CANELO ALVAREZ | NEGOCIOS, MENTALIDAD Y EGO | CRACKS PODCAST #381

Canelo Alvarez talks discipline, mental training, and business strategy. He says his personal brand can double a company's valuation and he takes equity stakes above 20%. He runs a family office, turns down lucrative deals that don't align with his values, and plans to fight until around age 40.
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Y yo le decía a mi entrenador: no manches, pero es que la leche y los pañales de la niña, pues ya te dará papá a los 18 años. Me dijo: cómpratelo. Dijo: vas a ganar mucho dinero. Mi primer millón de dólares lo gané a los 19 años de no tener nada. Y desde que debuté profesional, de ahí me salí de la secundaria. Había otro campeón mundial que llegaba ahí también al gimnasio, que era el chatito Hauregen, y llegaba con sus carros, con sus alhajas, sus relojes, pero no me llamaba la atención ni sus carros ni las joyas ni mucho menos. Y el Chololo era el campeón, muy disciplinado. Eddie Reynoso, cómo lo trataba con su toalla, los masajes, y mi campeón, y esto. Todo eso me llamaba mucho la atención, la disciplina, el cómo lo trataban. Si quiero que me traten así, pues tengo primero que ganarme mi lugar, no tengo que ser campeón mundial. Si no tienes la capacidad de pensar así, si no tienes una educación sobre el dinero, siempre vas a ser pobre. Porque tú ahorita dale 10 millones de dólares a una persona que no tiene ni un 5 y él se va a querer gastar 15 millones. No hay dinero que no se acabe. Y yo siempre he dicho, el pobre va a ser siempre pobre porque quiere. La disciplina, no puedes andar al 100% todos los días, pero lo que sí tiene que quedarte bien claro, si traes un 50% ese día, ese es tu 100%. Tienes que dar ese 50%, y así, aunque te sientas cansado, a tu mente la tienes que engañar. Siempre que me dicen, ¿cómo te sientes? Muy bien, mejor que nunca. Siempre he sido una persona muy positiva. Si estoy aquí es porque me merezco estar aquí. Lo que sí me queda bien claro es que soy imparable, no soy invicto ni No soy perfecto ni mucho menos, pero eso no quiere decir que deje de ilusionarme, de creer, de soñar con lo que viene y que voy a ser campeón mundial otra vez.
Estás camino a 70 peleas.
Tengo 10 más que las que están en mi récord.
Y el retiro, ¿sigues con la fecha de los 37 años? Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Trava y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo una entrevista increíble, pero antes de pasar a la entrevista quiero decirte que ya es esta semana, es este 6 y 7 de mayo, el evento de negocios inspiración más grande, más impactante y más importante de toda América Latina. Vamos a estar rodeados de cracks, va a haber más de 1000 personas y te necesito ahí. Así que si todavía no tienes tus boletos, corre a cracksummit.com o te dejo el link en los comentarios de este episodio. Hoy me acompaña uno de los atletas más dominantes y disciplinados de nuestra generación. Hoy estoy aquí con Saúl El Canelo Álvarez. Pero esta no es una plática sobre títulos, ni box, ni récords, ni golf. Es una plática sobre la mente detrás del campeón. Hablamos de estoicismo, hablamos de cómo se construye una disciplina inquebrantable, de la relación con el dinero cuando pasas de no tener nada a tenerlo todo, y de cómo convertirte en empresario sin perder el hambre que te llevó a la cima. También exploramos una verdad incómoda pero muy poderosa: por qué a veces necesitas tener a tus enemigos más cerca para seguir creciendo. Esta de hoy es una conversación sobre control, sobre identidad y sobre lo que realmente se necesita para alcanzar y sostener el éxito al máximo nivel. Espero que disfrutes de esta gran plática con Saúl Canelo Álvarez. Saúl, bienvenido a Cracks Podcast.
Un placer estar contigo. Ya, ya hacía falta, ya hacía falta.
Teníamos tiempo correteándonos. Me invitaste al torneo el año pasado, ahí apenas nos pudimos saludar. Sí, y hoy estoy muy contento de que estés aquí. Estamos en la cava del Hotel Presidente, la cava más grande de Latinoamérica. Una gran colección de vinos. Y tú eres un gran coleccionista de muchas cosas, Saul. Coleccionas caballos, coches, motos, relojes y hasta tenis.
Pues es lo que disfruto, no, ahora sí que lo que disfruto, porque a veces que puedes coleccionar algo que dices tú, pues no lo disfruto, nunca lo palpo, ni mucho menos. Son cosas que realmente les disfruto. Mis caballos, me gusta verlos, me gusta convivir con ellos, montarlos. Mi reloj, que los uso, no, mis carros también. Todo más que nada es un gusto que tengo desde niño y nunca lo hice como por voy a coleccionar esto, simplemente una cosa te lleva a la otra, no, se fue dando todo, todo ahora sí que es solo.
¿Y tienes algún pretexto? Le preguntaba a Checo cuando platicamos hace unos meses Y él compra relojes para conmemorar, o bueno, le pone el pretexto de conmemorar algo.
Es un pretexto, nos justificamos con algo más que nada.
¿Tú también?
No, no, no lo veo así. Antes sí decía, bueno, este, hacía una pelea y me compraba un reloj como de premio, sí. Pero ya después ya no era nomás cuando peleaba, ya era más seguido. Pero siempre hay un pretexto para las cosas que coleccionamos o nuestros pecados que hacemos, entre comillas. Siempre le ponemos un pretexto. Bueno, lo hago por esto. Bueno, lo hago por el otro, pero más que nada es por el gusto.
¿Tienes alguna posesión, algún coche, reloj, lo que tú quieras, que verdaderamente sea especial para ti por la ocasión en la que lo compraste?
Tengo un reloj que compré, no me acuerdo muy bien el año, pero tenía más o menos como unos 18 años, 19 años. Era mi, fue mi primer reloj. Y me costó como, qué será, como $6,000 más o menos. Me lo compré, un Takiu, me lo compré en Las Vegas y lo tengo todavía. Porque yo le decía a mí, yo le decía a mi entrenador, no manches, pero es que la leche y los pañales de la niña, pues ya te hará papá a los 18 años. Mi hija tiene 18 años ahorita, entonces ya era papá. Y no, sabes las palabras que me dijo, me dijo: cómpratelo, dijo, vas a ganar mucho dinero. Y dije: bueno, pues eso como que me dio el empujón, como que me dio el empujón. Bueno, pues sí, y ya me dio el empujón y me costó $5,000, pero digo, sí me pesaban, porque pues ya en ese entonces no. Entonces todavía lo tengo, todavía lo tengo, y digo: ese no, obviamente lo voy a tener siempre.
Hoy que regresas a ese momento en el que te dijeron cómpratelo ¿Crees que fue un consejo sano? ¿Crees que hizo algo en tu mente en ese momento?
Creo que es la seguridad, ¿no? De la afirmación. Vamos a ponerle una afirmación muy fuerte de decir cómpratelo, vas a ganar mucho. Entonces todo se te queda en tu cerebro y bueno, sí, así de creértelo, ¿no? Más que nada creo que es una afirmación muy fuerte No tanto del reloj, sino en mi interior es como, bueno, pues sí, es de que te la crees. Y a lo mejor pude ser muy imprudente en comprármelo porque no era momento para hacerlo, pero siempre he dicho que una cosa, las cosas siempre pasan por algo, no. Fue como que eso no fue nomás el gastar o comprármelo, sino la afirmación que me que me dijo mi entrenador de cómpratelo, vas a ganar mucho. Entonces como que dije, cabrón, pues sí, y me la creí.
Quiero regresar a ver, tú has sido educado en temas de determinación, mentalidad, de emprendimiento, disciplina, desde muy chico, y no necesariamente alrededor del deporte. ¿Qué recuerdas de tu infancia, de cómo creciste, que hoy te mantiene quién eres hoy?
Pues mira, yo tuve dos etapas, ¿no? De mi infancia, ¿no? Mi infancia, adolescencia, se podría decir. Mi infancia pues fue alrededor de rodeado de 8 hermanos, ¿no? Todos mis hermanos, tengo 6 hermanos y una hermana, somos 8 del mismo papá, mismo, misma mamá. Y mi papá pues ya tiene sus otros hijos aparte, otros hermanos tengo, pero crecí Con 7 hermanos, una infancia muy bonita. Y a los— mi papá siempre nos enseñó a trabajar, siempre era sus paleterías, siempre nos enseñó. A los 5, a los 6 años yo ya sabía hacer paletas, nieves, aguas, vendía paletas en los camiones. A los 7 años ya, entonces ya, ya, o sea, ya hacía yo mi trabajo, ya sabía lo que era trabajar, cómo ganarte tus 200 pesos, tus 300 pesos para traer y no estar pidiendo, sino comprando. De lo que, de lo que ganas. No, a los 12 años mis papás se separan. Yo tenía 12 años y para mí sí fue como, porque ya era el que quedaba en la casa, era ser el más chico, era nada más yo, ya todos ya tenían sus vidas. Y ese momento como que sí me hizo tambalearme porque era, me quedé con mi papá. Entonces sí fue muy complicado esa etapa, pero ya conocía el boxeo. Entonces creo que eso me salvó de muchísimas cosas.
Si dices que en ese momento que se divorcian tus papás, pues estuviste en la cuerda floja entre el bien y el mal.
Sí, porque pues donde vivía era muy fácil elegir cualquier cosa, no pasaba así, podías elegir cualquier cosa, no, el quedarte en las drogas o no haciendo nada. O de verdad es elegir algo bien para tu vida. Y no tenía nadie quien me estuviera cuidando de decir mira, por ahí no, por ahí. Mi papá siempre trabajaba y no era como esa educación. Y no es porque no, sino que ellos tenían también, pues vienen de una educación diferente, vamos a ponerle, no. Este, pero ya gracias a Dios ya conocí al boxeo y conocí a Chepo y a Eddie. Entonces ellos fueron para mí más que entrenadores, que lo sigue, o sea, lo sigue siendo Edis, el más chico. Su papá ya se retiró. Más que entrenadores, eran como una familia para mí, no, no iban a entrenar y ¿por qué no viniste? Porque era como los que me cuidaban, vamos a ponerle de esa manera. Entonces el boxeo me salvó de, y ellos me salvaron de poder estar en cualquier lugar ahorita.
