BOSCO GUTIERREZ | Historia de un SECUESTRO #151

Spanish Cracks Podcast interview where architect Bosco Gutiérrez Cortina (founder of Bosco Arquitectos) recounts being kidnapped for 257 days at age 33 and explains how he survived mentally and spiritually. Key elements: early deprivation and interrogation (leading to depression), a turning point he calls the “Whisky Flush” that restored a sense of inner freedom, exercises he used while captive (writing a letter to himself/family, praying the rosary, ‘concentration of effort’), a Christmas episode where he engaged compassion/’apostolate’ toward his captors, and post-captivity lessons about solitude, daily reflection (30 minutes of focused practice), responsibility, and living “de paso” (passing through) and “en deuda” (in debt) as life mottos. The episode also covers Bosco’s wine background (family ties to Domecq, sommelier study in France, using Robert Parker scores and buying wine ‘futures’) and his evolving relationship with his father.
Questions this video answers
257 days (almost nine months)
33 years old
More than 100,000 bottles (hotel cellar)
Chapters
El día llegó cuando hubo un cambio de guardia al final del secuestro y entonces me sentí solo porque el guardián que estaba afuera se fue a hacer una. A poner un fax que me había prometido y fue uno de esos espacios en donde tú sabes perfecto que no hay nadie afuera, que la cámara está apagada y que el guardián que tiene que entrar afuera de ti se estaba bañando en la regadera del piso superior, el oído estaba, digamos, localizando a un guardián que se estaba bañando. Sabías que no había afuera nadie, sabías que la cámara estaba apagada porque el foco rojo estaba. Estaba apagado, nadie te veía, estaba en oscuridad absoluta. Entonces dije perfecto, momento para probar mi aparatito y si no funciona, pues no pasa nada, pero inténtale y si funciona, vuelves a cerrar, o sea, no te vas a escapar. Yo nunca tomé la determinación de escaparme porque no la puedes tú tomar, Tú no puedes decidir algo que no conoces.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. No olvides suscribirte a mi canal para enterarte de todas las nuevas entrevistas. Mi invitado de hoy es alguien muy especial con quien tenía muchas ganas de platicar y es Bosco Gutiérrez Cortina. Puedes encontrarlo en Instagram como Bosco Gutiérrez CortinA. Bosco es un reconocido arquitecto mexicano, fundador de la firma Bosco Arquitectos. A principios de los años 90, Bosco fue víctima de un secuestro que lo mantuvo privado de su libertad por casi nueve meses, una experiencia brutal que relata en el libro 257 días, escrito por José Pedro Mangiano. Hoy Bosco y yo hablamos de su secuestro, de encontrar riqueza en tu espacio interior, de la importancia de momentos de reflexión, de vinos, de futuros de vino y de la evolución de la arquitectura mexicana. Así que te dejo con esta increíblemente inspiradora historia y entrevista con Bosco Gutiérrez Cortina. Bosco, bienvenido a Cracks Podcast.
Muchas gracias, Oso, muchas gracias por la invitación. Aquí estamos.
Oye, gracias a ti. Habíamos quedado de vernos aquí en persona, pero estás convaleciente, Entiendo que es tu caída. 54.
54 veces me he caído del caballo. En esta ocasión se cayó el caballo conmigo, o sea, no fue tanto mi culpa, fue un poco mío pero el caballo se resbaló y me cayó encima en pie y me rompió el peroné, o sea que aquí estoy, pero trabajando y muy contento estar contigo, Oso.
Muchas gracias Bosco. Vamos a tocar varios temas el día de hoy. Ciertamente tu experiencia de secuestro de la que has hablado mucho, vamos a hablar de arquitectura, pero hay algo que aprendí de ti en este proceso de preparación para el episodio y me gustaría empezar por ahí. Sé o me han dicho que tienes una filosofía de no comprar botellas de vino de más de 100 dólares. Cuéntame un poco de dónde nace tu relación con el vino y cómo llegas a este precio de 100 dólares.
Pues papá fue un empresario relacionado con el tema vitivinícola, siempre fue socio importante de Domecq y fabricaban una gran cantidad de aguardiente y vino. Pero en el tema del vino, de lo romántico, digamos, del vino, siempre tuve yo un nicho con mi papá importante, porque al que se volteaba para preguntarle en el tema del vino tinto era conmigo. Finalmente después tuve la oportunidad de apoyar a mi padre en el Hotel Presidente para hacer la cava más importante de México, que el tema era ayúdame con el maestro Pedro Poncelis, que es un gran sommelier, a que integremos la cava más importante de México, más de 100.000 botellas. Esto me llevó a un hobby que tengo yo en los vinos, que entre otras cosas estudié para sommelier durante varios años en Francia, pero como no puedo dedicarme a esto, pues me echaba nada más 15 días al año y poco a poco abónale para juntar dos años. Pues te echas varios años ahí en el tema. Pero bueno, siempre me gustó el tema. Al comprar el vino para Hotel Presidente junto con Pedro Poncelis, pues entré en contacto con muchos comerciantes de vino allá en Francia y entonces empecé yo a traer vino a México ya para mis amigos y para mi propio consumo. Pero aprendí de que en el tema del vino hay un enorme bluff, hay mucho bluff en tema de precio calidad y encontré allá, tú sabes de Robert Parker, que es un medidor de categoría de calificación en el vino, que muchos comerciantes o tiendas en Estados Unidos venden con el índice de Robert Parker. Te dicen, este vino tiene, es un 94 de calificación RP pone y es Robert Parker. Y Robert Parker es como un laboratorio que llegas en París con unas botellas, le quitas la etiqueta, le quitas el corcho, le das la botella independiente del tipo que sea de vino, te dice si tiene 90 puntos, 80 puntos, 60 puntos o 20 puntos. Entonces yo dije, bueno, pues voy a comprar vino y voy a empezar a llevar a Robert Parker y todo el que califique arriba de 95 puntos me lo voy a traer a México. Y encontré que había botellas mucho más económicas que un Château Lafitte, que un Mouton Rochille, que