernas estiraba una pierna, estiraba la otra y soy de repente digo, no mido y siento que hacía demasiado. Entonces con que ya cuando me clavo en algo soy así de aborazado y lo hago. Entonces se estiraba muchísimo hasta que me dijeron güey, tampoco es tan bueno que estires tanto. Entonces como que me iba al otro lado de cuidarme demasiado. Pero siempre lleva mi pelota. Me acuerdo alguna vez tena el flaco Ten en Cruz Azul, me dijo esa pelotita como te ha dado dinero, le hizo firmar un par de contratos más y desde me empecé a cuidar muchísimo. Eso a partir de los. Así muchísimo, religiosamente, como te dijeron desde los 32 hasta los 38 que me retiré.
¿Qué significaba para ti cuidarte muchísimo? Porque sé que durante toda tu carrera, a ver, si iban a Teques cuando eras chavo y te ibas con tus amigos y no te dejaba tu papá esquiar y que te subían a la dona a escondidas, casi casi. ¿Qué es para ti a los 32 años cuidarte? Ya, o sea, eres un atleta profesional de muy alto perfil. ¿Qué es cuidarte? ¿Cómo se cuida alguien así?
Controlar todos los detalles que puede controlar. Desde ahí empecé a llegar muchísimo más temprano. Fui mucho más cuidadoso con todo lo que comía. Hice una dieta.
¿Qué comías?
A ver, intenta comer balanceado. Intenté este. Comía. Me enseñó a comer una nutrióloga cuando me fui a Sevilla, porque estaba gordo en Sevilla. Increíblemente un jugador profesional que no supiera comer y sea que después de que aprendí a comer dice esto no los tienen que enseñar desde que tenemos 15 años para saber exactamente qué tienes que comer y qué necesita tu cuerpo. Pues comía carbohidratos, comía proteínas, comía muy poca carne, dejé de tomar leche, me gusta tomar, pero me moderaba en las cosas que tomaba y me cuidaba muchísimo. De lunes a sábado me cuidaba muchísimo y los sábados acaba el partido, me echaba mis chelas, si teníamos alguna reunión me echaba mis whiskies, pero nada más era. Era un día. ¿Entonces religiosamente desayunaba antes de entrenar, tenía mi rutina antes del entrenamiento que iba a ser fuerza, me daba masaje con el rodillo, entrenaba y después de que entrenaba me quedaba ahí una hora y media más hacer recuperación, me metía al hielo, me ponía mis botas de compresión, me daba este estirado otra vez con la pelota esta grandota, lo tenía y si algún día no hacía eso, me sentía fatal, me decía Regina, oye, qué te parece si hoy vamos a comer temprano? Dije, güey, no hay forma de que yo salga antes de las dos y media, tres de la noria, que es cuando termino toda mi rutina. Y así la tenía muy marcada.
Oye, y de todas estas cosas, a ver, hablaste del hielo, hablaste del rodillo, hablaste de la pelota, ¿Cuál crees que si tuvieras que quedar solo con una, cuál sería?
Con una, tendría que escoger sólo una. Yo creo que el rodillo y la pelota. Sin duda me quedaba con la pelota, sin duda.
Sí, porque yo también he oído y algo que yo soy malísimo, tengo la flexibilidad de una barra de, no sé, de lo que más duro sea, soy cero flexible, pero cuando hacía crossfit iba al box, ahí si te obligaban a estirar y usabas mucho el rodillo y usabas mucho ligas. Y si me acuerdo hoy que llevo dos años sin ir al gimnasio y bajo el día y hago mis rutinas, pero obviamente no le meto ni estirar ni. Si, siento como soy una persona mucho menos flexible, ágil y hasta menos fuerte.
Sí, sí, sí, sí. A ver, yo a mí me cambió la vida estirar y te digo, lo tenía como rutina, es más, hasta ponía el tan cuadrado de repente soy que ponía mi teléfono en una aplicación de Tabata y sonaba al minuto, tenía 10 minutos para cambiar posición y otro, otro minuto. Tenía 16 minutos clavados así de puro estiramiento. Ahí era algo pasaba y me decían, otra vez estás tirando con tu pelota. ¿Sí, tengo 36 años, jugó en Cruz Azul hasta los 36 y era titular, o sea, esto por qué no lo ven los chavos a los 36 años? Que pueda competir con un chavo de 22 y que te ve, le gané. Digo, algo le tendría que llamar la atención al chavo, ¿No?
Pero es que esa edad justo no ves que las cosas se terminan. Tú crees que tu situación actual es infinita y por eso pasa que el dinero se gasta, el cuerpo se desperdicia, como dicen, la juventud está desperdiciada en los jóvenes, ¿No?
Y sí, y yo lo ve, pero si lo ves y, o sea, he hecho lo que he hecho, algo te tendrá que llamar la atención. Y al final más chavos estaban en el gimnasio. Cuando me fui de Cruz Azul, como que se hizo ya una más, una bola más, más padre Ahí ya éramos varios y ahí entrenamos con él. Con el preparador físico que está en gimnasio.
¿Suplementabas algo?
Sí, sí, sí, sí. Suplementado. Tomaba aminoácidos. Siempre fue. Siempre fui muy cuidadoso con lo que tomaba por el tema del doping. Siempre miedoso.
¿Nunca tuviste un? Nunca el clenbuterol pasó a paco memoria.
Estuve. Yo estaba en la lista. Estaba en la lista, pero yo tenía menos. Menos cantidad de clenbuterol. Fueron cinco y todos habíamos comido hamburguesas, ¿Sabes? Y ellos salieron más. A lo mejor se comen más hamburguesas. Yo me comí la mitad nada más. Y nada más fue el tema que tuve.
¿Y nunca te tocó ver? A ver, hace poquito estaba viendo este documental de Stop at Nothing de Lance Armstrong y todo. Digo, él era un mastermind de burlar los antidopings y todavía de manipular a todo su equipo, ¿No? ¿En el fútbol no te tocó ver o? Porque en parte de este documental, uno de sus coequiperos lo que más sufre es esa presión de entrarle a la dinámica.
¿No?
Es algo.
Nunca me tocó. Nunca me tocó ni escucharlo. Ni siquiera el Cruz Azul. Hubo un tema antes que yo llegara. Ahí les dieron una cosa en el gimnasio, pero yo creo que también fue sin saber. Entonces yo decía, si vas a empezar a suplementarte, tiene que ser con un güey que sea un especialista para que realmente te dé lo que te tenga que dar. Que te ayude y que no te ponga en peligro de que te puedan suspender.
Claro. Ahora, muchos de los suplementos que compras traen hasta el sello de que están aprobado por la no sé qué organismo. Exacto. Que no tiene nada que pudiera perjudicarte. Porque muchos de estos suplementos ya los toman atletas de élite.
Si, al final los toman y también es dar ventaja. Yo también decía, a ver, si alguien los toma, los podemos tomar nosotros necesitamos saber que nos den las cantidades o las dosis correctas y la marca correcta para que no vayamos a incumplir algo.
Claro.
Pero si me echaba mis aminoácidos no me gustaba tomar proteína, sentía que me inflaba, era de creencias y no te infla la proteína con la leche, entonces no me la tomaba, pero si los aminoácidos.
¿Y hoy que tomas?
Hoy sigo tomando aminoácidos.
¿Qué marca tomas?
Tomo es. Te voy a mentir, era la que es la que les dan a los jugadores en la selección, que era la que yo tomaba, pero los empecé a tomar apenas.
¿Y los compras online?
Los compra online, la verdad es que pasé al área nutrición y vi que había uno. ¿Ahora estás en la selección? No me pueden dar un botecito que le sobre y ya me lo lleva a mi casa Y empecé a tomármelo hace este, que será, dos semanas. Estoy intentando ir otra vez al gimnasio continuamente, me encanta entrenar, me encanta hacer ejercicio y ahora con la rutina que tengo, tengo menos tiempo, entonces ahora uno de mis objetivos es no faltar al gimnasio ningún día de la semana, podemos de lunes a viernes y si ya empecé a entrenar fuerte, pues voy a empezar a. A tomar aminoácidos.
