Cómo Aprender 12 IDIOMAS | ALBERTO LATI #089

Alberto Lati, a journalist who speaks 12 languages, talks about learning them while reporting from Japan, Germany, Greece, and South Africa. He traces it back to watching Zidane at Euro 2000, discusses the loneliness of being a foreign correspondent, and shares how reading and interviewing shaped his approach to languages and storytelling.
Questions this video answers
He says he "defends himself" in 12 and is studying the 12th (speaks 11 now; studying 12).
He has covered stories in more than 100 countries and has lived in 8 countries (stated in guest bio).
Five World Cups and four Summer Olympic Games (stated in guest bio).
The episode references 2020 (closing that year with 100 dioses del Olimpo) and the guest mentions writing a digital book during the 2020 quarantine (20 pelotazos de esperanza).
Since 2015 (stated in guest bio).
Chapters
El punto central de yo creo que toda una filosofía de vida. Puedo hacer mal casi todo, pero en esto tengo que haber aprendido algo, que es adaptación. Si tú no te adaptas, la bronca es tuya. Y yo llegué a Japón pensando que Japón se iba a adaptar a mí. Y yo me frustraba y decía es que tienen que entender. Pero fue un proceso de crecimiento.
Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para darte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo como invitado a Alberto Latti. Beto es periodista y escritor. En Sus más de 25 años de carrera ha cubierto historias en más de 100 países y ha vivido en 8 de ellos. Durante su carrera, que incluye la cobertura de cinco Copas del Mundo y cuatro Juegos Olímpicos de verano, ha podido entrevistar, hablando doce idiomas diferentes, a las mayores glorias del deporte, a ocho premios Nobel de la Paz, a escritores, músicos y numerosos jefes de Estado. Su primer libro, Latitudes Crónica, viaje y balón, se convirtió en un bestseller y desde Entonces ha publicado cuatro libros más, cerrando este 2020 con 100 dioses del Olimpo, al que añadió recientemente 20 pelotazos de esperanza en tiempos de crisis, que es un libro que escribió en plena cuarentena. Desde 2015, Beto es colaborador del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Y hoy, Beto y yo hablamos de prejuicios, de adaptabilidad y de cómo entrevistar como los verdaderos grandes. Pero antes, este episodio es presentado por Platzi. Este año la verdad es que me he hecho total fan de la educación en línea, al grado de que ya siembra dudas en cómo se va a ver el futuro universitario de mis hijos. En los últimos meses he tomado al menos 5 cursos online que han impactado directamente los resultados de todas mis empresas. Al final, las empresas son las personas que trabajen en ellas, y cuando las personas crecen, la empresa crece. Por eso estoy fomentando que mis equipos hagan exactamente lo mismo. Y una de las herramientas que más estoy usando para esto es Platzi. Platzi es una plataforma online de aprendizaje con más de 600 cursos en español impartidos por expertos en temas que van desde diseño web y comercio electrónico hasta emprendimiento y programación. Platzi ha capacitado a más de 25 mil colaboradores de 900 compañías en toda Latinoamérica. Y por el resto de 2020, si tu empresa es mayor a 30 colaboradores, Platzi le regala acceso a tres personas de tu equipo para capacitarse en su plataforma por un mes. Para tener este beneficio, pídele a la persona encargada de talento en tu empresa que vaya a empresas y que mencione que escuchó esto en Cracks Podcast. Otra vez, el sitio es. Platzi, se escribe con Z. Y bueno, con esto dicho, ahora sí vamos a mi entrevista con Alberto Latti. Beto, muchísimas gracias por aceptar mi invitación. Ahora sí que te toca estar del otro lado del micrófono, aunque sé que lo has estado haciendo cada vez más. Qué gusto tenerte aquí.
Es un placer, Oso. Ya teníamos un rato que queríamos platicar y es un privilegio y estamos aquí.
A tus órdenes, Beto. Bueno, ahora sí que tú, a lo largo de tus veintitantos años de carrera, creaste una nueva manera, tal vez involuntariamente, de cubrir los deportes, pero para lograr eso, hay algo que a mí me sorprende, o sea, yo creo que a la persona que más idiomas que yo he conocido en mi vida personalmente hablaba siete, ocho idiomas y me parecía un fenómeno. Tú hablas once, si no me equivoco.
Estoy estudiando el doce. La realidad es que yo siempre repito mucho un tema importante ante la gente, ante los políglotas, el que dice que habla todos idiomas, perfecto. Después de cinco o seis idiomas, normalmente miente. Vas agarrando más mañas, te vas dando a entender mejor, te comunicas mejor, pero no significa que domines los 12, o sea, yo me defiendo en 12, hago entrevistas en 12, pero es diferente, ¿No?
Y es ahí justo a donde quería llegar antes de que me expliques esas mañas, porque sé que las existen y sé que hay maneras de dominar, creo que el 20% de un idioma y sonar como que hablas el 90. ¿Por qué empezaste? ¿Cómo identificaste que tener idiomas y cada idioma extra que sumabas a tu repertorio era una ventaja competitiva en lo que hacías?
A ver, Oso, la historia empieza así. El primer viaje que hago importante, la cobertura de la Eurocopa 2000 en Holanda y Bélgica. Yo tenía 21 años, me pasé la adolescencia peleando con mi papá que me decía, tienes que hablar idiomas. Como que un periodista que no hable idiomas y si no para periodista, para lo que hagas. Yo decía nombre, pero pues para que, si yo quiero hablar de fútbol y eso es en español. Yo me resistía y llegó a la Eurocopa hablando en inglés, muy mínimo. Hablaba hebreo, que lo tuve en un colegio hebreo, que fue en el que estudié, el colegio Hebreo Tarbut. Y de pronto pues va a salir Zinedine Zidane a la zona de entrevistas y Zidane en ese momento, siendo francés, jugaba en Italia, no había ido al Real Madrid todavía. Y cuando de repente logró acercarme en la zona mixta, en las posiciones. Primero se le acerca la televisión inglesa, la BBC, y dice no hablo inglés. Se le acerca la televisión de España, no me acuerdo si antena 3 o si tv Española, y Zidane dice pues no hablo español. Venía una televisora asiática que ya ni se acercó, solo lo vieron pasar y hasta alguna foto la habrán tomado, ¿No? Me parece que era CCTV de China. Y me tocaba a mí. Una opción era hacer lo que hicieron los chinos, sacarle una foto. La otra opción era decir nombre. No se me puede ir, aquí está enfrente. Y fingí que hablaba italiano. Yo no hablaba italiano. Dije ma, ¿Que le pareció la partita? Y empezó a hablar. Siendo sincero, Oso, no le entendí nada, no supe que me dijo. Cuando me di cuenta tenía ya los micrófonos y las grabadoras. Todavía usaban grabadoras. Imagínate tú En el año 2000, las cámaras de todo el mundo encima de mí. Termina de contestar y en ese momento da pauta para que todos los periodistas quieren encimarse para preguntar de nuevo. Él dice no, no, no, no, estoy hablando con él, pero pues yo no sabía hablar nada de italiano. ¿Qué le dices? Entonces pues finjo que hablo italiano y le hago otra pregunta. Termina y otra vez todos si, nadie, no, no, no, no. ¿Estoy hablando con el señor o con el niño? Se encuentra en su mejor momento, tratando de sonar italiano, argentino, vete a saber. Y me contesta, no tengo noción que me respondió. Tuve. Termina la entrevista y el medio oficial del torneo de la Eurocopa, favor que te declaró, si nadie incide en exclusiva y la Federación Francesa para nuestra página, todo mundo. Y yo no sabía ni qué contestar, yo no sabía que me había dicho ese día. Yo entendí que tenía que hablar idiomas. Una opción saliendo de ese Estadio Rey Balduino de Bruselas, era decir qué fregon soy. 21 años ahí está la BBC, ahí está TV Sank de Francia, ahí está Deutsche Vélez, el que tú me digas. Y yo les gané. La otra opción fue una autocrítica brutal. Yo dije, desde niño yo quería ser comentarista deportivo, periodista deportivo. Tengo la suerte de que se encuentra ante mí el mejor futbolista del instante, porque lo era Zidane. Y no puedo más que balbucear unas preguntas en un italiano que no hablo y no entender lo que me responde. Tú lo sabes mejor que yo, Oso. Eres un gran entrevistado. Si tú no escuchas lo que te está diciendo la persona a la que entrevistas, no entrevistas. Haces una encuesta. Esa es la diferencia. No, o sea, la encuesta es ¿Y cuántas ventanas tiene su casa? No, pues tiene 14. ¿Y qué prefiere, tal comida o tal comida? Ah, OK. Eso es encuesta. Entrevista es escuchar y a través de lo que escuchas generar un diálogo y replicar. Yo con Zidane no lo pude hacer. Ese día dije, tengo que aprender idiomas, Cuánto más idiomas, mejor. Regresé a la Eurocopa a estudiar francés, a leer en italiano. Al paso del tiempo iré hablando idiomas. Ya en el Mundial 2010, con Zidane, trabajando conmigo, hicimos además una gran amistad ahí en el Mundial, en Sudáfrica, hasta jugamos fútbol juntos. Después del partidito de fútbol, me ve hablándole en Isisulu, el idioma zulu, a unos niños de Sudáfrica y me ¿Por qué hablas eso? Yo le explico, por tu culpa, qué pasó así en la Eurocopa hace diez años. Ah, te recuerdo. No, no te preocupes. Es un tipo demasiado decente, no tenía por qué acordarse de mí. Pero así fue mi historia con los idiomas. Y así fue como entendí que si yo quería ser competitivo y conseguir más entrevistas, y así fue como entendí que en una zona mixta están las mejores televisoras del mundo y partes de la premisa de que cada televisora manda pues a un reportero estelar o a lo mejorcito que tiene. No eres competitivo si no tienes acceso en términos de comunicación. Así empezó la historia de los idiomas.
Beto, a ver, esto que te pasó con Zidane, que a ti te pasó a un nivel ahora sí que estratosférico, creo que hoy tú que has viajado por el mundo, tal vez lo has hecho para gente sin darte cuenta, este tema de inspirar o marcar la vida de la gente con una acción que para ti es insignificante, como para Zidane fue hablar con un niño de 21 años saliendo de un partido. Tú cómo vives tu vida pensando en ese momento, o sea, lo tienes presente cada vez que estás interactuando con alguien tal vez más joven.
Me emociona mucho la gente que me dice que estudió comunicación por mí. No quiero dejar de. No quiero sonar soberbio, porque yo siempre les digo, si estudiaste no fue por mí. Algo más tendrías o algo más alguna otra ventana habrás visualizado hacia la comunicación, hacia los medios, hacia el periodismo. Me emociona mucho. Dicho lo cual, la responsabilidad en los medios, como yo la entiendo, no es solamente por quien quiera o pueda llegar a seguir tus pasos, sino en general. Hay trabajos que no implican responsabilidad, tú pues sabrás qué tan bien o qué tan mal haces tus dibujos y alguien los comprará o los dejará de comprar. Yo creo que en un medio de comunicación la responsabilidad va implícita, máxime cuando viajas a lugares que el común de la gente no tiene el privilegio de viajar, llegar ahí para generalizar, para simplificar, para mentir, aunque sea involuntariamente, la verdad es que no. Yo creo que tenemos que ser muy responsables con el mensaje que damos y cómo lo damos.
Ahora, cuéntame un poco cómo se aprenden 11 idiomas y medio. ¿Tienes algún? Digo, tal vez al principio tomabas la clase normalita y lo que decía la maestra, pero ¿Has desarrollado algún tipo de técnica, medio sistema que te permita volverte pues más hábil con un idioma aun cuando todavía no lo dominas, o sea, más hábil, digamos, conversacionalmente, A ver, al.
