ANTONIO ROSIQUE | Transformación Personal y Cómo Crear tu Personaje #116.

Mexican sports journalist Antonio Rosique talks about the personal transformation that started with hiking the Camino de Santiago three times, then reinventing himself on reality TV with Exatlón. He shares what he packed (8.5 kg), how he keeps his feet alive (vaseline, thick socks, air them every two hours), and the high-performance routines that stuck.
Questions this video answers
2014
Three times
About 14 days (crossed the Pyrenees)
About 8.5 kg (he mentions 8 kilos y medio)
Chapters
¿Cuál es el propósito? ¿Cuál es nuestra misión en la vida? ¿Para qué estamos aquí? Y él me dijo para luchar. Vinimos a esta tierra a luchar. Vamos a vivir adversidades, vamos a ser golpeados, vamos a sufrir pérdidas, vamos a tener cicatrices, pero no nos queda otra que luchar.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo como invitado a Toño Rosique. Puedes encontrarlo en Instagram como Antonio Rosique. Toño es un periodista de deportes mexicano. Inició su carrera en TV Azteca y desde entonces ha participado en varios programas deportivos como En Caliente, Los Protagonistas, Deportvit, Deporte Caliente y más recientemente en el fenómeno televisivo Exatlón. Toño es un autor prolífico con libros como El día de mi vida 1 y 2 y la isla del fútbol, entre muchos otros. Hoy hablamos de senderismo, de la labor del comunicador y de cómo sobrellevar exitosamente un proceso de reinvención personal. Toño Rosique, bienvenido a Cracks Podcast.
Qué gusto tenerte aquí, Oso. Qué gusto, en verdad, qué emoción poder estar en este espacio que has creado con tanto cuidado, con tanto ahínco y con tanta inteligencia. Valoro muchísimo el que me permitas entrar a esta audiencia fabulosa que tienes y que me permitas ser parte de este gran proyecto.
No, gracias a ti, Toño. Yo estoy seguro que sí. A esta audiencia fabulosa le vas a dar muchísimo valor porque es a lo que te has dedicado 25 años, historias increíbles. Y vamos a. Vamos a hablar mucho de transformación, que eso fue yo creo que la parte más sorprendente cuando digo, yo te conozco desde que. Desde toda la vida de ver la tele. No nos conocemos personalmente, pero cuando volvió a aparecer tu nombre en el radar como un posible invitado, dije qué cambios y vamos a hablar de eso. Pero algo que me enteré que hiciste, que yo tengo muchas ganas de hacer y hasta vi una película hace poco de Martin Sheen y Emilio Estevez, muy buena, es El Camino de Santiago. Y amigos tuyos me dicen que amas el hiking. Pero cuando me enteré que hiciste El Camino de Santiago y que lo hiciste solo, me llamó mucho la atención qué pasaba en tu vida, por qué lo decides hacer, te aventaste todo. Cuéntame de esa experiencia.
Qué manera de comenzar. Oso, la verdad es que estás tocando un punto de mi vida que para mí es maravilloso y que para mí es un punto de vista de inflexión, es un punto de quiebre. Mira, yo hago el Camino de Santiago la primera vez en el 2014. Yo venía de un proceso personal importante, de una pérdida personal importante, de una ruptura sentimental muy importante, de ver cómo se había terminado de manera abrupta y no exitosa un proyecto personal. Y estaba en ese momento de crisis. Me acu perfecto que mi papá me dijo, yo le dije a mi papá, oye, pues viene el Mundial de fútbol de Brasil 2014 y siempre después de una Copa del Mundo, de unos Juegos Olímpicos a los que voy, pues siempre me tomo unas vacaciones, porque básicamente es terminar un proceso de dos años o de cuatro años y tienes muchas ganas de desintoxicarte y de cerrar un ciclo. Y yo le decía, papá, pero no sé qué hacer, no sé a dónde irme. He viajado mucho a lo largo de mi vida, mi trabajo me ha llevado como periodista por los cinco continentes, he vivido fuera, he estudiado fuera. Y mi papá me dijo, ¿Y por qué no haces el Camino de Santiago? Y mi papá nunca lo ha hecho, y mucho menos creo que ha estado cercano jamás hacerlo. No sé por qué se le ocurrió, a lo mejor fue uno de esos rayo divino, un momento de eureka. Y me puse a investigar. Y en el momento en el que te pones a investigar y que dejas que tu curiosidad sea la que te te empiece a guiar, que sea tu brújula, en ese momento empiezan a ocurrir cosas maravillosas. Conecto también un poco circunstancialmente con un conocido, el hijo de un amigo que lo acababa de hacer, me cita en un café de manera un tanto, llamémosle misteriosa, me dice, ven, me voy a sentar contigo a platicar. Y bueno, me empezó a contar, más que a contar, me empezó a compartir la magia del Camino de Santiago, me empezó a compartir la mística de esta peregrinación que tiene mil años, mil cien años de hacerse, realizarse. Y en ese momento me enganchó, básicamente fue como si se tratara de un hechizo, como si soltara las palabras mágicas. Se me metió en la mente y empecé a buscar y a devorar literatura, que además hay abundante literatura sobre el Camino de Santiago. Y empecé por el libro clásico de Paulo Coelho del peregrino. Pero después dije no, necesito otras cosas y me empecé a saltar a otros libros, empecé a comprar guías y empecé. Yo no era hiker, yo no era senderista, yo nunca me había ido así a ningún lado y dije bueno, lo voy a hacer, es lo que necesito hacer en este momento de mi vida. Y terminó el mundial de fútbol y de Brasil me fui a México, tomé mi mochila, mis botas y de ahí volé directo a Saint Jean Pierre de Port, que es el último pueblo francés en los Pirineos, donde tradicionalmente los peregrinos iniciamos el Camino de Santiago. Y ahí comenzó no solamente una peregrinación o una ruta de senderismo, como lo queramos ver, comenzó un proceso de reinvención personal verdaderamente mágico. El Camino, te lo voy a decir, es poderoso y hay algo ahí, hay algo ahí, es ir siguiendo a la Vía Láctea todos los días, el sol atrás de ti, pero hay algo ahí que por algo lo han realizado millones de personas, por algo están los senderos, por algo hay pueblos y comunidades que viven de los peregrinos y por algo durante mil años la gente ha caminado por ahí, algunos con fe, con mucha fe, otros sin tanta fe, más por hacerlo como aventura o como ejercicio. Pero ahí comenzó para mí un proceso de reinvención maravilloso que después me convirtió en senderista. De ahí me fui años después empecé a hacer todas mis vacaciones las hacía caminando y me fui a Machu Picchu a hacer Salcantay trek, a caminar rumbo a Machu Picchu en Perú, en los Andes me fui a hacer la Vía Franchíllena, que es otra vía de peregrinación que te lleva a Roma saliendo de la Toscana, una serie de caminos y de senderos hermosísimos por los grandes viñedos de la Toscana. Y así he empezado a buscar yo lugares para hacer senderismo y para caminar básicamente, pero en un afán de que la caminata, el senderismo, esa meditación en movimiento me termina alimentando internamente, me permite replantear un montón de cosas, te hace humilde, verdaderamente te hace humilde, te resetea, te deja ver de qué tamaño somos, el tiempo tan contado que tenemos y tan valioso que tenemos. Y es ahí donde se da un proceso de reinvención Tremendo.
¿Te fuiste solo?
Si, la primera vez me fui, lo he hecho yo el Camino de Santiago lo he hecho tres veces. La primera vez me fui con un amigo, pero terminamos caminando bastante solos. Nos dimos cuenta de que cada quien camina a su velocidad, que es necesario tener momentos de soledad, de estar contigo mismo, de que sientas la libertad, de vivir todo lo que implica caminar veinte, veinticinco o treinta kilómetros por día, que al final Oso es una. Genera un desgaste tremendo porque todos los días te tienes que levantar a caminar aunque no tengas ganas, y no puedes detenerte a la mitad porque nadie te va a ir a recoger y nadie te va a cargar la mochila. Y si te sale una ampolla, nadie te va a cargar. Entonces tú tienes hoy en la mañana, mañana en la mañana te levantas a las 6 de la mañana y sabes que tienes 28 kilómetros por delante, con montaña, con buen clima, con mal clima, y que tienes que llegar al otro pueblo, al siguiente pueblo, para que puedas llegar a descansar, a comer y a dormir. Lo hice con un amigo, pero al final cada quien terminó caminando a su velocidad. Nos encontrábamos ahí al final, ya en el pueblo. Y después regresé. He regresado tres veces más al Camino de Santiago y regresé solo después.
Oye, Toño, y dices que fue un proceso de reinvención. Si me pudieras poner el dedo en el cambio más relevante, más importante o más trascendente que se dio de esa primera vez que lo hiciste, ¿Qué fue? ¿Qué cambió en México? Porque yo he tenido momentos en los que te vas a una experiencia y sientes que todo cambia. Es más, cuando me fui a Burning Man, que no sé si alguna vez has ido, te dicen no tomes ninguna decisión en un mes después de haber regresado, porque la gente llega revolucionada y con ganas de cambiar. Soy otra persona. Y la verdad es que ni eres tan acá. Ni eres tan acá. Tal vez si te moviste más hacia el centro. ¿Qué pasó contigo? ¿Qué hiciste?
Mira, yo llevo 25 años como periodista y llevo 25 años trabajando en la misma empresa. Entonces yo no tengo una historia a lo mejor como la que tú has contado, que vas a Estados Unidos, vas a Nueva York y luego haces un cambio, todo ese tema. Yo a nivel profesional sigo siendo el mismo, al menos en términos profesionales. Pero lo que provoca, lo que provocó para mí ese primer Camino de Santiago de entrada fue un viaje al interior de mí mismo. Fue verdaderamente. Cuando estás caminando te da tanto tiempo de pensar y no pensar, de sentirte bien y sentirte mal, de estar eufórico en algún momento porque ves un gran paisaje y de vivir todo el hartazgo que te puedas imaginar, de que te duelan partes del cuerpo que no sabías que te dolían, de que aprendas a caminar otra vez. Alguna vez me dijeron en el tercer o cuarto día del camino, es que no sabes caminar, tienes que aprender a caminar, para caminar 30 kilómetros no puedes caminar como si caminaras uno, como correr, como cuando uno aprende a correr una larga distancia, tienes que aprender a cargar la mochila. Alguna vez una señora me dijo y en el camino pasan cosas ahí medio místicas, o sea, me dijo, es que tienes que sacar cosas de la mochila que traes ahí, dije bueno, sí, sí, sí, está muy pesada la mochila que traigo, me dice no, no, de la que traes aquí atrás, de la que traes aquí en la cabeza, tienes que empezar a liberarte de cosas, ir dejando, sanando heridas, dejando rencores, es un tema también mucho de alma, psicológico, de tu psique, de a ver, perdona, libérate de estas aprehensiones, de ciertas aprensiones, replantea para qué estás en el mundo y ahí es donde se va dando el proceso de el primer paso de la reinvención, o sea, reinventarte toma un buen rato y como tú dices, no se consigue con un viaje, con una experiencia, ese es el chispazo para que se encienda una flama, para que se encienda una flama y empiecen a ocurrir otras cosas, pero en el momento en que viajas al interior de ti mismo te empiezas a dar cuenta a lo mejor para qué estás en el mundo.