Oye, hablemos un poquito de liderazgo, o sea, me hablaste de tu experiencia de ser capitán de la selección en el partido inaugural de un mundial, o sea, creo que pocos, pocas situaciones más que tal vez una final en la que más ojos hay sobre ti. ¿Qué se sintió ser el líder de un equipo en un mundial y cuál era tu rol o cómo, qué tipo de cosas hacías para subir el nivel de tus compañeros? Digo, fuiste capitán en un equipo de primera división nueve años, pero saber, partiendo.
De la base, eso que yo siempre he pensado que no hay un capitán. Traer el gafete para mí es simbólico. Siempre he pensado que hay 11 capitanes en el campo y que los 11 capitanes cada uno tiene un rol y cada ese y cada uno de esos roles suman para que el equipo esté bien y pueda conseguir los objetivos que quiera. ¿Entonces a mí ese día me tocó salir con el gafete, pero en verdad, si no hubiera tenido el gafete, lo mío era estar y estar al pendiente, que todo mundo estuviera en sintonía, a lo mejor que mi presencia hacía que pudiera gritarle a un güey que se estaba tragando los mocos y si lo llegó en donde estamos al 100%? Nunca fui el güey más técnico, la verdad, pero sí fui el güey que creía que era el mejor y eso me ayudó a conseguir muchas cosas. Yo me ponía en la cancha y veía al otro güey. Para mí éramos iguales. Y aunque hoy en día lo veo igual, ni cerca éramos iguales, pero yo lo creía y cuando lo creía, salía a la cancha y me partía.
Y hablando de tus compañeros o de los contrincantes, porque justo veía también la entrevista que le hacen a Kobe Bryant y él lanza un libro y habla del Mamba Mentality, o sea, de cómo él podía intimidar, pero él intimida a través de demostrar que él trabajaba más, que él podía hacer las cosas que tú no podías hacer y que le echaba muchas más ganas. ¿Tú cómo hacías eso? Una cosa es que te lo creas y otra cosa es que puedas proyectarlo.
Pues mira, contra los rivales difícil, ¿No? Porque no te ven, ¿No? Con tus compañeros a lo mejor si.
A menos que hagas el haka, ¿No? Cuando salgas a la cancha.
Exacto. Pero tenías la tranquilidad de que habías trabajado y que habías hecho la tarea durante toda la semana. Y eso a mí me da muchísima tranquilidad. Y jugara contra quien jugara, ese güey a mí no me gana. Y lo que me tenga que costar, yo le voy a demostrar a ese güey que yo soy mejor. Y así lo pensaba y así salía los partidos. Y sobre todo cuando jugabas contra contra potencias. Cuando nos tocó jugar contra Italia en el 2002, que me dijo el Vasco güey, tienes que encargarte de que Toti no toque el balón. Órale. Me rifo y me acuerdo perfecto una jugada que no estuve encima de él todo el partido, así casi casi que no mames, agarra el balón tú también güey, me está siguiendo. Casi casi que voy a tomar agua. Y ahí va atrás de. Y ya casi acabando el partido, en una jugada por la banda derecha izquierda nuestra, le hago un foul y ya, pero debe haber estado atrás de él 70 minutos. Agarra y me empuja para mis pules, agarro y lo empujo y lo encaro y me acuerdo perfecto que acabe el partido. Y ya se acabó el partido, quedamos 1-1, no les ganamos de milagro. Y se me acerca Johan Rodríguez y me dice güey, ¿Qué le dijiste? No mames, lamenté la madre. Me dice no güey, ha de tener unas viejas buenísimas para que nos invite.
Con él a tomar algo.
Pero echando relajo en el vestidor me dijo nos cagamos de risa, pero así, así era así yo me picaba y decía no, yo soy mejor que él y así me la creía.
¿Y te dijo algo Toti al final has podido comentar?
Este no, ya nunca lo volvió a ver Este, pero pues bueno, la típica que te encara así, que te dice algo. Yo sabía que me ha dicho en español le mente la madre.
¿Y Zidane cómo le fue con eso?
No, pues sí no tienes que controlar mucho, pero bueno.
Tú fuiste de los futbolistas más amonestados de la liga, o sea, por un lado pareces ser alguien sumamente lógico, racional, claramente estratégico y por otro lado tienes esta pasión que a veces se desborda. Cómo, cómo balanceabas eso, o sea, no trabajaste en algún momento, Sé que tienes un coach también medio mental o lo tuviste cuando eras profesional, ¿Cómo dominabas tu mente?
A ver, tuve el coach, ahorita entramos en eso, tuve el coach ya casi a la hora de retirarme, durante toda mi carrera no tuve ningún coach mental, me encantado tenerlo y me a mí me gusta, soy atascado, no me gusta hacer ejercicio atascado y cuando jugaba a mí me gustaba entrar fuerte al balón, a mí mi papá siempre me dijo tú vas con todo el balón y desde chiquito yo iba, me dice tú entras duro, duro y al balón, si te encuentras el balón y tienes que meter el tapón fuerte, yo siempre llegaba y metía el tapón y metía la pata y era entrón y me gustaba y disfrutaba, lo disfrutaba la verdad y hubo una época que lo disfrutaba de más y cada vez que me encontraba alguna pierna le pegaba alguien y algunas veces llegaba tarde, empecé a llegar tarde y me empezaron a molestar mucho. Un torneo que me amonestaron 10 veces en 17 partidos, ya no puede ser. Acabó ese torneo y cuando acabó ese torneo dice una reflexión, dije no, esto no puede seguir siendo como el capitán referente, se hace amonestar tantas veces y de ahí como que intenté si seguir entrando duro, pero escogía cuando entrar duro y mi posición, una posición estratégica que a veces tienes que hacer faltas para que no te no te ataquen y agarren al equipo mal parado, pero bueno, esas, decía, esas son parte del juego, pero las otras ya lo medía más y decía no, esta no voy a llegar, entonces mejor lo correteo, ya no me arriesgo a no llegar y darle una patada. Como que fui, empecé a medirlo más.
Yo jugué hockey en secundaria, hockey en hielo y hockey en ruedas y era defensa y nunca fui un gran jugador de hockey. Claramente quien me oiga va a poder estar de acuerdo, pero sobre todo en el equipo de ruedas que jugábamos en lo más verde, se llamaba Dragones y fuimos campeones nacionales y demás. Yo era capitán o asistente. Capitán, pero mi rol, yo también era muy entrón y había veces que me usaban para entrar y literal sacar al mejor jugador del otro equipo, esa era mi chamba. Tú te vas a ir cinco minutos a la congeladora, pero tu chamba entra y rómpele la madre. Y este. Y hace poco estaba viendo un documental en Netflix que también se llama The Enforcer o algo así, y literal es un rol en el hockey, o sea, sí es un rol. Y en los equipos cómo se piensa sobre la violencia y entonces hay gente que toma, lo disfruta y toma ese rol con mucha. Con mucho orgullo.
¿Y cómo lo sentías tú cuando lo hacías?
Pues sentía que estaba ayudando y Pues claro, tienes 16 años. Ser el rudo no es una mala. Es una mala imagen, o sea, prefiere ser el rudo a que el zapeado.
Lo disfrutaba.
Si lo disfrutaba. Sí, creo que la verdad es que, a ver, inconscientemente creo que yo soy de las personas que hace las cosas que disfruta y cuando me doy cuenta que hay veces me tardo mucho más en darme cuenta de lo que debería, que estoy haciendo cosas que no disfruto, trato de dejarlas así, trato y me he vuelto mejor en darme cuenta cuando estoy haciendo las cosas por inercia o por complacer a alguien más o porque por seguir la corriente. Ahorita justo estábamos platicando, ¿No? Tú en tu nuevo rol centraste porque es una oportunidad gigante, pero nunca tuviste este momento de reflexión de a ver a dónde voy. Afortunadamente creo que eres de esta nueva raza de deportistas que planean financieramente su futuro y que hoy no tienes por qué estar trabajando, no podías dedicarte a tus proyectos de pasión, pero bueno, estás haciendo algo que te apasiona. No sé si en el rol que te. Que te veías. ¿No, o sea, cómo es la vida después del fútbol profesional, de una vida de disciplina incesante?