un Latour, que evidentemente son muy buenos vinos pero que están muy inflados en precio. Y hay vinos que la verdad puedes conseguir por precios muy inferiores a 100 dólares que igual tienen los 95 puntos de Robert Parker que tiene un Cheval blanco, que tiene un Mutón o que tiene un Lafitte. Y ese es el vino que empecé yo a traer a México al principio para mis amigos, luego hicimos una especie como de pool de acuates para poder vender el vino entre pool de amigos y finalmente pues ya heredé yo una cava aquí en mi casa que me encantaría que un día vinieras a abrir una botella conmigo. Pero un poco repito ese ejercicio con mis amigos de abrirles botellas que compré a muy buen precio de muy buenos vinos con vinos muy sencillos y la verdad, la mayoría de las personas no distingue la calidad, o sea, sí son muy competitivos. Entonces en el tema del vino hay que tener con mucho cuidado para no sobregastarnos. Hay veces que regalar una etiqueta importante, pues sí es un regalo solamente por la pura etiqueta. Pero la verdad es que el contenido del vino, ahorita hay muy buenos vinos en México, te puedes ir algunos en California, en México, que están muy, muy baratos, la verdad bastante económicos y que te dan el espacio perfecto de un gran château de Francia. Pues por ejemplo, yo creo que el vino, el Château Camus el Grand vinculado, el gran vino de Camus, que es el. Se llama Gran Vino de Camus, pues ganó premios en Francia y es de los mejores vinos mexicanos que hay y la verdad es que no es un precio exorbitante. Hay uno que se llama mestizo mexicano de Valle Guadalupe, que yo hice una cata de 20 botellas con gente de todos los niveles y Mestizo ganó contra vinos franceses y vinos españoles y vino tal. Entonces es un tema bien interesante y yo creo que la verdad es que ha ido aprendiendo la industria poco a poco podemos lanzarnos por ahí a platicar muchísimo tiempo de este rollo, pero hay muchísimos vinos muy interesantes mexicanos a mucha honra, más bien del norte, más bien tirándole a Baja California en donde están muy competitivos.
Hay algo que me llamó mucho la atención que no sabía ni siquiera que existía y tal vez es un hack que tienes para decir que puedes comprar una botella de menos de 100 dólares, pero en realidad no vale 100 dólares, que son los futuros del vino. Cuéntame cómo funcionan los futuros del vino.
Pues tú ves la tendencia de las cosechas, de cómo van dando los índices de bateo digamos de los diferentes castillos o states allá en Francia y yo te diría que por ejemplo hay vinos como por ejemplo los siete grandes de Bordeaux, que son Chateau Lafitte, Mouton, Margaux, Cheval Blanc, Ozón, todos estos que ya están prevendidos años antes. Por ejemplo ahorita puedes comprar, si eres un merchant y compras más de 100 cajas, puedes comprar el vino de la cosecha 2025 porque sabes que el bateo del vino viene en los índices de los 90 Robert Parker, 95 Robert Parker, entonces ya se raye ese vino y lo compras a futuro. Esto le ayuda al viñedo a financiarse en su operación porque prevenden las cosechas con anterioridad. A veces le atinas porque a veces ese vino sale un vino 100 Robert Parker, 100, como el Mouton Roshil 88 por ejemplo, que fue un hitazo, 100, de los pocos 100 que yo he probado y que fue una botella que yo compré en futuro en 80 dólares y que después llegó a costar, no sé, 2.500 dólares la botella. Entonces, y hay veces que no, que efectivamente llueve mucho ese año, se diluye mucho el tanino, resulta que no salió buena la cosecha por X y X razones y ya te lo gastaste, lo pagaste un poquito caro, pero promedia para una gente que siempre vende vino y promedia los hits, pues más o menos si puedes tú saber por dónde comprar a futuro.
Vienes de una familia muy grande, dices que trabajaste con tu papá en este tema del Hotel Presidente y tu papá, bueno, fue un constructor de infraestructura estructura muy reconocido en México. Eres el noveno de 14 hijos. Casualmente fuiste uno de los hijos que no trabajó con tu papá, al menos en la constructora. Pero de lo que entiendo la relación que tuviste tú con tu papá fue una relación muy diferente a la de tus hermanos y hermanas, fue una relación más espiritual. Cuéntame un poco cómo fue esa relación.
Como noveno, obviamente ocupas tu lugar y siempre llegas un poco tarde a las cosas. Cuando yo me recibí de arquitecto, yo estudié arquitectura porque la verdad es que me apasionaba el diseño desde chico y encontraba en mi papá, a quien yo admiraba mucho, una gran admiración a los arquitectos. Y esto a lo mejor fue algo de lo que me inclinó a estar pegado a las construcciones y a los diseños, a las personalidades de los arquitectos. Sin embargo yo, mi acceso con mi papá en los negocios era nula porque yo no me metí nunca en el mundo empresarial ni en el mundo de los negocios en donde él estaba, que era inmobiliario, constructor e industrial, digamos. Yo estaba en otro rollo totalmente diferente. Yo te puedo decir que hasta mis 33 años mi papá y yo no habíamos tenido mucha comunicación más allá de pues sí, un hijo muy espiritual, de alguna forma muy parecido a mi mamá que era. Que era como el timón del barco. Mi papá era el motor y mi mamá era el timón del barco y yo me identificaba mucho con mi mamá en la parte espiritual. Pero no fue hasta el secuestro que sufrí a los 33 años que yo creo que mi papá me extrañó y empezó a abrirme un espacio mucho más importante en su vida. Y fue de los de 91 a 2002, esos 11 años digamos, post secuestro, cuando yo tengo mucho más contacto con mi papá, quizás fortalecido a lo mejor por el, pues por el capital moral que te da el tema de haber sobrevivido a este secuestro de la manera como salí y eso yo creo que me acercó mucho a mi papá. Entonces yo creo que esos años últimos de los hoteles donde le eché la mano, yo no trabajaba con él, yo tenía mi despacho de arquitectura, pero a nivel personal venía a mi casa, platicábamos mucho, yo creo que como nunca en la vida tuve ese contacto al final de mi vida con él.