¿Tomaste alguna decisión importante al regresar? Digo, además de OK, me gustó esto y lo voy a volver a hacer y me voy a volver senderista y mis vacaciones las voy a aprovechar para explorar este tipo de de viajes o de procesos, ¿Hiciste algo diferente?
No tomé ninguna decisión importante porque la vida ya se acababa de tomar por mí, básicamente lo que sí me dio fue un nuevo espectro, lo que me ensanchó mis horizontes de una manera descomunal, o sea, lo que me permitió fue ver, ver mucho más allá y en el momento en que ves mucho más allá brotan opciones por todos lados, eso fue lo que me dio libertad, me quitó una ceguera parcial, una estrechez de horizontes. Si yo veía en recto, porque llevaba yo muchos años trabajando en la misma empresa, o sabes qué provocó resquebrajó también una parte de mi identidad personal. Te digo que te vuelve humilde, que te replantea, te dice de qué tamaño eres. El camino también te enseña lo poco que somos para el universo y uno se pone a pensar que por aquí han pasado durante mil años millones de personas, unos con zapatos, unos sin zapatos, unos ricos, unos pobres. Lo padre del camino es que no importa si tienes mucho dinero o no tienes dinero, no importa si traes las mejores botas o si traes los tenis más rotos, no importa si traes buen equipo o no traes buen equipo, si llegas a dormir al refugio de la iglesia donde pues se queda todo el mundo y compartes ahí la zona de literas, o si llegas a un hotel boutique en un pueblo medieval español y comes en un restaurante con una estrella Michelin, al final el camino lo tenemos que ser todos y es una gran metáfora de la vida. Entonces a mí, yo regresé y no tomé grandes decisiones, lo que me dio fue libertad. A mí en este momento me permitió sanar o empezarme a recuperar emocionalmente, me enseñó que había más vida de la que yo estaba viendo en ese momento y eso pasa cuando la vida te golpea, cuando la adversidad te tira a la lona, en ese momento se te cierra el mundo, te agarras de lo que puedes y para mí fue regresar y ver el mundo mucho más amplio, mucho más grande y de ahí empecé a tomar decisiones mucho más saludables para mi vida.
Toño, una de las cosas que dijiste que te da el senderismo es estos, o el acceso a estados alterados de conciencia, estos momentos de soledad, tal vez de estar exhausto, de estar con hambre, mal dormido, con frío. Hay ciertamente otras maneras de tener acceso a estos estados alterados de conciencia, unas más naturales que otras. ¿Tú has experimentado con algún tipo de hablando que fuiste a Perú y demás sustancia que te ayude también a tener estas experiencias?
No, fíjate que la verdad es que no, no soy, nunca he sido por ejemplo, fumador de tabaco regular, o sea, no soy de fumar, ¿Sabe? Me encanta el vino, por ejemplo, no me encanta ahora, por eso cuando fui a hacer la vía Franchíllena pues me tomaba, tomaba mucho vino, me tomaba todo el vino que me encontraba y el Camino de Santiago me encanta porque uno de los lemas del camino, de los más populares con pan y con vino se hace el camino, entonces llegaba después de 30 kilómetros y llegas con un hambre salvaje y lo primero que quieres es comer y te zumbas una botella de vino solo y más caminando por La Rioja, más cuando andas entre Burgos y Valladolid y esa zona que es. Así es, pero yo nunca vi a. Me han platicado, me han platicado en Perú particularmente y en México también desde ayahuasca, peyote y todos estos temas, pero nunca los he experimentado bien.
Ahora, paréntesis, a mí me llama mucho la atención el tema del senderismo y nunca lo he hecho, o sea, nunca me he dedicado a esto, pero sé que, y lo mencionaste, las botas son clave. ¿Cuáles son las botas que hay que tener?
Tus pies son lo más importante en una ruta de senderismo y más si vas a caminar día tras día tras día. Si va a ser. Hay quienes han hecho el Camino Santiago completo, yo no lo he hecho completo, o sea, yo tengo un amigo que se reventó 38 días caminando.
¿Cuánto hiciste tú?
No, yo me aventé como 14. Como 14 días caminando. Yo crucé los Pirineos, que fue una gran experiencia y se la recomiendo a todos, o sea, salir de Saint Jean Pierre de Port en Francia y cruzar los Pirineos fueron 11 horas y media de caminata subiendo y cuando estaba yo en lo más alto dije qué bueno, ya se acabó la subida, ya iba yo harto de la subida y aparte te agarra sin experiencia, te agarra con una mochila que pesa, que yo traía en mi mochila 8 kilos y medio, o sea, iba cargando el cable de mi iPad. Lo primero que hice cuando llegué al hotel fue deshacerme de todo lo que no necesitaba y lo dejé en el siguiente siguiente punto, pero cuando llegué a la cima dije qué bueno, ya se acabó la subida. No, la bajada es peor. La bajada es peor que la subida porque entonces te vas destrozando las uñas de los pies y las rodillas van sufriendo muchísimo por ir aguantando todo el peso del cuerpo. Los pies son fundamentales en una ruta de senderismo, los tienes que cuidar, los tienes que mimar cada dos horas. A mí me funcionó, yo nunca he tenido una sola ampolla en mi vida, pero he visto compañeros que traen siete ampollas en el pie y literalmente van llorando, ya no pueden caminar y es lo peor que te puede pasar a medio camino porque nadie te puede cargar y nadie te puede recoger. Y hay lugares donde no hay ni señal, ni taxis, ni nada. Cada dos horas, por ejemplo, yo me quito las botas. Descanso, descanso 20 minutos, me quito las botas. ¿Necesitas traer una bota para hacer senderismo? No, Alta montaña es una bota mucho más aguadita.
¿Cuáles usas tú?
Que te cubra bien. Yo uso unas de una marca que se llama K E N, es una de las marcas regulares de senderismo, pero es una bota muy suave. Me dicen, es que yo voy a ir con tenis. Le digo, no, no vayas con tenis, te vas a reventar los pies, porque además hay piedras y cuando tus pies vayan pegando contra las piedras, tus uñas son las que van a sufrir. He visto gente con las uñas moradas. Cada dos horas me quito las botas. Calceta gruesa de hiker con mucho colchón y lo más importante es que tus pies no agarren humedad. Lo más importante. Entonces te quitas todo, los dejas al aire para que se sequen. Y es clave la vaselina. Perdón que entren tantos detalles, de eso se trata y es lo que te estoy preguntando, seguramente habrá algún interesado. Clave es embaselinarte los pies, te los envaselinas para que no empiece la fricción de la piel contra la bota. Pies secos y pies embaselinados con una calceta gorda de hiker profesional y una bota buena te van a llevar muchos kilómetros. Si no lo haces cada dos horas o cada dos horas y media, al menos en mi caso, el pie se empieza, pues la sudoración provoca que la calceta se empiece a poner más húmeda y una calceta húmeda va a provocar que la piel se te reblandezca y que ahí venga la ampolla.
Tips de pro Ahora hablamos un poco de 25 años de carrera periodística en TV Azteca. ¿Qué estabas esperando cuando entraste, o sea, tomaste tu primera chamba en TV Azteca y qué era lo que buscabas, qué esperabas y qué fue lo que más te sorprendió?
Oso, En mi caso, yo toda la vida quise dedicarme a esto. Yo tengo una fascinación por contar historias desde me recuerdo a los 5 años en una tele pequeñita viendo a Fernando Valenzuela o viendo a los Dodgers de Los Ángeles o viendo a los Astros de Houston y escuchando las voces de Pedro El Mago Septien y Don Jorge Sony Alarcón, las voces míticas del béisbol de Grandes Ligas, y me fascinaban las historias que me contaban y de ahí me fascinaba escuchar Ángel Fernández narrando fútbol. Me empecé a hay una magia en la comunicación y tú ya la vives y ya la tienes, hay algo mágico en el círculo de la comunicación de alguien que que cuente una historia y que va a llegarle a los oídos otra persona. Los seres humanos estamos hechos para esto, estamos programados para recibir conocimiento a través del storytelling, a través de las historias. Entonces yo era un niño que recibía todo esto y yo lo primero que dije fue yo quiero hacerlo, yo quiero tener un micrófono algún día en las manos y jugaba, agarraba cualquier objeto que tuviera yo a la mano y hacía como que traía mi microfonito en la mano, llevaba mi box score, o sea, al principio era un gran fanático de los deportes, hacía deporte como cualquier niño, o sea, mis papás me metían a cosas que hasta que yo no quería ser, como la gimnasia, yo me sentía ridículo en la gimnasia, pero me metían a jugar béisbol y fútbol y todo esto, pero tenía una fascinación por la comunicación. Entonces para cuando cumplo 13, 14 años yo ya me quería dedicar a esto, yo ya era un gran fanático de la comunicación y mi sueño era trabajar con José Ramón Fernández en Deporte B, que todos los domingos yo religiosamente le ponía bueno, primero me aventaba acción, venía antes, ¿No? Venían por ahí pegaditos y el lunes escuchaba yo a José Ramón en Los Protagonistas de radio en Grupo Asir. Y a los 13, 14 años yo quería hacer esto. Por supuesto que me empecé como a medio preparar, compraba revistas, compraba periódicos, compraba almanaques, eran libros de este vuelo de gordos que traían todos los datos, libros gringos, traían todas las series mundiales, todos los Super Bowls, todas las medallas olímpicas, todo lo que te puedas imaginar. Entonces era para mí fascinante. Y ya para los 17 años a mí ya se me hacía tarde, yo cumplí diez y salí de la prepa, yo dije ya estoy tarde, ya estoy tarde porque Feitel se empezó a los 15 años y porque aquel comenzó Fernando Schwartz a los 15 ya estaba en Televisa, ya se me hacía tarde y bueno pues logré abrir la primera puerta a los 19 años y la segunda puerta, la de Azteca, José Ramón me dejó pasar a los 20.
Ahora, muchas veces y sobre todo de niños, tenemos estos sueños y perseguimos futuros medio idealizados y de repente te abren la puerta y entras igual al mailing room y tal vez con un jefe que tenías a José Ramón, que ahorita vamos a hablar un poco de él, idealizado tal vez, y resulta que no era la persona que buscabas y eso puede aplastar sueños. ¿Tuviste algún momento en el que dijiste qué es esto? ¿Esto no era lo que esperaba?