Es difícil, no fue fácil y me tocó ver experiencias de compañeros que se iban retirando y lo vivían y me aco perfecto de un compañero que hasta fue seleccionado, jugamos juntos en Cruz Azul y teníamos un señor que organizaba todos los asados y algún día en un asado me quedé platicando con él, con el señor y me decía es que este güey le está pasando muy mal. ¿Cómo que está pasando muy mal? Si fue un referente, si fue mundialista, está pasando mal, el retiro no era lo que le esperaba y está pasando mal y sea no puede ser, no es, no es cierto. Yo no le creía. Y justo cuando a los 36 años cuando yo me voy de Cruz Azul empiezo a trabajar con el coach que mencionaste antes que es Pepe Galván, empiezo a trabajar con él y empiezo a trabajar con él porque yo me quiere jugar al MLS. Mi sueño era retirarme en EEUU y y vivir allá con mi familia y disfrutar a mi familia los últimos años de mi carrera. Y empiezo a trabajar con él y me dice a ver yo no soy representante. ¿Dije bueno qué eres? Me han dicho que tú has llevado jugadores mexicanos a juego. Yo soy un coach, te voy a decir lo que hago si te parece. Empezamos a trabajar y dentro de los objetivos que nos pongamos juntos es conseguir una oportunidad en Estados Unidos. ¿Va, me late y ahí empiezo a trabajar con él y desde ahí empiezo a vislumbrar que me voy a empezar a retirar y me empieza a entrar miedo, es la realidad, no? Miedo de híjole, qué voy a hacer. Después me empiezo a preocupar por lo que va a venir y dejó de vivir el presente, dejo estar presente y me empecé a preocupar por más cosas que puedan venir en un futuro. Y consigo lo de EEUU que fue muy chistoso como lo conseguí. ¿Y estando allá me iba a retirar en noviembre y estaban jugando la estaba jugando la selección, creo que era la Copa Oro y me fueron a buscar de la selección y me dijeron oye, estamos, está este puesto vacante, no te interesaría venir a ser directo deportivo, la selección mayor? Y digo pero tiene que ser ya le dije no, no, no, ya no porque yo vine aquí, di mi palabra, firmó un contrato, yo no me quiero retirar así, yo me quiero retirar hasta el último día que tenga el último partido. Quiero estar con mis compañeros, quiero disfrutar lo que vivirlo con mi familia, con mis hijos. Y platicando con un buen amigo me decía, güey, es una excelente oportunidad que te subas a ese barco que ya zarpó y que va al Mundial de Rusia. Estamos hablando, te va a subir noviembre y en verano vas a estar en un Mundial, lo vas a volver a vivir, pero ahora desde el otro, desde la otra cara de la moneda va a seguir con los. Vas a seguir con los jugadores, los vas a acompañar con la experiencia que tuviste. Y dije bueno, no estaba convencido cuando tomé la decisión y me subí al barco porque así soy, porque me dicen ¿Qué onda, sí o no? Y sí, ahora le metió la metido de cabeza y muchas veces hasta siento que precipitado. Y sí, me subí y desde ahí empezó a andar en la dirección deportiva. Muchas veces lo que yo tenía pensado era dejar de jugar, estudiar, empezar a ver a qué realmente me quería dedicar, que había hecho las cosas bien, como tú dijiste, financieramente había ahorrado. No era un güey que gastara y que se comprara coches como usualmente pasa con los futbolistas que van y se compran un coche y se compran otro y otro. Creo que fui bastante ordenado, disciplinado en las cosas que invertí, en las cosas que. Que fui guardando.
¿Eso viene de alguien? ¿Alguien te guió en eso o viene nada más de que no, a ver, tal vez venías de una familia que nunca te había faltado tanto como para tener que sobrecompensar, ¿Sabes?
Sí, y eso siempre lo agradezco. El entorno que en el que siempre estuve fue valiosísimo. Si bien es cierto que no tenemos grandes lujos, pero nunca nos faltó nada y siempre como que fuimos cuidados desde chico. Fíjate, ahorita que lo hice, nunca lo he pensado, pero me acuerdo que nos daban domingo, mi papá me daba domingo y yo tenía mi cajita de madera y siempre llegaba y lo guardaba y lo guardaba y lo guardaba y no me lo gastaba y lo guardaba y de repente iba Navidad, les puedo dar unos súper regalos a mis hermanas. Y desde ahí yo creo que, no sé si tuve esa disciplina de ahorrar. Nunca nadie me lo dijo, pero sí lo veía. Y grandes deportistas que habían tenido todo, pues de repente quedaban en bancarrota. ¿Yo decía, esto va a durar y.
Muchos son target de OK, igual tienes tu lana y sabes que quieres invertir, pero entonces se te acercan con oportunidades medio, medio dudosas y ahí se va la lana, no? Platicaba con Ari Borovoy que se dedica ahora, entre todo lo que hace, a ayudar a los artistas y no sé si algunos deportistas, a manejar su lana para que no les pase eso y.
Si, yo intentaba ver, la verdad es que nunca, no invertí en, en ningún negocio, en el único negocio que invertí que fue, fue muy bueno y en verdad hoy en día que los socios lo vemos a toro pasado, dijimos no mames, le metimos a una guardería, a un kinder, Kinder, guardería, este, está en el Pedregal y nos invitaron, era un ex compañero mío, nos invitó a Regina y a mí a tomar un, a cenar con los otros socios, no teníamos ni idea de. Pero me decía güey, es un gran negocio porque es un gran negocio porque los papás tienen que meter a sus hijos a la escuela y es algo que se necesita.
Sí.
Y empezamos, a ver, vamos a hacerte el cuento largo, le metimos y hoy en día ya tenemos 10 años con él, con el kinder, con la guardería, iba bastante bien entonces, pero fue el único negocio que medio le metí en serio. Y luego todo lo demás, como que siempre fui muy precavido y invertí en bienes raíces y tengo ahí un fondo, tengo parte de Milán ahí guardada y.
Entonces ahora que, a ver, también escuchaba a Michael Phelps y decía que 80% de los jugadores o de los deportistas que van a unas olimpiadas tienen, o 75% sufren de depresión post juegos. Como que toda esta meta y esta disciplina tan agresiva con la que han vivido cuatro años, de repente ya no existe, no existe ese, ese driver para ti. ¿Tú tenías miedo de caer en algún tipo de qué hago? Depresión de.
Fíjate que no sé, pero fíjate que jugando nunca me pasó por la cabeza jugando, o sea, no sé si estaba tan metido en lo que estaba haciendo y tan presente que yo lo tenía claro. ¿Acaba un mundial y era mi ilusión máxima y el mundial y acabó el primer mundial que jugué en el 2002, estaba jugando en España y dije bueno, de aquí a cuatro años, que tengo que hacer para volver a estar en el mundial? Entonces yo decía bueno, ya acabó este, ya que viene para que yo pueda estar otra vez. Para mí siempre juego en la Selección. Fue algo increíble, padre. Lo disfruté.
Bueno, y ahí es donde tuviste tus títulos.
Tuve, si. En Cruz Azul gané nada más una Copa. Claro. Este. Y si, en la Selección gané la Copa Confederaciones del 99 cuando tenía 20 años. Y ganamos dos Copas Oros, la del 2009 y la del 2011.
Y pasan 10 años entre las Confederaciones y la primer Copa Oro.
Sí, sí, sí, sí, Sí, pasan. Pasan diez años. Sí. Increíble. Y aparte del 99, ni me imaginé que iba a estar en la Selección. La verdad es que no jugaba ni en Pumas. Me fui a jugar un Mundial a Nigeria y lo jugué muy bien. Y la puente ahí me vio y yo creo que le gustó cómo jugaba. Y de ahí tuve la fortuna que me llamara, pero fue muy criticado porque no era titular en Pumas y si jugaba en la Selección no es congruente.
Y ahora, a los 38 años que te retiras, si puedes empezar a hacer todo lo que toda tu juventud quisiste hacer y no, no podías porque te estabas cuidando. ¿Qué has descubierto de ti?