Hablemos un poco del secuestro. Estuviste secuestrado casi nueve meses, 257 días a principios de los 90. Y puedes, bueno, para quien quiera enterarse de todo el secuestro pueden leer el libro 257 días de José Pedro Manglano, que bueno, es el libro de Bosco escrito con ayuda de José Pedro Quiero entrar a varios temas que me llamaron mucho la atención de tu relato del secuestro. Has contado esta historia muchísimo, a ti te secuestran un día como todos, saliendo de misa por la mañana y a los pocos días de tenerte encerrado totalmente desnudo en un cuarto de tres por uno, te obligan a responder este famoso que le llamas interrogatorio, pidiéndote datos de rutinas y hábitos de tu familia y dices que cuando debates sobre si responderlo o no, la inteligencia lucha contra la voluntad, ¿Qué significa eso? ¿Qué quieres decir y por qué gana uno u otro?
Yo siempre digo que la inteligencia justifica la voluntad, hay veces que la voluntad que es un ímpetu por hacer algo, es matizado por la inteligencia y hay veces que la inteligencia te auto manipula a ti mismo, o sea, voy a decir una cosa, por ejemplo, una gente que se quiere autojustificar de una acción que está haciendo, que no necesariamente es una acción buena, pero que haces una cosa que no está muy buena pero te quieres autojustificar y eres muy inteligente, te llegas a justificar tanto que hasta te sientes inocente de lo que estás haciendo, o sea, llega un momento que hay gente tan inteligente que hace cosas no tan buenas, pero se justifica porque él mismo se da vuelo en justificar su acción, por eso a veces la transparente voluntad de hacer algo es más auténtica que ya una vez que la meditas y la tratas de justificar mentalmente, a veces es bueno no pensar tanto en las acciones, sino solamente hacerlas tal cual por tú, por tu capacidad de intuición que tú tienes, porque si a veces las piensas dos, tres veces, no las haces, o sea, si yo hubiera pensado objetivamente, o sea, si yo me dedicaba a pensar muchísimo las cosas en el secuestro, no hubiera actuado quizás como a veces actué, porque me daba cuenta que yo me auto manipulaba a mí mismo. No sé si me entendí, me hice entender.
Cuéntame un poquito cómo fueron estos primeros días y cuál fue este diálogo, porque entiendo que fue una batalla que consideras perdida al responder este interrogatorio.
Sí, o sea, la primera respuesta es no voy a contestar porque no voy a involucrar a mi familia, si de por sí yo estoy en una bronca de vida o muerte aquí adentro, no voy a meter aquí a mis hijos que eran chiquitos de 8 años, el mayor tenía 7 hijos, el mayor de 8 años y los más chiquitos, unos bebés gemelitos de 6 meses de edad y con una esposa, Gaby, guapísima, jovencita de 29 años, o sea, imagínate tú meter la descripción de Gaby, meter la descripción de mis hijos ante unos pelados que me tienen ahí agarrado, para que después lo utilicen como instrumento de chantaje y empiecen a contaminar la paz familiar de afuera, por eso fue que dije no voy a contestar, no voy a contaminar el tema. Ahora, sin embargo, aquí en este caso en particular, pues sí, no tenía muchas alternativas al respecto porque ellos no continuaban el proceso de negociación del secuestro si no contestaba yo las preguntas, entonces yo creo que la media fue una batalla perdida, porque mi autoestima se me cayó al suelo al responder, pero por otro lado, respondí con cierto pudor, o sea, respondí con bastante cuidado de no regarla, contestando como que lo que era investigable, no contestar lo absolutamente privado o confidencial, sino contestar cosas como que cualquiera puede investigar montando metiendo una gente infiltrada en mi casa de servicio o metiendo una gente a trabajar, se hubieran enterado de estas cosas que contesté, entonces contesté lo que no era secreto, ¿Me entiendes? Lo que era como información obtenible de una forma u otra. Sin embargo, al contestar poquito regulado como yo considero que fue, tampoco creo que me haya yo pasado, pero de todas maneras al contestar algo te sientes aliado a ellos y me vino una depresión fuertísima que me llevó a prácticamente buscar el suicidio, o sea, prácticamente dejarme morir, dejar de luchar, dejar de comer, dejar de tomar agua, dejar de aventarme en el suelo, vivir como un animal ahí 15 días aventado en el suelo, haciendo mis necesidades en el suelo, ya sin un tema de lucha por en medio, y eso fue lo que viví en esa gran depresión. Posteriormente, bueno, pues sigue la historia adelante.
No sé si quiero, quiero, quiero hablar un poco de este sentimiento de traición, porque dices que sentías que habías traicionado a tu familia y si bien no tenías muchas opciones, pues el sentimiento fue lo que se quedó. Hoy ¿Cómo piensas sobre la traición en tu vida diaria?
Pues yo creo que es algo que lo va a traer todo ese sentimiento, el sentimiento del secuestro no lo tengo, gracias a Dios, pero yo pensé que sí lo iba a tener, o sea, yo sí pensé que iba a vivir el resto de mi vida remordido por esa, digamos, esa cobardía de haber contestado, haber facilitado el darles información y finalmente yo iba a vivir en deuda con mi familia el resto de mi vida, porque pues a fin de cuentas lo que se pague es por rescatar tu vida particular. Sin embargo, el escaparme, el poder haber escapado porque me escapé del secuestro, me estoy adelantando, pero es que es parte de la respuesta, o sea, el haber yo solucionado el tema mediante un tema providencial que fue una. Yo digo que es una bendita irresponsabilidad, bendita porque me tina aquí, pero fue absolutamente irresponsable, vamos a hablar de eso más adelante, y gracias a eso no tengo ese remordimiento de ese hecho de mi vida, pero el concepto de traición sí lo tengo, o sea, no tengo el sentimiento de traición del secuestro, porque creo que se resolvió, pues le pude dar la vuelta, gracias a Dios, a un tema que se resolvió no vía rescate, sino vía escape, cosa que te pone en una circunstancia de sentirte pues orgulloso de ti mismo de alguna manera y eso se convirtió en una historia positiva y no en una historia negativa, y por eso a mí hasta que me gusta hablar del secuestro, porque para mí no fue una experiencia negativa, fue una experiencia positiva y yo creo que ha sido muy importante, pero el sentimiento de traición en cuanto a fidelidad con la familia, eso sí hay que ponerlo en ejercicio diario, no solamente en las acciones, sino también en los decires, o sea, en mantener el prestigio y la imagen de tus hermanos permanentemente a pesar de las diferentes situaciones que vives en la vida.