Final de mi cuaderno del idioma que estudié desde que estudiaba alemán, que esto fue por ahí de 2005, me eché un mes muy intenso, como de seis horas diarias y ya después me fui a vivir a Múnich año y medio? Desde que estudiaba alemán, agarré el hábito de que en las últimas páginas del cuaderno anoto las palabras imprescindibles, las que me tengo que aprender, más allá de que voy anotando en el otro orden, cómo se conjuga los pronombres y los adjetivos, etc. Pero esas últimas palabras son las saca de apuros, adjetivos esenciales antes de saber decir o conjugar un verbo en pasado, presente, futuro y variantes. Porque hay idiomas que tienen conjugaciones que no sé ni explicar en español o declinaciones peor en alemán, en ruso, en griego, antes de eso hay palabras muy relevantes para mí, como decir antes, ahora, después, ya, todavía, porque si estas cinco tú las mezclas con el verbo, aunque el verbo lo conjugues mal, te entendieron, así que terminas hablando como Tarzán, pero te entienden. Me acuerdo en Berlín, en la Copa del Mundo 2006, que tuve el honor inmenso de trabajar ahí con Juan Villoro, el gran escritor que además había sido agregado cultural de México en la embajada en Alemania, en Berlín. Me acuerdo perfecto que Juan de repente me decía, es que no puedo creer por qué de repente te entienden mejor a ti que a mí y todo lo dices mal, pero riéndonos. Es que sí, hablando como Tarzán, pero desinhibidamente, sin miedo al ridículo, entendiendo que siempre un local lozó, siempre un local valora más que hables mal su idioma a que no lo intentes y le echan ganas y te sonríen, generas una empatía, consigues permisos de grabación, consigues entrevistas, siempre el local valora mucho eso. Entonces yo voy hablando, a mí no me da pena hablar mal, trato de no ponerme la telaraña, de pensar demasiado cómo ordenar la oración. ¿Ahora con el japonés, de repente me detiene mucho eso que estoy queriéndolo perfeccionar y voy demasiado lento porque estoy diciendo a ver cómo voy a colocar esta palabra, en qué orden preciso debe de ir? Y ahí es donde de repente la oración se termina por desinflar o perder frescura. Habla ya después ves cómo lo limpias, o ves que no te entendieron o ves que sí te entendieron.
Sí, hace poco estaba escuchando también una conferencia de alguien que enseña a hablar idiomas y justo recomienda lo que tú estás diciendo, tal vez si usas el verbo en infinitivo y entonces nada más lo metes, es gramaticalmente correcto, tal vez no es nativa la manera de hablar, pero te vas a dar a entender mucho mejor que si llegas hablando un idioma que no hablan, o como lo has dicho, queriendo que se adapten a ti, ¿No?
Si llega el típico turista de Estados Unidos o de Canadá y todo el tiempo nada más está hablando en inglés, o hasta hablándote en inglés lento, pensando que así le va a entender alguien que no hable inglés. ¿Yo prefiero que esa persona llegue y diga yo comer después mañana no picante, Creo que se valora mucho más Yo de hecho en Japón al principio preguntaba constantemente cuando vivía en Japón, esto para el Mundial 2002, que ahí viví en Tokio ya hace casi 20 años, imagínate, yo en ese momento me la pasaba al principio diciendo speak English? Y los japoneses decían que no. Después dije, a ver, y si les pregunto ei Gohanase Masuka, o sea, hablas inglés pero dicho en japonés, cambia. Y repetí esto diciendo miláte anglica en griego, que lo mismo hablas inglés pero en griego. Y la respuesta cambia mucho.
Es otra apertura, es otra empatía, es esa primera impresión.
Sí, y es el abrir puertas, y el que llega como periodista a un lugar ajeno, lo primero que tiene que hacer es romper esa puerta, adaptarse, quitar ese obstáculo.
¿Beto, hoy usas alguna aplicación o algún curso en línea, algo así, para aprender tus idiomas o cuál es.
Clase mano a mano con un profesor? Si, me hice muy de la costumbre de tomar clases particulares, porque siento que yo voy a mi propio ritmo y que lo que le puede servir a alguien diferente a mí, no necesariamente me sirve a mí. De hecho es raro cómo es la mente, porque de repente cuando estudiaba ruso quise de repente entender mejor las declinaciones que son muy complejas y mi mente la rechazó, pero la rechazó como niño chiquito negado para una actividad y no, y no, y hace un esfuerzo. Y fue cuando me di cuenta es que a lo mejor mi destino es hablar muchos idiomas medio hablados y no terminar por hablar idiomas perfectamente hablados, a lo mejor eso es lo mío, no lo sé. Y ahora con el japonés también, cuando se pone demasiado gramatical el asunto, mi cabeza lo rechaza. Si es de memorizar las palabras, si es de generar vocabulario, si es de ampliar situaciones, para eso sí funcionó muy bien. Y otra cosa muy relevante, esto es mucho trabajo de oído, de imitación. En cada idioma utilizas músculos diferentes. Por eso de repente yo tengo problemas cuando salto un idioma a otro, no por el cambio de chip que tanto puede pensar la gente que digan ah, es que lo tienes en un archivo y te pasaste al otro. No son discos duros ahí detrás de mi muy pelona cabeza, sino que es más bien que son músculos muy diferentes los que se utilizan en inglés son muy extendidos, en japonés es muy en cortito, muy así. Entonces eso de repente lo tienes que aprender a imitar para poder generar el sonido de la manera más precisa y entonces piensan muchas veces que hablas más de lo que hablas.
Eso es lo que también he escuchado que para gente con idiomas nativos como el japonés, que tiene fonemas muy limitados, o sea que básicamente su directorio con el que nacen o las herramientas que les dan son muy pocas, tienen mucha más dificultad para aprender idiomas que alguien que habla español, por ejemplo, que tiene un directorio de fonemas mucho más extenso.
¿De hecho yo te diría que los hispanoparlantes somos muy suertudos porque tenemos muchas puertas abiertas para hablar idiomas, así como los italianos, no tuve un italiano tratando de hablar en inglés y parece mucho, no? A las palabras que te vean en consonante les agrega una vocal, como también hacen los japoneses. Yo vivía en Japón y los marro en Japón. En mi primer libro en latitudes también tuve que aprender a hablar el inglés niponizado o el inglés como lo hablan los japoneses. Es toda palabra que termine en consonante que no sea n, porque es así la manejan, le agregan una u o una o y por ejemplo recuerdo aquel tiempo antes de decir hidari, migui, que son derecha, izquierda, aprendí a decir lefto, laito, izquierda, derecha, straight, derecho. Ya el colmo de aquella época que estaba muy de moda era ble, tony to spe, que es Britney Spears, porque así es como va pronunciando. Cuando no tienen la manera de ir adelante con una palabra que tiene consonantes pegadas, le agregan vocales en medio. Entonces también es parte de aprender los idiomas esto.
¿Ahora, qué haces cuando te topas con una pared, ya sea en aprendizaje de idiomas o cualquier otro tipo de aprendizaje? ¿Ahorita me dijiste tal vez acepto mi realidad de este es el nivel y tengo que estar contento y va a ser funcional para lo que lo quiero, o piensas en cómo sobreponerte a este obstáculo o lo dejas? ¿Cuál es la dinámica que manejas cuando te presenta una situación así?
Lo pongo de esta manera, es como si de repente tienes un tipo de lesión crónica que sabes que no va a estar mejor y fortalece los músculos alrededor y haces que duela lo menos posible o que pese lo menos posible. Me fortalezco mucho más hablando el idioma a mi manera y termino por comunicarme casi como si eso no se notara. Yo de repente en Rusia pensaba que mi ruso era muy elemental y yo decía que los rusos cuando ibas allá eran muy mal encarados, poco generosos. Pues sí, porque no te entienden. ¿Quiero ver que llegue un señor de Estonia o de Finlandia, México, y empieza a hablar en su idioma, va a decir no, pues qué malencarados los mexicanos, no? Cuando de repente voy recorriendo Siberia y empiezo a hablar en ruso con una persona, de repente me dice es un gran día para mí, ¿Por qué? Es que yo nunca había podido hablar con un extranjero. Y entonces aprendes mucho de eso. Pero todo esto es fortaleciendo muy bien las áreas en las que crees que si puedes creer, tener más vocabulario, tener más expresiones, entender mejor la cultura local, porque buena parte de lo que se dice es parte de esa cultura local.
Ahora, cuando estás aprendiendo algo, un idioma o cualquier otra cosa, hay mucha gente la que prefiere, hay de dos o pides que te corrijan en el momento, por ejemplo los portugueses o los brasileros son muy así, empiezas a hablar y en el momento en que te equivocas te interrumpen y te corrigen. Y hay otras culturas que lo ven más como grosero. Si haces eso, ¿Tú qué prefieres o qué te funciona más? Que te estén dando esta retroalimentación constante, puntual, en tiempo real o tipo que al final de una lección te digan bueno, esto lo hiciste así diferente y podrías mejorar en tal.
Cuanto más me corten y me interrumpan, mejor. Me funciona constantemente poder copiar el fonema, poder copiar como lo dijeron, poder aprender la oración completa, porque si tú aprendes la oración completa, no solamente de periquito de decirla, sino que entiendes cómo se estructuró, luego la puedes deshacer fácilmente para rehacerla a tu antojo en otra circunstancia o con otro sustantivo o con otro adjetivo. A mí sí me funciona mucho mejor.
Eso, esas interrupciones y el sistema de primero aprender a hablar y después preocuparte por leer y escribir. ¿Así lo usas tú o tú aprendes las tres al mismo tiempo?
Depende el idioma. ¿Con griego, que nunca lo estudié, se dio algo muy curioso porque yo había tomado etimologías grecolatinas como los chavos de mi generación, no sé si todavía la den en preparatoria, no?
Pero no sé, pero a mí sí me tocó.
Y yo podía leer en griego, por supuesto. Una cosa es puedas leer, luego enterarte los fonemas que hay, porque hay muchas is y oi suena i, por ejemplo, ei suena i, pero en griego. Por eso yo aprendí a escribir y a leer muy fácil. Ya cuando me di cuenta se reían mis vecinos que decían oye, ¿Por qué traes el periódico? Pues lo voy a leer, Llevas aquí dos meses mexicano, ¿Qué te pasa? Chino En mandarín llegué a saber muchos caracteres, pero muchos se me fueron perdiendo porque no los he practicado, evidentemente tengo más practicado el oído que la escritura. Y en japonés la bronca es que son tres alfabetos, entonces tienes que priorizar muy bien qué alfabeto te sirve más y luego hay oraciones en las que van mezclados los tres alfabetos y eso complica bastante. En ruso aprendí a escribir y a leer muy bien también.
Ahora, bueno, me has hablado ya de tus 11 idiomas, pero cuéntame un poquito esta época de viajes sin cesar en la que viviste y colonizaste, bueno, no colonizaste, pero si te adaptaste y te volviste un local en todos estos países. A ver, cuéntame, tú siempre pensaste en ser un periodista que viajaba por el mundo, porque entiendo que tú querías ser comentarista deportivo. Cuéntame un poquito de tus inicios, cómo se te da esta oportunidad y qué es lo que te lleva a esta carrera de viajes incesantes.