Pues que te limita muchas cosas. Desde que firmas un contrato te dicen que no puedes hacer deportes extremos. No puedes andar en moto, no puedes andar en bici, no puedes montar a caballo, no puedes esquiar. Y yo cuando era chiquito esquiaba en agua. Teníamos la oportunidad de esquiar y me encantaba esquiar en agua. Hasta que llegó cierta edad que mi papá me dijo, güey, pues ya no, güey, esto ya te puede. Te puedes tronar una rodilla. Entonces me retiro. De hecho, en Indianápolis me compré una moto antes de que me retirara, me compré una Harley. Entonces iba a entrenar en mi Harley, ya de rebelde. Y de repente llegaba en mi moto y el entrenador me veía no te preocupes, aquí no hay coches, aquí no hay nada, no va a pasar nada. Entonces llegaba a entrenar, Mijarle los últimos, Los últimos entrenar las últimas semanas llegué a entrenar en moto. Me encanta andar en bici de montaña. Era algo que nunca había experimentado. Y ahora cada vez que puedo, me voy a Valle de Bravo y me echo de la montaña. Me encanta. Soy muy aventado. No sé, es mi. Creo que es mi esencia. Cuando estoy convencido en algo voy y aunque no lo haya pensado tanto, soy y me aviento. Me acuerdo con mi coach algún día que me dijo hoy está la posibilidad de ir a jugar al IND en segunda división. Dije me tiro cabeza, fue mi respuesta, no hay pedo, es segunda división. No era lo que estaba buscando.
Cuéntame un poquito, creo que hace rato pudimos hablar de esto, pero nos seguimos por otra historia. ¿Qué hizo tu coach que te ayudó a tener esta oportunidad?
En Indianápolis tenía muchos contactos entonces, pero.
Eso no es un coach.
Qué hizo tu coach en tu Me empezó a decir no, bueno, a ver. Y fue cuando realmente empecé a darme cuenta que nunca había trabajado mi mente y no sé si estaba mejor así porque no me comía tanto el coco. Y empecé a darme cuenta cuando era más grande me empezó a dar miedo porque no es que me diera miedo jugar, pero ya era el que ya estás grande, ya no sirves de nada y estás viejo, ya retírate y todo ese tipo de cosas.
¿Y de dónde venían estas?
Algunas me las creía yo, algunas me las de memes. Pues sí, de memes me decían Torradosaurio. ¿La primera vez dije no, cómo puede ser Torradosaurio? Y lo veo, está buenísimo el Cruz Azul. Pasan los años y que no ganan, pues cada vez la presión es más grande y yo ahí sentía que tenía la responsabilidad de dar la cara. Hizo una responsabilidad que yo asumí que a lo mejor no tenía que haber asumido y ya tocas el balón y te pitaban, entonces ya te decían y todas esas cosas a mí me empezaron a afectar terriblemente. ¿Pero cómo es posible que después de tantos años en los que pues yo he dado lo mejor de mí para el equipo, ahora te paguen así, no? Entonces me empecé a comer mucho el coco y me decía tranquilo, disfruta este, no pasa nada, esas son solo ideas que tú te metes en la cabeza, pero la realidad es que estás bien, estás en un buen equipo, estás aportando, ahora ya no estás jugando tanto, pero estás aportando, te toca toda la experiencia. Y me empecé a comer mucho el coco y empecé a tener miedo de que iba a hacer cuando me retirara. No lo tenía claro si realmente estaba preparado para retirarme después de 20 años haciendo algo, dejarlo de hacer me aterraba terriblemente. Y él de la mano me fue diciendo güey, no te preocupes, todo va a estar bien. Son miedos que puedes tener, son historias que tú te cuentas, todo va a estar bien.
Te enseño alguna práctica, algún hábito que te ayudará a controlar esos momentos porque el todo va a estar bien. ¿Pues sí, pero como callas esa voz en tu cabeza?
Me enseñó a, no era meditar, porque no me lo dijo tal como meditación, pero me enseñó a respirar, me dijo güey, tienes que calmar tú, Tu mente. Entonces me dijo la. Me hizo la respiración de la caja, no, que respiras por tanto tiempo, mantenías la respiración y luego la soltabas. Mantener la respiración y así.
Y lo vas escalando.
Si, bueno, no, yo decía respiraba este 7s o más, lo que pudiera, lo aguantaba 45 y exhalaba en los mismos 7 o 10 que, que inspiraba y así lo repetía y así lo repetía hasta que me calmaba, este, y me fui conociendo más. Pero te digo, yo era como el borras, a mí me decían hoy hay que hacer esto. Sí, sí, sí, hay que hacerlo y me ponía la camisa de hay que hacerlo y me tiraba de cabeza por hacerlo y muchas veces sin pensarlo, entonces a lo mejor ni tiempo me daba de pensar otras cosas y cuando empiezo a retirarme y empieza a ser más consciente de los pensamientos es cuando me empieza a dar más miedo las cosas.
Si, esa parte yo la he visto mucho en atletas, o sea, creo que el deporte concentra muchas personas extraordinarias pero que tienen talento bruto, talento NATO. No, o sea, muchas. Platicaba con Rommel sobre oye Rommel, ¿Que sentiste el día que te caíste de panzazo en el mundial y entonces no pasaste a tu cuarto limpiador? No sé si estoy dando los datos correctos, ¿Qué hiciste? ¿No, pues me fui shopping y yo no, pero qué pensaste en tu cabeza, o sea, cómo lo analizaste? Y es gente que entra en un flow y no deja que su mente se interponga, no sobrepiense las cosas y bueno, la vida real muchas veces no hay esos facilitadores o estos generadores de flow que nos meten a un punto en el que nuestro cuerpo simplemente responde.
De acuerdo, te pasan las cosas y dices bueno, ya pasó, y qué voy a hacer, No me voy a quedar ahí tirado, una barrida, metes a un autogol, ¿Qué vas a hacer? Se te viene el mundo encima, pues el partido sigue tienes que seguir y darle vuelta rápido y la verdad es que cuando juegas ni lo piensas muchas veces solo estás presente y sintiendo, cuando empiezas a pensar las cosas no salen bien. Y ahí había un coach, un español que estuvo con nosotros en el mundial del 2018 que se llama Imanol y yo platicaba con él desde el minuto uno que llegué, fui a tomar un curso con él que se llama las siete PES y me encantó.
¿Cuáles son las siete P?
Es presencia, preguntar, empatizar, bueno, para que no empieza con, con la P, pero está ahí, este positivizar y las otras.
Bueno, ahí pondré algún link en tu.
Episodio para las 7 P, o sea, él fue jugador de fútbol y decía la primera vez que le pegué con izquierda se llama su libro y es de las 7 p entonces dice de los miedos que él vivió cuando, cuando juega al fútbol y cuando le pega con izquierda. Entonces me empecé a pegar muchísimo con este Imanol y platicaba de muchas cosas. Ya no sé por qué te. Porque me metí donde estaba, porque estábamos.
Hablando de cómo manejabas tu cabeza y.
Entonces él decía, él decía cuando empiezas a pensar, cuando en una parte de su libro dice cuando estás pensando y no sintiendo y nada más fluyendo, es cuando no salen las cosas bien, cuando el cuerpo sabe, el cuerpo sabe lo que tiene que hacer.
¿Has leído el libro de Steven Kotler, The Rise of Superman? No.
No.
Te va a fascinar porque Steven Kotler se mete mucho a la ciencia del flow y por cómo podemos facilitar, entremos a este estado en el que tenemos desempeño superior, pero como automatizado y en su primer libro que se mete a este tema enfocado en deportistas, habla de hazañas sobrehumanas, de gente que salta en snowboard, la muralla china con un tobillo roto y que simplemente se meten y no dejan que su mente se interponga. Entonces yo creo que te va a gustar mucho, es más, te lo voy a regalar. ¿Y también veía ahora Lindsay Von a ti que te gusta esquiar? Pues Lindsay Bon gana 81 mundiales en esquí downhill de mujeres y pues una carrera plagada también de lesiones, se rompe la rodilla 20 veces y hacen un documental sobre su última temporada, ella queriendo llegar a los 86 títulos para ser la mayor ganadora de todos los tiempos, pero empiezas a ver como que desde adentro, todo ese juego mental que tiene la cabeza y ella empieza a poner en la balanza, OK, si doy y me inyecto y hago y le empujo más, tal vez llevo esos 85 títulos, 86, pero eso puede que me cueste poder esquiar con mis hijos en el futuro. Y entonces hoy oía que la libertad es cuando no tienes nada que perder, eso decía la gente en el Holocausto, cuando te quitan tu libertad es cuando la estás pidiendo y entonces ahí no tienes nada, pero cuando la recuperas y luchas por ella y no te esperas a que nada te den y no tienes nada que perder, es cuando eres realmente libre, o sea, creo que ahí la mente es poderosísima.