Dices que te perdiste en una depresión, te ibas a dejar morir y pocos días después, bueno, 15 días después se da este evento que bautizaste como el Whisky Flush, en el que básicamente te enfrentas a una situación en donde vuelves a pelear con tu voluntad y tu razón, este Bosco contra Bosco, ¿Que le dices? Pero en este sales victorioso, ¿Qué crees que cambia? Es un poquito lo mismo que dice Víctor Frankl en El hombre en busca de sentido, te diste cuenta que eras dueño de tu libertad, pero ¿Por qué? ¿Qué cambió?
Yo estando en una enorme depresión, como que me ofrecieron, yo creo que ellos vieron un poco, te cuento la escena, ellos vieron a un secuestrado perdido, o sea no era yo una víctima de quien se pudiera sacar una prueba de vida y mis hermanos habían insistido en pruebas de vida para seguir negociando. Entonces ellos de pronto uno se abrió la ventana y me escribió una nota que decía Viva México, hoy es 15 de septiembre y hoy puede usted tomar lo que quiera y me hizo así en la cámara, digo en frente de mí el encapuchado. ¿Yo la verdad pensaba que se estaban burlando de mí y encogí los hombros como diciendo pues me vale madre, viva México, no? Y me insistió y le dije si me va a traer un vaso de vidrio puede que le acepte un drink. Yo un poco como siguiendo la burla porque pensé que era burla, si me trae un vaso de vidrio puede que le acepte, pero no en un vaso de foam como tenía yo en la cubeta flotando un vasito de foam, me hizo así con la cabeza como asintiendo que sí. ¿Entonces le bueno, OK, entonces tráigame un whisky lleno en un vaso jaibolero hasta arriba straight, con un hielo grande y me pone qué marca? Y le puse Chivas. Cuando él dijo como que sí con su expresión corporal y cierra la puerta, yo me quedo ilusionado de que finalmente eso pudo haber no sido una burla sino una realidad y me empiezo a ilusionar tontamente cuando estás en una situación así, cualquier estupidez, cualquier como un whisky en ese momento era un monumento a la recuperación. Empecé yo a crecer la expectativa, decir no, es que ahorita no mancho un whisky, ahorita me lavo la boca, me empiezo a oler alcohol, algo diferente a la porquería que estoy oliendo ahorita, me voy a poner un cohetito a gusto para relajarme, estoy muy tenso, me voy literal a untar el alcohol en el cuerpo, está hecho un asco, o sea empecé yo a fantasear con el tema de que qué tal si me lo traen. Finalmente cuando me trajeron el famoso whisky, pues resultaba algo que me desbordó la ilusión y me sentía hasta yo creo que demasiado primario en mi sentimiento porque me fui contra arrastrando contra la puerta porque aparte no podía caminar, bajé el vaso de la repisa, lo puse en el suelo, empecé a echarlo para atrás, empujarlo en el suelo, así literal, en lo que se llama el culto al whisky, empecé yo a olerlo, aventaba el hielo para abajo, regresaba el hielo, lo volví a aventar, lo olía, me lo pasaba por él, Por el cachete, todo así, etcétera. Y yo creo que en ese momento como que vi una ventana, es lo que yo deduzco, vi una ventana de pequeña recuperación de autoestima, o sea, tú imagínate que estás sintiéndote una verdadera porquería y de repente es un reto personal que tú también a veces te haces de decir, ofréceme el whisky, ¿No? Pues sí, era mi conciencia, ese Bosco retador, ese Bosco que te dice a ver si eres tan hombrecito, a ver si realmente vales algo, porque pues eres, estás hecho una mierda y a lo mejor vales algo, y me siguió como que, como que coqueteando esa alternativa, ofréceme el whisky, Yo mismo me auto justificaba y decía, empecé a ponerle la palabra Dios a la pregunta y Dios mío, no me pidas esto, ¿No? Como dándome un poquito y no es que yo oyera a Dios decírmelo, ¿Me entiendes? Era mi conciencia, pero yo empecé a dialogar con esa, como con esa, con ese reto personal, Dios mío, no me pidas esto, te ofrezco estar secuestrado, y yo mismo me contestaba, eso no depende de ti, Bosco, eso no lo puedes ofrecer, eso no depende de ti, Bueno, te ofrezco yo no ver a mis hijos, eso tampoco depende de ti, digo, depende de ti si te abren la puerta y entonces no sales corriendo porque es tu opción, pero si está cerrada la puerta, pues no es tu opción, esto sí es tu opción, tú puedes decidir tomártelo o no tomártelo y es tu opción, es lo único que tienes ahorita de capacidad de decisión, nada más este tramito, tómatelo o tíralo. Y en ese momento yo creo que lo que hice fue tirar el whisky en el excusado y yo pienso que el camino que escogí en ese momento fue explorar qué tanto valía o explorar qué tanto yo podía todavía decidir en algo, y me di cuenta cuando lo tiré, al principio me sentí hecho un idiota diciendo qué estúpido, cómo hiciste esto, pero después me sentí bien, o sea, y anoté en la hojita. Hoy vencí mi primera batalla porque puse porque sigo siendo libre, o sea un tema de Viktor Frankl que yo no me he acordado después lo leí después del secuestro y me di cuenta que tiene mucho que ver con lo que dice Viktor Frankl En busca de sentido, pero sí sentí verdaderamente esa libertad interior que yo creo que fue la holgura que necesitaba para poder darle otra vuelta a mi secuestro y lejos de convertirse en una circunstancia que me gobernaba, yo empezar a gobernar mi voluntad aún dentro de esas circunstancias y dentro de ese espacio limitadísimo en el que yo tenía y yo creo que en ese espacio de libertad es donde empecé a fabricar un medio ambiente que me permitiera vivir y no volverme loco y eso fue.
La historia más o menos esta dinámica de hablarte a ti mismo se repitió una y otra vez y yo he estado en varios ejercicios de integración corporativa en los que te piden, una de las cosas que hacemos es escribir tu esquela, cómo quieres que te recuerden y es un poquito hablar de ti o qué te dirías a ti mismo Y tú, tú te metiste medio involuntariamente a este ejercicio cuando te escribiste una carta desde afuera, Cuéntame cómo salió esta idea y qué es lo que descubriste al.