Es una gran pregunta, la verdad que no. Yo creo que he tenido mucha fortuna. Encontrar tu vocación temprano es uno de los grandes regalos del universo. Yo por supuesto que he tenido decepciones y he tenido momentos amargos como cualquier ser humano, pero para mí fue entrar a Disneylandia, o sea, yo entré cuando José Ramón me abre la puerta, que además le estuve tocando la puerta, llamando y buscándolo pues como un año, el día que me dice ya me baja la redacción de TV Azteca, la redacción de deportes y yo veo la gran maquinaria, me lo imaginé mil veces y veo la gran redacción de noticias de TV Azteca y de repente me dejan ahí con Feitelson y lo único que le dijo José Ramón sin ceremonia alguna, Feitelson ponlo a reportear fútbol, ni siquiera dijo es Antonio Rossique, viene del Tec de Monterrey, nada, ponlo a reportear fútbol y ya me dejó ahí, la orden estaba dictada. Y pues esa misma noche yo estaba grabando mi primera nota pura voz para que saliera en un noticiero, un programa de deportes que tenía Azteca en ese momento, en Azteca 7, y esa misma noche escuché mi voz en televisión nacional, para mí era Disneyland, era Wow el domingo José Ramón, el foro de deporte B, para mí era eso, era un parque de diversiones. ¿Y tuve la gran fortuna de que José Ramón es un gran maestro, es un formador por naturaleza, entonces como que llegué al lugar perfecto porque José Ramón pues te daba clases todos los días, sin querer te las daba y a veces eran clases durísimas, es como entrar en tu caso a la Management School de Stanford, pues las clases van en.
Serio, has dicho que con nadie has sentido tanta presión para trabajar como con él? ¿Cómo era esa presión o por qué venía tanta presión?
Porque, porque no te dicen no me dieron un curso de inducción, o sea no te dan un curso de inducción, al menos en nuestro tiempo con José Ramón no era de ah bueno, vamos a llevársela leve, no, vamos a ir enseñando poco a poco, no, de repente yo entro el último día febrero y esa misma noche estaba ya grabando una nota y empiezan ya esa misma semana estaba yo ya saliendo con una cámara como reportero y un mes después estaba yo sentado en un noticiero en televisión dando la sección deportiva un sábado en la noche y a los dos meses me dicen te toca ser reportero de cancha en la transmisión de un Pumas Chivas con José Ramón arriba en Ciudad Universitaria. Yo dije espérame tantito, o sea, todo empieza a pasar muy rápido. Yo hago una analogía como con un pelotero de Grandes Ligas, de repente tú estás cómodo en AA diciendo pues aquí estoy con todos los de mi vuelo aquí, pues soy bueno en AA, soy bueno y ya le agarré la onda AA a la velocidad del pitcher, a la velocidad de los batazos, de repente suena, te dan el llamado, vas para el equipo grande y esto además son historias que yo le he preguntado siempre a los peloteros, soy un gran fanático del béisbol y siempre les pregunto a los peloteros mexicanos grandes. Cuéntame el día que te dieron el llamado. Yo llevaba seis años tratando que me dieran chance, entonces para mí fue wow, ya me presenté en un estadio Grandes Ligas, aquí está tu uniforme. ¿Bueno, cuando fui a Ciudad Universitaria la primera vez no tenía uniforme, entonces era qué me pongo? Préstenme un saco. Eso es lo imponente de José Ramón, no te decía agua va, o sea, te decía, te daba el llamado y a los tres meses o a los dos meses y medio, o sea, el día que más nervios sentí fue cuando me dijo, me dijeron te toca en caliente hoy en la noche. En caliente era un programa de los lunes en la noche, no sé si te acuerdas Oso, donde José Ramón se sentaba él solo dos horas o si eran necesarias tres horas a platicar de un tema con alguien. Dicen te toca en caliente esta noche. ¿Yo no, no, no, espérame, o sea, nadie me avisó, no me he preparado, de qué vamos a hablar? Te toca, déjeme correr a mi casa por una corbata decente, ¿No? Por eso era tan imponente trabajar con José Ramón.
¿Y cuál crees que fue la lección más importante que aprendiste de él?
José Ramón nos implantó, nos inculcó una ética de trabajo y una excelencia. Con José Ramón no había, no había medianías, no había mediocridades. Él cada domingo se sentaba en esa mesa para contar la gran historia del fútbol mexicano y del deporte. Y es, yo creo que la persona más exigente que he conocido para su trabajo. Un respeto absoluto a su trabajo, a su profesión, a su investidura. Nunca vi que se tomara broma el trabajo. Incluso en sus momentos sentándose con Andrés Bustamante, él sabía que estaba haciendo humor. La lección más grande fue aprender a respetar mi oficio. Este es un gran oficio el de los periodistas, y por eso a José Ramón se le respeta tanto. Me enseñó a respetar el oficio del periodista. Me enseñó a respetar el que nos teníamos que preparar, el que estudiar iba por encima de lo demás. Cuando te dan esas bases, cuando aprendes verdaderamente a amar tu oficio, a respetarlo, a que si te tienes que quedar hasta las 12 de la noche haciendo lo que tienes que hacer. Es que esa es la ética de trabajo, ¿No? Así se trabajaba aquí. Y yo trabajaba con Pitelson y trabajaba con Enrique Garay y con Pepe Espinosa y tipos súper competitivos y pues de lo mejor de lo mejor. Entonces, pues te pasan, ¿No? Te pasan la receta. Esta es la receta, niño joven, apréndetela. Y si logras aprendértela, después tendrás chance un poquito de aportar algo. Más o menos por ahí va.
Oye, Toño, a ver, acabas de decir algo bien importante que amarra con algo de lo que vamos a hablar más adelante, que es, a ver, respetar el oficio del periodista. Y ciertamente Ramón es alguien de los periodistas de antes. De hecho, estamos, tengo una sociedad, una empresa en la que estamos haciendo un proyecto con José Ramón, en la que justo va a ser eso, va a dar una clase de periodismo. Pero a raíz de eso y más recientemente, parece que el periodismo se ha medio. La línea se ha puesto muy borrosa entre el periodismo, el entretenimiento, incluso la comedia. Y ciertamente tú creaste un personaje y muchos de tus compañeros han creado personajes que algunos tienen más sustancia periodística que otras. ¿Qué piensas tú de eso? ¿Dónde está la línea entre el trabajo y entre, OK, lo que vende es nada más el personaje y entonces el fondo no importa?
Es una pregunta interesantísima, Oso, porque yo siempre trato de hacer la analogía con los grandes pintores, por ejemplo, los grandes artistas, bien lo decía Picasso, para poder romper las reglas primero hay que dominarlas. Martinoli es quien es porque tiene toda la técnica de la narración y porque lo conozco desde hace 25 años y es mi amigo además. El tipo te domina lo que es la técnica de la narración, de la crónica deportiva y una vez que la dominó empezó a moldearla de una manera extraordinaria. Una vez que domina como el oficio ya lo puedes voltear, doblar, pintar de colores y hacer todo esto. José Ramón, por ejemplo, José Ramón es un innovador de los medios de comunicación, es uno de los grandes visionarios de la televisión mexicana. A él se le ocurrió en 1986 sentar a Andrés Bustamante y a Víctor Trujillo en una Copa del Mundo y ahora básicamente van más comediantes que a él se le ocurrió empezar a involucrar la mirada de la mujer en un ambiente donde privaban las voces de los hombres. Y 1986 fue Italia 90, según 88 y así él, pero porque él dominaba el oficio de la televisión, de ser el gran host de los deportes en México. En este caso yo lo que te digo es, se vale todo, pero hay que dominar la técnica. Es como a mí me encanta la cocina, bueno, me encanta la gastronomía, yo no cocino, me encanta la gastronomía, soy un fan de los grandes cocineros del mundo. Y para poder hacer lo que hace Enrique Olvera o lo que hace Jorge Vallejo en Quintonil, para hacer lo que hacen los grandes cocineros mexicanos, primero dominan el oficio, dominan la técnica, dominan las técnicas de cocimiento, o sea, de cocción y ya después empiezan a deconstruir para que Enrique Olvera te pueda poner un guacamole dentro de un tubo de ensaye, porque el señor domina y ya después lo deconstruye y te pone el chicharrón en polvo y una reducción de limón. Entonces, en este caso yo lo que digo es, en este momento está de moda echar relajo y está muy bien, pero no por eso me estás contando la historia. El periodismo finalmente se trata de contar historias que puedan cambiar al a la sociedad o que puedan influir en la sociedad. Yo siempre he pensado cuando me preguntan los jóvenes, oye, ¿Cómo le hago para convertir en periodista? Yo les digo, échate un vistazo a los clásicos, regrésate a las crónicas de hace 40 años, ve como lo hacía don Antonio Andere, cómo narró la pelea de Sal Sánchez contra Wilfredo, y vas a escuchar una voz y te van a contar una historia. Yo soy un fan de regresarme en el tiempo y de ver cómo narraron en 1966 los ingleses el gol que les dio la Copa del Mundo. Hay unos buenos y unos malos, hay narraciones buenas, malas, por ejemplo. Y una vez me preguntaba, alguna vez me ha tocado tener que anunciar una muerte en televisión, ser el primero en anunciarla, no porque yo la haya conseguido, sino porque cayó en ese momento y verdaderamente pasa saliva. Yo soy el que tiene que decirlo cómo lo digo. Y un día se me ocurre, dije, ¿Cómo le hizo el anchor el host de ABC en la tragedia de Munich 72? Y me fui a buscar. ¿Y el señor cómo lo dice? ¿Qué palabras usa y qué presencia? Entonces yo lo que digo siempre es, bueno, queremos romper las reglas, primero aprendámoslas, dominémoslas. Y qué mejor manera que regresarnos a la historia, porque nosotros no inventamos esto, esto ya nos lo dieron inventado. Hace casi 100 años había un señor con un altavoz ni siquiera eléctrico, un altavoz recibiendo por telégrafo lo que estaba pasando en la Serie Mundial del otro lado del país, entrada por entrada. Entonces, una vez, cuando tú logras sumergirte en tu oficio, conocerlo, y a mí me falta mucho por conocer, ya puedes empezar a ser creativo y tu sustancia periodística será valiosa.
Me fascina lo que acabas de decir. Si quieres romper las reglas, primero hay que sabértelas. Y creo que eso es lo que a mucha gente nos falta. A veces no queremos correr antes de saber caminar. Y es cuando faltamos no solo al respeto de la profesión, sino al respeto de. Y no sólo en comunicación, en todo lo que hacemos. Queremos hacer dinero fácil.