Sí, sí, muy, muy poderoso.
Oye, ¿Cómo llegas a Indianápolis? Que no quiero que me dejes de contar esa historia.
¿Llegó Indianápolis, yo estaba en San Diego, casa en San Diego y estábamos justo acaba el torneo, me había ido con Regina con mis hijos, ahí sólo tenía dos hijos, y me habla Pepe y me dice Oye, ya conseguí una entrevista con, con el Chicago Fire, dije buenísimo, qué onda? No, me dice no, ya es esta semana, Leo, perfecto, yo vuelo de San Diego, vuelo a Chicago, ahí nos vemos, nos ponemos de acuerdo, ya me platicas con quién va a ser, etc. Este, me fui con toda la familia, estuvimos ahí, me dice, está la posibilidad de, de ir a Indianápolis a que te entrevistes con la gente, Indianápolis, no sé si vaya a jalar con Chicago Fire, pero no pasa nada, si vamos y platicamos con otro equipo, le dije perfecto, buenísimo y nos fuimos en coche, ni yo de Chicago, Indianápolis, hace dos horas y media llegamos a la oficina y es un equipo, la verdad, de segunda división, que no tiene tanta estructura, tenemos oficinas muy padres y el vicepresidente deportivo era el chairman de las 500 millas de Indianápolis, que había sido Chairman durante no sé cuántos años, yo creo que imagino unos quince, veinte años, y lo traen al Indiana, al indyleven, porque el dueño estaba buscando junto con acercarse al gobierno, tenía muy buenos contactos para que lean unos terrenos, pudiera ser su estadio y que pudiera aspirar a ser un equipo LMLC, entonces ese era su principal participación en el equipo. Entonces llego yo, llegamos los dos, Pepe y yo y me dice no, venimos a platicar con, se me fue el nombre, pero con el vicepresidente deportivo y me dice ah sí, pásenle, está por llegar llegó, pasó buen frente a nosotros, no nos saludó, entró a la oficina, este, ya estando ahí me sana si pasa, entro y me dice ¿Quién eres? Tengo una entrevista para ver si soy jugador del Indicia. Si ya me habían dicho, no sabía ni mi nombre, no sabía nada. Y dije no puede ser. Y de repente dice, no, pues que yo conozco un jugador italiano de por un amigo que es muy conocido. Y yo dije, no, este güey es gente fútbol, seguramente sabe el nombre. Y yo dije, seguro es El Piero, porque no sé por qué acaba de salir una noticia de él. Y yo lo tenía tan fresco, Dije si, es El Piero y no sé qué dijo. Le seguro su apodo es El Pinturico. Sí, sí, sí. Ese no tenía ni idea de fútbol. Y empezamos a platicar y no me dijo nada. Volteé a ver a Pepe, le dije como una cara que aquí no es. Salimos, nos fuimos Indianápolis, yo en la carretera, yo decía ¿A dónde mete? ¿A dónde me trajo este Pepe? No, este cuate no tiene ni idea. Y ya platicaba con Pepe, me dice güey, perdón, este es nuevo. No tenía mucha idea de que sí sabía que íbamos a ir, pero no tenía ni idea de qué se trataba. El que le ayuda está en Chicago, de hecho, armando unas cosas del equipo. Y le dije, bueno, no hay bronca, estuvo bien que lo conociéramos y ya veremos qué pasa. Al día siguiente tengo la reunión con los del Chicago Fire y justo cuando tengo la reunión con los del Chicago Fire tenían un broncón con los jugadores que habían ido a un, a un, a una cosa comercial y creo que se había armado la balacera ahí afuera. Entonces los jugadores estaban súper fricados porque tenían que ir a otro evento comercial y no querían hasta que les aseguraran que haber seguridad. Entonces yo entré a la plática con los del Chicago Fire y no estuvieron ahí, estaban arreglando el tema, yo decía y dije, bueno, a lo mejor no es. Pues no es que tengo que venir a jugar aquí. Salí de ahí, le dice Pepe, ¿Cómo estás? Súper tranquilo. Yo vine, yo vine a tocar puertas porque así fue, así fue casi toda mi carrera. Cuando me fui a jugar al extranjero dije güey, estoy súper tranquilo, No te preocupes.
¿No traías un ego lastimado?
No, no, me dolió más lo del indie, pero ya que venía en la carretera dije por algo pasan las cosas y qué voy a aprender de esta situación y si me tengo que venir a jugar acá, voy a venir feliz de la vida, y si no, pues no era para mí venir a jugar Estados Unidos y ya veré qué hago. Y entonces pasó lo de Chicago y luego ya me regresé a San Diego y me habló otra vez Pepe, la selección iba a jugar ahí. La copa, la copa, están jugando la Copa América. Y me dice, oye, ya me habló el cuate Linda que estaba súper apenado contigo, el director deportivo que quiere hablar contigo. Perfecto, buenísimo. ¿Cuando hablamos? No, mañana nos fuimos a tomar un café, hablamos ahí. Me dice, estamos felices de que vengas a jugar aquí. Dije buenísimo, dije de ahí soy. ¿Me quieren? Sí, claro, quiero vivir el sueño americano. Y de ahí fue, fue como, pero de nada, de un inicio que no me quería nadie, no saben quién era, hasta me habló el director deportivo, me dice te pido una disculpa. Y ahí fue. Y fueron los mejores, yo creo que el mejor año y medio que pude haber tenido de retiro. ¿Por qué? Porque volví a disfrutar el fútbol, lo volví a disfrutar intensamente como niño chiquito. A lo mejor en Cruz Azul los últimos años dejé de disfrutarlo y estaba demasiado presionado y aquí dije, no, son los últimos años, los quiero disfrutar como un niño chiquito y darme cuenta de todos los detalles, desde que me hacía mi desayuno, desde que llegaba hacia mi rutina, desde que le pegaba al balón, desde que salía y olía el pasto, estaba súper presente en todo y eso lo disfruté como niño chiquito, en verdad hoy me acuerdo eso y me emociono, me iba en bici, entrenar, agarraba un trail que había ahí y me iba en bici con unos árboles espectaculares, hacía media hora llegaba hecho pedazos en entrenar, pero me ha habido en bici, feliz de la vida, entrenaba y regresaba, No, la pasé espectacular, fue lo mejor que poder pasar.
Varias veces durante la plática hoy has mencionado esa presión y esa responsabilidad que sentías en Cruz azul después de 11 años ahí, estar muy cerca del título y no tenerlo y tú tener, ser el senior y el líder de ese equipo, porque claramente tú eras Cruz Azul y eso es algo que no puedo dejar de tocar hoy, o sea, ¿Cómo vives con esa presión? ¿Como lidias con el fracaso? ¿Cómo se ve la tarde después de ese partido contra el América.
Este fue duro porque jugamos varias finales, yo habrán sido, Yo creo que 5 finales con cruz Azul y si ganamos la de, la de Copa y perdimos de Concachampos y perdimos de Liga, pero esa de la América fue? No me costó mucho trabajo recuperarme, de hecho jugamos la Copa Confederaciones, fue cuando me recuperé de todo, fui a la Copa Confederaciones y me acuerdo que estábamos en la concentración de la selección y fuimos, éramos tres de Cruz Azul en la selección y era que nos volteamos a ver cómo pasó esto, en qué momento nos ganaron, cómo fue que sucedió. Increíble y a ver, y te vuelvo a decir un poco lo que te dijo Rommel, tampoco te puedes quedar ahí tirado y decir no y cortarte las venas, esto sigue y esto sigue y cómo sigue aprendiendo las cosas que hiciste mal, de las cosas que hiciste bien, que puedes mejorar en qué, pues todavía apuntalar más tu juego y darle para adelante. Yo siempre sí fue, si fue así muy claro cuando no me voy a quedar mártir, por algo pasan las cosas y me tocó volver a aprender que voy a aprender de esto para que la siguiente vez que esté en una final gane.
¿Que cambiaste, o sea, te acuerdas de haber hecho, no sé, no sé si una lista, pero un análisis de OK, que aprendí, que voy a cambiar?