Yo soñaba con ser comentarista deportivo sin entender que hay quien narra el partido, que hay quien lo analiza, que hay el reportero de cancha, que hay periodismo de investigación, que si hay reportajes de color y tantas cosas más. Otra cosa es que al meterme al medio, eso fue mi sueño, yo tenía cuatro años de edad, cinco años de edad, no exagerando, porque yo jugaba muy mal fútbol y yo quería estar cerca de mi pasión y ya entendí esa edad. Era muy sincero que como futbolista no iba a ser posible, jugaba fatal. A la fecha me encanta jugar y juego muy mal. Al paso del tiempo, al entrar al medio, a los 17 años voy viendo en qué perfil puedo cuadrar mejor y se da la posibilidad de los viajes. Mis primeros viajes, oso, soy sincero, yo me juré que no lo volví a hacer, porque todo chavo que le digas vas a ir al Mundial y vas a estar en Japón y vas a irte a Alemania, diría que sí, pero otra cosa es llegar y adaptarte, llegar y buscar casa, llegar y buscar una vida social, llegar y lograr conseguir los reportajes ante una cultura laboral tan diferente. Eso no me hace mártir. Yo pienso en un reportero de guerra y no tengo ningún derecho a quejarme, Más bien fue mucho aprendizaje. Pero yo ahí no estaba cómodo en esa posición todavía. Cuando yo ya tenía este tipo de viajes, se me ofreció la posibilidad de narrar, que de alguna manera embonaba mejor con el sueño infantil. Y yo ahí fue cuando ¿Por qué me voy a ir a algo que no es necesariamente lo que mejor puedo hacer? Y siendo autocrítico, no tengo la voz idónea para narrar, no tengo la dicción idónea para narrar. ¿Por qué salirme de este ámbito en el que además disfruto mucho, aprendo mucho, hacer que la gente viaje con mis historias, hacer que la gente pueda sentir las texturas, los colores, los olores de un lugar en el que estás? Aprovechar una coyuntura deportiva para hablar de casi todo, menos de deporte, de la historia, de la parte política, de la parte religiosa, de la parte frívola, absolutamente todo. Y no tuve duda, ese ya era un camino que se estaba formando y que tuve mucha suerte que se formara sin que nadie se diera cuenta.
Cómo te he oído decir que uno de las asignaturas más difíciles fue esta de irte a vivir a Japón para el Mundial. Cuénteme un poquito qué pasa en ese momento de tu vida, por qué fue tan difícil y qué fue lo que cambió en ti a lo largo de toda esta experiencia.
Fueron muchas cosas. Primero nunca había sido corresponsal, había viajado a coberturas, había estado hasta ese momento en Holanda y Bélgica, la Eurocopa que te decía, la de la entrevista de Zidane. Pero otra cosa diferente era instalarte en un lugar. Nunca había vivido fuera de la casa de mis padres. Muchos podrán decir, oye, pero ya los 23 años para mí en ese momento era algo nuevo y menos en una cultura que para mí era hostil. Hoy veo que es todo menos hostil. Es diferente, es desafiante, pero no es hostil. Venía en el plano personal de que mi padre había estado muy enfermo el verano anterior, unos meses antes, y la había librado de milagro de Dios. Entonces para mí era un momento muy complicado para irme. Al mismo tiempo, cuando me ofrecen la posibilidad, no podía decir que no, Siendo sinceros, en el mundo de la crónica deportiva todavía hay pocas plazas, porque el que llega finalmente las ocupa mucho tiempo. No es como en el fútbol, que a los treinta y cuatro, treinta y cinco, treinta y ocho años máximo, se va retirando y viene sangre nueva. Aquí normalmente el que llega dura mucho y yo veía que yo tenía que hacer algo que me distinguiera, que me posicionara, que me consolidara y esto era una manera. Finalmente tuve la suerte de que así lo fue. Entonces tuve muy claro que me iba cuando me ofrecieron la posibilidad. Lo sufrí muchísimo. Si tuve ratos en los que cada que sonaba el teléfono con alguien de México, aunque fuera un compañero, Anselmo Alonso se ríe mucho de eso, porque con Anselmo, mi compañero en Televisa en aquella etapa, era el contacto, me dice Anselmo, es que tú no querías colgar cuando yo te marcaba, No, espérame, espérame. ¿Casi, casi de timbiriche, de porque quiero oír tu voz, no? Aunque suene, yo no quería colgar el teléfono. Cuando me hablaban, me hablaba mi hermana, me hablaba mi primo y yo lloraba una racha, yo decía, porque Japón es muy caro, a ver si no les cae el 20 ya en Televisa, que este proyecto es carísimo. Y ya me regresan. Sí, ojalá que eso pase ya, que me regresen. Yo quería que eso terminara, o yo creía que eso quería. Afortunadamente no me regresaron. Si hubo presupuesto y sería la primera de ocho corresponsalidades que haría, viviría en ocho países al margen de México.
Cuénteme un poco qué fue lo más difícil de esta primera corresponsalía, o sea, ¿Por qué lo sufriste tanto?
Porque la cultura es muy diferente y sobre todo por un punto que para mí es el punto central de yo creo que toda una filosofía de vida. Puedo hacer mal casi todo, pero en esto tengo que haber aprendido algo que es adaptación, de eso trato mi primer libro, Latitudes, en una gran porción del mismo, que si tú no te adaptas, la bronca es tuya. Y yo llegué a Japón pensando que Japón se iba a adaptar a mí, y Japón no estaba preocupado de cómo se puede adaptar a mí. Yo le tenía sin cuidado a Japón, evidentemente. Y yo me frustraba y decía es que tienen que entender ellos, que van a tener que entender, ellos están en su tierra, para colmo, con una cultura que pues ha probado funcionar bastante bien para dar calidad de vida, para tener un desarrollo, para ir innovando, y yo queriendo llegar a decirles cómo tenían que hacer las cosas. Yo al principio de esa estancia. Yo al principio Oso no comía comida japonesa, vivía con hamburguesas. Iba a un restaurante mexicano o disque mexicano que daba unas crepas de curry de la India y decía que eran enchiladas carísimas. Pero como decía que era mexicano, ahí me tenías. De repente me di cuenta que también comer la comida es parte de adaptarte a un lugar y leer a sus autores es adaptarte a un lugar y ver su cine es adaptarte a un lugar. Ir al teatro kabuki, escuchar la guitarra o samisen. Yo al principio decía, es que yo vengo a hablar de fútbol y de mundial, ¿Yo para qué quiero lo demás tan diferente a lo que iba a ser después cuando hablaba de casi todo menos de fútbol o de mundial o de Juegos Olímpicos? Pero fue un proceso de crecimiento.
¿Qué fue lo que encontraste en Japón que tal vez nunca lo hubieras esperado?
Hay una frase de Octavio Paz que me permite entender muy bien por qué chocamos tanto los occidentales con Japón y por qué yo choqué tanto con Japón. Y es. No la cito textual porque no me acuerdo, pero no es que sea diferente, llama la atención que siendo tan diferente sea como una planta autosuficiente que crece en el desierto aunque nadie la toque y que funcione también así. Eso es lo que tiene la cultura japonesa. Ya después hay ejemplos muchos, el ritual que tienen para entregar la tarjeta de presentación. Y yo soy bien torpe de manos, siempre tengo temblorina. Entonces daba la tarjeta, se me caía, la entregaba mal. Una vez le di un cabezazo a uno haciendo la reverencia. Otra vez fuimos al estadio de Kobe, que era precioso, el estadio Alas de Kobe, que además Kobe venía a tener un terremoto devastador a mediados de los 90. Y me ponen preguntándome ¿De qué quieres tener información? Y yo dije, pues quiero tener información de la seguridad, quiero tener información del césped, de la arquitectura y de ocho temas. ¿Para qué? Dije. Llegué y había ocho encargados del estadio, el encargado de cada área, así son los japoneses, ni modo que le preguntaras a la arquitectura por el césped, eso es Japón. Y todos me iban dando su tarjeta y yo tenía que dar la mía. Pero me puse tan nervioso que de repente a uno le di la tarjeta del de al lado. Entendieron que bueno, que yo era extranjero, que era un gaikokuyen, que era un occidental. Pero la verdad es que no es como tú te quieres presentar.
¿Y en qué momento sentiste ese cambio de switch? ¿Hubo alguien que te ayudó? ¿Hubo alguna experiencia que te dijo que la cosa así es como tiene que ser?
Recuerdo muy bien alguna vez en un crucero, porque además los occidentales en Japón en buena medida viven buscándose y algo feo, viven buscándose para quejarse de los orientales. Vas a su casa a quejarte y recuerdo un diálogo con una chica de Suecia que le decía es que yo vine para acá a vivir. Y me decía, ese es el error, aquí no vienes a vivir, aquí vienes a trabajar, aquí no hay vida. Que triste. Y eso no es cierto. Entonces dices, si los demás no vienen a vivir, pues yo tampoco vengo aquí a hacer tiempo. Y a lo que esto de repente lo entendí al menos dos meses y medio desperdiciados. La pena es que por culpa de esos dos meses y medio yo nunca voy a hablar japonés también como hablo mandarín. Y mira que ahorita le estoy echando ganas para los olímpicos pospuestos. Pero fueron dos meses de estancia ahí que tenían que haber representado otro tipo de cercanía al idioma y que no van a regresar.
¿Y cómo abordaste tu siguiente corresponsalía habiendo entendido esto?
Es que es chistoso porque hay cosas que crees que aprendiste. Yo con Zidane ya te había dicho que quería aprender idiomas. Lo de Zidane fue año y medio antes de Japón. Y yo llegando a Japón no quería hablar japonés porque decía ¿Para qué me sirve? Uno sigue poniéndose muchas resistencias porque es más cómodo quejarse. Chucho Ramírez, campeón del mundo sub 17 con Pumas, me dice una frase que a mí me da mucho que la mayoría prefiere ser un por culpa de que una pesad, por culpa de que mandaron a Japón, por culpa de que en Japón bla, bla, bla. En vez de decir a pesar de que llegué aquí no hablaba, a pesar de que no entendía y hay que ser un a pesar de. Hay que sobreponerse a lo que venga. Fue cambiando esto, aunque las resistencias siguieron. Yo en Grecia fui muy feliz. Esto ya fue 2003-2004, cuando terminó Grecia, que me fui a vivir a Alemania. Al cabo de un par de meses ya me iba hablando alemán y todo. Cuando abro el equipaje que estaba cayendo una lluvia helada en Múnich, pero helada, no llevaba abrigos. Yo como si me fuera a las islas griegas, o sea por mucho que tú quieras moldear tu realidad a lo que para ti sería idóneo, la realidad está ahí. La verdad no cambia los hechos. Como dice un libro de Timothy Gartonás, los hechos son subversivos, ya querrás someterlos. Los hechos son lo que son. Y yo podría llevar mis camisitas de manga corta para Míkonos o para iOS, o para Rodas o para Santorini. La realidad es que en Alemania hace un frío del demonio. Y es una metáfora de cómo las cosas no son lo que quieres. Te tienes que adaptar a las cosas.
Hablando de Alemania, algo que me sorprendió mucho en lo que estaba leyendo de ti antes de esta plática, es justo lo que mencionabas. Y aún habiendo sido después de Japón, Grecia, todas estas experiencias en las que parece que vas creciendo y vas entendiendo la importancia de la apertura de mente, llegas a Alemania con un. Bueno, tú eres judío y viviendo toda esta cultura judía de el tema del nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Y llegas a Alemania tú con ciertas ideas bastante clavadas, aún habiendo pasado por todo lo que ya me contaste. Exacto, claro.