Cuéntame de ese primer contacto, ese debut profesional de tu hermano. ¿Qué es lo que te llama tanto que dices quiero dedicar mi vida a esto?
Realmente no, no, no tengo una palabra como para describirte qué fue lo que me llamó tanto la atención. Nadie en la casa sabíamos que mi hermano pues se dedicaba, entrenaba boxeo. Nomás dijo, va, este, los quiero invitar porque voy a debutar a profesional. Así random. Y este, fuimos a verlo debutar a profesional y ahí se me iluminaron los ojos. Dije: esto es lo que quiero para mi vida, eso es lo que quiero, ser peleador. Y desde ahí no le quitaba mi dedo del renglón. Quiero ser como tú, quiero que me lleves a entrenar. Y se fue. En ese lapso de meses le ofrecieron un trabajo en Tijuana. Entonces se fue a vivir allá como 2 años. Yo a los 11, te hablo de los 11 años que esto pasó, se fue a vivir, se fue a vivir a Tijuana y entrenaba allá. Hizo una pelea en Tijuana. Yo le decía: llévame contigo, yo quiero ser, quiero ser como tú, quiero ser peleador, llévame contigo. Y nunca me llevó. 2 años después regresa y regresa con un juego de guantes en la cajuela. Mira, abre la cajuela, ve lo que te tengo ahí. Y ya abrí la cajuela y tenían los guantes. Corrí con mis amigos Y me los traje y nos empezamos a poner los guantes ahí, este, en la calle. Y ya empecé a entrenar en mi casa y ponerme los guantes con los muchachos y todo. Y a los 3 meses fui a eliminarme para ir a la Olimpiada Nacional. Y este, fui a la Olimpiada Nacional y gané medalla de plata. Y ya después de ahí fuimos a una pelea y estaba Chepo, estaba Chepo. Y mi hermano fue y le dijo, con toda la humildad del mundo, le dijo mi hermano se lo quiero llevar porque yo ya no tengo, no tengo más que enseñarle. Dice, aprende, aprende muy rápido y no tengo, no tengo más que enseñarle y quiero llevárselo para que, para que le enseñe. Así entonces fui y ya me quedé con ellos. Ya la segunda, a la segunda Olimpiada que fui gané oro. Ya después no querían pelear conmigo y debuté a profesional a los 15 años por eso.
¿En qué momento pasa un joven de 13, 14, 15 años de querer ser campeón a creerse campeón?
Pues fíjate que yo, desde que era amateur, siempre me sentía el mejor en el nivel que estaba. Y sí, lo demostraba siempre, pues fui campeón nacional en mi peso, debuté profesional y me sentía pues muy superior a los peleadores que eran de mi nivel, de 4 rounds, de 6 rounds. Siempre me sentía muy superior. Y desde que debuté profesional, este, no digo que es bueno, pero de ahí me salí de la secundaria. ¿Por qué? Porque no, para mí, el no tener esa como mano dura o alguien que me pudiera guiar, algo decir, cómo hacerle, cómo poder administrar mis tiempos en las dos cosas. Pues para mí fue muy fácil decidir, bueno, me salgo de la escuela y me voy a dedicar 100% al boxeo y a trabajar. Eso fue lo que mi primer pensamiento, quiero ser campeón del mundo y voy a ser campeón del mundo, y me tengo que dedicar a 100% eso. Porque en la escuela realmente no, no iba con la misma ilusión que iba al gimnasio. Me di cuenta, fue muy fácil darme cuenta la ilusión que ponía en el gimnasio y la ilusión que ponía en la escuela. Entonces dije, bueno, esto no me llama la atención y esto me llama la atención, y creo, quiero enfocar toda mi energía y mi esfuerzo en el boxeo.
Hace un momentito me decías que estás en la Ciudad de México porque tu hija está en su primera gran competencia de equitación y dices que lo equivales a tu debut en Las Vegas.
Sí.
Cuéntame cómo se vive esa primer pelea en Las Vegas.
Pues la primera vez que fui a Las Vegas a pelear, pues vas contento y no piensas que va a ser lo mismo como en otros escenarios, no. Pero ya cuando va saliendo al ring en la noche, ya ese día, pues empiezas a ver gente diferente, reporteros diferentes, la arena grandísima diferente, todo totalmente como que estás en otro mundo, literalmente, no. Y empiezas a preocuparte cómo te vas a ver, no, cómo te vas a ver en el ring, o cómo te vas a ver, no, sí, cómo te vas a ver en el ring, que la expectativa que tienen de ti, todo, todo es en base a la expectativa que crees que tienen de ti, que eso está muy mal al final de cuentas, no, porque cuando uno no crea expectativas haces todo mucho mejor. ¿Qué hice yo? ¿Qué expectativa tienen de mí? ¿Qué que Canelo quieren ver. Entonces todo eso como que me tenía distraído. Un peleador que no debería haberme lastimado me lastimó en el segundo round, por lo mismo de que no estaba en la pelea. Pero eso que me lastimó, llegué al, al, a la esquina, y para empezar el regañón que me puso mi entrenador, pues me tuvo que despertar. No me despertó. Y ahí fue cuando dije, no, o sea, me tengo que enfocar 100% en lo que estoy haciendo. Y digo, le di la vuelta a la pelea y lo noqueé en el se ve. Pero es por el escenario, no, que te empiezas a hacer muchas ideas en tu cabeza que no existen. Nomás llegar y hacer tu trabajo, lo que sabes hacer, y divertirte. Esa es realmente lo que uno tiene que hacer. Pero entonces dices, pero qué expectativa tienen de mí, que cualquier peleador quieren ver, cuál es. Entonces todo eso es una distracción. A eso me refiero, que los escenarios importan mucho. Y la experiencia que tengas en los escenarios, cómo la asimilas, es importante.
¿Cómo asimilas el éxito? Porque te llega el éxito y con eso el escenario de Las Vegas es la puerta a la fama. Y con la fama, todo lo que un joven como tú quisiera tener. Has dicho que es muy peligrosa.
Lo más peligroso es la fama y el dinero, no, eso es el poder de poder. Y el poder de que yo quiero ir a cualquier lugar o cualquier cosa que quieras se materializa. No creo que es lo más peligroso para una persona. Imagínate, yo gané mi primer millón de dólares, lo gané a los 19 años, cumpliendo 19 años de no tener nada. Entonces yo ahorita me pongo a pensar, digo, cualquiera se puede volver loco porque en la vida todo mundo busca su primer millón de dólares, ¿no? Pero yo siempre le echo la culpa al que a mí el dinero nunca me ha movido, como siempre ha sido consecuencia de mí, de mi trabajo, del esfuerzo, de lo que quiero, del éxito que quiero en lo que hago, en lo que me gusta hacer. Porque si no me gusta hacer algo, no lo voy a hacer. Porque por más que me digas ahorita, ah, pero hay 200 millones, sí, pero no es algo que yo disfruto hacer, no lo voy a hacer. Y siempre he dicho también que el poder más grande en una persona es no necesitar nada. Así tengas un poco, mucho, es no necesitar nada. Lo hago porque de verdad me apasiona. Entonces siempre todo, todo ha sido una consecuencia. Y me pongo a pensar, digo, sí pudo pasar otra cosa, no, pero no, porque nunca en mi vida lo he hecho por dinero. Hasta la fecha, ahorita tengo, estoy muy bien y y hago y sigo haciendo el boxeo porque de verdad disfruto hacerlo. El día que ya no vaya con esa misma pasión, que ya no vaya con esas mismas ganas de entregar todo en el gimnasio, entonces ya es cuando ahí voy a decir ya, ya mi tiempo en el boxeo ya terminó.
En esos inicios de tu carrera nunca dices, nunca fue sobre el dinero, y recuerdo haber escuchado que dijiste que había uno de estos boxeadores que te gustaba cómo lo trataban. Creo que el Cholor, no sé, te gustaba cómo lo trataban. Para muchos otros es me gusta el coche que trae, el reloj que trae. ¿Nunca hubo alguien así que te llamara más allá de por cómo lo trataran, por lo que tenía?
No, no, la verdad es que no. Yo tuve esos ejemplos y había otro campeón mundial que llegaba ahí también al gimnasio, que era el Chatito Jauregui, en paz descanse. Y llegaba con sus carros, no, con sus alhajas, sus relojes, pues bien vestido como a él le gustaba vestirse, no, con sus novias y todo esto. Y bien, o sea, bien, todo bien, pero no me llamaba la atención. Ese es, y muy buena persona y todo, pero no me llamaba la atención ni sus carros ni las joyas ni mucho menos. Y él, y el Chololo era, pues era el campeón, era el campeón muy disciplinado. Este, si le decían a las 2 de la tarde, estaba a las 2 de la tarde. Las cámaras cuando iba a pelear llegaban ahí. Eddie Reynoso, cómo lo trataba con su toalla, los masajes, y mi campeón, y esto. Todo eso me llamaba mucho la atención, la disciplina, el cómo lo trataban. Él cómo iba a Japón y este, y ganaba, defendía su campeonato mundial. Eso me gustaba. Yo decía, bueno, si quiero ser, si quiero que me traten así, pues tengo primero que ganarme mi lugar, no tengo que ser campeón mundial. Y yo por eso ahorita le digo a muchos de los chavos, es que cuando tú tienes envidia de los de alguien, yo nunca me había sentido envidia No sé cuál es el sentimiento de la envidia, porque digo, te enfocas tanto en alguien más de que, ah, mira lo que tiene, en vez de enfocarte, decía, mira, lo tratan así por lo que es y por las ganas que le pone, la disciplina. Yo quiero ser así, entonces, ¿qué tengo que hacer? Disciplinado y ser campeón mundial, ganarme mi, ganarme el lugar que él tiene, porque se lo ganó a base de sacrificio, de lo que yo veo, no. Entonces, este, en vez de yo como verle ese, yo decía, yo quiero ser como él, ¿qué tengo que hacer? Disciplina, ¿no? Ser campeón mundial para ganarme mi lugar, tengo que ganármelo. Y yo me iba con él a sus concentraciones y le ayudaba de sparring con mucho gusto, porque para mí era como, yo le decía, y me lo recuerda a veces, yo le decía, pues tenía 14 años, 15 años, y yo ya le ayudaba de sparring al campeón mundial, imagínate. Y yo le decía, cuando, Chololo, cuando yo peleé el campeonato mundial, quiero que usted esté en mi esquina. Y él dice, pues en ese momento dice, pues ay, Simón, o sea, me mandaba por un tubo, no, al principio, porque pues es muy difícil. Y 14 años, 15 años, y él lo cuenta solo, dice, y no, ya cuando peleó el campeonato mundial ahí estuve en su esquina. Y dijo, no, y ahorita ya no, no más es de que fue campeón mundial, todo lo que ha hecho, dice Entonces eso fue un ejemplo para mí, como porque lo tenía, lo tenía a mano, era real. Yo lo veía y entrenaba con él, era su sparring. Entonces yo decía, ¿cómo no puedo hacer si estoy en el mismo lugar que él, que él está? Y fue, ¿cómo no puedo ser campeón si él lo fue aquí donde mismo?