Escribir tela fue un grito de desesperación, de pedir ayuda externa y que empezara a gritarle a mis guardianes, a mis secuestradores, quiero una carta de mi familia, es que necesito una porra, yo no puedo salir solo, necesito que alguien externo me diga tú puedes, échale ganas, quiero lo más fácil que me escriban una carta mis hermanos y que me digan que están conmigo, que están tras de mí, que siguen buscándome, que me van, etcétera. Evidentemente se asomó el encapuchado, cerró la puerta como diciendo esto es imposible que tú recibas una carta y fabriqué la historia de escribirme una carta, dije bueno, no es muy diferente lo que mi hermano me escribiría ahorita si él pudiera mandarme una carta a la que yo le escribiría a mi hermano si yo fuera el que estuviera libre y mi hermano el secuestrado, o sea, lo que yo le escribo a mi hermano secuestrado a lo mejor es muy parecido a lo que mi hermano ahorita me podría escribir ahorita, pues escríbele a tu hermano secuestrado. Entonces hice el ejercicio de sentirme, OK, estoy afuera en mi casa, estoy en mi escritorio, con mi pluma, agarras una hoja, querido hermano y le escribí a mi hermano secuestrado y esa carta la eché para afuera del cuartito por abajo de la puerta hice un espacio de tiempo donde recé mi primer rosario estructurado porque no había podido rezar nada en esos días por un poco el capricho interno que yo traía y esa pausa me ayudó como para desligar el haber escrito la carta y cuando regreso y veo abajo de la puerta un pedacito de papel, me aviento como un idiota y jalo el pedacito de papel y me escribieron una carta, Qué maravilla. Y me puse a llorar y yo mismo me decía, Bosco, me cae que ahorita ya te volviste loco, porque tú te la escribiste güey, o sea, y entonces yo me decía, pues sí, pero no seas tan exigente, date chance, o sea, date chance, sigue el ejercicio, es válido el ejercicio. Y cuando leí esa carta no era más que sentido común lo que esa carta decía, o sea, la verdad es que es el menos común de los sentidos y a veces el más útil, pero el sentido común es lo que escribí en esa carta que decía querido hermano, quiero decirte que tú no estás secuestrado, tu familia está secuestrada, este no es un problema personal, es un problema familiar y lo vamos a resolver todos en equipo y por eso nos hemos destruido la chamba y tu hermano mayor se encarga del negocio, el otro se encarga del rescate, el otro se encarga de los medios de comunicación y repartí chambas de una forma lógica a lo que cada quien pudo haber estado perfectamente haciendo en ese momento. Y luego me volteé conmigo mismo y dijiste, pero tú Bosco, eres el más importante porque eres el único que puede cuidar el objeto de nuestra preocupación, que eres tú, o sea, el último, el único que puede cuidar a la víctima eres tú, que eres la víctima, por lo tanto no te queremos bien a tu regreso, te queremos perfecto, perfecto de cuerpo y perfecto de alma. Y luego al final terminaba la carta diciendo, si no llegas perfecto, traicionas al equipo. Y yo que estaba como que especialmente sensible a la palabra traición, el decirme a mí que yo traiciono a la familia al no cuidarme, pues en ese momento hacía todo menos traicionar, ¿Me entiendes? Ya había entendido la lección y decía Gaby que estaba preocupada, pues que yo regrese mis hijos, que regrese papá, mi papá, pues que regrese mi hijo, quiere decir que yo no me pertenezco a mí ahorita. Entonces me dije, Bosco, si te quieres suicidar ahorita, no, ahorita no te perteneces, ya cuando regreses ya te avientas de donde quieras, pero ahorita no, porque ahorita no eres dueño de la víctima, la familia es la dueña de la víctima, tú no eres el dueño de la víctima, tú no puedes disponer de la víctima y tu única responsabilidad como parte del equipo es cuidar a la víctima, por lo tanto tiene que estar perfecto como le hagas, aunque no puedas, a ver qué haces, pero tienes que estar perfecto. Y convertí una cosa que yo siento que fue bien importante, es una cosa que yo le llamo la concentración de esfuerzo. Cuando tú te concentras en algo y tienes la capacidad para concentrarte en algo, normalmente lo sacas adelante. Cuando un estudiante se concentra en sacar una materia, la saca, cuando un empresario se concentra en un negocio en particular, lo saca. Lo malo es que a veces estamos en 10 cosas diferentes y tienes 10 preocupaciones diferentes y no te concentras por andarte distrayendo con miles de cosas que el mundo te trae, pero si tienes la capacidad de concentrarte en algo, normalmente lo sacas adelante.
Tengo varias preguntas a raíz de esto. La primera es, te has sorprendido varias veces hablándote a ti mismo al grado de que te estás volviendo loco, pero al mismo tiempo te dices date chance, ¿Cómo piensas tú ya en una vida cotidiana sobre este diálogo interno y esta voz que normalmente es la voz de la crítica que nos habla a nosotros mismos? ¿Cómo controlas tú esa voz y lo que te dice?