Y para mí fue un momento muy complicado, porque yo además, cuando va terminando Atenas 2004, me mandan a Alemania a hacer un primer enlace, un reportaje, como diciendo ya estamos acá, aunque no me mudara. Y eso sería parte de la firma de estas coberturas. Y yo veo Alemania de entrada, me acuerdo que nos echamos un recorrido de siete ciudades en cuatro días. Yo llego a Alemania y digo, este país no tiene personalidad, aquí no hay nada, todo es idéntico. Y llego al Estadio Olímpico de Berlín en el que Hitler se sentara en los olímpicos del 36, por mucho que lo rehicieron para el mundial 2006. Llego y digo, es que ahí estuvo sentado. Y aparte el palco es muy claro y me pega fuerte. Y el agente de prensa del Jertha de Berlín que nos llevó por el estadio, súper amable yo. Yo ya no quería ni conversar. Me encontré con un resentimiento que yo no había descubierto en mí de esa manera, porque me decía, soy un tipo tolerante, soy un tipo abierto. Una cosa es lamentar mucho y llorar mucho una historia que es muy lamentable de un genocidio. Otra cosa es ir por la actualidad buscando culpables, gente que ellos qué tienen que ver con algo que pasó tantas décadas atrás. Más allá de que el aprendizaje lo muestran a diario porque es un pueblo ejemplar en cómo ha manejado esa culpa histórica para que no se repita. Y yo me fui a Alemania más por no quererme quedar en México, Oso. Yo no era una corresponsalidad que se me antojara. Hasta yo decía, carajo, el mundial este tenía que haber sido para Sudáfrica. Me voy a ir a Sudáfrica. ¿Yo a que voy a venir a Alemania? ¿Inglaterra también lo buscaba, yo a que tengo que venir a Alemania? Y empecé a hablar su idioma, seguro de que era un idioma que no tenía ninguna, ningún atractivo. Decía, estos ladran, es hablar como perro. Hoy es mi idioma favorito. Idioma favorito por preciso, por elegante, por las posibilidades que tiene. Leer poesía alemana en alemán es sensacional. Leer a Gute en alemán es una experiencia. Y todo esto fue también a través de un proceso en el que tuve que entender lo que es muy obvio, que no es el idioma de los nazis, es el idioma que tomaron los nazis por 12 años. También es el idioma de grandes pensadores judíos y no judíos y grandes músicos y grandes científicos y grandes filósofos y grandes escritores y grandes de lo que me digas. Y eso es lo que tiene el idioma alemán que tanto me encandiló.
Oye Alberto, y durante todos estos viajes viviste muchísimo tiempo fuera de México. Claramente pasaste unos momentos muy oscuros de soledad. ¿Como parte de tu proceso, tuviste algún tipo de ayuda psicológica o es algo que tú frecuentabas en algún tipo de terapia o te refugiaste en algún tipo de libro? ¿Cómo manejabas esta soledad y esta distancia?
A ver, los libros para mí fueron muy importantes. La soledad para mí era muy importante porque la soledad me obligaba a integrarme a la sociedad a la que llegaba. Si me integraba a la sociedad, lo primero que iba beneficiado era mis reportajes, eran mis documentales, pero antes que eso, mi calidad de vida. Yo digo que el corresponsal debe de llegar a un departamento que no tenga cafetera para salirte lo más temprano posible a ti lagañoso, con los ojos pegados, que digas no me puedo ni levantar a comprar un café fuera y ver pasar gente y tomar notas y preguntar. Yo creo que todo eso es muy importante. Los libros fueron muy importantes para mí. Son épocas, ya quisiera yo, y poder leer al ritmo que leía entonces. Entonces no tenía tres hijos y tantas ocupaciones, no hubo épocas en las que yo me podía echar en un mes 15 libros, 10 libros, a un ritmo de cada dos, tres días un libro nuevo sobre la cultura local, a entenderla perfectamente. Para mí eso fue la terapia verdaderamente. Sí me ayudó mucho tener raíces también plantadas en México, a nivel familiar, a nivel amigos, los dejaba de ver un año, dos años, tenía mis frustraciones porque sentía que lo que yo había cambiado no correspondía con lo que el lugar cambiaba. Y luego pensaba, fuiste capaz de adaptarte a Múnich, Atenas, a Johannesburgo, etc. Ahora sé capaz de readaptarte a lo que es tuyo, que es la Ciudad de México. Es el único lugar al que yo llamo casa. Y eso me ayudó tener mis raíces también colocadas en México. Pero fue un proceso que llevé en soledad en muy buena medida. Ya después también fue muy beneficioso contratar siempre un camarógrafo en el lugar al que llegaba, porque entonces no sólo no tenía el problema de que el camarógrafo tuviera su proceso de adaptación o de choque, sino que la persona me servía de ancla hacia la cultura local.
Claro, era como un puente.
Sí, que me dijera cómo son un poco las cosas, que me diera algunos tips y eso me funcionaba muy bien.
Ahora, después de haber vivido en ocho países, culturas tan diferentes, debes de tener ya tú checklist, tu sistema de cómo aterrizar en un nuevo lugar. Hay mucha gente que dice yo no soy turista, soy viajero y justo creo que habla de llegar y mimetizarte con la cultura local y vivirla como local, que creo que eso es lo rico, la comida, el lugar. Pero cuéntame un poco tú cómo primero, cómo te preparas para aterrizar en un nuevo lugar y cuáles son tus. Cómo se ve tu primer semana, digamos, cuáles son tus must que dices llego y tengo que hacer esto, esto y esto y esto, porque me va a facilitar cualquier tipo de integración posterior.
Hay una frase de Roger Kipling, de los grandes viajeros, además de soberbio escritor, que es que para entender un lugar tienes que descifrar o poder explicar su olor. Y es complicado poner el olor en palabras, es una broncota, no siempre sale bien, pero creo que eso es importante, descubrir el olor. Llegar a un lugar para mí no es compararlo. Yo sé que es mucho más cómodo llegar y tratar de decir es que fíjate porque Japón, a diferencia de China, a diferencia de Corea del Sur, a diferencia de Filipinas, de Tailandia, hay que tratar de no comparar, hay que tratar de verlo con unos ojos que no estén viciados por un lugar nuevo. Cuando llego a un lugar soy muy preguntón. Yo creo que las bases del periodismo o del viajero son muy cristianas, o sea, el que tenga ojos que vea, el que tenga oídos que escuche y yo complemento el que tenga dudas que pregunte y soy muy metiche, pregunta. A los locales además les gusta mucho que les pregunten. Tú dime si tú un mexicano lo agarras en lugares turísticos, en Xochimilco, en las pirámides, y le preguntas, aunque no estés preguntándole por la pirámide del Sol, te va a querer contar de todo. ¿Oye, quién gobierna y cómo fueron las elecciones? Fíjate. ¿Oye y tú qué sueles comer? Oye, y cuánto tiempo haces al trabajo, ¿Qué tan lejos vives, ¿Cómo son los traslados? De todo te va nutriendo mucho. Ya después para mí es importante, si te lo permite el presupuesto, comer tanto en el lugar refinado como en el mercado, y mi estómago me lo permite. Yo sé que mucha gente que sus tripas les truenan si se aventuran un poquito a sabores diferentes o que de plano no pueden, psicológicamente no lo resisten. He visto gente que que no lo resiste. Para mí es muy importante comer tanto en el lugar entrecomilladamente muy fino, como en un mercado, que tampoco eso significa que puedas comer mucho mejor uno que en otro. Luego te llevas sorpresas muy grandes en ese sentido. Eso en términos de la comida. Soy muy inseguro. El ser tan inseguro, mira, el común de mis compañeros de televisión quieren exponer lo contrario, verse muy seguros, muy tajantes, muy determinados. Yo por ser tan inseguro, la manera en la que me siento legítimo para hablarle a una persona sobre el lugar al que llegué, es habiendo leído de ese lugar más que nadie y hablando el idioma local. Es como yo me siento seguro. A veces me ¿Y por qué para Rusia leíste 60 libros, 50 libros? Es la manera en la que yo siento que yo puedo hablarle a la gente de Rusia, máxime que en ese momento el proyecto de Fox Sports era de la mano de National Geographic. Imagínate tú. La responsabilidad es como yo me siento legítimo, porque tú puedes leer alguna vez, pero eso no lo da por hecho, tienes que buscar, constatar para que puedas decir las cosas de una manera más convincente.
Hablemos un poquito más de esta inseguridad Siempre fuiste inseguro. ¿Y cuándo te diste cuenta que a través del conocimiento podías superarlo?
Yo creo que en todas mis coberturas lo busqué así. Yo creo también que antes de las coberturas, en la manera en la que yo me armaba para las transmisiones también tenía que ver. Yo no concibo. Respeto mucho al que sí. Yo no concibo llegar al aire viendo a ver qué sale. Llegas de lo que hablaron, te echas dos comentarios, te echas tres, improvisas. Yo me siento más legítimo, me siento más armado con muchos elementos. Veo tu trabajo y veo que tú te armas para una entrevista como si fuera ser la única que hicieras. Y creo que eso nos da otra manera de pararnos. Y yo creo que la audiencia termina por agradecerlo. Pero no trabajo para que la audiencia lo agradezca, trabajo para entregar a la audiencia lo que yo creo que corresponde entregarle.
Ahora, regresando a las experiencias de adaptación a lugares, quitando Japón, ¿Cuál crees que ha sido el lugar más difícil al que has tenido que adaptarte?
Todos tienen su grado de dificultad. Sudáfrica fue muy complicado porque Sudáfrica es una mezcla de culturas, muchas de ellas incluso son irreales o se han puesto fachadas que terminan por creerse. Sería muy simple decir, bueno, están los blancos, están los negros. Al interior de los blancos hay divisiones sobre todo entre los blancos que llegaron de un contexto británico y los que llegaron un poco de tiempo atrás de un contexto holandés, que son los actuales afrikaners. Entre la población nativa también tienes muchos grupos. Si, los Zulus y los Sosa. Si, los Esotos y los Bendas y los Devele y tantos más. Por eso es tan complicado. Yo recuerdo un diálogo con la que era corresponsal de CNN en Sudáfrica en Johannesburgo, Tubi Majabo. Yo le decía con este país siento que lo trato de agarrar y se me escapa. Me decía yo soy de acá y me pasa lo mismo. No te preocupes, es parte de lo que representa un país que su himno es en cinco idiomas, me parece el himno sudafricano. Por eso lo de Nació un arco iris. Aunque muchas veces quiera pelear contra esa diversidad.
Ahora, tú hoy puedes ser turista, o sea, si te permites llegar a un lugar y no ser local.
No intento ser local y eso me lleva a muchas frustraciones.
¿Como cual?
Viajes en los que se suponía que iba completamente a descansar Recuerdo uno a Chipre, estaba con mi esposa, venía de mucho acelere laboral y era el escenario perfecto, una isla en el Mediterráneo, vamos a cruzarnos a Chipre del norte, lugar ocupado por los turcos, a ver la ciudad abandonada, a ver lo que quedó de esto. Y mi esposa también le encanta esto, pero si no, no, no ir a un lugar yo solamente, o sea, dar la vuelta al mundo solamente para tomar cerveza y echar en una hamaca, yo no lo concibo. Respeto mucho el que le funcione este tipo de viaje. Yo no que conozco extranjeros que vinieron a la Riviera Maya y que no saben lo que es Chichén Itzá. Muy allá ellos.
Bueno, regresemos un poquito esto que has dicho, porque ya mencionaste 200 libros en esta entrevista, así que mis editores van a tener su chamba hecha para apuntarlos todos. Pero a ver, dices que tienes 2.500 libros, Beto, ¿De dónde sale esta pasión por los libros cuándo empiezas a leer tan vorazmente?
