Oso Trava tried selling a hand-painted tequila bottle from Santa María Cancha at a Manhattan bar. The manager called it a souvenir and refused to buy, illustrating how U.S. gatekeepers dismiss certain sellers and their products.
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De un día que fui a un bar en Manhattan y el dueño del bar, que además era el bar manager, llegué yo muy orgulloso porque era un bar de mixología, ya los conoces como son los mixólogos difíciles. Y entonces le dije que aquí estaba clase azul y que era una botella hecha en una comunidad de Santa María Cancha, pintada a mano por artesanos y artesanas que han visto la oportunidad de desarrollar su vida y que tenemos el tequila hecho así. Y le empecé a platicar todo. Después de todo se me quedó viendo, se rió y me mira, ¿Ves esa botella? Ahí la tengo nada más. Y es la botella que me estás diciendo es la tuya, nada más para recordar que nunca voy a comprar un souvenir. Eso no es tequila, cabrón. No, pero bueno, está bien, tenía razón. Me gustaría volver a verlo. Ahorita ya no me acuerdo quién era.