¿Yo creo que lo que lo que necesitamos es espacio para la reflexión, que yo creo que es lo que el mundo ahorita no tiene, o sea, estamos en un mundo lleno de ruido y de distracciones en donde a veces le huyes a la soledad, le huyes a la meditación, porque llegas a tu coche, prendes el radio, le llamas a un brother por el teléfono, contestas otra llamada, llegas a tu oficina, luego llegas de tu casa en la noche, prendes las noticias o prendes una serie y luego te acuestas, o sea, cuánto espacio dedicaste de tu día a la reflexión, o sea, estar solo contigo mismo en la Soledad? Yo tuve 9 meses de soledad, o sea, 9 meses de soledad absoluta de no ver otra cara más que es más no ver otra cara, ninguna cara ni la mía porque no había espejo, ni escuchar ninguna voz más que la propia que yo emitía con mi propia voz, nunca oí la voz de los secuestradores, entonces yo ahí sí estuve forzado a vivir en soledad y te puedo decir que ha sido de los espacios más productivos de mi vida el vivir en esa soledad que estuve hoy en vida. ¿Yo te pregunto a ti cuánto dedicas a la soledad? ¿Cuánto dedicas a la meditación de estar solo contigo mismo sin hacer nada, simplemente pensando o reflexionando en tus propios proyectos en lo que vas a hacer? ¿Mira, yo eso lo cubro, digamos ese espacio lo cubro con una autodisciplina que yo tengo que trato de decidir todos los días que es hacer media hora de oración en la mañana y media hora de oración en la tarde, pero no lo hago, no es oración de repetir oraciones me entiendes? Es es reflexionar media hora con reloj, no te digo que lo haga dio diario porque hay veces que me echo 20 minutos y me gana la llamada o me gana el pendiente o algo, pero trato de hacerlo, o sea y cuando lo platico otra vez voy a mañana a estar seguro de que la cumpla. Pero yo creo que el ser humano está muy vacío actualmente por falta de reflexión, por falta de soledad, por falta de reflexionar su propia vida, sus propias palabras, sus propias acciones y son cosas muy ligadas a la cética cristiana, o sea, porque pues tú dices oye un monje o una monja pues sí tiene sus horas de oración y en cualquier religión que tú tengas o en cualquier fe que tú tengas eres un ser humano y el ser humano si no medita, o sea, si no reza, me refiero a la rezada, a la meditación, a la reflexión, te vas a la superficie y si te vas a la superficie, o sea, no profundizas en tus cosas, no hay cosa más inestable que la superficie, o sea, la superficie es como la, como la barca en la superficie de las olas que vas verdaderamente inestable, pero si profundizas con un ancla y te anclas abajo puedes navegar perfectamente con un submarino estable, pero ese es el grado de profundidad que tú tengas en tu vida. Yo siempre digo que el ser humano es un Ferrari, entonces un Ferrari fregón porque el ser humano es una maravilla pero la reflexión es la gasolina y si no le echas gasolina a tu coche, no jala tu coche. Entonces yo creo, yo lo que saco de esos nueve meses es que es importantísimo ser alma de oración, dicho de otra manera porque hay gente que dice no es que yo no soy católico y la frega, bueno pues entonces alma de meditación, bueno ahorita el yoga, ve tú a saber lo que tú quieras, pero espacio de meditación, espacio de reflexión, llámalo como tú quieras, pero tienes eso que juzgar tus propios actos, de hablarte a ti mismo, de repasar lo que hiciste cada día y decir mañana lo va a ser mejor que el día de hoy y en función de eso vas a ir creciendo como persona y anclándote a valores más trascendentales y no estar en la superficie de las broncas, que son un chorro las broncas.
Eso me lleva un poco a la segunda, porque todas estas broncas, todos estos estímulos, todas estas oportunidades, porque no todo es malo, te pueden sacar de foco, ¿Cómo mantienes la concentración? ¿Cómo mantienes el enfoque tú cuando hay tantas fuerzas llamando tu atención?
Pues eso yo creo que son, esos ratos de reflexión yo creo que son, obviamente yo me salgo de foco mucho también, o sea tampoco creas que la gente piensa que una vez que conquistas un estado de estabilidad emocional ya te quedas ahí, la gente piensa que como yo hoy estuviste secuestrado nueve meses, la liberaste, tuviste el valor para no volverte loco, ya la hiciste el resto de tu vida, no es cierto, o sea yo hazte cuenta que corrí un maratón y lo corrí, pero si no entreno diario no puedo correr otro maratón, o sea yo he corrido también muchos maratones, he sido corredor, he corrido más de 10 maratones y te puedo decir que los años que yo entrené podía correr perfectamente un medio o diez kilómetros de un día para otro, pero por ejemplo ahorita no estoy entrenado y ahorita yo no lo correría mañana, ¿Por qué? Porque pues no estoy entrenado en la vida tú no puedes dejar de entrenar nunca y en la vida no puedes dejar de entregar, de reflexionar nunca. Entonces, obviamente mucha gente te tacha de decir no, como tú ya la hiciste, estuviste secuestrado, qué más te va a dar miedo que estar secuestrado exponiendo tu vida permanentemente siete meses ahorita cualquier bronca te ha de hacer los mandados, no es cierto, A mí me da igualito, miedo, susto, las broncas, las broncas, los baches, las crisis de chamba, te va bien, te va mal, entra, no entra, la cobranza, etcétera, lo mismo, normal. ¿Por qué? ¿Porque los seres humanos somos así, no? Mantienes tu nivel, lo tienes que mantener, pero con disciplina, con la acción y la acción en concreto que yo te estoy diciendo para buscar esos puntos medios de estabilidad, pues es buscarte periodos de reflexión durante el día, porque no la puedes liberar sin ellos.
Una de estas acciones que, o más bien de las reglas que te pusiste al escribir la carta cuando decidiste cuidar al activo más importante para tu familia, que eras tú, era 30 minutos al día de hacer algo. Cuéntame un poco qué hay detrás de esa regla.
No, yo en ese momento tenía que concentrar mi esfuerzo en estar perfecto, pero la dividí en tres partes. Una es salud mental, que dedicaba tiempo para ese esquema de cómo lograr la estabilidad mental, otra es cómo lograr la estabilidad, digamos física, que está dividida en la alimentación y ejercicio y la tercera era haz algo, porque dice aprovecha el tiempo que es oro aún dentro de esta circunstancia, porque el activo más importante que tenemos tú y yo es el tiempo. Porque yo te puedo decir cuántos años tienes, no, más bien te puedo decir cuántos años te has gastado, no, pero no te puedo preguntar cuántos años tienes porque no sabes cuántos te quedan, o sea, igual nos quedan dos, tres, cuatro, cinco, no sabes, no, Qué bueno que no lo sabemos porque estaríamos vueltos locos con ese conteo regresivo, pero, pero definitivamente el tiempo es algo, es un, es un valor no renovable, es el más importante que tenemos, no renovable y cada día que sucede, pues se nos va, no vamos a volver a vivir un 30 de noviembre como tú y yo ahorita estamos platicándolo, no vuelve a existir en nuestra vida de aquí en adelante. Quiere decir que es valiosísimo el tiempo y es oro. Entonces puede ser que aunque esté secuestrado sigue siendo oro el tiempo ya empezamos a hablar de otras dimensiones de trascendencia de la vida, pero si para mí en ese momento, porque la apuesta que hice estando secuestrado es sí creo en Dios, porque pude haber echado la apuesta de no creo en Dios tan válida, pero yo sí la aposté porque creo en Dios, pues entonces ya tenía una razón de ser, una razón de mi secuestro, una razón de sufrimiento, una razón de lucha, etcétera, pero bueno, son otros temas más.