De niño mi papá me acercó mucho a las letras, le encantaba leer, le gustaba mucho, y de alguna manera él me llevaba libros muy adecuados para mí. Si, Alejandro Dumas, que algunas versiones del Quijote muy adecuadas para niños. Cuando estoy por terminar la prepa, que yo fui un alumno de prepa, la gente piensa que siempre fui un ñoñazo, un tipo que siempre de diez. Yo salí de prepa con promedio de seis, siete, o sea, yo no era para nada alguien entregado a los estudios. Yo vivía para jugar fútbol, mal, pero jugar fútbol o para organizar torneos, invitaba a la directora a dar la patada inicial y etcétera. En ese momento yo empiezo a descubrir los libros y por eso yo digo, el amor de mi vida había sido el balón. Entonces veo que otro amor de mi vida es contar historias sobre el balón, leer historias sobre el balón y al paso del tiempo contar historias sobre casi todo menos el balón y leer historias sobre casi todo menos el balón. De esa época. Yo quedé muy marcado con los primeros libros que llegaron a México de fútbol. Entendamos que la llamada o mal llamada alta cultura, porque para mí todo es cultura, evidentemente siempre vio al deporte con recelo, no le dedicaba letras, no le dedicaba novelas, no le dedicaba poemas, no le dedicaba reflexiones, a diferencia de lo que pasó en otros lados, ya hay poemas de Alberti sobre un portero checoslovaco de Platco. A principios del siglo XX ya hay cuentos de fútbol en Brasil de Alcántara machado, me parece, 1914, 1917, cosa así. En México eso no lo había. Cuando yo de repente descubro lo que era ver cuentos de Valdano, una gran compilación sobre fútbol, me vuelvo loco. Cuando yo veo lo que hace Javier Marías con un libro de fútbol, me encanta. Cuando veo lo que hace Juan Villor, cuando veo lo que hacen tantos y entonces veo las posibilidades que tiene el juntar al fútbol con otro nivel de debate, no superior, no inferior, otro nivel, un debate de otra manera y que esto sea un poquito como una muñeca rusa, como una matrioshka, que un partido de fútbol lo puedas ver en muchos niveles de lectura, tú le quitarás la cantidad de muñequitas que quieras y reparar en el nivel de la matrioska que quieras. Y eso es como yo lo concibo esto. Hay muchas maneras de acercarse al deporte y de esa manera yo llegué también a lo de los libros.
Hay otro de mis invitados al podcast, Raúl Romero, Javó, él escribió, no si lo conozcas, pero él escribió, escribió un libro también que tiene que ver con fútbol y una campaña de marketing y demás. Pero bueno, si no lo has leído, creo que está muy divertido. No lo he leído yo tampoco, pero varias personas me ha comentado que está bastante bueno.
Es importante, yo creo, porque nos gusta o no nos gusta el fútbol, tenemos que ponerle atención, no importa la carga cultural, la carga intelectual, la subidez que cada quien pueda tener. Y yo disfruto mucho cuando entrevisto a jefes de Estado, cuando entrevisto a premios Nobel, cuando entrevisto a escritores, preguntarles de fútbol y más disfruto cuando me dicen es que no me gusta, increíble, de poca madre, porque no te gusta, Bueno, pues es que esto o el otro. Humberto Eco, por ejemplo, decía que él no tenía bronca con el fútbol, sino con el aficionado al fútbol, que no entendía que los demás no lo fueran. Muy válido. Pérez Reverte en una fila en Guadalajara, es un tipo que me dijo no es que no me guste, es que no me interesa. Pero terminamos por tener una serie de reflexiones muy interesantes. Él habiendo sido corresponsal de guerra tanto tiempo en lugares tan bravos sobre lo que es el hooliganismo. Entonces me decía Yo quiero agarrar uno de esos hooligans que están discutiendo si fue penalti o no fue penalti, y aventarlos en los Balcanes en el peor momento. Órenle a ver si tan bravos. Y evidentemente no se querían regresar corriendo al estadio donde se sienten que son señores de la guerra. Señores de la guerra in vitro, en probeta, escondidos. Pero me parece que es muy relevante aportar estas voces al deporte, nutrir más el debate deportivo.
¿Qué le preguntarías sobre fútbol al Papá Francisco?
No, con él habría mucho tema. Además, ese sí es futbolero de San Lorenzo. Tiene ahí reflexiones muy amplias sobre fútbol. De hecho, a Juan Pablo II se le atribuía mucho vínculo con el fútbol cuando había poco. Otra cosa es que a Ratzinger que a Benedicto, pues ese si no tenía nada que ver. Y mira que me fui a rascar sus primeros pasos en Market and In y después fui a Regensburg a ver donde él había crecido y no tenía nada que ver con fútbol. Pero en el caso del Papa Francisco sí, sí hay una relación muy grande.
Y Hernán Casciari, que también estuvo en el podcast, tiene, bueno, cientos de textos alrededor del fútbol. Y lo que platiqué con él, que me encantó, es cómo es que el fútbol es una manera de explicar la vida, porque todo lo que pasa dentro de la cancha es lo mismo que pasa afuera.
Sí, tiene una alta carga metafórica de la vida, con lo injusta que es la vida, con lo ingrata que es la vida a veces, con lo meritocrática que es la vida, a veces no. A veces hay un hilo conductor entre hacer las cosas bien y destacar. A veces hay un hilo conductor, pareciera, entre hacer todo fatal. Y hay gente que le sale igual, todo bien, igual parece que a veces es en la cancha, ¿No? Maneras de aproximarse. Muchos dicen que se juega como se es. Yo creo que puede quedar muy forzado si así lo decimos. El brasileño es alegre sí busca reflejar eso en su fútbol. El alemán solía tener el estigma de ser más cuadrado, y así suele hacer, aunque ahora su selección está muy nutrida por elementos de la Alemania multicultural de la actualidad. Llegamos con Italia. Yo le preguntaba a un amigo italiano y ustedes que son tan vanidosos, que les gusta verse bien, conducir coches muy bonitos, que todo se ve impecable, ¿Por qué les gusta jugar al fútbol tan defensivamente? Y me decía es el legado de Maquiavelo, porque el fin que es ganar justifica ser muy defensivo, me parece que puede ser muy forzado, pero a veces sí se juega como ces y si.
Se juega como se es cómo juegas tú, es decir, cómo eres tú. Si tuviéramos que meter en una destiladora y sacar las tres cualidades, elementos, talentos que tienes y que te hacen único.
Saldrán tantos talentos, se quedarán muy diluidos. Yo creo que de lo que a mí me ha funcionado bien es que soy muy parecido al aire que fuera del aire, o sea ahora como estamos platicando tú y yo, pues es como podemos estar platicando con un tequila, aunque a lo mejor un poquito con mejor ritmo o con una cerveza, pero no cambió mucho y yo creo que la gente se da cuenta cuando hay los medios de comunicación, una impostura, un fingimiento, un antifaz, yo creo que sí trato de ser coherente, por supuesto que es un ejercicio a veces muy complicado y te traicionas a menudo, pero para mí es un valor medular. Y luego ahí si me pides que busque una esencia que yo percibo una frase de Oscar Wilde que para mí es todo un manual de vida, que he puesto mi genio para vivir mi vida, para escribir mis obras, sólo mi talento y eso es muy relevante porque hay gente que puso todo su genio para el trabajo y dices sí, pero pobre güey, o sea ve como en su vida le fue mal, no le resultó, no tuvo la capacidad, no es que uno sea perfecto, pero creo que donde uno tiene que buscar aplicar ese genio es para las cosas vivenciales, ojalá se pudiera aplicar tanto a lo vivencial como a lo profesional, digo, puesto a elegir, creo que hay prioridades.
¿Beto, cómo eliges qué leer, o sea, probablemente si te vas a ir a un país y vas a enfocarte en tal idioma, pero cómo lees tanto, cómo eliges? ¿Terminas todos los libros que empiezas, tomas nota? Cuéntame un poquito cuál es la manera en que abordas la lectura.
Tengo el mal de no ser capaz de dejar un libro a medio leer, a veces lo termino de leer muy mecánicamente sin disfrutarlo porque no me está gustando, pero termino de leer los libros. Antes tenía el hábito de ir alternando novela, libro de no ficción y un libro de trabajo fuera de fútbol, fuera del país en el que iba a vivir, o en el que ya vivía, iba alternando en ese ciclo.
¿Nunca lees al mismo tiempo varias cosas?
No me gusta, no me gusta. Es muy curioso. Hay gente que tiene cuatro libros y luego empieza un quinto y un sexto y se los va llevando. A mí no me gusta. Me gusta entregarme completamente al libro que tengo en ese momento junto a la cama o en mi portafolios o donde vaya, porque además yo cargo siempre con mi libro donde voy, porque nunca sé en qué momento voy a poder tener unos minutillos libres para abrirlo, ¿No? Y así te quitas el vicio de agarrar el celular para ver cualquier sandez y pues te echas unas páginas y te rompe un poquito el día o te relaja un poquito la rutina. Me gusta mucho leer novelas, lo disfruto mucho. Trato de leer en su idioma los libros, cuando hablo el idioma lo suficientemente bien, pero si eso me permite disfrutarlo, porque en alemán hubo autores que yo quería leer en alemán y que nada más no me dio y que era un suplicio. Entonces para estar sufriendo algo que es de lo que más disfruto, prefiero no, prefiero hacerlo en el idioma que entiendo mejor.
¿Tomas notas, rayas el libro?
Rayo mucho los libros. Lo que más disfruto cuando firmo libros o cuando presento algún libro nuevo es cuando llega gente con libros míos completamente doblados, marcados. Disculpa, nombre. Gracias. Me encantan los libros así, que se vean usados, que se vean derruidos, que se vean con marcas de la persona que los leyó. No sé por qué nos decían mucho en la escuela que los libros solamente con lápiz. Si es una biblioteca se sobreentiende que ni con lápiz. Le vas poniendo unos post its y ya está. Pero yo mis libros me encanta rayarlos y ponerles anotaciones. Muchas veces los rayo como si estuviera convencido que voy a regresar a ellos cada dos semanas. Y hay libros que llevan rayados ahí 20 años y ni para cuando los vuelva a abrir.
¿Y qué rayas? ¿Qué es lo que te llama la atención, qué crees que vale la pena anotar? ¿Es algún es aterrizar o alguna interpretación de algún pasaje? ¿Es una nota de ve a checar algo más?
A veces Ve a checar algo más. A veces interpretación, a veces frases que me gustaron mucho. ¿Es chistoso porque de repente reabro algún libro, digo Por qué hace ocho años me llamó tanto la atención esta frase que hoy no me dice nada? Y estas otras páginas que hoy me dan tanto, en ese momento ni las no les anoté nada. Pudo ser porque en el momento no había una pluma a la mano, no pudo ser por algo demasiado simple. Pero es también que así como nunca escribimos igual, nunca leemos igual. Eso es una realidad. Decía Svetlana Lekievich, la Nobel de Literatura, periodista además, y tú me vas a entender perfectamente, Oso, que nunca harías las mismas preguntas, o si esta charla la volvemos a tener en una semana, o en dos semanas, o en cuatro, incluso a lo mejor en dos días hubiera sido hoy en la mañana. Es factible que hubiera llevado un sendero un poco diferente por lo que tú preguntarás y por lo que yo respondiera. Y creo que con los libros pasa igual, nunca leemos igual.
Entonces, si relees los libros.
Lo intento. Te digo que muchos tengo rayados y muy arrumbados, porque también son demasiados, pero sí me gusta mucho regresar algunos.
¿Qué libro te hubiera gustado leer antes en la vida, aunque tal vez no te hubiera dejado lo que hoy crees que te hubiera dejado?