Canelo, hablas mucho de disciplina y dices que la disciplina es lo que sale cuando estás cansado. Háblame un poco de ese diálogo en tu cabeza, porque hay gente que te ve a ti, pareciera que nunca, nunca te cansas o que nunca necesitas convencerte. ¿Qué es la disciplina? ¿Cómo se escucha la disciplina dentro de la cabeza de un campeón?
No, sí me canso, sí me canso, pero los que andan conmigo es que yo nunca te he visto que te quejes ni que andes cansado. Y le dije no, sí, o sea, sí me canso. Quejarme no me voy a quejar. Pero sí me canso. Pero eso es lo que es la disciplina. La disciplina, no puedes andar al 100% todos los días, es imposible andar al 100% todos los días. Pero lo que sí tiene que quedarte bien claro en tu cabeza es que si traes un 50% ese día, ese es tu 100%. Tienes que dar ese 50% porque existe la motivación y la disciplina. La motivación, hoy puedes levantarte y no, lo voy a hacer, y mañana ya no. Diste hoy todo en el gym, pero mañana ya no porque estás cansado. Esa no es disciplina, esa es motivación, que eso es un golpe de dopamina, fun, y se baja, ¿no? La disciplina es la constancia. El lunes puedes dar el 100%, el martes el 80%, el miércoles el 60%, y así sucesivamente. Pero todos esos días estás dando tu 100%, como sea. Y así, aunque te sientas cansado, a tu mente la tienes que engañar. No, bien, ¿cómo te sientes? Muy bien. Siempre que me dicen, ¿cómo te sientes? Muy bien, mejor que nunca. Porque eso es, y todo el mundo cansado, pues ya vas a andar cansado, no es, ¿cómo te sientes? Mejor que nunca. Y yo a veces me molesta con los peleadores que veo en el gimnasio Porque llegan y todos dormidos y todo. Ánimo, cabrón, si aquí no viene un velorio, aquí viene a entrenar. Y yo sin tener pelea, imagínate, llego primero al gimnasio y soy el que me voy al último. Entonces les digo a ellos, si ustedes con el ejemplo no aprenden, entonces no. Ustedes tienen que estar todos los días aquí, no tienen por qué tener una pelea que ya me confirmaron una pelea, voy a ir a entrenar. Pues, ¿qué se creen? Ya has peleado 10 rounds, no has sido campeón mundial, no. Entonces, ¿por qué tienes que tener una pelea confirmada para venir al gimnasio? Usted tiene que estar aquí todos los días si quiere ser campeón mundial. Tiene que estar todos los días para si en 2 semanas le sale una pelea, está listo. Y le dije, y aún así, dije, estando aquí todos los días nadie te asegura que vas a ser campeón mundial. Imagínate no estando.
Hablaste de mentalidad positiva, de empezamos este comentario de cómpratelo porque viene más, y de convencerte de que lo bueno viene y siempre mejor que nunca. ¿Hay algún ejercicio de visualización que hagas recurrentemente, tal vez antes de una pelea, o tal vez una práctica que tengas todos los días?
Siempre me visualizo en los objetivos que quiero lograr, no, en el escenario que quiero estar, cómo lo quiero hacer. Obviamente se está trabajando para todo eso, pero también mentalmente lo tienes que trabajar, lo tienes que visualizar, porque a veces físicamente puedes estar al 100%, pero mentalmente preparado al 100%, pero mentalmente no. Y haz de cuenta que no estás, haz de cuenta que no traes nada, o viceversa, puedes estar, o viceversa, las dos, no. Si estás bien físicamente y entrenaste muy bien, pero mentalmente no estás bien, hace cuenta que no. Entonces tiene que ser la mentalidad y la preparación. Yo siempre no sé cómo responderte la pregunta con algo específico y con algún ejemplo, con algún ejemplo, pero siempre he sido una persona muy positiva que se cree lo que, lo que si estoy aquí es porque me merezco estar aquí y porque soy capaz de poder lograr cualquier cosa. Por eso Dios me puso aquí en esta posición, no porque no puedo. Siempre para mí es como estoy aquí porque puedo.
Estás camino a 70 peleas.
De hecho, tengo, ¿cuántas tengo en mi récord? 66 o 60, 69, por ahí. Tengo 10 más que las que están en mi récord porque Yo peleaba mucho en Nayarit y peleaba así, y las comisiones no subían mis peleas. Entonces me faltan 10 ahí, que mi entrenador ya está trabajando en la licencia, que ahí sí están para mandarlas a la comisión. Pero tengo más 10 de las que existen en el récord.
Y en estas ha habido grandes éxitos, definitivamente, pero también momentos bien duros. Y hablas tú mucho de cómo tú primer, digamos, balde de agua fría fue la pelea contra Floyd Mayweather a los 23 años. Cuéntame de qué pasó en tu mente durante esa pelea y sobre todo después.
Sí, pues me frustré muchísimo, no, porque yo me sentía capaz, me sentía capaz para ganarle al mejor del mundo a mis 23 años, no. Y sí era capaz, simplemente no tenía la experiencia adecuada. Y eso pues me di cuenta después. Me dolió muchísimo porque, como lo quieras llamar, te pega en tu ego de peleador, de lo que quería hacer, lo que visualizaste, que no salió. Y sí me dolió mucho, me pegó muchísimo. Y quizás tuve una depresión de algún nivel. No sé si haya niveles de depresiones, pero sí Quizás sí la tuve, pero después pensando solo en mi casa, porque me gusta tener mi tiempo solo pensando, dije bueno, a ver, me voy a poner bien y sentar mis pies bien y pensar: no me ganó cualquier persona, no, no me ganó cualquier persona, me ganó el mejor del mundo. Tengo 23 años. No me hizo prácticamente nada. Este, quizás no nomás es ganar, qué es lo que se me venía después de ganar. No iba a saber lidiar con toda la fama, con lo que se me iba a venir, quién se iba a rimar, todo lo que se me iba a venir. Iba a poder tener la capacidad de yo pasar sobre eso bien librado. No sabemos y nunca vamos a saber. Quizás no, por eso me pasó lo que me pasó. Entonces dije, pero eso me lo dije yo solo, pero eso no me va a parar de ser el mejor del mundo un día. Y me levanté al siguiente día y me fui a entrenar y dije, le dije a mi entrenador, me acuerdo muy bien, dije, me quiero quitar esta derrota rápido, quiero pelear lo más rápido que se pueda.
Hay gente que gasta millones y pasa muchos años para llegar a ese lugar al que llegaste tú en unas cuantas semanas. Sí, nunca ¿Dudaste de si todo lo que había pasado antes había sido una ilusión?
No, pues sí piensas, y es bueno, sí, o sea, si llegas a dudar, vamos a ponerle, no, si soy tan bueno como pienso, o si esto, o si todo es real, todo lo que estoy haciendo, no, pero luego, o sea, me pongo a pensar y volví a ver la pelea, digo, bueno, me ganó el mejor del del mundo y uno de los mejores de la historia en este momento, no, no me ganó cualquier persona. Y ves la pelea y la verdad es que no fue una pelea como que— entonces dije, tengo 23 años, mi primera pelea de esa magnitud. Entonces sí pasé por 2 semanas, pasé por momentos de tormentas, no, en mi cabeza más que nada. A lo mejor no se me veía, o de alguna manera se me veía que no me daba cuenta, pero sí pasaron tormentas en mi cabeza que hasta el final, en la noche me acuerdo perfecto, dije: bueno, no me ganó cualquier persona, no, eso no me va a parar de ser el mejor del mundo. Y me lo prometí yo solo y pensé lo que te dije, es quizás no estoy listo para todo lo que se viene después, que no nomás es ganar, no es todo lo que se te viene después. Imagínate, mis 23 años, no tenía familia, o sea Mi familia, sí, pero no, o sea, mi familia, mi esposa, mis hijos, no, o sea, no pude haber, no sé, y no voy a saber nunca porque no pasó, pero pudo pasar.
¿Qué herramientas emocionales tienes hoy que tal vez, y no sé si la derrota fue técnica, física o de madurez, tal vez te hubieran ayudado a ganar esa pelea en ese momento?
La confianza. Yo creo que la confianza, más que nada como peleador, no, no mental, porque mentalmente estaba bien. Pero yo creo que la confianza, más peleas de esa en esos escenarios, no, porque es diferente, eso me hubiera ayudado a ganar.
Hace poco te oí decir que aprendiste que tú, y no sé si decirlo tú mismo, tú como persona, te haces los problemas más grandes en tu mente, te haces ver la vida más difícil de lo que es. ¿Cómo aprendiste eso?
Me gusta mucho leer. De los estoicos también me gusta mucho Marco Aurelio, este, Epicteto. Me gusta leer mucho cómo se manejan nuestras emociones, cómo se maneja nuestra mente, y me identifico mucho con eso porque pues he pasado por muchas emociones en mi vida, no, de la que te imagines. Y creo que es muy cierto lo que dicen, no, lo que no puedes controlar No tienes por qué aferrarte a lo que no puedes controlar. Y me he dado cuenta que a veces haces las cosas que tú crees, las haces perfectamente bien, y ni aún así te salen las cosas como tú pretendes o como tú quieres que te salgan, ni haciendo las cosas bien. Pero son cosas que ya no puedes controlar, son cosas que no están en tus manos controlarlo. Lo que sí me identifico mucho en eso con cuando leo de los estoicos, es eso, o sea Si no tienes la capacidad de controlar algo, no te aferres. Si en tus manos tú pusiste el 100% y pusiste, entregaste el 100% de ti y no te salió el resultado que tú quisiste, no tienes por qué aferrarte. Son cosas que pasan por alguna razón y en el futuro vamos a ver por qué. Ya me ha pasado. Ahí está lo de Floyd Mayweather, ahí está, tengo el ejemplo en mi propia vida. No, entonces ya después vi por qué. Entonces siempre digo, siempre las cosas pasan para algo. El futuro, en el futuro voy a ver por qué me pasó eso.