Sí, exacto. Sí, vamos. Vivimos una era de inmediatez, de resultados inmediatos, de en este momento lo queremos todo. Yo en mi caso, como te digo, finalmente hago lo que hago porque me encantaba desde niño. Entonces yo ya me estoy volviendo una especie como de romántico en este tema y quiero seguir contando historias bien contadas, historias en algunos casos que me toman mucho más tiempo armarlas, historias de largo aliento, tú también, o sea, intentas entregar ese valor en tu podcast, en este espacio. ¿Ese es el riesgo de la nueva generación o de la generación que está en este momento? El riesgo es todo quererlo hacer rápido. Hay gente muy buena, hay gente muy buena, pero si tenemos, yo creo que si queremos dominar nuestro oficio, si queremos ir a fondo con nuestro oficio, hay que pegarnos la caminada, o sea, volviendo a la analogía del Camino de Santiago, no te lo puede saltar, amigo, o sea, No te puedes. ¿De qué te sirve llegar a Compostela y sacarte la foto si no lo caminaste? Camínalo, sufre lo que te llueva, que arda el sol sobre ti, que no puedas aguantar al otro día los hombros porque cargaste la mochila, que lamentes haberte parado a comer una pizza porque no te la debías haber comido, sino te tendrías que haber esperado hasta que cumplieras tus veinticinco, treinta kilómetros, porque si no, no puedes caminar, entonces no nos podemos soltar los pasos.
Yo digo, Toño, contaste esa vez que te tocaba narrar la Eurocopa, pero te tocó narrarla desde México y decidiste no pelearla y hacer lo mejor de la situación, aprovechar el tiempo y demás, y yo me acuerdo de varias situaciones, sobre todo en la política, en la que tal vez, a ver, una que me acuerdo mucho es cuando no, Cuando nominan a Colosio o le ponen el dedazo a Colosio y Manuel Camacho hace un relajo y entonces rompe con el partido, después pasa lo que lamentablemente pasó el asesinato de Luis Donado Colosio, pero Camacho ya se había peleado con el presidente y entonces no le tocó. No, tú decides tragartela, sentarte, hacer la chamba y eso probablemente te abrió muchas puertas después, ¿Cómo decides cuándo hay que pelear y cuándo hay que tragársela?
El negocio de la televisión y particularmente este tipo de coberturas, digo, todos trabajamos, sobre todo los periodistas deportivos, trabajamos muy duro por ciclos y más en las televisoras. Viene el Mundial, pues todos queremos estar en el Mundial y todos queremos narrar los partidos buenos del Mundial, vienen los Juegos Olímpicos, yo quiero ir a los Juegos Olímpicos. Mira, en aquel momento yo también entendí que pues no había espacio para todos y que no era el único que se estaba quedando, entendí que iban nada más dos equipos de narración y lo tenían ganado a pulso. También te lo digo, o sea, yo me pongo mucho en el papel del deportista y también amo el deporte y mido muchas cosas de mi vida en términos deportivos y digo, no, esta, no, vamos, no le sacabas ventaja tú a ellos, ellos te sacaban más ventaja a ti. Pero me preguntas cómo, ¿Cómo decido si me quedo callado o si hago un berrinche? Básicamente, ¿Sabes qué me hace funcionar en mi vida? Darme una compensación, la autocompensación hasta la fecha me ha servido en mi vida. Me pasó para los Juegos Olímpicos de Sydney, ahí te va mi berrinche, faltaban, no sé, tres meses para ir a Sydney 2000, yo estaba muy chavo, tenía 25 años y apenas yo me empezaba a desarrollar como periodista deportivo, como reportero, todavía no narraba, yo entendía que había gente mayor, gente con 20 años y la primera es, no, tú te vas a quedar en México. Hice un berrinche, yo me lo comí, pero ¿Sabes qué hice? Que no digo que sirva, pero al menos me tranquilizó de manera productiva. Me fui y me inscribí a una maestría, me fui a inscribir una maestría en el Tec de Monterrey, o sea, dije, pues si no, así ya sabes, un tanto inmaduro, si no voy, pues me voy a poner una maestría. Y entonces todos estos meses que no voy a estar yo en ese proyecto, pues me los voy a yo a voy a hacer algo bueno de mi vida. Y me metí en el año 2000, imagínate, a una maestría virtual, a una maestría en línea, año 2000, no teníamos los Zooms que tenemos ahora y no tenemos, bueno, pues eran dos semestres, el primero lo acabé casi llorando con una pila de libros de este tamaño que no me daba tiempo de leer y todo era de ser autodidacta, tenías dos o tres sesiones nada más con el maestro, todo era autodidacta. Pues no, segundo semestre dije, ahí nos vemos, ahí les dejo su maestría y ya estuvo. Pero te lo cuento porque la autocompensación me ha servido a lo largo de mi vida, o sea, de inmediato algo no sale, en lugar de quedarme ahí, pues búscate algo productivo que hacer, trata de compensarte con otra cosa, trata de entonces si te vas a quedar, pues inscríbete algo que te guste para no quedarte con las manos vacías. A veces las manos vacías son muy ociosas, entonces hay que entretenerse.
¿Toño Al principio hablamos de reinvención y tú y yo somos medio de la edad, me sacas un par de añitos por ahí nada más, pero y ciertamente todo esto que mencionabas hace un momento, la transformación o el cambio que me tocó a mí, pues viene como que en estos momentos medio de, no sé si es Tercio de Vida, Midlife, Crisis, Cuarto de Vida, lo que sea, pero ya hay gente que los tiene a los 25, hay gente a los 40 y todo, y ahí en medio, y tú eres gran fan, lo has dicho, de las transformaciones constantemente mencionas a Eric Cantona, Yannick Noah y tú haces cuatro años pues haces un cambio, no? ¿Digo, 2014, que fue hace un poquito más, pasa toda esta ruptura familiar que tú mencionas y hace cuatro años pues se presenta la posibilidad de cambiar un poquito tu giro y entras a Hexatlón, que ahorita vamos a hablar de todo eso, pero qué estaba pasando en tu vida hace cuatro años que te hace tomar una decisión tan rara?
Hace cuatro años yo venía saliendo, digo, estaba en un buen momento, bien considerado por supuesto en Azteca y lo de Hexatlón yo creo que son de esos golpes de suerte pero que requieren que hayas hecho ciertas cosas sin saber, como pequeños actos de fe. Es el tema este de Steve Jobs, de Connecting the Dots, o sea, lo de Hexatlón fue un experimento para Azteca y para mí. De repente en el mes de septiembre hace cuatro años, me habla mi jefe y me dice, oye, vente una junta aquí con el director de Azteca 7 porque te queremos presentar un proyecto. Me siento, mira, me dicen, el señor Salinas acaba de comprar un reality show de deportes, pues miran, lo hacen unos turcos, no sabemos si va a jalar o no va a jalar, o sea, se ve bien, pero básicamente me dijeron, pero ya lo compraron. ¿Entonces qué te parece si te vas 12 semanas? ¿Te digo, a dónde? A República Dominicana, está bien, yo ya estaba un poquito aburrido de esos periodos de trabajo en donde te está yendo bien, pero ya no cambia, es rutinario. Me tocaban partidos de fútbol, siempre narraba un partido de fútbol a la semana, si había algo especial, pues me tocaba, tenía mi programa de todos los días o lo que me tocara hacer, pero ya no pasa nada más, ya se empieza a estancar el tema, no hay para dónde moverse, no porque uno no quiera, pero ya no hay para dónde moverse. Y yo dije me voy, vámonos. Aparte yo estaba soltero en ese momento y yo creo que también eso jugó a mi favor, fíjate, cuando uno va conectando las cosas, eso jugó a mi favor porque mandar a alguien a República Dominicana 12 semanas que tenga hijos, pues la va a pensar, o con pareja la va a pensar. Yo vámonos. Dije regreso, me voy en tres semanas, me voy en tres semanas y regreso antes de Navidad, está perfecto, ya estoy aburrido aquí, me voy a broncear un rato. Bueno, ni fueron 12 semanas ni regresé en diciembre y terminé regresando hasta febrero. Pero ahí cambió por completo el tema porque cuando regresé el Hexatlón era el gran show de la televisión, picos de rating y una euforia inusitada Pero además me obligó a reinventarme forzosamente, o sea de manera titánica porque era dejar pues el estudio, los estadios y ser parte de una historia y que va avanzando todos los días con unos tipos que están muriendo de hambre y que tienen que salir a competir por no irse a dormir a la intemperie. Y yo era como que empecé a crear un personaje ahí. Tampoco creas que me dieron algo que ya estaba muy creado porque el show era medio nuevo, tenía meses y ahí empecé yo a meterme en la cabeza que tenía yo que crear un personaje, ¿De qué servía? Yo me cuestioné mucho cuál era mi papel de estar ahí. Y llegó un momento en que dije ¿Qué le voy a enseñar yo a Rommel Pacheco o a Daniel Corral? ¿Qué le voy a decir yo? Atletas, que aquí hay ganadores del Premio Nacional Deporte al Travieso Arce, cinco veces campeón del mundo y todos los días los tengo que ver y todos los días les tengo que hablar. Pues mira, yo no les puedo decir que he subido el Everest porque no lo he subido, ni que competió en los Juegos Olímpicos, pero lo que sí les puedo decir es que sí he hablado con muchos atletas y ya tenía yo libros escritos, entonces empecé a compartir conocimiento y ahí se empezó a forjar una especie de mística de una aventura de alto rendimiento y bueno, que ha ido evolucionando con el paso del tiempo y ha creado este personaje que hoy.
Se puede ver, quiero regresar un poco al momento de tomar la decisión porque si bien era un experimento, no sé si tú evaluabas el riesgo de que este experimento saliera mal, o sea, tú sentías que tenías tu chamba de cronista deportivo en TV Azteca asegurada al grado de que si tivas y y resultaba ser un payaso en la televisión, en el reality show, o sea, todo iba a seguir ahí, o sea, había riesgo. ¿Cómo pensaste en esto?
Mira, en aquel momento Oso tenía un contrato firmado, en aquel momento no recuerdo si me quedaba en uno o dos años de contrato, pero digamos que mi situación era bastante estable y eso siempre se lo he agradecido Azteca, estaba yo en un contrato bastante estable, yo creo que nunca sentí que fuera a ser qué riesgo para mi chamba, porque digo bueno mira soy el primero y si no jala, la verdad es que ya había estado yo en programas que no jalaban, me ha tocado estar en programas que fracasan, programas que sacan del aire, o sea, eso es parte de la televisión y se te va haciendo la piel gruesa, no sentí eso y además también te voy a ser sincero, o sea, tampoco es de que tuviera yo mucho margen para negarme, Claro, esto es como en la política, si te niegas pues a ver si se vuelve a abrir la siguiente puerta, no vas a ser tú el primero en la lista para cuando se abra una puerta más interesante. ¿No? ¿Y yo te digo, ya venía yo del camino, ya venía yo con esta amplitud, decir vámonos a la aventura, ya mis vacaciones eran de aventura, ya traía yo metida la aventura en la piel, ya lo que yo estaba pidiendo era aventura, ya ha habido a Machu Picchu y yo creo que eso ayuda y por eso te decía, uno se avienta para atrás y qué me dio el senderismo a mí? ¿Una amplitud para recibir las cosas y saber que las podemos transformar las cosas muchas veces o lo que nos pasa no viene necesariamente etiquetado de positivo, negativo, lo tenemos que transformar en en positivo.