Pues aprendí que cuando tienes la posibilidad de, de meterle 3 goles a un equipo hay que metérselos porque tuvimos la posibilidad, es una frase trillada pero pasa, tuve la posibilidad de meter más goles y no los metimos y al final nos metieron los goles y yo creo que ese fue el máximo aprendizaje, o sea, no es posible que tuvimos un hombre de más durante casi todo el partido, no pudimos meterles otro gol y tuvieron la posibilidad, a lo mejor ahí me dio la mala suerte o no supimos decidir bien y al final eso nos costó, entonces cuando tienes a alguien ahí hay que, hay que aplastarlo en el buen sentido la palabra. Claro.
¿Tú crees que hay un cambio de mentalidad entre cómo entras? A ver, se dice que el campeón levanta la copa en su cabeza antes de pisar la cancha, es mentalidad de campeón, mentalidad de ganador. ¿Tú tenías algún tipo de ritual antes de entrar a la cancha que te hacía visualizar el triunfo y cambió de alguna manera o puedes percibir una diferencia entre cómo entrarás a la cancha cuando perdiste que cuando ganaste? Es una pregunta creo que difícil, o sea, ¿Te das cuenta si entraste con alguna mentalidad diferente dependiendo del resultado que.
Después se dio anterior?
No necesariamente, o sea, si ves hacia atrás y dices OK, el día de la América yo me acuerdo que si entré con mentalidad ganadora, pero había algo que estaba ahí que tal vez, que tal vez me causó y que no existió. Cuando si ganaste la Copa Confederaciones o.
La Copa Oro, se intentaba visualizar, a lo mejor no era una visa, una visualización porque algunos equipos lo hacen en colectivo y a lo mejor una activación antes del partido y el preparador físico la va guiando y va diciendo cómo te va sintiendo y cada quien con los ojos cerrados lo va internando, este, haciendo internamente y lo vas viviendo. Yo lo intentaba hacer constantemente en mi cuarto con música y me iba imaginando todo, me imaginando desde una barrida que le quitaba el balón a un güey, desde que era capaz de gritarle a mi compañero para que estuviera atento, de tirar para ver este, para meter gol, o sea, todo eso lo iba viendo y lo iba visualizando. No me acuerdo del partido de la América, a ver, o sea, que algo no me hiciera clic, al contrario, dije este es nuestro partido, veníamos de una racha malísima del torneo anterior, antes de que acabe el torneo que parecía que no ibas a calificar y de repente como que unimos fuerzas todos los jugadores junto con el entrenador y empezamos a tener una química espectacular y ganamos 7 partidos seguidos, fuimos campeones de Copa, íbamos a hacer el doblete y decía es el momento, o sea, no había nada que dijera no nos va a permitir campeones y luego todavía te da pues muchas lecciones y te dice pues sí ahora había algo que no era para ti para que fueras campeón o para que no fuéramos campeones y que siguiéramos batallando y aprendiendo y preparándonos para la siguiente.
Hoy como director deportivo de la selección mayor tienes la oportunidad de, pues tal vez no es un rol de coach, pero si tienes una experiencia que muy poca gente tiene y que muy poca gente en contacto con estos jugadores seleccionados tiene. ¿Qué haces tú para compartirles todo esto? ¿Que aprendiste?
Hablar con ellos. Hablar con ellos. Una de las. Con Gallardo. Con Gallardo lo hablé durante el Mundial, era su primer mundial, este, decirle güey, no pasa nada, disfrútalo vive lo intensamente porque al final a lo mejor de los nervios y eso lo dejas de disfrutar y cuando lo disfrutas es cuando entras en ese momento de fluir y se yo fluyo, todo está bien, todo va a salir bien y ahí lo disfrutas muchísimo. Cuando estás preocupado que si la voy a cagar, que si este no voy a dar un pase bien, que si nos van a meter un gol, lo sufres muchísimo. Entonces es eso, experiencias que tuve la oportunidad de vivir por se las expresaría en ese momento. Te digo lo de Gallardo porque yo lo viví en el 2003 así, no era el jugador más joven y me tocó vivirlo y jugar un mundial espectacular y lo disfruté intensamente y ahora le tocaba a él. Entonces de esa forma podérselo expresar y al final decirle güey, es tu mundial, disfrútalo, pasa el increíble, juega como tú juegas, no pienses en otra cosa, no quieres hacer de más porque solito vas a vas a dar un gran mundial. Intentar motivarlo ¿Para que? Para que lo sintiera y que lo disfrutara.
Si pudieras implementar una práctica en todos los jugadores de la selección para que tuviera impacto positivo en su manera de pensar, en su manera de jugar, en su manera de comer, en su manera de dormir, ¿Cuál sería, cuál crees que haría la mayor diferencia?
Yo creo que todo, todo es importante en el futurista profesional. Todo y todo va de la mano. Y comer bien, descansar, hasta analizar a los rivales ya se vuelve muy importante el saber por dónde te van a salir, si es derecho, si es izquierdo, pero entrenar bien, descansar, el entrenamiento invisible que dicen que es bien importante, que cuando sales del campo, cómo te cuidas, cómo te recuperas, como comes, como descansas, se vuelve súper importante para llegar muy bien al partido, que es un poco.
Lo que hacías tú, ¿No? Después de entrenar, estirar hielo, comer bien, dormir bien.
Y aparte hoy que tienes tanta información, o sea, realmente el que no lo quiera hacer es porque no quiere ser mejor desde dormir que ya tienes tus aparatitos para que te midan, ¿Usas alguno? ¿No, no tú? Yo no.
Bueno, tengo una aplicación en mi celular que lo pongo ahí que se llama Sleep Timer y fuera de eso nada. Ahora con el Apple Watch estoy midiendo mi variación de ritmo cardíaco. Que eso se te mide al despertarte, pero en realidad no he metido mucho. Justo el lunes sale, que lo estamos grabando esto antes de que salga el episodio con Elisa Sacal, que es una especialista de sueño y son hora y media de T para dormir. Está increíble. Buenísimo, buenísimo. Desde cómo se tiene que ver tu cuarto, qué temperatura, mil cosas, o sea, está increíble.
Pero, o sea, ese tipo de cosas hoy están al alcance de todos los jugadores. Claro. Antes no había tanta información, antes era muy difícil encontrar cosas para mejorar.
Lo primero es quererlo usar, ¿No? Porque las herramientas están y pues nos dormimos en nuestros laureles.
Exacto.
Platicaba justo con uno de nuestros editores antes de que llegaras, le dije ¿Ya estás durmiendo mejor? Me dijo, la verdad es que no he hecho nada. Es que saber no es suficiente, hay que hacerlo.
Hay que hacerlo. Sí, exactamente. Saber es hacer.
Gerardo, ahora bueno, pues estás transformando tu vida, estás probando la vida como ejecutivo del fútbol, no sé si ese sea tu futuro, si vayas a ser director técnico o te vayas a ir a vivir a Indonesia, no sé qué vayas a hacer. Pero algo que sí me dijiste es que quieres comunicar y quiere ser un agente de cambio que haga que la gente se dé cuenta y sobre todo los jóvenes, que sus sueños se pueden cumplir. ¿Qué quieres decir con eso?