En tu carrera y por los éxitos que has tenido, ha habido mucha atención sobre tu persona. Y decías como, desde que eras chico, tu primera pelea en Las Vegas es las expectativas que tiene el mundo de mí. Y de ti todo el mundo y su abuelita han opinado. Sí, ¿cómo eliges qué escuchar y qué no?
Pues más bien escucho todo, pero yo es que nada es ni bueno ni malo, es más que nada cómo afrontamos las situaciones. Porque pues malo pues es relativo, bueno también es relativo. ¿Por qué? Porque para ti, en tu, en tu perspectiva, puede ser algo que te pasó buenísimo Y como lo tomas después, es un, es muy malo para ti. Te echas a perder con eso que te pasa bueno. Vamos a ponerle, te ganas la lotería, lo mejor del mundo, pero te echas a perder con todo lo que se te viene porque no sabes cómo manejar la situación. O lo otro, te pasa algo malo y mentalmente te caes y te quedas en el hoyo y para siempre. No, entonces siempre he dicho que es cómo afrontamos la situación, ya sea bueno o malo. Por eso malo y bueno es muy relativo, es cómo afrontas la situación. Creo que eso es muy importante para cualquier cosa, es cómo afrontamos la situación. A ver, si esto me está pasando, en los ojos de mucha gente es malo, pero ¿por qué malo? Algo me tiene que enseñar, no, no me está pasando nomás porque tenía que pasarme. No es que aprendemos de eso, puedo controlarlo o no puedo controlarlo.
Y cómo ha evolucionado tu manera de reaccionar a las opiniones, porque una cosa es que algo bueno o malo te esté pasando y cómo lo puedas interpretar, pero que la gente está opinando sobre ti.
Tengo como 19 años, este, en el éxito, donde la gente opina de mí, que me exige muchísimo desde muy chico. No, porque me han exigido demasiado y escuchado opiniones. Y de repente, obviamente, al principio pues sí me era como cuando te pasa algo nuevo, un sentimiento nuevo, dices, a ver, ¿por qué están hablando de mí? Pues, ¿qué estoy haciendo mal, no? O, ¿por qué hablan así tan feo de mí si lo único que hago es dedicarme al deporte y hacerlo, hacer lo que amo hacer? Pero después te das cuenta que pues cada persona tiene sus frustraciones también, que es todo lo que hablan, lo malo que dicen, todo es parte de una frustración que ellos tienen de algo, sea cual sea. Entonces se proyectan en sus, en lo que a ti te dicen mal, lo que cualquier cosa que te critiquen es proyectas, se proyectan ellos solos. Entonces, y es algo que no puedes controlar. Es lo mismo, caemos en el mismo bache, que es algo que no puedes controlar, las opiniones. Pero al final de cuentas son opiniones, es cómo te lo tomas tú. Si esa opinión te duele o sientes algo, es porque entonces sí traes algo con esa opinión, sí, sí la estás recibiendo al 100% esa opinión. Pero cuando no te causa nada es porque no tiene por qué causarte nada, porque tú no te identificas con eso que están hablando mal de ti. Pero al principio, pues obviamente, sentimientos nuevos que hablan mal de ti, pues sí te da como coraje de que pues como, ¿por qué? Pero después vas entendiendo muchas cosas. Entonces ahorita para mí las opiniones sean buenas o malas también, o sea, es como las tomas. Y de quién viene.
Pero sí las escuchas.
Sí, sí las escucho, porque está bien, está bien escucharlas. Y saber poder controlar todo ese sentimiento, está, me gusta, como ok, las identifico y todo. No quiere decir que porque no me cause nada yo con esa persona voy a tener una amistad, voy a dejar que se acerque a mi vida, porque si él piensa eso de mí ¿Qué necesidad de tenerla cerca de conmigo? ¿Qué necesidad de tener a alguien con malas vibras que no piense bien de mí? No, pero tampoco me voy a— antes a lo mejor me enganchaba porque no sabía cómo todo lidiar con esto, pero hoy digo, ¿qué necesidad? Me bajo a su mismo nivel, no, entonces no hay necesidad de eso.
Estoy muy sorprendido con cómo va la conversación hasta ahorita, Canelo, porque tenemos muchos amigos en común y ciertamente pues has crecido mucho en las últimas dos décadas, pero estoy topándome a un Saúl Álvarez mucho más zen de lo que me pude haber esperado y de las historias que había oído. O sea, no es secreto que eres una persona sumamente determinada, aguerrida, luchadora, eres feroz.
Sí.
Y hoy estoy escuchando un lado tuyo que no había escuchado nunca y te lo quiero agradecer.
No, es un placer. Sí, normalmente la gente me pregunta más de mi deporte y eso uno contesta lo que le preguntan, no vas a contestar otra cosa. Pero sí, pues una plática como esta pues puedes meterte a un mundo totalmente diferente.
Canelo, quiero regresar al tema de lana. A ver, no es secreto el estigma de los boxeadores que pierden millones. Está el caso de Tyson, que pierde 400 millones de dólares, y Holyfield, 200 millones de dólares. Incluso Mayweather, Money Mayweather, están diciendo, yo no sé Cómo va eso, pero dicen que el río suena sin dinero. ¿Cómo ha evolucionado? Partiendo de que tú nunca hiciste nada por dinero y hoy tienes un patrimonio muy considerable.
No, y lo tengo que cuidar y lo tengo que invertir.
Quiero hablar de todo eso. ¿Cómo ha evolucionado la conversación de dinero desde ese día que vendías paletas a los 5 años en el camión, a tu primer millón de dólares, a tus cientos de millones que tienes hoy?
Pues mucho, mucho, no. Pero yo creo que lo principal en todo esto es estar consciente y ser directo con tu, con tu persona. No hay dinero que no se acabe. Y yo siempre he dicho, el pobre va a ser siempre pobre porque quiere.
¿A qué te refieres con eso?
Porque si no tienes la capacidad de pensar así, si no tienes una educación sobre el dinero, siempre vas a ser pobre. Porque tú ahorita dale 10 millones de dólares a una persona que no tiene ni un 5 y él se va a querer gastar 15 millones, va a volver a lo mismo, va a tener a lo mejor sí su casa, carros y esto y todo, se va a querer gastar 15 millones, ya no tiene sus 10 millones, la verdad. Pero ahora súmale a que tiene que mantener esa casa que se compró. Y que va a querer seguir viviendo un estilo de vida como cuando le dieron los 10 millones de dólares. Entonces, por eso cuando dicen es mucho dinero, pero muy, ¿cuánto es mucho dinero? Porque eso es relativo. Es mucho dinero y te dan un millón de dólares y te quieres gastar 1.5, igual no te alcanza, igual no te alcanza. Entonces tienes que tener una relación con eso de ser objetivo y ser realista con tus con lo que estás haciendo. No hay dinero que no se acabe, del que me digas. Si no lo inviertes bien, si tú nomás le rascas y le rascas y le rascas y le rascas y no tienes activos, lo que eso es vas a gastar y va a llegar un momento que no vas a tener otra vez. Y son, al contrario, son problemas más grandes que cuando no tenías Porque ya conociste el tener. Imagínate, ya conociste este lado. Porque cuando no tienes y nunca has llegado a tener, pues dicen: ah, que batallaste, que sufriste. ¿Por qué voy a sufrir? Pues si no conozco otra cosa, esto es lo que conozco. Y trabajar, si necesito, de niño, así, si yo me quiero comprar algo, ¿qué hacía? Trabajaba para tenerlo, yo me lo conseguía trabajando. Ah, se me antojó eso, pero pues mi mente no estaba tan expandida para decir, ah, quiero esto, quiero un carro, quiero un reloj. ¿Por qué? Porque pues no, mi mente no daba para eso. Entonces, ¿por qué voy a sufrir o por qué batallar de qué? Pues si quería algo, trabajaba y me lo conseguía trabajando. Entonces creo que todo eso es relativo. Yo creo que es estar consciente. Porque todos esos peleadores que dijiste que se quedaron sin, es, quieren tener un estilo de vida gastando, pero sin invertir. Si le rascas a lo que tienes en el banco, inviertes a lo mejor poquito, pero por decir, tienes un ingreso de un millón de dólares al mes, pero te gastas 3. Eso es lo que pasa. Lo que pasa que el peleador activo, como está recibiendo, los que han ganado mucho dinero y los que no también, porque pues $300,000, $500,000 para un peleador que no tenía nada, pues es mucho, ¿no? Entonces, que está recibiendo piensa que toda la vida va a recibir eso, esas cantidades. Llega un momento que el boxeo es pasajero, no es para toda la vida. Llega un momento que ya no vas a tener esas bolsas, y si no invertiste bien tu dinero, si no tienes activos, sin vas a rascarle del que tienes, porque el dinero guardado pues digo no, no sirve para nada.
Dime algo, tú vienes de una familia luchadora, trabajadora, que no se le dieron las cosas o no las tenían, que dices tienes que educarte sobre el dinero. Para educarte a veces hay que deseducarte. ¿Qué creencias sobre el dinero, sobre el éxito tuviste que desaprender para poder ser exitoso?
Es que yo nunca, nunca, nunca lo hice por dinero. Pero cuando te empieza a llegar, llegó un momento que tenía ya nomás de tener 5 o 6 millones de dólares, un ejemplo, 8 o 10, llegó un momento que llegué a tener 100 mil dólares. Y como te digo, me lo compré, que en una casa, y una casa para mi mamá. Y te pasó, ya tenía 100 mil dólares y yo dije, fíjate, pensé, en vez de decir bueno, ya peleo y me llega otro dinero y no pasa nada, no. Pude haber pensado así y está bien, pero dije, no manches, hace 6 meses tenía 10 millones de dólares y ahorita ya nomás tengo 100 mil. El dinero se acaba, o sea, cuando menos piensas se acaba. Y no fue, era muchísimo, era como, bueno, claro.