O negativo, pasa el tiempo, Hexatlón es un fenómeno y entonces sí llega un momento en el que tomas un poquito una decisión, hablas de que te tuviste que reinventar y entonces esta y los caminos se empiezan a separar cada vez un poquito más y empiezas a dejar atrás eso que fuiste 20 años, dijiste que cuando eras niño no eras mucho de tomar riesgos y hoy o en el momento en el que te diste cuenta que si seguías por este camino que estaba siendo muy exitoso, que tal vez no sabías cuánto futuro podría tener o no, estarías tal vez dejando atrás eso que había sido 20 años, no? Dices que la gente se tiene que reinventar por miedo y se tiene que reinventar para sobrevivir. ¿Cómo pensaste tú en este momento? Porque hoy tú ya eres más quién eres hoy que quien fuiste 20 años. Este momento se toma la decisión cómo.
Es, es un momento oso de necesidad. Mira, hay momentos de reinvención que los puedes, a lo mejor los los abrazas en tu escritorio, en el estudio de tu casa, hay momentos en los que no te tocan así, te agarran allá afuera, o sea, hay momentos de necesidad. Yo veo esto como un momento de necesidad, pero de necesidad positiva. A ver, yo me metí, hay un libro muy bueno que se llama El Poder del Alter Ego y te habla de cómo somos capaces de por qué los alter egos, este tema de pues de tener una doble personalidad, Clark, Ken, Superman o Spider Man y estos temas por qué son poderosos para la mente. Yo en esa primera temporada llegué con unas ganas de decir a ver, yo no voy a fracasar aquí. Llegas con esas ganas de decir no voy a fracasar aquí, voy a hacer el trabajo, voy a aprender a trabajar un reality show sin monitores, voy a aprender a trabajar en un ambiente cambiante, voy a aprender, lo voy a sacar adelante, me cueste lo que me cueste y me metí en la cabeza la aventura y en ese momento dije esto es una aventura y la voy a resolver. Entonces a mí me agarró por necesidad, o sea, no es tanto de que pues mira tengo esta opción y tengo esta opción, opción A, opción B y las voy a analizar. No, no, no, a mí me agarró esa necesidad allá afuera, en el sol, en la lluvia, en mañana tienes que levantarte otra vez. En seis meses descansé dos días, todos los santos días grabando, grabando, grabando, grabando. Eso ya era alto rendimiento y no había manera de regresar, no había manera de decir no, en ese momento dije no, tengo que sobre. Fue un acto de supervivencia, ¿Cómo le hago para sobrevivir esto? Y eso te lleva a triunfar. Al final dije cómo le hago uno para que me aguante la voz narrando allá afuera 30 carreras por día, tengo que empezarme a tratar como atleta de alto rendimiento. ¿Y que hiciste? Dormir más horas. Empecé, empecé, empecé a adoptar y entender lo que hacen Daniel Corral, Rommel Pacheco, etcétera, etcétera, cómo cuidan sus cuerpos, cómo cuida su cuerpo un pelotero de grandes digas que Tiene que jugar 162 partidos por temporada. Necesito buena recuperación, necesito mejor hidratación, necesito un mejor doctor. Tuve que conseguirme un foniatra, o sea, el mejor médico especialista de voz en México, Fermín, o sea, tuve que buscarme complementos vitamínicos. Me fui a buscar un doctor que me pusiera, o sea, que me diera a mis 40 años todos los suplementos, complementos vitamínicos necesarios para que yo pudiera estar top, con energía top. Me puse a hacer ejercicio, yo era, ya sabes, de ejercicio cuando, cuando se me antoja, no, no todos los días. ¿Para que? Yo me empecé a dar cuenta y empecé a leer libros, a ver, para que yo pueda memorizar todo lo que tengo que memorizar, necesito que haberme levantado en la mañana a correr y hacer ejercicio, hacer fuerza. Y empecé a darme cuenta de ese tipo de cosas, que necesitaba tener la cabeza muy fina y para eso necesitaba comer bien. Entonces todo empezó a removerse por necesidad. Y el cambio de cómo llegué esa primera temporada, cómo salí físicamente, fue importante. Te empiezas a poner fuerte. Y ya de ahí me agarré, y aparte me agarró con el tema, ya sabes, la crisis de los 40 y esos asuntos, pero de ahí me agarré. Pero lo mío fue necesidad, o sea, y la necesidad de estar allá afuera, la necesidad de la competencia. Así fue. Ojalá haya contestado más o menos la pregunta.
Toño, ¿Y cómo se veía al final de esa primera temporada, un día normal.
Para ti, una vez que terminó, si.
No en las últimas semanas, ¿Cómo se veía? ¿Cuál era tu rutina, ¿Cómo te cuidabas, qué comías, qué tomabas?
Mira, me metí en la cabeza que, y me he metido en la cabeza que soy un comunicador de alto rendimiento. En los últimos cuatro años he narrado más de 13.000 carreras. En esa primera temporada batallé mucho con la voz. Las cuerdas vocales son un músculo, un músculo que hay que cuidar, que hay que hidratar, que hay que proteger, que hay que darle flexibilidad, que hay que darle masaje. Empecé a tener problemas de oye, no tengo voz, no me alcanza la voz, de quedarme afónico. Entonces me empecé a cuidar cómo era mi rutina. Me levantaba a seis y media de la mañana, sabía que tenía que hacer algo de cardio, pero también sabía que si me salía correr mucho tiempo me iba a deshidratar por el clima de República Dominicana. Entonces tenía que buscar un lugar mejor, una corredora o una bici fija en aire acondicionado porque si no me deshidrato y voy a estar 8 horas en el sol. Un desayuno muy light y me empecé a llevar mis licuados de proteínas en una hielera a la locación. Y mientras yo veía a todos comiendo fuerte, yo decía, no, yo no voy a comer fuerte porque si como fuerte ahorita, uno, me va a dar flojera, dos, me van a dar ganas de dormir y tres, no me va a hacer la digestión a 35 grados centígrados. Y cuatro, también tiene implicaciones para las cuerdas vocales. Entonces no me voy a esperar, voy a hacer una sola comida a las 6 de la tarde y me voy a dormir a las 9 de la noche. Así empecé como atleta de alto rendimiento. Y luego, bueno, tenía yo a estos chicos a un lado y dije, si a ellos les ha funcionado, a mí también me puede funcionar. Y me empecé a leer libros de alto rendimiento, de Peak Performance, de los Navy Seals, todas estas cosas me las empecé a meter. ¿Como cuál es?
¿Qué libros te aventaste que te acuerdes que te hayan pegado bien?
Mira, sí, de los primeros que vienen a la mente. Hay un cuate que se llama Joko Willing. Claro. Extreme Ownership, me lo leí. Hay otro que se llama Mark Divine, que también hay muchos libros sobre Navy Seals. Ya prácticamente cada uno escribe su propio libro. Me leí el libro del gen deportivo de David Epstein, que también habla de cómo se forja un campeón, un atleta de alto rendimiento. ¿Sabes cuál me marcó mucho? Y esto no tiene que ver necesariamente con lo físico, pero sí con lo mental. Hay un libro que se llama The Cob's Way, de cómo le hicieron los Cachorros de Chicago para romper la Maldición de los 108 años sin ganar la Serie Mundial. Y como Theo Epstein, que es el hombre, el general manager que logra romper con los Medias Rojas de Boston la maldición de Baby Ruth de no ganar la Serie Mundial tantos años, lo contrata el dueño de los cachorros de Chicago dice, a ver, si tú rompiste esa maldición, tú eres el único que puede romper esta maldición. Se lo lleva a Chicago y te empieza a contar cómo modifica los procesos. Yo creo que el tema de los procesos es muy importante. Otro libro que me leí, Atomic Habits, empecé a meter en esos temas que tú dominas de cómo un proceso en la mañana sí tiene consecuencias todo el día, esos detallitos que al final, como los atletas de alto rendimiento hacen la diferencia entre ganar y no ganar, entre ganar y perder, entre quedar primero y quedar cuarto. Entonces empecé a modificar hábitos y empecé a utilizar herramientas, o sea, dije, a ver, necesito memorizar, yo escribo mis textos, yo escribo mis guiones, aparte todos los días tengo que escribir guiones y todos los guiones tienen que ser de motivación y de alto rendimiento. Entonces me he tenido que comprar muchos libros y leerlos, algunos completos y algunos de rápido. Vivía yo en un pueblo de 30.000 habitantes, un pueblo donde no había ni cine. Entonces todo eso es parte del caldo de cultivo para una reinvención obligatoria.
Y parte de esta reinvención, como lo dices, fue crear un personaje. Te volviste motivador, que ya me dijiste un poquito de dónde sacas están tus libros y toda la experiencia que tienes, pues de primera mano platicando con estos atletas y sacando estas joyas, estas pepitas de oro que les permiten verdaderamente estar al más alto nivel. Como, no sé si es algo que quieres evitar, pero cuando estás transformándote en un personaje que está on 24 7 prácticamente, o todas tus waking hours, ¿Cómo evitas que ese personaje se coma a la persona?
¿Te come? Yo creo que es imposible evitar que te devore. Te devora, te da tus dentelladas, o sea, si te da tus, Si te lastima, si te hiere. Mis primeras tres temporadas las viví yo solo. Entonces el estar solo también provoca que te vuelvas un obseso, un nerd, un obseso. Vives para trabajar, vives, ya ni siquiera le llamo trabajar, vives para el personaje y te la empiezas a creer y empiezas a decir, es que la manga de la camisa está un poquito más suelta y no, no, la tengo que apretar, todo tiene que estar perfecto. Empiezas a entrar en esos niveles neuróticos de perfección en donde te enojas, te enojas si hay un detallito que no está y te molestas y sí, pues llegaba yo a veces tengo una carpita, narro una carrera y me voy a mi carpa, me siento, me hidrato, apunto y me regreso 5 minutos después al circuito, a la siguiente carrera si llegas, avientas la silla, te enojas, gritas, pero ahí es donde cuando estás solo, pues es muy fácil quererte el personaje, vivirlo 24 horas al día. Cuando empiezo a tener una nueva relación con la que ahora es mi esposa, con Michelle, ella es la que me empieza a pegar mis regañadas de oye, pues aquí no estás en personaje y ya bájale al personaje y y aquí me vale y aquí te vas a comer esto y ya sabes todo lo que una buena esposa sabe hacer, ya deja de estarte peleando con aquel, ya deja de estar gritando, hablaste muy feo aquel, o sea, todo eso que te da un personaje, porque aparte estás en personaje, caminas como personaje, hablas como personaje y lo tienes que hacer. Porque mi trabajo aquí en el Hexatlón es una especie como si estuviera yo en una obra de teatro, es un reality show que corre, yo lo vivo como si estuviera en vivo y realmente está ocurriendo porque los chicos tienen hambre, están cansados, vienen de dormir algunos en el suelo y quieren ganar ese día la casa, quieren dormir bien, quieren comer bien, extrañan a su gente, no pueden irse, yo tampoco puedo irme. Imagínate, estoy en este momento para cuando salga esto, estoy grabando la semana 30, o sea llevo desde septiembre hasta marzo, casi abril aquí y no he regresado a México y todos los días espero un llamado en la noche que me dice a qué hora me tengo que presentar. Entonces si te devora el personaje, pero bueno, la gente que está a tu lado si te quiere, te ayuda.