Oye, yo quiero esos temas profundos, me interesan porque, porque tú, a ver, está claro de tu anécdota y de cómo la relatas que tu fe fue tu superpoder, o sea, fue lo que te empujó, lo que te centró, lo que te hizo hasta conectar con tus secuestradores, pero hablas de en un momento de no confundir la confianza de que todo tiene una razón de ser y de entregarte, digamos a la voluntad de Dios y la dejadez, ¿Cuál es la diferencia?
Bueno, porque nosotros, o sea, la maravilla que tenemos nosotros es la libertad, la libertad es una, es una incógnita porque la gente luego a veces piensa que un agente de fe es dejada o un agente de fe, pues ya lo que Dios quiera y Dios decide y Dios hace lo que quiere en última instancia y no pasa nada, no, no, lo que yo quiero, Dios permite siempre que sucedan las cosas siempre y cuando sean buenas para ti, pero si Dios te salvó con el 99%, sin el 1% que no pongas de tu parte no te vas a salvar, o sea, entonces tú tienes que poner muchísimo de ti, o sea, Dios cuenta contigo, o sea, es lo que es mi, ya te estoy hablando muy, muy, en un idioma muy ascético, pero el hombre en la holgura de libertad que tiene, tiene su salvación, o sea, la holgura de libertad que tiene entre hacer o no hacer lo que tienes que hacer dependen muchas cosas grandes en tu propia vida, entre cumplir tu obligación y no cumplirla hay una gigante, hay una diferencia enorme en tu, en tu futuro y en tu, y en el bien de lo que Dios espera de ti, no sé si me explico, o sea, Dios te crea, pero tú tienes que llenar el vasito, tú no lo puedes dejar el vasito vacío, tú tienes que llenar el vasito con méritos, con acciones, con, y con acciones propositivas y evidentemente a cada uno le va a dar su envase y cada uno lo va a tener que llenar, pero y aún el que no cree, aún el que no cree, también Dios espera de él algo, o sea en un nivel de exigencia proporcionado a los dones que te da. Pero me refiero que yo para mí pues digo, una cosa es que que Dios es tu padre y te quiere más de lo que tú quieres a tus hijos dentro de este mundo, pero otra cosa que tú tienes que hacer tu obligación y cumplirla cada día y vencer tus miedos y vencer tu voluntad y vencer tu flojera y vencer tu dejadez para ponerte a darle con todo y por eso también el aprovechamiento del tiempo se hace un tema tan evidente, o sea, no tenemos el lujo de gastarnos un minuto no haciendo lo que lo que debamos en nuestra conciencia hacer.
Entonces para dejar claro y tal vez la gran pregunta es ¿Tú crees que todo está escrito?
No, depende de tu libertad. Depende de tu libertad, eso es lo increíble. Dios te creó hasta con la posibilidad de que tú lo negaras a él. Te respeta a ese grado tu libertad de que tú sí dices no, Dios te lo respeta. ¿Es más importante tu libertad que tu decisión para efectos de Dios, porque Él quiere hijos, no esclavos, entonces él prefiere que un hijo con libertad le diga Él te da libre para que digas me quieres o no me quieres? ¿Y tú quiere y quiere que tú le digas sí, pero prefiere eso a obligarte que lo quieras, si me entiendes? Para él la libertad es importantísima tanto en respetarle en los otros y obviamente querer a cualquier persona como piense, aunque no piense como tú, porque es el valor más importante que Dios nos enseña y por eso también ahí está la caridad, también la gente que no piensa como tú, pues tienes que respetarla, tienes que respetar absolutamente a la persona en todas con lo que implica esto y.
A eso quiero llegar. Tú fuiste pues muy caritativo durante tu tiempo en cautiverio, por decirlo así, y dices que pasaste la Navidad más feliz de tu vida estando secuestrado. ¿Cómo cambió tu relación con tus secuestradores después de ese momento cuando durante Navidad les casi casi que les otorgas el perdón y compartes ese momento explicándoles que era Navidad para ti?