Y no te espantaste en ese momento.
Sí dije, güey, qué cosa, se acaba rápido, no, en cuanto menos piensas. Entonces ahí Dije, o sea, por más que tengas así lo que tengas, este, si lo gastas así, no, no, porque no piensas, no piensas hasta que te toca pensar. Cuando tienes todo así, pues nada más para acá, bien a gusto. Pero cuando ya llegas a ese punto es como que, ah cabrón, no, sí se acaba el dinero. Entonces siempre mi familia pues ha sido muy trabajadora en las paleterías. Tengo un hermano que es el de las taquerías. Él siempre fue muy emprendedor, siempre ha sido muy emprendedor, ¿no? Te ponía una paletería con 50 mil pesos, yo andaba con él, la clientábamos, y si vendía 3 mil pesos al día o 5 mil, ya esos las traspasaba en 500 mil, 400 mil pesos en 2 meses. Entonces pues yo ahí empecé Y por inercia, por eso me ves con todos mis negocios que tengo aquí, porque lo del emprendedor se me dio bien viéndolo desde niño.
¿Y te acercaste con alguien?
Yo no, con eso crecí, pero obviamente ya mis niveles pues lo hago a otro nivel más grande, pero es lo mismo. O sea, no hay secreto para eso, no es que no hay secreto, es lo mismo, nomás que pues en otros niveles. A ver, si te pones a pensar, es lo mismo, nomás en otros niveles.
Pero hay mucha gente que ha hecho mucho dinero y le salen, tú lo decías, a ver quién se arrima, le salen oportunidades de negocio hasta por debajo de las piedras.
No sabes cuántas. Pero lo que yo digo, lo más importante en una persona es no necesitar nada. Y yo digo, si es el negocio de la vida, ¿para qué vienes a ofrecérmelo? ¿Por qué no lo haces tú? Yo hago el negocio que yo quiero hacer, que a mí me gusta hacer, que yo disfruto hacer. Y eso es lo que no le tengo que buscar mucho. Ahora, si es un negocio que viene y me interesa, o sea, si me llama la atención porque es algo que le veo, sí le entro.
¿Qué le dirías a alguien que está empezando su carrera, ya sea artística, atlética, que le están cayendo esos primeros centavillos? ¿Cómo pensar de esto?
Que disfrute lo que hace, lo que hace, sí, que disfrute lo que hace. Porque si no disfruta lo que hace y nomás lo está viendo por el dinero, por lo que lo está haciendo, lo que le está llegando, ¿cuánto les puede durar? Tienes, si tú disfrutas lo que haces y te dedicas 100% a eso que te está dejando, te va a llegar muchísimo más de lo que, pero tienes que disfrutar el proceso. Porque el proceso, el proceso, ¿cuál es la dinámica del proceso? Hay altas y bajas, y hay unas muy bajas. Es como las vas a, como las vas a tomar mentalmente, o te vas a quedar ahí lamentándote, victimizándote, o eso te va a dar fortaleza para decir no, esto no me va a parar y voy a seguir y voy a lograr lo que yo quiero. Es, son las, no es, no se compliquen tanto. Es eso, es cómo tomas las cosas.
Dices que no es por dinero, pero el dinero nunca es suficiente. Cuando tienes 100 quieres 1000.
Sí, no, yo soy—
pero tienes que poner un límite, eso es lo que tú dices. Tienes que decir hasta cuándo es suficiente.
Sin límites es más bien, es más bien ponerte en la cabeza, porque ¿cuánto es suficiente? Nunca va a ser suficiente. Entonces nunca paras hablando de dinero, nunca va a ser suficiente. Es más bien que tú disfrutes hacerlo.
¿Tienes una meta de dinero?
No, no tengo, no existen los límites. Quiero ganar muchísimo, quiero ganar muchísimo. No existen, o sea, yo no te puedo decir quiero 1000, quiero 2000, quiero 3000, no, porque en mi mente no hay límites.
¿Cómo peleas o cómo manejas todo lo negativo que viene con el dinero, sobre todo Tal vez esta línea que se hace borrosa entre quién está contigo por quién eres y que es bien fácil por lo que tienes, es bien fácil. ¿Cómo lo haces?
Te das cuenta muy rápido. Y si tú me conocieras un poquito más, a mi alrededor tengo muy poca persona.
No me han dicho que tu círculo se ha hecho más chico.
Es muy chico, sí. Y no quiere decir que no tenga conocidos, tengo muchos conocidos, pero mi círculo es muy pequeño. Entonces prefiero, tengo muchos amigos con padres y todo que no hago ni un solo negocio. Somos amigos, nos la pasamos muy bien, pero los prefiero de amigos porque siempre que hay, nunca voy a saber porque nunca va a pasar, pero siempre que hay dinero de por medio pasa que la gente cambia todo, ¿no? Y tu perspectiva de que tenías es muy diferente. Entonces por eso trato de mantener a mis amigos que quiero mucho en la posición de mis amigos. Y he aprendido tanto como no te imaginas de mi padrino Turki El Saudí, así le digo mi padrino. He aprendido tanto de ese señor, aprendo de todo. A mí me gusta ver, observar, hablo muy poco cuando estoy con gente así como él porque aprendo mucho. No necesitan tomarte muchas cosas personal. Hay gente que es muy mala o que en tus ojos no sirve para nada, pero sí sirve para algo, y hay que utilizar a todos.
A ver, explícame eso.
A todo mundo tienes que— si ellos sabes que te quieren utilizar, vamos a ponerlo, sabes que te quieren utilizar para un beneficio cualquiera. No sé, el que me digas, ¿no? Un negocio o venderte algo, lo que de todos puedes aprender. Y a todo mundo, si te conviene, los puedes utilizar. Porque vuelvo a lo mismo, cuando no necesitas nada de nadie, pero si eso es, lo puedes utilizar para un beneficio tuyo y él te quiere utilizar para un beneficio de él, bueno, ya ves tú si te avientas el tiro, ¿no?
Tener a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca todavía.
Todavía más cerca. No tomarte tanto las cosas tan personal. No, que es, pasa nada, todo el mundo puede ayudarte en algo.
¿Qué política tienes? Y lo he platicado con mucha gente.
Cuando un familiar, un amigo te pide dinero prestado, es bien complicado, es bien complicado. Este, normalmente cuando te piden prestado ya vas a salir mal. Porque ahora les vas a cobrar y qué malo, y ya te van a sentir mal, o sea, se van a ofender. Eso normalmente pasa con la mayoría, te piden prestado y cuando llega el que hoy, este, pues toca pagar, se hacen los ofendidos y ya eres la mala persona, no importa qué es lo que haya pasado. Entonces normalmente pasa. Y qué entonces hago, mira, ¿cuánto me pidió? Tanto, ok. Ya yo veo, sí, pero ya no lo veo como que me lo va a pagar.
Es a fondo perdido.
A fondo perdido. Pero no vengas y me quieras pedir otra vez, sobrepedir con lo pedido.
Lo he escuchado de varias personas y parece que es la política.
Es mejor, es como un regalo. Ahí te va, no te voy a prestar tanto, pero te voy a regalar esto. Ya.
Y cambias tú tu percepción de esta persona, pintas alguna raya de llena.
Sí, no, ya. O sea, después de eso ya no pueden venir y y pedirte otra vez, pero pueden seguir siendo tus amigos. Sí, porque yo decidí hacerlo.
Hablemos de negocios, Canelo. ¿Cuál fue el primer, el primer negocio en el que verdaderamente te sentiste empresario? Hoy tienes, bueno, gasolineras, tiendas, naves industriales, tienes suplementos, tienes BMC, o sea, tienes en todo tipo de industrias, hoteles, hoy hoteles, hoy te estás metiendo en producción de contenido.
Sí.
¿Cuál es el primer negocio en el que te sentiste empresario?
En el que me sentí empresario ya fue con los bienes y raíces, no, porque ya empiezas como, ok, ya tengo ya una empresa, no, porque tengo mi oficina, mi empresa, y este fue donde me empecé a sentir ya como empresario, no, mis bienes y raíces. Ya después pues vienen estas cositas, que cositas que son cosotas al final del día. Este, compré una línea de camiones también, donde vendía paletas, que perdía como 15 millones o 10 millones al mes. Y ya vienen y me dicen: oye, la estás vendiendo, y que es la más importante, es la más importante. Este, le dije: no, pues hay que comprarla, o sea, al final de cuentas yo voy a hacer que funcione. Y qué hice, pues renové todos los camiones nuevos y Y ahorita pues tiene mucho éxito, pero son cosas que yo digo, sabes que a veces pienso y lo pienso así nomás decir, yo ya no quiero decir voy a invertir esto para que ganen, más bien cuánto quiero ganar. Ya no pienso voy a hacer negocio a ver si me, a ver si me pega, voy a ver si no, es cuánto quiero generar mensualmente.
¿Piensas en flujo?
Sí. Es cuánto quiero generar, no cómo lo puedo invertir. Cuánto es la inversión para generar esto que yo necesito.
Y cómo piensas en negocios, porque te salen, como te digo, oportunidades por todos lados. Y yo veo el caso de muchas celebridades que invierten su propio capital y además aportan su marca. ¿En qué escala de valor pones el valor que puedes traer tú a la mesa de la capitalización de una marca al asociarse contigo?
Pues yo como marca puedo, si tu empresa vale 100 millones, puede costar 200 millones si estoy en tu marca. Así, o sea, así de simple. Entonces yo sé lo que valgo, yo sé lo que genero. Si alguien viene y me dice oye, este, te queremos aquí, ¿cuánto porcentaje? No lo hago por menos del 20%, dependiendo el tamaño, el tamaño de de la empresa que estemos hablando, no. Pero a mí sí me viene, si me dices a un 5%, no, o sea, mi tiempo vale mucho como para tampoco, no. Entonces, así sea que es mi marca, hay unos negocios donde puedes poner tu imagen más capital, que eso pues ya son grandes cosas. Pero sí, o sea, teniendo la marca de Saúl Álvarez es es un plus muy grande porque puedo aportar demasiadas cosas, desde que tengo muchos conocidos, de que tengo las puertas abiertas a nivel mundial con la gente, de que de ahí más para arriba no hay. Entonces las capacidades y las puertas abiertas que tengo a nivel mundial pues son infinitas.