Y en cuanto a el involucramiento, porque bueno, ciertamente el Hexatlón es extremo, sí para ti como conductor, pero para los participantes es una barbaridad. Hace poco platicaba con David La Bestia y con Youssef, mira, fueron a ver a la oficina y estuvimos platicando de ti, también te quiero mucho, te mandan saludar, o sea, me contaban la barbaridad de cosas que tienen que vivir y sé que tú como parte de este personaje, pues te volviste motivador, mentor, animador, pero también en la manera en que comunicas hacia el público, bueno, tiene que ver con este involucramiento de las historias, no solo con el que ganes, sino también con todos los demás, hasta con los maletones. Y tú lo acabas de decir, o sea, ves ese dolor, ves la emoción, ves estos contrastes, ves el sufrimiento, ¿Cómo pones una barrera para que ese estrés o esos extremos no te lleguen a ti también te desgasten, aparte de la chamba que tienes que hacer?
Es algo que es inevitable también oso, o sea, acá llora uno mucho, lloramos mucho, reímos mucho. Mira, un reality show como este y particularmente todos los reality shows, me atrevo a decirlo, pues de alguna manera se generan una serie de condiciones casi casi de laboratorio para que las emociones se exacerben, o sea, alguien que lleva 15 días durmiendo en el piso o sin poder bañarse como le gusta bañarse, pues se empieza a poner de mal humor, ¿Cómo le hace? Sí afectan, Por supuesto que me afectaban mucho más la primera temporada. ¿Te estresan, o sea, son condiciones estresantes en muchos casos tú ves que unos están eufóricos y los otros están desconsolados, te dan ganas de irlos a abrazar y darles la mano, pero sabes que es parte de esto? Conforme han ido pasando los años he ido pues poniendo mis propias barreras de protección. Nunca se me va a olvidar y te la voy a contar, o sea, un día en la primera temporada una chica se lastima muy seriamente la rodilla y eso pues prácticamente fue un golpe, fue en la noche, ya nos agarró cansados y se hizo una. Se abrió la rodilla, literalmente un tajo en la rodilla porque un accidente, pues nunca se me olvida. Esa noche salí del circuito, me fui a comer una pizza yo solo, o sea, son de ese tipo como de arrancones emocionales, de querer y le hablas a tu mamá oye, pasó esto, al principio sí te la compras mucho después te empiezas a dar cuenta que también tienes que poner ciertas barreras y que intentar, lo hago con mi esposo, de no traerme el reality show a la casa porque si no al rato los dos estamos viviendo el reality show y ella también lo sufre, ella también pobre, le pasó esto, qué injusto, ¿Por qué? Qué mala onda, Ella también se empieza, o sea, pasa porque de eso se trata, al final es un espejo, no sé, todavía me pasa. Yo a veces cuando despido a los atletas me pongo muy sentimental y también sé que pues sí me duele verlos partir, pero tampoco les pasó nada, al contrario, ya van a su casa, pero pues tiene que uno irse haciendo de piel dura, pero también yo creo que parte del éxito del reality es que todos sintamos y yo creo que la gente quiere eso, quiere ver cosas auténticas, el día que a mí no me genere ninguna emoción, pues ya no, ya no, ya no tengo por qué estar aquí.
Oye, ¿Tienes alguna práctica que te ayude precisamente para dejar el reality fuera de tu casa, o sea, y te lo digo no solo como reality, sino digo, como emprendedor, muchas veces te llevas, o sea, te conviertes en el personaje, te conviertes en el fundador y si la empresa va mal, toda tu vida es pésima y yo estuve en esa posición y la gente alrededor de mí era miserable? ¿Cómo le haces? Ya prácticamente tienes algún. ¿Algún ejercicio mental que hagas antes de llegar o de salir a tu casa? Tienes que respires, algo que hagas que como que marque el final y que digas, bueno, ahora voy al mundo real.
Sí, mira, las técnicas básicas de. De meditación y de respiración son sumamente útiles, me han servido mucho de meditar 10 minutos por día, 15 minutos, tampoco aguanto mucho más, pero si son como, pones una especie de puerta, haces como un pequeño detox del día. ¿Sí, lo hago, pero sabes que me funciona? Cuando siento que ya me está devorando, que ya me estoy creyendo demasiado esto, me pongo a hacer algo totalmente diferente. A veces entre carrera y carrera que estoy narrando y tengo tiempo porque yo empiezo a las 9 de la mañana y termino a las 7 de la noche para grabar las competencias, me pongo o a leer o me pongo a ver, a veces me pongo a ver hasta Netflix, o sea, con tal de que si siento que el ambiente anda muy caldeado afuera, yo sé que si nada más estoy viendo qué está pasando y quién está peleando con quién, es probable que yo tenga también una reacción, entonces me pongo a ver una serie, trato de como una tangente, una salida, a veces me ponía a ver el béisbol, cuando está la temporada y tengo aquí mi app, me pongo a ver el béisbol y me preocupo de otra cosa, o cuando se podía viajar, me ponía yo a buscar destinos de viaje, decir ay mira, cuando termine esto me voy a ir a tal lugar. Y eso pues me sirve como para tener pequeñas válvulas de escape. Digo, no es nada del otro mundo, pero sí me ayuda.
Toño, ¿Qué hace la diferencia entre un buen comentarista y un gran comentarista?
Creo que cuando sabes exactamente cuál es tu misión, cuál es el propósito, estás más cercano a alcanzar un nivel de excelencia y un nivel extraordinario. Mira, yo lo defino de esta forma. Te voy a poner un ejemplo y una historia. Cuando yo voy a los Juegos Olímpicos, yo Y me dan un micrófono y yo estoy ahí y sé que voy a transmitir la inauguración de los Juegos olímpicos de Londres 2012. Yo me regreso a los básicos. Trato de que mi piel, mis oídos, mis ojos y mi corazón de ponerlos al servicio de las personas que no están ahí. ¿Que sentirías, que habrías sentido tú si hubieras visto un mexicano ganar la medalla de oro y tú hubieras estado en la arena? Yo te lo tengo que transmitir, no solo contar, transmitir. Yo soy la piel de esos que no están ahí, entonces yo me tengo que emocionar también. Y no es una emoción creada, es la verdad. Cuando Memo Pérez gana la medalla de oro en Beijing 2008, yo en ese momento me veo me pasa algo bien bonito porque gana la medalla. Y yo me algo pasa en mi psique que yo me vi a mí mismo de niño viendo por televisión a Ernesto Canto ganar la medalla de oro. Vi al niñito en la televisión de sus papás en 1984, viendo un mexicano cruzar la meta y atrás venía otro que se llamaba Raúl González. Y en ese momento se da como este efecto que a lo mejor le pasa a los actores de teatro, de que me empiezo a narrar a mí mismo. Me empiezo a narrar a mí mismo de niño para que ese niño pudiera sentir todo lo que yo estoy sintiendo ahí. Eso es lo que hace la diferencia entre un gran cronista, un gran comentarista y uno extraordinario. El poder estar a la altura de las circunstancias. El poder saber exactamente, Oso, cuál es el papel que juegas. Porque no puedes narrar una medalla olímpica si está un mexicano, que si no está un mexicano. No puedes narrar una medalla de Michael Phelps cuando rompe el récord de Mark Spitz y no estar a la altura de la hazaña del atleta. Tienes que entender, y por eso saber de historia es muy importante y por eso hablaba yo de vámonos para atrás. ¿Lo que estoy haciendo es algo que en 30 años alguien lo va a buscar y va a decir cómo narraron en México la octava medalla de oro de Michael Phelps cuando rompe el récord de Spitz en Londres 2012? Tiene que encontrarse con eso. Yo se lo tengo que revivir el momento 30 años después. Eso es lo que hace la diferencia, saber para qué estamos los contadores de historias. Y hace 30.000 años que el ser humano se está contando historias. Y yo trato de imaginarme aquellos que fueron a la que iban a cazar el mamut al búfalo y que regresaban y uno de ellos tenía el don de contar la historia y de recreársela al resto de la tribu. Eso es mágico, eso es maravilloso para mí.
Toño eres un gran contador de historias y ciertamente echas mano de las experiencias, porque no sólo eres un contador de historias, eres un explorador de historias y lo hiciste con El día de mi vida, los dos libros que sacaste. ¿Qué aprendes de estos atletas sobre cómo se viven las 24 horas antes de el momento probablemente más importante, no sólo de su carrera deportiva, tal vez de sus vidas? Hay deportistas que solo tienen esos cuatro minutos una vez en su vida y para eso se preparan toda su vida, y bueno, está todo el caso de la depresión post juegos, ¿No? ¿Que aprendes y qué incorporas a tu vida de estos atletas? ¿Estas hazañas?