¿Voy a regresar un poco a cosas que pasaron cuando era joven y luego se fueron cumpliendo y no sé, te digo, tú a lo mejor me ves como que soy súper estratega y que tengo todo ordenado, la neta es que no creo que sea ningún estratega y si soy como que más aventado y confeo, no sé si en una intuición o en algo que realmente deseo, no? ¿Desde que era chiquito yo voy a jugar a Hugo Sánchez y algún día dije yo quiero jugar en Europa, quiero jugar en Europa como juego Sánchez? ¿Y no es que todos los días me lo repitiera constantemente y que lo tuviera a lo mejor en un tablero de visión, pero ya lo había pensado y dije porque si él lo hizo, porque yo no lo puedo hacer? Y con el paso de los años jugué en Europa y de repente fui a jugar, fui a ver un. El mundial de del 94 México Irlanda en Orlando, algo que fui con dos primos, fuimos al partido que nos habían invitado 15 años estos papás. Estamos viendo el partido, vi los goles de Luis García que le metió Irlanda y cómo salió corriendo, festejando, yo quiero jugar un mundial, quiero jugar mundial y que me tengo y quiero estar ahí, lo va a conseguir, no sé cómo, pero ya lo había pensado, dije, o sea, no hay que estructurar a todo y que voy a hacer esto para lograrlo, o sea, él lo pensaba, dije, lo voy a lograr y con el paso del tiempo jugué un mundial del 2002 y metí gol y festeja, decía, no mames, emociones cabronas, sea güey, no mames, te merece esto por todo lo que has pasado. Y luego acabé, estaba en Europa y después de tantos cinco años donde tuve mucha incertidumbre todos los veranos que no iba a jugar, que se iba a seguir jugando en Europa, dije, llegó el momento, regresar a México, quiero regresar a México, quiero tener un buen contrato y quiero tener una casa en una privada en tal lugar. Y con el paso del tiempo, o sea, como que se dio y hoy que algún día que estaba tirando con Regina, digo, nunca me ha dado cuenta, pero las cosas que he soñado y las cosas que he querido, las tengo, las tengo y las he cumplido. Entonces digo, todo empieza de soñar, todo empieza de soñar y luego, claro, no, que estés convencido de que lo puedes lograr y que lo quieras lograr y que, y que trabajes para lograrlo. ¿Y te repito, no es que lo tenga en mente todo el tiempo y que diga no mames, boom, boom, boom, todo el día, no, quiero, quiero esto, quiero esto, quiero esto, quiero esto, me lo estoy, me lo estoy recordando, no? Pero creo que no sé si el universo, no sé, hoy que estoy, esté en un curso de abundancia de meditación que me invitó una amiga de España.
¿Con quién lo estás tomando?
Lo estoy tomando, es en las 7 pesos que tomé con Imanol, hicimos un grupo de WhatsApp y una amiga española, pero me mandó una invitación, lo puso ahí en el chat, dice, quien quiera, escríbame por separado y si quiere entrar en grupo, es una meditación con una tarea diaria, 21 días, te digo, tengo mucha curiosidad por empezar a meditar, por estar mucho más tranquilo y me metí, tengo un chorro de cosas, pero dije, bueno, empecé a levantar más temprano para meditar y hacer todo esto.
¿A qué hora te levantas?
Hoy e intento a las cinco y media leí el Miracle Morning, entonces como que estoy intentando tener una rutina mucho más estructurada después de que lo tuve como jugador, ahora fuera de y empecé a meditar y de la abundancia sea bueno y entonces una de las meditaciones decía sea lo que realmente desees y quieras, ponlo ahí en el universo y déjalo y seguramente se te devolverá si estás tranquilo, si estás conectado con ello. No sé si sea eso no, o no, pero todas las cosas que he puesto ahí, o sea, que las he pensado y que las he puesto han sucedido.
Si, yo platicaba justo de este tema porque puede sonar como muy esotérico, ponlo en el universo y demás. Antier un amigo me preguntaba ¿Y tú crees en eso, en eso de proyectar y que si deseas el universo te dará? Dije a ver, no es magia, yo sí creo en energías y creo en vibras y creo que si tú tienes una visión y la crees y la vives como si está, como si ya pasó, vas a actuar como si eso ya pasó y entonces tú vas a generar que lo que está alrededor de ti funcione para que eso pase, o sea, no es como que llegan y varita mágica y polos mágicos y tú casa en la privada, no, y tu gol en el mundial porque quien lo quiere es un chingo, o sea, pero esa visión y entenderte que eso lo puedes hacer realidad y creértelo de verdad hace que actúes y que te despiertes a las cinco y media de la mañana y que subas escaleras después del entrenamiento y que estires con tu pelota y que comas bien y que tomes suplementos y que no te vayas y compres 20 coches, sabes, o sea, no se hace por magia, pero todo empieza por soñar.
Por soñar un poco lo que hace Juan Lucas de visualizarlo y yo dispensa.
Exactamente. ¿Y entonces hoy como quieres hacer eso? ¿Como, cómo estás buscando llegar a más gente hoy?
A ver, desde el trabajo estoy ya en subido en este barco y te digo, soy así, ya cuando estoy en algo entrego lo mejor de mí y quiero trascender, quiero trascender, quiero trascender con el fútbol mexicano y quiero lograr cosas importantes, entonces creo que quise un buen, un muy buen equipo de trabajo, el cual me aporta muchísimas cosas que cuando crees que jugaste fútbol sabes todo y la neta es que no sabes nada cuando te retiras, tienes mucha experiencia, pero hay cosas que no, ni se te pasan por la cabeza. Desde un modelo de juego, de cómo tienes que estructurar todo. Y traje gente muy capaz y estoy súper ilusionado que vamos a conseguir cosas bien importantes. Entonces desde ahí vamos a decirles a ver, si nosotros podemos impactar y ponerle todas las herramientas a todos los jugadores, pues todo, si tenemos claro hacia dónde queremos ir, creo que podemos impactar a nuestro país y nuestra propia vida. Entonces, desde mi trabajo, a lo mejor haciéndoles ver que el mexicano es capaz y que puede competir con quien sea, estoy convencido. Desde el fútbol lo veo así y creo que es una forma de que se refleje la gente en un equipo de fútbol. Si dice el mexicano un mundial y lo hace porque nosotros no lo podemos hacer en otros aspectos.
Y todo este cambio de mentalidad que has vivido personalmente, intentas permearlo en los jóvenes del equipo y no te ven como el viejito loco que.
Yo creo que ya traen otro chip también los jugadores. Y ese chip de saber que pueden trascender, yo creo que es un poco la mezcla que ellos también te contagian. Y claro, ¿Por qué no? Si trabajo y lo hago bien, claro que lo puedo lograr.
Qué es lo que pasó en la sub-17 hace años, ¿No?
En la sub-17. Y que se repite continuamente. Es algo que se repite continuamente en la sub 17. Estamos investigando por qué no pasa en la 20, ¿No? 17 al 20. En qué podemos ayudar para que eso deje suceder y que también aspiremos en la 20 a ser campeones.
¿Que te da felicidad hoy, Jerry?
Pues me da felicidad las cosas. Yo creo que más estar con mis hijos me da muchísima tranquilidad y una alegría inmensa estar con mi mujer también, estar en familia, estar los cinco juntos me da muchísima felicidad ver a mi mamá también. Este. Siento que nos vamos haciendo cada vez más grandes y la disfruto muchísimo cuando. Cuando la veo y cuando hablo más con ella, me da una tranquilidad, una felicidad poder. Poder tenerla y disfrutarla, ¿No? A lo mejor, este. Siempre había pensado que los vamos a tener para siempre y ahora que ya no empiezo a sentirme más grande, Si yo estoy creciendo, estamos creciendo todos y a lo mejor muchas veces sientes que te quedas tú en una edad estancado y que nadie crece y entonces ahora que veo a mis papás, intento disfrutarlos muchísimo, sobre todo cuando mi mamá me da, se me da consejos y es padre escucharla y aunque de repente le digo ya ni si, ya no me digas esas cosas y ya, pero luego digo qué padre tenerlo y qué padre.
¿Cuál es el mejor consejo que te ha dado últimamente?
El mejor consejo no me dio, me dio un consejo que me dijo yo no sé si estés muy presionado, muy tenso, pero se te están enchuecando los dientes mijito, así que ve al dentista y vete los arreglar, o sea ese tipo de cosas que me da. Me da gusto que me las digan el escucharlo y que me lo diga y me dice tranquilo todo, todo va a ir bien, sea disfruta lo que estás haciendo, tenla este busca disfrutarlo al máximo, saca el mayor aprendizaje que puedas de todo lo que hagas. Siempre me dijo nunca te peles, nunca te peles con nadie, intenta ver la forma de darle la vuelta y conseguir cosas sin pelearte. Se fue un muy buen consejo que le estoy muy agradecido.
Y bueno, has cambiado toda tu disciplina, has cambiado tu manera de vivir ahora y estás redescubriendo. Te hace. Ayer desayunaba con el dean de la escuela de negocios de Stanford, donde me gradué yo y él decía que algo que ve que podrían hacer más por exalumnos y que están buscando estructurar es cómo acompañarlos a lo largo de las diferentes fases de la vida. Bueno, sales de la maestría a los 25-30 y después pasan 20 años y tal vez estás cambiando de carrera o cambiando de fase en la vida y terminas teniendo igual. Empezaste siendo futbolista y ahorita vas a ser directivo y al rato termina siendo artista, no sé, músico, cantante, o sea, ¿Tú en quién te quieres convertir?
