Cómo COBRAR por tu PRODUCTO I Marisa Lazo I Cracks Podcast con Oso Trava

A Spanish-language Cracks Podcast interview in which Marisa Lazo recounts how she began selling pastries (first orders were gifts, then a paid 'pay de pera' from a friend became the turning point), discusses cultural barriers in Latin America—especially for women—around charging for enjoyable work, and explains her pricing approach (keeping prices accessible early on, small incremental increases) and decisions about opening store locations (risking expansion beyond her initial neighborhood, choosing a location after La Calzada). The segment mixes origin story, pricing philosophy, and early growth choices.
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Exacto. Los primeros pasteles todos fueron para regalar o para mi parte, como con lo que yo llegaba a una casa y hasta que un día una amiga hace este agosto, van a ser 29 años, que no lo puedo creer que sean tantos ya, me encargó un pay de pera y me dijo que tenía que dar un agradecimiento una señora que la había ayudado en algo y no, yo te lo regalo, yo no vendo ni pienso vender. Y por fortuna me convenció, me regalado no lo quiero, o me lo vendes o no lo quiero porque no voy a saludar con sombrero ajeno. Y entonces me acuerdo que ese vendérselo a ella fue el parteaguas, porque ella, la señora que se lo regaló, por fortuna le encantó. Y la señora el siguiente viernes me marca y me pide dos país para la señora, pensando que yo ya me dedicaba a eso. Entonces me acuerdo que tuve así como un segundito que dije, ah caray. Dije bueno, pues ya vendí uno, pues vendo dos. Y le va, te los vendo. Y así fue, empezó la cadenita con su familia y con las amigas y las vecinas y poco a poquito, sin planearlo.
Es bien interesante eso, porque creo que en Latinoamérica en especial no nos enseñan a cobrar, nos enseñan a trabajar duro, nos enseñan a hacer las cosas bien, pero no a valorar lo que hacemos y menos si lo disfrutamos. Pareciera que solo podemos cobrar si estamos sufriendo el trabajo. ¿Cómo has transformado tú esa manera de pensar? Porque tú al principio no querías cobrar.
Sí, exacto. Y sabes, me encanta que toques este tema que normalmente no lo tocan, porque si nos cuesta trabajo a los latinoamericanos, a las mujeres nos cuesta lo doble, lo doble cobrar lo que estamos haciendo y mucho más si lo estamos disfrutando o mucho más si es algo que antes no se cobraba y de repente ¿Cómo me vas a cobrar? Bueno, si le estoy dedicando tanto tiempo, entonces sí. Es más, creo que lo voy a dividir en dos partes, Oso. Creo que una parte importante es saber cobrar y saber cobrar bien por tus servicios y sentirte muy orgulloso. Y la segunda es cuando, en mi caso, que pones precios que se van al público y que son los mismos. Yo venda en una tienda que está en Río Nilo, por ejemplo, que es una zona más B o algunas zonas C, es el mismo precio que te toma en una tienda de Marisa en A, es el mismito precio en cualquier lado. Entonces lo que sí es importante es una vez que riges cómo vas a cotizar tus precios, yo me he fijado que la mayoría de las personas luego abusan un poco y entonces le suben mucho de más y se cierran más su mercado a solamente ciertas personas que te pueden pagar esa cantidad. Entonces me voy a explicar, yo desde que empecé a vender los pasteles que ya me decidí, dije, bueno, ya lo va a cobrar. Me acuerdo que le subía poquito a cada pastel, dije, bueno, veinte, treinta pesos me parece muy decente que eso gane y podía haberle subido 100 pesos y decía, no, mejor 20 o 30, me parece una buena cantidad. Y entonces eso me permitió que muy pronto muchas personas me pidieran porque decían, es un precio accesible y esa ecuación de valor, eso que es algo inconsciente y esa sensación de que sales de una tienda o de algún lugar donde compraste algo y dices, ay, no me vieron la cara, no voy contento, me están dando hasta un poquito más de lo que yo esperaba, te hace que regreses y regreses y regreses y también te permite entonces abrirte. Yo en un inicio, y eso también pocas veces lo he platicado, en un inicio la gran mayoría de mis tiendas estaban en las zonas A, A y algunas B y era la zona donde yo me movía, llevaba a mis hijas a clases o iba al súper o me movía a hacer ejercicio y veía algún local que se estaba rentando y lo agarraba, pero era más o menos en el círculo donde me movía. Hasta que un día me ofrecen un local después de la Calzada, que aquí en Guadalajara La Calzada es como un parteaguas entre zonas más populares y zonas de más alto nivel. Y yo recuerdo que tenía la duda y dije, ay, tenía dos dudas muy grandes. ¿Una, ir a pegar, o sea, lo irán a poder pagar y gustar, me ubicarán? Porque ya me ubicaban muy bien acá. Y la segunda duda que tenía es, ¿No le hará daño a mi marca? Porque las señoras que me compran acá como que quedan bien con mi producto y a lo mejor si de repente ya me ven en Oblatos o me ven en Río Nilo, a lo mejor dicen, ah, ya no me late tanto. Y entonces me acuerdo que lo pensé mucho, mucho y dije, no me voy a, me voy a aventar. Yo creo que no le va a hacer, pero la verdad es que sin estudio de algo específico y decidí abrir esa sucursal después de la calzada. La otra cosa que recuerdo que dudaba era que me ubicaran como pastelería porque dice Marisa por ti una delicia, pero no tienen la palabra pastelería, no tienen una foto. Y entonces recuerdo que con el señor que me hace los con Alberto, que es quien me hace los letreros y me los ha hecho desde el inicio los letreros de las sucursales, le dije Alberto a esta sí ponle la palabra pastelería abajo porque no creo que me ubiquen. Y él me dijo no, Marisa, si te van a ubicar, si no te ubican, yo te regalo el letrero de pastelerías, pero confía en mí que no necesitas ponerlo y confía en él. Y funcionó perfecto y por supuesto que me ubicaron Y hoy en día, porque después de ver eso ya he abierto las últimas, la gran mayoría de esas zonas y te puedo decir Oso que dentro de mis mejores 20 15 son de esa zona.