Oso Yo escribí esos libros para ayudarme a mí mismo, básicamente fueron. Son libros de autoayuda para mí. Yo los escribí esos libros porque yo cuando. ¿Pues tenía algo grande entre mis manos, es más, yo cuando empecé en la televisión me moría de miedo, me moría de miedo, yo decía qué hago aquí, o sea, qué hago aquí? Tengo cuatro meses de haber entrado a TV Azteca y estoy en el noticiero con Javier Alatorre porque todos se fueron a Atlanta 96 y me dejaron aquí con el señor, yo no sé ni pararme, nadie me ha dicho nada, nadie me ha enseñado nada, ¿Qué hago aquí? Yo esos libros los escribí para poder vencer mis propios fantasmas, mis propios miedos, que creo que eso es lo que hacen la gran mayoría de los escritores para sanar alguna herida. Yo quería preguntarle, yo le pregunté a Ernesto Canto cómo le hacían para dominar los malditos nervios en un día tan importante, yo quería saber si habían dormido o no habían dormido. Y cuando empecé yo a explorar esas historias y a que me contaran esos detalles, me di cuenta que parios no pudieron ni dormir, que varios nada más cerraron los ojos y que al otro día tuvieron una pésima noche. Hay quienes tuvieron una gran noche y se levantaron súper energéticos y perfecto, pero hay otros que les dolía todo, que todo salió mal ese día. Eso me han enseñado, fíjate, los grandes atletas, más que enseñarme cómo alcanzar la excelencia, yo creo que me han transmitido su parte más humana, cómo acabar con nuestros miedos, con nuestros complejos, cómo acabar con nuestros propios fantasmas. El yo saber que ellos también tenían miedo me ayudó mucho a yo desarrollar mi potencial. Ah bueno, pues entonces es normal tener miedo. Yo pensé que yo era el que tenía miedo nada más, porque a veces la sociedad te lo mete así, eres un miedoso. No, no. Y luego lo empecé a ver yo con mis compañeros en estadios, decía, Oye, pero si usted trae 30 años más que yo, está más nervioso que yo. Eso me han enseñado los grandes atletas. Además me han enseñado a ser positivo, nuevas maneras de pensar, pensamiento positivo o mejor aún, pensamiento neutral. Memo Pérez me decía, yo me propuse que ese día iba a ser un día perfecto, estuviera como estuviera, yo me iba a repetir a mí mismo que era el día perfecto. Y salí de la villa olímpica, estaba lloviendo y había un tiempo horrible, yo dije va a ser perfecto. Y llegué 10 minutos tarde, va a ser perfecto, esto es perfecto. Ah, me duele la rodilla. Es perfecto. Y parece que no, pero si es un Coco Wash tremendo, o sea. Otro gran atleta, William de Jesús Córdoba, medallista de oro, campeón olímpico en taekwondo en Barcelona 92, él decía, es que yo voy a ganar en todo, hoy voy a ser el primero en todo, tengo que ser el primero a la hora del pesaje, desde el pesaje ya le estoy ganando. Ya este tema psicológico de la lucha psicológica abajo de la zona de combate, ya era de yo soy el número uno, yo soy el mejor. Y que antes de salir a la final olímpica de barcelona 92 traía la rodilla hecha pedazos. Y dice, si me ve mi rival cojeando me va a atacar la rodilla, patadas y no voy a poder hacer nada Y entonces él finge que mientras van caminando hacia combate se va arreglando subiéndose el pantaloncillo y que se va como abrochando el cordón para que el otro no se diera cuenta y total que gana la medalla de oro y cuando llega al antidoping, los tres medits al antidoping, él se tiene que quitar el uniforme para dar la muestra y su rival le ve la rodilla con un derrame gigantesco, toda inflamada, le dice cómo no vi esto, cómo no me enteré de esto, o sea como diciendo te hubiera ganado, te hubiera vencido, Eso me enseñaron los grandes atletas, a ser sumamente positivo y a sacar lo mejor de lo que tengas. Y lo veo aquí todos los días, hay días terribles y aún así salen y lo que tengan lo convierten en algo mejor.
¿Tú cómo te programas todos los días? ¿Tienes algún mantra, algún proceso de programación cuando despiertas o cuando estás por enfrentar algún reto difícil?
Sí, sí, sí. He creado mis propias burbujas, mis propias burbujas que también las creen los propios atletas. Tú ves a Michael Phillips con sus audífonos antes de salir. Yo uso mucho la música también, la misma pista musical, la misma playlist. Pues es una playlist ahí, ya sabes, tengo desde grupos de rock que me gustan, como Survivor, que era el que hacía la música de Rocky, no la fanfarria de Rocky, sino temas musicales. The Eye of the Tiger tiene muy buena música. Me gustan mucho los soundtracks de las películas, entonces hay películas muy emotivas, muy épicas, con grandes soundtracks que de inmediato pump up, te levantan. Y a mí ya después de cuatro años escuchando, digamos la misma playlist a la cual le voy adicionando, ya me activan, ya es una programación neurolingüística que me activa. ¿Cómo me activo? También ensayando. La hora del ensayo para mí es sagrada. Mi esposa me dice espérate tantito que tómate el café conmigo. Le digo no, porque es tiempo que a mí me va a faltar de ensayo. Si yo llego tarde, tengo que llegar temprano, porque si llego temprano, ensayo. Y en el ensayo es como el calentamiento de un atleta. Vas sintiendo tu cuerpo, vas sintiendo las cuerdas vocales, empiezas a meterte en personaje. Me pongo tenso antes de salir a la plataforma y estoy de malitas, o sea ya estoy aquí. Te empiezas como que ya voy a salir güey, o sea, más bien ya ponte, o sea no puedes salir hecho un plan, te tienes que salir un poquito como competidor, yo veo a los competidores aquí con sus mantras, siempre hay uno que pega un grito, estos como respiración dragón, esas cosas que hacen que a todos, bueno, que cada quien la encuentra y a mí me ayudan el memorizar lo que voy a decir pues al final es contenido motivador, motivante, entonces eso ya también me ayuda de inmediato.
Me intrigó mucho eso que dijiste que empezaste a hacerte de frases, recursos, libros, ¿Cuáles son tus dos o tres donde más has encontrado motivación o de donde más carne puedes sacar?
Mira, hay un libro que, que a mí me ha marcado mucho y no es un libro de motivación, es una gran novela y es una novela clásica pero yo creo que fue la primera chispa de esta nueva etapa que estoy viviendo y es un libro de Jack London que se llama Colmillo Blanco y es la historia de un cachorro de lobos en la época prehistórica que termina convirtiéndose en en el primer perro, digámoslo así. Es una historia de reinvención, cómo un lobo en el momento en que empieza a juntarse con un clan de humanos empieza a cambiar sus instintos por otros instintos y a desarrollar una serie de habilidades nuevas. Jack London es un escritor fascinante, de lo mejor que hay, que tuvo una vida tremenda y que también escribe otro libro que se llama El llamado de la selva, que lo acaban de hacer película recientemente y es la historia inversa, es la historia de transformación de un perro que recupera los instintos salvajes del lobo y termina viviendo con los lobos. Entonces ese libro me marcó tremendamente, me lo regaló un gran periodista mexicano que se llama Arturo Jicotencatl y un día yo le en una de estas charlas de café entre periodistas y hablando de olímpicos y de ya, le dije oye, no sé cómo llegamos ahí, le dije bueno, y cuál es el propósito, cuál es nuestra misión en la vida, ¿Para qué estamos aquí? Y él me dijo para luchar, vinimos a esta tierra a luchar, a vivir, pero no a la vida esta placentera que a mí me encanta, sino estamos aquí para luchar Y me llevó a la librería Gandhi y me dijo te voy a regalar este libro, léelo. Y cuando vi eso es la historia del planeta. Finalmente estamos aquí, vamos a vivir adversidades, vamos a ser golpeados, vamos a sufrir pérdidas, vamos a tener cicatrices, pero no nos queda otra que luchar. Ese es un gran libro. Colmillo Blanco de Jack London. Te diría que hay otro gran libro y no quiero dejártelo, o sea, dejar de compartirlo. Otra gran historia que se me metió a mí en el corazón. Hay un libro que se llama Endurance. Es la historia de Ernest Shackleton. Ernest Shackleton es uno de los grandes exploradores del Polo Sur, estudiado en escuelas de negocios, en Harvard lo han estudiado. Es reconocido como uno de los grandes ejemplos de liderazgo. Es un hombre que quiere cruzar el Polo Sur de lado a lado, o sea, entrarle por la Patagonia y salir por África. Recluta 27 hombres, se los lleva en 1914 a las aguas del Polo y antes de poder llegar a tierra firme, el barco queda encallado y se viene abajo todo el proyecto. No hay comunicación con el mundo exterior y él tiene que transformar la misión en lugar de cruzar el Polo, en salvar a su gente y salir de ahí. 18 meses atrapados en el Polo, en los hielos. El barco termina siendo destruido por las placas de hielo y ellos terminan haciendo una expedición para poder salir de ahí con los barcos salvavidas. Pero el tipo es un ejemplo de liderazgo, de flexibilidad, de adaptación, de cómo mantener la moral de un equipo. Termina regresando a los 27 hombres de su tripulación sanos y salvos, 18 meses después a Inglaterra. Es un libro que a mí me ha marcado porque te enseña lo que es luchar, pero luchar de forma inteligente, readaptarte, reinventarte, ser flexible, usar lo que tengas a tu favor. Son dos libros que a mí me han marcado profundamente.
Toño, ahorita, bueno, has mencionado, no sé si 10 o 20 libros ahorita y claramente siendo periodista, llevas muchos años leyendo, pero antes de empezar a grabar me dijiste que eres gran fan del audio. ¿Tú hoy lees, escuchas, ¿Cómo es? ¿Cómo consumes tanto contenido?
Los dos soy un gran fan del audio. Me duermo todas las noches escuchando una novela, siempre.
¿Novela?
Sí, para dormir. Para dormir me pongo una novela porque no necesito estar como tan pendiente. Ya no es un tiempo como para estar en aprendizaje, sino más bien como para soñar con algo, imaginarme que me cuenten un cuento, Fíjate cómo qué chistoso es. A los niños les cuentas un cuento para dormirse en algunos casos. Estoy haciendo exactamente lo mismo 45 años después. Entonces me pongo una novela y me pongo. Me gustan mucho las novelas del Imperio Romano, estos temas de las grandes batallas, Aníbal y la invasión de Roma, esos temas. Escucho mucho audiolibro en la mañana cuando me subo a la bicicleta fija estoy escuchando ya o podcast como el tuyo, o audiolibros ya mucho más de aprendizaje. Otro libro que me encanta es el último, que seguramente ya lo tienes en el radar, el de Simon Sinek, El juego infinito, que me cambió a mí la concepción también de cómo hacer estrategia, pero al mismo tiempo leo en digital cuando quiero ya meterme al detalle oye, este capítulo está muy bueno, sí lo necesito releer, sí lo necesito subrayar, me voy al digital, o mejor aún, si tengo chance, libro en papel, pero escucho mucho audiolibro, si el libro es súper, súper, súper bueno, tengo que ir al digital o al papel. Si agarré del libro lo que necesitaba, bueno, me quedo con el audiolibro.
¿Y en audiolibro usas algún app en particular o le vas campechaneando?
Pues me clavé con Audible, es la de Amazon, entonces como que están linkeadas las cuentas y por ahí me voy, pero pues cada vez hay más opciones y voy explorando ahí podimo bic esas, pero al final pues los libros como los bestsellers, como que hay que comprarlos, entonces voy a Audible.
Toño, dices que tienes que hacer lo que sea para forzarte a estar despierto, ¿Qué significa eso y cómo lo haces tú?