Yo no entiendo por qué cuando yo vivía en Japón, en 2002, no conocía a Mishima, que para mí es el mejor autor japonés por goleada. Leía otros muy buenos, pero por ejemplo, ahí me hubiera dado mucho de la cultura japonesa a Lelo en ese momento. Pensando de esa manera, me hubiera gustado acercarme antes, más joven, algunos autores, pero tampoco me puedo quejar. Yo creo que también hay una suerte de que no soy esotérico, pero también creo que los libros muchas veces lo persiguen a uno en el momento indicado.
¿Hay algún libro que hayas regalado con más frecuencia a lo largo de tu vida?
Últimamente regalo mucho a Ian McEwan, que me encanta. Últimamente regalo mucho a Javier Marías.
¿Algún título en particular?
Javier Marías. Lo que más me gusta es su trilogía Tu rostro mañana. Es un escenario genial, porque él plantea un esquema de espionaje, no para saber lo que hiciste, sino lo que podrías llegar a hacer, o sea, qué puede ser que haga esta persona en el futuro. Por eso es Tu rostro mañana y yo a mí me enloquece leer a Javier Marías, me gusta mucho, pero va cambiando mucho cuál voy regalando. Los de Juan Villoro los he regalado mucho, los de Michel Ulevek últimamente también los he regalado bastante.
¿Y los regalas porque te gusta cómo están escritos, porque están entretenidos o porque tienen algún mensaje que quieres compartir?
No tanto por mensaje, porque creo que la persona los va a disfrutar sin buscarle más.
Ya vamos a entrarle un poquito al periodismo, Beto, porque digo, ciertamente has entrevistado a millones de personas y viajado por el mundo, pero dices que no tienes insatisfacción crónica, aunque sigues esperando tu momento como deportista deportivo. Eso lo dijiste hace un par de años. Así que quiero ver si ya llegó ese momento o qué es lo que te falta. ¿Cuándo vas a sentir que ya llegaste?
No sé si sea sano llegar a sentir eso. No lo sé. En las entrevistas que he hecho, y esta me dejó esa frase muy clavada, cuando iba a platicar con John Paul Jones, el legendario bajista de Led Zeppelin, antes de la entrevista, me dice que además tiene un tipo muy discreto. Así como en el escenario veías a Plant y a Page avasallando a la cámara y él lo veías atrás llevando, cargando a la banda, dice, oye, ¿Se puede que no hablemos tanto de Zeppelin? Sí, quiero. OK.
Nada más.
Tampoco es para tanto. Quiet. OK, me. Pero prefiero hablar de lo que hago hoy. Yo pienso mucho si el hombre sigue queriendo estar en lo de hoy y no colgarse en lo de antes, ¿Quién es uno para colgarse de lo que hizo? Creo que es una gran lección de vida en ese sentido. Y la insatisfacción crónica me pasa porque me aburro muy fácil. Por eso, terminando mi primer libro, que era de crónica, brinqué una novela porque empecé a escribir otro libro y sentí que me repetía. Y dije, para repetirme no tiene chiste. Necesito desafiarme, tengo que tratar algo diferente. Para colmo, elegí hacer la novela de una manera muy distinta, con monólogo interior, evitando los diálogos. Y después de la novela pasé a un tema muy diferente, que era 100 genios del balón, que era, pues retratar en estampas a futbolistas y luego retratar olímpicos. Para mí es importante sentir que cambio. Y para mí también es importante, cuando hago una cobertura, sentir que las historias que voy presentando cada día no luzcan igual. Siempre que no parezca el mismo disco otra vez y otra vez y otra vez. Por bien que suene ese disco.
Ya ahora has entrevistado a ocho premios Nobel de la Paz, escritores, músicos, jefes de Estado al Dalai Lama, Madonna, Pelé, Maradona, y bueno, la lista sigue. Y dices que no hay entrevista en la que no te arrepientas de no haber preguntado mucho. ¿A qué te refieres con eso?
Siempre me pasa, siempre cuando reviso una entrevista, cuando lo estoy calificando, cuando la estoy colocando en papel, editando, digo ¿Por qué en ese momento no me entró por meterme a ese tema? El entrevistado me abrió esa puerta o me dejó entrever que por esa puerta había un pasaje interesante y no lo capté. Sí, claro, en el momento, con las luces, sabiendo que tienes ante Madonna 10 minutos, reloj en mano, no es lo que tú quieras, es reloj en mano. Sabiendo que tienes ante Federer tantos minutos y no es más. Ese es el tiempo que tienes disponible con él. De repente vas priorizando y tienes temas muy clavados, obsesiones en ese instante. Pero yo creo que hay preguntas que siempre habré lamentado no haber hecho, como hay otras que si ahora las hiciera, no hubiera hecho, que a lo mejor fueron lo más importante de la entrevista. Es parte de esa experiencia única, yo creo.
¿Cómo te preparas para una entrevista? Y aquí es puro interés propio. Yo quiero te tengo aquí, te voy a sacar toda la sopa. Porque me interesa muchísimo aprender a alguien que lleva todo el tiempo que tú tienes haciendo lo que llevas haciendo también. ¿Cómo te preparas?
Para mí es importante ver entrevistas anteriores del personaje y no para ver lo que ya dijo. Hay muchos colegas que buscan que te repita algo hombre, si ya lo dijo ahí ya lo dijo. ¿Qué necesidad tienes tú de que te vuelva a contar esa? ¿Esa historia? No, es que quiero que me la cuente a mí. Está bien. Me gusta ver las entrevistas anteriores para ver si contestan largo, si contestan corto, si funcionan mejor en un entorno de empatía, un entorno más bien disruptivo, en un entorno de humor negro. Por supuesto, tú tomas notas y a la mera hora en el diálogo las cosas pueden cambiar mucho, leer mucho sobre el personaje, leer mucho sobre cómo fue criado ese personaje para encontrar algo diferente.
Y todas las entrevistas las abordas no de la misma manera, en el sentido de las mismas preguntas, pero tienes algún tipo de approach o dos o tres. Por ejemplo, yo me he dado cuenta en el poco tiempo que llevo haciendo esto, yo no estudié y yo ahora sí que la ido regando conforme Dios me di a entender que hay dos tipos de personas a las que yo entrevisto, entrevisto a expertos y entrevisto a personas con historias. A veces hay una intersección, pero cuando no puedes identificarlo antes y haces la entrevista incorrecta, es un flop brutal. Cuando le tratas de pedir al que inventó la tele que te cuente su historia, probablemente no tiene nada, o al científico nuclear, ahí lo que quieres es meterte al tema a profundidad y preguntarle. Tú tienes así como tu pócar de opciones de las que parten varias ramas, digamos.
Y en ese sentido si me voy mucho a la esencia de la comunicación, que es ¿A qué pregunta quieres responder? ¿Hay personajes que los entrevistas por el quién es la persona que hizo tal y tal y tal? Hay personajes que entrevistas por el, cómo que te explique algún tipo de mecanismo que te dé algún tipo de expertise. Hay personajes que entrevistas por el cuándo si estás en un reportaje de cierto periodo histórico y se te cruza por ahí, oye, cuéntame tú cómo era cuando el muro de Berlín estaba acá, vas más o menos identificando, cuéntame cómo fue con el apartheid. Yo creo que eso es muy importante, identificar qué tipo de pregunta te satisface. El entrevistado de alguna manera es como yo lo entiendo, y por supuesto no te hablo de absolutos. Por darte un ejemplo, en la Copa América de Chile en 2015, me entró la obsesión por entrevistar a un personaje que fue el que bajó a rescatar a los mineros, ¿Te acuerdas? Los mineros de Copiapox habían quedado atorados. Fue la nota de aquel año, en 2011, 2010, 2011. Y había una persona que fue el valiente que se bajó. Y yo tanto me metí a ver el mecanismo de la cápsula con la cual lo bajaron, que no me distraje por tonto viendo su historia. Y tuve mucha suerte, porque me tardé una eternidad en dar con él. Cuando di con él, un tipo encantador, Manolo, al final de la entrevista me va diciendo no, bueno, y porque yo antes, cuando había sido futbolista, yo ¿Cuando qué? ¿Cuando había sido futbolista? Estoy aquí en la Copa América, estoy aquí haciendo reportajes con pretexto de la Copa América. ¿Cómo es eso? Sí yo era futbolista, yo jugué en tal equipo, tuve una lesión de rodilla. Y no es el típico que dice me lesioné la rodilla y si luego yo, uno de los que rescaté, había sido futbolista, había jugado contra mí, nada más, la historia hubiera empezado por ahí. Esa es la historia. Que además me dice, no lo había contado porque a la gente no le parece importante, pues que yo hubiera sido futbolista que se lesionó al cabo de un año de año y medio de carrera, a los 22 años, y terminó siendo rescatista de mineros. Pero para mí esa era la historia. Para mí eso fue el encanto de esa charla. Y muchas veces te pasa, muchas veces te terminas de enterar de lo que te querías enterar cuando ya vas de salida. Con Leg Walesa íbamos hablando de los Juegos Olímpicos, esto fue en 2008, y de cómo derrumbó al comunismo y como su movimiento Solidarnos y como los derechos humanos, y cómo pasó del líder sindical prohibido y encarcelado a ser el primer presidente de la Polonia democrática. Y hacia el final yo pude dar con algo que yo no contaba con eso, que gracias a un partido de fútbol, que a él no le gusta el fútbol, su movimiento, que estaba ya yendo a ser escondido, diluyéndose, volvió a tomar notoriedad porque la gente lo vio en las gradas y empezó a gritar su nombre, el nombre del movimiento. Y como la gente no los detuvo ahí, la gente salió del estadio. Ya se vale y ya se valió. Y ya podían ir con ese tipo de apertura para debate político, impensarlo un poquito antes del partido. Me parece a mí muy relevante ese vínculo que por poco se me escapa. A veces pasan esas cosas.
Sí, creo que ese por poco se me escapa. Te quería preguntar cuál era uno de los errores más comunes que ves cometidos por entrevistadores. Para mí, y lo he cometido innumerables veces, es la inflexibilidad. Traer tu entrevista tan rígida, tan planeada, que te abre una puerta y ni la ves y te saltas a tu siguiente pregunta.
Y en ese sentido es un problema, porque entonces tú no quieres que hable el entrevistado, tú quieres hablar tú. Tú quieres que el entrevistado sirva de voz para tu statement, para lo que tú quieres decir, para que. Para eso no tiene caso. Yo he cometido ese error muchas veces. Llegas y en vez de preguntar afirmas, hasta que sale un entrevistado con pantalones. Me pasó con Nadine Gordimer, la Nobel de literatura sudafricana. Me había leído toda su obra. ¿De qué sirvió? Si mi primera pregunta usted afirma en tal libro que tal y tal. Y me willy, tú entendiste eso, qué raro, yo no escribí eso, o sea, no vas a sentarte ahí para afirmar sino para entender mejor algo. Y me parece que es indispensable llegar con esa humildad, entendiendo que además la nota es la persona que te viene a hablar a ti. Y muchos entrevistados, y yo lo he cometido el error, llegan a veces queriendo tener más relevancia o queriendo ser más inteligentes o más audaces. Nombre la audacia del entrevistador es verse poco o es dar curso a algo tan perfecto que tu voz no tenga que aparecer. Seguramente te ha pasado eso, que de repente dices caray con este entrevistado hasta me dan ganas de quitar mis preguntas porque fluye maravillosamente y es parte de lo que se busca. Luego está la edición que permite resolver muchas de esas cosas, pero ese tipo de receptividad y regresando poder oír. No existe entrevistador que permanentemente una entrevista puede escuchar todo porque estás pensando que vas a preguntar y te vas un momento y regresas. Yo creo que poder oír más a mí me ayudaría mucho. En otras entrevistas de repente qué más quisiera yo que decir pausa, espérame, no contestes y después seguirle. Pero pues no es la naturaleza de una conversación esa.