¿Cómo escoges con quién sí te asocias y con quién no?
Pues mira, ahí obviamente son muchas como empresas, vamos a ponerle, no muy prestigiosas, que todo a través de un contrato, abogados y todo, pues lo puedes hacer con, ahora sí, con la que sea prestigiosas, pero obviamente que no dañe mi reputación, eso es principal. Que mis hijos estén, que yo esté consciente de que mis hijos no tengan conflicto con mis hijos en cuestión de que no estoy con una marca que hace malas cosas, vamos a ponerle. Es muy importante para mí, creo que es un camino tan fácil para mí el poder ponerme a mi familia y decir bueno, ¿cómo qué pensarán mis hijos?
¿Hay alguna industria en la que de plano no te interesaría?
Hay muchas que no me interesa y que son Es muchísimo el dinero que me han ofrecido. De hecho, he dejado algunos que al principio no me daba cuenta de cómo, a quién patrocinaban o cómo estaban metidos, hasta que ya hice el negocio y que me salí, que fueron muchos millones de dólares. Hoy me dice mi CEO, me dice: oye, pero son muchos. No me importa, a veces no todo es el dinero. Porque me importa más mi familia y mi reputación, y no quiero estar ahí. No me siento, no me siento bien estando ahí, y tengo la capacidad y la fortuna de poder elegir dónde sí y dónde no. Pero es que son tantos, y qué iba a hacer, no importa. Al final de cuentas, ni más rico ni más pobre.
Dices tú, CEO, ¿cómo está organizada tu, no sé si es el CEO de tu family office o ¿Cómo está organizado tu empresarial?
Sí, tengo mi family office en Guadalajara y en Estados Unidos, pero Richard es mi CEO que está viendo todo. En Guadalajara tengo otro que también está encargado de todos los negocios aquí en México, pero que se coordina con Richard Schaefer, que es mi CEO general. Entonces, porque hay veces que Se me salen ideas porque de repente yo puedo estar aquí y me sale una idea de un negocio, o voy a un lugar y digo, no manches, quiero poner esto aquí, yo quiero poner esto acá. Y pues me salen muchas ideas, pero cuando no tienes a la gente, porque yo no lo puedo gestionar, gestionar, y todo este tema es la otra cara de la moneda. O sea, yo puedo pensar muchas cosas, pero para gestionarlo, entonces por eso no, no, no se concretan. No, pero con mi CEO y con la gente que tengo, las pinches, se me salen ideas. Entonces voy y se las platico y se materializan.
¿Cuál es la última que se te ocurrió?
No la puedo decir todavía porque está, estoy en proceso de hacerla, pero te la voy a, ya que esté, te la voy a platicar. Por eso iba a decirla, no, pero no, o sea, se me ocurre, por decir, voy a un lugar como Digo, aquí puedo hacer muchísimas cosas, digo, hay demasiada oportunidad. Como en Suiza, no, en Suiza quiero hacer un fondo de Saúl Álvarez, poder estar con todas las familias que te imagines del mundo, crear un fondo y que sea un fondo de deportes. Por eso sí quiero comprar a los Dodgers. Entonces vas con las familias de ahí. Les interesa ir a comprarlos hoy, vamos a comprarlos hoy, compramos los hoy. Yo pongo eso, ustedes, y compramos los hoy. Ese es un fondo. Y otro fondo también para bienes y raíces, es algo que se me ocurrió.
Dices que a los latinos no se les respeta mucho en el mundo de los negocios. Háblame un poco de esa experiencia que has tenido tú.
Pues fíjate que ahorita ya, en lo personal, a mí me ven diferente, pues porque me he tenido que hacer varios negocios para que me respeten y que vean pues lo que puedo lograr, no. Pero sí, normalmente hay mucho celo, hay mucho celo, y te cierran las puertas de muchos lados para que no. Porque no sé si sabías esto, pero el latino es el, somos las personas más fuertes a nivel mundial en los negocios. O sea, somos de las potencias más fuertes, nomás que muchos no se la creen, pero todo mundo, de donde quieras, las marcas que quieras, este, buscan el mercado latino.
¿Cuál crees que ha sido tu mejor negocio hasta ahora y tu peor decisión financiera?
Pues no sé cuál sea el mejor porque a todos les va muy bien. Cada uno en su categoría, porque son diferentes, les va muy bien. Creo que el peor, donde vamos a ponerle que no es que los haya perdido, pero que no tuvo que pasar de esa manera, fueron cuando me asocié con De Las Gasolineras. No, al principio tenía un socio, que yo siempre, mi idea era nunca tener socios así, este, y Y ya cambiaste esa idea. Sí, o sea, no tener socios en la gasolinera. Y me asocié con este, con esta persona, y no salió bien. Y después ya me quedé yo solo.
Ya.
Y eso fue como algo que no debió pasar así, pero pasó. Me enseñó que aprendiste que no tengo que tener ese tipo de socios. Hay socios estratégicos que eso sí tienes que tener, pero socios de 50% diciendo lo mismo y todo ese tipo de cosas. Eso es, si no, si tiene la capacidad de no, mejor no lo hagas. Socios estratégicos, sí, sí vale mucho la pena. ¿Por qué? Porque un socio estratégico te facilita muchas cosas.
Háblame de, creo que tienes muchos valores muy bien clavados. Claramente la disciplina es uno de ellos, la lealtad me queda muy claro que es otro, llevas con Eddie Desde 23 años que lo conozco. Cuéntame, ¿qué rol juega la lealtad dentro de tu filosofía de vida?
Pues la lealtad es algo muy principal en una persona, es súper importante en una persona, porque imagínate, sin lealtad, pues, ¿qué puedes esperar de esa persona? Estarte cuidando las espaldas, estar preocupado siempre qué pueda pasar hoy, mañana. Entonces creo que la lealtad juega una de las cosas más importantes en una persona. Para poder hacer algo con esa persona tienes que conocerlo, tienes que conocer su círculo, cómo es, cómo se maneja, cómo se comporta. Porque cuando todo está bien, pues todos estamos bien, nos comportamos bien, pues todo está bien, todo está funcionando bien. Pero hay momentos Cuando, porque mucha gente, cuando todo está en control, cuando todo está bien, pues todo tranquilo. Cuando se sale algo del control de ellos es cuando empieza todo, no empieza a salir su personalidad, que es entonces, para poder hacer algo con alguien tienes que conocer, tienes que conocer a esa persona. Hay muchos que tienen que tener el control de toda la situación. Y cuando algo se le sale del control, es totalmente otra persona, se convierte en otra persona. Entonces ahí es donde debes de cuidarte.
Has tenido que sacrificar muchas cosas a lo largo de tu carrera y comentas cómo tu divorcio fue uno de los momentos más difíciles. Dices que no te iba a dejar crecer.
Y por eso nunca me casé, o sea, nunca me casé, pero pues tenía mi hija, es como si, como si sí. Y es como cuando sientes, cuando estás haciendo ejercicio, que te está jalando algo y luego te sueltan. Así me sentí, para no hablar mucho del tema.
¿Qué más has tenido que eliminar de tu vida para perseguir el éxito?
No muchas cosas, fíjate. Eliminar como tal no, porque siempre he sido una persona muy determinada y siempre he sabido lo que quiero y siempre ha habido prioridades para mí. O sea, hablando de profesional, no había manera de que alguien me sacara de mí, de mi zona profesional. Podía pasar muchas cosas y, como yo les digo a mis hijos, o a mi familia. Yo soy, todos tenemos nuestras cosas, no, 99% de mi vida yo soy una persona dedicada al deporte, este deporte, duermo bien, mis negocios, mi familia, como bien, y el 1% me porto mal, me porto mal, si me explico, o sea Pero ahí está el balance de todo. O sea, nadie somos perfectos y también hay que vivir con eso. No quiere ser perfecto, cuídate del perfecto, el que no todo luz, todo luz, porque hasta la luz tiene sombra. No nos hagamos de que hay que yo todo perfecto. No hay, no hay perfección y hay que saber, hay que saber vivir con ella.
¿Qué hay en ese 1% para ti, Saúl?
No, pues ese 1% me gusta divertirme, me gusta echarme unos tragos, me gusta Desvelarme con mis amigos, sí, pero tampoco algo fuera de eso, no. Pero, y lo hago bien, me desvelo, me desvelo bien, pero ahí estoy el lunes otra vez, en el lunes o el día que sea, en el gimnasio cuidándome. Tan es así que me fui a una clínica A Suiza, a la clínica La Prairie, se llama, es de longevidad, tiene casi 100 años.
Ya me han contado de ella, sí, casi 100 años tiene.
Me fui una semana y me hice estudios de todo, de mi cerebro, de mis arterias, de mis arterias, de todo, este, de mi edad biológica, que mi cuerpo, mi inflamación crónica.
¿Qué te dijeron?
Tengo inflamación crónica, nomás hay 3 como yo, y eso se— hay uno que se dedica a su cuerpo, no sé, un señor que salió en Netflix, uno que se dedica todo a su cuerpo, Bryan Johnson, uno de esos, y otra persona, y yo tengo cero inflamación. Y no es como que yo me cuide como ellos, de que eso es lo que hacen toda su vida, pero es genética. Eso te sale en genética y eso no lo puedes cambiar. Mi cerebro como si no hubiera peleado nunca en mi vida. Tengo 26 años en mi cuerpo, tiene 26 años. O sea, y entonces yo digo, pues no es secreto, es por la vida que la vida que llevo, la vida, cómo me cuido, cómo la hago. Porque imagínate recibir golpes e impactos y todo y estar intacto, pues no.
¿Qué has aprendido sobre el ego? ¿Cuándo te ayuda? ¿Cuándo te perjudica?