Yo creo que esta vida y este mundo van a tal velocidad y cambian tan rápido y el tiempo es tan valioso que pues que yo siento que en esto siempre. Yo creo que la curiosidad es clave. Yo creo que todos tenemos un radar para la curiosidad. Me gusta alimentarlo todos los días porque entre más aprendo y entre más descubro, más opciones voy encontrando. Y como te decía hace unos instantes o hace unos minutos, nunca sabes para qué te van a servir las cosas. Gracias a Dios leí mucho de niño, entonces ahora puedo aportar todo eso en mi trabajo y además aprendí a escribir, entonces eso me vamos, es sumamente útil. Cómo estoy despierto. El arte te mantiene despierto. Yo creo que el arte es un espacio donde te despierta como ser humano. Y me refiero al arte por cualquiera de sus áreas o disciplinas. Te hablaba yo de la cocina, la gastronomía, me encanta eso, te despierta. El probar algo de manera diferente, que sea el mismo tomate pero que te sepa distinto o que te genere una sensación en la boca diferente, te despierta. Pero hay que estar dispuesto. El catar, hacer una cata vertical de vinos en la cual estás probando un vino de 1970, uno del 80, uno del 90 y uno del 2000 de la misma bodega, te despierta los sentidos, te hace pensar, te genera nuevas conexiones neuronales. Yo creo que hay que estar muy despierto, muy abierto. El arte a mí me ayuda muchísimo. El escuchar un disco diferente, escuchar jazz, por ejemplo, que el jazz es algo, esa improvisación coherente del jazz. Los museos te despiertan, los libros te despiertan, un buen video también, una buena película si está bien hecha. Y también todo eso, Las artes te despiertan, en mi caso. Y también cosas físicas, el aprender a jugar un juego nuevo te mueve, todo eso te mantiene fresh.
Te oí decir que te gustaban los juegos neuronales, que de repente te lavaba los dientes con la mano izquierda y ese tipo de cosas. ¿Sigues siendo eso?
Pues debería hacerlo un poquito más. Mira, cuando me pasa algo, que algo se descompone y no tengo de otra porque estoy yo en una playa virgen en donde no hay ni señal ni nada, pues. Pues entonces tengo que resolver y trato de resolver como lo tenga. La aventura te lo enseña. Si, trato de hacerlo. Ya a veces te gana la rutina, o me gana la rutina y ya no lo hago. Pero sé que es sumamente útil, sé que es importante que lo haga para seguir pues desarrollando. He tenido épocas, yo tuve épocas en las que me daba cuenta que te estancas. Me estancaba. Empieza a escribir lo mismo porque él es lo mismo, porque consumes lo mismo y te tiras en el sofá a ver la misma serie todos los días. Yo creo que estas cosas sirven, pero la aventura como tal nos mantiene vivos. Hay una gran frase de Sebastián Álvaro, que es uno de los grandes exploradores de nuestro tiempo, que dice que la aventura es la única manera de robarle tiempo a la muerte y la aventura. No necesitamos ir al Himalaya, no necesitamos subir al Everest, probablemente yo jamás suba al Everest, ojalá un día lo haga, pero yo creo que la aventura está dentro de nosotros y es la manera en la que enfrentamos el día y la manera en la que resolvemos nuestro día y la manera en la que le decimos sí a ciertas cosas en lugar de todo rechazarlo y todo quererlo sacar en serie. Entonces vivo con la aventura adentro, por eso consumo muchos libros de aventura para que me mantengan abierto como homo sapiens. Hemos perdido mucho al final, otra vez escuchaba una charla que decían llevamos 30 mil años programados de cierta manera, no te creas que nada más porque en los últimos 100 años pues hemos sufrido cambios radicales, tu estómago ya no está acostumbrado a lo que comían tus ancestros, seguimos más conectados con ellos de lo que pensamos, seguimos más preparados y programados mentalmente para como lo hicieron ellos para sobrevivir, que para estar en la realidad virtual o que para estar en el videojuego. Entonces eso me mantiene despierto.
Toño, ¿Qué es a lo que más le vas a dedicar energía o lo que más te emociona en los próximos 12-18 meses?
Wow. Pues mira, he decidido a mis 45 años ponerme serio en el tema familiar, entonces creo que es tiempo después de 25 años de entregarme al periodismo y a la televisión y ser un obseso de alto rendimiento, creo que le tengo que dedicar mucho a la familia los próximos 18 meses quiero ser papá y sé que tengo que dejar cosas, sé que voy a tener que bajarle para poder vivir esa gran aventura que me va a conectar con lo más primigenio del ser humano. Entonces creo que le tengo que dedicar mucho a ser papá. Me tengo que casar en el próximo verano, me iba a casar el año pasado, pero por el tema de la pandemia no se pudo, entonces me tengo que casar por la iglesia el próximo verano y tengo que darle ya pisar el acelerador para intentar ser papá, si no nunca lo voy a hacer, eso lo tengo muy claro en la cabeza, que si no, pues me puedo pasar otros 25 años y me lo dice mi esposo, pues sí, entregando muy buenos números, muy buenas cuentas, pero pues el tiempo, la vida se va, eso es una, dos el proceso de reinvención continúa y pues yo creo que voy a regresar a esta isla porque pues las cosas están saliendo bien y tengo una misión y aquí un compromiso. Entonces creo que regresaré aquí y no descarto, no descarto empezarme a hacer a la idea de que a lo mejor mi hijo ande por aquí dando sus primeros pasos. Entonces eso es lo que creo que puede pasar. En los próximos 18 meses vienen los Juegos Olímpicos, lo cual es fascinante. Los Juegos Olímpicos son el amor de mi vida, entonces estaremos desde México para narrarlos, porque las condiciones no están para ir a Tokio. Y quisiera yo seguir promoviendo el tema del alto rendimiento, de la aventura, seguir trasladando lo que nos enseñan los atletas y el deporte de alto rendimiento a la vida urbana de los profesionales como tú y como yo. Tomé un curso hace poco muy bueno con el Head Coach de los Seattle Seahawks, con Pete Carroll y con Michael Gervis, que es un gran psicólogo de alto rendimiento deportivo. Es un curso de 8 semanas en donde básicamente trasladan lo que hacen con los jugadores del NFL desde temas desde mindset, sleep, recovery, hidratación, temas de planeación estratégica. Entonces un poquito cómo un NFL, un jugador del NFL es capaz de entregar esos resultados. Pues no nada más es porque estás grande y musculoso, necesitas tener todo muy ordenado, todo muy alineado para poder entregar resultados. Entonces ese tipo de cosas creo que son muy valiosas hoy en día y creo que yo aquí tengo un laboratorio bien padre en donde todos los días voy tomando notas y puedo entregar algo así.
¿Cómo se llama ese curso?
El proyecto se llama Compete to Create y lo vas a encontrar así. Compete to Create es el proyecto conjunto de Pete Carroll, el Head Coach de los Seattle Seahawks, con Michael Gervis. Michael Gervis tiene su podcast, que también es muy bueno y él habla de alto rendimiento, peak Performance, y por ejemplo, tu asesora, ellos te dan clases, pero pues tienes una asesora de cabecera con la que checas las dudas. Tu tutora pues era una medallista olímpica de vólibol, o sea, está padre. Le preguntaba yo mis dudas a una chava que jugó voleibol, dos veces medallista olímpica con USA. Todo está padre, ¿No? Y está muy divertido y está bueno y está muy bien hecho, la verdad. Compete to Create. Si no, al rato te mando el link.
¿Toño, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas.
Lo vieran qué diría yo? Le yo escribiré en el cielo para que todo el mundo lo viera esta noche invéntate un futuro que ames y mañana sal a buscarlo.
Increíble. La verdad, Toño, ha sido un verdadero placer. Me podría seguir horas. Sé que estás más tarde y que aparte tienes un día pesado mañana. No te quiero detener. Tú hablaste de que tus primeros libros los escribiste como para ayudarte a ti mismo y ciertamente es la misma lógica con la que yo empecé este proyecto de Cracks Podcast. Y ciertamente lo que me dejas hoy a mí, y espero que a la gente que nos escuche, es de gran ayuda. Así que muchísimas gracias por lo que haces. Muchísimas gracias por la apertura. Sí, la apertura y la generosidad con la que compartes las historias, Toño. Eres un crack en la chamba, en. En cómo transmites, en lo vulnerable que eres y eso vale muchísimo. Así que muchísimas gracias por el tiempo. ¿Dónde te puede seguir la gente? Digo, medio obvia la pregunta, pero ¿Dónde te pueden contactar, seguir, buscar, aprender más?
Primo que nada. Muchas gracias, Oso. La verdad es que me encanta tu espacio, me encanta lo que haces. Eres un comunicador que está generando valor, auténtico valor todos los días y. Y también todo lo que tú haces, todo tu esfuerzo, a mí me ayuda y me da herramientas para seguir y estoy seguro que a miles de personas. Muchas gracias por esta oportunidad en verdad, de ser parte de tu gran proyecto. ¿Donde me pueden seguir? Mira, tengo mis redes sociales. Estoy en Instagram como Antonio Rosique, estoy en Twitter Antonio Rosique. Me encantaría también que se echaran un clavado a mi podcast que se llama Expedición Rosique. Y yo intento ahí. Llevarte de viaje. Llevarlos de viaje. Y nuestros guías son los grandes montañistas mexicanos, los grandes exploradores mexicanos o personajes extraordinarios que nos llevan a esos lugares a donde solamente ellos han ido. Entonces ahí se pueden dar una vuelta.
No, está padrísimo. Le estuve echando un ojo ahorita en el research y la verdad es que está increíble. Voy a poner links a todo lo que hablamos. Y Toño, Pues muchísimas gracias. ¿Algo más que quieras agregar?
No, gracias. Muchas gracias en verdad. Y yo creo que todos, todos en la vida tenemos cada día la oportunidad de reinventarnos, de ser mejores como personas, como seres humanos. Y el amor es. Yo creo que una de las grandes fuerzas que mueven este planeta.
Toño, muchísimas gracias. Te dejo descansar y estamos en contacto.
Gracias Oso, que Dios te bendiga. Gracias.
Un abrazo. Platicar con Toño se sintió verdaderamente como hablar con un amigo de toda la vida y sinceramente espero que sea la primera de muchas conversaciones con él. Si te gustó el episodio, compártelo con alguien usando el link Cracks LA. También sigue crackspodcast en Spotify o suscríbete en itunes y califícanos ahí con cinco estrellas para que más gente nos encuentre. Mencióname en Instagram o Twitter con la lección que más te llevas como Y no olvides mencionar a Toño como. Puedes encontrar links a todo lo que Toño y yo hablamos y mencionamos el día de hoy en cracks la 116. Y eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una semana de Cracks. Si quieres recibir un correo mío todos los viernes con las cosas más interesantes que encontré en la semana, entonces no puedes dejar de suscribirte a mi newsletter viernes de Cracks. Viernes de Cracks es un correo muy corto con 5 tips, hacks, recomendaciones de documentales, libros, apps, artículos o cosas que me recomiendan y que creo que pueden hacer mejor tu fin de semana o Ayudarte a empezar una buena conversación. Son muchos miles de personas las que ya lo reciben cada semana y si quieres recibirla tú también puedes ir a Cracks La viernes y muy pronto estará en tu inbox.