¿De quién te has inspirado para aprender a entrevistar? Yo estuve viendo a David Letterman y de repente ahora ves a Joe Rogan o incluso Tim Ferriss, hay miles. ¿Tú hay alguien que digas este es un crack de las entrevistas y que le hayas tomado algunos tips?
A ver, para hacer crónica. Richard Kapusynski gran escritor y viajero y periodista polaco. Para hacer entrevistas en la actualidad yo veo mucho lo que hace Piers Morgan. Ya después en el plano político uno puede tener diferencias, pero eso es un error muy recurrente, un momento tan polarizado como él no piensa como yo lo hago un lado, Piers Morgan tiene una capacidad para entrevistar y para sacarle al entrevistado algo diferente, muy relevante, decir tu nombre.
¿Cuál ha sido la entrevista más incómoda que has tenido?
Fue una entrevista que me dolió mucho porque la busqué demasiado cuando venían los Olímpicos de Londres. Yo busqué por muchas vías a Stella McCartney, porque es hija de un ex Beatle, pero también no solamente por el Papá, no solamente por Paul, porque ella como diseñadora de alta costura hizo los uniformes de la Gran Bretaña para los Olímpicos, que fueron todo un símbolo de esos olímpicos. Recuerdo en la inauguración de Londres 2012, cuando entra la delegación británica con heroes de David Bowie y todos portando sus uniformes con la Union Jack, con la bandera británica que hizo Stella, o sea, fue parte importante de Buenos. Y la busqué mucho. Y no era fácil. Y no era fácil. Y finalmente me da la entrevista a mitad de esos juegos, en un momento típico de esas coberturas. No es ser mártir, así son esas coberturas que yo tenía sin dormir dos días. Cuando digo sin dormir, no es un decir. Yo decía la última vez que me acosté en la cama fue hace 48 horas, hace 46 horas. Lo lógico yo hubiera sido que dijera alguien más que lo haga, por favor. Por supuesto que no me atreví a hacerlo. Y la entrevista que hice, pues con edición medio que quedó, pero me sentí mal, no estuve concentrado, no pregunté lo que debía, No, fue una pena porque son una bronca muy grande conseguir esas entrevistas y de repente en 15 minutos se te esfuma y ya no regresa. Es así.
Y cuando has tenido entrevistas en las que no logras conectar con el entrevistado, ¿Tienes algún tipo de táctica o algunas mañas por ahí como para tratar de revertir esa tendencia?
Entre menos conexión tienes, más hay que dejarlo hablar, porque de esa manera solito él se reconecta o se vuelve a acercar. Cuando no hay conexión y tú buscas de alguna manera propiciarla con mucho énfasis, con mucha obstinación, es peor y va quedando peor. Yo me voy entonces a preguntas más cortas, me voy completamente. Le dejo imposible la posibilidad de contestar con un monosílabo, porque con alguien con el que hay buen rollo puedes preguntar algo que vaya así o no, y te va a soltar y solito te da algo. Hay algunos que no te puedes arriesgar a dejarles la pelota y en el área porque te la revientan en la portería y te dicen no, ¿De veras?
Si. Tú que entrevistas a tantos deportistas y yo me he dado cuenta, los que más me cuestan trabajo son ellos. Porque yo lo que busco y lo que probablemente te has dado cuenta es que indago mucho en qué es lo que estás pensando y por qué haces esto de esta manera. Y hay gente que tiene sistemas y hay deportistas que operan desde la intuición. Y entonces cuando les preguntas qué estaban pensando en ese momento en el que tenían que hacer el tiro, en el que tenían que meter el pot, en el que tenían que hacer el clavado y la verdad es que su mente estaba totalmente en blanco y luego tratas de sacar una historia de donde no la hay. ¿Tú, tú has encontrado eso?
Sí, yo disfruto mucho ese plano del deporte, el tratar de ver. ¿Piensas o actúas? Muchos actúan, o sea hay grandes deportistas que yo digo a ver ¿Cómo hiciste eso? Y se quedan friseados, no, no te sé explicar, dame la pelota y te enseño. Y luego te llevas por ejemplo sorpresas como por ejemplo Iker Casillas que le preguntaba oye, a ver, en la final 2010 tuviste un mano a mano muy largo con Robert, ¿Qué piensas? Porque hay tiempo para pensar y me dice sí, tuve dos segundos en los que yo decía aguanta Casillas, aguanta Casillas, si tú te vences él va a poder contigo, si haces que te drible va a ser penalti porque es Robben, si lo sabremos. Entonces si hay un momento de reflexión y de actuar, muchas veces no lo hay, eso hace también las entrevistas tan curiosas o de repente un taekwondo y María del Rosario que te dice no, pero es que en ese momento yo me di cuenta que estaba bajando un poco. ¿Cómo te diste cuenta si te estaban agarrando patadas? Exacto, por eso. ¿Quiénes son?
Sí, platicaba con Juan Manuel Márquez y me contó pues él no cauta paquiao y me dijo yo había entrenado y conocía. Exactamente, y de repente estaba viendo los pies y y vi que movió el peso al talón y fue ahí cuando supe que venía su golpe, o sea, ese tipo de cosas son increíbles de oír pero luego no todos te lo pueden explicar.
Sí, porque además Juanma tiene una elocuencia muy especial, es increíble, hay otros que no te sabrán decir que fue el talón pero se dieron cuenta que venía el peligro con mero instinto darwinista de supervivencia, ¿No?
Claro, claro.
Y entonces pudieron actuar.
Beto, bueno, pues hoy bueno, saliste de Televisa y hace unos cuantos años, ¿Qué pasó por tu cabeza cuando después de 20 años sales de Televisa y qué planeabas?
Me arriesgué, es como yo lo veía, yo no sabía que podía resultar, yo tensé la cuerda entendiendo que se podía romper porque no me gustaba el estado en el que yo estaba o a lo que mi carrera ya se encaminaba porque no creía en el proyecto que estaban haciendo. Dicho con respecto, cada quien puede creer o no creer. Y porque yo no creía en el rol que a mí se me adjudicaba en ese proyecto, para ser precisos. Y fui tensando la cuerda y cuando la cuerda termina por romperse, fue de ahora para dónde me acuerdo perfecto que mi hermano me decía, te van a marcar todos, hombre, yo mejor veo, ¿No? Y afortunadamente tuve muy buenas, tuve una serie de posibilidades, terminé eligiendo una que pro ser muy buena, porque estoy muy contento en Fox Sports al cabo de cuatro años y medio, cosa así. Pero en el momento en el que esto se da. Sí sentí un riesgo grande. Mi esposa, bueno, completamente de la mano de lo que yo había decidido, aunque después me dijo no, a mí también me dio, a mí también me dio frío en el momento, aparte estaba embarazada de nuestro segundo hijo. Pero ella también me había dicho algo que para mí fue muy importante, que fue, yo no sé cómo le hagamos, no sé si de plano vivamos de otra manera porque no nos alcanza igual la parte económica, pero yo necesito de vuelta a mi esposo, porque regresas de trabajar estresado en vez de regresar de trabajar contento. Y si ella algo había visto en mí en un principio, es que yo amo mi trabajo. Soy una persona que el domingo en la noche no está triste poder trabajar el lunes, sino ansioso por ya estar ahí dándole, pensando con qué historia voy a ir, qué voy a hacer. Y yo estaba perdiendo ese tipo de gusto. Y siendo muy humildes y muy sinceros, es muy cómodo echarle solamente la culpa a Televisa. El asunto también lo traía yo conmigo mismo, el reencontrar ese gozo por mi trabajo. Y finalmente en un cambio de aires fue como yo lo reencontré, agradeciendo mucho todo lo que aprendí. Para mí era medular, y voy a repetir esa frase, cerrar esa puerta sin azotarla. Normalmente reventamos la puerta, que se escuche que me fui muy enojado. Yo quería cerrar esa puerta bien cerrada, con respeto. Y creo que se dio de esa manera y se dio muy bien para todos.
¿Que era lo que le tenías miedo en ese momento, tanto de salirte como de quedarte? ¿Cuáles eran los dos grandes miedos de quedarme?
Que siguiera pasando el tiempo y yo siguiera encadenado en un mismo lugar sin desafiarme. Nada nuevo por siempre cacareando. Es que yo estuve en Japón, es que yo, fíjate, yo estuve en Grecia. Seguir viendo hacia el pasado, lo cual nos da muy de la mano con lo que te decía de John Paul Jones, Hombre, ve lo que haces ahora del bajista de Zeppelin. Eso tenía cierta importancia. ¿Otra era en un canal de nicho de telepaga deportivo, podrán funcionar mis contenidos? A la gente les interesará. Porque tú entiendes que en un canal de las estrellas, supongo que en una Azteca 7, Azteca 13 también hay mucha gente viendo deportes en Fox Sports son fans, pues es gente que a lo mejor dice estoy viendo los goles, estoy debatiendo si fue fuera de lugar o no. No me vengas ahorita a decir si, Yuri Gagarin en Rusia cuando fue al espacio y tal. Y la gran revelación es entendiendo que uno no es monedita de oro y que de todo habrá fue que lo recibió, los televidentes lo recibieron muy bien porque es un paréntesis pequeño para después regresar otra vez a seguir discutiendo lo que pasa en la cancha, lo que pasa en el Super Bowl o lo que pasa en la Serie Mundial, que son viajes que también voy haciendo cíclicamente con Fox Sports desde que entré a cada año los voy haciendo.
Yo creo que darle ese lado humano a cualquier deportista te hace involucrarte más con su éxito profesional y con lo que pasa en la cancha. A mí me pasó con, y ahora mi esposa con la serie de Fórmula 1 de Netflix. Cualquier persona que no sabe nada de fórmula 1 y ve esa serie se vuelve fan de fórmula 1 porque entiende el drama que vive la gente involucrada. Yo creo que eso es lo que logras tú a través de tu trabajo, Alberto, o sea, logras quitarle la cara de OK, este es Cristiano Ronaldo, el hombre perfecto que gana millones de dólares. Esto es todo lo que pasa alrededor de él y del güey que le da el agua.
Es que al desmitificar algo, al humanizar algo, lo re mitificas. ¿Me explico? Aparentemente estás diciendo, este no es un superhéroe, este no es alguien de más allá, es un tipo como tú o como yo, que le duele, que le salen ampollas, que le da flojera. Se llama Michael Phelps. La gente piensa que yo nací para esto. ¿Tú sabes lo que es meterte en Baltimore en invierno a las 5 de la mañana a la piscina MSA in Bolt? Porque yo le oye, seguro extraño las levantadas a entrenar me dice no, cómo lo voy a extrañar si cuando yo Veo el reloj 5 de la mañana, digo apenas viene lo mejor de la noche, o sea, es gente como tú, como yo y entonces los re mitificas porque dices, siendo como nosotros, ve lo que han hecho, ve lo que han conseguido y creo que ahí es donde aprendes mucho de ellos. 100 genios del balón y 100 dioses del olimpo van mucho encaminados. Esa tenacidad, ese mensaje de eran tipos normales, o sea, el primer talento de Messi no es pegarle con la zurda, es lo que trabajó para pegarle también con la zurda. El trabajo es lo que todos podríamos hacer en distintos ámbitos y que normalmente decimos es que a mí No se me da.
¿Sabes cuál es uno de los comentarios que más recibo después de oír? Digo, llevo 89 entrevistas con la tuya, el comentario que más me mandan es gracias Oso, porque me di cuenta que no estoy tan pendejo porque esta gente que está haciendo cosas extraordinarias es tan normal como yo y eso significa que yo me puedo quitar estos límites y es justo lo que pasa con el.