El ego, el ego tiene dos caras, tiene dos caras. Te ayuda mucho, tienes que tener cierto ego para poder lidiar con muchas cosas, porque en esta vida terrenal obviamente mucha gente pues ellos están viendo por ellos, y si tienen la oportunidad de fregarte, te van a fregar, no, al final de cuentas. Entonces ahí tiene que salir tu ego a proteger todo lo que tiene que proteger, no. También tu ego de soltar muchas cosas también es importante para no vivir tan tan tenso y tan esas cosas. También hay que soltar muchas cosas, sabes, soltar muchas cosas, y hay que dejar ir ciertos, ciertos egos para poder estar tranquilo. Porque siempre cuando traes un, quieres estar controlando todo, y ese es un ego. Al final de cuentas hay muchísimos egos, no, pero creo que de cierta manera el ego es necesario. Como para mí, yo entendí, empecé a dejar mucho el ego y hacer como demasiado empático. Por eso te digo que ni muy muy ni tan tan, porque no está bien.
¿Cómo encontraste que estaba siendo demasiado empático?
Porque ya empezaba a sentir empatía por mis rivales, si me explico. O sea, como ya no sentía ese coraje de pues de aniquilarlos. O sea, como que dije, ah, cabrón, ¿por qué no siento eso que sentía? No, y era por eso que estaba entendiendo mucho y como siendo más empático, pero no.
¿Cómo le bajas a la perilla de la empatía?
Siendo directo contigo mismo. No, ellos sí te quieren chingar, o sea, ¿qué estás haciendo? Ellos sí te quieren madrear, tienes que ponerte el tiro. Y el ego tiene que existir en ese sentido.
¿Y el otro lado de la moneda?
Y el otro lado de la moneda me ayudó muchísimo con mi familia, en mi familia, como papá, como esposo, como me ayudó demasiado a poder bajarle a ese. Por eso te digo que es tan importante saber dónde hay que bajarle y dónde no, no. Como con mi familia, para mí el estar con mi familia es un logro muy importante porque yo vengo de una separación de mis papás y vengo como que todo son la cabeza, y de repente como que te quieres proteger de Piensas que te van a hacer algo, piensas que te van a, están ahí para quererte fregar. Y entonces unas emociones de tantas cosas de lo vivido, la que viviste con tus papás, no. Entonces como que el ego sale como proteger esa parte, pero protegerte de qué. Al final de cuentas, si eres consciente, estás con alguien que te ama, que te cuida, y de qué te tienes que proteger, pues de nada. Entonces son egos que a veces también estás muy a la defensiva. Todo me ayudó muchísimo a mi familia, pero me estaba ya yendo acá lo otro. Y por eso te digo que sí hay que ser muy consciente de las cosas, cómo las haces, dónde las haces, cómo, con quién, con quién no. Sí está, está complicado porque de repente te sientas y te sientes como, como norteado, como que no es donde deberías de estar, o sí. Entonces te empiezas a hacer muchas preguntas. Y pasar tiempo en silencio es muy importante, porque en silencio de verdad, no que estés con tu teléfono y ahí tú solo.
Cuéntame cómo.
Sí, no, es que lo que pasa que estás en tu teléfono, tú solo, pero en tu teléfono, pues, ¿qué piensas?
¿Cómo involucras estos momentos de silencio?
A mí me gusta estar solo en silencio porque empiezo yo a hacerme, se me vienen muchas, muchas ideas en mi cabeza. Se me vienen muchos pensamientos negativos, positivos, ideas, ¿no? O cuestiones que he pasado. Entonces empiezo como a resolverlas en mi cabeza, decir, bueno, ¿por qué me sentí así? O ¿por qué reaccioné así? O ¿por qué le hablé así a mi hija? ¿Por qué le dije así? Entonces empiezo a llevar todo como que, ok, es porque a mí me hablaron así, porque me hicieron esto. No soy, no soy yo, es lo que viví. Entonces todo ese tipo de cosas me ayuda mucho estar en silencio porque empiezo a resolverlas. Y también a ser sincero conmigo, de decir, no me gusta esto, ¿por qué hice esto? No me gusta cómo me sentí, no me gusta lo que hice, ¿por qué lo hice? O ¿por qué lo hago?
¿Con qué frecuencia tienes estos momentos?
Muy seguido, muy seguido. Me gusta mínimo 1 a 2 veces a la semana.
¿Y tienes algún lugar en particular en el que te gusta?
No, donde me caiga. No quiero meterme en esa idea de que tiene que ser específico en un lugar. Si lo necesito aquí, aquí lo hago. Si me entiendes, porque si no, entonces tengo que estar en el lugar que decidí estar para poder pensar. No, si aquí lo necesito aquí lo tengo que hacer. Y es algún tipo de práctica, te sientas como para meditar o te metes a los ojos y ya, pero los ojos acostaditos, pero sin música, nomás para no escuchar ruidos de nada, que no me distraiga nada.
Y cuando terminas estas sesiones, ¿escribes, tomas alguna decisión?
No escribo, pero fíjate que me voy a poner a escribir porque noté que mi memoria o no sé si la de todos, pero es de 2, de un rango de 2 a 3 semanas. Por decir, yo te apuesto que no sabes qué cenaste hace 2 semanas.
No sé ni qué comí hoy, hombre.
¿Sí me explico? O sea, nuestra memoria en general tiene— no sabes qué comiste hace 2 semanas, hoy hace 2 semanas. Entonces sí tiene un periodo de, en ese sentido, Entonces a veces que piensas, no sabes qué pensaste hace 2 semanas.
Claro.
Entonces me voy a poner a escribir para poder leer todo lo que pienso, lo que se me viene a la mente, lo que me pasó, cómo me sentí, para poderlo estar leyendo.
¿Lees mucho también?
Me gusta leer mucho. Y de los estoicos me gusta leer mucho cómo nuestro cerebro maneja. Judis pensament. Me gusta, leí algunos libros.
¿Meditas también con Joe Dispenza o no haces sus meditaciones?
Una vez quise hacer algo, nomás que me lo quiso hacer por Zoom y le dije: por favor, o sea, ¿cómo por Zoom? Y le dije: pero muchas gracias, está bien, no pasa nada.
¿Y no meditas con nadie más? No, no es una parte de tu práctica.
O sea, medito yo solo, pero me encantaría tener la oportunidad con alguien como él. Quizás a lo mejor nunca lo voy a volver a hacer con él, pero, pero sí me gustaría el poder tener una meditación guiada como para poder aprender. Como me fui a la clínica de longevidad para aprender. Porque no te pasa que cuando tu cerebro capta muchas cosas, entonces tu cuerpo reacciona diferente, porque entonces ya sabes lo que te estás comiendo, ya sabes lo que estás haciendo. Y qué cambiaste después de la clínica, naturalmente nada, porque realmente O sea, todo les digo cómo como, este, lo que hago. Y pues estoy bien. Más que nada me le adaptaron unas cosas a mí, a mi dieta, como cosas más fermentadas y cosas así que te ayudan mucho a tu cuerpo.
¿Cómo comes hoy? ¿Cómo se ve un día de dieta normal?
En la mañana, si no voy a hacer sparring ese día, ese día hago unas claras de huevo y este con aguacates. Y hago sparring ese día, le tengo que meter el carbohidrato, el arroz, carne, las proteínas bien. No como pescado ya porque en la clínica me dijeron, con todo lo que me hicieron, que genéticamente mi cuerpo no agarra los nutrientes del pescado. Y antes comía mucho pescado porque pues para la dieta y todo esto, pero mi cuerpo no agarra nutrientes del pescado. Entonces hice a un lado el pescado y este, como más pollo, este, chuletas de puerco y cosas así, pues Pero sí la variación de tus proteínas, tu carbohidrato, estos fermentados, fermentados, que, que el yogur griego, por ejemplo, cero calorías. Ese es una cosa fermentada.
Suplementación. Yo sé que tienes toda tu línea de suplementos. ¿Cuáles son tus básicos?
No tomo suplementación, nada. Mi cuerpo produce todos los suplementos con la comida, agarra todos los nutrientes mi cuerpo. Y ahora que estuve ahí, te dicen todo lo que tiene la vitamina B12, esto, el zinc, la vitamina C. Todo mi cuerpo agarra los nutrientes de la comida sin necesidad. Yo no tomo suplementos.
Y para dormir, ¿tienes alguna rutina antes de dormir? ¿Cuánto duermes al día?
Yo, para estar bien, siempre tengo que dormir mis 8 horas. No, no, a veces 7, pero 8 y Y el fin de semana, si puedo, a veces me he aventado 12 horas. O sea, sí duermo muy bien. Me hicieron también ahí estudios de sueño y está intacto.
Y dime algo, estábamos hablando de tus hijas, ¿no? Bueno, tú creciste de una forma muy diferente a la que ellas están experimentando. ¿Cómo las educas alrededor del esfuerzo, el dinero, la disciplina?
Es muy complicado. Es que a veces uno cree que uno es muy complicado poder saber cómo es que tiene que ser, súper complicado. Y la verdad es que no, no tengo como un, no, porque he cambiado mucho mi manera de pensar, no. Antes decía, no, pues tienen que enseñarse cómo así viví yo y así lo tienen que así es, no, pero ¿por qué? Tú explícame por qué. Ellas no tienen por qué vivir como yo, o así. Tienen que enseñar cómo a valorar las cosas, cómo. Y como yo les digo, o sea, todo esto que están viviendo lo pueden disfrutar, pero es mío, ¿me explico? Pueden disfrutarlo, nunca les va a hacer falta nada. Eso, eso que les quede bien claro. Pero ya que hay que quiero, es ustedes tienen que Yo les voy a dar la herramienta para que ustedes hagan sus propias cosas. Están ustedes, si ustedes quieren hacerlo o no quieren hacerlo, porque inservibles no las voy a hacer, no los voy a hacer inservibles. No, ustedes les va a hacer falta algo, tampoco. Pero si ustedes por decir, ay, que quiero esto y que me, entonces ustedes tienen que pensar, porque a veces no es trabajo duro. Trabaja, sí, o sea, trabaja. Por decir, yo en el gimnasio trabajo duro porque quiero, no es porque así me ha funcionado, pero trabaja duro. No, es que hay que pensar. A veces no se necesita trabajar duro, nomás pensar. A veces cuando piensas te salen más cosas, porque de echarle ganas, el echarle ganas no te lleva a ningún lado. Hay que tener más que echarle ganas. Entonces es lo que yo les digo a ellas, y ojalá que, porque puedo decirles muchas cosas, Oso, pero al final de cuentas creo que el ejemplo es lo más importante, porque puedo yo decirles mil cosas, no la van a captar, pero si no lo captan con el ejemplo, entonces ya no es un tema mío. Yo creo que Lo más poderoso en nuestra vida es caminar con el ejemplo. Es como si tú le dices a tu hijo, vas en el lodo y va atrás de ti, cuida donde pisas, hijo, que no te vayas a hundir o a caer. Y él te va a decir, no, cuida donde vas pisando tú, papá, porque te voy siguiendo las huellas. Ese es el claro ejemplo, no necesita mucha explicación. Les, cuidado, no te vayas a caer. No, cuidado tú porque te voy siguiendo.