Qué buena pregunta. ¿Por el proceso que viví del retiro acá, me encantaría poder acompañar a los ex jugadores que se van a retirar, o sea, poder estar cercanos y decirles güey, te va a pasar esto, muy probablemente sientas miedo, muy probablemente no sepas quién eres, no? Porque de repente sí fui futbolista y.
Ahora falta de identidad.
Sí. Y podérselo compartir y poderlos preparar. Si veo que puede agregar valor a por lo menos al medio del fútbol y a la gente que se va a retirar y no lo hay. ¿Y yo lo busqué y encontré y buscaba gente que me dijera oye, pero qué es esto? ¿Cómo se hace? No lo encontré.
Si, es interesantísimo esa falta de ¿Tú Cómo lo harías? ¿Cómo lo haría? ¿Cómo guiaría a gente? Pues creo que si eres el primero, eres el primero. Pero ya sabes que hay una necesidad y estoy seguro que va a haber gente que te lo agradezca. Yo lo veo. A ver, yo no me considero un guía de nada, ni mucho menos, pero yo he vivido un proceso personal de autodescubrimiento, de crecimiento, de hasta perdón propio y de separación de una identidad que tuve 40 años. 40 años viví con una identidad yo que tenía que ser rígido, calculador, ambicioso, lo que tú quieras y desprenderte de eso, desprenderte de la identidad de emprendedor o desprenderte de la identidad XYZ de futbolista que tengas. ¿Hay veces que OK, se siente muy bien porque estás cambiando de piel, pero qué tal si no sabes cuál es la nueva piel? Entonces descubrir eso creo que es un proceso muy padre. Y cuando tienes alguien que te pueda decir no pasa nada, pero si velo pensando, creo que. Y sobre todo con tiempo antes de que pase para que no OK, tu contrato terminó y gracias, hoy no eres nadie, pues. Le pasa a los políticos, Ve, sentir que la silla eres tú cuando en realidad es la silla, debe ser muy duro.
Sí.
Mucha suerte con eso. No sé qué decirte. Gerardo, ¿Qué te gustaría hacer hoy por ti que No has hecho?
¿Qué me gustaría hacer? Yo creo que disfrutar de disfrutar más de las cosas que me gustan, darme más tiempo y disfrutarlas. Y a lo mejor no estar pensando en cosas que tengo que hacer, sino poder desconectar en los momentos en los que está haciendo algo que realmente disfruto.
¿Y qué te hace falta para que eso pase?
Hacerlo, simplemente hacerlo. Tener más tiempo de disfrutar de hacer las cosas que descubrí que me gustan, por ejemplo, andar en bici, montaña y poder desconectar totalmente cuando esté en la bici de montaña y disfrutar de todo lo que está alrededor y de tener esa presencia que no me estoy permitiendo tener, que estoy pensando en otras cosas que tengo que hacer de chamba cuando a lo mejor me voy a caer. Te vas a caer, disfrute el madrazo que te vas a poner.
Hace poco me decían amigos que están muy metidos en la bici de montaña que si quieres te los presento, no puedes pensar en otra cosa, que si no estás 100% metido en lo que estás haciendo te vas a romper la madre, o sea que ahí si no perdona la bici. Yo no lo he hecho.
Es padrísimo, es una sensación de adrenalina y le decía Regina yo creo que necesito poder soltar la adrenalina, lo hacía jugando fútbol y corría tantas horas y llegaba agotado y ya. Y ahora a lo mejor hago nada más una hora de ejercicio y para mí siento que no es nada y quiero más. Y cuando estoy en la bici de montaña es wow, algún día me mete muy mal y a lo mejor me tengo que meter un buen llegue para decir qué rico, no se, soy repente siento que soy medio este masoquista.
Es la manera de sentir, hay veces que el dolor es la manera en la que sentimos la vida. ¿Si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, que diría?
Disfrutar al máximo. Uno, perseguir el sueño, perseguir los sueños que tengas, este, porque a lo mejor cuando seas más grande te lo vas a reprochar y disfrutar intensamente todo lo que hagas. A lo mejor alguno de ellos, yo no lo, yo no lo cumplo, por lo menos lo de los sueños si y cada vez que lo veo algo digo no sé cómo lo va a hacer y no sé qué tenga que hacer, pero lo voy a lograr y estoy convencido que lo voy a lograr. Y lo otro estoy aprendiendo a disfrutarlo y son cosas que creo que vale la pena darte esa oportunidad de disfrutar las cosas y estar presente. Digo mucho estar presente porque me ha pasado últimamente que mejor estoy con mis hijos, tomar un helado, pero estoy pensando en muchas cosas que tengo que hacer y dejo de pasar mucho. Intensamente estamos prestados. Sí.
¿Qué sueño tienes ahorita en la mira?
Híjole, redescubrirme es un, es, creo que es base, una labor y estoy en ello y a lo mejor no he dado con, con algo que me engancha otra vez, pero estoy convencido que lo voy a lograr y lo voy a disfrutar. Muchísimo. Sueño con que México algún día sea campeón y sueño con tener una gran participación en Qatar. Desde fuera es donde me toque puede aportar lo mejor a los jugadores para que lo disfruten y que lo vivamos intensamente y que hagamos algo histórico que nunca hemos hecho. Si, lo sueño, lo vivo, lo irradio y eso me da muchísima ilusión. Pero me da mucho más ilusión el sueño de redescubrir.
Increíble Gerardo, la verdad es que increíble la historia. Nos podríamos seguir horas. ¿Dónde puede encontrarte la gente?
Tengo, estoy en redes sociales es Gerardo Torrado 6 en Twitter y en Instagram.
¿Dónde estás más Twitter, Instagram?
La verdad es que estoy en Instagram más los dos. ¿No, pero me gusta más Instagram, las imágenes y tengo un tema, no sé si lo debería decir o no, pero es de las cosas que también quiero compartir más y muchas veces como que siento mucho del qué dirán y no sé si postearlo, no? Y últimamente posteo, posteo poco porque que dirán el directo de Selecciones Nacionales, cómo puede estar portada esté posteando eso y con la ilusión de ser yo mismo en las redes, pero en creado torrado 6. Ahí me pueden encontrar.
Leía un artículo creo que ayer de un blog de Paul Graham. Paul Graham es uno de los fundadores de Y Combinator que es una aceleradora de negocios más exitoso en Estados Unidos. Y este es un blog súper sencillo, simple y es un artículo súper cortito que se llama Haters, o sea y todo esto describe a los haters. Siempre vas a tener haters, así como tienes fans tienes haters y como debes de pensar en ellos es que un hater es un fan con el símbolo volteado y que así como no te agobias y no te desvives por saber qué es lo que un mega fan ama de ti, tampoco te importar que un hater odia de ti y simplemente.
Dejarlo pasar, dejarlo pasar sin dejar pasar las cosas, no pensarlas.
Gerardo, mil gracias por estar aquí. La verdad es que lo que has logrado la disciplina. Hay tanto que se puede aprender de gente que ve las cosas como tú, como una misión y sin miedo de apostarle la vida e irse como el borras de cabeza por un sueño. No me queda la menor duda que es un crack y es un verdadero placer tenerte.
Muchísimas gracias. Muchísimas gracias por la oportunidad de estar aquí contigo. Es un honor.
Gracias.
Gracias a ti.
La disciplina, determinación y sobre todo la resiliencia de Gerardo no se quedan cortas de admirables. Si te sirvió lo que escuchaste, envíale este episodio a alguien por mensaje usando el link Craks LA y pregúntale cuál es la lección que más se queda del episodio. También sigue Cracks Podcast en Spotify o suscríbete en iTunes y califícanos con 5 estrellas para que más gente nos pueda encontrar. Y únete a la lista de espera de mi app de agradecimiento y enfoque Focus Journal en Cracks La App para recibir una invitación a la prueba privada. Si escuchas Cracks Podcast, mencióname en Instagram o Twitter como Me encanta leer lo que te deja cada episodio o que menciones también a Gerardo como ErardoTorradoNúmero GerardoTorrado. Puedes encontrar links a todo lo que Gerardo y yo hablamos el día de hoy en Craks LA. Eso es todo por hoy, Yo soy Oso Traba y espera. Espero que tengas una gran semana.










