@carlitospaez1 sobrevivió al accidente áreo en los Andes.

This is a Spanish-language YouTube interview (recorded July 6, 2021) between Oso Trava and survivor Carlitos Páez about the 1972 Uruguayan plane crash in the Andes. In this chunk Páez recounts "el día 10" when he learned official search efforts were called off, describes the intense anger and the feeling of being declared dead by the world, and explains how that moment transformed the group's mindset—from passively waiting to actively taking responsibility for their rescue and for their lives (survival → empowerment).
Chapters
Carlitos, estás tocando un par de puntos en los que me gustaría ahondar. Usas la palabra sobreviviente y quiero regresar al día 10, el título de tu libro. Ese día, pues todo cambia.
Ese día fue el día. Yo escribí este libro porque ese fue el día de nuestra historia realmente. Porque ese día cambia la historia. Y cambia a raíz de una mala noticia que nosotros convertimos en oportunidad. Fíjate que habían pasado dos aviones por arriba nuestro, aviones de búsqueda. Naturalmente que nosotros les gritamos, festejamos, convencidos de que nos habían visto. Y empezamos a esperar a que nos vengan a buscar. Y empezaron a pasar los minutos y nadie venía a buscarnos. Y empezaron a pasar las horas y nadie venía a buscarnos. Y empezaron a pasar los días y nadie venía a buscarnos. Y Llega el día 10 de la historia. Y acá Gustavo Nicolic, que era el encargado de escuchar las noticias, nosotros convencidos de que de él las escuchaba, convencido de que iba a escuchar por dónde venía la búsqueda. Y de pronto entra en el fuselaje y me carlitos, tengo una buena noticia para darte un poco. Porque yo era el más malcriado, el más consentido, a quien más tenía que proteger. Yo le digo ¿Qué pasó, Gustavo? Y me acabo de escuchar una radio chilena donde el locutor dijo que dieron por finalizada la búsqueda del avión uruguayo y van a venir a buscar los restos nuestros en febrero cuando vengan los deshielos. Y yo le pero cómo buena noticia, hijo de puta. Lo quería matar. Y él me carlitos, ¿Sabés por qué es buena noticia? ¿Por qué? Le digo yo. Porque ahora dependemos de nosotros y no de los de afuera, cómo dependemos de nosotros. Y me carlitos, tenemos que encontrar nuestros propios recursos. Y qué razón tenía mi amigo Gustavo Nikolic cuando me dijo eso. Porque ese día nosotros dejamos de sobrevivir, pero empezamos a vivir. A ver si me entendés el concepto. Para mí, sobreviviente es aquel que está esperando a que lo vengan a buscar. El típico náufrago de una isla. Pero cuando uno se convierte en el timonel de su propio destino, la historia cambia. Fíjate que la prensa del mundo entero se empecinó en comparar la historia nuestra con la de los mineros en Chile. Y tienen algunos puntos en común. Las dos historias fueron en Chile. Las dos historias duraron 70 días. Los mineros chilenos aparecieron el 13 de octubre, que fue el día que nosotros nos caímos. Pero tienen una gran diferencia. En el día 14 todos nos enteramos de que los mineros estaban con vida. Es más, de hecho hasta yo mismo hablé con los mineros por teléfono. En cambio, en la historia nuestra, en el día 10 nos dimos cuenta de que el mundo entero nos había abandonado. Nosotros padecimos quizás la noticia más dura que puede padecer un ser humano, que es la sensación de no existir más, la sensación de que en tu casa hay una fotografía póstuma, que hay una misa, en fin. Y no podíamos entender este libro que se llama después del día 10, se iba a llamar Jira Jira, como el tango famoso de Gardel que se llama Jira Jira. ¿Por qué? Porque yo no podía entender de que el mundo seguía andando, de que se seguía jugando al fútbol, que los astronautas llegaban a la luna, que en el Uruguay festejaba el día de las P. Nosotros en Los Andes, que es uno de los dolores más grandes del ser humano, porque el ser humano es tan arrogante que se cree que cuando a uno le pasan cosas, se cree que el mundo se detiene. ¿Sabes lo que aprendí? Que el mundo sigue andando, que no importa qué es lo que tenemos que hacer nosotros, porque el mundo va a seguir andando.
¿Qué se siente? ¿Qué se sientE saber que para el mundo estás muerto?
Yo la verdad que sentí mucha rabia. Yo sentí mucha rabia de que el mundo siguiera funcionando. Yo quería que el mundo se hubiera destrozado en ese momento, porque bueno, el ser humano es así, el ser humano es así. Yo sentía mucho dolor, mucha rabia de que el mundo seguía funcionando. Y nosotros ahí perdidos en Los Andes, con una incertidumbre, vaya que incertidumbre. Incertidumbre la que estamos viendo ahora, pero imagínate la que estábamos viendo nosotros con 29 muertos, a 25 bajo cero, sin posibilidades de ninguna especie. Pero bueno, unidos salimos y eso es lo que importa.
¿Y en qué momento conviertes esa rabia y esta idea de este enojo de decir me abandonaron, en justo lo que me acabas de mencionar? En un empoderamiento.
Te tarda. ¿Sabés qué pasa? Que el hecho de saber de que no nos buscaban más, en el fondo fue una liberación de la mochila, porque nosotros hasta ese momento pensábamos en nuestra familia, y cuando supimos de que no nos buscaban más, como que nos sacamos el problema de la familia de adentro y entonces empezamos a pelear realmente nuestra historia. Nosotros fuimos a buscar los helicópteros, nosotros no nos encontraron los helicópteros, fuimos nosotros los que los fuimos a buscar. Ese es el gran tema de la historia, que es un poco filosóficamente lo que deberíamos hacer en la vida es ir a buscar las cosas, no dejar que las cosas pasen, sino que hacer que las cosas pasen.
¿Cuál crees que en tu persona fue el cambio más importante que experimentaste en ese momento?
Bueno, la primera cosa importante para mí es que podía trabajar y no pasaba nada, o sea que yo hasta ese momento no sabía lo que era trabajar y ahí me tocó, fíjate, me tocó sacar toda la nieve de adentro del avión con ocho muertos abajo de la nieve y me tocó y es un trabajo que lo hice yo solo y en el correr del trabajo me empecé a dar cuenta de cosas importantes que por ejemplo que para liderar algo es fundamental el trabajo, porque yo al principio, ese chico malcriado, ese junior, mi palabra no pesaba y sin embargo después de que empecé a trabajar mi palabra empezó a pesar. Entonces yo no soy un coach en liderazgo, me preguntan, me hablan de liderazgo, yo lo que te puedo decir que el ingrediente más importante para liderar algo es el laburo.










