ClaraLau recounts how, while serving as president of COMED, she initiated drive-through COVID testing at Biomédica, triggering intense media and government scrutiny. She describes the rapid escalation (Thursday–Friday), setting up a crisis 'war room', managing media inquiries, relying on expert colleagues, undergoing INDRE evaluation, and eventually being allowed to continue operations and contribute data to the government.
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Yo ya había metido mis muestras para que me las evaluaran, porque estaba de presidente del Consejo mexicano de Empresas de Diagnóstico Médico, de COMED. Y yo decía, yo tengo que poner el ejemplo, ni modo que me quede aquí sin hacer cambios en este país, algo. El jueves me levanté bien valiente y dije, ya me vale madres. Hoy se empiezan a tomar muestras de Covid en coche. Ya teníamos todo listo. Les hablé a las seis y media de la mañana porque no podía dormir con eso. OK, levanten el ON, el botón. Y hoy empezamos a tomar muestras igual. Ya habíamos mandado al Indre a que nos evaluara, no con unas muestras que se me vino todo el gobierno encima para en la noche ya estaban hablando, no en la mañanera, sino en la de la tarde, de Biomédica. Emi. Pero era un momento tan tenso que todos los amigos, que seguro tú hubieras hablado de eso si te hubiera conocido, todos, haz de cuenta que habían sido los abanderados. No dejan a Biomédica ser cómo creen. Y yo yo no quiero que hablen de mí. Al día siguiente, el viernes, todos los periódicos abajo CNN. Todas las fotos que ven hasta el día de hoy en la tele de CNN son de Biomédica. Ya cuando se habla bien, todos que qué pasaba, que por qué había dejado. De jueves a viernes ya les dije, cierro la llave, yo no quiero hasta que nos den la autorización. Ese viernes no se volvió una locura el laboratorio. Subían a mi oficina, ¿Que quiere hablar reforma conmigo? ¿Que quiere hablAR el Excel? Yo no quiero hablar, no sé qué. Le hablamos a un especialista en empresas en crisis que se vino rapidísimo de a dónde mexicano vivió en Querétaro y me acabo de enterar que ya se regresó a México. Total, hicimos un cuarto de guerra en el lado del edificio que tiene terracita. Dos días sentados así en turnos. Alguien viendo quién se ponía enfrente del laboratorio, a nosotros con todas estas cámaras así, ¿Quién va a ser el vocero? Te enseñaban a la otra, todo por escrito. Fue un momento espantoso. ¿Yo le hablaba, tú conoces a Paco Moreno, el gurú del Covid? Muy amigos somos de tantos años de trabajar juntos. Y yo llorando, yo ya no puedo, no sé qué. Y me contestaba, ¿Qué? Tú llorando me regañaba. No te quiero volver a ver llorando. ¿Tú puedes con eso? Sí, pero no soy tú. Le decía yo que se enfrentaba ya dragones, pero el lunes que fuimos a recogerlo de las. Todo, todo, ya déjenlos, déjenlos, como diciendo ya, ya no queremos tanto escándalo que están haciendo estos. Y a partir de ahí estuvo muy padre porque ya dejamos a todos los laboratorios, habíamos dado un curso con el INDRE, había laboratorios registrados y entonces de ahí en adelante nos dejaron trabajar y ayudamos muchísimo al gobierno con nuestros datos.