Bueno, y está Diego, mi hijo, aquí te está oyendo, y para mí significa mucho esto que estás diciendo.
Es bien simple, sí o no, ponte a pensar, y es muy simple. El ejemplo es lo más importante.
Tú no estudiaste, te abandonaste la secundaria y hoy te acabas de meter a la universidad.
Sí, me metí porque quiero superarme en cosas que siento que puedo ser mejor. No, en cómo comunicarme mejor en inglés para mis negocios, todo tipo de vocabulario, porque el mío es más de malas palabras. Lo aprendí, lo aprendí, yo nunca estudié inglés, lo aprendí escuchando, viendo amigos hablar en inglés y televisión y eso. Entonces ahora sí que lo aprendí ahí como pude, pero quiero tener un vocabulario más extenso. Diferente. Poderme, yo ahora sí que le digo, yo puedo sentarme con el más más y con el que no también, y tengo vocabulario para todo. Entonces eso es lo que quiero.
Estas lecciones que aprendes de, como dices, de tu padrino, hablabas de que todo mundo y tus enemigos pueden estar cerca y los puedes utilizar. ¿Hay alguna otra que recuerdes que te haya dejado? Porque gente que maneja el dinero del mundo y con la influencia que Pocos se podrían ni siquiera imaginar.
Está mi amigo, un amigo que tengo, que siempre me decía: es mejor tener amigos que dinero. Y yo decía, uno con el ego de ese, todo, está loco este cabrón. Como mejor tener amigos que dinero, pues es mejor tener lo tuyo. Pero ahora entendí, pudiendo manejar con, ahora sí, con la gente más poderosa en el mundo, Entendí por qué me decía: siempre hay uno que tiene más que tú. Y a base de veces no es el dinero. Imagínate las puertas que tienen ellos abiertas en cualquier parte del mundo que yo esté. Si hago una llamada: oye, necesito esto. Eso es, para eso son los amigos. Y entendí que es mejor tener amigos que dinero.
¿Qué hay hoy para ti? Dices que hay que amar lo que se hace. ¿Nunca lo has dejado de amar?
No, el día que, el día que pase eso, como te digo, ya es, entonces ya lo voy a estar haciendo por el dinero, ya no, ya no me va a apasionar, ya no lo voy a, ya no lo voy a hacer porque pues dinero tampoco ya necesito, si me explico. Entonces sigo amando el boxeo, tengo metas todavía en el boxeo, pero sabes qué es lo más importante, que ya también tengo metas fuera del boxeo. Entonces, el día que me retire no va a ser porque no amo el boxeo, sino porque ya es hora de caminar para mis otras metas. Creo que el boxeo me ha dado muchísimo, y siempre he dicho que para mí van empezando muchas cosas en los negocios, en otras cosas. El boxeo me abrió las puertas para poder desarrollarme en otras cosas que También me gusta hacer, que son los negocios, y tengo metas bien trazadas en el negocio a corto plazo, ¿no? Y ya después de ese corto plazo pues ya vamos viendo lo demás. Pero siempre yo creo que lo importante es ponerte metas a corto plazo. Ya que la cumples esa, entonces vienen las demás. Pero hablando de boxeo, pues amo boxeo. El día que lo deje no va a seguir por, no va a ser porque lo deje de amar. Sino porque también amo otras cosas, que también tengo metas ya por hacer.
¿El corto plazo qué es para ti? ¿Es un año, 6 meses, 3 años?
5 años.
¿Y qué te falta hacer en el boxeo?
En el boxeo, lo que pasa que el boxeo me sorprende cada día, ¿no? Siempre digo, bueno, pues ya logré todo, ¿no? De ahí más para arriba ya no, ya no hay, realmente ya no hay, porque ya logré todo lo que te puedes imaginar. Pero siempre que peleo, siempre quebró un récord que existe, que nunca se ha visto en la historia. Entonces siempre el boxeo me sorprende porque siempre es, oh, y vas a romper el récord de este, y rompiste el récord de esto, y hiciste esto. Entonces eso es lo que me amo de seguir en el boxeo, porque siempre Hay un récord que ni siquiera yo sé que voy a superar. Entonces eso es lo que me apasiona todavía.
Te había oído decir que no querías, una vez que salieras del boxeo como profesional, como atleta, no te querías involucrar en el negocio del boxeo. Creo que eso ha cambiado recientemente.
No, no, sigo con eso.
Sigue la idea.
No, no, lo que pasa que mi CEO empezó con la idea de que también quería hacer una promotora. Y bueno, no, pero yo no quiero. La verdad es que es muy complicado y que tengo otras metas en otros negocios para que el boxeo y el me dio mucho, no quiero. Y no, mira, este está bueno, podemos hacerlo. Y al final de cuentas, todo lo que yo le dije, ya se dio cuenta por qué se lo dije. Y ahora dijo, y ahora ya te entendí por qué no quieres entrar al boxeo. Hay demasiado cochinero que yo no quiero involucrarme con eso. Promotores tienen sus intereses peleándose unos a los otros. Demasiadas cosas que yo no quiero estar involucrado en eso porque no tengo necesidad.
Y como profesional, ¿qué te falta más allá de los récords? ¿Qué viene? ¿Vas a pelear en septiembre?
En septiembre, en septiembre 12 vamos a pelear en Arabia Saudita.
Sí, va a ser en Arabia.
Sí, pues mi padrino dijo, le dije, oye, pero el tema sí, eso acaba de ser.
Me escuché que tienes una historia que fue algo muy raro. Pelear en Arabia, no una arena pequeña vacía sin ambiente.
No, es que no fue eso, fue a las 6 de la mañana, por eso no había gente y por eso me sentí como que no estaban. O sea, que me sentí, ¿cómo te puedo decir? Como norteado, como que no ni sabía que estaba ahí. O sea, es muy rara la sensación, pero esa fue una decisión mía para que la gente de acá la viera a la misma hora y eso, pero no va a volver a pasar. O sea, ya voy a pelear el horario normal de allá. Aquí va a ser en la tarde normal, como que la gente lo puede disfrutar el sábado, una Champions. Entonces, este, sí fue algo muy raro para mí, pero fue un aprendizaje que no va a volver a pasar.
Y el retiro, ¿sigues con la fecha de los 37 años?
Pues yo quería los 37, pero ahora mi padrino no quiere dejarme ir hasta los 40, a lo mejor. Pues es que realmente ahorita, si ves el boxeo, no hay ni uno ni un peleador que pueda generar lo que yo genero. Y hay intereses muy grandes y yo me sigo sintiendo muy bien, entonces pues aprovechar lo más que se pueda.
Saúl, ¿qué te emociona más de los próximos 12 meses?
Mi regreso, mi regreso a ser campeón mundial, porque lo que sí me queda bien claro es que soy imparable. Soy imparable porque no No soy invicto ni soy perfecto ni mucho menos, pero eso no quiere decir que deje de ilusionarme, de creer, de soñar con lo que viene y que voy a ser campeón mundial otra vez. Eso, eso, eso creo que esa palabra de ser imparable me queda muy bien porque a pesar de que no soy invicto ni perfecto ni mucho menos, siempre busco mejorar y seguir buscando mis mis metas, que las tengo bien trazadas, que es lo que quiero.
¿Qué te enseñó la última pelea?
Que ni haciendo las cosas bien, ni haciendo las cosas perfectamente bien, te asegura el resultado que tú esperas. Eso es lo que me enseñó, que ni haciéndolo las cosas perfecto, como que dices tú, no hay manera de que me ganen, ni aún así te salen las cosas como debe de ser. Entonces, ¿qué es? Imagínate si no las haces como debe de ser. Eso me enseñó.
Y para cerrar, Saúl, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿qué dirías?
Diría disfruta el proceso. Eso creo que es una palabra súper fuerte, porque en cualquier cosa que hagas tienes que disfrutar el proceso, porque la gente normalmente no lo disfruta porque no es fácil. Pero eso te tiene que enseñar para cuando llegues a la meta. Ese, todo ese proceso, para cuando llegues a la meta, llegues con una, una experiencia y un entendimiento muy diferente para poder sobrellevar todo lo que llevas. Porque si no disfrutas el proceso y estás quedándote en el camino, nunca vas a llegar a tu meta. Por eso ves mucha gente distraída, mucha gente no llega a sus metas. ¿Por qué? Porque hay distracciones aquí y ahí, no se desenfocan. Entonces todo es el proceso, no, disfrutar el proceso de eso que quieres alcanzar y verlo así como todo nublado, o sea, que no veas a ningún lado, que veas ahí es donde quiero llegar. Sí, pero esto, sí, pero no, ese es el camino que yo quiero y es, aquí no caben estas cosas.
Saúl, me llevaba saboreando esta plática años. Estoy muy agradecido de que me hayas conseguido tu tiempo el día de hoy, que te hayas abierto como te abriste. Eres un crack, has puesto el nombre de México en los escenarios más grandes, en el lugar más alto alrededor del mundo. Y bueno, serás una inspiración para mí, para mis hijos y para millones y millones de latinos. Gracias por estar aquí. ¿Dónde puede la gente pues seguir lo que estás haciendo? ¿En qué red estás más activo?
Que no estoy mucho en las redes sociales, pero pues mi redes, todas son Canelo. Ahora sí que no me van a ver mucho tampoco por ahí porque pues no suelo usar muchas redes sociales, pero ahora sí que sí, quien disfrutar de lo poco mucho que subo ahí, Canelo. Algo que quieras agregar, nada, agradecido también contigo. La verdad que yo también me estaba saboreando esta plática porque he visto tus entrevistas con amigos míos también has tenido y todo muy diferente a lo que usualmente me pasa en entrevistas. Así que te agradezco mucho, y también para mí este es un placer este tiempo contigo.
Pues muchas gracias, gracias.
Estas son las que me gustan.
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