Carlos Mier recounts his early experience competing internationally in alpine skiing, notably his first major World Cup-level event at the World Championships in 1991 (Hinterglemm, Austria) at age 16. He describes logistical contrasts between small national teams and large national programs, the intense atmosphere of major events (fans, cameras, stadiums) and the psychological preparation required — notably memorizing and visualizing the racecourse, inspecting gate placement, and using visualization exercises to perform under pressure.
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Entonces salgo de la puerta en el Super G y me caí en la tercera puerta. La tercera puerta no angulé correctamente. La primera competencia internacional importante nivel Copa Mundial que fui fue a los World Championships, a la Copa Mundial, que es igual de importante que las Olimpiadas en 1991 en Salva Hinterglem en Austria, a los 16 años. Entonces te das cuenta del nivel, están las cámaras, todos los equipos nacionales, toda la parafernalia alrededor de todos los grandes campeones y todo lo que viaja con ellos. Yo viajaba con mis 10 pares de esquís para los diferentes eventos y tal, y nuestro entrenador y éramos otro mexicano y yo y ya, pero nuestro pequeño equipito. Y a veces viajaba yo solo con un entrenador. Y o sea, a lo que tú ves el equipo austriaco, el equipo suizo, pues son deportes nacionales, entonces realmente son héroes nacionales. Entonces llegas a la competencia y están los clubes de fans con campanas de esas que se ponen, las que le ponen a las vacas, vas bajando y te van gritando. Entonces todo ese rush, pues es algo con lo que no estás acostumbrado a competir. Obviamente las competencias FIS B y C, incluso las A, estás tú y están los entrenadores y está la gente y nadie, o sea, el hecho de que haya estás en un estadio con todo mundo viendo. Testear, ¿No? Empezar a entender eso y psicológicamente irlo aterrizando, entendiendo, irlo interiorizando y poderte tú, a lo que me preguntabas hace rato, abstraerte y hacer este ejercicio que es visualizar con los ojos cerrados cada parte de la pista. Es algo que suena fácil, pero es muy difícil. Tienes que aprenderte de memoria la pista. Cada pista es diferente, no solo porque la topografía de la pista en cada montaña es diferente, pero además estas puertas que te digo que entierran sobre la nieve, que son las que les das la vuelta, pues cada uno de los entrenadores la pone de una manera diferente y entonces escogen a quién lo va a poner. Y eso se define en una. En una junta un día antes y tal, y es como un gran honor qué entrenador es el que va a poner el trazo de la pista, porque es como las curvas de la Fórmula 1. Pues en este caso, como las pones en la nieve, pues cambian cada vez. Primero hay una parte que se llama la inspección y en ese proceso vas bajando muy lentamente, vas para que vas como recorriendo por partes la pista Entonces bajas de lado viendo el ángulo de las puertas, hacia dónde vas a orientarte, en fin. Y todo eso lo vas mapeando en tu mente, que luego lo recorres varias veces antes de ya estar en la puerta de salida. Entonces un ejercicio como de introspección, cómo vas a tú ir bajando la pista, te la memorizas toda, luego antes de bajar cierras los ojos y hasta con las manos vas como guiándote, vas haciendo todo esto para que a la hora que estás en la pista ya no estás pensando para dónde vas, ya sabes exactamente dónde tienes que estar. Eso lo vas aprendiendo a lo largo de tantas carreras y como va incrementando el nivel de presión por el tipo de carrera que es, pues más concentrado tienes que estar, evidentemente. Entonces.