Pues yo entendí que parte de mí, yo había tenido una experiencia previa con mi mamá, mi mamá se había, se había muerto tres años antes del secuestro y ella, con ella siempre había anécdotas espirituales, porque ella era una, una mujer muy, muy espiritual, con un alma increíblemente piadosa, pero a la vez divertida, era una mujer increíble. Y mi madre algún día le conté que yo había soñado que estaba en el infierno, una anécdota de niño, pues de 12 años y me dijo, ¿Y qué te pasó en ese sueño? No, un tipo me estaba ofendiendo, diciendo que era un idiota por qué estábamos luz en el infierno. ¿Y yo le contestaba, pero por qué me gritas si los dos estamos aquí fregados en el infierno? Y él me dijo, no, es que yo estoy en el infierno porque yo me lo merezco, porque yo realmente actué mal en la vida, pero tú estás en el infierno por egoísta, porque no ayudaste a nadie. Entonces si tú me hubieras ayudado a mí, los dos estaríamos allá arriba, yo porque me hubiera convertido y tú porque hubieras ayudado a alguien. Cuando yo esto se lo conté a mi madre, a mi mamá, mamá me contestó qué maravilla que soñaste esto, porque le acabas de atinar con tu responsabilidad como cristiano, porque un cristiano es como una moneda de dos caras y una moneda sin una cara no vale y en el cristiano una cara se llama santidad personal y la otra cara se llama apostolado. No hay santos egoístas. Cuando eso me lo repitió mi mamá en cartas durante toda mi vida y finalmente me secuestran y recuerdo esa anécdota, digo, no vaya a ser el diablo que me muera mañana aquí en el secuestro, que era una probabilidad. Y me encuentra el secuestrador en el infierno al Tecate y me diga el Tecate, no, el alias este me eres un idiota, porque pues tú no viste más allá de las manos de tus secuestradores, seres humanos que somos equivocados o lo que tú quieras, pero somos seres humanos y tú no viste más allá de eso y estuviste egoístamente perfecto, pero nunca nos pelaste como ser humano. Y yo dije, no, eso a mí no me pasa, o sea, si me muero mañana a mí que no me digan y se me pone Tecate en el infierno. Yo te dije, güey, no me pelaste y cada quien su rollo, yo, pero de mí no pasó, ¿Me entiendes? Fue por eso que me propuse una empresa de hacer apostolado con los secuestradores, pero en una línea de respeto absoluto de su libertad. Tampoco nunca les dije suéltenme, no, cada quien su rollo, pero pues no, piensen bien las cosas que están haciendo en sus vidas. Y eso me llevó a tres meses de preparación y finalmente Navidad le recé y sí siento que eso como conquisté el respeto de los secuestradores. De manera que la segunda parte del secuestro, digamos después de Navidad a mayo, los siguientes cinco meses ya fueron en circunstancias un poquito más suaves que los primeros 4 meses, porque los primeros 4 meses estaba yo desnudo y los otros 5 meses ya estalló con calzones. Por lo menos me dieron chones, me dieron una medallita que me habían quitado, que le tenía yo cariño, me la prestaron, me dieron unas chanclitas, me dieron un relojito, entonces ya no contaba yo casettes para controlar el tiempo, entonces ya tenía mi relojito Casio de. Digo, mucha fita, pero por lo menos veía las horas. Una Maravilla, la verdad. ¿Mejoró mi situación esto? No. Y obviamente pues esto me hizo más llevadero los nueve meses, pero finalmente me dio mucha satisfacción personal, porque yo no sé si a ti te pasa, pero a veces es indescriptible la razón de por qué te sientes feliz, pero hay días que te pones muy feliz por algo, pues porque, no sé, tuviste una experiencia, tuviste un hijo, o a lo mejor hiciste algún. Pero las experiencias más padres de tu vida es cuando realizas un bien y tú lo notas con alguien. Y en este caso, el haberle rezado a los secuestradores y que me hayan dado la mano, para mí me generó una felicidad indescriptible. Es un poco lo que yo recuerdo así con especial. Con especial intensidad.
Dices que te preocupaba al inicio del secuestro y que pensabas mucho esto, la deuda que tendrías con tu familia por. Primero por haberlos expuesto y si algo pasaba alrededor de eso, pero sobre todo por la deuda económica que tendrías con el resto de tus hermanos. Y terminas diciendo que agradeces o cambias tu percepción a agradecerte deudor.
En otro contexto, ¿Qué significa entender esto? Fue una oración que recé cuando vino Semana Santa y le pedí al secuestrador que me consiguiera un cristito, un Cristo. Me consiguió un Cristo de pasta bastante chafa la verdad, Pero me pasó una cosa que fue una experiencia que me dio muchísimo sentimiento ver un Cristo. Y la verdad es que es algo que ya no normalmente sentimos cuando vemos un Cristo, porque los Cristos se han convertido como en objetos de arte, más que en un acto de sacrificio como lo era. Entonces cuando lo veo digo Señor, y es cuando yo le escribí esta oración que trato de repetir todos los días para no perderme en ese foco. Señor, yo voy a vivir en deuda con mi familia por el precio de mi rescate, deuda que tendré que pagar toda mi vida con la entrega de mi vida hacia los demás, no tendré otra manera de pagar más que queriendo a mis hermanos, atendiendo los, pagándoles. Pero tú también Señor, pagaste por mi vida, fíjate el paralelismo, pero no pagaste por mi vida que dura unos años como está pagando mi familia, porque te secuestran, te rescatan y luego vives hasta que te mueras unos años. No, tú estás pagando por mi vida eterna y no estás pagando con dinero, estás pagando con tu vida. Señor, hay crucificado, por lo tanto tendré que seguir pagando con lo que tenga, ya no me pertenezco ni aquí ni allá, pues me debo a ti y a mis hermanos. Ayúdame a vivir esta nueva responsabilidad.
Vieja.
Y nueva, pero ahora comprendida de deudor. Estoy de paso y estoy en deuda. ¿Y alguna vez te cuento Oso, saliendo del secuestro me fui a comer con una persona, un empresario importante que era don Rómulo Farril, te acuerdas de don Rómulo Farril? Que era uno de los grandes inversionistas de Televisa, Era una gente muy importante y don Rómulo ya de ochenta y tantos años me dijo Bosco, yo no tengo tiempo para que ya te oí cuatro horas hablando de tu secuestro, dime una frase que voy a memorizar porque yo ya no me acuerdo de muchas cosas de las que me platica, entonces más bien dime una sola frase de dos palabras que sientas que es lo más importante, tu rollo. Y le dijeron Rómulo, que nada más se acuerde diario que estamos de paso y que estamos en deuda, porque eso lo va a hacer vivir diferente. Y me acuerdo de eso porque la verdad si son dos pensamientos que si los piensas diario te cambian. Primero porque si te sientes de paso, porque así estamos, porque vamos a vivir unos años, treinta, cuarenta, veinte, treinta, tú más, posiblemente yo menos, pero estamos de paso, por lo tanto no te vas a llevar nada, ni una cuenta de cheques, ni un ahorro, ni un bien, nada te vas a llevar. Por lo tanto tienes que vivir ligerito, ligerito me refiero, no, no digamos adueñándote de los bienes como una extrema necesidad sin ser desprendido de los bienes. Y la otra, esa te cambiaría mucho la vida en tus preocupaciones, en tu libertad, en tu forma de ser y en deuda, porque todo lo que tenemos tú y yo oso, ha sido regalado, nos han regalado la vida, nos han regalado los ojos, nos han regalado la vista, nos han regalado este tiempo que estamos pasando tú y ahorita. ¿Bueno, pues hay que vivir pagando, no? ¿Cómo vives pagando? Con una actitud de menos soberbia, una actitud de servicio, una actitud de buena onda con los demás, una actitud de. Entonces el tono humano que te cambia viviendo de paso y viviendo en deuda es muy, muy valioso y por eso siento que son dos palabras.