Deporte, ver que también supuran, ver que también les duele, ver que también les dio flojera, ver que también estuvieron a punto de abandonar, ver que también hubo una persona que les dijo espérame, no dejes, échale más ganas, esto puede funcionar. Yo creo que todo eso nos sirve y lo digo en muchos sentidos. A mí, para mí, por ejemplo, me encantó que tú me dijiste ¿Cuál es tu manera de aprender idiomas? ¿No? Que me dijiste tú tienes facilidad para los idiomas. Cuando me dicen es que tú tienes facilidad, yo digo sí, seguro, me encanta levantarme a las cinco y media de la mañana, estudiar ruso por Skyping, me estoy quedando dormido encima de la tablet o del teléfono y ver que tengo encima un millón de cosas. Tengo que ver cómo memorizo tales palabras que me suenan idénticas. La verdad es que decir tienes facilidad es una manera de justificar que tú no lo estás haciendo. Todos tenemos tanta facilidad como la que buscamos todos. ¿Algunos son más proclives para algo, Sí, ciertamente, pero todos? Tu pon Hugo Sánchez. Hugo llegó a Europa y no era especialmente fluido en su juego y fue creciendo hasta convertirse en el mejor cobrador de tiros libres y fue creciendo hasta ganar una bota de oro como el máximo goleador de las ligas europeas, anotando todos sus goles a un toque. Eso es crecer.
Beto, ¿A qué te estás dedicando hoy, además de la chamba? Bueno, tienes el nuevo libro. ¿Cuáles son los proyectos que más te emocionan los próximos 12 meses?
Ha sido un año raroso. Bueno, si, este año 2020 ha sido raro para mí, ha sido raro para todos, desafortunadamente para muchos, incluso trágico. Por eso no hay derecho a quejarnos. Hay que tener salud y ya iremos viendo. Abrí el año presentando 100 dioses del olimpo, este libro en el que presento 100 capítulos de los y las mejores atletas olímpicos de la historia, pero desde la infancia, con el punto que decimos cómo era para este, este no le alcanzaba para comprarse sus guantes. El mejor luchador de la historia, Karelin en Siberia que cargaba un refrigerador. Ver esas historias que hacen de niños para haberse formado. Pasó esto y yo dije va a pasar un rato para que haga otro libro porque quiero hacer otras cosas. Empezó la cuarentena y dije es el momento para escribir otro libro. Así de rápido cambié de opinión y escribí 20 pelotazos de esperanza en tiempos de crisis, en el que pues busco relatar 20 momentos en los que el deporte fue la certeza, fue la armonía, terminó con guerras, trajo reconciliación, acabó con el racismo. Son 20 momentos. Este se publicó solamente en digital y ahora estoy metido escribiendo algo que para mí es completamente inédito y estoy feliz que me invitaron a hacer lo que es una audio serie de ficción. Yo nunca había escrito para empezar una audio serie ni de ficción ni de no ficción. Y no trabajaba con ficción desde que hice mi novela aquí Boria. Entonces lo estoy disfrutando mucho. Por cuestiones con la productora no puedo decir de qué va el asunto, pero es un nuevo desafío porque es otra estructura narrativa. Entonces es otra vez refrescarte. Otra vez voy a lo de la insatisfacción crónica que creo que te llamó la atención y escribir de una manera diferente.
Ahora explícame un poco este ejercicio de escribir los 20 pelotazos de esperanza en tiempos de crisis. ¿Cambió la manera en que estás viviendo esta crisis presente?
A mí me ayudó en el momento, me hablabas hace rato, si tú ves psicólogo, yo creo que muchas veces leer y escribir para mí son el mejor psicólogo son el lugar en el que cito a mis demonios y los logro. Un exorcismo, decía Javier Velasco, el gran novelista, cuando leyó Diablo Guardián. Me decía tienes de dos o te buscas un psicólogo y te gastas una fortuna o sigues escribiendo porque veo que tienes, tienes muchos líos. Sí, sí, sí los tengo. De repente uno pone cara de niño bueno, pero sí, sí tengo líos. Para mí 20 pelotazos empezando la cuarentena con esa normalidad que aparte todos conjugamos en primera persona y todos decimos quiero mi vida de vuelta, como si solamente fuera con uno. Nos quitaron la vida a muchos de manera metafórica, le quitaron la vida a miles de manera literal, a tantos que han fallecido, a tantas familias rotas. Imagínate si tenemos, otra vez vuelvo a decirlo, derecho a decir por qué hay gente que la ha pasado mucho peor, trágicamente. Y en esa suerte de incertidumbre yo pensé los momentos en los que el deporte fueron la certidumbre. Por eso concebí el libro y por eso le insistí tanto a la editorial y la editorial la agarró de inmediato a la idea de hacerlo tan barato. El libro terminó costando 65 pesos en descarga digital, porque la idea es que el que lo quiera descargar que lo descargue, que no termine por ser un impedimento para que el que lo quiera leer que lo lea. Ya veremos después, cuando el mundo entre otra espiral, si se termina por imprimir. No parece que así vaya a ser por ahora. Ya veremos, pero solamente en digital. Y lo mejor fue que a las dos semanas de que lo concebía estaba escrito. En dos semanas escribió de que cuando ya lo había entregado surgió la entrevista con Juan Manuel Santos, el Nobel de la Paz y expresidente colombiano, y la pudimos meter porque eso permite también los libros en digital, puedes irlo reajustando constantemente y que a la gente le creo que le pareció como de alguna manera algo firme de lo que agarrarse viendo el poder milagrero, el poder de aspirina o de analgésico que puede tener el deporte para curar tantas cosas.
¿Hay algún sueño, Beto, que tenías y que has decidido abandonar?
A ver, yo no te diría que el sueño de narrar lo abandoné, porque yo de niño no entendía siquiera que hacía cada quien. Por supuesto cuando tú dices comentarista deportivo, te imaginas gritando gol. Como el perro. Pero no es que fuera un sueño tan clavado. Yo quería ser comentarista de deportes y he tenido la bendición de poderlo hacer. Se metió. Después de ser novelista, he podido escribir una primera novela y quiero seguir escribiendo ficción. No te sabré decir por un sueño específico. National Geographic. No es que fuera un sueño inalcanzable como para siquiera soñarlo y poder publicar documentales ahí. Para mí fue muy especial, tipo Cargar la antorcha, que cuando la cargué me decía un gran amigo, es que cumpliste un sueño que no sabías que tenías. Me parece que está muy bien colocada esa manera de decirlo. Yo creo que me faltan muchas entrevistas por hacer y muchos países que visitar y que intentar retratar para poder dar esto por consumado. Pero así como que yo te pueda decir en específico algún sueño, no lo creo.
Y Beto, antes de dejarte ir, siempre le pregunto esto a la gente que invito y es si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
No le falles al que fuiste. Se me ocurre ahora, no lo había pensado y qué bueno que no lo había pensado, porque no. Normalmente traicionamos muy fácil al niño que fuimos. Lo que él soñó, como él quería hacer, con esa bondad, con esa inocencia, no jodas, no le falles tan fácil, no vendas tan fácil lo que es lo que el niño quiso. Yo cito mucho una película que me gusta, que me parece que la produjo en español, como Una casa de locos en francés. Es El hotel español o El refugio español, no me acuerdo cómo le pusieron. Es un chavito francés que ya tiene su vida hecha, que ya lo le dieron un trabajo en un banco y tiene el sueldo de su vida, pero él quería ser escritor. Y al cabo de un año que se va de un intercambio Erasmus a estudiar a Barcelona, se reencuentra con eso y en cuanto regresa dice yo no tomo el trabajo como Yupi. Respeto mucho el que sí quiere ese mundo en las finanzas. Y entonces enseña su foto cuando era niño, dice yo a ese no le puedo fallar. De ahí se me ocurre esto y me parece que es muy importante que no le fallemos al niño o al universitario o al que empezó a trabajar. No me acuerdo las golpizas laborales que yo me cuando empecé en Televisa no me victimizo. Y yo digo, es que con lo que me costó trabajo en ese momento en el que además no sabía ni para dónde iba, pero le estaba dando con todo, no se vale que ahorita me esfuerce menos o lo intente menos, o claudique o que renuncie. Entonces yo creo que yo pondría esa frase de no fallarle al que fuiste.
Increíble manera de cerrar. Yo me podría seguir preguntándote mil cosas, Beto. Me encanta la pasión, la profundidad con la que abordas todos los temas y la amplitud de conocimiento que tienes. La verdad es que es impresionante, fascinante. Y como te decía hace un momento, creo que la chamba que haces de humanizar, de concientizar sobre todo lo que pasa alrededor de gente tal vez pateando una pelota o nadando de un lado a otro en un charco, cambia la manera en que en que nos percibimos a nosotros como personas, de lo que somos posibles y de lo que podemos hacer como raza. Eres un crack, beto. Muchísimas gracias. ¿Dónde puede seguirte la gente, contactarte, comprar tus libros?
Estoy en Twitter, Bertolatti. Estoy en Instagram, Latitud Latti, Facebook Alberto Latti. Mis libros, los cinco los pueden buscar en Gandhi, en Sanbox, en El Sótano, en Amazon, los cuatro primeros en impreso o en digital, el quinto sólo en digital si los buscan, ojalá que les gusten y siempre oso a tus órdenes. Un gozo platicar contigo, Ni me di cuenta cómo voló el tiempo. Es un placer, de verdad y siempre a tus órdenes. Y enhorabuena por las grandes entrevistas que estás haciendo, Beto.
La verdad es que un privilegio platicar contigo. Mil, mil gracias y espero vernos en persona pronto.
Ojalá que sí. Cuídense.
Un abrazo. La riqueza cultural y los aprendizajes que hoy me compartió Alberto me parecieron verdaderamente increíbles. Y me llevo yo un masterclass de cómo entrevistar mejor. Si te gustó el episodio, compártelo con alguien usando el link Cracks la. También sigue Cracks Podcast en Spotify o suscríbete en itunes y si es ahí, califícanos por favor con cinco estrellas para que más gente nos pueda encontrar y tengamos más y mejores invitados. Mencióname en Instagram o Twitter con la lección Lo que más te llevas, la frase que dijo Beto hoy varias comosotrava y menciona a Alberto como Latitud Lati. Puedes encontrar links a todo lo que Beto y yo hablamos hoy en Cracks LA. Y eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una semana de Cracks. Este episodio es presentado por Platzi. Este año la verdad es que me he hecho total fan de la educación en línea, al grado de que ya siembra dudas en cómo se va a ver el futuro universitario de mis hijos. En los últimos meses he tomado al menos 5 cursos online que han impactado directamente los resultados de todas mis empresas. Al final, las empresas son las personas que trabajan en ellas, y cuando las personas crecen, la empresa crece. Por eso estoy fomentando que mis equipos hagan exactamente lo mismo. Y una de las herramientas que más estoy usando para esto es Platzi. Platzi es una plataforma online de aprendizaje con más de 600 cursos en español impartidos por expertos en temas que van desde diseño web y comercio electrónico hasta emprendimiento y programación. Platzi ha capacitado a más de 20-25 mil colaboradores de 900 compañías en toda Latinoamérica. Y por el resto de 2020, si tu empresa es mayor a 30 colaboradores, Platzi le regala acceso a tres personas de tu equipo para capacitarse en su plataforma por un mes. Para tener este beneficio, pídele a la persona encargada de talento en tu empresa que vaya a. Y que mencione que escuchó esto en Cracks Podcast. Otra vez. El sitio es. Platzi, se escribe con Z.










